June 18, 2023

021. Los frascos de miel El cuento de la lechera Audiocuento con valores

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Los frascos de miel castillos en el aire el cuento de la lechera. El hijo de los granjeros salió muy temprano de casa. Aquella mañana apenas había amanecido cuando cruzó la berja y enfiló el camino que le llevaría directamente al pueblo, descendiendo por una suave colina. Estaba exultante y tenía motivos. Se dirigía al mercado para vender la primera miel que había elaborado su familia. Los padres del muchacho decidieron que las abejas serían una buena opción para aumentar el rendimiento de la granja, Así que invirtieron dinero y mucho esfuerzo en unas colmenas que ahora alcanzaban su primera producción. Como el chico, le hacía mucha ilusión y había estado esperando el día con ansiedad. Le acomodaron tres grandes frascos dentro de un capazo de esparto. El cual cogió enseguida con ambas manos y sujetó contra el pecho buscando de adoptar la postura más cómoda y segura que le fuera posible y le encomendaron llevarlo al mercado, donde la venta estaba ya apalabrada. Ahora avanzaba alegremente por aquel camino. Cabeza erguida, cabello al viento y la mirada fija en el horizonte, como quien se sabe, a punto de dar un paso que cambiará el destino de la humanidad para siempre. Mientras caminada, intentó adivinar el beneficio que obtendría con la operación. Sin duda sería cuantioso, pues no era fácil encontrar miel de calidad por aquellos contornos. Haría un buen negocio seguro y con aquellas ganancias bien invertidas. Su familia podría quizá comprar más animales o hacerse cargo de más colmenas. Y comerciarían con lo producido y volverían a comprar colmenas y vacas y venderían más y más cada vez y en poco tiempo. Con aquel sistema serían dueños de la granja más importante del país. Tendrían muchos empleos. Sin duda, una cocinera y un conductor para el fabuloso coche que su padre iba a comprar. Se imaginaba en la enorme piscina o en la casa de la ciudad, donde pasaría temporadas con sus amigos. Eso en el tiempo que le sobrase entre viaje y viaje, porque tenía intención de conocer muchos países, presenciar acontecimientos destacados y asistir a cantidad de fiestas a las que iban a invitarle visitaría las mejores tiendas. Claro, en su nueva situación no era plan ir vestido de cualquier manera al relacionarse con gente importante. Tendría que cuidar mucho su aspecto gimnasio, masajes manicura alguna joya estaba feliz, podía verse claramente en su nueva vida, pero fue la mala suerte o la falta de atención o culpa del viento que vino a estamparle el pelo contra la cara o de todos juntos. Pero el caso es que lo que no pudo ver fue la roca que tenía delante de las narices y contra la que chocó su pie tras el golpe y al comprender que se estampaba contra el suelo, echó las manos instintivamente hacia adelante para protegerse de la caída, lanzando por los aires a gran velocidad el capazo con los frascos de miel. El primero tuvo un suave aterrizaje sobre la hierba alta colindante, pero los tres delicados recipientes voladores fueron a estrellarse con gran estrépito contra el suelo pedregoso, esparciendo por el camino en un instante, la miel y todas las riquezas que el muchacho esperaba obtener nunca nadie perdió tanto en tan poco tiempo, y es que no hay que ser impaciente. En lo que al futuro se refiere. No podemos esperar un beneficio basado en esperanzas vanas o que no tienen fundamento. Son esenciales la imaginación y la ilusión, pero la fantasía en exceso o soñar de despiertos puede hacer que no prestemos suficiente atención a lo que tenemos entre manos