017. Seis sabios ciegos y un elefante Cuento con valores y sabiduría

Seis sabios ciegos y un elefante. En la India vivÃan seis hombres ciegos que pasaban las horas compitiendo entre ellos para ver quién era el más sabio, para demostrar su sabidurÃa, exponÃan sus conocimientos y ocurrencias y luego decidÃan entre todos quién era el más convincente. Un dÃa discutiendo acerca de la forma exacta de un elefante, no conseguÃan ponerse de acuerdo. Las posturas eran opuestas y, como ninguno de ellos habÃa podido tocar nunca un elefante, decidieron salir al dÃa siguiente en busca de un ejemplar y de este modo poder salir de dudas puestos en fila con las manos en los hombros de quien les precedÃa. Emprendieron la marcha por una senda que se adentraba en la selva. No habÃan caminado mucho cuando de pronto, al llegar a un claro, se dieron cuenta que estaban justo al lado de un elefante. Los seis sabios ciegos estaban muy contentos y se felicitaban unos a otros por su suerte. Finalmente podrÃan resolver el dilema y decidir cuál era la verdadera forma del animal. El primero de ellos, que sin pretenderlo se dio de bruces contra el costado del animal, extendió sus brazos a derecha e izquierda, tratando de averiguar las dimensiones del paquitermo. El elefante es como una enorme pared dijo el segundo de los ciegos avanzó con más precaución con las manos extendidas desde su posición pudo tocar un colmillo muy largo y puntiagudo. La forma de un elefante es exactamente como la de una lanza, dijo el tercer ciego agarró la trompa del animal y la estudió con detenimiento, notando su perfil alargado y estrecho y su movimiento. Creedme este elefante es idéntico a una larga serpiente. Era el turno del cuarto sabio, que se acercó por detrás y aproximó sus manos hasta alcanzar la cola del animal que se agitaba para espantar las moscas que le molestaban, La agarró y la palpó de arriba abajo. No tuvo dudas y sentenció. Está claro. El elefante es como una vieja soga. El quinto de los sabios se encontró con la oreja del animal y dijo todos estáis en un error. El elefante es similar a un gran abanico plano. El sexto Sabio, por su parte, descubrió una de las patas del animal, pudiendo apreciar su gran contorno. Tened por seguro que un elefante es igual que una sólida y gruesa columna. Todos creÃan saber cuál era la forma del elefante y consideraban que los demás estaban equivocados. Comenzaron a discutir convencidos cada uno de lo que habÃa experimentado. Asà pasaron largo rato y no se ponÃan de acuerdo. Muy al contrario, el enfado de todos todos aumentaba y de las palabras estaban pasando a los gritos y las descalificaciones. Entonces, un hombre menudo que viajaba a lomos del elefante y que habÃa asistido atónito a toda la escena, decidió para tratar de apaciguar los ánimos, que era momento de intervenir. Disculpen Señores, permÃtanme que les diga que todos ustedes tienen razón, pero ninguno conoce toda la verdad en este asunto. Los seis sabios, sorprendidos por la interrupción, escucharon un poco avergonzados las palabras de aquel desconocido. Si, en lugar de discutir se escucharan ustedes como me están escuchando a mà ahora, hace rato que se habrÃan formado una imagen precisa del elefante, créanme. La cooperación es muy útil. En estos casos. Un elefante puede ser de una forma u otra, dependiendo desde qué parte se considere y juntaran cada una de sus verdades parciales se acercarÃan más a la realidad. Debemos ser tolerantes y respetuosos con la opinión de los demás. Todos pueden equivocarse y tener razón al mismo tiempo, porque cada uno tiene una perspectiva limitada de la verdad objetiva. Nadie es poseedor de la verdad absoluta y se necesita humildad para reconocerlo. A veces se discute en la total ignorancia de lo que el otro quiere decir. Si estamos dispuestos a escuchar y a trabajar en equipo, lograremos mejores resultados. ColorÃn colorado. Este cuento se ha acabado.








