Recuerdos Vivientes Historias De Terror - REDE

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Recuerdos vivientes. Mi nombre es Kevin. Nacà en el estado de Nayarit. El relato que les voy a contar me ocurrió en un mes de febrero allá por el dos mil dieciséis. En ese entonces estaba juntado y tenÃa una hija de tan sólo cuatro años. Mi pareja se llama Fernanda. La conocà durante el verano del dos mil once. Ella tenÃa diecisiete años y a mà me faltaban unos cuantos meses para cumplir veinticinco. Iniciamos una relación y en menos de un año tuvimos un embarazo no planeado, pero lo tomamos bien. Nos juntamos. Inicialmente estuvimos en casa de mis padres. El plan era estar ahà solo unos meses en lo que encontrábamos casa, pero buscar casa para rentar estaba difÃcil por varios factores. Para empezar, yo no tenÃa un auto. Por eso ocupaba una casa céntrica y la gran mayorÃa de las casas estaban en la periferia y las pocas casas céntricas se salÃan completamente de mi presupuesto. Pasaron los meses nació mi hija. Yo no encontraba casa. El tiempo se fue y asà pasaron cuatro años hasta que finalmente encontré una que podÃa rentar. Nos surgÃa a cambiarnos de casa porque querÃamos disfrutar al máximo nuestra paternidad, ya que mis papás, de una forma u otra, estaban influyendo en la educación de mi hija. La casa que pude encontrar era un tanto vieja bastante. En realidad habÃa sido la primer casa de esa colonia en ser construida y la colonia era de las más antiguas de la ciudad. El dueño de la casa era un español. Ãl no lo usaba. No vivÃa en ella según entendÃ, se la habÃan transferido como pago de una deuda. A él no le importaba mucho el dinero porque ciertamente no le hacÃa falta. La renta era tan accesible y tenÃa el plus de que por trescientos pesos más al mes la dejaba amueblada. Eran dos camas, comedor, refrigerador estufa y un sillón. El contrato afirmar era por cinco años y como el pago quedarÃa domiciliado a mi tarjeta de crédito, todo se harÃa en presencia de un notario y de un representante del banco. No habrÃa forma que yo dejara de pagar el español. Me dijo que habÃa una cosa muy importante que yo debÃa saber sobre la casa y me advirtió que podrÃa hacerme cambiar de opinión. Según le contó la persona que le transfirió a la casa, los primeros dueños habÃan sido los hijos menores de una adinerada familia. Después ellos vendieron la casa y con el pasar del tiempo, la casa fue cambiando de dueños. Unos ochenta años atrás pasó a ser propiedad de un extranjero que se mudó a la casa con su familia. Años después, su esposa falleció de una extraña enfermedad y su su su hija la siguió poco después, ya que padecÃa lo mismo. El hombre ya viudo se quedó con su pequeña nieta, único pariente que le dio su hija. Cuando la pequeña cumplió cinco años, terminó muriendo de la misma enfermedad que se llevó a la tumba a su madre y abuela. El señor se quedó completamente solo. Como era extranjero. No habÃa ni una sola persona que se preocupara por él. Debido a su soledad cayó en depresión. Fue entonces que a la casa llegó una bruja a tocar la puerta. La bruja estaba al tanto de la tragedia tan grande por la que atravesaba, asà que lo convenció de que ella podÃa devolverle a toda su familia. El hombre no tenÃa nada que perder, asà que le preguntó a la bruja cuál era el precio que debÃa pagar. La bruja le pidió que necesitaba una mujer embarazada para poder realizar el ritual al extranjero. No le interesaba lo que la bruja le iba a hacer a la mujer. Lo único que le importaba a r era recuperar a su familia. Esa misma madrugada salió en medio de la lluvia. Caminó por las calles hasta encontrar a una joven indigente que estaba embarazada con engaños. La llevó hasta su casa, donde ya le estaba esperando a la bruja. La joven no pudo hacer nada para defenderse. Cuando la bruja terminó de realizar el ritual, el extranjero preguntó en qué momento aparecÃa su familia, pero lo único que obtuvo de la Bruja fueron carcajadas burlescas que se oyeron en toda la cuadra. El hombre entendió que la bruja lo habÃa manipulado. Eso lo cegó, se llenó de cólera y todo el rencor que tenÃa lo desquitó con la bruja. Después de aquellos terribles sucesos, la casa de alguna manera pasó a ser propiedad de la persona que se la traspasó al español. Como yo, no creà que esa historia fuera verdad. Acepté proseguir con la firma del contrato. Mi mujer era muy sugestionable. Por eso no quise contarle nada. Ella estaba maravillada con la vivienda y no querÃa arruinarle esa sensación. El dÃa domingo habÃamos terminado de mudarnos ese mediodÃa. Compramos carnitas, tortillas salsa e invitamos a mis papás a almorzar. Después de almorzar, mi papá y yo estábamos tomándonos unas cervezas mientras mi hija estaba jugando en el patio con su mamá y su abuela. Todo iba bien hasta que mi padre y yo vimos que ellas tres venÃan corriendo hacia nosotros asustadas. Juraban haber visto a un señor en una esquina del patio y este empezó a caminar hacia el árbol que estaba a mitad del patio. Ellas se asustaron, cargaron a la niña y corrieron con nosotros. Mi papá se quedó con ellas y yo fui a revisar al patio. No pude encontrar a nadie. Ahà me acerqué a las esquinas habÃa llovido un dÃa antes y habÃa lodo. Yo esperaba ver huellas, pero no encontré nada. Volvà con Fernando y con mi mamá. Les comenté que en el lodo no habÃa ninguna huella, pero ellas estaban convencidas de que habÃan visto un hombre aparecerse en la esquina, perdamos mucho rato en poder hacer que se tranquilizaran un poco. Fue curioso porque Fernanda y mi madre estaban más asustadas que la niña. Estando en calma. MantenÃan su postura de haber visto a una persona en el patio. Mi padre les pidió que lo describiera. Lo que mi papá y yo estábamos esperando era que mi esposa y mi madre dijeran cosas diferentes y asà demostrarles que todo habÃa sido cosa de su cabeza. Pero para nuestra sorpresa, las dos coincidieron en todo. DecÃan haber visto a un señor con ropas de tonalidades pasteles. Lo más notable de su rostro era una prominente barba tan larga que usaba una trenza. TraÃa un sombrero negro, algo empolvado, parecÃa grande de edad, pero no anciano, Y lo que las hizo por fue que ese hombre caminaba a pesar de no tener pies. Mi madre quedó tan asustada que después de ese incidente tardó mucho tiempo en volver a la casa. Mientras tanto, mi mujer empezó a sentirse observada y esto le ocurrÃa cuando se encontraba sola. A mi hija le ocurrÃa lo mismo. DecÃa que cuando se quedaba sola en su cuarto podÃa oÃr cosas extrañas. Yo estaba fuera de la casa al menos doce horas de lunes a sábado y cada dÃa fernanda y mi hija hacÃan lo posible por no despegársela una de la otra. Eso llegó a tal punto que cuando una querÃa ir al baño, tenÃan que entrar las dos con el tiempo. Le dije a Fernanda que cuando yo no estuviera, ella y la niña se fueron a la casa de mis padres y se quedaran ahà hasta que yo pasara por ella saliendo del trabajo. Le pareció una buena idea y asà estuvimos por un tiempo semanas inclusive llegué a pensar en que era momento de volver a la normalidad. Supuse que mi esposa y mi hija ya tendrÃan fresca la cabeza y ya no andarÃan con eso de ver y oÃr cosas. Un dÃa le pedà que se quedaran en casa, que preparara una pasta con carne molida y agua de mango, para que cuando yo saliera del trabajo viéramos una buena pelÃcula. El dÃa de trabajo estuvo normal, todo rutinario. Cuando iba de regreso pasé por unas palomitas para después de la comida, pregunté cómo habÃa estado la mañana y no hubo noticias malas. Nos sentamos a comer tranquilamente y cuando la pelÃcula estaba a la mitad, ocurrió una cosa que no me esperaba. Se escuchó el llanto de una mujer. Fue un ruido abrumador que parecÃa venir de todos los rincones de la casa. Ese llanto duró pocos segundos. Mi niña se quedó pálida del susto fernanda, empezó a temblar de las manos y soltó el tenedor. Yo intenté buscar una explicación lógica. Primero pensé en una televisión, pero eso no mejoraba la situación, porque tendrÃa que haberse prendido sola. Cuando el llanto terminó vimos a un hombre pasar por afuera de la ventana que daba vista al pasillo. Fernanda lo primero que hizo fue gritar que ese hombre era el mismo que ella y mi mamá habÃan visto en el patio la vez pasada. Yo apurado, me levanté de la silla y corrà para salir al patio. Al hacerlo pude ver al sujeto, pero cuando le grité desapareció. Todo ocurrió muy rápido. Me quedé parado en el patio. Entonces de la nada sentà mucho frÃo y al mismo tiempo, con el rabillo del ojo alcancé a notar la silueta de una mujer de inmediato me giré, pero no habÃa nadie en eso. Fernanda y mi hija gritaron volvà rápido al interior de la casa sólo para verlas arrinconadas en una esquina, mientras Fernanda trataba de cubrir con su cuerpo a la niña debido a que la silueta de una mujer estaba atravesando las paredes. Le pregunté a Fernanda si estaba bien, pero no me contestó. Solo se limitó a cargar a la niña y salió de la casa. Yo fui detrás de ella para intentar calmarla, pero mi esposa estaba histérica. Me gritó que se iba a alargar de la casa y que podÃa irme con ella o quedarme solo, pero que no iba a permitir que nuestra hija pasara una noche más. Ahà subimos al auto y cuando apenas lo iba a encender, llegaron mis padres en su camioneta. Les contamos todo lo que pasó y nos fuimos a su casa. Sin embargo, esa noche me fui imposible dormir. No dejaba de pensar en la historia que me habÃa contado el dueño de la casa. Tal vez todas las manifestaciones eran los fantasmas de aquellos que murieron ahÃ. Mientras pensaba en eso, observaba dormir a mi esposa y a mi hija, o o o O O. Iba a exponer a que les pasara algo, pero tampoco podÃamos dejar esa casa, porque los pagos seguirÃan cargándose a mi tarjeta. Al dÃa siguiente empecé a preguntar si, de casualidad conocÃan a alguna persona que pudiera ayudarme a darle una solución a la situación. Luego de estar preguntando a muchas personas, una señora de intendencia me dio la dirección de una tal doña nena. Me aseguró que ella sabrÃa cómo ayudarme. Fui a buscarla cuando entré a su casa. Lo primero que le pregunté fue asÃ. De casualidad, ella era una bruja. Su respuesta fue ambigua. Dijo que no era bruja, pero sà practicaba brujerÃa. Me quedé a platicar con ella. Le conté todo. Doña Nena no me interrumpió ni una sola veas. Espero a que yo terminara de hablar. Según ella, mi casa estaba siendo afectada por las malas energÃas que se habÃan desprendido de aquella trágica noche y la única manera de detener las manifestaciones era someter la casa a una limpieza energética, tarea para la cual ella se ofreció. Me dijo el precio y me aclaró que eso ya cubrÃa los materiales necesarios para hacerla limpia. Debo admitir que el costo me pareció elevado, pero, como bien dicen, la tranquilidad de la familia no tiene precio. Me faltaban dos dÃas para cobrar la quincena y le dije a Doña Nena que volverÃa en cuanto tuviera el dinero. Hablé con mi padre sobre lo que tenÃa pensado hacer. Ãl se mostró escéptico, a pesar de que esa señora verdaderamente pudiera ser de ayuda, pero le dejé en claro que era la única ayuda que habÃa podido conseguir. Mi padre me preguntó si ya habÃa acudido a la Iglesia. Le dije que sÃ, aunque no era verdad. Por aquellos años yo habÃa tenido un problema con un sacerdote y debido a eso no querÃa saber nada de la Iglesia. Cuando llegó el dÃa de ir con Doña Ãa Nena, mi padre insistió en querer acompañarme y terminé diciéndole que estaba bien. Doña Nena empezó rezando sus rezos era hacia los Ãngeles y otros seres del cielo eran oraciones que yo nunca habÃa oÃdo. Luego de varios minutos ocurrió una manifestación. Fue que de entre las paredes, salió la silueta de una mujer, cruzó el comedor y se perdió. En el momento que atravesó una pared no intentó atacarnos, Solo caminó doña Nena en un tono que no transmitÃa calma. Me aclaró que lo que acabábamos de ver no habÃa sido un fantasma. Se trataba de un recuerdo viviente, que un fenómeno de semejante naturaleza No era fácil de enfrentar porque para empezar requerÃa mucha práctica y, por desgracia, era solamente la tercera vez que ella atestiguaba ese fenómeno. Ni mi padre ni yo tenÃamos idea de lo que la señora hablaba. No nos explins que un recuerdo viviente se crea cuando en un mismo lugar sucede una serie de diferentes acontecimientos que ocasion en sensaciones muy fuertes. La situación de la casa era que primero se habÃa muerto la esposa y la hija de aquel hombre. En el pasado. Con la aparición de la bruja y su promesa, el hombre habrÃa recuperado la esperanza de golpe, lo cual no sólo causaba la manifestación de una potente energÃa positiva, sino que también el hecho de que una persona tuviera un cambio tan brusco de emoción energética generaba una especie de éter Después apareció el odio, cuando aquel hombre comprendió que habÃa sido engañado aparte, estaba la angustia que habÃa sufrido la mujer embarazada. La suma de todo eso causó un ligero colapso dentro de la dimensión del tiempo. Dando origen al recuerdo viviente que cabe destacar. Doña Nena hizo hincapié en que ese recuerdo viviente era muchÃsimo más peligroso que cualquier fantasma añadió que lo mejor que habÃamos hecho era salirnos de la casa antes de que fuera demasiado tarde. Mi padre le preguntó si eso tenÃa arreglo, y Doña Nena dijo que sÃ, pero tenÃamos que volver otro dÃa en lo que ella se preparaba, asà que nos fuimos. La señora nos pidió dos semanas antes de volver y cuando lo hicimos ya no iba a mi padre porque le habÃa tocado cita en el seguro. Sólo fuimos Doña Nena y yo. En esa ocasión, las manifestaciones no tardaron en ocurrir mientras recorrÃamos la casa repitiendo rezos. Al momento de entrar al cuarto de mi hija se hizo presente el momento en que la Bruja habÃa llevado a cabo el sacrificio de la mujer. Me llevó una impresión tan fuerte que no podÃa mover ni un solo músculo. La impotencia de presenciar aquello no se puede comparar con nada. Doña Nena aprovechó ese momento que fue el disparador de la tragedia para hacer sus cosas y cuando terminó de rezar la escena simplemente se disolvió como si se tratara de arena, y eso fue todo. La señora dijo que ya estaba hecho. A mà no me pareció la gran cosa. Yo esperaba algo más impactante. Entonces ella me mostró sus muñecas. Por alguna razón que se escapa de mi entendimiento pronunciar aquellos rezos le habÃan ocasionado heridas que parecÃan estigmas. Le agradecÃa a Doña Nena y sólo para estar seguro, yo me quedé una semana entera en la casa. No ocurrió nada raro. Traté de convencer a mi mujer de volver me costó un mes, pero finalmente regresamos a nuestra vida rutinaria. Nunca más presenciamos nada paranormal, pero de todos modos, en cuanto finalizó el contrato, nos salimos de la casa y rentamos en otra parte, ya que mi esposa, de vez en cuando soñaba que pasaban cosas en la casa. Siento pena por aquel hombre y por su familia. A la vez también siento lo mismo por la pobre mujer que fue sacrificada. A nadie le habÃa contado esta historia, al menos a nadie ajeno a mi familia más que nada, porque entiendo que hay personas que no creen en esto. Pero finalmente me he animado a compartir mi relato, ya que hace poco me enteré que el dueño vendió la propiedad a una funeraria. La casa fue demolida y dicen que durante las excavaciones encontraron una misteriosa tumba que en su interior sólo contenÃa unos pies que, por alguna razón, estaban momificados o algo parecido. Relato escrito y adaptado por Ramiro contreras








