Dec. 1, 2023

La Viuda Negra Historias De Terror - REDE

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La viuda negra. Me llamo Antonio Cruz y soy un oficinista híbrido en una empresa internacional. Hoy quiero compartir mi historia, la cual ocurrió unos meses atrás durante este mismo año. En mi trabajo nos ofrecen la flexibilidad de asistir a la oficina un día a la semana y el resto de la semana a trabajar desde casa. Esta modalidad se implementó como respuesta a la pandemia que afectó al país. Usualmente, cuando me toca venir a la oficina, termino quedándome hasta tarde en la noche para completar mis tareas. En estas ocasiones soy el último en abandonar el lugar, así que cargo con las llaves de la oficina y me encargo personalmente de cerrar todo. Al finalizar la jornada, la noche de un lunes me encontraba solo en la oficina precisamente porque tenía una carga de trabajo considerable que decidí extender hasta la medianoche para no interrumpir mi flujo de trabajo, pedí algo de cenar y continué con mis deberes vivo solo, así que no tenía ninguna responsabilidad adicional. Suelo trabajar en silencio, ya que me concentro más de esa manera. Eran casi las nueve cuando noté que mis cenas estaba tardando un poco, revisé la aplicación y me di cuenta de que el repartidor ya venía en camino. Me dirigí hacia el lobby para recibir la entrega. Estaba tan sumergido en mis pensamientos que no me di cuenta de lo que estaba ocurriendo. A un lado de mi oficina. Escuché un ruido extraño proveniente de uno de los cubículos de mis compañeros. Me detuve en seco pensando que tal vez otro colega estaba allí y no me había dado cuenta. Miré detenidamente y entonces las luces comenzaron a parpadear. Pensé que las lámparas estaban fundiendo, ya que solían permanecer encendidas día y noche. Me acerqué para apagarlas. Y justo antes de que pusiera mi dedo sobre el interruptor, las luces las iras se apagaron. Quedé confundido por unos segundos tratando de asimilar si había tocado o no el interruptor. Toda la oficina estaba a oscuras, excepto la mía, que estaba en el otro extremo. Presioné varias veces el interruptor, pero ya no volvieron a encender. En eso se escuchó el sonido de notificación de mi celular. El repartidor ya había llegado. Me apresuré hacia el ob pero mientras caminaba vi a lo lejos a alguien pasar rápido. Sólo alcancé a ver su figura. Una persona mucho más pequeña que yo y parecía ser una mujer con una larga cabellera negra. Me desconcerté bastante, ya que esa apariencia no coincidía con alguna característica de alguien de la oficina. Sin embargo, estaba seguro de que si había alguien más en la oficina me daría cuenta. Al llegar al obi, esta era la única salida. Pero por más que me apresuré, al llegar al ob no había nadie, sólo la silueta difuminada del repartidor al otro lado de la puerta de Cristal. Cuando abrí la puerta, lo primero que se me ocurrió preguntarle fue si había visto a alguien salir y él lo negó, comentándome que sólo estaba él desde que llegó y no vio a nadie más. Regresé a mi lugar un tanto desconcertado. Ya había escuchado comentarios previos de algunos compañeros, mencionando que habían visto el espectro de una mujer de blanco rondando por las oficinas, solían escuchar ruidos o susurros cuando sentían su presencia. Siendo honesto, un ligero temor comenzó a apoderarse de mí, así que decidí poner fin a mi jornada y dirigirme a casa. Mientras arreglaba mis cosas, comencé a escuchar nuevamente ruidos provenientes del área de mis compañeros. Me apresuré tan rápido como pude, pero conforme avanzaba. Noté algo extraño. Dentro de mi portafolio. Metí la mano y extraje un largo cabello negro que se enredó entre mis dedos. Saqué todas mis pertenencias y descubrí que entre mis cuadernos y lápices había más cabello enredado. No podía encontrar una explicación lógica de por qué había cabello entre mis cosas. Mientras tanto, los ruidos persistían en el área de mis compañeros sin querer quedarme a averiguarlo. Metí mis cosas apresuradamente sin importar si estaban enredadas o no, y salí rápidamente de la oficina. Mientras conducía, tuve la inquietante sensación de que no estaba solo en el auto. Miraba constantemente por el retrovisor con la absurda impresión de que alguien más se había subido. La inquietud me invadió, así que decidí dirigirme a comprar un café para tomármelo mientras conducía, esperando que la bebida caliente me ayudara a calmar mis nervios. Al regresar, al hogar con la mitad de mi café, aún por disfrutar la sensación de tranquilidad, comenzaba a apoderarse de mí al abrir la puerta de casa, el ritual de quitarme los zapatos se convirtió en un gesto automático, una pequeña rutina que me conectaba con la comodidad. De olo decidí sumergirme en un breve descanso, encendí el televisor y me acomodé para disfrutar el resto de mi café. Sin embargo, la serenidad se vio interrumpida por un inesperado olor a humedad que se coló en la sala creando un ambiente inusual. Intenté concentrarme, pero mi atención se desvió cuando una extraña sensación se apoderó de mi boca. Al explorar con mis dedos, extraje un largo cabello negro que sorprendentemente había estado oculto entre mis dientes. Le perdí el gusto a mi café. La situación tomó un giro aún más desconcertante cuando una sensación áspera se apoderó de mi garganta, dificultándome la respiración como si algo estuviera atascado en mi garganta. Intenté tragar saliva, pero se resistía con la incomodidad. Creciendo, decidí explorar con mis dedos nuevamente, sólo para descubrir la presencia de más cabellos enredados. La situación se volvía más surrealista a medida que trataba de deshacerme de esta extraña obstrucción. La desesperación se apoderaba de mí mientras luchaba por entender lo que estaba sucediendo. Finalmente, logré extraer una horrenda bola de cabello de mi boca, revelando la presencia de cabellos que parecían haber permanecido allí por mucho tiempo. El asco y la incredulidad me embargaron y la sensación repugnante fue tan abrumadora que no pude evitar dirigirme al baño con urgencia para liberarme de la pesadilla que acababa de experimentar. La necesidad de vomitar se convirtió en la única salida ante esta situación tan extraña. Después de un tiempo exhausto y sin tener idea de la hora, continuaba mi estancia junto al excusado. Fue entonces cuando las luces del baño empezaron a parpadear, creando una sensación similar a lo que me pasó con las lámparas de la oficina. La sensación de que algo sobrenatural podría manifestarse ante mí se intensificó y decidí dirigirme ar hacia la esquina del baño, como si buscar refugio en ese rincón pudiera ofrecerme algún tipo de protección ante lo inexplicable. Pacientemente, esperé a que este fenómeno desconcertante se terminara. Deseaba con toda mi alma que todo aquello llegara a su fin. En ese momento, mientras permanecía en la esquina del baño. Un sonido rompió el silencio. Desde detrás de la puerta se escucharon una serie de pasos. Pareciera que alguien estaba descalzo. Se podían escuchar el contacto de la planta del pie en el suelo frío. La incertidumbre me llevó a acercar mi cabeza a la puerta del baño. Quería averiguar si los pasos pertenecían a algún intruso que se hubiera infiltrado en mi hogar. Los pasos cesaron de pronto, sumiendo el baño en un silencio denso. La temperatura descendió rápidamente y las luces que habían vuelto a la normalidad comenzaron a parpadear de nuevo hasta dejarme en completa oscuridad. La impenetrable negrura me embró volvía y el miedo se intensificaba. Con cada segundo que pasaba. Mantuve mi posición en el rincón con las rodillas pegadas a mi pecho. Sintiendo una creciente sensación de vulnerabilidad, en un intento desesperado por buscar ayuda, traté de contactar a la policía, pero mi teléfono permanecía inexplicablemente muerto. La desesperación se apoderaba de mí mientras me enfrentaba a la idea de estar completamente solo en medio de esta situación aterradora. Fue entonces cuando una extraña sensación recorrió mi brazo. Fue una presión ligera, como si algo estuviera caminando sobre mi piel. Lo sacudí de forma instintiva, pero el escalofrío recorrió todo mi cuerpo y mis manos se encontraron enredadas en algo. Al explorar con los dedos era cabello. La textura grasosa que había sentido antes en la oficina la volví a sentir. No pude quedarme más allí. Me levanté para salir del baño rápidamente y, en cuanto lo hice, pude sentir sobre mi rostro los mismos cabellos sobre mí. Levanté la mirada y la vi sus ojos de un fulgor intenso. Me observaban una mujer sostenida de la pared como si fuera una araña. Me veía atentamente aparté su cabello de mis manos, pero éste se pegó como si fueran telarañas. Era imposible liberarme de esa extraña trampa. Capilar con un nudo en el estómago, corrí hacia la puerta del baño y la abrí rápidamente. Encendí las luces del corredor y me quedé observando la puerta del baño, seguro de que algo demoníaco estaba atrapado allí adentro y si quería salir, lo sabría cuanto antes. Pero como si el destino se burlara de mí, las luces del corredor comenzaron a parpadear sumiendo el pasillo en una penumbra inquietante. De manera frenética, corrí hacia mi habitación, percatándome de que en las paredes y el suelo también se extendía cabellos, formando una especie de telaraña oscura apenas era distinguible entre los parpadeos de los focos. Adherían a mis zapatos y a mi ropa, resistiéndose a ser sacudidos, Convirtiéndome en una presa de esta extraña araña. Luchaba contra esta cosa. Me sentía como un débil insecto peleando contra una telaraña y entonces caí en cuenta este demonio se comportaba como una araña esquivando la luz y aprovechando la oscuridad para tejer su red. Ya tenía una idea de lo que me enfrentaba, así que con determinación decidí enfrentar la situación y me propuse obtener linternas y velas que guardaba en la cocina de ser necesario, quemaría hasta la casa, pero a pesar de mi prisa, sentí que mis pasos se volvían lentos y torpes. Mis piernas parecían pegarse al suelo. Con cada movimiento, llegué a la cocina y al intentar abrir la cajonera la sensación de cabellos en la manija confirmó que esta entidad había llenado mi hogar con su telaraña mientras yo estaba atrapado en el baño. Después de encontrar las velas y algo nannas veladoras las encendí con rapidez. Luego activé la linterna y en ese momento me di cuenta de que ya estaba atrapado en su trampa. La cocina y muy probablemente toda la casa estaba saturada con ese cabello oscuro. Donde quiera que fuese, me tropezaría con él y las perspectivas de salir con vida se volvían cada vez más sombrías. En un instante de resignación. Pensé que este sería mi destino, pero entonces ocurrió algo que erizó la piel de mi cuerpo. Escuché la voz de mi madre resonar desde el pasillo llamándome y pidiéndome que fuera con ella. Era inequívocamente. Su voz inconfundible y reconfortante. Me llamaba desde lo más profundo del pasillo una voz interna. Me advertía que no fuera, que era una trampa a punto. Estuve de ceder a la llamada. Cuando la cordura retornó de repente le respondí tú no eres mi madre una respuesta resonó sí soy yo contesté con firmeza. Mi madre lleva muerta más de diez años. Un silencio eterno se apoderó del lugar. Recordarlo aún me estremece. En el pasillo se revelaron cuatro ojos brillantes y rasgados. Podía sentir la furia en su mirada acercándose lentamente listo para lanzarse y atacarme sin darme cuenta. Pateé una vela haciéndola caer al suelo y el cabello comenzó a arder inmediatamente. Aquella criatura parecía retorcerse de dolor, su cuerpo conectado a cientos de tiras de cabello. Rápidamente comprendí la efectividad del fuego contra esa extraña telaraña que había invadido mi hogar. Sin perder tiempo, arrojé las demás velas al suelo y el cabello comenzó a arder. La bestia retrocedía ante el avance del fuego y conforme me acercaba a ella, noté que el cabello se le quemaba, cada hebra se consumía y la amenaza se desvanecía con el humo que se elevaba. Después de unos intensos segundos, la bestia emitió un sonido desgarrador de dolor, siguiendo su rastro. Me dirigí hacia la sala, pero antes de que pudiera alcanzarla, la vi escapar por una ventana abierta. En un instante la normalidad regresó. El cabello se extinguía como si fuera vapor Las luces recuperaban su intensidad en todos los rincones de la casa. Indudablemente, la presencia de esa monstruosidad había quedado atrás. Con la amenaza aparentemente disipada, me quedé en el centro de mi hogar, contemplando el humo que se había acumulado. Olía horrible. Con el corazón aún acelerado, decidí revisar cada rincón de la casa para asegurarme que todo estuviera en orden. La sensación de alivio me invadió gradualmente, pero aún así sentía una gran necesidad de saber las respuestas a tantas cosas que me habían pasado. Tomé la decisión de no quedarme allí así que guardé unas cosas rápido y me fui a pasar la noche a casa de una a mía tiempo después decidí ir en busca de ayuda profesional. Me ayudó a purificar mi casa y de paso a mi persona me hicieron una especie de ritual de limpieza. La sensación que tenía varios minutos atrás se había ido y sentía que ya lo estaba superando. Con el tiempo, mi casa recuperó su tranquilidad y normalidad. Aprendí a vivir con los recuerdos de esa noche y a cómo confrontarlos. Sé que fue toda una experiencia la cual me ha hecho recordar que allá afuera hay algo más que la vida que conocemos. Relato escrito y adaptado por lengua de brujo