Un Espectro Me Acecha En El Espejo Historias De Terror - REDE

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El espectro del espejo. Lo que les voy a contar es algo que aún me cuesta creer, algo que ha sacudido mi percepción del mundo. SolÃa ser una de esas personas que pensaba que las historias de terror y miedo eran simplemente cuentos exagerados, narraciones fantásticas que les sucedÃan a otros, a amigos, a familiares o a personas mayores. Nunca imaginé que me verÃa envuelta en una historia de horror y mucho menos que serÃa la protagonista. Mi nombre es paola y en la actualidad tengo veintisiete años. Soy originaria del hermoso Estado de Zacatecas, un lugar que solÃa considerar tranquilo. Durante años he sido aficionada a escuchar relatos de suspenso y horror contados por diferentes personas, incluyendo los canales de YouTube dedicados a este género. Siempre encontré esto relatos entretenidos como si fueran una forma de liberar la adrenalina acumulada en la vida cotidiana. Mi fascinación por lo desconocido y lo aterrador se desarrolló cuando era adolescente. Me encantaba visitar las casas del terror que se montaban en las ferias locales, donde experimentaba ese escalofrÃo que sólo el miedo auténtico puede provocar. Todo ocurrió allá por el año dos mil quince, cuando vivÃa en Guadalajara. Debido a mis estudios por las tardes después de la escuela, trabajaba a medio tiempo en diversas actividades para ganar algo de dinero, para comer y disfrutar un poco de mi tiempo libre. En ese tiempo me encontraba alojada en la casa de una prima y su familia, quienes amablemente me brindaron hospedaje. Mientras completaba mis estudios pero habÃa dÃas en los que terminaba exhausta y sólo deseaba divertirme para despejar la mente y relajarme. Fue entonces cuando conocà a Blanca. Ella empezó a dar trabajar en el mismo restaurante donde yo ayudaba a los fines de semana. Desde el principio conectamos de inmediato y rápidamente nos volvimos inseparables. Después de aproximadamente un mes de conocernos, Blanca me invitó a salir una noche durante la feria. Me dijo que querÃa que fuéramos a ver a un artista cantar y, de paso, subirnos a algunos juegos, incluyendo entrar la famosa Casa del terror. Para mà no hubo necesidad de pensarlo. Dos veces era joven, TenÃa algo de dinero ahorrado y muchas ganas de divertirme, asà que acepté la invitación sin dudarlo aquella noche prometÃa ser emocionante y llena de aventuras y con blanca. A mi lado, sabÃa que estarÃa en buena compañÃa para enfrentar cualquier cosa que la feria pudiera ofrecernos. Todo estuvo muy bien. Nos divertimos bastante y ya casi a medianoche estábamos por entrar a la Casa del terror. Ambas pensamos que debido a la hora no nos dejarÃan entrar, pero uno de los chicos de los juegos nos indicó que aún alcanzarÃamos la última ronda sólo blanca y yo entramos. Al parecer, nadie más lo hizo en nuestra ronda, pero a ninguna de nosotras nos importó mucho. Cuando nos adentramos, notamos que reinaba un misterioso silencio. ParecÃa que no habÃa nadie dentro de la casa. Este detalle nos llamó la atención, asà que decidimos regresar para comprobar si realmente estaba en funcionamiento. Pero cuando intentamos volver, la puerta de entrada ya estaba cerrada y sólo existÃa una salida un poco decepcionadas. Decidimos continuar para salir inmediatamente, pero por más que buscamos la salida, no dimos con ella. A pesar de que todo estaba iluminado, no podÃa dejar de sentirme inquieta. Los monstruos de Látex y los maniquÃes de Payasos resultaban increÃblemente aterradores. De repente sentà un escalofrÃo recorrer mi espalda, lo que me hizo girarme de inmediato. No habÃa nadie a la vista, pero al enfocar mejor mi mirada, me di cuenta de algo horrible. Uno de los maniquÃes de payasos, que antes estaban inmóviles, ahora tenÃa su cabeza girada hacia nosotras. Me sentà incómoda y bastante estremecida. Estaba segura de que cuando pasamos por esa sección no habÃamos tocado nada. Decidà continuar mi camino notando que Blanca ya se me habÃa adelantado, asà que corrà hacia ella. No obstante, no pude evitar escuchar una serie de pasos detrás de mÃ. Me volté desconcertada, sin saber que podÃa encontrarme. De repente apareció a unos metros de mà el maniquà del payaso como si hubiera corrido hacia nosotras y al verme girarme quedó petrificado. No sabÃa qué hacer. Sin duda, algo extraño estaba ocurriendo allÃ. La sensación de lo sobrenatural llenaba el aire y mi corazón latÃa con fuerza. Mientras intentaba entender lo que acababa de presenciar. TenÃa la sensación de que si lo dejaba de observar, me perseguirÃa, asà que sin quitarle la mirada de encima. Traté de llegar a la siguiente habitación, donde me guié con el puro tacto. De pronto sentà que alguien puso su mano sobre mi hombro y me habló con una voz masculina en un tono muy grave, diciéndome no tengas miedo a morir. Después de eso no recuerdo nada. Creo que me desmayé, pues lo que pasó después es que desperté en una camilla. Cuando abrà los ojos, todo estaba oscuro y silencioso. No sabÃa dónde estaba o qué habÃa ocurrido. Me levanté de la cama donde estaba acostada y me acerqué a la ventana. Abrà la cortina y me di cuenta que estaba en un hospital. Entonces escuché un ruido detrás de mÃ. Cuando me di la vuelta, me percaté que mi amiga Blanca estaba acostada en un sillón. Me tranquilicé bastante al ver un rostro familiar, todo parecÃa ser que durante nuestra estancia en la casa del terror me habÃa desmayado. Recordaba todo por fragmentos o por lo menos pocas cosas, las cuales fueron acomodándose. Conforme pasó el tiempo Blanca me habÃa encontrado tirada en el suelo desmayada y llamó a los paramédicos del parque me llevaron de inmediato al hospital más cercano. Conforme pasaron los dÃas y los recuerdos volvÃan a mÃ. Me di cuenta que si le contaba a mi amiga lo que habÃa ocurrido, quizás me tomarÃa como una loca, Asà que tomé la decisión de mejor guardar el secreto y no hacer mención de nada. Pero lo que no sabÃa es que lo realmente terrorÃfico estaba por ocurrir. Cierto dÃa de mi descanso me encontraba en casa haciendo el aseo ya habÃan pasado varias semanas desde el incidente en la casa del terror que ya hasta lo habÃa olvidado. Nadie de mi familia o mi prima se habÃa enterado de lo sucedido, pero últimamente tenÃa una extraña sensación de que en casa algo me estaba acechando. Sentà como si en cualquier momento algo me fuera a saltar encima y me asustaba. Aunque vivÃa con mi prima y su familia, TenÃa la sensación de que habÃa alguien más allà que no podÃa ver. Cuando terminé el aseo de mi habitación, caà rendida y sin darme cuenta, me quedé dormida por lo agotada. Suelo tener el sueño muy profundo y si alguien hace ruido a mi alrededor, no me molesta y no me puede despertar, pero de pronto dos golpes muy fuertes resonaron en mi cabeza. Fue como si alguien golpeara algo a un lado mÃo abrà los ojos un poco atontada. Miré a mi alrededor desorientada preguntándome si lo que habÃa escuchado fue mi imaginación, un sueño o algo real. Me di cuenta de la hora por mi reloj de pared ya pasaba de la medianoche y entonces vi que en el espejo de mi habitación algo se reflejaba de reojo. Pude ver una enorme silueta que cubrÃa casi todo a lo alto. No quise voltear, porque realmente sentÃa mucho miedo de que fuera realmente algo terrorÃfico, pero, conforme mi vista, giraba. Pude apreciar la figura del Payaso que vi en la casa del terror no pude evitarlo. Giré por completo la cabeza y allà estaba él. Sonriéndome con su macabra sonrisa y observándome atentamente. Levantó su mano y la empuñó y golpeó dos veces el espejo. El sonido fue él mismo al que me despertó. Entonces la figura del Payaso se movió y se perdió de mi vista. Yo no podÃa moverme, no podÃa creer lo que habÃa presenciado. Estaba congelada, pero a pesar de lo que vivÃ, no quise compartir con nada esto. Mi cordura estaba en juicio y no podÃa mostrarme ante mi familia y amigos como una cobarde. Quité el espejo de la pared y volté boca abajo para guardarlo debajo de la cama. Fue lo mejor que se me pudo ocurrir en ese instante. Los dÃas pasaron y cuando pensé que las cosas se habÃan tranquilizado, me di cuenta de que no era asÃ. De repente, debajo de mi cama escuchaba a los mismos golpes de la vez pasada. Incluso llegué a pensar que ese monstruo intentaba salir del espejo, pues podÃa escuchar como éste se querÃa levantar, pero la cama no lo dejaba. SabÃa que tenÃa que tomar medidas drásticas, asà que aproveché un dÃa en que no estaban mis tÃos y mi prima en casa. Saqué el espejo debajo de la cama, cuidando de no voltearlo, y lo llevé al patio de la casa, donde tenÃa una enorme piedra lista para dejarlo caer sobre él. Coloqué el espejo boca abajo sobre dos sillas. PodÃa escuchar los golpes en el vidrio, asà que me imaginé que ese horrible payaso querÃa salir sin pensar lo. Arrojé la piedra rompiéndolo en pedazos. Sentà que una gran carga se me quitaba de encima. Los siguientes dÃas fueron mucho más tranquilos y yo volvà a ser la persona que era antes. SalÃa a fiestas pasaba tiempo con amigos e incluso conseguà un novio. SentÃa que volvà a vivir después de haber estado perdida durante tanto tiempo. La casa del terror y todo lo que vivÃa allà parecÃan estar quedando atrás en mi mente y me esforzaba por dejar esos recuerdos oscuros en el pasado, pero las cosas se vinieron abajo justo cuando creÃa que habÃa superado mis miedos. Se acercaba a la Navidad y mi novio me habÃa invitado a pasar nochebuena con su familia. Estaba arreglándome apresuradamente, ya que se me habÃa hecho tarde. Mientras me maquillaba, sentà la necesidad de sentarme frente al espejo para alistarme. HabÃan pasado algunos dÃas desde que logré superar mi miedo a los espejos, pero de repente, mientras me aplicaba el lápiz labial. Noté algo extraño en el reflejo de mi habitación. Alguien parecÃa estar asomándose desde ella mi corazón dio un brinco y me sobresalté tanto que retrocedÃ, dudando de si lo que habÃa visto era real o solo producto de mi imaginación. Me acerqué lentamente al espejo, asomándome poco a poco al reflejo de mi habitación. Para mi alivio no habÃa nadie. Suspiré profundamente y volvà a mis actividades, pero en ese momento se me cayó una almohadilla al suelo. Me incliné para recogerla y al reincorporarme vi al horrendo payaso Observándome desde el espejo di un giro rápido, pero no habÃa nadie detrás de mÃ. Sólo era el reflejo de ese monstruoso ser que me acechaba desde dentro del espejo me aparté a un lado, pero noté que esa cosa no dejaba de mirarme sin importar a dónde me moviera. MantenÃa su vista fija en mÃ, como si estuviera esperando el momento adecuado para salir del espejo y acecharme en la realidad huà de allà tan rápido como pude en los dÃas que siguieron, me sentà cada vez más ansiosa y asustada. La presencia del payaso en los espejos se volvÃa cada vez más intensa, como si estuviera ganando fuerza y poder con el paso del tiempo. Y por cada espejo o reflejo que me encontrara, sin importar si era en casa o en la calle, me encontré evitando los reflejos a toda costa, pero incluso cuando no lo miraba, podÃa sentir sus ojos frÃos clavados en mÃ. La idea de que algo tan oscuro y malévolo estuviera conectado conmigo, me llenaba de pavor y desesperación. No sabÃa cómo podÃa liberarme de esta pesadilla que parecÃa perseguirme sin importar a dónde fuera la vida que habÃa recuperado después de la casa del terror. Estaba de nuevo sumida en la oscuridad y el miedo y no tenÃa idea de cómo escapar de esta nueva y aterradora realidad. Cada dÃa era una lucha constante contra el miedo y la sensación de estar siendo observada por esos ojos frÃos y malévolos. Se volvÃa insoportable. Mis noches se convirtieron en un tormento plagadas de sueños oscuros y perturbadores, en los que el payaso me perseguÃa sin piedad riendo con una risa siniestra que resonaba en mi mente. Incluso después de despertar, decidà buscar ayuda consulté a médicos, psicólogos y hasta chamanes en un intento desesperado por liberarme de esta presencia maligna, pero ninguna solución funcionaba. Me sumergà en la lectura de libros sobre lo sobrenatural y los espÃritus malignos, buscando respuestas que pudieran explicar mi situación, pero sólo encontré relatos que avivaban aún más mis miedos. Por fin, después de tanto tiempo viviendo en esta terrible situación, decidà contarle a mi prima lo que me estaba ocurriendo. Siempre pensé que ella se burlarÃa o que no me tomarÃa en serio, pero su expresión de terror y preocupación fue lo que me hizo darme cuenta que ella sabÃa algo que yo no me contó, que en la habitación que me habÃan prestado para dormir desde mi llegada se habÃan escuchado escalofriantes ruidos y que siempre se sentÃa una extraña presencia latente en todo momento situación que disminuyó. Apenas se quedó solo el cuarto por años, pero con mi llegada, todo parecÃa indicar que habÃa encontrado una vÃctima más. Ese ser misterioso. Me recomendó una chamán que era principalmente amiga de la familia. Ambas fuimos a verla y les pusimos el caso. No tardó en obsequiarnos una especie de amuleto de protección. Me comentó que este objeto me ayudarÃa y que confiara que conseguirÃa protección siendo honesta. Me costaba mucho trabajo creer que algo asà funcionara, pero yo ya me encontraba en una situación desesperada que tenÃa que intentar lo que fuera, pero no fue todo lo que nos comentó la chamán. Aquel ser se habÃa materializado en una especie de payaso. Debido a que era lo que más temÃa en ese momento, tenÃa que regresar a la feria para asà poder quitarme esa imagen de mi. Mente regresamos a casa. Mi prima me indicó que, para cerciorarnos de que funcionara, intentara usarlo mientras dormÃa. La noche pasó sin incidentes y por un momento tuve la esperanza de que con tan sólo con el amuleto fuera suficiente para librarme de esta carga. Al mirarme en el espejo esa noche vi al payaso detrás de mà su sonrisa torcida. Reflejándose me atemorizaba el amuleto, me protegerÃa de cualquier ataque, pero no lo dejarÃa de ver hasta que hiciera el ritual que me encomendó. La chamán asistÃa a la feria en compañÃa de blanca y mi prima. Al investigar un poco, nos dimos cuenta que la Casa del Terror habÃa sido cerrada inmediatamente después de nuestra visita debido a una serie de incidentes extraños y fenómenos inexplicables. Qué ocurrieron dentro de ella. Me pregunté si nuestro encuentro con el payaso habÃa desencadenado algo oscuro y maligno que ahora estaba vinculado. A mà encontré al dueño de la Casa del Terror y le supliqué que me ayudara a deshacerme de esta entidad maligna. Después de mucha persuasión y por fin convencerlo, el dueño accedió a realizar un ritual de purificación en la en la en la da misma Casa del terror, donde todo comenzó dentro de la casa. Cada rincón olvidado y lleno de telarañas me recordaba a lo que habÃamos pasado hace meses atrás. Nos sentamos justo en el lugar donde todo comenzó el ritual. Fue aterrador y desgarrador. Escuché voces, susurrantes, risas diabólicas y sentà ráfagas de frÃo que cortaban hasta los huesos a nuestro alrededor. HabÃa varios espejos que estaban hechos sólo para deformar el cuerpo de la persona que lo mirara, y en todos ellos se veÃa el mismo Payaso que siempre me seguÃa. Yo le pregunté a mi prima y a Blanca si lo podÃan ver, pero ni una podÃa hacerlo. Tuve miedo de pensar que todo estaba en mi cabeza, pues las risas y las voces y la imagen del Payaso yo sólo la podÃa apreciar. Pero después de un largo rato de ritual, la presencia del Payaso pareció disiparse en el aire, dejando un silencio tenso y pesado en la casa del terror. Cuando salà de la feria esa noche sentà un alivio profundo y una sensación de liberación que no habÃa experimentado en mucho tiempo. El Payaso ya no estaba conmigo. Regresé a casa esperando que este capÃtulo oscuro finalmente hubiera llegado a su fin. A medida que los dÃas pasaron, el miedo se desvaneció gradualmente y pude volver a vivir mi vida sin la sombra del payaso, acechándome en cada espejo. Ya no duermo en esa habitación. Incluso me mudé con mi amiga Blanca. Mi familia mandó a bendecir el cuarto y, por lo que me cuenta, mi prima extrañas voces y ruidos inquietantes se escuchaba mientras eso pasaba. Hoy en dÃa sigo siendo aficionada a las historias de terror, pero ahora las veo desde una perspectiva diferente. Sé que el mal puede acechar en los lugares más inesperados y puede atacarnos en cualquier instante, pero es necesario ser valientes para poder superar incluso las fuerzas más oscuras. Relato escrito y adaptado por lengua de brujo








