Oct. 5, 2023

Hablando de: Gestionar nuestras emociones

Hablando de: Gestionar nuestras emociones
Hablando de: Gestionar nuestras emociones
Ideas para vivir mejor
Hablando de: Gestionar nuestras emociones

Las emociones son una parte inevitable de la experiencia humana. Desde el amor hasta la tristeza y el miedo, estas emociones son esenciales para nuestra supervivencia y nos proporcionan información valiosa sobre nuestras necesidades, deseos y límites....

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Las emociones son una parte inevitable de la experiencia humana. Desde el amor hasta la tristeza y el miedo, estas emociones son esenciales para nuestra supervivencia y nos proporcionan información valiosa sobre nuestras necesidades, deseos y límites. Ignorar o reprimir estas emociones solo intensifica su poder, llevándonos a un estado de obsesión emocional que puede desencadenar problemas físicos y mentales. La inteligencia emocional implica reconocer, entender y regular nuestras emociones.

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Hola a todos como seres humanos. Estamos inmersos en un mundo increíblemente complejo. Ese mundo está dividido en cinco dimensiones fundamentales, que son las que dan forma a nuestra experiencia. Primero tenemos el ámbito físico, que es aquel que trata de las acciones que realizamos, de todo lo que hacemos en nuestro día a día, desde lo más pequeño hasta lo más grande. Luego encontramos el ámbito emocional, que es ese terreno fascinante, donde sentimos alegría, sentimos tristeza, esas emociones que nos hacen auténticamente humanos. Después está el ámbito racional, que saquel en el que pensamos, en el que procesamos información, en el que le damos forns nuestros pensamientos, en el que tomamos decisiones, esa parte de nosotros que nos hace tan únicos. Luego, Tenemos también el ámbito mental, que es el que hace referencia a la conciencia, nuestra capacidad de estar presente, nuestra capacidad de estar conscientes en el momento y en el lugar en el que nos encontramos, y que es algo que, además, nos diferencia de manera muy muy especial de otros seres. Somos seres pensantes y, por tanto, tenemos ese ámbito mental. Y luego tenemos también un ámbito espiritual, que es el que se adentra en la trascendencia, Es en el que nos hacemos preguntas más profundas sobre el significado de la vida, sobre nuestra conexión con el universo, ese ámbito que nos invita a reflexionar sobre cuál es nuestro propósito en este universo. Y hoy quería enfocarme en el terreno emocional. Las emociones son co como o o o oleadas intensas o leadas pasajeras que sacuden nuestro estado de ánimo. Según la Real Academia española, esas emociones, además, vienen acompañadas de una conmoción somática, es decir, de algo que sentimos físicamente en nuestro cuerpo. Las emociones son como alertas internas, alertas que nos instan a actuar, nos guían, nos desafían y, en última instancia, nos hacen más humanos. Lógicamente, si hoy sentimos emociones, si las emociones han perdurado a lo largo de los milenios, es porque son esenciales para nuestra supervivencia. Las emociones nos permiten responder a un estímulo de manera muy rápida y, en ocasiones, esa reacción instantánea, pues pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Por ejemplo, son una especie de mensajero que eran la natural nos ha regalado para indicarnos qué necesidades tenemos en nuestro interior. Esos mensajeros, esas emociones también nos revelan cuál es el estado de nuestras relaciones personales con los demás. Incluso son una especie de brújula interna que nos preparan para navegar a lo largo de nuestra existencia. Y cada una de las emociones principales tiene su propio propósito definido. El amor, por ejemplo, el amor está absolutamente enfocado en nuestra capacidad de reconocer lo bueno y lo valioso, tanto en nosotros como en los demás. El objetivo del amor es que crezcamos. Es nuestro desarrollo personal. La alegría, la alegría junto con la ira, es una emoción que nos impulsa a la acción. Es una emoción que actúa de r alguna forma como recompensa. Tenemos una experiencia satisfactoria y sentimos alegría, que es la recompensa por por haber estado en esa experiencia satisfactoria. Cuál es su función guiarnos hacia aquello que valoramos, hacia aquello que nos hace felices, que disfrutemos y que nos comprometamos con aquellas cosas que amamos. Otra emoción básica, la tristeza. La tristeza nos guía hacia posibles alternativas para recuperar aquello que perdimos. Cada lágrima conecta nuestros recuerdos con aquello que realmente importa. Nos recuerda cada vez que lloramos cuáles son las cosas por las que merece la pena luchar. Esa es su función recordarnos lo que realmente importa. Después tenemos a la rabia, que es una especie de escudo que tenemos contra las injusticias, y no solamente eso, sino que nos ayuda a marcar límites. Si alguien nos agrede, por ejemplo, y manda una señal a los demás sobre cuál es nuestra valía y nos ayuda, en definitiva, a establecer unos límites firmes. Es nuestra, como decía antes, nuestro escudo. Y luego tenemos el miedo, cuya función es, obviamente, que sigamos vivos. La función del miedo es detectar peligros potenciales para que no tengamos ningún problema ni físico ni de ningún otro tipo. Y el problema es que el miedo a veces se alimenta de pensamientos irracionales. Entonces, como no distingue si es una amenaza real o es una amenaza falsa, la reacción del cuerpo es exactamente la misma. Se dispara el miedo y eso nos insta a protegernos y a mantenernos a salvo. Luego tenemos incluso otra emoción, que es el asco que nos protege de diversos peligros, desde comer alimentos en mal estado hasta protegernos de personas que nos pueden, por ejemplo, contagiar una enfermedad. Y luego tenemos otra emoción, que es la sorpresa que básicamente hace que no nos distraigamos con nada más que con aquello que nos hemos topado de manera inesperada. Es una emoción que agudiza nuestra curiosidad, agudiza nuestra atención y su objetivo es que aprendamos constantemente de aquellas situaciones que provocan la emoción. Las emociones son algo fugaz por naturaleza. Surgen de manera instantánea, de forma inconsciente y generalmente desaparecen en torno al máximo, máximo en torno a las cuatro horas, si todo va de manera normal. De hecho, si las emociones se prolongan más allá de eso, quizás podíamos estar incluso frente a algo que los psicólogos denominan obsesión, cuando una emoción se enquista, cuando se expande mucho más allá del estímulo original, pues obviamente puede convertirse en un problema. Ahora bien, si de lo que se trata es de ignorar o de reprimir una emoción, tenemos que saber que eso no va a eliminar sus efectos negativos. Todo lo contrario, va a hacer que esos efectos negativos se multipliquen. Reprimir las emociones, que es aquello que hacemos cuando intentamos esconder lo que realmente sentimos, solamente da más poder a esa emoción, porque en el fondo de cada emoción, como hemos dicho antes, hay una necesidad, hay una llamada en busca de una solución. La emoción es ese faro que nos guía hacia la resolución, que la naturaleza nos pide si optamos por ignorar esa señal, si decidimos reprimirla. Bueno, pues que sepamos que no va a desaparecer, se va a esconder temporalmente de nuestra conciencia, pero no va a desaparecer y mucho menos se va a solucionar. No se va a resolver absolutamente nada, se va a postergar. Es un intento de enterrar aquello que es inevitable y con cada intento de enterrar las emociones, pues esas emociones se acumulan, crecen y en un momento determinado, pues nos encontramos ante una explosión emocional. Es una paradoja. Al intentar evitar una emoción, al intentar controlarla, corremos el riesgo de que esa emoción, al liberarse, nos desborde y arrastre consigo todo lo que intentábamos ocultar. Así que la verdadera liberación llega cuando nos atrevemos a sentir a confrontar a entender a esa emoción y finalmente, la dejamos ir. Y esto nos lleva al entrar elegencia emocional, que es esa habilidad maravillosa que nos permite navegar por la vida utilizando nuestras emociones como guía. Es un invento de dos psicólogos estadounidenses que básicamente dieron forma a este concepto en los años noventa y lo definieron como la habilidad para controlar y para regular las emociones, utilizándolas para orientar nuestros pensamientos y nuestras acciones, porque recuerda que el flujo en el que suceden las cosas siempre es el mismo emoción, pensamiento y acción. La esencia de la inteligencia emocional radica en interpretar las emociones no como simples respuestas automáticas, que es un poco la definición que nos daba antes la Real Academia Española de la lengua, sino como fuentes de información sobre cómo funcionan nuestra mente. Al examinar nuestras emociones, podemos acceder a los procesos que configuran nuestro comportamiento. Y eso nos permite modificar ese comportamiento una vez más, emoción, pensamiento, acción. Si eres capaz de examinar la emoción, vas a poder controlar tu pensamiento y, por lo tanto, eso va a influir en que tomes una acción diferente a la que hubieras tomado si no hubieras hecho este proceso. Es, como decía aristóteles, esa rara habilidad de enfadarse con la persona adecuada en la medida justa, en el momento oportuno, por el motivo correcto y de la manera adecuada. Claro, la pregunta que te harás es cómo cultivamos esa inteligencia emocional. Y bueno, pues hay siete pasos básicos que podemos ver para bueno. Cada vez que te surja una emoción, tratar de manejarla de acuerdo con las normas de la inteligencia emocional. El primer paso es identificar esa emoción, ponerle un nombre, etiquetarla, reconocerla como lo que es, sin juzgarla sin ningún tipo de prejuicio. Estoy sintiendo rabia. El segundo paso es cultivar una pausa entre el estímulo y la respuesta. Es un período, unos segundos para la reflexión. Si tenemos esa pausa, evitamos que la emoción nos arrastre y evitamos también que se disparen los pensamientos automáticos que son la consecuencia de esa emoción. Consiste en detenerse y en observar antes de hacer absolutamente nada, y eso nos va a permitir encontrar una respuesta mejor, tener el tiempo y el espacio para entender lo. Que estamos experimentando una vez que has hecho esa pausa. El tercer paso es aceptar esa emoción, aceptar esa emoción, no reprimirla. Las hemos que no procesamos y que reprimimos. Es que lo que he dicho antes verdad se condensan y se hace ese efecto de hoya a presión, a punto de explotar. Si no las aceptamos, si son simplemente las reprimimos, pues vamos a tener en un momento determinado, más pronto que tarde, una explosión emocional, generalmente en el momento, en el lugar y con la persona menos indicada. Y si no la tenemos, pues incluso puede ser peor, porque nos puede llevar a sufrir enfermedades psicosomáticas que, por cierto, son probablemente la mayoría de las enfermedades. No permitamos que nuestras emociones se bloqueen permitamoslas fluir Y para eso hay que aceptarlas. El cuarto paso es intentar entender el mensaje que nos está mandando esa emoción. Recuerda que cada emoción nos está mandando un mensaje, Nos está diciendo que tenemos una necesidad, que tenemos un deseo, que está pasando algo. Entonces hay que aprender a valorar las emociones como mensajeros. Incluso esas emociones negativas incómodas, son mensajeros y no hay que matar al mensajero. Es una norma bastante básica. El siguiente paso, el quinto es examinar cuál es la causa de esa emoción, por qué, por qué me está llegando este mensaje. Cada emoción es un choque entre lo que deseamos y la realidad, entre lo que esperamos y lo que obtenemos. Entonces la causa está en entender o la causa la vamos a obtener de analizar esa discrepancia. Qué era lo que esperábamos y qué es lo que estamos obteniendo o cuál era nuestro deseo y con qué realidad nos encontramos? Si entendemos dónde está la discrepancia, entendemos dónde está la causa de esa emoción y, por tanto, podemos comprenderla y podemos influir en el siguiente paso de la cadena, que son los pensamientos. El sexto paso es poner nuestras emociones en palabras, expresar esa emoción de manera verbal, ya sea que hables con alguien de tu confianza o que las escribas en un diario o en el blog de notas del móvil. Esto te ayuda a tomar conciencia de lo que estás sintiendo y no solamente eso va a aumentar tu sensación de control sobre esa emoción y no importa que palabras utilices. Las palabras tienen significados diferentes para cada persona lo importante es lo que esas palabras que tú estás escribiendo o que estás diciéndole a alguien significan para ti pon tus emociones en palabras. Y cuando hayas hecho estos seis pasos, el último es simplemente te va a salir solo que es modular tu respuesta emocional según el contexto. Obviamente, no todas las emociones son apropiadas en todas las tintas situaciones. Está bien sentir diferentes emociones en diferentes momentos, pero este último paso va de aprender a decidir qué emociones es apropiado expresar y cuáles es mejor dejar pasar hasta que se debiliten. Así que ya lo sabes, las emociones son una parte inevitable de nuestra experiencia como seres humanos, Desde el amor a la tristeza al miedo. Las emociones son esenciales para nuestra supervivencia. Son mensajeros que nos proporcionan información muy valiosa sobre cuáles son nuestras necesidades, nuestros límites, nuestros deseos. Si las ignoramos y las reprimimos, solamente vamos a intensificar su poder y nos vamos a conducir a nosotros mismos a un estado de obsesión que puede desencadenar problemas físicos y problemas mentales. La inteligencia emocional es gestionar toda esa carga de manera correcta, reconocer, entender y regular nuestras emociones. Y esto se consigue a través de los siete pasos que te he contado. Identificar las emociones, tomar una pausa para conectarnos con ellas, aceptarlas en lugar de reprimirlas, tratar de entender cuál es su mensaje y expresarlas verbalmente. Cuando hacemos esas seis cosas. Podremos modular esa emoción, esa o la nuestra respuesta a esa emoción según el contexto. Y eso nos va a permitir enfrentarnos a cualquier situación de de una manera mucho más equilibrada y mucho más efectiva. Te invito a que abraces tus emociones, que las explores, que las entiendas, porque cuando comprendemos nuestras emociones, nos estamos acercando un poco más a entendernos a nosotros mismos. Y ahora me despido, como siempre, deseándoos un buen invitándose a pensar sobre el contenido y dando las gracias una vez más por hacer esto posible, un fuerte abrazo