July 22, 2023

Logramos Deshacernos De Un Bruja Historias De Terror - REDE

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La bruja demonio. Esto que les contaré. Me sucedió tiempo atrás. Creo que tenía entre veinte y veintidós años de edad. Tuve una de las experiencias más aterradoras que me llevó hasta el límite de mi cordura. Recuerdo bien que fue una noche de las más oscuras y tormentosas que he vivido, incluso hasta se podía sentir el terror que estaba por Desatarse estaba de visita con un primo en su nueva casa, en un poblado no muy lejos de moro León Guanajuato. Mi primo me había invitado con la intención de que le apoyara con la mudanza y que me quedara el fin de semana con él. Tenía poco de haberse independizado de sus padres y me dijo que se sentía solo. Él había ganado un buen dinero trabajando en Estados Unidos. El año pasado logró juntar lo suficiente como para comprarse una casita pequeña en una zona apartada. Al principio pensé que se trataba de una broma cuando me dijo el lugar que había conseguido. Se trataba de un ejido llamado los huesos. Era un lugar conocido por sus innumerables leyendas y misterios que recorrían sus calles y casas abandonadas. Incluso la casa que había conseguido fue un remate porque ya tenía tiempo abandonada, como apenas la había adquirido. No contábamos con luz eléctrica, así que por la noche la casa se veía más tétrica con veladoras por todos lados. Yo llevaba conmigo una lapto pequeña, así que nos entretuvimos mirando películas y escuchando música. A las diez de la noche. Las calles estaban desiertas, ni un alma se veía alrededor. El silencio era casi total, con la excepción de los grillos y algún búho que se escuchaba de fondo y o s o s ss sentarnos un rato fuera de la casa a fumar un cigarrillo, tomar unos tragos y platicar un poco. Teníamos cerca de media hora cuando de pronto, desde un extremo de la calle, sobre el empedrado, vimos que una figura oscura se movía lentamente por el medio de la calle. Ambos nos quedamos en silencio. Yo trataba de identificar qué era aquello que se veía. Cuando mi primo me dijo que parecía ser alguien que está vincado conforme pasó el rato. Me di cuenta de que si era eso, parecía ser una persona cubierta con un velo negro desde la cabeza hasta los pies. Pasó frente a la casa, arrastrándose lentamente ninguno de los dos mencionó palabra alguna. Cuando la figura estaba escaso cinco metros de nosotros, pude oír un susurro. Las palabras no las escuché con claridad, pero casi puedo jurar que estaba rezando. Minutos después, cuando se alejó lo suficiente como para que no nos escuchara platicar, le pregunté a mi primo qué había hacia aquella dirección. Mi primo me comentó que había un cementerio. Estaba algo abandonado y parecía ser que era exclusivo del ejido los huesos. Ambos llegamos a la conclusión de que quizás se trataba de una manda que tenía que cumplir a aquella persona, Así que no quisimos darle mayor importancia. Al día siguiente, muy de madrugada, un gallo se paró a un lado de la ventana y cantó tan fuerte que nos despertó a ambos. Aún me sentía crudo por todo lo que habíamos tomado. Mi primo tuvo la idea de prepararnos algo para sentirnos mejor, solo que tendríamos que ir a comprar las cosas a unas calles de donde estábamos. Al llegar al lugar, se encontraban varias personas allí parecían ser lugareños de los huesos. Se les veía alterados e inquietos. Escuchaba varias de ellos preguntándose uno al otro si la habían visto pasar por su casa y qué tan cerca pasó de ella. Ambos nos llamó la atención la conversación, así que no nos contuvimos y preguntamos si había sucedido algo en particular que no nos diéramos cuenta. La señora de las Verduras fue quien me contestó. Me contó que la noche anterior había sido vista andar por las calles doña soledad. Esta señora no era poca cosa. Al contrario, se trataba de la bruja del lugar y que por ella, desde hace varias décadas, le pusieron ese nombre al ejido por las noches, Se vestía de negro y pasaba frente a las casas, rezaba misas negras, en las cuales invocaba a los demonios para que la siguieran hasta el cementerio. Ahí la perdían de vista y no la volvían a ver, sino hasta días después, nadie se atrevía a preguntarle algo o buscarla para ver si se le ofrecía algo. Si lo hacían, esta mujer jamás les contestaba pocas veces se le veía caminar de día y siempre lo hacía cubierta de pies a cabeza y aunque hiciera mucho calor, siempre iba de negro. A mí me pareció, en cierto modo entretenido escuchar sus historias, por estar poniendo atención a lo que decían los vecinos. Se me había olvidado que íbamos a comprar verdura. Después de un rato de regreso a casa, notamos que nuevamente aquella persona regresaba del cementerio, seguía cubierta por un velo negro y justo se detuvo frente a la casa. Ambos nos quedamos en silencio, esperando a que continuara su camino, pero parecía estarnos esperando. Mi primo me dijo que no le hiciera caso y continuáramos. Pasamos a menos de un metro de ella. Cuando de pronto sentí que me agarraba de la pierna con ambas manos y me decía varias cosas. Yo le pedí que me soltara por más que me sacudía. No lo hacía. Quise alejarla con mis manos, pero algo en su ropa no me dejaba sostenerla. Mis manos resbalaban aquella. Señora seguía aferrada a mi pierna. Cuando vi que mi primo se acercó con una cubeta llena de agua. La mujer me soltó y continuó su camino como si nada hubiese pasado. Mi primo le insultó varias veces amenazándola con mojarla. Me comentó que entre los comentarios de los lugareños había escuchado que decían que sólo la mojaran para que se tranquilizara o se fuera rápido. Le pregunté si puso atención en lo que me decía la bruja, pero mi primo dijo que no era raro, pues entre sus palabras, pude escuchar mi nombre. La noche llegó y después de un largo día acomodando los muebles y abriendo las últimas cajas, pensé que nos merecíamos otro descanso como el de ayer. Nos sentamos ss en el pórtico a esperar que nos diera sueño. Cuando nuevamente escuchamos ruidos del otro extremo de la calle. Era la bruja, pero a diferencia del día anterior, ahora estaba de pie y caminaba más rápido. Mi primo me apuntó al balde con agua. Yo lo tenía listo por si era necesario usarlo. La bruja se acercó al pórtico y se mantuvo quieta. No podía verle los ojos, pero estaba seguro de que nos estaba observando. Sentía un inquietante cosquilleo en la nunca los bellos de mis brazos se erizaron de algún modo. Me hizo sentir muy incómodo con su presencia. Le dije a mi primo que no buscáramos problemas y que lo mejor sería meternos a la casa. Creo que él sentía lo mismo que yo. Agarramos las cosas y las metimos a casa. Mientras lo hacíamos, la bruja no se movía de su lugar. Encendimos algunas velas para no quedar tan oscuras. De vez en cuando veíamos por la ventana, sólo para darnos cuenta de que ella seguía de pie. La atmósfera se volvía cada vez más densa dentro de la casa. Mi primo me decía que se sentía observado aún dentro de la casa y era una sensación que compartíamos. Intentábamos distraernos un poco poniendo música desde la lapto y contando anécdotas de cuando éramos pequeños, todo con el fin de evadir el miedo. Todo eso ayudó en algo, pero la presencia de la bruja en el exterior era muy inquietante, como para olvidarla pasaban de las doce y aquella mujer parecía una estatua Ni el viento la mesía. Temíamos que si nos íbamos a dormir, pudiera hacernos algo. La noche avanzaba lentamente y aunque tratábamos de dormir, el sueño no llegaba. Los minutos parecían eternos y la angustia crecía dentro de nosotros. Finalmente nos resignamos a pasar la noche en vela, esperando a que amaneciera y la bruja se marchara. Mi primo preparó algo de café, pues la noche sería larga. La batería de la laptop ya estaba cerca de agotarse, por lo que decidía apagarla. Yo cerré las puertas y ventanas de los demás cuartos con el fin de evitar algo inesperado. En medio de ese silencio sepulcral se escuchó de pronto un ruido que venía del exterior. Nos levantamos del suelo rápidamente para mirar por la ventana. La bruja ya no estaba se había ido por fin aliviados y contentos. Platicábamos sobre cómo nos sentíamos cuando de pronto se escuchó como alguien tocaba la puerta con los nudillos, nos miramos entre nosotros sabíamos que quizá habíamos festejado antes de tiempo le dije a mi primo que mejor no abriera, que nos mantuviéramos alejados y fingiéramos que no escuchamos nada. Pero el llamado de la puerta se volvió de pronto en un golpeteo constante y luego más fuerte que antes, como si golpeara con ambas manos con las palmas abiertas. Entonces a mi primo se le ocurrió la idea de que abriéramos la puerta y le echáramos el balde de agua. Si esa bruja quería pelea, se la daríamos. Ya estábamos cansados de ella y de la situación era necesario actuar, ya los golpes a la puerta seguían. Nos preparamos con todo. Él abriría la puerta y yo la mojaría. Sentía miedo, pero, en cierto modo, algo de satisfacción al saber que por fin la pondríamos en su lugar. Mi primo comenzó a contar hasta tres con su mano. En cuanto abrió la puerta, aventé el agua para mojarla, pero no había nadie ahí. El agua cayó sobre el pórtico, empapando la entrada y parte de la puerta. Una fuerte ventisca entró a la casa. Las puertas y ventanas se abrieron de golpe. Mi primo, por más esfuerzo que hizo, no podía cerrar la puerta. Parecía que algo la detenía. Le ayudé a empujarla y por fin logramos cerrarla. Entre los dos las veladoras se habían apagado con excepción de una sola la que teníamos en una esquina. Concentramos la mirada en aquella veladora. Era la única luz en la oscura noche, Me acerqué a ella para sostenerla entre mis manos. Y cuando estuve a punto de tomarla, una figura oscura se materializó ante nuestros ojos. No había duda. Se trataba de aquella bruja que se había metido Al momento en que entró la ventisca. Mi primo se atrevió a Hablarle le pidió perdón si la habíamos ofendido o agredido, pero la bruja parecía no estar convencida. Entonces de reojo vi la olla de café que aún tenía algo de líquido. Pensé que quizás ganaríamos algo de tiempo si actuaba rápido. La bruja levantó su brazo y apuntó a mi primo. De pronto él se dejó caer al suelo se quejaba de un intenso dolor. Fue tanto que comenzó a vomitar. Vi que esa era la oportunidad, tomé la olla y la arrojé a la bruja, empapándola desde el brazo hasta el hombro. La mujer se quejó de dolor. No sé si era porque aún estaba caliente o porque fue mojada. No me importó. Yo corrí hacia mi primo y lo ayudé a levantarse. Me dijo que no se sentía bien. Trataba de darle palabras de aliento, pero a la vez quería huir de ahí de alguna manera. Logramos salir de la casa. Corrimos por la calle en dirección a la casa donde los vecinos estaban reunidos anteriormente. En ese momento pensé en que alguien nos podría ayudar, pero sentí un intenso dolor en mi espalda. Era como si me clavaran algo en el cuerpo. Tuve que dejar caer a mi primo y yo caí con él al suelo. Me retorcía de dolor mientras miraba hacia atrás, sólo para ver a la bruja parada justo detrás de mí. Su presencia era aterradora. Entonces me di cuenta de que donde la había logrado mojar con el café, ya no tenía algún velo que le cubriera. De hecho, se veían los huesos de su brazo y de su mano. Debajo de ese velo nunca hubo algo vivo. Parecía ser que sólo era una calavera. Aquello no era una bruja, sino un demonio. Traté de levantarme y alejarme de ella. Arrastré a mi primo como pude la bruja demonios acercó lentamente hacia mí. Su figura, envuelta en un velo negro, parecía distorsionarse y contorsionarse mientras se movía de la nada. Susurros incomprensibles y sin sentido llenaban el aire, pero entre ellos escuché mi nombre. Sabía que estaba en peligro y que quizás sería mi final. Desesperadamente busqué algo con que defenderme. Encontré una ramarrota en el suelo y la agarré con fuerza. Aquella cosa soltó una risa malévola y extendió su mano huesuda hacia mí, apretando mi cuerpo con una fuerza sobrehumana. Mis huesos crugieron y mi respiración se volvió dificultosa. Estaba perdiendo la conciencia, sintiendo cómo mi vida se desvanecía lentamente. Justo cuando pensé que todo estaba perdido, escuché un grito proveniente de mi primo, miré hacia dónde estaba él y vi que se había logrado liberar. Parecía que su desesperación y coraje habían logrado romper momentáneamente el control que ejercía sobre él con el peso de o. Su cuerpo se dejó caer sobre la bruja demonio haciéndola caer al suelo. El golpe contra el pavimento provocó que la cabeza envuelta en el velo se separara del cuerpo. Mi primo tomó la rama que yo había encontrado y golpeó repetidamente el cráneo en el piso. Los gritos de coraje de mi primo provocaron que las luces de las demás casas se encendieran, Las puertas se abrieron y los vecinos salieron para ver qué estaba ocurriendo. Me acerqué a mi primo y lo agarré de los brazos para tranquilizarlo. Le decía repetidamente. Ya pasó, ya se acabó como si hubiera despertado de un trance. Mi primo volvió en sí y miró a su alrededor. Nadie decía nada. Relatamos nuestra terrorífica experiencia a quienes se acercaron. Hubo un vecino que se acercó al velo de la cabeza y al sacudirlo salieron partes de hueso. Hecho, añicos trajeron un sacerdote de moro león para vender decir lo que quedó del cuerpo y cuando le echó el agua bendita, sólo salió polvo. Nos comentaron que los demonios usaban principalmente cementerios para hacer contacto con su hogar. Además, nos recomendaron que lo ideal sería alejarnos por un tiempo hasta que las cosas se tranquilizaran. Yo comprendí el motivo de él por qué todas las casas alrededor de mi primo estaban abandonadas. Mi primo volvió por un tiempo con sus padres, pero aún quería regresar a vivir allí. La casa sigue en pie hasta ahora con seguros por todas las puertas y con sus cosas adentro, esperando el momento en que la puedan habitar. Aún así, yo he llegado a escuchar que aún por las noches se escuche el andar de aquella bruja demonio. No sé si sea buscando venganza o si sea otra, pero de lo que si estoy seguro, es que yo no volveré jamás a ese lugar. Relato escrito y adaptado por lengua de brujo