Sept. 23, 2023

Mi Amiga Hizo Un Pacto Con El Diablo Historias De Terror - REDE

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Mi amiga hizo pacto con el diablo. Desde que era niña. Mantuve una amistad con Yasmín. Éramos vecinas en el mismo barrio. Mi familia llegó a ese lugar antes que la de mi amiga. Mis padres llegaron recién casados a vivir en esa colonia, así que desde que nací viví ahí. Mi amiga llegó un fin de semana, cuando tenía diez años. Recuerdo que estaba en la cochera de mi casa jugando con mi hermano. Dejamos de jugar para ver de quién se trataba. La casa de enfrente llevaba varios meses sola, así que nos causó curiosidad saber quiénes llegaban desde el cancel Pudimos ver en el momento en que salieron los nuevos inquilinos del auto eran unos padres jóvenes con dos niñas, una de ellas muy pequeña y la otra casi de mi edad. Yasmín volteó a vernos le sonreí y ella también correspondió a mi saludo a partir de ese momento, Pero comenzamos una amistad que duró mucho tiempo. Recuerdo que las primeras veces que comenzamos a jugar lo hacíamos con nuestras muñecas o cuando mi hermano quería jugar con nosotras, usábamos sus carritos o saltábamos la cuerda. Siempre quise tener una hermana y con la convivencia frecuente y el lazo de amistad que se hizo entre ambas, sentía que ella era parte de mi familia. Nos fuimos conociendo también que las dos nos confiábamos todo. Cuando entramos a la adolescencia, nuestros gustos cambiaron, aunque eso no afectó nuestra amistad. Ayasmín comenzó a llamarle la atención las prácticas adivinatorias. Ella creía en los horóscopos, en los rituales, en el tarot y en una serie de cosas que a mí me eran indiferentes. Con frecuencia elaboraba unas pulseras con ojos de venado. Decía que era para que nos protegieran. Yo las usaba, pero no creía en el poder que ella les daba. Yasmín también buscaba en Internet para aprender a usar las cartas encontró sitios web en los que explicaban muy bien las cualidades de cada carta. Ella empezó conmigo a echarme la suerte y pronosticar mi futuro. Todo era por diversión, al menos así lo veía yo. Cuando entramos a la preparatoria, no fuimos a la misma escuela. Ella tuvo que ir a una colonia distinta a la que yo acudía, pero eso no impidió que nuestra amistad continuara. Cuando hicimos trámites en la Universidad, coincidimos en entrar al mismo centro universitario. Las dos iríamos ALCUSEA. Ella eligió la licenciatura de mercadotecnia y yo la de contaduría. Ahí nos dimos cuenta que teníamos más afinidades de las que pensábamos Yasmin nunca dejó su afición a las artes adivinatorias. Al contrario, se había adentrado en cosas más oscuras. Buscaba libros en los que pudiera encontrar información sobre conjuros maleficios y y pa ns con el diablo. La primera vez que me enseñó uno de los libros, le pregunté dónde lo había conseguido y me dijo que en un bazar de libros usados no se la dieron tan barato, pero tenía fórmulas para conseguir lo que ella deseaba. Le comenté que se estaba adentrando en cosas desconocidas que podrían salirse de control. Ella me dijo que no me preocupara. Había hecho varios conjuros y ninguno funcionaba. Todo era fantasía y que esas cosas no servían. Yasmin también añadió que le habían dicho de un libro maldito, pero que no lo había podido encontrar. Lo buscó en Internet para comprarlo, pero no existía. Seguramente le habían dicho Mentiras le pregunté con qué persona se estaba acercando para que le dijeran eso. Ella me dijo que no me preocupara, que estaba yendo con una vidente Yasmin le pagaba la consulta y ella le quitaba todas sus dudas. También me dijo que estaba en clases de tarot Ya casi sabía todo sobre la cartomancia, así como también la baraja española y el oráculo Respecto a la cartomancia, creía que era un arte inofensivo pero meterse compactos con el diablo. Eso sí lo consideraba peligroso. Le dije que no lo hiciera. Ella tenía como formación religiosa a la cristiana y yo la católica, aunque ambas desde que entramos a la Universidad, dejamos de profesar nuestras respectivas religiones. Le dije que el bien y el mal existían. Lo mejor era no abrir portales a lo desconocido. Yasmin se rió y me dijo que había dejado de creer en Dios. Él nunca la había escuchado, ni nunca había estado presente, sino no hubieran ocurrido tantas cosas malas en su vida. Le pregunté a qué se refería ella No quería contarme, pero como insistí me dijo que sus papás tenían muchos problemas económicos. La casa la habían comprado a través de un crédito, pero su papá se quedó sin trabajo, se atrasó en las mensualidades. No había día que no les marcaran por teléfono del despacho jurídico para decirles que si no liquidaban los pagos atrasados les harían un embargo. Además, sus padres no se llevaban bien. Todos los días, se peleaban Yasmín se quedó callada. Ya no quiso seguir contándome más sobre su vida, ni tampoco quise preguntar. Sólo la abracé. Mi amiga buscaba desesperadamente algo que la pudiese ayudar a solucionar sus problemas, pero yo no creía que esa fuese la solución. Le dije que ya no se acercara más a esos medios. Los libros de conjuros y maleficios no eran la mejor opción Yasmin se me quedó mirando fijamente sin decirme nada. Su mirada era penetrante y extraña. Después me dijo que ya no iba a hablar de sus problemas. Era la primera y la última vez que lo hacía A partir de ese día que tuve la charla con mi amiga. Ella comenzó a buscarme más. Siempre habíamos sido muy unidas, pero en ocasiones por los compromisos escolares de cada una, había días que no nos veíamos. Era final de semestre y teníamos que agendar las materias para el siguiente curso. Ella me preguntó en qué horario acomodaría mis materias para también hacerlo igual. Así nos podríamos ir y venir juntas de la Universidad. El sistema nos permitió que escogiéramos casi la misma hora de entrada y de salida de la escuela. Eso hizo que nos uniéramos más. Un día me marcó por teléfono para decirme que tenía una cita con una bruja. Ella le haría un amuleto especial para que llegaran bendiciones a su vida. Me pidió que la acompañara. No me agradó la idea porque no estaba de acuerdo con las prácticas que tenía, pero también sentí un compromiso para saber exactamente qué era lo que practicaba. Nos pusimos de acuerdo en el día y la hora y antes de colgar ella, me preguntó si sabía dónde podía comprar un gallo negro. Le dije que no tenía la menor idea. El día indicado fuimos a una colonia que nos quedaba bastante lejos. Era una zona marginada del oriente de Guadalajara. Era un local que estaba en un lugar céntrico y concurrido de la colonia nos recibió una mujer madura. Ella nos invitó a pasar a la parte trasera del lugar. Ahí tenía preparado todo para hacer el ritual y acostó a yasmín en un tendido en el piso. La tela en la que se acomodó era de color rojo. En las cuatro esquinas habían sirios encendidos. La mujer sacó un libro grueso y viejo. Intenté ver desde el lugar en el que me encontraba de qué idioma era el libro, porque las palabras que decía la señora no eran en español. Tampoco era un lenguaje conocido. Así, duró unos minutos recitando las oraciones desconocidas. Enseguida, trajo un gallo negro y lo sacrificó. Le torció el cuello para enseguida cortárselo. No sé qué efecto pudo hacer el sacrificar un animal inofensivo, porque en ese momento, sin razón alguna, los sirios negros se apagaron y la mujer sacó algo envuelto en una tela y se lo entregó a mi amiga le preguntó cómo se sentía ella Le dijo que muy bien. Antes de despedirse, la mujer le comentó que le faltaban dos sesiones más para completar el ciclo. Jasmin salió de ahí Eufórica no la conocía. Me dijo que yo también debería de intentarlo, porque la sensación era muy grata. Le pregunté para qué necesitaba más sesiones. Ella se encogió de hombros. Me dijo que no lo sabía así le había dicho. La bruja le dije que la siguiente vez no la acompañaría. Ella me dijo que no le podía hacer eso. La bruja le comentó que era necesario que fuese con un acompañante. Le comenté que no lo haría. Se enojó mucho. Nunca la había visto. Así Me dijo con palabras groseros que entonces ella no era importante en mi vida. Traté de hacerla entender que la quería mucho y la apoyaba, pero no estaba de acuerdo con las prácticas que hacía. Sin embargo, ella no lo entendió. Se enojó tanto conmigo que me dejó en la parada del camión y se fue en el primer camión que pasó. Yo también estaba molesta por todas sus palabras, así que ni siquiera hice el intento de detenerla. Cuando llegué a mi casa, ya me había tranquilizado. La llamé por teléfono, pero no me respondió. Quise darle más espacio. Creí que al día siguiente todo lo arreglaríamos de la mejor manera. Sin embargo, ella me evadía. Dejé de verla por varios días. Había pasado poco más de una semana cuando me la encontré en el Centro Universitario. Supongo que me vio a lo lejos, pero ni siquiera me habló al momento en que pasó cerca de mí me sucedió algo muy extraño. Mi piel se erizó. Me llené de escalofríos. No no sur el motivo. Volteé a verla. Ella siguió su camino. Después de ese encuentro, la dejé de ver como estaba en exámenes finales de semestre. Lo único que quería era tiempo para alcanzar a entregar todos mis trabajos. Acababa de enviar mi última entrega. Cuando sonó mi teléfono, no lo podía creer era yasmín. Por un momento pensé en no responder, pero no me atreví al tiempo que le dije bueno, nadie respondió. Insistí varias veces hasta que escuché su voz temblorosa. Me dijo que no le fuese a colgar, que me necesitaba mucho. De repente se soltó a llorar. Me dijo que tenía mucho miedo. Tenía varios días y algo la estaba siguiendo y no la dejaba en paz. Traté de calmarla. Ella comenzó a gritar y a través del teléfono escuché voces eran como las de varios hombres. Después se cortó la llamada. Intenté llamarla varias veces sin conseguirlo. Vi que iban a hacer las dos de la mañana. Bajé de mi habitación para asomarme a su casa. Me quedé durante unos segundos mirando con atención hacia su casa. No noté nada. Todo se veía en absoluta tranquilidad. Estaba a punto de meterme cuando vi a alguien parado afuera de su casa. Era una persona delgada. Alcanzaba a ver su silueta, pero no la podía ver con claridad. Lo que me asustó mucho fue que volteó y me vio. Comenzó a caminar hacia donde me encontraba y de inmediato me metí a la casa. Por varias ocasiones tocaron en la puerta hasta que mi papá se levantó. Me preguntó quién podría ser a esas horas de la noche. Sólo me encogí de hombros antes de que abriera la puerta. Le grité que no lo hiciera, pero él no me hizo caso. Al momento en que mi papá abrió la puerta, me fui detrás de él. Vimos a un ser negro tan flaco que se le veían las costillas. No tenía cabello y sonreía de una manera que daba mucho miedo. De pronto abrió la boca de una manera exagerada. No sé qué fue lo que hizo, porque mi padre se desvaneció con dificultad pude sostenerlo. Los dos caímos al piso. Le grité a mi mamá. Ella ya venía al escuchar mis gritos. Cuando ella vio esa cosa, me dijo que metiéramos de inmediato a mi papá y cerró la puerta afuera. Se empezaron a escuchar gritos agudos. Los perros, al escuchar este sonido comenzaron a aullar. Tratamos de hacer que mi papá reaccionara sin conseguirlo. Mi madre me dijo que hablara a los servicios de emergencia. En poco tiempo llegaron. Mi mamá se fue en la ambulancia con mi padre. Quise irme con ellos, pero no me lo permitieron. Uno de los paramédicos me dijo que sólo se permitía a una persona. Cuando la ambulancia se fue, me quedé en un estado de ansiedad y temor muy fuerte. No sabía qué hacer. Me asomé por la ventana, pero ya no había nadie afuera de la casa. De nuevo le hablé a yasmín esta vez sin y me respondió. Me dijo que los tres demonios ya se habían ido, pero que tenía mucho miedo de que en cualquier momento regresaran de nuevo. Le dije que había visto a uno de ellos y cuando se lo describí, ella me dijo que así eran y le dije que le había hecho algo a mi padre. Ella me dijo que no se había dado cuenta, porque todavía había otros dos demonios en su cuarto. Cuando eso ocurrió, ella salió de su casa y se fue conmigo a Yasmín se le veía bastante alterada. Ella temblaba de miedo, me abrazó y pude sentir la manera en que se estremecía. Le dije que se fuera a descansar. Ella no quería tenía miedo de que los demonios regresaran. Le pregunté si se quería quedar a dormir conmigo. Ni siquiera me contestó. Sólo se metió a la casa y se fue directo a mi habitación se acostó en posición fetal y se quedó con la mirada perdida. Le comenté que no era el momento oportuno para decirle eso, pero que ya dejara de andar indagando en cosas siniestras. Esa no era la solución. Todavía no terminaba de decirle lo que quería cuando me dijo con voz temblorosa que ya no podía dar reversa. Había hecho un pacto con el Diablo. Las cosas en un principio mejoraron porque su papá consiguió un nuevo trabajo. Además, lo ascendieron muy pronto en su trabajo y le aumentaron el sueldo. También su mamá había conseguido un buen empleo. Con el salario de los dos comenzaron a salir de deudas. Aún faltaban pagar más, pero todo comenzó a fluir por eso Yasmín seguía buscando la forma de conseguir más dinero. Le dije que era necesario que rompiera ese pacto. Me dijo que antes de que empezara el ritual, la Bruja le advirtió lo que podía suceder, que estaba a tiempo de echar todo para atrás, pero ella no quiso, como ya había intentado otros rituales y ninguno le había funcionado. Pensó que ese ritual tampoco serviría. Incluso le daba gracia a ver todas las cosas que hizo la bruja, Yasmín también agregó que ya había ido a buscar a la bruja, pero que ella no había querido dar la cara y ya no la encontró en el local. Puso a otra persona y, como no sabía su domicilio particular, no tenía manera de encontrarla. Mientras Jasmin me contaba todo lo que había hecho, comencé a escuchar ruidos en la sala, como si hubieran personas platicando. Le dije que bajáramos porque quizás eran mis padres que habían vuelto del hospital. Aunque se me hacía muy pronto. Jasmin me dijo que no. Ella prefería quedarse en la cama. Cuando bajé a la sala, me sorprendí de que no había nadie. Fui a la habitación de mis padres y no los encontré. Incluso entré al cuarto de mi hermano. Tampoco había nada y esa noche mi hermano se había quedado en casa de unos amigos suyos. Estaba subiendo las escaleras. Cuando escuché pasos detrás, volteé y ahí estaba ese demonio, el mismo que vi en la calle, el que creo que le hizo daño a mi padre. Corrí desesperadamente a mi habitación y cerré la puerta con llave. Le dije a Jazmín que ahí estaba De nuevo. Ella se puso como loca a llorar. Me dijo que no la dejará sola, que, por favor, la ayudara a deshacer el pacto. Al mismo tiempo me pidió perdón. No entendí por qué lo dijo. En eso escuché la voz gruesa del demonio. Lo único que se me ocurrió fue buscar en el clóset algún artículo religioso, pero no encontré nada. Le dije a Jazmín que teníamos que orar con fuerza las dos. Comenzamos a decir las oraciones entre las dos. Tratamos de ahuyentar a ese demonio. Ella le gritaba que la dejara en paz y también a mí. Así estuvimos durante un rato. Mientras el demonio se burlaba de nosotras, comenzó a decir cosas desagradables. De Jesús. Le dijo a Yasmín que era una mentirosa, porque si de verdad creía en el Dios que tanto profesaba, no lo hubierado buscado a él. Su dios nunca la ayudó. En cambio, él sí fue horrible escuchar esas palabras en una voz gruesa y cavernosa que además se burlaba de Yasmín le dijo que no se iba a deshacer de él, que se fuera acostumbrando a su presencia, porque estaría con ella toda su vida y después de muerta también así estuvo durante un rato atemorizándonos porque creo que si nos hubiese querido hacer algo, lo hubiera hecho en ese momento, de pronto dejamos de escuchar ruidos. Me asomé con mucho cuidado cuando vi a ese demonio parado al final del pasillo, me metí rápidamente al cuarto y le pregunté a Jazmín por qué no se iba y nos dejaba en paz. Además, yo no había hecho nada Yasmin se puso a llorar desconsoladamente con la voz entrecortada por el llanto, me dijo que tenía que confesarme algo. La segunda vez que fue con la bruja le pidió que llevara a otro animal para sacrificarlo y ofrescido al demonio, le preguntó qué tipo de animal. Ella le dijo que cualquier ser vivo que pudiera conseguir. Mi amiga le llevó un gato que había recogido hace poco tiempo y se lo ofreció en sacrificio. Después que terminaron esa sesión, no ocurría nada. Su padre no logró conseguir un trabajo y ya habían recibido un ultimátum para pagar la deuda atrasada de la casa o en su defecto, lo sacarían de ella. Además, su hermana más pequeña había enfermado de algo extraño porque los médicos no lograban saber de qué se trataba en la última sesión Yasmil le reclamó a la Bruja le dijo que había hecho todo lo que le decía, pero nada surtía. Efecto. Al contrario, las cosas habían empeorado más. Incluso la acusó de que era una estafadora Yasmin se quedó callada, hizo una pausa y de nuevo lloró amargamente. Me pidió perdón varias veces Le dije que yo no tenía nada que perdonarle que estuviera tranquila. Para mí siempre sería mi mejor amiga, Yasmín me abrazó y me dijo que en la última sesión que tuvo con la Bruja, ella le dijo que si nada había funcionado era porque no se le había dado al demonio lo que él quería. En el momento en que lo hiciera toda la mala suerte se le revertiría. Lo que le pedía era el alma de un ser humano pudiera ser el de un bebé, un niño, un adulto o anciano, pero si no hacía eso, el ritual no estaría completo. Mi amiga le dijo a la bruja que no lo haría. Era lo mismo que cometer un asesinato. La bruja le respondió que quizás tenía razón, pero si lo hacía, la policía no podría dar con ella porque ya tendría la protección del demonio. Ella le dijo que no y se comenzó a marchar. La bruja le comentó que si cambiaba de opinión regresara Yasmín no podía salir del estado desesperado en el que se encontraba. Me dijo que con el paso de los días cambió de opinión. Le estuvo dando muchas vueltas para saber a quién le llevaría. Pensó en su hermana le pareció descabellado llevarla. Así estuvo durante varios días hasta que tomó la decisión. Ella pensó en mí, pero cómo sabía que no estaba de acuerdo con esa práctica y ya ni siquiera nos hablábamos. Le preguntó a la bruja si se podía hacer el ritual sin que yo no estuviera presente. Ella le respondió que no era muy común, pero sí se podía hacer. Por ese motivo, el demonio comenzó a rondar cerca de mi casa y mi familia no podía creer lo que me estaba diciendo cómo se había atrevido a hacerme eso. Le dije que era muy ruin lo que acababa de Decirme detuve mis palabras para preguntarle si por eso mi padre estaba muy mal y ella me dijo que sí. Lo más probable era que él fuese a morir después que me dijo esa terrible verdad. Quise correrla de la casa, pero el demonio de nuevo regresó yasmin me dijo que mientras mi padre no se muriera, él estaría al acecho para arrebatarme mi vida de la decepción. Pasé al miedo. Tuve mucho temor de que el demonio se llevara mi alma. Esa noche pudimos salir adelante con los rezos que hicimos. A la mañana siguiente, mi padre no se recuperaba aún y fui con el sacerdote de la colonia para decirle todo lo ocurrido. Él me dijo que no era fácil romper un trato con el demonio, se necesitaba mucho trabajo espiritual para conseguirlo, pero que intentaría darme protección. Me dijo que lo esperara por la tarde en mi casa. Esa misma tarde dieron de alta a mi padre y regresó a mi casa, pero su estado no era el ideal. Según los médicos, le había dado un derrame cerebral. Mi padre perdió sus habilidades motoras y él habla. No se le entendía lo que decía. Cuando el sacerdote llegó a la casa. Miss s s s. S. No sabían todo lo que había sucedido durante la noche, así que les tomó por sorpresa, pero estaban de acuerdo en que bendijera la casa. El padre comenzó a orar y pedir a las fuerzas malignas que se fueran de esa casa y comenzó a rociar agua bendita por todos los rincones de la casa. Aún no terminaba cuando se escuchó el grito de una voz ronca. El padre no se inmutó, siguió haciendo sus oraciones, pero ese grito se escuchó más fuerte Después de unos minutos dejó de oírse. Estábamos tan concentrados en estar al lado del sacerdote y ayudándolo con las oraciones que dejamos de lado a mi padre. Estaba sentado en una silla de ruedas. Mi hermano lo cuidaba y de repente escuché el grito de mi hermano. Bajamos corriendo. Cuando llegamos con mi padre, él estaba muriéndose. Lo único que pudo hacer el sacerdote fue darle los santos óleos y a los pocos minutos mi padre murió. Nunca supe si la muerte de mi padre fue por causa natural o porque el demonio logró su cometido. Prefiero quedarme con la primera idea, pero sospecho que no ocurrió así, porque a partir de la muerte de mi papá el demonio no se me volvió a aparecer. No supe qué pasó con Yasmin, porque se cambió de casa. Ella no me buscó ni a mí. Tampoco me interesó estar cerca de ella. Supongo que siguió metida en cosas demoníacas, porque no creo que se vaya a deshacer de él tan fácil. Después de que hizo ese trato, jamás se apartará de ella. Relato escrito y adaptado por Adriana Cuevas