Dec. 22, 2023

Hablando de: La importancia de los hábitos

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Ideas para vivir mejor
Hablando de: La importancia de los hábitos

Hoy exploramos la formación de hábitos y la influencia de la repetición en la automatización de comportamientos por el cerebro. Ah, y proponemos siete hábitos para vivir mejor con pasos prácticos para su incorporación.

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Hoy exploramos la formación de hábitos y la influencia de la repetición en la automatización de comportamientos por el cerebro. Ah, y proponemos siete hábitos para vivir mejor con pasos prácticos para su incorporación.

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Hola a todos y bienvenidos a ideas para vivir mejor. Hoy quiero hablaros sobre la importancia que tienen los hábitos para vivir mejor. Antes de empezar, como siempre, recordarte que tienes a tu disposición una recopilación de las ideas y de los consejos más relevantes sobre desarrollo personal. En mis tres libros propios ya los conoces libre, saludable y feliz, treinta y uno días para mejorar tu vida y minimalismo para gente normal. Los tres están disponibles en Amazon y te dejo su enlace en las notas del episodio Y ahora sí vamos a hablar sobre los hábitos. Cuando nos sumergimos en el increíble hondo del cerebro en cómo influye en nuestra vida cotidiana. Es necesario hablar de los hábitos y la palabra clave en este mundo es repetir, porque resulta que nuestro cerebro se adapta a lo que hacemos una y otra vez. Por eso, cuando queremos adoptar buenos hábitos como hacer ejercicio, como comer más sano, necesitamos hacerlo una y otra vez hasta que se convierta en algo natural. Piensa en esa repetición como un super poder para nuestro cerebro. Imagina el proceso de desarrollar un hábito como un ciclo que empieza cuando tomamos la decisión consciente de que empiece, pero que con el tiempo esa decisión se repite tantas veces que se vuelve automática. El cerebro es increíble en este tema. A través de la repetición, puede tomar algo que decidimos hacer activamente y convertirlo en algo que hacemos ni siquiera pensarlo. Poco a poco. El cerebro deja de depender de la fuerza de voluntad para llevar a cabo estas acciones. Es como si dijera oye, si hacemos esto mucho, por qué no lo convertimos en algo automático y así ahorramos energía. Y es que aquí está la clave. El cerebro busca eficiencia y lo más eficiente es convertir decisiones repetidas en hábitos automáticos. Automatizar nuestras acciones es la estrategia evolutiva, definitiva para ahorrar energía, para permitirnos hacer actividades cotidianas sin tener que desgastarnos. Tanto cuando algo se convierte en un hábito, lo hacemos casi sin pensar Y esto nos deja mucha más capacidad mental disponible para enfrentarnos al resto de cosas. Otro aspecto de nuestro cerebro, muy relacionado con la creación de hábitos, son las conexiones neuronales. Cuando activamos repetidamente grupos de neuronas, al mismo tiempo fortalecemos las conexiones que existen entre ellas que se llaman sinapsis. Ya lo hemos visto en algún otro episodio, y esto mejora su capacidad para transmitir y para almacenar información y, además, nos asegura que en futuras ocasiones, esas neuronas se van a activar juntas con mayor frecuencia. Por eso todos tenemos comportamientos y pensamientos que se repiten una y otra vez en el tiempo. Podemos imaginar estas redes como surcos en un camino. Nuestras acciones y nuestros pensamientos más habituales son como las ruedas que graban esos surcos. Cuanto más grande es el surco más habitual es un patrón de comportamiento o de pensamiento y la profundidad de ese surco se va intensificando con cada repetición. Lo dificio, en realidad para el cerebro es crear nuevos surcos, es decir, adoptar nuevos hábitos. Nuestro cerebro prefiere ser eficiente y conservar energía. Nuestro cerebro odia las situaciones nuevas. Odia la incertidumbre, simplemente porque la incertidumbre le agota, le genera sensación de descontrol. En cambio, el cerebro ama los hábitos porque le proporcionan una estructura organizada, una estructura predecible que le permite funcionar de una manera más eficiente. Pero, ojo, el cerebro no distingue automáticamente entre buenos y malos hábitos. El cerebro simplemente tiende a repetir patrones, ya sean positivos o negativos, porque eso simplifica nuestra vida. Simplemente por eso por esa eficiencia de la que hablábamos antes. El hábito está conectado principalmente con el cerebro reptiliano y con el sistema límbico. Ya sabes que el cerebro reptiliano es el que se encarga de las cosas automáticas, por ejemplo, de respirar o de hacer la digestión, mientras que el sistema límbico está más relacionado con la memoria, con las emociones, etcétera. Ambos son esenciales para la formación y para el mantenimiento de hábitos. El sistema uno, que básicamente es el sistema que está controlado por el cerebro reptiliano, y el sistema límbico es como el modo automático de pensamiento. Es ese pensamiento inconsciente, impulsivo, emocional que busca la gratificación instantánea, que nos lleva a comportamientos impulsivos, que nos lleva a comer mucho sin pensar en las consecuencias que puede tener a largo plazo. La trampa o el truco es que ese sistema funciona automáticamente, así que es muy fácil que nos dejemos llevar entonces para cambiar de hábitos. Tenemos que activar el sistema dos, y eso requiere estar plenamente consciente de lo que está pasando. El sistema dos, que está relacionado con el neo cortex, es como el cerebro pensante. Es esa parte del cerebro que se encarga de procesos más avanzados, que se encarga de resolver problemas, de razonar, de pensar de manera crítica. El sistemados es mucho más racional, mucho más reflexivo, mucho más analítico que el sistema uno. El problema con el sistema dos, pues es que no funciona automáticamente. Hay que esforzarse por activarlo. Hay que esforzarse por tomar decisiones de manera consciente. Qué tiene que ver esto con los hábitos, pues que tendremos que activar el sistema dos para ir ampliando las cosas buenas que ya hacemos y poco a poco meter hábitos positivos en nuestra rutina. Cuando tenemos controladas las cosas conocidas, entonces nos sentimos más seguros para adentrarnos en cosas nuevas poco a poco. Pero qué hábitos debemos incorporar, pues ya se habla de los siete grandes de es de ese conjunto, de siete hábitos que nunca fallan que tienes que incorporar a tu rutina. Sí o sí, para vivir mejor. Quieres saber cuáles son estos siete grandes hábitos. A continuación, te lo digo. El primero es agradecer pararse a reconocer lo que ya tenemos. Eso tiene un impacto real en nuestra felicidad. Agradecer, agradecer todos los días. El segundo es estar presente, tener atención plena para reducir nuestra ansiedad, nuestro estrés, estar presentes en lo que estás haciendo. El tercero, ser amable con los demás, que eres algo que no solamente va a ser positivo para las demás personas, sino también va a ser positivo para nosotros mismos. Nos va a dar más satisfacción, nos va a dar más felicidad. Cuarto, super hábito. Perdonar, dejar ir el resentimiento mejora a nuestro bienestar emocional. Liberarnos de esas cargas emocionales negativas nos va a conducir hacia una vida más positiva. Siguiente hábito o siguiente super hábito, no quejarse menos quejas y más soluciones. Ese es un gran hábito para enfrentarse a los desafíos de la vida. Sexto super hábito, cuidar de las amistades. No se trata de tener muchos amigos, o no es un tema de cantidad, Es un tema de calidad de esas relaciones. Y el último super hábito, el séptimo es moverse el ejercicio. Lo hemos visto mil veces no sólo es bueno para la salud física, también es un activador de nuestra felicidad. Entonces, cómo incorporamos estos siete grandes hábitos a nuestra vida. Pues, como en todo, para cambiar de hábitos, también hay que seguir un proceso. Estos son los pasos. Primero tenemos que identificar los desencadenantes. Cuáles son esas situaciones y esas emociones que activan los hábitos que quieres sustituir? Cuáles son los factores que impulsan tu comportamiento. Segundo, investiga cuál es la recompensa subyacente que hay en tus hábitos. Cuáles son esas gratificaciones pueden ser emocionales psico lLos asociadas a ese hábito que quieres cambiar, porque seguro que las hay. Tú si tienes el hábito de estar toda la tarde de tumbado, viendo la televisión, comiendo galletas de chocolate, eso es por algo hay una recompensa subyacente a ese hábito y tienes que saber cuál es. Y el tercer paso es reemplazar ese hábito que quieres cambiar por un hábito más positivo que ofrezca una recompensa similar. No se trata de incorporar nuevos hábitos de la nada. Se trata de sustituir los hábitos que ya tienes por hábitos mejores que te ofrezcan un resultado comparable y así poco a poco es como vas estableciendo una rutina nueva y mucho más en línea con tus verdaderas metas y con la manera en la que quieres vivir durante el proceso. Es importante que cultives una mentalidad de creer en ti mismo, creen tu capacidad para hacer cambios positivos. La confianza en ti mismo es absolutamente esencial para superar con éxito cualquier proceso de cambio y muy importante también celebrar tus logros. Felicítate cada vez que pongas en práctica un nuevo hábito. Reconoce tu esfuerzo, celebra incluso esos pequeños éxitos que nos parecen muchas veces irrelevantes no lo son. Celebrar esas pequeñas victorias refuerza muy positivamente tu compromiso con ese cambio que quieres llevar a cabo y, por supuesto, acepta que el cambio de hábitos es un proceso gradual y que, por tanto, las recaídas son incluso normales. En lugar de castigarte, si un día no ha sido al gimnasio, ten compasión contigo mismo comprende qué razones hay detrás de esa recaída. Reajusta tu enfoque a lo mejor. Hay algo que no estás haciendo del todo bien, o que no encaja con tu rutina y sigue adelante. Recuerda que cada pequeño paso cuenta y que todo cambio lleva su tiempo. Así que ya lo sabes, los buenos hábitos son un pilar fundamental para construir una vida mejor. El cerebro humano se adapta a través de la repetición y busca la eficiencia convirtiendo decisiones repetidas en hábitos automáticos. Hay una conexión entre las repeticiones las conexiones neuronales y la formación de surcos en el camino neuronal al cerebro. Le gustan las rutinas que provocan esos surcos porque son más eficientes. Y hay siete super hábitos que debes adaptar desde hoy mismo si quieres vivir mejor. Agradecimiento, perdón, amabilidad, presencia, amistad, ejercicio y, por supuesto, nada de quejas. Y ahora me despido, como siempre, deseándose un buen día, invitándose a pensar sobre el contenido y, por supuesto, a ponerlo en práctica. Y si te ha gustado este episodio, te animo a que eches un vistazo a mis libros, te suscribas al podcast, lo compartas en redes sociales o por whatsapp con esa persona que quieras que mejore subir. Muchas gracias. Como siempre y hasta la próxima