016. El león, el burro y el tesoro Audiocuento con valores y sabiduría

El león, el burro y el tesoro un burrito curioso. Observó durante dÃas las maniobras de caza de un imponente león, admirado por su inteligencia, su fuerza y determinación, decidió proponerle una alianza para encontrar un tesoro del que habÃa oÃdo hablar y que se hallaba en una zona con muchos peligros y asà obtener beneficios para ambos. El León, que en un primer momento no daba crédito a lo que escuchaban sus oÃdos, finalmente aceptó el trato. Quedaron al dÃa siguiente a la misma hora en el mismo sitio, para desde allà partir en busca del tesoro. Esa tarde la dedicó el burrito a presumir delante de los suyos. Les decÃa a todos que desde aquel momento habrÃan de tratarlo con más respeto y ahora era un burro de categorÃa con clase que tenÃa grandes planes y sus sobre todo un socio muy poderoso, no le hicieron mucho caso, pues todos creyeron que se trataba de una absurda broma. Pero al dÃa siguiente, el equino y el león cumplieron con lo acordado y comenzaron su aventura con la información que poseÃa el burrito y la astucia y la fuerza del león, tras muchas dificultades y peligros, consiguieron al fin hacerse con su tesoro. Los dos se abrazaron, rieron y dieron saltos de alegrÃa. Llegado el momento de repartir el botÃn, el león le dijo al burrito bros socio. He dividido estas riquezas en tres partes. Lo primero me corresponde por ser el rey de la selva. Lo segundo me la quedó también porque soy más fuerte que tú y la tercera la tuya. Es lo que te cobraré por sacarte de este lugar. Sano y salvo el burrito. Quiso protestar, pero estando a solas con aquel enorme le leon, tan lejos de casa y sin el apoyo de los suyos, decidió que lo más prudente serÃa hacer todo lo que decÃa el felino y salir de allà lo antes posible. Bajó la cabeza y tomó el camino de regreso, cargando con el tesoro de su socio que le precedÃa con cara de gran satisfacción. Debemos medir muy bien nuestras fuerzas antes de emprender cualquier empresa y no asociarnos con personas que sobrepasen nuestro poder. En estos casos, ser humilde es muy útil. Si nos autoengañamos o actuamos con vanidad, no estaremos calculando correctamente los riesgos. ColorÃn colorado. Este cuento se ha acabado.








