Hablando de: Usar los rasgos de personalidad a nuestro favor


Los rasgos de personalidad son formas en las que las personas se presentan al mundo y se relacionan con él. Estos rasgos se desarrollan durante la infancia y son aprendidos en el contexto familiar. Las personas tienden a automatizar ciertos rasgos, lo...
Los rasgos de personalidad son formas en las que las personas se presentan al mundo y se relacionan con él. Estos rasgos se desarrollan durante la infancia y son aprendidos en el contexto familiar. Las personas tienden a automatizar ciertos rasgos, lo que significa que actúan de la misma manera sin importar las circunstancias. Esta automatización puede llevar a comportamientos contraproducentes o alejarse de los deseos y sueños individuales. Para ser verdaderamente uno mismo, es necesario reconocer y cuestionar estos rasgos, y aprender a usarlos conscientemente en lugar de ser controlados por ellos. Ni la obediencia ciega ni la rebelión constante conducen a la verdadera libertad; en cambio, la verdadera libertad viene de tener acceso consciente y equilibrado a una variedad de rasgos de personalidad y elegir cuál utilizar en diferentes situaciones.
Si te ha gustado el episodio, puedes encontrar mis libros en Amazon:
- Libro 1: Libre, saludable y feliz
- Libro 2: 31 días para mejorar tu vida
- Libro 3: Minimalismo para gente normal
Conviértete en un seguidor de este podcast: https://www.spreaker.com/podcast/ideas-para-vivir-mejor--5343176/support.
Hola a todos y bienvenidos a ideas para vivir mejor. Un rasgo de personalidad es una forma de mostrarte al mundo, es una forma de relacionarte con el mundo. También los rasgos son esos adjetivos que usamos cuando estamos describiendo a otra persona. Y lo cierto es que todos tenemos muchos rasgos de personalidad que se dan a la vez en nosotros, pero siempre tenemos una forma más habitual de mostrarnos, y eso hace que nos pongan o que nos pongamos nosotros mismos, una etiqueta, una definición como persona. Los rasgos son nuestra forma peculiar, nuestra forma particular de actuar con los demás o con el mundo, o incluso con nosotros mismos. De forma inconsciente, todos cambiamos continuamente los rasgos de nuestra personalidad. Somos uno con la pareja, somos otro con el jefe, somos otro con los compañeros. Todos llevamos dentro muchos personajes y muchas formas de actuar y esto es totalmente normal y totalmente necesario. Pero lo que pasa es que normalmente no usamos los rasgos de personalidad según nos interesa, sino que somos usados por esos rasgos. Una persona equilibrada es aquella a la que no es fácil definir por qué, porque una persona equilibrada tiene una actitud que depende de lo que pasa en cada momento, es decir, no tiene comportamientos automatizados. Lo que pasa es que este tipo de personas son muy raras, Son muy pocas, Hay muy pocas. Lo más común, lo normal es tener rasgos automatizados. Y cuando esto sucede, cuando un rasgo de la personalidad se automatiza, la persona pasa a tener el mismo comportamiento actuar a pensar de la misma manera, sea cuales sean las circunstancias. Y entonces es cuando decimos claro es que esta persona es asà Y lo que pasa en realidad es que esa persona tiene un surco neuronal bien marcado en su cerebro y la energÃa discurre por ahÃ. Es como si la hubieran metido en un molde. Ese molde o ese surco neuronal toma el control y lleva a esa persona, dirige a esa persona y le obliga a hacer cosas que puede incluso que sean contrarias a sus intereses o dañinas para esa persona que la alejen de sus sueños. No, esa persona no es asÃ. Esa persona está actuando porque está en un molde o porque tiene un surco neuronal en el cerebro que la lleva a actuar. AsÃ, cuando se forman los rasgos de personalidad, si has seguido este podcast. Ya sabes que, como casi todo se forma durante la infancia, en la familia. Si tu padre gritaba muchas veces y eso te impresionaba, pues es muy posible que tengas ese rasgo dentro. Te guste o no te guste, porque esto pasa por un motivo biológico. Los seres humanos, cuando nacemos somos absolutamente incapaces de hacer nada. Estamos indefensos. Necesitamos cuidados, porque si no nos morirÃamos. Y para bien o para mal, quien nos da esos cuidados es nuestra familia. Asà que la familia queda asociada en el subconsciente como algo imprescindible para nuestra supervivencia y, obviamente, dentro de cada familia, pues hay una serie de normas que se van transmitiendo de generación en generación y que son muy importantes en las relaciones familiares da igual que sean correctas e incorrectas, buenas o malas, son importantes. Están ahà y afectan a todos los miembros de la familia. Son ese tipo de normas que te dicen como ser, cómo sentir, cómo actuar, y piensa que los niños son como una esponja. Absorben absolutamente todo, asà que cuando pasa el tiempo, ese niño pasa a creer que esas normas, esos rasgos que ha visto en su casa, pues son suyos también, es decir, confunde lo que habÃa en su casa con su propia naturaleza. Se identifica completamente con eso que ha absorbido durante su infancia y piensa que no lo puede cambiar. Y es en eso punto cuando arranca una creencia falsa, pero muy potente, que es cuando alguien dice yo es que soy asÃ, yo es que soy de determinada manera. En realidad no No has nacido asÃ, No eres asÃ, has aprendido a ser asÃ. Y todo lo que se aprende también se puede desaprender y se puede sustituir por algo que sea tuyo de verdad. Y por qué es importante hacer esto, porque si un rasgo de tu personalidad no está alineado con lo que tú eres de verdad, te vas a sentir mal con él. Por eso tienes que sustituirlo por rasgos que sean tuyos, rasgos con los que te sientas bien. Y a este proceso se le llama proceso de individualización, y todo ser humano debe recorrerlo si quiere llegar a ser el mismo. Claro. Lo que pasa es que cuando hacemos esto, cuando entramos en ese proceso de individualización, nos enfrentamos a una situación complicada. Si me quedo con las reglas de mi infancia, me siento mal o me siento reprimido, pero si me permito ser un libre pensador, entonces me siento culpable o me siento rechazado, o pienso que me voy a quedar solo. Piensa que la familia no te va a ayudar a cambiar. En este caso, no te va a ayudar porque no le corresponde hacerlo. Y detrás de esto hay otro motivo biológico. Un grupo se debilita con cada miembro que lo abandona. Asà que lo normal, lo natural es que ese grupo, en este caso la familia, pues, haga todo lo posible para retener a sus miembros, para que todo se quede tal y como está, para que nadie cambie, porque cambiar es en cierta. De cierta manera es abandonar el grupo. Y ojo los rasgos de personalidad no necesariamente son siempre positivos o negativos. De hecho, hay rasgos que a priori nos pueden parecer positivos, pero que pueden traer consecuencias negativas. Y viceversa, rasgos que parecen negativos y que nos traen consecuencias positivas. Por ejemplo, ser puntual. Ser puntual es un rasgo que bueno. La mayorÃa de las personas consideramos que es algo positivo. Pero si el ser puntual causa atensión, causa desgaste a la persona que es puntual, entonces para esa persona ese rasgo de personalidad no es positivo, es algo que le está trayendo consecuencias negativas. Cómo reaccionamos los seres humanos ante los rasgos que aprendemos en la familia. Podemos reaccionar de dos maneras o bien imitándolos o bien revelándonos contra ellos. Son las dos posibilidades que existen. Si tu madre gritaba mucho y eso te molesta o te molestaba, pues lo normal es que reacciones de la siguiente manera, o bien tu te también vas a gritar sin poderlo remediar. Y es en ese momento cuando dices mira, me parezco a mi madre. Estoy haciendo lo que hacÃa mi madre con la rabia que me daba esa posibilidad uno, imitar posibilidad dos es rebelarse contra eso. Entonces en el ejemplo de la madre que grita, pues si se revela el hijo, lo que va a hacer es hablar como muy bajito vale Y eso está bien. No tampoco porque esa persona no va a levantar la voz, ni siquiera cuando deberÃa levantarla, ni siquiera en aquellas situaciones donde es necesario levantar la voz y poner lÃmites si imitas el rasgo, pues estamos ante el caso del niño bueno. El niño bueno copia lo que hacen sus padres o lo que le dicen que tienen que tiene que hacer porque quiere ser aceptado, quiere ser querido o simplemente no quiere que uno quiere ningún conflicto. Y esas personas no van a tener ningún problema en su casa. Pero su adaptación a la sociedad, pues obviamente va a depender de si ese rasgo que ha seguido o que ha aprendido, que ha adoptado en la familia, pues es del agrado social o no, si es un rasgo que se acepta socialmente, Pues tampoco te creas que es bueno, porque entonces lo que va a pasar es que ese rasgo se va a quedar todavÃa más encajado en su personalidad. Y si el rasgo no se acepta socialmente, pues lo que va a ser es un inadaptado, estará muy adaptado a su casa, a su familia, pero no se va a adaptar a la sociedad. Pero lo peor no es eso, Lo peor es que el que imita automáticamente los comportamientos que ha visto en su familia los rasgos de personalidad que ha visto en su casa, pues no va a haber probado otros rasgos que quizás sean más acordes con su naturaleza. Y eso le va a llevar a ser, pues, una persona bastante influenciable, que va a seguir órdenes, que va a seguir modas y una persona, pues, que va a tener muy difÃcil el sacar a flote el potencial que lleva dentro. Nunca va a atreverse a salir de su zona de confort porque es el niño. Bueno recuerda, es el que hace lo que le dicen, es el que copia lo que ve, el que no quiere problemas. Entonces, pues, está va a ser el empleado perfecto, pero nunca va a sacar el potencial que lleva dentro. Si adoptas la segunda posibilidad, la de rebelarte contra tus rasgos familiares, entonces eres el rebelde y te vas al polo opuesto. Y no es bueno tampoco, porque entonces te vas a quedar atrapado en el comportamiento contrario y vas a tener que hacer un esfuerzo extra, vas a tener que gastar más energÃa de lo normal para ir en contra de esa información que está en tu subconsciente. El rebelde es alguien que está remando a contracorriente todos los dÃas de su vida. Parece que va lo suyo, pero en realidad está yendo en contra de una referencia. Y eso la consecuencia es que tampoco es libre. Es una persona que no es libre, porque una persona verdaderamente libre cuando sigue una referencia propia, es cuando encuentras a libertad, no cuando lucha en contra de las referencias que ha aprendido de otras personas. El rebelde le está dando poder a algo o a alguien de fuera. No está ejerciendo su propio poder personal. Asà que para ser verdaderamente libre, elige una referencia propia. Evidentemente, ninguno de estos dos extremos, ni el niño bueno ni el niño rebelde te va a llevar a ser tú mismo. Si obedeces siempre o si te revela, siempre da igual vas a estar en la misma prisión. Son comportamientos totalmente incompatibles con un adulto equilibrado que quiera ser dueño de su poder personal. El ser humano evolucionado, equilibrado, adulto responsable no es ni obediente ni rebelde. Ese ser humano, que es al que deberÃamos aspirar. Es un ser humano que dispone de todo un conjunto de rasgos que existen entre un polo y el otro y usa lo que más le conviene en cada momento. Ya no le da el poder ni a mamá ni a papá. Es una persona que sigue sus propias normas y que vea a su padre y a su madre como los seres humanos que son con sus defectos y con sus virtudes y no necesariamente sigue sus rasgos o se rebela contra sus rasgos. Por eso es interesante que observes tus rasgos hasta qué punto te dominan o los dominas tú a ellos, porque la historia de esta del audio de hoy es convencerte de que seas tú el que escoge qué rasgo tienes que usar y no que tú seas usado por los rasgos que te vienen o de la familia o que has aprendido. Asà que, si en un momento dado tienes que ser lÃder, puedes serlo. Si en otro momento te conviene ser sumiso y seguir a la manada, pues puedes serlo sin problemas porque lo has decidido asÃ, has pensado en ese momento qué es lo conveniente para ti y no por ello te sientes mal ni débil ni sin recursos. Tomas una decisión consciente en cada momento por qué analizas las circunstancias que están pasando a tu alrededor y eres capaz de usar un rasgo aquÃ, otro rasgo allá tienes toda la caja de herramientas a tu disposición. Cómo sabes que un rasgo es neutro para TI, pues cuando cuando sucede delante de TI y no te alteras ni lo juzgas en ese momento, cuando un rasgo es neutro, es cuando lo puedes empezar a utilizar dentro de tu caja de herramientas, cuando te haga falta gritar, pues coges y gritas sin ningún problema. Gritas porque la situación lo requiere, no porque sea un rasgo de tu personalidad que has aprendido en tu casa. Gritas porque la situación lo requiere? Y aún si ese rasgo es neutro para TI, lo que va a pasar es que cuando alguien grita cerca de ti, pues no te va a molestar, no te vas a alterar porque alguien grite no lo vas a juzgar. En ese momento es cuando puedes usar ese rasgo a tu favor. Asà que ya lo sabes, los rasgos de personalidad son formas de comportarse, formas de relacionarse con el mundo que hemos aprendido generalmente durante la infancia. El problema con los rasgos de personalidad es que pueden automatizarse y llevarnos a comportamientos repetitivos, incluso cuando no son beneficiosos para nosotros. Además, esa automatización de los rasgos también nos puede provocar una sensación de falta de autenticidad, nos pueden impedir ser nosotros mismos, etcétera. Los rasgos de personalidad pueden ser reconocidos y pueden ser modificados para permitirnos ser una versión más auténtica y más libre de nosotros mismos, porque la verdadera libertad es poder elegir, poder usar conscientemente todos los rasgos de personalidad, en vez de ser dominado por ellos. Y ahora me despido, como siempre, deseándose un buen dÃa, invitando a pensar sobre el contenido y a ponerlo en práctica, por supuesto, y dando las gracias una vez más por hacer esto posible. Un fuerte abrazo








