July 9, 2026

535 - Conviértete en quien quieres ser, y sigue siéndolo

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Ideas para vivir mejor
535 - Conviértete en quien quieres ser, y sigue siéndolo
Sabes perfectamente lo que tendrías que hacer. Y aun así, semana tras semana, no lo haces. El problema no eres tú: es el método.

Este episodio te da la herramienta más pequeña y potente que existe para cruzar el abismo entre saber y hacer, sin depender de la fuerza de voluntad. A partir de "Permanence", de Lisa Broderick y Marshall Goldsmith, aprenderás por qué el cambio duradero no es motivación sino un sistema tan sencillo que funcione hasta en tus peores días, y descubrirás las "Preguntas Diarias" con el matiz que lo cambia todo: medir tu esfuerzo, no tu resultado. Para quien está cansado de empezar los lunes y abandonar los jueves, es un método honesto y a prueba de días grises.

Tu trabajo no es ganar la carrera cada día; es correr. ¿Y si esta noche te preguntas si de verdad lo has intentado?

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0:00 Todos sabemos perfectamente lo que tendríamos que hacer. Todos sabemos que tendríamos que beber más agua, sabemos que tendríamos que movernos más, que tener más paciencia con la gente que tenemos alrededor, sabemos que no conviene mirar el teléfono móvil antes de irnos a dormir. No nos falta información. A día de hoy, todas esas cosas las tenemos clarísimas. Y aún así, día tras día, semana tras semana, No las hacemos.¿ Por qué? Pues hoy te voy a contar por qué saber qué tienes que hacer y hacerlo son dos mundos distintos. Y te voy a dar una herramienta, una herramienta potente para poder cruzar ese abismo entre las cosas que sabes y las cosas que haces. Y todo ello sin depender de la fuerza de voluntad. Esto es Ideas para Vivir Mejor, el podcast donde cogemos un gran libro... en este caso Permanence, de Lisa Broderick y Marshall Goldsmith, y le sacamos las cosas que de verdad podemos usar desde hoy, desde esta misma semana. Por cierto, Marshall Goldsmith, por si te suena o si no te suena, es una de las personas, una de las mentes que llevan ya décadas ayudando a emprendedores, a triunfadores, a mejorar y a seguir mejorando cada vez más.

1:27 Este es un libro sobre cambio personal, pero ese cambio personal que no se construye con frases bonitas, sino montando un sistema que siempre funcione en tus días buenos y en tus días malos. Y va por ti si estás cansado o cansada de empezar cosas los lunes y abandonar los jueves, o si tienes una estantería llena de libros que te has leído pero que no te han cambiado la vida... O si te has propuesto mil veces lo mismo, a lo mejor quieres comer mejor o enfadarte menos o dedicarte más tiempo para las cosas que importan y aún así sigues en el mismo sitio. Va por ti también si te sabes de memoria lo que deberías hacer y aún así te acuestas habiendo hecho justo lo contrario. Y va por ti sobre todo si en el fondo has empezado a pensar que no estás hecho para cambiar. Sí lo estás. Solamente te falta un método y hoy Vamos a ver ese método. La idea de fondo del libro es esta, la que ves en pantalla. Creemos que cambiar es una cuestión de motivación, es una cuestión de fuerza de voluntad o de talento o de suerte. Y es mentira.

2:39 El cambio no depende de que un día te levantes con una fuerza de voluntad descomunal, sino de que montes un sistema pequeño, repetible, que funcione... precisamente cuando no tienes ningunas ganas de hacer lo que tienes que hacer. Si lo piensas, todos hemos tenido días de motivación máxima, ¿verdad? Días de estos en los que nos apuntamos al gimnasio, nos compramos comida saludable y nos juramos que esta vez va en serio. Y todos sabemos que esa gasolina nos dura tres días, cuatro días, con suerte una semana, porque la fuerza de voluntad es un recurso que se va agotando. Es como la batería de nuestro teléfono móvil. Entonces, si nuestro plan para cambiar de vida va a depender de que siempre tengamos esa batería llena, pues ya te digo que ese plan está muerto antes de empezar. Porque es básicamente como intentar mantener una hoguera encendida a base de soplar sin parar. Cuando te canses, esa hoguera se va a apagar. Lo que sostiene el fuego de esa hoguera no puede ser tu soplido, sino la leña que has ido colocando poco a poco y con paciencia. Y el sistema que nos propone el libro precisamente es esa leña, porque la vida real, como ya sabes, está llena de días grises, de días en los que no puedes con tu alma, y son justo esos días, no los días épicos que tenemos de vez en cuando, los que deciden si de verdad cambiamos o si no cambiamos. Entonces, te

4:14 estarás preguntando,¿ qué separa a la gente que cambia de la gente que se pasa la vida intentando cambiar? pues no es la fuerza de voluntad. Es que los que cambian se apoyan en la única cosa a la que el ser humano responde. Acciones pequeñas, acciones concretas, acciones repetidas todos los días. Y por encima de eso ponen un hábito, el hábito de mirarse a sí mismos para saber cada día si de verdad lo han intentado o no lo han intentado. Aquí está la herramienta estrella de hoy, las preguntas diarias. Un puñado de preguntas que te haces cada noche sobre las áreas que de verdad te importan. Tus metas, tus relaciones, tu salud, tu paz mental. Y tiene un matiz que lo cambia absolutamente todo. Cómo formulamos esas preguntas.

5:06 Eso es lo que quiero que veamos juntos hoy en este episodio.¿ Qué pasa?¿ Que esto de las preguntas es un invento moderno?¿ Es un invento de gurús? ni muchísimo menos. Es una de las prácticas más viejas que existen. Los filósofos estoicos, si lo recuerdas, hemos hablado en algún episodio, ya se sentaban cada noche a repasar su día para no perder de vista sus valores y para centrarse en lo único que de verdad controlaban, que eran sus actos y sus respuestas. Siglos después de los filósofos estoicos, hubo quien se diseñó una especie de cartilla personal para irse puntuando cada jornada... en esas virtudes que quería cultivar.¿ Qué significa esto? Que trataban su propio carácter... como un músculo...

5:54 que se va entrenando a diario. Lo que cambia hoy... es que lo hemos ordenado... y lo hemos hecho tan sencillo... en este libro... que cabe en unos pocos minutos. Pero la idea de fondo... fíjate que lleva milenios con nosotros. Mirarnos cada día... con honestidad y desde ahí ajustar el rumbo. El libro tiene para mí cuatro ideas fundamentales, las ves aquí en pantalla y déjame empezar por la primera. Mide el esfuerzo, no el resultado. Esta primera idea es, por cierto, la más importante de todas. Es la idea que hace que esto sí que funcione cuando ha habido mil intentos anteriores que no han funcionado. Y la clave está en cómo formulas la pregunta. Mira, la mayoría de personas, cuando nos proponemos algo, nos preguntamos por el resultado.¿ He comido sano hoy?¿ He tenido paciencia hoy?¿ He sido capaz de concentrarme hoy? Y el problema de esas preguntas es que la respuesta depende de mil cosas que no controlamos. A lo mejor el día se ha torcido. A lo mejor nuestro hijo se ha puesto malo. A lo mejor ha habido un compañero de trabajo que nos ha sacado de quicio.

7:09 Y cuando la respuesta es que no, que no lo hemos conseguido, nos sentimos unos fracasados y abandonamos. Porque, como bien sabes, nadie aguanta mucho tiempo sintiéndose un fracasado. Así que el giro que te propongo, que nos propone el libro, es que no nos preguntemos por el resultado, que nos preguntemos por el esfuerzo. Deja de preguntarte si has sido capaz de concentrarte hoy Y pregúntate si has hecho todo lo posible por estar concentrado hoy. No te preguntes si has comido sano hoy, sino si has hecho todo lo que estaba en tu mano para comer sano hoy. Fíjate la diferencia. La primera versión no la controlas tú, la controla el mundo. La segunda versión sí que la controlas tú.

7:57 Y eso es importante porque de repente el juego pasa a ser mucho más justo. mucho más justo, porque tú siempre sabes si lo has intentado de verdad o si hoy te has escaqueado. Déjame que te ponga el ejemplo de Sergio. Sergio quiere aprender inglés. Entonces, si cada noche Sergio se pregunta si ya habla inglés fluidamente, pues la respuesta que se va a dar durante meses es que no. Y como esa respuesta es que no, pues a los tres semanas lo lógico es que Sergio tire la toalla y se retire. Pero si Sergio se preguntara si ha hecho hoy todo lo posible por avanzar con el inglés, la cosa es distinta. Hay días que sí, que ha hecho su ratito de práctica y dice que sí con orgullo, y hay días que no. Hay días que se pasa la tarde en el sofá y tiene que decirse que no.

8:47 Y ese no honesto le señala, sin ningún tipo de drama, dónde se está fallando a sí mismo. Por tanto, ya no está midiendo, este Sergio ya no está midiendo si ha llegado a la meta, porque eso va a tardar. sino que está midiendo si hoy ha remado hacia esa meta, que es lo único que de verdad está en su mano.¿ Cómo lo puedes aplicar? Coge las cosas que quieres cambiar y conviértelas en preguntas que empiecen por lo que ves en pantalla. He hecho hoy todo lo posible por... puntos suspensivos. Esta fórmula te devuelve a ti toda la responsabilidad y a la vez te está quitando el peso de un resultado que no siempre depende de ti. Tu trabajo no es ganar la carrera cada día, tu trabajo es correr.

9:33 Y lo demás ya vendrá. Y fíjate también en un efecto secundario de medir el esfuerzo y no el resultado. Ese efecto secundario es que se termina el drama. Cuando la pregunta es esta, ya no hay culpa que te machaque, ya no hay excusa tras la que te puedas esconder. Es un sí o un no. Y esa honestidad todos los días... es la que poco a poco te va convirtiendo en una persona más sincera consigo misma. Y dejas de contarte películas sobre por qué no has podido y empiezas a ver cuándo remas y cuándo no estás remando, cuándo has soltado los remos. Y solamente se puede corregir lo que te atreves a mirar de frente. Por eso esta pregunta es tan importante. Vamos a pasar a la segunda idea, que es la que pone el músculo a la primera. Porque claro, no basta con que te hagas esas preguntas, sino que hay que puntuarlas, hay que medir.

10:31 Y aquí hay una frase que resume siglos de sabiduría. Lo que se mide, se gestiona, que es la segunda idea, básicamente. Si lo piensas, cuando algo vive solamente en tu cabeza, es niebla. Tú puedes querer ser mejor padre, quieres a lo mejor cuidarte más o tener más paciencia. Todo eso son deseos más o menos vagos, nebulosos, y con eso no se puede trabajar. En el momento en el que conviertes eso en un número que vas anotando cada día, la niebla se despeja. Se despeja y ya puedes ver. Puedes ver dónde estás fuerte, puedes ver dónde flojeas, puedes ver los patrones y sobre un dato concreto sí que puedes actuar. Además, esto de medir tiene el efecto secundario de que el simple hecho de saber que esa misma noche te vas a tener que puntuar va a cambiar tu comportamiento durante el día. Es como cuando sabes que viene alguien a ver tu casa. ¿Verdad? Que si lo sabes, de repente, pues vas recogiendo sobre la marcha. O sea, no hace falta que la visita llegue. Basta con saber que esa visita va a llegar para que ya cambie tu forma de actuar. Tu yo de las 7 de la tarde toma mejores decisiones solamente porque sabe que tu yo de las 11 de la noche le va a pedir cuentas ese día. Te pongo otro ejemplo. Imagínate, Lucía. Lucía quiere ser mejor escuchando a su pareja porque se ha dado cuenta de que vive medio ausente, mirando mucho el móvil mientras la otra persona le habla. Es un deseo, está

12:02 muy bien, pero un poco etéreo.¿ Qué tiene que hacer Lucía? Convertirlo en un número. Cada noche puntuarse del 1 al 10. He hecho todo lo posible por escuchar de verdad a mi pareja hoy. Y se puntúa del 1 al 10 todas las noches. Y si lo hace, va a ver que pasa algo curioso. A media tarde, cuando su pareja empiece a contarle algo y ella vaya o tenga la tentación de echar mano al teléfono, se va a acordar de que esa noche se tiene que puntuar y entonces va a dejar el móvil. Esto, fíjate, que no lo ha hecho la fuerza de voluntad. Lo ha hecho el saber que va a haber un examen más tarde. Por tanto, la medición no solamente es una manera de registrar tu comportamiento, sino que es una manera de mejorar tu comportamiento también. sobre la marcha.¿ Cómo lo puedes aplicar tú? No te limites a hacerte las preguntas mentalmente.

12:58 Escríbelas y ponles una nota, del 0 al 10, si quieres. Un cuaderno, una hoja de cálculo en Excel, lo que quieras, una nota en el móvil, también valdría lo que sea. Pon una tabla con tus preguntas en las filas y los días en las columnas. Y cada noche te puntúas un número del 0 al 10. En cuanto lo que era un buen propósito se convierte en una casilla que tienes que rellenar, eso empieza a convertirse en algo tangible y en algo real. Y no te quedes solamente en el número que te pones cada noche. Una vez a la semana le echas un vistazo al conjunto porque ahí vas a empezar a detectar patrones y a lo mejor descubres que los lunes es el día que te fallas siempre o a lo mejor descubres que cuando has dormido mal se te cae todo lo demás o que hay un área en la que llevas 15 días fallándote. Y eso es información valiosísima porque te está diciendo exactamente dónde tienes que retocar el plan o qué expectativa tienes que rebajar o qué estrategia tienes que cambiar. Es una especie de cuadro de mandos personal.

14:05 Y está para orientarte, no para que te juzgues, sino para orientarte. Esto no es como un curso que haces y terminas. Esto se parece más al hecho de lavarte los dientes. Funciona mientras lo mantienes y el día que lo dejas, pues poco a poco empiezas a ir hacia atrás y empiezan las cosas a empeorar. Y esto está bien porque significa que no tienes que ser perfecto para siempre, sino que tienes que seguir presentándote a la competición. La constancia no es el precio que pagas por el cambio, la constancia es el cambio mismo. Esta idea es muy importante.

14:48 Vamos con la tercera idea, que es la que le pone alma. Si la anterior le ponía músculo, esta le pone alma, porque un sistema que no tenga alma lo vamos a abandonar rápidamente. Y consiste en hacerse otra pregunta.¿ Esto que quieres cambiar, lo quieres cambiar tú de verdad o es algo que te han vendido desde fuera? Aquí hay un concepto muy importante, la motivación intrínseca. Hay cosas que perseguimos porque tocan, porque deberíamos, porque las persigue todo el mundo... Y hay cosas que perseguimos porque conectan con algo más profundo dentro de nosotros, con algo que de verdad valoramos. Y la diferencia entre unas cosas y otras es la diferencia entre un plan que abandonas y un plan que puedes sostener años. Cuando tus metas están enganchadas a tus valores, pues obviamente tú les vas a poner una energía distinta, una energía más profunda. Y los tropiezos te van a dar más o menos igual, te van a no te van a hacer abandonar porque sabes perfectamente para qué estás haciendo ese esfuerzo. Y esto es importantísimo porque mucha gente monta sistemas de mejora impecables sobre metas que en realidad no son suyas y luego no entiende por qué los deja. Es como esforzarte muchísimo en subir una escalera y luego descubrir arriba que esa escalera estaba apoyada en la pared equivocada y que no era donde tú querías llegar. Por tanto, antes de preguntarte cómo vas a cambiar, tienes que preguntarte qué merece la pena de

16:19 verdad que cambies.¿ Qué áreas de tu vida piden tu atención ahora mismo en este momento? En tu vida, no en la vida ideal de nadie. Te pongo un ejemplo. Imagínate dos personas que se ponen la misma meta, ¿vale? Correr tres días por semana. La primera lo hace porque un influencer dijo que había que hacerlo o porque toca o porque quedaba bien. La segunda lo hace porque el año pasado salió a jugar con su hija al parque Se cansó muchísimo, se quedó sin aliento y se juró que eso no volvería a pasar.¿ Quién crees que va a seguir corriendo dentro de seis meses, un martes, por la noche, con lluvia, con frío y cansados de todo el día trabajando? Ya te digo yo que la segunda persona es la que va a seguir corriendo. No porque tenga más fuerza de voluntad, sino porque su meta está clavada en algo que le importa de verdad. Tiene un para qué importante. que es más fuerte que el hecho de que no le apetezca salir a correr. Tiene un para qué. Tampoco hay que agobiarse pensando que necesitamos un único gran propósito para toda la vida. Esto va de ir mirando tu vida ahora, este mes, y ver qué áreas te están pidiendo más atención. A lo mejor es tu salud, porque a lo mejor llevas tiempo desatendiendo esa parte.

17:36 A lo mejor es una relación que se está enfriando. a lo mejor es ese proyecto de emprendimiento que has aparcado y que todavía quieres retomar. No hay una lista correcta de prioridades. Existe tu lista en este momento concreto de tu vida y esa lista irá cambiando con los meses y con los años y está genial que cambie. Tú te tienes que ir haciendo la lista, irla actualizando en función de las cosas que te interesen. Es decir, esto no es una foto fija, es algo que tú vas actualizando según tu vida va cambiando y según el tiempo va pasando.¿ Cómo aplicamos esto? Pues simplemente antes de escribir tus preguntas tienes que elegir bien las áreas. Salud, relaciones, trabajo, tu mundo interior. Y de cada una tienes que tirar del hilo hasta el fondo.¿ Por qué quiero esto?¿ A qué valor mío responde? Y si la respuesta es porque debería quererlo o porque lo hace todo el mundo, desconfía. Desconfía.

18:38 En cambio, si la respuesta te toca algo por dentro, ahí tienes una pregunta que vas a poder sostener en el tiempo, que eso es lo único que importa. Y ojo, que esto también sirve para soltar, porque muchas veces tirando del hilo de tus valores descubres que hay una meta que llevas años arrastrando y que en realidad no es tuya. A lo mejor es una meta que era de tus padres o de una versión de ti que ya no existe y te tienes que dar permiso para tacharla de la lista, para dejar de fallarte en algo que ni siquiera quieres. Esa es una de las cosas más liberadoras que vas a poder hacer en tu vida. No todo lo que se puede mejorar merece tu energía. Elige tus batallas y sobre todo elige que sean tuyas propiamente dicho.

19:26 La cuarta idea. La cuarta idea es sobre la comparación. La ves aquí en pantalla. Deja de medirte con el marcador de otro. Mira, tú puedes tener el sistema perfecto puedes tener las metas más tuyas del mundo y aún así vivir amargado si estás midiendo tu vida con el marcador de otra persona. Si miras a tu alrededor, vas a ver que vivimos rodeados de marcadores ajenos. Las redes sociales, los rankings, en el caso de que tengas rankings en tu trabajo, los logros que te cuenta tu cuñado o tu amigo, lo que ha conseguido un antiguo compañero de clase y tú no, todo el rato nos están enseñando la nota de los demás. Y es facilísimo empezar a corregir tu examen cogiendo las notas de otro. Y ese es un juego, como te digo siempre, que no vas a ganar nunca. Porque siempre va a haber alguien que vaya un paso por delante. Y porque además, piensa que lo que estás viendo de los demás es su carrete de mejores momentos. Los highlights, como los futbolistas. Si haces un vídeo de cualquier futbolista con sus momentos top, te van a aparecer todos los mejores del mundo. Pero no es así. la vida real. No es su vida real lo que estás viendo. Simplemente son sus mejores momentos. Y esa comparación tiene un precio emocional altísimo. Esa comparación es capaz de coger un logro tuyo, un título que has conseguido con muchísimo esfuerzo, un ascenso, un avance personal y hacerte sentir pequeño, insignificante, simplemente porque lo estás poniendo al

21:00 lado del salto enorme que ha dado otra persona. Es un una especie de ácido que disuelve nuestras victorias incluso antes de que podamos disfrutarlas. Claro, la belleza de lo que estamos contando hoy, la belleza del libro, es que te permite montarte tu propio sistema de preguntas y eso te devuelve el marcador. Dejas de puntuarte con las reglas de los demás y empiezas a puntuarte con tus propias reglas, con las reglas que miden lo que de verdad valoras tú. Y entonces tu sensación de estar avanzando deja de depender del aplauso que viene de fuera y pasa a nacer de una sola cosa. Pasa a nacer de si has dado hoy lo mejor de ti mismo en aquello que de verdad te importa. Y contestarlo todos los días, honestamente, cada noche. Y eso es un ancla en medio de ese huracán de comparaciones en el que vive mucha gente.

21:57 Eso te trae de vuelta una y otra vez a tu propio camino. Déjame ponerte el ejemplo de un chaval que se está montando un pequeño negocio y se pasa el día viendo en redes sociales a otros de su edad o más jóvenes que le cuentan que están facturando millones. Cada scroll es un puñetazo a la autoestima de ese chaval y llega a su casa sintiéndose un fracasado aunque su negocio esté creciendo poquito a poco. Si esa persona, en vez de mirar el marcador de esa gente desconocida, se sentara a preguntarse cada noche... simplemente si ha hecho hoy todo lo posible por sacar adelante su proyecto, tendría una respuesta honesta y una respuesta suya. Y seguramente casi siempre sería sí. Y ese sí propio debería pesar infinitamente más y alimentar infinitamente más que cualquier comparación que pueda hacer con otra persona.¿ Cómo lo puedes aplicar tú esta semana? Sencillo, cada vez que te descubras comparándote, cada vez que te descubras sintiéndote pequeño, te paras y te haces tu pregunta.¿ Estoy dando lo mejor de mí en lo que yo he decidido que importa? Y eso devuelve el marcador a ti.

23:15 Es tuyo, es tu marcador, siempre lo fue y siempre lo tiene que ser. Porque hay algo que tenemos que tener clarísimo. En ese juego de la comparación, la meta siempre se aleja. Por mucho que consigas, La mente siempre va a encontrar a alguien que esté más arriba y va a mover la portería un poquito más lejos. Es una carrera contra el horizonte. Por muy rápido que corras, nunca vas a llegar. Por tanto, la única manera de ganar esa carrera es dejar de correrla y volver otra vez a tu propio marcador. Hacer ese cambio supone que de repente tus propios avances se van a volver visibles. Ese progreso pequeño, ese progreso diario que antes te pasaba desapercibido porque estabas embobado mirando el escaparate de los demás, ahora lo ves, ahora lo cuentas y ahora lo celebras.

24:06 Y tu sensación de ir hacia algún sitio en ese momento deja de depender de que alguien fuera te aplauda y empieza a brotar de tus propios actos. Y esa gasolina tiene la ventaja de que no se va a agotar cuando los demás dejan de mirarte. Bueno, antes de darte el plan concreto, déjame avisarte de tres cosas que van a intentar tirarte abajo ese plan para que las veas venir y no te pillen desprevenido. La primera es la distracción. Vivimos bajo una lluvia constante de avisos, de pestañas, de mensajes, de correos que se comen cualquier hueco para la reflexión. Por eso, tu momento de puntuarte tiene que ser corto y tiene que estar protegido. Dos minutos a una hora fija, siempre la misma distracción. con el móvil lejos, con el móvil en silencio, con el móvil apagado. Si dejas este proceso para cuando puedas o para cuando te acuerdes, no lo vas a hacer nunca, porque siempre va a haber algo más urgente que te va a estar pidiendo atención.

25:05 La segunda trampa es el optimista que todos llevamos dentro, ese optimista que hace los planes. Todos tenemos una versión ideal de nosotros mismos que nos promete que mañana va a meditar, que mañana va a salir a correr, que mañana va a leer, pero quien tiene que cumplir el plan no es ese, es tu versión real, la versión que llega cansado a las 10 de la noche. Si diseñas tu ritual pensando en ese héroe tuyo, vas a fracasar. Por tanto, lo tienes que diseñar para la persona cansada. Por tanto, tiene que ser algo pequeño, fijo e innegociable que no haya ni que pensarlo ni que discutirlo contigo mismo.

25:47 Y la tercera trampa que te vas a encontrar es la de posponer la felicidad, esa costumbre de colgar tu bienestar de una meta futura. Seré feliz cuando adelgace, cuando ascienda, cuando llegue no sé dónde. Las preguntas diarias le dan la vuelta a todo eso, porque cada noche te preguntan si le has dado espacio hoy a lo que te da sentido. No en un futuro que a lo mejor no llega, sino en el día que acabas de vivir. Por tanto, te está devolviendo el volante de tu propia felicidad. Vale, y dicho esto, te dejo dos herramientas que encajan como un guante con todo esto. La primera consiste en pedir consejo hacia adelante, no hacia atrás. Estamos acostumbrados a pedir opinión sobre lo que hemos hecho y eso muchas veces no sirve de nada porque el pasado ya no se puede tocar. Por tanto,¿ qué nos sugiere el libro? Que le demos la vuelta. En lugar de pedir que te juzguen lo que ya has hecho, pides ideas para lo que está por venir. Cuéntale a alguien... de tu confianza, qué quieres mejorar y pregúntale qué se le ocurre que podría probar, qué se te ocurre que podría hacer y cuando te responde no discutes, no te justificas, no expliques por qué sí o por qué no, solamente le das las gracias, lo apuntas y ya está. Es asombroso cómo puede cambiar una conversación cuando dejamos de defendernos y nos dedicamos solamente a recoger ideas. Muchas de esas sugerencias, por cierto,

27:20 se convierten directamente en tus nuevas preguntas diarias. Y la segunda herramienta es un pequeño mapa para diseñar la persona que quieres llegar a ser. Tiene cuatro casillas. Las ves aquí en pantalla. Crear, conservar, eliminar y aceptar. Crear qué hábitos, qué relaciones, qué habilidades nuevas quieres sumar. Conservar qué virtudes de las que ya tienes merece la pena proteger y no perder. eliminar qué costumbres te toca soltar, qué costumbres te están hundiendo y luego aceptar, es la más difícil también, qué cosas vas a dejar de pelear de una vez para que esa energía se pueda ir a un sitio más útil. Cuando pasas por estas cuatro casillas vas a tener un cambio realista y un cambio completo, que no es solamente añadir cosas, que muchas veces la gente cambia añadiendo cosas, sino también saber conservar, saber soltar Y hacer las paces con uno mismo. Y dentro de este mapa mira las etiquetas que llevas puestas. A lo mejor eres el responsable, el gracioso del grupo o el fuerte que nunca se rompe o el que siempre tiene que arreglar los problemas de todos. Y pregúntate cuáles de esas etiquetas te siguen sirviendo para el futuro que quieres y cuáles se han convertido en una jaula para ese futuro. A veces soltar una sola etiqueta por ejemplo, aprender a no ser ese que nunca dice que no, pues abre un

28:53 espacio para comportamientos nuevos que ni siquiera tú sabías que llevabas dentro. Y eso va a generar oportunidades nuevas. En fin, vamos a convertir todo esto en algo que puedas empezar hoy mismo. Tu próximo paso tiene tres movimientos y no te va a llevar más de dos minutos al día. Primero, elige, coge dos o tres áreas de tu vida que de verdad te importen mucho, no diez, que es el error clásico, dos o tres. Segundo, formula, convierte cada una en una pregunta que empiece por lo que ya te he contado. He hecho hoy todo lo posible por cuidar mi cuerpo, por estar presente con los míos, por avanzar en mi proyecto.

29:33 Y tercero, puntúa. Cada noche a la misma hora le dedicas dos minutos y le pones una nota del uno al diez a cada una. ¿Vale? Un número honesto. Y recuerda lo que te he dicho antes, hazlo para la persona cansada, no para el héroe que planificas ser. Para la persona cansada, dos minutos a la misma hora. Algo tan pequeño que no tengas ni que pensarlo. Todos los días, empezando por esta misma noche. No tienes que esperar a tenerlo todo perfecto para arrancar. Una pregunta regular, puntuada esta misma noche, te aseguro que vale mil veces más que ese sistema ideal que empiezas el lunes que viene, o sea, nunca.

30:16 Hecho es mejor que perfecto. Siempre. Siempre. Y si quieres ir más allá, busca un cómplice. Alguien a quien tú le mandes tu puntuación cada día. No te imaginas la fuerza que tiene saber que hay alguien esperando tu número. Hasta los mejores entrenadores del mundo, te digo yo, que tienen sus propios entrenadores. Por tanto, pedir apoyo no es ser débil, sino es ser más listo. Si te llevas una sola idea de hoy, que sea esta. No necesitas más fuerza de voluntad, no necesitas más motivación, no necesitas convertirte en otra persona, necesitas un sistema pequeño, honesto, que te devuelva cada noche una pregunta. Di hoy lo mejor de mí en aquello que me importa y eso es todo.

31:02 El cambio de verdad es una gotita, la misma gotita cayendo cada día en el mismo sitio hasta que perfora la piedra. No se trata de tener días heroicos, sino de presentarte un día y otro día y otro día. En esa constancia es donde te conviertes en quien quieres ser. Y hace falta que cada noche te hagas la pregunta. Cada noche. Hoy, mañana, otra vez y así. Y la confianza llega después. Cuando miras atrás 30 días y ves en tu propia tabla con tus propios números que sí eras capaz. La prueba está aquí. en la constancia. Bueno, y si quieres seguir tirando de este hilo conmigo, te dejo dos puertas abiertas. Si te gusta cómo pienso, si te gusta cómo cuento las cosas, échale un vistazo a mis libros en Amazon. Tienes el enlace en la descripción del episodio.

31:55 Y si quieres ir más en serio, pues tienes mi Patreon también. Ahí encontrarás contenido extra, ejercicios para aplicar todas estas ideas en tu propia vida, acceso al oráculo, nuestro mentor virtual disponible las 24 horas para cuando necesites afinar tus preguntas o para elegir tus áreas o simplemente para que tengas a alguien que te ayude a no abandonar. Está todo, te lo dejo en el enlace de la descripción del episodio, ahí en la cajita, un poquito más abajo. Nos escuchamos en el próximo episodio. Esta noche, antes de dormir, empieza con la primera pregunta.¿ He hecho hoy todo lo posible por aquello que de verdad me importa? Y mañana vuelve a preguntártela. Y pasado. Ahí empieza todo. Nos escuchamos en el siguiente episodio. Un fuerte abrazo. Cuídate mucho. Adiós.