Nov. 23, 2025

Me Hizo Brujería Por Celos De Trabajo - Historias De Terror - REDE

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REDE (Relatos Desclasificados)
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0:05 El día que todo comenzó, estaba limpiando la parte trasera de mi casa, porque tenía semanas sin tocar esa zona. Ahí se va acumulando tierra, hojas secas y objetos que dejo apoyados contra la barda, así que decidí dedicar la tarde a acomodar todo. el patio es amplio y siempre ha sido tranquilo la barda alta y el portón cerrado me daban la seguridad de que nadie podía entrar sin que yo me diera cuenta mientras arrancaba la hierba y movía la tierra con una pala para nivelar un montículo que se había formado sentí que la pala se atoró con algo que no era piedra ni raíz era un objeto suave como plástico enterrado me agaché y empecé a quitar la tierra con la mano La primera capa era clara, como siempre, pero más abajo la tierra cambiaba de color, era más oscura y húmeda como si alguien la hubiera colocado ahí recientemente. Seguí removiendo hasta que apareció una bolsa pequeña, era de plástico, arrugada por la humedad, con restos de tierra pegada por dentro y por fuera. era evidente que no llevaba mucho tiempo ahí porque la tierra que la cubría estaba suelta como si la hubieran acomodado con la mano me llamó la atención que el resto del patio estaba seco y esa parte tenía humedad como de tierra recién movida La desenterré por completo y la tomé con la mano. Pesaba poco y por dentro se sentían objetos

1:39 pequeños que chocaban unos con otros. En ese momento pensé que alguien pudo haber tirado basura desde afuera, pero la barda es demasiado alta para que eso suceda y no había señales de que se hubiera abierto el portón. Abrí la bolsa con cuidado para ver qué traía. Lo primero que salió fue un montón de cabello largo, negro, grueso, enredado como si lo hubieran arrancado de un tirón. Abajo del cabello había tierra seca, que se desmoronó en cuanto la toqué. También había un pedazo de tela doblado con manchas cafés en una orilla y un listón rojo amarrado con tanta fuerza que parecía haber sido jalado varias veces.

2:21 El olor que salió al abrir la bolsa era extraño, fuerte, pegajoso. Era un olor parecido al que queda cuando algo permanece guardado en un lugar cerrado durante mucho tiempo. Se me quedó impregnado en la mano a pesar de tallármela varias veces. me quedé observando la bolsa pensando en cómo había llegado hasta ahí no tengo animales que pudieran haberla escarbado no habían entrado personas a mi casa en semanas y no había razón para que alguien dejara algo así enterrado cerca de la barda lo primero que pensé fue que en algún momento alguien pudo haber brincado pero no había marcas ni tierra caída señalando que alguien hubiera intentado subir me pareció más raro todavía porque el patio siempre está seco y esa tierra oscura no se formaba sola guardé la bolsa dentro de otra más grande pensando que era basura que debía tirar de inmediato la saqué hasta el frente de mi casa donde dejo todo para que el camión pase Aún así, no pude ignorar la sensación incómoda que me quedó. No era normal encontrar algo así enterrado en el patio, y mucho menos con ese olor que no se me quitaba. Seguí con la limpieza para no pensar de más. Acomodé unas cajas, barrí las hojas y entré a la casa a preparar algo de cenar. Esa noche, ya con la casa en silencio, di una última vuelta para asegurarme de que todo quedara bien cerrado. Cuando llegué

3:54 a la puerta trasera, noté que la cortina del ventanal se movía ligeramente. Pensé que podía ser una corriente de aire, pero nada estaba abierto. Me acerqué, levanté la cortina y miré hacia el patio. Ahí fue cuando la vi. Una mujer anciana estaba parada junto a la barda. Estaba quieta. Era muy delgada, con la espalda un poco encorvada y el cabello gris lleno de nudos. Su rostro estaba oscuro por la sombra, pero los ojos se veían claros, fijos en mí. No parpadeaba, no se movía. Solo estaba ahí, como si hubiera estado esperando que la viera. Me paralicé por unos segundos. La luz del poste de la calle apenas alcanzaba a iluminarla. Pero suficiente para ver su figura completa.

4:42 Levanté la mano para prender la luz del patio y en cuanto la toqué, la anciana desapareció por completo. No caminó, no se movió hacia la sombra, no se escondió detrás de la barda. Simplemente dejó de estar ahí. me quedé viendo el punto exacto donde la había visto tratando de entender si mis ojos me habían engañado pero su imagen había sido tan clara que no podía atribuirla al cansancio o a una sombra esa misma noche empezó lo que después se volvió parte de mi día a día me acosté tratando de pensar en otra cosa pero apenas me acomodé me comenzó un dolor en la sien un dolor constante que me hizo difícil dormir Al amanecer me sentí más cansado que cuando me acosté. Al levantarme me dio un mareo tan fuerte que tuve que apoyarme de la pared para no caer. El cuerpo se me sentía pesado, como si hubiera cargado algo durante horas. No tenía ganas de comer y, cuando intenté bañarme, el agua tibia no me quitó el frío pegado en la piel. esa madrugada escuché pasos en el patio pasos lentos y pesados me levanté para revisar cuando abrí la puerta y miré hacia afuera las hojas estaban movidas no como las dejé estaban abiertas en medio como si alguien se hubiera detenido ahí todo eso empezó después de sacar esa bolsa enterrada y empezó después de ver a esa anciana parada entre las

6:13 sombras mirándome como si ya supiera lo que venía para mí los días siguientes fueron cada vez más pesados el cansancio que sentí la mañana después de ver a la anciana no se fue empeoró de forma lenta pero constante ya no despertaba con energía ni siquiera después de dormir varias horas me levantaba con la sensación de que el cuerpo no había descansado nada Las manos me temblaban sin que yo lo notara al principio. Lo descubrí cuando intenté servirme un vaso de agua y el vaso chocó contra la llave. El apetito desapareció. Podía pasar todo el día sin comer y aún así no sentía hambre. Por las tardes el frío se me pegaba en la espalda y no se quitaba ni con un suéter. Ese deterioro llegó sin aviso, como si mi cuerpo estuviera fallando por dentro y yo no pudiera detenerlo. Las noches se volvieron las peores y dormir se volvió difícil, porque cada vez que intentaba acomodarme me llegaban punzadas en la frente y una opresión en el pecho que no tenía explicación. Una de esas noches desperté por una sensación extraña en el colchón, como cuando alguien se sienta en la orilla. No escuché pasos ni sentí movimiento en la habitación, solo noté el hundimiento del colchón a mi lado. Pensé que podía ser mi imaginación, por el cansancio acumulado, pero cuando volteé vi algo que hasta hoy no he podido olvidar. La anciana

7:46 estaba sentada ahí, en la orilla de mi cama. no a lo lejos no en el patio estaba frente a mí tan cerca que podía ver cada arruga de su rostro tenía la piel suelta grisácea marcada por líneas profundas los ojos estaban hundidos casi negros por dentro pero aún así lograban fijarse en mí como si me tuvieran sujeto su cabello gris caía en mechones delgados algunos pegados al rostro por la humedad No parpadeaba, no hacía ningún ruido, y solo respiraba de forma muy lenta, con un movimiento casi imperceptible en el pecho. No desapareció como aquella vez en el patio. Esta vez se quedó ahí, mirándome de forma directa, como si observarme desde tan cerca fuera parte de algo que ya había empezado conmigo. me quedé inmóvil no pude hablar y no pude mover los brazos cerré los ojos con fuerza porque no sabía qué más hacer la sensación del colchón siguió ahí unos segundos y luego se alivió de golpe cuando abrí los ojos ya no estaba la habitación estaba en completo silencio el aire se sentía frío como si la ventana hubiera estado abierta pero todo estaba cerrado no pude volver a dormir esa noche Me quedé sentado en la cama, viendo la puerta, y esperando a que amaneciera para no sentirme tan vulnerable. Al día siguiente fui al trabajo, aunque apenas podía mantenerme de pie.

9:19 Desde que entré, noté el ambiente raro, como si hablaran de alguien antes de que yo llegara. Una compañera me dijo que la muchacha que trabajaba conmigo no había vuelto desde hacía días. Me sorprendió, porque hasta donde yo sabía, ella no había mencionado que iba a faltar o cambiar de área. Un compañero más cercano me dijo algo que me cayó de golpe. Ella había estado diciendo que ese puesto era para ella y que yo nomás estorbaba. Nunca me lo dijo directamente, pero sí recuerdo que se ofrecía a ayudar en todo, y se mantenía atenta a cada detalle del trabajo que hacíamos juntos. No pensé mal de eso, pero ahora, viendo cómo todos habían notado su insistencia, empezó a hacerme ruido, que hubiera faltado justo cuando yo empecé a enfermar. Mientras hablábamos de eso, un compañero mayor me miró fijamente y me dijo que me veía muy desgastado.

10:20 Me preguntó qué estaba pasando en mi casa, porque, según él, la cara que llevaba no era normal. Le conté por encima lo de la bolsa enterrada y lo de la anciana. No quise entrar en detalles, pero fue suficiente para que me dijera que conocía a una mujer que revisaba ese tipo de situaciones. Me dijo que era una bruja, que conocía, que era muy buena detectando brujería y más si era de la mala. Me ofrecía ir por mi cuenta, pero él insistió en acompañarme, para que no me echara para atrás a último momento. Esa misma tarde fuimos a verla. La mujer vivía en una casa sencilla, con patio amplio.

11:01 No hacía preguntas de más, solo me pidió que le contara lo que había encontrado y cómo me había sentido desde entonces. Mientras hablaba, me señaló las manos temblorosas y me dijo que eso era típico de un trabajo. que buscaba debilitar el cuerpo. Acepté que fuera a mi casa. Cuando llegó, entró directo al patio como si supiera exactamente en dónde buscar. Caminó lento, observando el suelo, las paredes y las plantas que crecen cerca de la barda. al llegar a la esquina donde había encontrado la primera bolsa se agachó sin decir nada escarbó con la mano y para mi sorpresa sacó otra bolsa más pequeña enterrada junto al drenaje esa bolsa estaba más húmeda como si hubiera sido colocada después de la primera la abrió ahí mismo y dentro había tierra húmeda mezclada con restos de velas negras una foto mía y un trozo de papel arrugado con manchas oscuras y mi nombre escrito Me dijo que ese tipo de trabajos, cuando se hacen así, casi siempre los coloca alguien mayor, alguien con práctica. La forma en que estaba enterrado, la manera en la que estaba apretado el listón y la humedad de la tierra, todo correspondía a manos de alguien que llevaba años haciendo eso. Pero también me dijo que quien pide ese trabajo suele ser alguien que tiene un motivo personal para dañar. cuando escuché eso todo encajó la muchacha del trabajo se había ido

12:32 sin avisar yo empecé a enfermar justo después de que ella dejó de presentarse y la anciana que había visto tanto en el patio como sentada en mi cama era quien entró a poner las bolsas no había duda de que la muchacha quería mi puesto y estaba dispuesta a lo que fuera para lograrlo y la anciana era la que ejecutó el trabajo que ya me tenía debilitado la verdad sentí miedo y tristeza pues uno jamás imagina que le pudiera pasar eso siempre lo miraba como algo imposible que alguien pudiera hacerme brujería porque siempre fui bueno y amable con todas las personas la mujer que vino a revisar mi casa no perdió tiempo en explicaciones largas en cuanto encontró la segunda bolsa enterrada junto al drenaje dijo que había que retirarlas las dos la que yo saqué y esa que estaba escondida en la parte más húmeda del patio trajo una cubeta y colocó ambas bolsas adentro sin abrirlas otra vez pues para mi suerte el camión no había pasado en esos días y no se llevó la que yo había encontrado primero luego siguió revisando con calma cada rincón del patio caminó desde la barda hasta la zona donde se junta el agua cuando llueve y luego revisó el espacio entre el cemento y la tierra como si buscara alguna otra cosa enterrada también revisó la base de la barda presionando la tierra para ver si había sido removida recientemente en cada punto donde se detenía

14:05 se veía segura de lo que estaba buscando como si ya hubiera hecho esto muchas veces Cuando terminó de revisar el patio, me explicó lo que había encontrado. Dijo que el trabajo que me habían hecho estaba pensado únicamente para enfermarme y dejarme sin energía. Me explicó que ese tipo de cosas se usan para debilitar a la persona poco a poco, hasta llevarla al punto en que empieza a perder el ánimo y termina casi sin vida. Según ella, todo estaba hecho para que yo no pudiera con mis responsabilidades y quedara fuera del puesto. Como le había comentado sobre la muchacha de mi trabajo, no había nada más complejo que eso, solo buscaban desplazarme, y por la forma en que estaban hechas las bolsas, la tierra húmeda y los objetos, dijo que la persona que las había preparado era una bruja que tenía mucha experiencia, no era alguien que lo hiciera por primera vez. le pregunté cómo era posible que alguien hubiera entrado a mi patio sin que yo escuchara nada no mencionó trucos ni nada fuera de lo común sólo me dijo que la persona que vino a dejar esas bolsas era una mujer mayor que sabía lo que hacía que ese tipo de mujeres trabajan rápido y buscan momentos donde la casa está sola, como temprano por la mañana o cuando uno sale al mandado. Según ella, por la forma en que estaban colocadas las bolsas, la anciana había entrado más de una vez, buscando el lugar

15:35 donde la tierra estuviera más suelta y donde yo no notara algo extraño de inmediato. Eso explicaba el por qué la tierra encima de la primera bolsa era distinta al resto del patio. Después de retirar todo, se llevó las bolsas fuera de mi casa. Me dijo que el cuerpo empezaría a estabilizarse conforme pasaran los días. No me dio remedios ni recetas. Solo me dijo que descansara, que comiera lo necesario. Lo primero que sentí esa misma noche fue un alivio en la cabeza. No desapareció el dolor por completo, pero ya no era la presión constante que me acompañaba desde días atrás. Dormí más profundo y aunque desperté cansado, el cuerpo no se sentía tan pesado como antes. Durante los días siguientes noté los cambios con claridad. El temblor en las manos empezó a disminuir. El apetito volvió después de casi una semana sin querer comer. y pude caminar por la casa sin sentir que la cabeza me daba vueltas las noches seguían siendo un poco inquietas porque todavía me quedaba la costumbre de revisar la puerta trasera antes de dormir pero ya no había pasos en el patio ni movimientos parecía que todo se estaba acomodando otra vez sin embargo esa misma semana pasó algo que me dejó claro que el proceso no había terminado del todo una noche mientras revisaba la cortina del ventanal como ya era

17:06 costumbre desde que todo empezó vi una figura parada en la parte más oscura del patio era la anciana estaba junto a la barda del lado donde el poste de luz no alcanza a iluminar no se movía me miraba igual que la primera vez con esa expresión seca que no muestra nada como si estuviera analizando si había funcionado o no Me quedé quieto unos segundos, y cuando di un paso hacia la ventana para observarla mejor, desapareció. Al día siguiente, le conté a la mujer que me había ayudado. Me dijo que eso era normal, cuando el trabajo está por terminarse. que las apariciones suelen repetirse en los últimos días, como si la persona que hizo el daño quisiera cerciorarse de que el efecto sigue avanzando. Me aseguró que lo más fuerte ya había pasado y que esas últimas presencias no tenían fuerza suficiente para seguir afectando. Aún así, me recomendó estar atento a la tierra del patio, por si aparecía algún montículo nuevo o alguna zona removida. Le agradecí y no insistí más, pues ya no quería extender algo que parecía estar cerrándose. En el trabajo las cosas también se aclararon. Me confirmaron que la muchacha había renunciado sin dejar aviso. No preguntó por su liquidación ni por los trámites pendientes, simplemente se fue. Algunos compañeros comentaron que desde días antes había estado inquieta. Todo eso me dejó claro

18:38 que llevaba tiempo planeando algo. Y mi deterioro coincidió exactamente con su ausencia. Nunca la volví a ver. No supe si se fue a otra ciudad o si consiguió trabajo en otro lugar. Lo único que quedó de ella fue una serie de comentarios que ahora tenían sentido. Decía que yo estaba ocupando un lugar que no me correspondía. que era cuestión de tiempo para que alguien llegara a poner todo en su sitio nunca lo dijo de forma directa hacia mí pero quienes trabajaban cerca de nosotros escucharon esas frases suficientes veces como para saber que hablaba de mí lo de la anciana fue distinto esa imagen sí se me quedó grabada no volvió a aparecer después de aquella noche en el patio Pero cada vez que cruzo por esa zona de la casa, la recuerdo tal como la vi sentada en mi cama, quieta, sin expresión, observándome como si estuviera registrando mi estado. No siento que siga presente, no me genera miedo ahora, pero su figura forma parte de lo que viví. Es difícil olvidar una mirada tan fija y cercana. Con el paso de las semanas, recuperé mi salud por completo. El apetito regresó, el sueño se normalizó y el cuerpo dejó de sentirse frágil. Empecé a vivir como antes, pero con una costumbre nueva. revisar el patio cada pocos días camino junto a la barda reviso

20:08 la tierra y me aseguro de que no haya montículos extraños no es paranoia es precaución aprendí que hay personas capaces de hacer cualquier cosa por ambición la muchacha lo hizo por querer mi puesto y la anciana fue la que entró a mi casa para colocar todo desde entonces cuido más ese espacio porque sé que aunque mi vida regresó a la normalidad esas bolsas enterradas cambiaron para siempre la forma en que miro mi propio patio y mi vida ahora no le tengo confianza a nadie y soy distinto con las personas por más buenas que parezcan pues las brujas se pueden disfrazar de gente amable