Sept. 20, 2023

Las Ventas Ilegales En El Mercado Sonora Historias De Terror - REDE

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Mercado Sonora, nota de Ramiro contreras. La historia que traigo el día de hoy viene de primera mano, como el título lo hace evidente. Voy a hablar del mítico mercado Sonora. Soy Ramiro. Llevo investigando casos para este canal casi dos años, siempre tratando de encontrar las mejores historias. He hablado con militares, con brujas, con dueños de ranchos, con personas que viven en cerros contra ileros, con gente que formó parte de sectas y con personas que formaron parte del crimen organizado. Desde hace más de seis meses me encuentro viviendo en un cerro de Ixtapaluca, en el Estado de México, bastante cerca de la ciudad de México, y desde que llegué aquí empecé a escuchar muchos rumores sobre el centro histórico de la ciudad. Desde cosas tan sencillas como fantasmas. Ha hasta cosas mucho más fuertes, como la existencia de un nido de vampiros. Y aunque muchos de esos rumores me resultarían imposibles de corroborar, había un sitio que se mencionaba mucho, ubicado en la zona sureste del centro histórico, el mercado sonora. Para quien no lo ubi que les cuento un poco, ese mercado fue conocido desde sus inicios allá por septiembre de mil novecientos cincuenta y siete como el mercado de los brujos. Cuando recién se aperturó, era una extensión del mercado de la merced y aunque oficialmente sigue siendo una extensión para la gente, a partir de mil novecientos setenta y cuatro se consideró como un mercado independiente. Yo ya conocí a este mercado desde antes de vivir en el Estado de México. Yo me enteré de su existencia el cuatro de noviembre del dos mil veintiuno, y fue porque en las noticias vi que había ocurrido un gran incendio. Entonces, ya cuando llego a vivir aquí y empiezo a oír tantas cosas sobre ese lugar, finalmente, tomé la decisión de ir yo mismo en persona a meterme al mercado para tratar de corroborar todos los mitos y todas las historias que se contaban sobre el mercado sonora, a pesar de que llevo relativamente poco acá en el centro del país, entiendo una regla básica para sobrevivir tanto en el Estado de México como en la ciudad de México, Y esa regla es nunca te metas solo en un lugar que no conoces de preferencia ve con alguien que sí conozca, porque aquí ciertas zonas donde si no eres de ahí no puedes pasar ni siquiera caminando, porque te expones a que te puedan pasar cosas malas, desde algo menor como ser asaltado, pasando por la posibilidad de que te den una golpiza hasta desaparecer o inclusive te pueden arrebatar la vida. De hecho, cuando comenté a mis conocidos que iba a ir al mercado sonora me dieron algunos consejos, por ejemplo, que si me perdía, no se me ocurriera preguntarle a nadie por dónde salir, porque siempre hay personas que andan cazando a los desprevenidos y en cuanto se dan cuenta que no conoces te, conviertes en un blanco fácil para que te asalten o inclusive que te pasen cosas mucho peores. Así que, tomando en cuenta esas reglas y considerando que yo no conocía a nadie que pudiera guiarme dentro del mercado, lo que hice fue ir con la mentalidad de fingir que conocía el lugar. Eso significa nunca preguntar dónde queda tal cosa, tampoco poner cara de sorprendido y, sobre todo, saludar a personas depuestos al azar. Eso siempre funciona, porque lo que pasa por su mente es que sí, te conoce, pero no se acuerda de ti entonces, para no quedar mal te saluda. A pesar de que, tomando en cuenta todas las cosas que había escuchado del mercado, que eran cosas bastante fuertes, yo suponía que me resultaría imposible que me dejaran grabar aún así, me fui preparado el domingo muy temprano. Bajé del cerro en combi estando abajo, tomé otra combi que me llevó a una estación del metro de la línea. Tomé el metro y me fui hasta Pantitlán. Salí de la estación y tomé el metrobús que me dejó en la merced caminé hasta un puente peatonal y bajando el puente ya estaba en el mercado. Sonora, antes de relatarles lo que sucedió dentro del mercado, les quiero platicar un detalle muy interesante sobre la vez que hubo aquel incendio que yo vi en las noticias. Mucha gente con la que yo llegué a platicar me decía que, a pesar de lo que salió en las noticias, el incendio no fue provocado por causas de cortos eléctricos, sino que, en realidad, lo que sucedió fue que ahí, en el área donde se venden los animales, se estaba realizando un ritual en el que estaban sacrificando un animal, al igual que en cualquier ritual, había vel y una de esas velas fue la que inició el incendio, el cual no pudo ser controlado en la evacuación de los locatarios sacaron a todos sus animales los que vendían y aunque en las noticias pasaron imágenes de gallos, gallinas, perros, gatos y ratones, en realidad del lugar fueron evacuados animales como reptiles, aves y mamíferos exóticos. Inclusive sacaron a un tigre. Si se preguntan cómo por qué omitirían el hecho de que en el mercado había presencia de esas especies animales, la respuesta es que lo omitieron por la misma razón que también dijeron que hubo varios heridos, pero que ninguna persona murió durante el incendio, cosa que es completamente falsa, porque sé de primera mano por varias personas que estuvieron en el lugar que cuando el fuego de aquel incendio llegó a su punto más fuerte, había varias personas gritando los nombres de sus hijos. Al parecer Mientras todo mundo se empujaba para salir del lugar, los niños habían quedado atrapados dentro de éste. Esas personas terminaron entrando al mercado en llamas para buscar a sus hijos, pero ya no salieron los niños y tampoco ellos. Claro que ni eso ni la presencia de animales ilegales era algo a lo que se le fuera a dar cobertura en televisión, porque convertiría al mercado en el foco de atención, cosa que no le conviene al Gobierno de la ciudad de México. De hecho, en general, no le conviene al país de por sí. Ya es extraño que en México tengamos un mercado que el mismo Gobierno dictó que su función principal era que las personas que se dedican al esoterismo lo tomaran como un epicentro. Estoy seguro que más de uno se preguntará el por qué hay animales tan exóticos como un león en un mercado dedicado a las artes no terrenales. Yo me hice la misma pregunta, así que, en cuanto puse un pie de en dentro del mercado sonora me dirigí inmediatamente al área dedicada a la venta de animales, a pesar de que era la primera vez que iba a ese lugar y no tenía idea de cómo llegar a esa área. No me fue difícil, porque desde mucho antes empieza a dar el típico olor que tiene el excremento de animal y siguiendo ese olor, llegué al área. Yo esperaba encontrar, como mucho unos diez locales, pero me llevé una gran impresión cuando descubrí que había pasillos y pasillos en los que había varios cientos de animales de todo tipo. Los que estaban exhibidos en jaulas eran perros de ocho razas, diferentes, gatos, negros, cabras, ratones, gallos, gallinas, conejos, cotorros y patos. Prácticamente todos los animales estaban en malas condiciones. No me refiero a su aspecto físico, porque de hecho se veían bien. Pero, por ejemplo, en un espacio de menos de cuatro metros cuadrados había como doce cabras, luego las gallinas había hasta ocho por jaula. Me tocó ver que un señor llegó a comprar varias gallinas entonces para que se las pudiera llevar. La persona que se las vendió las metió en cajas de esas en las que caben diez tapas de huevo, cuyas medidas deben ser a tanteo treinta centímetros de ancho, sesenta de largo y cuarenta de alto. En ese espacio tan reducido, el vendedor metió como ocho gallinas, y eso era lo de menos tuve la intención de tomar, aunque fuera una fotografía, pero en cuanto iba a hacerlo, una persona me gritó con un tono muy amenazante que no podía estar tomando fotos. Yo sé que hay personas que han logrado tomar fotos e inclusive videos de varias cosas de ahí del mercado sonora, pero muchos de ellos van con cámara oculta. Otros pagan para que los dejen grabar y también están los que tienen algún amigo conocido en el mercado y por eso pueden grabar. En mi caso, si bien pude haber pagado para obtener imágenes, eso hubiera echado a perder toda la investigación, porque yo quería entrar a lugares a los que la gente normal no puede acceder, Y eso solo era posible si me hacía pasar como cliente y si decía que pagaba para tomar fotos, iban a saber qué era para YouTube, y con eso se me iban a cerrar todas las puertas. Así que esa persona de inmediato se apresuró a acercarse hacia mí. Lo que hice fue rápido cambiar la cámara para que apuntara hacia mí. Cuando ese hombre llegó conmigo, se asomó rápido para ver lo que estaba haciendo. Yo, ocultando mi nerviosismo, le dije que me estaba tomando una selfi. El hombre se calmó un poco y luego me dijo perdón carnal. Es que ahí en las jaulas están los letreros de que no se pueden tomar fotos y nunca falta el disque youtuber que se quiere hacer el listo. Ya que se calmó, me preguntó qué animal estaba buscando como yo estaba tratando de poder ver con mis propios ojos el lado más oscuro del mercado. Le respondí que estaba buscando algo diferente, algo como para exhibir de trofeo y le hice un gesto. El hombre se me quedó viendo y me preguntó cuánto dinero traía. Le dije que no traía dinero. Le inventé que mi patrón me había mandado a revisar precios, que ese falso patrón me había dicho que buscara algo que costara como mucho cien mil pesos. El hombre como tratando de hacer que yo me equivocara y así evidenciar que estaba mintiendo. Me pidió más información sobre mi supuesto patrón. Le dije que éste trabajaba en un partido político llamado PAN, que acababa de agarrar un buen puesto y que por eso andaba buscando un trofeo. Él me creyó, movió la cabeza. Luego hizo una seña a otra persona que estaba parada cerca de uno de los pasillos. Esa otra persona se acercó conmigo y me dijo que lo siguiera que me iba a llevar a ver los animales que tenían en la bodega. Lo seguí como por cinco pasillos medio confusos y llegamos a un espacio medianamente grande en el que tenían muchas crías de animales que definitivamente no deberían estar ahí. Incluso había animales que yo nunca antes había visto. Pude reconocer a las crías de león, de jaguar, de mapache, de oso, de monos, crías de unos rededores de colores raros. Inclusive había una pecera en la que tenían ajolotes, negros y albinos. La verdad me sentí muy mal de haber visto tantos animales enjaulados, sobre todo porque eran crías. Después de haber investigado tantos casos en los que la brujería está metida, ya tengo experiencia en saber qué preguntar para obtener información sin pedirla de manera directa. Mientras caminaba viendo los animales, al momento en que estaba delante de las crías de león, le dije a la persona que me había llevado hasta ahí que mi patrón no quería una mascota, que necesitaba la piel de un animal grande y que si antes de quitarle la piel, el animal le podía servir de algo, pues mucho mejor. El hombre me dijo que en ese caso la mejor opción era un león, pero que si quería uno grande no lo iba a encontrar dentro del mercado, tenía que ir a buscarlo en los alrededores de la zona que, luego del incendio, para evitar pérdidas, ya no se manejaron animales grandes dentro del mercado que los llevaron a ciertas casas en los alrededores. Le pregunté si él podía llevarme, pero me respondió que no que esos locales eran exclusivos y que ya sería mi patrón directamente el que tendría que conseguir la dirección para ir él mismo en persona. Le di las gracias y mientras me acompañaba de regreso a la zona pública, le pregunté por qué me había recomendado que mi patrón comprara un león. Me respondió que los leones se utilizan en rituales, que hay que matarlos y luego bañarse con la sangre del animal, que eso sirve para mantener el ingreso de dinero. Me aclaró que no es para hacerse rico, sino para que los ricos no dejen de ser ricos. Lo dijo de una manera tan natural como si me estuviera diciendo cualquier cosa estando de regreso, saqué un billete de doscientos y cuando se lo di le dije por la atención viejo. Ahí le da cien al que te habló ya me iba a ir cuando me dijo si tienes hambre ve al puesto que está aquí al lado, está buena la comida. Lo único que hice fue voltear y mostrarle el pulgar como dándole las gracias, caminé y salí del área de los animales. Me sentía muy mareado. No supe si era por el olor tan fuerte del excremento de animal o sin ver tantos animales. Me había impresionado mucho. Definitivamente no quería comer nada, pero si necesitaba un trago de refresco para calmarme, así que fui al local de comida que estaba allí al lado y me compré una coca cola mientras la bebía estaba pensando en que si un animal tan exótico como un león contaba con un ritual para sacrificio, creo que era más que evidente que se podía hacer lo mismo con todos los demás animales. Inclusive con un animal tan raro como el ajolote. Les cuento para quienes no sepan la mitología de la jolote dice que su origen deriva directamente del dios cholotl deidad al que las brujas tienen que recurrir para crear nahuales, porque Sholot fue el primer nahual por lo menos en territorio mexicano. Así que, aunque no pregunté ni me dijeron, casi puedo afirmar que los sajolotes que vendían pueden ser utilizados s para algún ritual que tenga que ver con nahualeas. Quisiera hacer una observación con todo respeto para quienes hayan visitado sonora y hayan comido ahí dentro. No entiendo cómo las personas se sientan a comer en un mercado en el que hay muchos cientos de animales defecando. Creo que, por simple lógica, el lugar debe estar infestado de ratas. Yo no podría comer en un lugar así, me terminé el refresco y me fui a caminar entre los pasillos para ir viendo cosas. En eso vi un puesto que me llamó la atención. Vendían muchos espejos en forma de triángulo que tenían pintado el ojo de Orus. Como a mí siempre me ha gustado todo lo relacionado con la mitología egipcia, Me acerqué y compré uno de estos espejos. El señor del puesto me envolvió el espejo en periódico y me dio una bolsa. Apenas me di la vuelta para seguir caminando. Cuando me abordó una muchacha para preguntarme si no quería hacerme una amarre. Era mi oportunidad de seguir sacando información, así que le pedí que me dijera cuánto costaba hacer el amarre. Me respondió que el amar que ella hacía costaba nueve mil pesos. Como ya he investigado muchos casos de amarres, conozco los precios. Me he encontrado gente que cobra desde los mil pesos hasta los seis mil. Entonces, cuando la muchacha me dijo que el amarre que ella hacía costaba nueve mil se me hizo demasiado caro. De hecho, se lo comenté. La muchacha abrió su bolsa y sacó un colibrí vivo que tenía amarradas las patas y las alas con un hilo rojo. También tenía vendado los ojos con hilo rojo. Me dijo que ella, para asegurar que el trabajo durara hasta la muerte de la persona amarrada, ofrecía al colibrí como sacrificio, que por eso ella cobraba mucho, porque el precio también incluía el costo del colibrí. Nunca antes había escuchado que para hacer una marre se sacrificaban animales. Es más, ni siquiera sabía que los colibrís se podían utilizar en la brujería. Evidentemente, no me interesaba hacer un amarre, pero tampoco podía dar una negativa rotunda. Tenía que dudar para que la muchacha, intentando convencerme, me diera más información. Así que, como me notó indeciso, me dijo que lo pensara que ella tenía su local en el pasillo ocho, que podía pasar ahí a platicar sin compromiso, que ella daba otros servicios que estando en su local igual y me animaba, aunque fuera una lectura de cartas, le dije que estaba bien, que iba a comprar unas cosas y que, antes de irme pasaría su local. Luego de eso, la muchacha se fue. Creo que el motivo por el cual ella me abordó fue porque no sólo andaba de mirón, sino que compré algo en un puesto. Entonces yo era un posible cliente. Caminé por el pasillo en dirección izquierda y entonces me encontré con un local que me dejó mudo. Era un local de satanismo. Nunca hay que juzgar a nadie por su apariencia, pero digamos que el que estaba ahí en el local encajaba perfecto con las cosas que vendía para poder sacar la información al de local. Me apoyé en todas las cosas que he aprendido investigando casos de satanismo, porque, a diferencia de muchos locales donde los dueños te invitan a comprar y para captar tu atención te sueltan un poco de información. El señor que estaba en ese local ignoraba a todos los que íbamos caminando lo que es normal, tomando en cuenta que se trata de un satanista, no de alguien que practica brujería. La diferencia es que la brujería tiene muchísimos años en la cultura mexicana tantos que hasta la gente creyente acude a Brujas para pedir trabajos. Por otro lado, el satanismo, como siempre, ha sido muy mal visto y solamente alguien que sabe se mete en cosas. Así, por ponerlo de otra manera, es más fácil convencer a alguien de que pague por una lectura de cartas que convencer a alguien de acercarse a comprar algo que vaya de la mano del diablo. Así que, tratando de no parecer un curioso, me acerqué al local y le dije al señor lo siguiente. Oye me estoy tratando de meter en el satanismo. Apenas quiero empezar que me recomiendas el señor que posiblemente sea la persona más amable con la que he platicado. Me señaló unos muñecos que tenía colgados y me dijo puedes empezar con esos. Son demonios. Yo te los preparo, ya sea que quieras protegerte optar a alguien te sirven para las dos cosas. Voltea a ver lo que me estaba señalando. Eran como una especie de muñecos que no les encontré forma de nada. Eran como cosas que m bias de pelo negro se veían bastante feas. La verdad daban un poco de miedo, pero me lo aguanté y descolgué una de esas cosas para verlo de cerca con el demonio en la mano. Le pregunté de qué era el pelo. Me respondió que era pelo de cabra, que él mismo hacía esos demonios. Aproveché y le pregunté si él compraba cabras de ahí mismo del mercado. Me dijo que no, que esas eran cabras para brujería, que las cabras que se utilizan en el satanismo tienen una crianza especial y que eran seleccionadas, especialmente tomando en cuenta sus cuernos. Entonces me dijo mira, ahí tengo la cabeza de una de volada. Te das cuenta la diferencia entre esa y las que venden aquí. Yo no me había dado cuenta que en la parte de arriba al fondo del local estaba una enorme cabeza de cabra negra con unos cuernos bastante prominentes. Luego de eso me preguntó que para qué usar el demonio, yo ni loco iba a comprar esa cosa. Entonces, para zafarme le dije que en mi casa tenía un altar de varias cosas que si podía poner al demonio ahí en ese mismo altar. Él me preguntó qué tenía en el altar. Le dije que eran cosas de santería, algo de san judas, cosa que es mentira. Yo no tengo eso en mi casa. El señor me dijo que no podía mezclar el demonio con nada católico, que necesitaba tenerlo en un lugar aparte que mejor le hiciera un lugar y que luego regresara por el demonio. Le di las gracias y seguí caminando por el pasillo. Como a ocho locales. Estaba un puesto en el que vendían patas de animales, no figuras de patas, literalmente patas que habían sido cortadas de animales. Reconocí las patas que eran de perro, de gato, de cabra y de gallina, pero había otras patas que no supe identificar el animal En ese local no no me me paré a preguntar. Solo pasé de largo más adelante di vuelta y me metí en un pasillo en el que había en ambos lados del pasillo varios locales que eran como hierberías. Entre tantas hubo una que me llamó mucho la atención, porque el señor que atendía estaba vestido como si fuera un chamán apache. En cierto momento, mientras seguía caminando, me sentí abrumado y quise salir del mercado, pero a pesar de que el lugar no es demasiado grande por alguna razón, no veía la salida. Entonces, al dar vuelta en uno de los interminables e incontables pasillos, me di cuenta que había llegado al pasillo ocho. Recordé que en ese pasillo estaba el local de la muchacha que me había ofrecido un marre con colibrí, Así que empecé a caminar mirando a ambos lados del pasillo hasta que vi a la muchacha. Ella me reconoció y me invitó a pasar a su local. Dentro había una cortina y me pasó hasta el otro lado de la cortina. Ahí nos sentamos en una mesa que estaba rodeada por estanterías llenas de cosas raras. Me preguntó si siempre me interesaba el amarre. Le respondí que no pero que me dijera que otras cosas ella ofrecía y quizás alguna me interesaba la muchacha. Dijo que era la primogénita de una familia de cuatro generaciones de brujas, que ella hacía de todo exorcismos, baños de secre de gallo negro, invocación de enfermedades, llamamientos de muerte, sacios, robo de energía para ofrendas, contagios energéticos, peticiones a todo tipo de santos, magia de plumas, contaminación de cuarzos y también lo más elemental, como era la lectura de cartas y la lectura de mano. A pesar de que he investigado más de cien casos relacionados a la brujería, muchas de las cosas que mencionó nunca antes las había escuchado, Por supuesto que me interesaba que me hablara de todas esas cosas, pero primero necesitaba calentar el terreno. Con esto me refiero a que para creerle necesitaba comprobar que la muchacha tuviera alguna capacidad especial. La manera en la que yo he logrado identificar a muchos charlatanes es por medio de una lectura de cartas. Ahí los farsantes se delatan, así que le dije que estaba interesado en una lectura de cartas. La muchacha tomó una baraja de entre muchos estantes que rodeaban la mesa. Puso la baraja sobre la mesa y me pidió que la mezclara, que la partiera y que se le entregara. Espero comprendan que no puedo mencionar nada de lo que consulté, porque son asuntos personales. Pero lo importante aquí es que, por la interpretación que hizo la muchacha de las cartas, me convenció que sí sabía hacer cosas, porque no se fue a lo general. Me dio algunos detalles demasiado específicos de lectura. Duró como media hora. Me cobró trescientos pesos. Yo saqué un billete de quinientos y le dije que los doscientos pesos que me sobraban se los podía quedar si me explicaba, aunque fuera por encima algunas cosas. La muchacha aceptó en menos de veinte minutos. Me aclaró algunas cosas. Les cuento. Los baños de sangre de gallo negro son como una especie de limpia, pero algo diferente. Para empezar, el baño se hace con salte fresca. La persona interesada debe cortar la cabeza del gallo y vaciarse la sangre encima. Eso sirve para eliminar todas las malas vibras y las envidias que se cargan. Pero ahí no termina el asunto. Después, con el cuerpo del gallo se debe limpiar toda la sangre. Después se mete el gallo en una bolsa negra. La bolsa se amarra con una liga especial y esa bolsa se debe enterrar cerca de un lugar donde pase mucho tiempo. La persona a la que se quiere perjudicar, es decir, las s gallo no elimina las malas vibras, sino que las absorbe y con un pequeño ritual que concluye con el enterramiento del cuerpo del gallo, esas malas vibras se lanzan contra alguien. El robo de energía para ofrendas es una práctica muy común que mucha gente realiza ahí mismo dentro del mercado. Es en realidad, algo muy sencillo cuando se quiere realizar un ritual que involucre una entidad con la que no se haya tratado antes para evitar riesgos, en lugar de utilizar la energía de uno mismo, se utiliza la de otros y robarla. Es muy sencillo. No puedo dar detalles, porque no quiero ser responsable de que alguien lo haga, pero es tan simple que se hace a plena vista de todos y nadie se da cuenta. Otra cosa que me explicó que me pareció sumamente interesante, fueron los contagios energéticos que no cualquier practicante de las artes oscuras puede hacerlos, porque hay que hacer un pacto con una deidad de bajo astral. Para cerrar ese pacto, hay que entregar una mano, no en el sentido de cortarla, sino en el sentido que la mano deja de pertenecerle a la persona y pasa a ser propiedad de la entidad. Entonces la persona que hizo el pacto puede ir contaminando de energía de baja vibración a todo aquel que toque con esa mano, el afectado lo siente en menos de cinco minutos, solo que lo confunde con una comezón en el área en el que fue tocado. Si una persona contaminada no busca limpiarse puede llegar a morir después. Me contó que la contaminación de cuarzos es básicamente transferir las propiedades de una piedra a un cuarzo, es decir, tomar un jade, un zafiro o una obsidiana y transferir sus propiedades a cualquier cuarzo. Eso no es necesariamente malo, porque un cuarzo contaminado puede utilizarse como protección, pero si se utiliza para daño, puede ser muy peligroso. Por último, me habló un poco sobre la magia de plumas, que esa es un tipo de magia cuya única función es la protección y repeler ciertas vibras y energías. Cada pluma de cada animal diferente sirve para cosas diferentes y se pueden utilizar las plumas de cualquier ave. No voy a decir aquí todo porque me habló como de veinte aves diferentes. Yo le compré tres plumas, una de cuervo, una de lechuza y una de búho. Me las trabajó para que fueran efectivas. Las compré para ponerlas junto con el espejo del ojo de oros. Salí de ahí de con la muchacha y fui otro pasillo a seguir viendo cosas. En eso se me acercó una señora y me agarró del brazo. Me dijo oye, muchacho, ven necesito que me hagas un favor. Yo tratando de no ser demasiado brusco, jalé mi brazo para soltarme y le dije que no, que estaba ocupado y que no tenía tiempo. En eso se acercaron dos muchachos con unas pintas poco confiables y me dijeron güey te está diciendo la señora que hagas un favor. La situación me hizo sentir muy tenso y, al mismo tiempo intimidado, pero yo no podía dejar que eso se notara, Así que con un tono molesto les dije que yo estaba haciendo unas compras y que, si tanto les preocupaba lo que la señora necesitaba que ellos la ayudaran. Luego me fui de ahí yo, sin voltear la cabeza con la vista, me puse a buscar la salida rápido y pude salir del mercado. Cuando el aire fresco de afuera me tocó la cara, me sentí menos nervioso. Crucé el puente Peatonal que atraviesa la avenida y llegué a las calles que están repletas de puestos, los que están entre el mercado sonora y el mercado de la merced. Para poder despejar mi cabeza, empecé a curiosa entre todos los puestos. De hecho, me compré un poco de ropa entre tantos locales. Noté que uno vendía películas. Yo tengo Prinvidio y Disney Plus como tal. No sólo comprar películas en puestos, pero lo cierto es que hay películas que a mí me gustan que no están en ninguna de esas dos plataformas, y esas películas generalmente las encuentro en puestos. Así que me acerqué a buscar una. En lo que buscaba encontré una tira de discos cuyos empaques estaban en blanco y con una pluma tenían escritos. Los títulos. Eran cosas tan ilegales que ni siquiera les puedo mencionar aquí. Opté por mejor no comprar nada. Seguí mi camino como ya estaba cerca del mercado la merced Quise comprar unos dulces. Me encaminé hacia la avenida para tomar la ruta, pero la fila era demasiado larga. Llegaba hasta la vuelta de la otra esquina. Iba a ser un largo rato despara. Luego de esperar mucho tiempo, me subí a la ruta. Sin embargo, hubo un detalle más que llamó mi atención. Como yo iba mirando por la ventana, noté que en el camellón había un monumento de amazonas. No es que yo esté suponiendo que era de mazonas. Conozco bien todo lo que tiene que ver con la logia y en ese monumento estaba toda la simbología amazónica. Unos metros más adelante pasamos por enfrente de la Cámara de Diputados. No quiero sonar como conspirador, pero piénsenlo un segundo. Tenemos que la Cámara de Diputados ese lugar en el que se reúnen muchos de los políticos más importantes del país a cinco minutos. De ahí está el mercado sonora, en el que ocurren demasiadas cosas ilegales y que, evidentemente, no podrían ocurrir sin que el Gobierno lo autorizara. Ya. Para terminar, quiero añadir algo de lo que me enteré mientras preparaba la redacción de mi experiencia en el mercado Sonora. Uno de los vecinos de aquí del cerro que es dentista. Él, cuando era adolescente estudió en la preparatoria número siete, que está como a quinientos metros en línea recta del mercado Sonora. Yo estaba platicando que había ido a investigar y entonces me dijo que cuando él estudiaba ahí vio muchas cosas bastante turbias. Por ejemplo, hay un puente que conecta con la escuela y debajo del puente hay una calle donde, casi a diario él pudo observar que llevaban camiones llenos de cabras que las podía escuchar. Además, era muy común que al salir de la preparatoria se encontrara con bolsas que tenían dentro partes de animales y que a todas luces se notaba que esos eran trabajos de brujería. También me dijo que mientras estaba estudiando la carrera para ser dentista, los mismos maestros de la Universidad los mandaban al mercado sonor a comprar huesos humanos. Dijo que ahí llegó a comprar un cráneo en tres mil quinientos pesos y la persona que se lo vendió le dijo que si le interesaba comprar un esqueleto completo recién sacado de un panteón, se lo vendía en ocho mil pesos. Relato escrito y adaptado por Ramiro Contreras