Oct. 3, 2023

Hablando de: Actualizar nuestras creencias

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Hablando de: Actualizar nuestras creencias
Ideas para vivir mejor
Hablando de: Actualizar nuestras creencias

Hoy hablamos de la importancia de las creencias en nuestras vidas y de cómo estas creencias tienen un impacto profundo en nuestra forma de pensar, sentir y comportarnos. Veremos que nuestras creencias pueden ser limitantes o potenciadoras, y...

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Hoy hablamos de la importancia de las creencias en nuestras vidas y de cómo estas creencias tienen un impacto profundo en nuestra forma de pensar, sentir y comportarnos. Veremos que nuestras creencias pueden ser limitantes o potenciadoras, y aprendremos los pasos para identificar, cuestionar y cambiar creencias obsoletas o limitantes por creencias que nos impulsen y nos permitan alcanzar nuestro máximo potencial.

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Hola a todos y bienvenidos a ideas para vivir mejor. Hoy vamos a hablar sobre las creencias. Qué son las creencias. Las creencias son ideas que hemos aceptado como verdaderas y, en consecuencia, estructuramos toda nuestra vida a su alrededor. Todos tenemos creencias por qué, porque son algo inevitable. Hemos aprendido esas creencias y nos ayudan de alguna forma a navegar por la vida, porque nos permiten prever relaciones de causa y efecto, nos permiten simplificar y organizar nuestro entorno, nos permiten etiquetar nuestras vivencias, incluso etiquetar a las personas que vamos conociendo. Si no tuviéramos creencias, no nos encontraríamos perdidos, nos encontraríamos sin pautas que nos sirvieran de referencia para orientarnos a lo largo de nuestra vida cuando se instauran estas creencias en nosotros, pues hay diferentes momentos. La mayoría de ellas durante la infancia, nos las inculcan nuestros padres o nuestros profesores o la gente con la que nos movemos, o incluso los medios de comunicación. Y esto sucede mucho antes de que seamos conscientes de cuál es la influencia que va a tener esa creencia en nuestra vida y, por supuesto, mucho antes de que podamos elegirlas, mucho antes de que seamos capaces de cribar a esa creencia y bueno decidir adoptarla o no adoptarla. Luego hay un momento posterior en el que se incorporan otras creencias, que son esas creencias que se generan por el hecho de que estamos vivos y tenemos experiencias y esas experiencias generan creencias. Por ejemplo, hay mucha gente a la que si su pareja le ha sido infiel pues desarrolla un prejuicio, desarrolla una creencia de que las parejas son infieles y entonces, a lo largo de su vida, va arrastrando un sesgo que necesariamente va a afectar a sus relaciones sentimentales. Y luego hay otro tipo de creencias que viven en nosotros de manera inconsciente y que se activan, pues en momentos de peligro o en momentos de amenaza, por ejemplo, el cerebro límbico activa, el instinto de pertenencia activa, el programa de conformidad social para permitirnos sobrevivir. Y eso, pues, puede condicionarnos nuestras acciones, sin que ni siquiera seamos conscientes de ello. Pero bueno, independientemente del momento en el que adoptemos una creencia, ya ya sea en la infancia, ya sea después de haber sufrido una experiencia positiva o negativa, o incluso en el caso de una creencia que surgen nosotros de manera inconsciente, pues lo que está claro es que todas esas creencias se van a integrar en el sistema operativo de nuestra vida. Las creencias crean conexiones neuronales en el cerebro y, por tanto, se convierten en aquello que moldea nuestros pensamientos, nuestras emociones y, por ende, nuestros comportamientos. Por poner un símil serían como programas informáticos que nos colocan ante una perspectiva particular del mundo. Pero esto tiene un pequeño problema, y es que nuestro cerebro no filtra las creencias basándose en su veracidad. Nuestro cerebro simplemente se queda con aquella que les son útiles, que o que le parecen coherentes o que le proporcionan tranquilidad en un momento determinado y simplemente las acepta y las programa como parte de sus software. Pero hay otro problema y es que, a diferencia de los ordenadores, nuestro cerebro no es capaz de actualizar esas creencias de manera automática. No es como cuando enciendes el ordenador y te dice instalando actualizaciones y el software instala esas actualizaciones y se hace mejor y las cosas que están obsoletas las elimina e instala nuevos elementos que va. Nuestro cerebro no hace eso. Por eso vamos funcionando por la vida en muchas ocasiones con programas obsoletos, con creencias que ya no están vigentes, pero que no hemos actualizado, por ejemplo, creencias que provienen de experiencias pasadas y que no hemos re evaluado en base a nuestros conocimientos actuales o en base a nuestras habilidades actuales. Es decir, podemos haber tenido una mala experiencia hace años, por ejemplo, en la clase de gimnasia del colegio, pero con el tiempo hemos ido adquiriendo más capacidades, hemos ido adquiriendo más recursos y, por tanto, si se repitiera esa misma experiencia a día de hoy, el resultado sería distinto. El problema es que nuestro cerebro no ha actualizado esa información. Nuestro cerebro alberga la creencia de que somos malos en gimnasia, de que no se nos da bien, y ahí se ha quedado esa creencia. No se ha actualizado, es decir, muchas creencias que en su momento incluso nos pueden haber resultado útiles, pues hoy en día pueden haberse quedado obsoletas. Y por eso es bueno que revisemos de manera periódica esas creencias que albergamos y que eliminemos aquellas que ya no nos benefician y demos paso a a otras nuevas. Y esto es importante porque las creencias que albergamos sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea en general, tienen un impacto muy profundo en nuestra vida diaria. Las creencias son aquello que determina nuestra forma de comportarnos o dicha de otra manera. Nuestras creencias no están hechas de realidad. Es nuestra realidad la que está hecha de creencias. Las creencias que abrazamos, las creencias que damos como ciertas, pueden impulsarnos o pueden destruir nuestros sueños. Incluso las creencias que los demás tienen sobre nosotros pueden ejercer una influencia importantísima en nuestra vida. Esto quedó de manifiesto en un estudio conocido como el estudio Rosenthal. Un grupo de niños con una inteligencia normal se dividió fue dividido aleatoriamente en dos grupos iguales. Uno de los grupos se le dio a un profesor al que se le dijo que bueno, este era un grupo de niños torpes y después otro grupo. El otro grupo le fue asignado a otro profesor, al que se le dijo que bueno, que este era un grupo de niños super dotados. Pasó un año bajo la tutela de ese profesor y a ambos grupos se les evaluó en un test de inteligencia. Qué pasó, que la mayoría de los estudiantes del grupo que había sido etiquetado como super dotado mejoraron sus puntuaciones y que la mayoría del grupo etiquetado como torpe, pues obtuvo puntuaciones más bajas, Es decir, que las creencias de sus maestros, de sus profesores acerca de los alumnos tuvieron un impacto significativo en su capacidad de aprendizaje. Las creencias que los demás tienen sobre nosotros pueden impactar muchísimo nuestra vida. Sin embargo, dicho esto, es importante que comprendamos que las creencias en sí mismas no son ni buenas ni malas, ni verdaderas ni falsas. Lo que tenemos que evaluar de una creencia es si es limitante o si es potenciadora, porque todos las tenemos de los dos tipos. Todos tenemos creencias que nos sirven como recursos y todos tenemos creencias que nos limitan. Las limitantes, obviamente, son aquellas que están restringiendo nuestras opciones en la vida, que están disminuyendo nuestro potencial y, por el contrario, las potenciadoras son aquellas que nos abren un mundo de oportunidades, Por ejemplo, porque creencias limitantes es mucho más sencillo entender verdad creencias potenciadoras. Cuáles serían, por ejemplo? Pues, por ejemplo, la creencia de no existen fracasos o la mente hay resultados, es una creencia que nos permite ver cada una de nuestras experiencias, incluso las peores, como una oportunidad para aprender, para crecer, etcétera. O otra creencia potenciadora sería oye todo comportamiento tiene una intención positiva, es decir, que, incluso cuando los comportamientos de los demás parecen negativos, entendemos que surgen de deseos legítimos, otra creencia potenciadora. Tengo los recursos necesarios para hacer cualquier cambio que me proponga. Esta es una creencia empoderadora, porque nos reconoce que tenemos la capacidad interna de superar los desafíos y de hacer los cambios que estimemos significativos en nuestra vida. Claro lo que pasa es que para ver qué creencias albergamos, tenemos que parar y tenemos que dejar de correr como pollo sin cabeza. Es en ese momento, en ese silencio, en esa reflexión, cuando vamos a poder acceder a nuestro sistema operativo para revisar nuestras creencias, Y entonces nos daremos cuenta de que en ese sistema operativo hay creencias que son heredadas, hay creencias que mantenemos Ahí, pues, por hábito o incluso por un sentimiento de lealtad hacia la familia o hacia un grupo social. Entonces es importante, con este tipo de creencias cuestionarse lo siguiente. Esta creencia me sirve para algo. Esta creencia está sacando lo mejor de mí y lo más importante, esta creencia está contribuyendo de alguna forma positiva a mi vida. O simplemente cuando te encuentras en una situación en la que sientes algún tipo de freno o sientes miedo, pregúntate cuál es la creencia que está provocando esta emoción, cuál es la creencia que está detrás de este sentimiento que estoy experimentando oye. Si tienes una creencia que no te sirve para nada, que no está sacando lo mejor de ti, que no está contribuyendo de manera positiva tu vida, clasificarla como el limitante y eliminará, eliminará. Ahora veremos cómo y siempre que te encuentres en esa situación de miedo o de freno de fricción, plantéate cuál es la creencia que está detrás de eso, porque probablemente esa creencia tampoco te interesa mantenerla dentro de tu sistema operativo. La buena noticia es que podemos cambiar las creencias antiguas, las creencias limitantes, por creencias nuevas que nos potencien que expandan nuestro potencial de manera significativa. Y te sugiero siete pasos para hacer ese cambio. El primero está claro, es el de siempre tomar consciencia. Lo primero que tienes que hacer si quieres cambiar tus creencias, es ser consciente de que tienes esas creencias, identificar cuáles son esas creencias o bien que están obsoletas o bien que te limitan, etcétera. Tomar consciencia. Segundo paso es elegir una creencia de esas que están obsoletas, de esas que te limitan. Selecciona una para poder trabajar en ella. No se pueden trabajar todas las creencias a la vez. Es imposible se trabajan las creencias una a una. El tercer paso es poner en duda esa creencia cuestiónala analiza cuáles son los hechos objetivos en los que te basas para darla como cierta. Por ejemplo, qué hechos concretos te llevan a creer que tú eres incapaz de conseguir algo. En qué te estás basando para decir que tú no puedes emprender o que tu proyecto no va a salir adelante. En qué hechos objetivos te estás basando por qué tú eres peor o menos más incapaz que la gente a la que las cosas le están yendo bien. El cuarto paso es decidir de manera consciente qué creencia quieres instaurar. En su lugar, esto con las creencias es pasa lo mismo que con los hábitos. Es mucho más sencillo cambiar un hábito negativo por un hábito positivo. Con las creencias es igual. Es una creencia limitante se cambia por una creencia potenciadora. Así que tienes que elegir con qué vas a sustituir esa creencia limitante? Con qué creencia potenciadora, por ejemplo, por poner otro ejemplo, si tú piensas que no eres un buen líder en el trabajo, esas tu creencia limitante, la vas a querer sustituir por una creencia empoderadora que te dice que eres un líder perfectamente válido y perfectamente que tienes posibilidades de ser un líder en tu trabajo, en tu empresa, donde ns esa sería la creencia positiva por la que quiere sustituir la limitante. Y luego el siguiente paso, que el quinto sería que visualices o que escribas cuáles son los hechos que deberían suceder para que esa creencia potenciadora nueva se convierta en realidad? Vale creencia potenciadora puedo ser un líder en el trabajo, qué hechos tienen que suceder para que esa creencia se convierta en realidad? Tengo que reunir a mi equipo una vez a la semana. Tengo que aprender a hablar en público. Tengo que no sé formarme en modelos de negocio. No sé eso. Cada uno puede establecer esos hechos que darían verosimilitud a esa creencia potenciadora. Y el siguiente paso es establecer un plan de acción, es decir, qué acciones específicas necesitas llevar a cabo para para pasar de los hechos limitantes a los hechos potenciadores. Esto significa crear un plan de acción detallado. Si tengo que aprender sobre modelos de negocio, pues mi plan de acción es me tengo que apuntar a la escuela de negocios tal para aprender sobre este tema con este profesor en esta fecha, con este curso, etcétera. De acuerdo, o por poner otro ejemplo, imagínate que lo que quieres es no sé que tu creencia potenciadora es convertirte en un gran líder y los hechos potenciadores serían hablar bien en público, pues tu acción lo que vas a querer poner como plan de acción es practicar hablar en público y, a lo mejor, eso implica que te tienes que apuntar a clases de teatro o similar. Y el último paso sería el aprendizaje, identificar qué conocimientos, qué habilidades vas a necesitar para llevar a cabo esas acciones de manera efectiva. Es decir, siete pasos vamos a recopilarlos. Primero, tomar conciencia de cuáles son esas creencias limitantes. Segundo, elegir una para trabajarla, tercero, ponerla en duda, cuestionarla cuáles son los hechos que me están llevando a tener esa creencia limitante. Cuarto, elegir la creencia que quieres instaurar en su lugar creencia potenciadora. Quinto, establecer cuáles son los hechos que deberían suceder para que la creencia potenciadora se convierta en realidad. Sexto, qué acciones necesito para pasar de los hechos actuales limitantes a los hechos potenciadores Y, por último, aprendizaje que necesito aprender para que esos hechos potenciadores se haga en realidad. Y una vez que tengas claro cuáles son las acciones y cuáles son los aprendizajes que necesitas, los tienes que incorporar a tu agenda y actuar, porque ya sabes que la acción es fundamental. No, si no para sas a la acción, nada va a cambiar, ni en creencias ni en absolutamente nada. Y ahora me despido, como siempre, deseándose un buen día, invitándose a pensar sobre el contenido y dando las gracias una vez más por hacer esto posible. Un fuerte abrazo