June 30, 2023

009. El elefante que perdió su anillo Audiocuento con valores y sabiduría

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El elefante que perdió su anillo. Cuentan que un joven ya puesto elefante se adentró un día en la Selva con su familia con intención de buscar alimento y después refrescarse en un río cercano de camino se encontraron con otra manada de elefantes que se dirigía al mismo lugar. Los adultos se saludaron con sus trompas y charlando y caminando y al tiempo picoteando en un rato. Llegaron todos a un pequeño remanso del río. Allí, entre juegos y chapoteos con otros jóvenes elefantes, conoció a una preciosa elefantita de la que quedó profundamente enamorado. A partir de entonces se vieron a menudo y después de un tiempo de largos paseos y profundas conversaciones, ambos entendieron que estaban hechos el uno para el otro. Un día por fin, el elefante le pidió matrimonio y la elefantita, sin dudarlo ni un instante, le dijo que sí. Cuando se supo la noticia, las dos familias se alegraron muchísimo y enseguida. Comenzaron los preparativos de la boda. Todos quisieron colaborar. Unos se encargaron de la organización del banquete, otros ayudaron con las invitaciones y los adornos. Había mucho ajetreo, mucha felicidad y no pocos nervios. Algunas elefantas confeccionaron el vestido de boda y un primo del novio Orfebre de gran prestigio fabricó dos magníficas alianzas. Todo estaba saliendo perfecto. Un día antes del enlace, el novio pasó a recoger los anillos. Quedó muy satisfecho con el trabajo del joyero. Le gustó especialmente la delicadeza con la que había grabado en el interior de las sortijas, el nombre de los prometidos y la hermosa piedra engarzada en el de la Novia sin perder tiempo, se los colocó en la trompa y se fue de allí muy contento de camino a casa. No dejaba de admirar los anillos. Levantaba la trompa a cada momento para verlos de cerca y cada vez que lo hacía soltaba un profundo suspiro y sonreía de oreja a oreja y como iba pensando en sus cosas y no en donde pisaba. Al llegar a la orilla del río, tropezó con una piedra y cayó torpemente al agua. Por suerte, la cosa no fue grave y pudo levantarse sin más consecuencias que una buena mojadura. O eso pensaba él hasta que advirtió con espanto que el anillo de la Novia se le había caído al arroyo. Se quedó helado de pronto el estómago, se le hizo un nudo, El corazón le latía desbocado y el resto de su cuerpo temblaba sin control. Los nervios se habían apoderado de él. Al momento empezó a dar vueltas en círculos, agitando sus enormes orejas. Con furia. No sabía qué hacer, así que hizo lo primero que se le ocurrió. Se levantó sobre las patas traseras y se dejó caer con fuerza hacia adelante, golpeando repetidamente el agua de la orilla. A continuación escarbó en la arena con ansiedad y cuanto más removía el fango, más se enturbiaba el agua y más difícil se hacía encontrar nada en el fondo del río. Insistía e insistía en el error, pensando ya en el gran disgusto de su prometida. Cuando se enterase de lo que había pasado, el viejo búho que todo lo veía y todo lo sabía. Observaba atónito desde una rama de un árbol. No pudo quedarse callado y le gritó alto alto detente para pero el elefante estaba tan estresado y concentrado en golpear y remover que no podía escuchar lo que el búho le decía. Este sería cercó mucho más y le gritó de nuevo al tú qué estás haciendo para allá. Esta vez el elefante se dio cuenta de que alguien le hablaba y decidió prestar atención, pues el búho era sabio y siempre daba buenos consejos. Te aseguro que esa no es forma de solucionar el problema. Antes de nada, cálmate un poco. El elefante ni siquiera contestó. Estaba agotado muy triste, las orejas caídas, los ojos llorosos y todo el cuerpo cubierto de barra. Ahora que te has sosegado has recuperado la capacidad de escuchar. Continuó diciendo el búho. Los nervios no te dejan pensar con claridad escarbando de esa manera levantas tierra y enturbias el agua. No lograrás nada con esa actitud. Sólo quédate quieto un momento y observa el elefante pudo ver cómo la tierra se iba depositando poco a poco en el fondo, el agua se aclaró y entonces algo comenzó a brillar en el lecho del río. Era el anillo de boda. Se puso muy contento. Lo recogió con mucho cuidado. Le agradeció al búho mil veces su ayuda. Se quitó el barro de encima y se fue a su casa para celebrar la boda al día siguiente sin más sobresaltos. A la hora de afrontar un problema o una decisión importante, la ansiedad y los nervios te pueden llevar al caos la mente se nubla y somos incapaces de pensar con claridad jamás desesperes. La paciencia y la serenidad serán tus aliadas. Párate, escucha, observa y encontrarás una solución colorín. Colorado. Este cuento se ha acabado.