Nov. 22, 2023

La Muñeca Maldita Que Casi Arruinó La Vida De Mi Hermano Historias De Terror - REDE

La Muñeca Maldita Que Casi Arruinó La Vida De Mi Hermano Historias De Terror - REDE

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Poseída por una muñeca. Hoy voy a contarles una historia que le pasó a mi hermano hace ya algunos años y que, de ser sincero, al principio no le creí, pues me costó trabajo tomarlo en serio, pero al ver las secuelas de lo que provocó este suceso, me hizo reflexionar más sobre lo que vivió. Tenía años de no verlo. Yo estuve un tiempo del otro lado de la frontera, por lo que por mucho no tuve contacto con toda la familia y hasta donde yo sabía, mi hermano estaba construyendo una casa donde él vivió un tiempo con su pareja. Pero cuando me lo reencontré, le pregunté por qué había terminado su relación con ella. Él insistía en que nunca había sido así, y fue cuando me contó lo siguiente. Él y su pareja viven en un pueblito cercano a marabatío michoacán en una casita que acaban de terminar de construir por mucho tiempo. Es esto que tuvo en obra negra a falta de recursos. Por ello, ambos dormían en la planta baja, mientras que la planta de arriba seguía en construcción. Varias de sus pertenencias aún se mantenían en cajas que debían ocupar un lugar en la planta alta. Cierto día, mientras que mi hermano se encontraba guardando la ropa que recién se había secado, escuchó una serie de ruidos extraños. Estos ruidos parecían provenir de las cajas que tenían acumuladas en una habitación. Nunca habían tenido ratas en su casa, pero esta vez era posible por el desorden que tenían acumulado. Se armó con una escoba en mano y empezó a remover las cajas esperando que saltara una rata o cualquier animal. Mientras más movía las cajas de un lado a otro. El ruido se hacía cada vez más fuerte. Se encontró con una pequeña caja a la cual estaba boca abajo y de ella se escuchaba el ruido de antes. Con la escoba la volteó y todo quedó en silencio. La caja estaba envuelta en un papel de color negro y no se podía apreciar a simple vista que era lo que contenía, así que decidió abrirlo para examinar que podría estar causando esos ruidos y lo que encontró lo desconcertó mucho. Se trataba de una muñeca, de un aspecto colonial, de un rostro blanco. Creyó que se trataba de esas muñecas que al recostarlas cerraban los ojos, pero ésta los mantuvo abiertos. Pensó que quizás le pertenecía a su esposa, así que le quitó el papel, pero la mantuvo dentro de su caja, pensando en que se la mostraría para después preguntarle sobre ella. Ya más tarde, cuando su novia regresó de trabajar, mi hermano ya tenía lista la caja abierta en la mesa para que al abrir la puerta, lo primero que viera fuera la muñeca. Pero cuando su pareja entró y vio la muñeca, ella muy extrañada le preguntó a mi hermano que de quién era esa muñeca y que de dónde la había sacado. En un inicio, mi hermano pensó que se trataba de una broma, lo que le decía su novia, pero ella se veía muy sorprenda, así que le platicó cómo había dado con ella y en qué condiciones. Pero aún así, su novia le aseguró que no era suya. Inclusive no recordaba haber visto la caja entre todas las cosas que habían guardado, decidieron ya no guardar a la muñeca, pero sí conservarla en su caja, pues la intención que tenían era venderla en un futuro, así que la colocaron a un lado del televisor. Mi hermano, al meterla nuevamente a la caja, se percató que la muñeca ya tenía los ojos cerrados. Sólo pensó en que pudiera estar defectuosa. Pasaron un par de días sin ninguna novedad. Todo se encontraba tranquilo. Cuando una noche de un fin de semana ambos se encontraban trabajando en la planta alta y se empezaron a escuchar varios ruidos proveniente del primer piso. A mi hermano se le hizo fácil comentarle a su pareja que iría a ver qué pasaba, pues parecía que se había metido un animal por los ruidos que se escuchaban. Tomó un palo de madera por si se trataba de algún perro, pues en ocasiones pasadas se habían metido a la cochera persiguiendo algún gato y quizás esta vez ya estaba en la casa, pero conforme bajaba las escaleras, se percató de una fugaz sombra que pasó corriendo hacia la habitación principal. Desconcertado, se acercó en silencio, pues no parecía ser la figura de un perro. Se trataba de algo más pequeño de lo que alcanzó. A ver. Escuchó una risa muy tenue y similar a la de una niña. La luz estaba apagada, así que no podía ver de qué se trataba, o que se encontraba allí adentro presionó el apagador y cuando el cuarto se alumbró, la muñeca se encontraba de pie por sí sola al borde de la cama. Después perdió el equilibrio. Cayendo de espaldas. Mi hermano se dio la vuelta para salir huyendo de la habitación. No se dio cuenta que en cuestión de pocos segundos, ya se encontraba en la planta alta con su pareja. Ella, al verlo tan agitado, le preguntó qué era lo que habría ocurrido. Mi hermano se encontraba pálido y no podía hablar. Respiraba agitadamente y por más que ella le preguntaba algo. A él no le salían las palabras conforme fueron pasando los minutos. Fue recobrando el aliento y le comentaba a su pareja por partes lo que había visto. Ella le confesó que ya unos días atrás había comenzado a ver sombras en la cocina, pues parecía que la observaban. No quiso mencionar nada, pensando que se trataría de su imaginación y no quería alterar a mi hermano, pero ahora la cosa cambiaría. Ella ya estaba convencida de que pasaba algo extraño en lo que quedó de la noche. No quisieron bajar a la primera planta por miedo. Los ruidos continuaron, pero ni uno de los dos decidió arriesgarse y prefirieron mejor bajar ambos. Cuando ya hubiera más luz. Al día siguiente, cuando el sol ya alumbraba toda la casa, los dos decidieron bajar y asomarse en su habitación. Allí se encontraba la muñeca, pero ahora en el piso y boca abajo, mi hermano estaba muy seguro de haberla visto caer sobre la cama y era imposible que por sí sola se hubiera bajado de la cama. La pareja de mi hermano le acercó una bolsa negra grande levantó la muñeca de un brazo y se dio cuenta de que los ojos los mantenía cerrados rápidamente. Él la metió allí y la cerró con varios nudos. Mi hermano notó que la bolsa se sacudía, así que decidió meterla a una caja vieja que tenían y la puso sobre la mesa. Ambos veían cómo era que la caja brincaba algo adentro. Quería salir por un par de horas. Veían como la caja brincaba era algo irreal, pero el problema era qué hacer con ella. Su pareja le comentó que podían mantenerla en el baúl y con un candado puesto, pero mi hermano no quería mantenerla en casa, así que recordó que conocía de alguien que les podía ayudar. No obstante, tenía que ir primero a visitarlo para que le ayudara, y la muñeca se quedaría en la casa. En el baúl. Se trataba de un amigo suyo que decidió dedicarse a la medicina Chamán. No se hacía llamar brujo, pero sí curandero. Le pidió a su pareja que se quedara a vigilar la caja y que por nada la abriera. Mientras él no se encontraba en casa. Mi hermano fue con su amigo lo más rápido que pudo. No se encontraba tan lejos de allí, así que no le llevó más de dos horas. Pero cuando regresó se encontró con algo que jamás hubiera esperado. Sobre la mesa se encontraba la caja rota. Parecía que alguien la había destruido con toda la intención para sacar la muñeca. Rápidamente, mi hermano buscó la bolsa donde estaba la muñeca, pero también estaba rota. Le habló a su pareja, pero ella nunca le respondió. La buscó por las habitaciones, el baño y el patio, pero no estaba en ningún lado. Fue cuando escuchó un tarareo que provenía del segundo piso. Subió rápidamente para encontrarse a su pareja sentada en una silla cantando una canción de cuna. Mi hermano se acercó para ver qué sucedía y horrorizado miró como su pareja sostenía a la muñeca como si se tratara de un bebé. Ella lo miró y le comentó que la muñeca estaba llorando y que por eso la sacó y para que se durmiera tenía que arrullarla. Mi hermano intentó quitársela, pero su pareja se resistía. Ella le decía que se trataba de su bebé y que no la podía dejar ir. Mi hermano notó que la muñeca mantuvo siempre los ojos abiertos y cuando logró quitársela a su pareja. La muñeca cerró ambos ojos. Él le explicó a su pareja que se trataba de un juguete del infierno, pero su pareja no le escuchaba. Quería arrebatársela de las manos. Después de estar peleando por la muñeca, mi hermano se la llevó a su habitación para encerrarse con ella. Su pareja se quedó afuera del cuarto llorando, mientras que del otro lado de la habitación le explicó a su pareja que su amigo, el curandero, los vería ese mismo día, pero tenían que apresurarse, pues no sa b ría que más podría pasar. Mi hermano se asomó al abrir la puerta y su pareja se encontraba en una de las esquinas de la casa. La miraba de frente y sin moverse. Incluso parecía que había dejado de respirar. Él se acercó para tomarla del brazo y subirla al auto, y ella estaba sonámbula, pues no reaccionaba ante nada. El amigo de mi hermano le indicó que llevara la muñeca al templo. Él ya se había puesto de acuerdo con el cura de la iglesia para que le prestara el altar para liberar al demonio. Cuando llegaron ya estaban esperándolos. Llevaron a la muñeca ante el altar y el cura le pidió a mi hermano que abriera la bolsa. La muñeca tenía los ojos cerrados aún no parecía sacudirse como antes el cura sin perder tiempo. La bañó en agua bendita, mientras que leía un salmo de la biblia que sostenía en la otra mano. La muñeca no emitió ningún movimiento. Sólo parecía que se trataba de una muñeca corriente cuando terminó de realizar el ritual el cura le comentó a Mr. Mi hermano que lo más conveniente sería que la dejaran en el templo y que ellos se encargarían de quemarla para después esparcir sus cenizas en un campo santo. Mi hermano no tuvo objeción en ello, así que aceptó la propuesta del cura y, antes de retirarse, cayó en cuenta de algo que había ignorado. Se encontraba parada justo a la entrada de la iglesia. A su pareja nunca les acompañó en el ritual, sólo los estuvo observando desde lejos. El amigo de mi hermano le preguntó si se encontraba bien, a lo que mi hermano le comentó que todo este asunto con la muñeca parecía ser que le había afectado demasiado. Pero justo cuando estaba por retirarse el cura, le detuvo y le obsequió un frasco con un líquido negro. Parecía ser algo viscoso. Le comentó que era un aceite de roble ideal para sacar a los demonios del cuerpo o alejarlos. Mi hermano no sabía exactamente por qué le estaban obsequiando esto, pero parecía ser que el cura entendía bien lo que estaba ocurriendo de camino a su casa. Mientras manejaba a mi hermano notó que su novia no decía nada todo el tiempo permaneció en silencio con la mirada perdida hacia la ventana. Él se imaginó que quizás ella estaba disgustada por lo que les había sucedido en la casa, así que decidió no mencionarle nada. Cuando llegaron a la casa, la invitó para platicar, pero ella no se movió. Se quedó sentada en la misma posición que mantuvo desde que subieron al carro, mirando hacia un lado por más que mi hermano le insistiera que bajara. Ella no lo hacía inclusive parecía que ni lo escuchaba. En eso algo distrajo su atención y al regresar la mirada a su novia, ella ya lo observaba fijamente. Esto lo asustó, sobre todo porque lo primero que recordó al verla fueron los ojos de la muñeca. La primera vez que la miró salió del automóvil y le comentó que si ocupaba algo, la esperaba en la casa. Ella no le dijo nada, solo lo miraba atentamente. Varios minutos después. Parecía que la lluvia llegaría en poco tiempo. Mi hermano aún esperaba a que su pareja bajara del auto, pero ella aún mantenía la mirada a la casa. No le quitaba la vista de encima. Mi hermano tuvo una extraña sensación que le incomodó bastante al verla a ella, así que desde la casa apuntó al carro con el control y puso los seguros del automóvil. Había algo en su pareja que le hizo sentir que ya no se trataba de ella y que era mejor que se cuidara y se mantuviera alejado. Empezó a llover, por lo que mi hermano ya no pudo mantener la atención en el automóvil, pues tenía que cubrir los huecos del segundo piso y cuando nuevamente bajo para ver cómo se encontraba, ella ya no estaba en el automóvil y la puerta se encontraba abierta. De forma instintiva, quiso salir a cerrar el vehículo para que no se mojara, pero algo en él le advirtió que no saliera. Pensó que lo mejor sería ponerle candado a la casa. La lluvia comenzó a intensificar y buscó con la vista a su pareja una vez más y en eso escuchó varias pisadas que corrían de un lado a otro y que algo se quebraba en el otro piso. Recordó que habían dejado unas veladoras que usaron la noche anterior. Pasó por su cabeza que se trataba de su pareja, pero era imposible que ella se haya subido sin entrar a la casa y sin una escalera. Pero tenía que ir a ver de qué se trataba aquel ruido y tuvo que volver a subir al segundo piso ya arriba. Llamó por su nombre a su pareja varias veces, pero nunca le contestó ya todo se encontraba muy oscuro, así que decidió encender un foco improvisado que tenían allí colgando y al hacerlo se dio cuenta de que había huellas de pies, descalzos, llenos de lodo por todo el piso. Estas huellas eran muy parecidas a los pies de su pareja y se dirigían hacia la planta baja. La siguió sólo para darse cuenta que éstas llegaban hacia la recámara principal de ellos. La luz por dentro estaba estaba apagada, así que al encenderla se encontró con que allí estaba su pareja mirando hacia una esquina de la pared Estuvo a punto de acercarse a hablarle, pero ella se dio la vuelta lentamente tenía la mirada. Volteando hacia abajo, dio un par de pasos hacia mi hermano y parecía muy torpe Al andar. Mi hermano se hizo a un lado y se dio cuenta de que sus pies los tenía volteados y apenas podía caminar. Él insistió en hablarle, pero ella no le decía nada. En eso levantó la mirada y los ojos se abrieron y cerraron. Al igual que una muñeca. Mi hermano se apresuró a salir del cuarto, cerrando la puerta de la habitación. Algo pasaba con su pareja. En eso comenzó a escuchar a sus espaldas la risa de una niña. Sin pensarlo, corrió a la puerta de la casa. Se dio cuenta que su pareja salía del cuarto y comenzó a perseguirlo ya más rápido. No podía abrir la puerta. Se encontraba muy aterrado y justo cuando la tenía a un metro de él reno y acordó el aceite negro de roble que le obsequió. El cura aún lo tenía en la bolsa, así que lo abrió rápidamente y un olor fuerte y penetrante a roble se impregnó en la casa. La pareja de mi hermano se sacudió. Parecía que le estaba dando un ataque mi hermano vació sobre sus manos el aceite y se lo echó desde la cabeza hasta los pies. La pareja de mi hermano ya no se le pudo acercar más, dándole el tiempo suficiente para que saliera de la casa. Rápidamente, dejando la puerta abierta, corrió hacia el automóvil y para colmo no lo podía hacer andar. Fue cuando vio que su pareja salió de la casa caminando torpemente, perdiéndose entre la densa lluvia. Fue una verdadera lástima, pues desde ese entonces ya no volvió a saber más de ella. Ya pasaron varios años. Desde eso, la casa ya está construida en su totalidad y cada puerta tiene más de tres candados para él. Jamás terminó la relación. Sabe que en algún lugar ella aún está ndombulando por las calles, pues se dice que se ha visto a una mujer preguntando por su bebé. Más aún hay algo que aún no entiende o sabe. Cómo fue que pasó, cómo es que esa muñeca llegó hasta ellos