La Leyenda Del Perro Prieto Historias De Terror - REDE

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El perro Prieto. Aquà donde vivo se cuenta una leyenda que narra que hace muchÃsimos años vivieron dos hombres que eran como el agua y el aceite. Ignacio, un buen tipo que siempre se fijaba en el bien del prójimo. Ayudaba a la comunidad, alimentaba a los desamparados y siempre estaba ahà cuando alguien lo necesitaba. Por el contrario, Iván era un tipo detestable, alcohólico, grosero ladrón, todo lo malo que puede ser un hombre. Ignacio, a pesar de ser el opuesto de Iván, siempre trató de ayudarlo. Si Iván se metÃa en problemas, Ignacio estaba ahà para pagar lo que se robaba, reparar los años que ocasionaba, le regalaba comida y le pedÃa que dejara el alcohol. Como era de esperarse. Iván nunca hizo caso. Un buen dÃa. Ignacio, cansado de estar detrás de Iván, decidió llevarlo a su casa. Pensaba que si lo tenÃa en su casa podÃa vigilarlo mucho más de cerca, tal vez incluso podrÃa rehabilitarlo. Lo ayudó tanto que Iban quedó irreconocible. Ahora sà tenÃa pinta de ser un buen hombre. Una tarde, Ignacio se enteró de que su madre estaba gravemente enferma y decidió ir a visitarla. Iban siendo como era, no iba a desaprovechar la oportunidad, asà que salió a la calle con una apariencia que denotaba decencia y no le llevó mucho tiempo a traer a una chica que se vio cautivada por su buen aspecto. La joven no titu vió en acompañarlo para tomar unos tragos conforme avanzaba la noche, Iban la llevó a casa para seguir tomando, aunque en realidad era la casa de Ignacio la muchacha iba en buen plan sin ninguna otra intención. Por eso quiso irse cuando Iban mostró otras intenciones. Ante la negativa de ella, Iban se puso violento, pero afortunadamente, la muchacha logró escapar. Cuando llegó la mañana de forma inesperada, Ignacio volvió a su casa para recoger algo de ropa. La enfermedad de su madre era más grave de lo que habÃa imaginado y tendrÃa que quedarse con ella varios dÃas para cuidarla. Minutos después de su llegada, alguien llamó a la puerta de forma muy enérgica. Fue a abrir eran los vecinos. Estaban furiosos. La chica les habÃa contado lo que habÃa pasado con Iván y ahora estaban ahà para darle una lección. Ignacio, creyendo en la palabra de los vecinos, no pudo soportar más la presencia de ese mal agradecido en su casa y lo echó a la calle como era de esperarse. La Comunidad y su justicia por cuenta propia le propinaron la peor de las golpizas. Luego de semejante castigo, Iván buscó la ayuda de Ignacio, pero él ya no estaba dispuesto a brindarle apoyo y le cerró la puerta en la cara. Después de eso iban sencillamente se sofun. Una mañana, una mujer del pueblo regresaba del mercado y se encontró con un perro enorme de pelaje negro colmillos afilados y ojos que parecÃan carbones encendidos. Aterrada por la apariencia del animal, intentó huir, pero el perro no la dejó. La mujer ingenuamente pensó que sólo querÃa un poco de comida. Sacó de su bolsa un pedazo de pan y el perro sigilosamente se acercó a ella olfateando lentamente el pan en su mano. En ese preciso momento, el monstruoso perro lanzó una mordida que le arrebató una parte de la mano. La mujer quedó aterrada en estado de choc sin poder reaccionar adecuadamente. El perro aprovechó su aturdimiento para huir del lugar. Aquel suceso fue conocido por toda la gente del pueblo. Nadie podÃa entender común animal podÃa comportarse de forma tan violenta y despiadada. En otra ocasión, un grupo de campesinos que regresaba del campo se topó con el mismo como perro enorme de pelaje negro. Los campesinos no pensaron que se tratara de aquel perro que habÃa atacado a la mujer, sino que, como para ellos era habitual encontrar perros callejeros. Creyeron que aquel animal tenÃa los ojos rojos debido a que estaba padeciendo alguna enfermedad. Uno de los campesinos intentó acariciar al perro creyendo que era amigable, pero en pocos segundos el perro le dio un mordisco al campesino, ocasionándole una herida grave. Con ese segundo incidente se volvió evidente que aquel animal no era un perro normal. Todos entendieron que si alguien lo veÃa, debÃa alejarse de él lo más rápido que pudiera. El miedo se apoderaba de la población y nadie se sentÃa seguro. Una tarde, mientras Ignacio caminaba hacia su casa, se topó con un perro que encajaba perfectamente con la descripción fÃsica de aquel animal. Ignacio se asustó por un momento, ya que tenÃa conocimientos de las historias que se contaba. Sin embargo, a diferencia de los otros casos, esta vez el perro no se mostró agresivo. De hecho, miraba a Ignacio con una mirada calmada. En ese preciso momento, las patas delanteras del perro parecieron convertirse en manos humanas. Ignacio, asustado, gritó por ayuda, lo hizo con todas sus fuerzas. Fue escuchado por varias personas quienes se acercaron corriendo. Cuando esas personas llegaron pudieron ver lo mismo que Ignacio. Las patas delanteras del perro eran manos de una persona, como para ese momento toda la gente del pueblo ya estaba en alerta. Varios de ellos que se acercaron para ayudar a Ignacio iban armados, no necesariamente con pistolas, pero sà con palos y picos. La gente, sin dudarlo ni por un segundo, empezaron a atacar al perro. No tuvo oportunidad de escapar porque rápidamente lo rodearon y entre todos atacaron. Luego de cansarse de atacarlo, descubrieron que en medio de ellos tirado en el piso y en un Estado que, evidentemente, dejaba más que claro que ya no respiraba. Lo que estaba ahà no era un perro, era iván. La gente no entendÃa nada. Uno de los ancianos que apenas iba llegando al lugar les dijo era un gual. Acaso no se dan cuenta de seguro. Luego de la golpiza que le dimos, se fue del pueblo a buscar a la bruja para cobrar venganza. Toda la gente se quedó estupefacta. En eso, Ignacio cayó al suelo, tenÃa una mordida en un pie en la cual lo habÃa herido y, entre tanto, alboroto no se dio cuenta. La leyenda termina diciendo que al llegar la siguiente luna llena la mujer, el campesino y también Ignacio. Los tres se convirtieron en nahuales la planchada. Les quiero compartir una historia que se cuenta aquà en el hospital donde trabajo. Un dÃa, como cualquier otro, una joven llamada Eulalia se integró al personal de enfermerÃa. PoseÃa una agradable apariencia, cabello rubio, ojos claros y facciones finas. Su actitud, aunque amable y educada, estaba revestida por un ligero aire de seriedad que le otorgaba una aura profesional. Después de sus primeros dÃas en la institución, Eulalia demostró gran profesionalismo y diligencia en su trabajo. Su dedicación hacia los enfermos a menudo iba más allá del deber y reflejaba un genuino interés por su bienestar. Además de su enfoque profesional, Eulalia mantenÃa un aspecto impecable. Siempre estaba pulcramente vestida sin la más mÃnima mancha o arruga. Esta atención meticulosa a los detalles no pasaba desapercibida y pronto se ganó el aprecio de los médicos y del personal en general, asà como también de los pasivos, quienes solÃan pedir ser atendidos por ella. A pesar de su destacada labor, logró evitar despertar envidia entre sus compañeras y compañeros de enfermerÃa, cosa que, como saben todos aquellos que han trabajado en un centro médico, siempre es difÃcil, porque las envidias nunca faltan. Todo El tiempo de la joven se dividÃa entre sus responsabilidades en el hospital y las atenciones hacia su pequeña pero estable familia, conformada por sus padres y sus dos hermanos menores. Una mañana, el director del hospital convocó al personal para presentar al nuevo médico recién llegado, el doctor JoaquÃn. Este hombre provenÃa de una familia adinerada. Por lo mismo, poseÃa cierto aire de arrogancia que no pasaba desapercibido. El nuevo doctor rápidamente llamó la atención de las enfermeras de todas menos de Eulalia. Por lo menos asà fue al principio. Pasaron unos cuantos dÃas desde la llegada del doctor JoaquÃn. Eulalia aún no habÃa cruzado palabra alguna con él, aunque ya le habÃan llegado rumores que describÃan al doctor JoaquÃn como un hombre orgulloso, uno de esos individuos que miran a casi todos por encima del hombro. Por eso mismo, Eulalia no sentÃa muchos deseos de conocerlo. Sin embargo, un dÃa la llamaron para que le ayudase con la extracción de una bala en la pierna de un paciente. A pesar de los rumores, cuentan que Eulalia quedó enamorada del doctor JoaquÃn en cuanto lo vio de cerca al punto de que sus manos temblaban ligeramente mientras le pasaba los instrumentos para realizar el procedimiento de extracción. Con el transcurso del tiempo, Eulalia comenzó a obsesionarse con el Dr. JoaquÃn, a pesar de las advertencias que decÃan que no le convenÃa. Aunque coqueteaba con una y otra enfermera, Eulalia seguÃa enfrascada en sus sentimientos, diciéndose a sà misma que sus compañeras estaban exagerando. Simplemente justificaba las oras de JoaquÃn, incluso cuando no podÃa negar algunas crÃticas válidas sobre él. Pasados algunos meses, ella consiguió que el Doctor JoaquÃn se diera a sus encantos aceptando ser su novio. Durante un largo tiempo, Eulalia se sentÃa la mujer más dichosa del mundo, aunque era evidente para todos que JoaquÃn no parecÃa amarla con la misma intensidad, incluso según las malas lenguas coqueteaba con otras chicas a espaldas de ella. Tras poco más de un año de noviazgo, Eulalia se sorprendió cuando un dÃa JoaquÃn le propuso matrimonio, a lo cual ella aceptó. Sin embargo, era necesario esperar para la boda, ya que antes JoaquÃn debÃa irse un seminario de quince dÃas en otra ciudad. El tiempo de espera para la boda se le hacÃa eterno tan sólo una semana tras la partida de JoaquÃn, Eulalia lo extrañaba de una manera abrumadora, como si hubiese estado estado ausente durante varios meses, faltando poco para que terminara el presunto seminario. Un enfermero la abordó cuando estaba sola. El enfermero le pidió que lo acompañara una fiesta como su pareja de baile. Sin embargo, Eulalia se negó sorprendida de que alguien pudiera desconocer su relación con el doctor JoaquÃn, con asombro y algo herido. El enfermero le explicó que no entendÃa cómo. Nadie le habÃa contado que JoaquÃn habÃa renunciado en el hospital y se habÃa ido de viaje de luna de miel con su nueva esposa. Eulalia quedó completamente sin habla experimentaba una mezcla de dolor y consternación. Se encontraba en un torbellino de emociones y confusión. Por eso ella no le dijo nada a aquel enfermero y simplemente agachó la cabeza y se marchó. Pensó que aquello sólo fue un invento del enfermero para salir con ella, pero a la mañana siguiente decidió averiguar los registros y efectivamente, j JoaquÃn habÃa renunciado desde su decepción amorosa, Eulalia jamás volvió a ser la misma. Nunca antes habÃa tenido un novio y el primero que tuvo la trató como un objeto. Permitió que la desilusión progresivamente la transformara en una mujer frÃa, silenciosa y sombrÃa. Eulalia, aunque brindaba cuidados y atención a los pacientes, ya no habÃa esa chispa cálida y amorosa que solÃa caracterizarla descuidando a los enfermos hasta el punto de que algunos murieron por sus negligencias al olvidarse de darles la medicación. A pesar de todo, no fue despedida porque sus compañeros y superiores le apreciaban. Pensaban que tarde o temprano volverÃa a ser la chica trabajadora y dedicada. Pasaron asà los años hasta que una enfermedad cayó sobre ella, transformándola en una paciente más del hospital y ahora ella era la abandonada. Sin embargo, en lo profundo de su soledad, la reflexión comenzó a ablandar su col corazón antes de morir se arrepintió profundamente de haber sido tan mala enfermera durante sus últimos años de servicio. Falleció sin poder perdonarse a sà misma con el anhelo de enmendar de alguna forma esos errores que se habÃan cobrado más de una vida de pacientes que no tenÃa ninguna culpa de la desgracias de la enfermera. Tras varios años de la muerte de Eulalia en el hospital, comenzaron a surgir testimonios de gente que era atendida por una amable enfermera que aparentemente no pertenecÃa al personal del hospital porque no la habÃan visto antes. Una joven con uniforme impecable y rostro perfectamente serio. La gente relataba cómo les ayudaba en momentos de dolor y confusión brindándoles consuelo y aliento. A medida que estas historias se difundÃan, Eulalia se convertÃa en una leyenda en el hospital. Normalmente, los testimonios eran confusos porque Eulalia solÃa atender a los enfermos cuando dormÃan o cuando estaban en estado grave. Nunca atendÃa a personas compadecimientos menores. En una ocasión, una de las enfermeras que trabajaba de noche se quedó dormida durante su turno. Su negligencia podrÃa haber costado la vida de un paciente y que necesitaba una importante medicación para tratar una fuerte infección. El hombre, casi inconsciente, observó que una enfermera a la cual no pudo reconocer le suministró un antibiótico necesario. Después lo arropó le. Sonrió le dijo que todo estaba bien y se fue un par de horas después, la enfermera, que se habÃa dormido en su turno, despertó sobresaltada. Salió corriendo hacia la habitación, temiéndose lo peor. Allà se encontró con que el goteo que mezclaba el antibiótico con el suero estaba perfectamente colocado y la dosis era correcta. Aún asustada le preguntó al paciente quién le habÃa puesto la medicación. El hombre le contó la experiencia con la enfermera misteriosa, describiéndola como alguien de cabello rubio, pero con un rostro difuso eulalia conocida como la planchada. Se convirtió en una figura enigmática En el hospital. AtendÃa a personas que necesitaban ayuda médica o que habÃan sido descuidadas por otras enfermeras. Sin embargo, pocos pueden recordarla claramente, ya que casi siempre se mostraba con el rostro borroso o de espaldas. A pesar de esto, todos coinciden en que su apariencia estaba impecable y que sus ropas estaban perfectamente planchadas. Algunos miembros del personal también aseguraban haberla visto durante breves momentos entrando o saliéndo de habitaciones de pacientes. Eulalia nunca fue percibida como una amenaza, ya que ayudaba a los enfermos cuando estaban descuidados. Esto se confirmaba gracias a los múltiples testimonios de pacientes que afirmaban haber recibido ciertas medicaciones en momentos en los que el personal médico no estaba presente. Aunque su presencia era sutil, su contribución al bienestar de los pacientes era evidente. La leyenda de la planchada se extendió por el hospital luego hacia otros hospitales de la ciudad del Estado y actualmente su historia es conocida en gran parte del paÃs. Debo aclarar que yo nunca he tenido la oportunidad de verla y los pacientes a los que ha atendido tampoco la han visto. Supongo que esa es una buena señal porque, como dije ella, se aparece para brindar atención a los pacientes tratados por personal descuidado la criatura de zun Pango en el Pintoresco poblado de Zumpango, en el Estado de México. Se han reportado numerosos y asombrosos avistamientos de naturaleza paranormal y esto ha estado ocurriendo no solo desde que mi padre era joven, sino inclusive desde la época en que mi abuelo era niño. Las cosas que suelen contar que son avistadas aquà son muy vario pintas y, tal como ocurre con el fenómeno de la llorona que dicen que se aparece en todos lados. Ocurre algo un poco parecido con la leyenda que más recuerdo de mi infancia, pues ahora que soy adulto en Internet, sobre todo en YouTube, me he encontrado historias similares que ocurren en otros lugares del paÃs. Me refiero a la leyenda de la sirena. En las profundidades de la laguna que tenemos aquà vive una sirena. Ahora con sirena me refiero a un ser de rasgos tentativamente femeninos que al mismo tiempo tiene rasgos de criatura marina. Hago esta aclaración porque desconozco si una sirena sé un tipo de nagual de agua o si las sirenas son demonias o, a lo mejor pueden ser otros seres que llegaron de otro planeta. No tengo idea. AquÃ, en los alrededores se tiene una gran cantidad de teorÃas. Una de las teorÃas que busca darle a la Sirena un origen nativo dice que cuando llegaron los españoles a México, luego de que Cuauthemoc descubrió sus intenciones hostiles y tras la traición de la malinche, el Emperador ordenó que la virgen más bella del Imperio fuera llevada a la laguna para ser entregada a la diosa Chalchihuitlique. Es adiosa para evitar que los españoles tomaran a la joven mujer la transformó en una criatura que conservará su belleza, pero que adquirirá la fiereza para matar a todo aquel que intentara amenazarla. Un dato curioso sobre la Sirena de aquà es que, según cuenta la gente más mayor de la zona, es que la leyenda de esta sirena fue la que ocasionó que en las barajas de la loterÃa se incluyera una sirena. No podrÃa afirmar que es un dato verÃdico, pero por lo menos menos es interesante considerar que pudiera ser cierto para darle un contexto histórico a la leyenda. Hay que remontarnos a mediados del siglo pasado. Yo nacà en mil novecientos sesenta y seis y para cuando yo cumplà diez años era consciente que la laguna era el centro de un montón de fenómenos raros. Muchos jóvenes en su mayorÃa, varones desaparecÃan misteriosamente y cada que alguien desaparecÃa sin dejar rastro se decÃa que la última vez que alguien lo habÃa visto con vida habÃa sido siempre cerca de la laguna. Asà que en una ocasión le pregunté a mi padre por qué se decÃan tantas cosas malas sobre la laguna. Mi padre me contó que varios años atrás. Mucho antes que yo naciera, una familia europea, especÃficamente española, llegó a vivir cerca del lugar. Esa familia estaba compuesta por un matrimonio y dos hijos varones, uno chico de menos de quince y otro más grande, de unos veintitantos años. Los dos jóvenes les gustaba pasar tiempo en la laguna. En una ocasión se quedaron hasta el anochecer cerca del agua. Cuando estaban a punto de irse, escucharon algo que les pareció ser el canto de una mujer que parecÃa salir desde abajo del agua. El hermano menor sintió mucho miedo y le pidió a su hermano mayor que regresaran a casa, pero de pronto una criatura con rasgos imposibles de explicar, salió del agua y jaló al muchacho mayor hacia las profundidades. El hermano menor de inmediato comenzó a correr mientras gritaba por ayuda y aunque en el trayecto desde la laguna hasta su casa se cruzó con varias personas, todos lo ignoraron, suponiendo que se trataba de las tÃpicas bromas de un crÃo. Finalmente llegó a su casa y completamente sobrepasado por la angustia y la desesperación, trató de explicarle a su madre lo que habÃa pasado, pero estaba tan nervioso que no podÃa darse a entender. Cuando finalmente logró tranquilizarse y pudo exor explicar todo, su madre quedó horrorizada, pero no por el hecho de que su hijo menor le estuviera diciendo que un monstruo marino se habÃa llevado a su hermano, sino porque la mujer, al ser de creencias demasiado ortodoxas, estaba pensando que su hijo menor accidentalmente habÃa provocado que su hermano se ahogara y que sólo estaba inventando una historia para no cargar con la culpa hasta donde mi padre tenÃa entendido. Aquella familia ni siquiera intentó buscar el cadáver de su hijo, sino que sencillamente se fueron del lugar. Luego de escuchar la historia que me contó mi padre le pregunté cómo era posible que se hubieran dado a conocer tales hechos si la familia se habÃa ido sin hacer nada. Entonces mi padre me respondió que cuando la familia se fue, era evidente que el hijo mayor no iba con ellos, lo cual dejó una duda. Pero pocos años antes de que yo naciera, a principios de la década de los etes, se hizo un descubrimiento que era la pieza faltante para saber por qué el hijo no iba con ellos. Y ese mismo descubrimiento le dio origen a la historia sobre el muchacho que habÃa sido ahogado por un monstruo marino. Resulta que un niño se habÃa perdido allà en la laguna. Ese niño era hijo de alguien que formaba parte de la Armada de México. Asà que el padre del niño perdido, junto con otras personas, uno de los cuales era lugareño, realizaron una búsqueda. Si bien ya sabÃan que no lograrÃan encontrarlo con vida, querÃan por lo menos hacer el funeral de cuerpo presente. En medio de la búsqueda encontraron una cueva que conducÃa una cámara rocosa que, a pesar de estar debajo del agua, la cámara no estaba inundada. Dentro de ese lugar, que era fangoso y olÃa a los mil demonios, encontraron restos humanos, algunos ya eran sólo pedazos de huesos y o y otros eran más recientes. Entre los restos hubo dos que destacaron. El primero fue del niño que estaban buscando y el otro era el cadáver de aquel joven español. Si bien por el estado de los restos era imposible que lo reconociera, lo que reveló la identidad fue un anillo de oro que el joven siempre portaba. Fue por eso que supieron que se trataba de aquel joven, ya que aquel asunto terminó. El lugareño le contó a sus vecinos lo que habÃan encontrado en aquella extraña Cámara sumergida y asÃ, de boca en boca y de poco a poco se fue formando la leyenda de la Sirena. Todo eso se me quedó muy grabado desde que mi padre me lo contó. Debo admitir que, aunque la leyenda me hace mucho sentido y a pesar de lo increÃble que suena, yo la encuentro en serio posible. La creo, por lo mismo, no soy fanático de pasar tiempo cerca de la laguna. No dirÃa que el lugar me da miedo, pero si me impone mucho respeto. La leyenda de la sirena es algo que ha perdurado a lo largo de los años, transmitida de padres a hijos y posiblemente siga de esa manera por muchas décadas más. Una bruja en Jalisco voy a compartir una leyenda que conozco desde hace varios años. Cabe aclarar que he escuchado varias versiones de la misma leyenda en todas las ciudades que he visitado dentro del Estado. Por lo mismo, me resulta imposible saber cuál es la versión correcta y tampoco podrÃa decir en qué ciudad se originó la leyenda. En una ocasión, un humilde campesino se vio sorprendido por la llegada de la noche mientras transitaba cerca de una laguna. Montaba su burro de regreso a casa. En la oscuridad profunda y los silbidos del viento le hacÃa sentirse un poco incómodo de De repente, el burro empezó a inquietarse, rebuznando y dando patadas hasta tumbarlo y abandonarlo en el suelo. El campesino, confundido por la reacción del animal, se levantó y comenzó a correr en un intento por alcanzarlo. En su camino se encontró con un resplandor que parecÃa provenir de una gran fogata. A medida que se acercaba, escuchaba cantos y risas de una mujer sigilosamente, se acercó aún más y se escondió entre los arbustos. Desde su escondite observó una anciana vestida con una túnica negra que cantaba y danzaba alrededor de la fogata en la orilla de la laguna. Al observarla con más detalle, el campesino se dio cuenta de algo sumamente aterrador. Esa anciana no estaba pisando el suelo, estaba flotando en el aire. Su rostro estaba oculto. En las sombras sólo se distinguÃan unos cabellos enmarañados. La anciana continuaba sus cantos y danzas alrededor de la fogata. El campesino temeroso por lo que veÃa permane y asà escondido entre los arbustos intentando no hacer ruido, pero su horror aumentó cuando no toque un par de piernas estaban tiradas a un lado de la fogata. Era como si la anciana se hubiera despojado de ellas para realizar su macabro ritual. En ese momento, el campesino vio aterrado cómo su burro se acercaba al lugar de la fogata y la anciana no dudó en abalanzarse rápidamente hacia el animal. Enterró sus garras en el cuello y lo mató. Y por si esto no fuera lo suficientemente horrible. La bruja comenzó a devorar la cabeza del animal mientras seguÃa flotando alrededor del fuego. Finalmente tiró el cuerpo del animal a las llamas y en ese preciso instante, el fuego se apagó. Después, ella también desapareció. Finalmente tiró el cuerpo del animal a las llamas y en ese preciso instante, el fuego se apagó. La anciana bruja aún flotando en el aire, lanzó un grito gutural y en lo que dodo, como si hubiera percibido la presencia del campesino. El campesino se quedó completamente asombrado sin poder moverse, como si estuviera hipnotizado. Su asombro fue tan grande que ni un músculo movió. Todo cambió cuando sintió una mano helada a posarse en su espalda, se giró y vio que era la bruja. Ella lo agarró fuertemente del cuello y le exhaló su aliento descompuesto en la cara. Mientras lo hacÃa susurraba palabras inentendibles. El campesino, sin poder hacer nada al respecto, inhaló el aire que salÃa de la boca de la bruja. Luego la bruja desapareció, dejando tirado al pobre. Hombre tardó mucho tiempo en poder levantarse, pero finalmente lo logró y como pudo, empezó a caminar de regreso al poblado. Cuando llegó estaba tan exhausto que se desplomó quedando inconsciente. Cuando los vecinos lo vieron, fueron corriendo a informar a su esposa, entre varios, lo llevaron cargando hasta su casa. El hombre se tardó casi un dÃa entero en despertar y cuando lo hizo estaba delirando. No dejaba de relatar lo sucedido en un estado de choc completo. Al principio pensaron que tal vez se habÃa pegado muy fuerte en la cabeza, pero tras revisarlo, se dieron cuenta que no tenÃa ningún golpe ni tampoco alguna especie de herida. El detalle de descartar el golpe sumado a que ese señor jamás nadie lo habÃa visto beber nada de alcohol. Sirvió para que la gente comenzara a creer en su escalofiante historia. Algo que también ayudó a que su historia tuviera credibilidad. Fue el rostro que tenÃa el pobre señor. Luego de unas horas comenzó a sentir un intenso dolor en el estómago, seguido de vómitos y un aliento desagradable que se esparció de manera inusual por toda la casa. El señor se estaba muriendo y asà sucedió antes de que el sol se ocultara aquel dÃa. Si bien, como dije al principio, he escuchado esta versión de la historia en muchos lugares con ciertos detalles de ns si mi memoria no me falla. La primera vez que me la contaron me dijeron que la historia transcurrÃa en Cajititlán. La misma leyenda dice que al dÃa de hoy, especialmente durante las altas horas de la noche, aquella anciana Bruja se manifiesta en forma de una bola de fuego, sobrevolando los cerros cercanos a la laguna de forma errática. Conozco personas que me han dicho que han tenido la oportunidad de ver esa bola de fuego suspendida en el aire durante largo tiempo para después alejarse una gran velocidad. Dicen que la Bruja aún anda buscando a quién atacar. Relatos escritos y adaptados por Ramiro contreras








