Nov. 24, 2023

Un Espectro Me Acecha En El Espejo Historias De Terror - REDE

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El espectro del espejo. Lo que les voy a contar es algo que aún me cuesta creer, algo que ha sacudido mi percepción del mundo. Solía ser una de esas personas que pensaba que las historias de terror y miedo eran simplemente cuentos exagerados, narraciones fantásticas que les sucedían a otros, a amigos, a familiares o a personas mayores. Nunca imaginé que me vería envuelta en una historia de horror y mucho menos que sería la protagonista. Mi nombre es paola y en la actualidad tengo veintisiete años. Soy originaria del hermoso Estado de Zacatecas, un lugar que solía considerar tranquilo. Durante años he sido aficionada a escuchar relatos de suspenso y horror contados por diferentes personas, incluyendo los canales de YouTube dedicados a este género. Siempre encontré esto relatos entretenidos como si fueran una forma de liberar la adrenalina acumulada en la vida cotidiana. Mi fascinación por lo desconocido y lo aterrador se desarrolló cuando era adolescente. Me encantaba visitar las casas del terror que se montaban en las ferias locales, donde experimentaba ese escalofrío que sólo el miedo auténtico puede provocar. Todo ocurrió allá por el año dos mil quince, cuando vivía en Guadalajara. Debido a mis estudios por las tardes después de la escuela, trabajaba a medio tiempo en diversas actividades para ganar algo de dinero, para comer y disfrutar un poco de mi tiempo libre. En ese tiempo me encontraba alojada en la casa de una prima y su familia, quienes amablemente me brindaron hospedaje. Mientras completaba mis estudios pero había días en los que terminaba exhausta y sólo deseaba divertirme para despejar la mente y relajarme. Fue entonces cuando conocí a Blanca. Ella empezó a dar trabajar en el mismo restaurante donde yo ayudaba a los fines de semana. Desde el principio conectamos de inmediato y rápidamente nos volvimos inseparables. Después de aproximadamente un mes de conocernos, Blanca me invitó a salir una noche durante la feria. Me dijo que quería que fuéramos a ver a un artista cantar y, de paso, subirnos a algunos juegos, incluyendo entrar la famosa Casa del terror. Para mí no hubo necesidad de pensarlo. Dos veces era joven, Tenía algo de dinero ahorrado y muchas ganas de divertirme, así que acepté la invitación sin dudarlo aquella noche prometía ser emocionante y llena de aventuras y con blanca. A mi lado, sabía que estaría en buena compañía para enfrentar cualquier cosa que la feria pudiera ofrecernos. Todo estuvo muy bien. Nos divertimos bastante y ya casi a medianoche estábamos por entrar a la Casa del terror. Ambas pensamos que debido a la hora no nos dejarían entrar, pero uno de los chicos de los juegos nos indicó que aún alcanzaríamos la última ronda sólo blanca y yo entramos. Al parecer, nadie más lo hizo en nuestra ronda, pero a ninguna de nosotras nos importó mucho. Cuando nos adentramos, notamos que reinaba un misterioso silencio. Parecía que no había nadie dentro de la casa. Este detalle nos llamó la atención, así que decidimos regresar para comprobar si realmente estaba en funcionamiento. Pero cuando intentamos volver, la puerta de entrada ya estaba cerrada y sólo existía una salida un poco decepcionadas. Decidimos continuar para salir inmediatamente, pero por más que buscamos la salida, no dimos con ella. A pesar de que todo estaba iluminado, no podía dejar de sentirme inquieta. Los monstruos de Látex y los maniquíes de Payasos resultaban increíblemente aterradores. De repente sentí un escalofrío recorrer mi espalda, lo que me hizo girarme de inmediato. No había nadie a la vista, pero al enfocar mejor mi mirada, me di cuenta de algo horrible. Uno de los maniquíes de payasos, que antes estaban inmóviles, ahora tenía su cabeza girada hacia nosotras. Me sentí incómoda y bastante estremecida. Estaba segura de que cuando pasamos por esa sección no habíamos tocado nada. Decidí continuar mi camino notando que Blanca ya se me había adelantado, así que corrí hacia ella. No obstante, no pude evitar escuchar una serie de pasos detrás de mí. Me volté desconcertada, sin saber que podía encontrarme. De repente apareció a unos metros de mí el maniquí del payaso como si hubiera corrido hacia nosotras y al verme girarme quedó petrificado. No sabía qué hacer. Sin duda, algo extraño estaba ocurriendo allí. La sensación de lo sobrenatural llenaba el aire y mi corazón latía con fuerza. Mientras intentaba entender lo que acababa de presenciar. Tenía la sensación de que si lo dejaba de observar, me perseguiría, así que sin quitarle la mirada de encima. Traté de llegar a la siguiente habitación, donde me guié con el puro tacto. De pronto sentí que alguien puso su mano sobre mi hombro y me habló con una voz masculina en un tono muy grave, diciéndome no tengas miedo a morir. Después de eso no recuerdo nada. Creo que me desmayé, pues lo que pasó después es que desperté en una camilla. Cuando abrí los ojos, todo estaba oscuro y silencioso. No sabía dónde estaba o qué había ocurrido. Me levanté de la cama donde estaba acostada y me acerqué a la ventana. Abrí la cortina y me di cuenta que estaba en un hospital. Entonces escuché un ruido detrás de mí. Cuando me di la vuelta, me percaté que mi amiga Blanca estaba acostada en un sillón. Me tranquilicé bastante al ver un rostro familiar, todo parecía ser que durante nuestra estancia en la casa del terror me había desmayado. Recordaba todo por fragmentos o por lo menos pocas cosas, las cuales fueron acomodándose. Conforme pasó el tiempo Blanca me había encontrado tirada en el suelo desmayada y llamó a los paramédicos del parque me llevaron de inmediato al hospital más cercano. Conforme pasaron los días y los recuerdos volvían a mí. Me di cuenta que si le contaba a mi amiga lo que había ocurrido, quizás me tomaría como una loca, Así que tomé la decisión de mejor guardar el secreto y no hacer mención de nada. Pero lo que no sabía es que lo realmente terrorífico estaba por ocurrir. Cierto día de mi descanso me encontraba en casa haciendo el aseo ya habían pasado varias semanas desde el incidente en la casa del terror que ya hasta lo había olvidado. Nadie de mi familia o mi prima se había enterado de lo sucedido, pero últimamente tenía una extraña sensación de que en casa algo me estaba acechando. Sentí como si en cualquier momento algo me fuera a saltar encima y me asustaba. Aunque vivía con mi prima y su familia, Tenía la sensación de que había alguien más allí que no podía ver. Cuando terminé el aseo de mi habitación, caí rendida y sin darme cuenta, me quedé dormida por lo agotada. Suelo tener el sueño muy profundo y si alguien hace ruido a mi alrededor, no me molesta y no me puede despertar, pero de pronto dos golpes muy fuertes resonaron en mi cabeza. Fue como si alguien golpeara algo a un lado mío abrí los ojos un poco atontada. Miré a mi alrededor desorientada preguntándome si lo que había escuchado fue mi imaginación, un sueño o algo real. Me di cuenta de la hora por mi reloj de pared ya pasaba de la medianoche y entonces vi que en el espejo de mi habitación algo se reflejaba de reojo. Pude ver una enorme silueta que cubría casi todo a lo alto. No quise voltear, porque realmente sentía mucho miedo de que fuera realmente algo terrorífico, pero, conforme mi vista, giraba. Pude apreciar la figura del Payaso que vi en la casa del terror no pude evitarlo. Giré por completo la cabeza y allí estaba él. Sonriéndome con su macabra sonrisa y observándome atentamente. Levantó su mano y la empuñó y golpeó dos veces el espejo. El sonido fue él mismo al que me despertó. Entonces la figura del Payaso se movió y se perdió de mi vista. Yo no podía moverme, no podía creer lo que había presenciado. Estaba congelada, pero a pesar de lo que viví, no quise compartir con nada esto. Mi cordura estaba en juicio y no podía mostrarme ante mi familia y amigos como una cobarde. Quité el espejo de la pared y volté boca abajo para guardarlo debajo de la cama. Fue lo mejor que se me pudo ocurrir en ese instante. Los días pasaron y cuando pensé que las cosas se habían tranquilizado, me di cuenta de que no era así. De repente, debajo de mi cama escuchaba a los mismos golpes de la vez pasada. Incluso llegué a pensar que ese monstruo intentaba salir del espejo, pues podía escuchar como éste se quería levantar, pero la cama no lo dejaba. Sabía que tenía que tomar medidas drásticas, así que aproveché un día en que no estaban mis tíos y mi prima en casa. Saqué el espejo debajo de la cama, cuidando de no voltearlo, y lo llevé al patio de la casa, donde tenía una enorme piedra lista para dejarlo caer sobre él. Coloqué el espejo boca abajo sobre dos sillas. Podía escuchar los golpes en el vidrio, así que me imaginé que ese horrible payaso quería salir sin pensar lo. Arrojé la piedra rompiéndolo en pedazos. Sentí que una gran carga se me quitaba de encima. Los siguientes días fueron mucho más tranquilos y yo volví a ser la persona que era antes. Salía a fiestas pasaba tiempo con amigos e incluso conseguí un novio. Sentía que volví a vivir después de haber estado perdida durante tanto tiempo. La casa del terror y todo lo que vivía allí parecían estar quedando atrás en mi mente y me esforzaba por dejar esos recuerdos oscuros en el pasado, pero las cosas se vinieron abajo justo cuando creía que había superado mis miedos. Se acercaba a la Navidad y mi novio me había invitado a pasar nochebuena con su familia. Estaba arreglándome apresuradamente, ya que se me había hecho tarde. Mientras me maquillaba, sentí la necesidad de sentarme frente al espejo para alistarme. Habían pasado algunos días desde que logré superar mi miedo a los espejos, pero de repente, mientras me aplicaba el lápiz labial. Noté algo extraño en el reflejo de mi habitación. Alguien parecía estar asomándose desde ella mi corazón dio un brinco y me sobresalté tanto que retrocedí, dudando de si lo que había visto era real o solo producto de mi imaginación. Me acerqué lentamente al espejo, asomándome poco a poco al reflejo de mi habitación. Para mi alivio no había nadie. Suspiré profundamente y volví a mis actividades, pero en ese momento se me cayó una almohadilla al suelo. Me incliné para recogerla y al reincorporarme vi al horrendo payaso Observándome desde el espejo di un giro rápido, pero no había nadie detrás de mí. Sólo era el reflejo de ese monstruoso ser que me acechaba desde dentro del espejo me aparté a un lado, pero noté que esa cosa no dejaba de mirarme sin importar a dónde me moviera. Mantenía su vista fija en mí, como si estuviera esperando el momento adecuado para salir del espejo y acecharme en la realidad huí de allí tan rápido como pude en los días que siguieron, me sentí cada vez más ansiosa y asustada. La presencia del payaso en los espejos se volvía cada vez más intensa, como si estuviera ganando fuerza y poder con el paso del tiempo. Y por cada espejo o reflejo que me encontrara, sin importar si era en casa o en la calle, me encontré evitando los reflejos a toda costa, pero incluso cuando no lo miraba, podía sentir sus ojos fríos clavados en mí. La idea de que algo tan oscuro y malévolo estuviera conectado conmigo, me llenaba de pavor y desesperación. No sabía cómo podía liberarme de esta pesadilla que parecía perseguirme sin importar a dónde fuera la vida que había recuperado después de la casa del terror. Estaba de nuevo sumida en la oscuridad y el miedo y no tenía idea de cómo escapar de esta nueva y aterradora realidad. Cada día era una lucha constante contra el miedo y la sensación de estar siendo observada por esos ojos fríos y malévolos. Se volvía insoportable. Mis noches se convirtieron en un tormento plagadas de sueños oscuros y perturbadores, en los que el payaso me perseguía sin piedad riendo con una risa siniestra que resonaba en mi mente. Incluso después de despertar, decidí buscar ayuda consulté a médicos, psicólogos y hasta chamanes en un intento desesperado por liberarme de esta presencia maligna, pero ninguna solución funcionaba. Me sumergí en la lectura de libros sobre lo sobrenatural y los espíritus malignos, buscando respuestas que pudieran explicar mi situación, pero sólo encontré relatos que avivaban aún más mis miedos. Por fin, después de tanto tiempo viviendo en esta terrible situación, decidí contarle a mi prima lo que me estaba ocurriendo. Siempre pensé que ella se burlaría o que no me tomaría en serio, pero su expresión de terror y preocupación fue lo que me hizo darme cuenta que ella sabía algo que yo no me contó, que en la habitación que me habían prestado para dormir desde mi llegada se habían escuchado escalofriantes ruidos y que siempre se sentía una extraña presencia latente en todo momento situación que disminuyó. Apenas se quedó solo el cuarto por años, pero con mi llegada, todo parecía indicar que había encontrado una víctima más. Ese ser misterioso. Me recomendó una chamán que era principalmente amiga de la familia. Ambas fuimos a verla y les pusimos el caso. No tardó en obsequiarnos una especie de amuleto de protección. Me comentó que este objeto me ayudaría y que confiara que conseguiría protección siendo honesta. Me costaba mucho trabajo creer que algo así funcionara, pero yo ya me encontraba en una situación desesperada que tenía que intentar lo que fuera, pero no fue todo lo que nos comentó la chamán. Aquel ser se había materializado en una especie de payaso. Debido a que era lo que más temía en ese momento, tenía que regresar a la feria para así poder quitarme esa imagen de mi. Mente regresamos a casa. Mi prima me indicó que, para cerciorarnos de que funcionara, intentara usarlo mientras dormía. La noche pasó sin incidentes y por un momento tuve la esperanza de que con tan sólo con el amuleto fuera suficiente para librarme de esta carga. Al mirarme en el espejo esa noche vi al payaso detrás de mí su sonrisa torcida. Reflejándose me atemorizaba el amuleto, me protegería de cualquier ataque, pero no lo dejaría de ver hasta que hiciera el ritual que me encomendó. La chamán asistía a la feria en compañía de blanca y mi prima. Al investigar un poco, nos dimos cuenta que la Casa del Terror había sido cerrada inmediatamente después de nuestra visita debido a una serie de incidentes extraños y fenómenos inexplicables. Qué ocurrieron dentro de ella. Me pregunté si nuestro encuentro con el payaso había desencadenado algo oscuro y maligno que ahora estaba vinculado. A mí encontré al dueño de la Casa del Terror y le supliqué que me ayudara a deshacerme de esta entidad maligna. Después de mucha persuasión y por fin convencerlo, el dueño accedió a realizar un ritual de purificación en la en la en la da misma Casa del terror, donde todo comenzó dentro de la casa. Cada rincón olvidado y lleno de telarañas me recordaba a lo que habíamos pasado hace meses atrás. Nos sentamos justo en el lugar donde todo comenzó el ritual. Fue aterrador y desgarrador. Escuché voces, susurrantes, risas diabólicas y sentí ráfagas de frío que cortaban hasta los huesos a nuestro alrededor. Había varios espejos que estaban hechos sólo para deformar el cuerpo de la persona que lo mirara, y en todos ellos se veía el mismo Payaso que siempre me seguía. Yo le pregunté a mi prima y a Blanca si lo podían ver, pero ni una podía hacerlo. Tuve miedo de pensar que todo estaba en mi cabeza, pues las risas y las voces y la imagen del Payaso yo sólo la podía apreciar. Pero después de un largo rato de ritual, la presencia del Payaso pareció disiparse en el aire, dejando un silencio tenso y pesado en la casa del terror. Cuando salí de la feria esa noche sentí un alivio profundo y una sensación de liberación que no había experimentado en mucho tiempo. El Payaso ya no estaba conmigo. Regresé a casa esperando que este capítulo oscuro finalmente hubiera llegado a su fin. A medida que los días pasaron, el miedo se desvaneció gradualmente y pude volver a vivir mi vida sin la sombra del payaso, acechándome en cada espejo. Ya no duermo en esa habitación. Incluso me mudé con mi amiga Blanca. Mi familia mandó a bendecir el cuarto y, por lo que me cuenta, mi prima extrañas voces y ruidos inquietantes se escuchaba mientras eso pasaba. Hoy en día sigo siendo aficionada a las historias de terror, pero ahora las veo desde una perspectiva diferente. Sé que el mal puede acechar en los lugares más inesperados y puede atacarnos en cualquier instante, pero es necesario ser valientes para poder superar incluso las fuerzas más oscuras. Relato escrito y adaptado por lengua de brujo