June 7, 2023

La mediana edad: Una guía filosófica

La mediana edad: Una guía filosófica
La mediana edad: Una guía filosófica
Ideas para vivir mejor
La mediana edad: Una guía filosófica

En este libro de autoayuda diferente, Kieran Setiya se enfrenta a los inevitables retos de la edad adulta y la madurez, mostrando cómo la filosofía puede ayudarte a prosperar. Aprenderás por qué perderse puede ser algo bueno, cómo se sobrevaloran las...

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En este libro de autoayuda diferente, Kieran Setiya se enfrenta a los inevitables retos de la edad adulta y la madurez, mostrando cómo la filosofía puede ayudarte a prosperar. Aprenderás por qué perderse puede ser algo bueno, cómo se sobrevaloran las opciones y cuándo deberías alegrarte de haber cometido un error. Conocerás los consuelos filosóficos de la mortalidad. Y aprenderás qué significaría vivir en el presente y cómo podrías resolver tu crisis de la mediana edad.

Si te ha gustado el episodio, puedes encontrar mis libros en Amazon:

En ideas para vivir mejor. Ayudamos a personas que no tienen tiempo a descubrir las claves de los libros sobre bienestar físico, mental y financiero, que les gustaría leer resúmenes prácticos, concisos y amenos que puedes escuchar en cualquier lugar. Hola a todos y bienvenidos a ideas para vivir mejor. Soy Eugenio Valla, ruiz, lector, empedernido y amante del desarrollo personal. En los próximos minutos descubrirás las ideas principales de la mediana edad, una guía filosófica, un libro escrito por por quieran setilla. Antes de empezar, quiero recordarte que tienes a tu disposición una recopilación de las ideas y de los consejos más relevantes sobre desarrollo personal. En mis tres libros propios, ya los conoces libre, saludable y feliz treinta y uno días para mejorar tu vida y minimalismo para gente normal. Los tres están disponibles en Amazon y Te dejo su enlace en las notas del episodio y ahora sí vamos con las ideas principales de la mediana edad una guía filosófica. El libro nos dice que para muchos la madurez es un momento de toma de conciencia bastante importante. Por primera vez, los años que tenemos por delante toman forma en nuestra mente de una manera más predecible de lo que lo hacían anteriormente. Ya sabemos que si tenemos suerte, vendrán más cumpleaños. Ya sabes vemos que también vendrán más cuotas de la hipoteca, vendrán más facturas, pero más o menos. Nuestra vida se va a mantener estable hasta el momento de nuestra jubilación. Al mismo tiempo, en ese momento de la madurez de en torno a los cuarenta años, pues es probable que nos demos cuenta también de que nuestro cuerpo, que nuestro nivel físico, ha vivido tiempos mejores. Y esto hace que probablemente también tengamos que enfrentarnos con la idea de nuestra propia mortalidad cuando surge todo este tema de la crisis de la mediana edad. Pues básicamente en torno a mil novecientos sesenta sesenta y cinco, cuando h Elliot Jacks, que era un famoso científico social y también era psicoanalista, pues observó una tendencia interesante. Este hombre se dedicó a estudiar la vida de personajes famosos, a la vez que también hablaba con sus pacientes. Obviamente, y lo que descubrió es que la mediana edad solía ser un periodo en el que la vida de las personas, las personas a las que él estaba estudiando y las personas que constituían su grupo de pacientes, pues sus vidas se transformaban en ese entorno de los cuarenta años. Por ejemplo, el poeta italiano Dante pues decía que a cuarenta a los treinta y cinco años se encontró en lo que él llamaba perdido, en un bosque oscuro, y eso pasó justo antes de empezar a escribir su obra más famosa, la Divina comedia Miguel Ángel, por citar a otro genio, no pintó prácticamente nada entre los cuarenta y los cincuenta y cinco años. Es decir, parece que hay un patrón en el que en el entorno de los cuarenta años, pues básicamente tanto para los artistas como para la gente corriente, pues parece que es un momento de una importancia suprema. Entonces este científico escribió un ensayo que en su época fue bastante innovador, que se llamaba la muerte y la crisis de la mediana edad. Y ese término crisis de la mediana edad, pues empezó a extenderse prácticamente como la pólvora. Así que esa idea de la mediana edad, como una época en la que atravesamos una crisis, es relativamente nueva y, sin embargo, también es relativamente cierta. Es verdad que no todo el mundo se compra un descapotable, una moto, no todo el mundo cambia de trabajo, no todo el mundo se divorcia. Pero sí que a muchas personas les asalta una nueva sensación, quizás como de insatisfacción, cuando está en ese entorno de los cuarenta años. Y por qué, pues, porque cuando llegamos a esa edad, pues a menudo tenemos que reconocer algunas cosas que no nos gustan, algunas cosas que son verdades duras. Por primera vez en la vida. Probablemente tengamos que admitir que muchos de nuestros sueños, de la infancia, de la adolescencia, de la juventud, pues ya nunca se van a hacer realidad. Y en lugar de eso, tenemos que conformarnos con nuestras vidas tal y como son. Y para mucha gente, esto significa decepción, por un lado, y significa aburrimiento también, por otro. Decepción y aburrimiento. Y tomas conciencia de esa decepción y de ese aburrimiento. Y, además, la ciencia ha respaldado esa idea de que existe una crisis de la mediana edad. En el año dos mil ocho, dos economistas llevaron a cabo un estudio sobre cómo evoluciona el nivel de bienestar a lo largo de la vida y descubrieron que nuestro bienestar tiende a formar una U a lo largo de nuestra vida. Es decir, empezamos siendo bastante felices la niñez, la adolescencia, empezamos a sentirnos algo insatisfechos en la madurez cuando la U baja y volvemos a estar felices otra vez cuando llegamos a la tercera edad. Así que también la ciencia ha corroborado esta teoría o esta máxima de que existe una crisis de la mediana edad y este libro lo que hace es plantearnos una serie de ideas filosóficas que nos pueden ayudar a hacer más llevadera la entrada en esa mediana edad. Por ejemplo, la idea que dice que si aspiras a la felicidad, como digamos, cuota máxima o como tu objetivo, si tu objetivo es ser feliz, pues nunca lo vas a lograr. Por qué pues porque hay muchas veces en que cuando nos concentramos de manera obsesiva en alcanzar la felicidad, pues nos sentimos desgraciados. Hay otro estudio que nos dice que las personas que son más felices tienden a ser aquellas que siempre tienen su mente en algún objetivo distinto a su propia felicidad. Básicamente, es gente que está apuntando hacia otra cosa y encuentra la felicidad por el camino. No está pensando en su felicidad, está pensando en otras cosas y encuentra su felicidad por el camino. Y esto, obviamente, no significa que tengas que convertirte en un santo que solamente aspires o que solamente te preocupes por la felicidad y por el bienestar de los demás. Ese algo más, ese apuntar a otra cosa, puede ser a cualquier tipo de pasión de afición, de interés. Puede ser ver el fútbol, puede ser cocinar, puede ser coleccionarse ellos. La idea es que no cocines para ser feliz, sino que encuentres la ciencia felicidad porque te gusta cocinar Y entonces, de repente, estás cocinando y pum sientes que eres feliz. Lo único que importa es hacer algo que te interese, que te guste, es aprender a valorar aquellas actividades y aquellos aspectos de la vida que no implican problemas. Solución, que es lo que hacemos básicamente a lo largo de todo el día. Y ya te digo que puede ser leer, puede ser navegar, puede ser lo que sea, siempre que no implique problema. Solución. Otra cosa es que cuando llegamos a la mediana edad, pues queda claro que hay muchos sueños que tuvimos cuando éramos más jóvenes, ya no te digo de niños, pero de adolescentes o durante la juventud, Y te das cuenta, cuando llegas a los cuarenta años, de que hay muchos sueños que nunca se van a hacer realidad. A lo mejor querías escribir una novela y, a lo mejor nunca vas a llegar a escribirla. Puede que sí, y es que este descubrimiento, pues para mucha gente es un trago bastante amargo. Incluso si estás contento con la vida que llevas en general, hay muchas veces que miras hacia atrás con cierta nostalgia, cuestionas, las decisiones que te han llevado a estar donde estás. Y en este tipo de circunstancias, pues es donde la filosofía nos puede ayudar, porque la filosofía nos ayuda también a aceptar esas decisiones que hemos tomado a lo largo de nuestra vida y nos ayuda también a evitar estar todo el tiempo pensando en las vidas paralelas que no hemos vivido. Evidentemente, nunca vamos a poder acabar del todo con la añoranza por vivir una vida que no hemos vivido o por por un camino que no hemos tomado. Pero sí que nos puede ayudar a mitigar parte de esa angustia. El libro lo que nos dice es que tienes que pensar que no es posible hacerlo todo en una sola vida. Así que es normal y es natural que te hayas visto obligado a tomar decisiones difíciles en determinados momentos de tu existencia, decisiones difíciles y esas decisiones te han llevado a que tu vida haya sido de una manera o de otra. Pero claro preguntarse por las vidas que no hemos vivido, por qué hubiera pasado si hubiera decidido B en lugar de decidir A. Eso es simplemente una consecuencia de que vivimos en un mundo en el que hay muchas cosas que son deseables y que merecen la pena, y eso es bueno. Entonces tú has decidido tomar un camino a o B, y eso implica un compromiso. Es imposible que tú te plantees, pues ser pianista si al mismo tiempo te pones a estudiar derecho, no puede ser. Tienes que elegir ser pianista o estudiar derecho y aunque al final pienses que has elegido bien, probablemente es natural que te preguntes por la opción que has descartado. Ya te digo que en el mundo hay muchas cosas que merecen la pena valorar y muchos caminos que merecería la pena seguir, pero esa idea no tiene Por qué ponerte triste si quisiéramos evitar la sensación de perdernos algo, Tendríamos que privar al mundo de gran parte de su riqueza. Es decir, si yo no tuviera la sensación de que he tenido que elegir en un momento determinado entre estudiar derecho o ser pianista, significaría que en la vida solamente hay un camino, un camino bueno, y eso empobrecería mucho al mundo. Así que eso, esa reflexión que tenemos muchos básicamente es algo positivo, porque nos refuerza la idea de que vivimos en un mundo abundante en el que, a través de diferentes caminos, puedes alcanzar la felicidad o el bienestar o la tranquilidad. Así que, no lamentes las decisiones equivocadas Y cómo haces esto? Cómo no lamentas decisiones equivocadas, pues, por ejemplo, imagínate piensa que tu existencia depende por completo de todas las decisiones que tomaste tu existencia. Me refiero el momento en el que estás actualmente. Por tanto, en tu vida tendrás cosas buenas y cosas malas. El problema es que si hubieras actuado de otra manera, pues, por ejemplo, no tendrías las cosas buenas que tienes a día de hoy. Imagínate que eres padre. Si eres padre a día de hoy, es porque has tomado una serie de decisiones en el pasado. Si hubieras actuado de otra manera o si no las hubieras tomado, pues probablemente nunca hubieras tenido el hijo que tienes ahora y en todo momento presente va a haber cosas buenas y cosas malas, y y tienes que ir darte. Obviamente, con las cosas buenas. Puede que hayas elegido la carrera equivocada, pero a lo mejor en esa carrera equivocada, has conocido a la persona con la que te has casado y con la que has tenido a ese hijo en última instancia. Así que realmente, aunque te hayas equivocado de carrera, has encontrado otras cosas buenas por el camino y luego tampoco tiene sentido arrepentirse de las decisiones del pasado, porque siempre hay un elemento de riesgo en todas ellas. Lo que pasa es que nos imaginamos que si hubiéramos tomado el otro camino, pues ese otro camino nos hubiera conducido a una especie de escenario idílico o escenario ideal. Por ejemplo, si te arrepientes de no haber sido abogado, probablemente te arrepientes porque te estás imaginando que te va bien como abogado, que ganas mucho dinero, que defiendes a mucha gente. No sé que alcanzas cierto renombre, pero es que A lo mejor no era así. A lo mejor hubiera sido abogado y, a lo mejor hubieras estado sufriendo en un despacho, trabajando quince horas diarias con la carrera estancada, con un jefe al que odias en fin ninguna decisión. Está exenta de riesgos y seguramente ese escenario ideal que te estás dibujando en tu cabeza para el camino alternativo al que has tomado seguramente tampoco sea del todo cierta. Así que recordar riesgos como estos, pues obviamente te puede ayudar a dejar de idealizar aquellas opciones que decidiste pasar por alto. Otra de las dificultades de la mediana edad, pues es que nos obliga a enfrentarnos a nuestra propia mortalidad. Nos vamos dando cuenta de que nuestra salud ya no es lo que era. Nuestros seres queridos enferman nuestros amigos también entonces la muerte, que antes parecía algo muy lejano, como que le pasaba a otras personas, pues de repente pasa parece que se ha acercado y los filósofos, pues, por su parte, nos pueden ayudar en este sentido, porque llevan milenios enseñándonos cómo afrontar la muerte. Montaine, por ejemplo, escribió que filosofar es aprender, aprender a morir. Así que si la filosofía puede ayudarnos a enfrentar esa circunstancia. Lucrecio, que era un poeta romano, confiaba en la filosofía de epicuria que básicamente recomendaba que tratemos a la muerte con indiferencia. Y por qué, pues, porque no hay motivo para temer a la muerte, porque en nada se diferencia estar muerto del tiempo que pasamos antes de nacer, antes de venir al mundo y Entonces, básicamente lo que hace, es decir, si has estado muerto durante milenios y solamente has vivido yo que sé ochenta o cien años, por qué has de preocuparte vas a volver realmente a tu estado normal, a tu estado natural, que es el de no estar vivo. Entonces esta idea, los filósofos la han bautizado como el argumento de la simetría. Es obvio, porque considera que estar antes de nacer y estar muerto son imágenes, son como espejos, el uno del otro. Y luego hay otros filósofos, como el pensador británico Derek Parfit, que básicamente sostienen que deberíamos resistirnos a ese sesgo hacia el futuro, es decir, a pensar en la muerte como algo malo. Y lo que dice Derek Parfit es que deberíamos adoptar una actitud de neutralidad temporal, es decir, tratar el pasado como equivalente al futuro. Por supuesto que estaría bien no tener que morir, pero es que realmente como nos vamos a tener que morir, pues no hay que preocuparse absolutamente nada. Es como si nos preocupáramos porque no podemos volar, no tendría ningún sentido. Eso es un superpoder que no está nuestro alcance. No podemos volar y, por tanto, con la muerte sucede lo mismo, igual que no nos preocupamos de que no podemos volar. No debemos preocuparnos de que nos tenemos que morir. Y luego hay otro aspecto que aborda el libro, que es el sentimiento de insatisfacción que se apodera de mucha gente cuando cumple sus cuarenta años y ve que los objetivos que ha perseguido durante décadas sí que se han alcanzado. Esta es la otra cara de la moneda, entonces lo que suele pasar aquí es que la gente que llega a la mediana edad y sí que tiene lo que quería, es decir, alguien que tiene un buen trabajo, que se puede permitirnos vacaciones de lujo, que no sé, que tiene el coche que soñaba cuando era joven, que tiene la vida resuelta, no sé que tiene una familia que como exactamente como quería, pues básicamente llega a la mediana edad y también entra en un momento de crisis y es chocante, no porque ha trabajado mucho, ha tenido mucha paciencia. Lo ha hecho bien por fin consigue lo que quiere. Le dio alegría cuando lo consiguió, pero después se empezó a encontrar insatisfecho. Insatisfecho, y entonces la filosofía. Lo que le recomienda a este tipo de persona es que aprenda a amar el proceso. No el objetivo, o sea, por ejemplo, si lo que quieres es llegar a ser socio en el despacho en el que trabajas o si quieres encontrar a la pareja de tus sueños. Todas esas cosas son objetivos. Son objetivos. Entonces aquí hay dos puntos de vista. Está el punto de vista de Schopenhauer, que ya sabéis que era un pesimista, bastante bastante redomado, que nos decía que lo que teníamos que hacer es renunciar por completo a todos los deseos, porque si tenemos deseo, si no se cumplen, vamos a sufrir so mucho. Incluso si se cumplen, vamos a estar satisfechos solamente durante un período muy breve de tiempo. Así que Schopenhauer pensaba que lo mejor era dejar de desear. Podemos estar de acuerdo con ese enfoque o podemos adoptar otro enfoque, que es el de distinguir entre dos tipos de actividades distintas, las actividades que apuntan hacia una culminación, por ejemplo, escribir un libro o conseguir un ascenso en el trabajo o lo que sé casarse, es decir, esos son objetivos, apuntan a ciertos Estados ya finales, a ciertos fines. Y precisamente son ese tipo de actividades, ese tipo de sueños, los que normalmente nos hacen sentir más decepcionados, más insatisfechos, etcétera. Los fines que vienen son actividades que llaman de el tipo telic que viene de la palabra griega telos que significa fin. Y luego hay otro tipo de actividades que es atélico, que no tienen fin. Por ejemplo, no sé salir a navegar o no sé tomar una cerveza con unos amigos. Son cosas que simplemente suceden, pero no tienen un fin, otras cosas que vayas a navegar del punto al punto B. Pero si tú sales con tu barco a navegar, a dar una vuelta o si vas a dar un paseo, por ejemplo, son cosas que no tienen fin, no tienes un objetivo de terminar. Entonces cuando te dedicas actividades centradas en un fin, pues cada éxito elimina un deseo. Cuando publicas un libro otro plazo cumplido un deseo menos y con el tiempo, esa sensación de ir cumpliendo deseos como si de una rutina se tratara, puede llegar a ser bastante de esas agradable y puede llegar a deprimirnos bastante. Entonces la solución de la filosofía es dedicar más tiempo a actividades atélicas, actividades que no tienen un fin en sí mismo, escuchar música, pasar tiempo con los amigos con la familia, dar paseos largos, hacer cosas por el simple hecho de hacerlas, porque las disfrutas. Entonces, en lugar de centrarte en el premio o en el resultado de una actividad, presta atención a la actividad en sí misma, al proceso en sí mismo y lo vas a disfrutar muchísimo más y vas a evitar caer en una crisis. Así que ya lo sabes, la mediana edad no tiene por qué venir acompañada de una crisis. Saca tiempo para dedicar a tus pasiones sin esperar nada. A cambio, no pienses en la vida que no has vivido. No lamentes tus decisiones del pasado, porque seguro que ni lo que tienes ahora mismo es tan malo, no o n nino, y lo que piensas que tendrías en la otra opción es tan bueno. Presta más atención al proceso que al resultado y no temas a la muerte, porque, después de todo, no es más que el estado normal en el que has estado durante millones de años antes de nacer y hasta aquí las ideas principales que he encontrado en la mediana edad, una guía filosófica, un libro escrito por quieran setilla. Espero que te haya gustado. Si es así, por favor, echa un vistazo a mis libros, suscríbete al podcast dale A me gusta comparte en redes sociales o por Whatsapp con esa persona que quieras que mejore su vida y sin más me despido. Muchas gracias. Como siempre y hasta la próxima tres star tres tores. Esto s