014. El secreto de la serenidad Audiocuento con valores y sabiduría

El secreto de la serenidad. Hace mucho, mucho tiempo, en una aldea cercana a los escarpados cárpatos, vivÃa un granjero de nombre, Marek. Marek era un hombre muy agradable y condón de gentes. Le encantaba ser amable ayudar a todo el mundo, gastar bromas y mejorar el ánimo de todos sus vecinos. A Marek le gustaba hacer reÃr a los demás y se sentÃa muy feliz con la felicidad de otros. Sin duda un hombre de buen corazón. Pero Marek no era perfecto y tenÃa un defecto. Cuando se enfadaba, no conseguÃa controlar su ira, se ponÃa muy furioso y no era capaz de razonar, Y esto, a pesar de todas sus virtudes, le ocasionaba muchos problemas con los demás, que o que estaban un poco cansados de tener que aguantar las explosiones de ira de su vecino Marek querÃa solucionar este problema y, como habÃa oÃdo hablar de una mujer Sabia que vivÃa en lo alto de una montaña, se fue hacia allà para pedir ayuda. Puedo ayudarte, le dijo ella, pero para hacerlo necesito ver de dónde parte tu ira. Para ello tengo que verte enfadado, vuelve a tu casa y en el momento en el que te enfades ven corriendo a verme. Al cabo de unos dÃas, Marex se enfadó con su mujer por una tonterÃa y al notar que su ira iba en aumento. En lugar de ponerse a gritar como solÃa hacer, salió corriendo montaña arriba en busca de la mujer Sabia. Sin embargo, al llegar a la cima se dio cuenta de que ya no estaba enfadado. Qué desilusión no podrÃa enseñarle a la mujer Sabia su ira Oh gran consejera le dijo al llegar Marek venÃa a enseñarte mi ira, pero al llegar aquà ya se me habÃa pasado. Entiendo la próxima vez debes subir más deprisa. Si no veo tu ira, no podré ayudarte. Asà que Marek regresó a su casa y esperó a que llegara un nuevo enfado. DÃas después, Marek volvió a enfadarse y esta vez pensaba llegar a tiempo. Corrió a toda prisa montaña arriba tan y tan rápido que sus pies apenas tocaba en el suelo. Pero de nuevo, al llegar a la cima, notó que ya no sentÃa ira. La mujer Sabia volvió a enviarle a casa e insistió en que volviera a intentarlo, Asà que Marek lo volvió a intentar una y otra y otra vez más, pero siempre ocurrÃa lo mismo. Cansado de subir la montaña. Marek le dijo un dÃa a la mujer creo que no puedes ayudarme. Cada vez que vengo cuando siento ira, llegó totalmente sereno. No conseguiré llegar furioso nunca. Creo que he estado perdiendo el tiempo. No lo creas. Le respondió la mujer cada vez que venÃas corriendo tu furia. Se disipó. Desde que haces esto, no gritas a nadie y consigues dominar tu ira hasta que desaparece. Ahà tienes la solución a tu problema. Cada vez que te sientas furioso, corre, corre todo lo que puedas hasta que tu ira, se aleje y halles la serenidad. Marek se dio cuenta entonces de que la mujer le habÃa estado ayudando todo el tiempo. A partir de aquel dÃa, el joven consiguió controlar sus enfados y todos sus vecinos fueron mucho más felices colorÃn colorado. Este cuento se ha acabado.








