La Estatua De Mi Abuela Contiene Un Demonio Historias De Terror - REDE

¡ Rápido ! Suscríbete y activa la campanita.
Se parte de la comunidad REDE.
ENVIAME TUS HISTORIAS A: relatosdesclasificados@gmail.com
SÍGUEME EN FANPAGE: https://bit.ly/33H3Og3
SÍGUEME EN INSTAGRAM: https://bit.ly/3dgiBmd
Se parte de la comunidad REDE.
ENVIAME TUS HISTORIAS A: relatosdesclasificados@gmail.com
SÍGUEME EN FANPAGE: https://bit.ly/33H3Og3
SÍGUEME EN INSTAGRAM: https://bit.ly/3dgiBmd
El Ãdolo de las sombras. Desde que era un niño, siempre me ha intrigado la estatua que tiene mi abuela cuartada en el rincón más oscuro de su closet. Se trata de una figura con el aspecto más macabro que uno se puede imaginar. Es representada con la forma de un hombre con cabeza de cabra, con cuernos afilados y una sonrisa inquietante y siniestra. Todo el cuerpo está tallado en piedra, vestido con una larga gabardina de color rojo brillante. Es como si fuera una especie de sacerdote. Mi abuela es una mujer reservada y enigmática. Nunca me permitió acercarme a ese rincón de closset. Incluso habÃa temporadas en las que no nos dejaba ingresar a su habitación. Nos decÃa que alguien la estaba ocupando. Nunca vimos que ingresar a alguna persona y aún asà se escuchaban ruidos dentro de ella. Ella siempre me comentó que la estatua un objeto peligroso y que sólo debÃa ser usado por aquellos con los conocimientos adecuados. Yo la descubrà por accidente cuando recién, mi abuela la habÃa adquirido. Estaba jugando a las escondidillas con mis primos y a mà se me ocurrió ocultarme dentro del clóset. Me parecÃa el escondite perfecto. Nadie se esperarÃa que estuviera allÃ. Sólo escuchaba cómo encontraban a todos mis demás primos. Abrió un poco el closet para tener un poco de luz. Me aguantaba la risa de sólo ver cómo perdÃan uno por uno. Entonces, detrás de mà escuché a alguien reÃrse. Me di la vuelta y con la poca luz que habÃa pude ver el rostro de ese ser más alto que yo salà rápidamente de la habitación de la abuela. Desde ese entonces, ella no nos permitió jugar allÃ. HabÃa ocasiones en las que mi abuela sacaba la figura del closet y la dejaba a un costado de él, pero siempre que lo hacÃa procuraba taparle los ojos. Ella me llegó a decir que que que era para que no nos mirara, pero habÃa ocasiones en las que mi abuela se le olvidaba tapar sus ojos y la dejaba al descubierto. Con el tiempo, yo comencé a sentir una extraña fascinación por ella. Me perturbaba ver su mirada. ParecÃa seguirme a donde quiera que fuera. Yo sentÃa que estaba viva. Conforme, el tiempo pasó. Mi curiosidad fue creciendo a tal grado que era imposible pensar cuándo tendrÃa una oportunidad para verla. Uno de mis primos me reto a que si un dÃa llegaba a ver la estatua, tenÃa que probárselo. Una noche, cuando mi abuela dormÃa, aproveché la oportunidad para meterme a escondidas hasta su habitación y abrir el clóset. Un olor penetrante y rancio se impregnó en toda la habitación. En cuanto abrà la puerta, gracias a una veladora negra que tenÃa mi abuela sobre un mueble, pude ver la serie de artefactos y libros que tenÃa allà guardados. El miedo me invadió cuando me di cuenta que todo todo lo que estaba mirando estaba relacionado con la brujerÃa y el ocultismo, pero mis ojos se fueron directamente a la figura. Esta tenÃa su mirada clavada sobre mÃ. La cabeza de la cabra ahora parecÃa tener vida propia. No podÃa irme de allà sin tener una prueba de que abrÃa el closet. Asà que miré las manos de la estatua y me di cuenta que tenÃa un anillo, puesto me acerqué y en cuanto toqué sus manos. Inmediatamente me llegó una sensación de malestar. El rostro de la cabra parecÃa sonreÃr Me asusté bastante y ésta me sostuvo con fuerza. No podÃa soltarme de ella. Su cabeza giró hacia mà y los cuernos afilados apuntaban a mi rostro. Yo luchaba para zafarme de sus garras. Fue entonces cuando ocurrió algo que me hizo temblar hasta lo más profundo de mi ser. La estatua giró la cabeza y abrió el hocico y se rió fuertemente de mÃ. Comencé a forcejear. No sentÃa los dedos de mi mano de lo fuerte que me apretaba u n o no tu onda de otra más que pedir auxilio a Mi abuela se despertó asustada y se acercó a mÃ. Miró a la estatua y le tapó los ojos y nariz con un paño negro. La estatua dejó de ejercer fuerza mi corazón. La tÃa desbocado un escalofrÃo recorrió mi espina dorsal. Mi abuela sólo me veÃa con ojos de furia y me repetÃa diciéndome que tenÃa que hacerle caso. Me dejó muy en claro que no sabÃa con lo que me estaba metiendo y si pensaba que eso quedarÃa asÃ, estaba muy equivocado. Pero, a pesar de todo lo que ocurrió, mi curiosidad no se apaciguó, sino que se intensificó. Mis padres me castigaron por más de un mes sin ir a la casa de la abuela. Mi primo me comentó que la abuela también habÃa puesto medidas de seguridad. Puso llave al closet y a la habitación. A partir de ese dÃa, mi vida tuvo un giro. Comenzó a cambiar todo el mes que estuve castigado y alejado de la estatua en r r e iró a tener pesadillas inquietantes. Escuchaba a una persona a gritar palabras que parecÃan ser alemán. Ante mà aparecÃa la estatua, la cual ya se movÃa por voluntad propia y me persiguió sin descanso. Era como si recibiera órdenes de aquellas palabras que se escuchaba. Despertaba siempre su dando y con el corazón acelerado, era incapaz de discernir entre la realidad y mis sueños. La estatua parecÃa tener un poder maligno sobre mÃ. Incluso empecé a notar cambios en mi propio ser Mis pensamientos se volvieron oscuros y absurdos. Mis acciones se convirtieron en impulsos agresivos. Mi mente estaba invadida por imágenes perturbadoras y violentas. Me daba cuenta que lo que me estaba pasando no era producto de mi imaginación. SabÃa que tenÃa que liberarme de aquello. Era una pesadilla de la que no podÃa escapar. Un dÃa antes de dormir, tuve la sensación de que algo me estaba observando en mÃ. Cuarto, cerré mis ojos y sentà que en cualquier momento eso me jalarÃa las piernas o me caerÃa encima al volver a abrirlos y ver ropa apilada o el ventilador. Mi imaginación me jugó una mala pasada, pero pronto noté una silueta irreal que parecÃa ser la cabeza de una cabra. El aire comenzó a faltarme no podÃa dejar de mirarle el pecho me latÃa desesperadamente. Me apresuré a encender la luz y aquella silueta desapareció. En cuanto a la luz llenó el cuarto tenÃa que hacer algo. Aquella cosa me estaba atormentando en mi casa. Fue entonces que se me ocurrió algo. Necesitaba de mi primo de su apoyo para que buscaran los libros que estaban apilados dentro del clóset. Ãl se sentÃa en deuda conmigo por lo que me habÃa sucedido, asà que no tuvo ninguna objeción. Ya tenÃa dÃas que a mi abuela se le olvidaba cerrar la puerta. Fue entonces que mi primo aprovechó, encontró la llave en la repitida y pudo sacar los libros que le pedÃ. Cuando llegó a mi casa, nos metimos a mi cuarto y me mostró cuatro libros grandes que logró sacar. Entre los dos. Miramos los libros durante horas, buscamos respuestas, imágenes o algo que nos ayudara, pero no encontramos nada. Fue cuando se me ocurrió preguntarle a mi primo si no le habÃa dado miedo la estatua. Su respuesta fue no habÃa ninguna estatua. Dentro del Closset. No sabÃa si decirle a mi primo que una noche antes habÃa visto aquel ser frente a mà y que estaba sentado justo donde la vi parada. Decidà mejor no mencionar nada. Continuamos revisando los libros y a medida que leÃa me di cuenta que estábamos jugando con fuego. SerÃa cuestión de tiempo en el que me volverÃa loco. Fue entonces que casi al final de uno de los libros, encontramos una imagen de ella. Mencionaba que era un Ãdolo relacionado con un antiguo culto demonÃaco. Los textos advertÃan sobre los terribles efectos de estar expuestos a la influencia del Ãdolo. Aquellos que lo poseyeran serÃan consumidos por la oscuridad y la maldad y sólo la destrucción del Ãdolo podrÃa liberarlos de su influencia. Pero para calmar su sed era necesario taparle la vista y entre más oscuros sea el vendaje era mejor cualquier filtro de luz la provocaba. Entendà entonces que debÃa actuar de inmediato si querÃa liberarme de esa pesadilla. Asà que tomé una decisión valiente y reunà el coraje para enfrentar a mi abuela. Recuerdo que el dÃa que pedà hablar con ella tenÃa lágrimas en los ojos. Le conté todo de qué manera esa estatua estaba tomando control sobre mÃ. Yo era apenas un niño de once años que no sabÃa cómo llevar todo eso. Mi abuela se vio afectada. Ella me confesó que también durante un tiempo estuvo experimentando fuerzas oscuras cuando era joven, y todo aquello que tenÃa guardado en el closet era con lo que tenÃa que cargar, pues no podÃa deshacerse fácilmente de todo. Durante uno de sus rituales le obsequiaron la figura. Pero lo que más le inquietaba es que con el tiempo crecÃa. Era como si se tratara de una persona. Reconoció el peligro y prometió ayudarme a ponerle fin. Se acercó al Crossett y al abrirlo se percató que la figura no estaba allÃ. Ambos nos quedamos atónitos Al ver que la estatua habÃa desaparecido. Mi abuela buscó frenéticamente por toda la habitación, por la casa e incluso en cajas que tenÃan en el desván. Yo sentÃa cómo el miedo se apoderaba de mÃ. Mi abuela me comentó que lo mejor serÃa buscar ayuda, asà que llamó a la persona que le habÃa regalado aquella estatua. Por fortuna, se trataba de una vieja amistad que aún estaba con vida. Cuando le contamos lo sucedido, nos nos nos nos n o s or que tomarÃa el primer vuelo para ayudarnos. El antiguo amigo de la abuela resultó ser un viejo amor de cuando eran jóvenes. Ella me contó que gracias a él se acercó a ese mundo y que, con el paso del tiempo, él se dedicó a las artes oscuras. Cuando llegó a la casa, me di cuenta que se trataba de una persona de edad muy avanzada. Examinó los libros de la abuela. A la vez consultando las notas que tenÃa. Le contamos nuestra historia, la cual escuchó atentamente y después de un largo tiempo de análisis, nos reveló que la estatua era conocida como el Ãdolo de las sombras y estaba vinculada a un antiguo culto mexicano que sirvió en la época de la Revolución Mexicana. Nos comentó que a medida que el Ãdolo ganaba influencia sobre alguien, su aspecto fÃsico se transformaba adquiriendo mayor tamaño y poder. Si la estatua habÃa desaparecido sin significa ba l l, guien r s so habÃa entrado en posesión de ella, yo sentÃa que el mundo se me venÃa encima. El amigo de mi abuela nos advirtió que debÃamos encontrar la estatua y destruirla lo antes posible para romper el vÃnculo maligno que habÃa establecido conmigo. Le proporcionó a mi abuela un ritual que podrÃa debilitar temporalmente al Ãdoro, dándonos la oportunidad de enfrentarlo y destruirlo por lo pronto. Lo que me dio mi abuela me ayudó a dormir mejor. Mi comportamiento fue más estable. Aún asÃ, yo seguÃa sintiendo esa presencia cerca de mÃ. Un dÃa que me encontraba solo en casa, traté de relajarme un poco e invité a mi primo a jugar videojuegos. Cuando llegó, noté que habÃa algo raro en él. Su comportamiento comenzaba a ser muy irritante. Me recordó mucho a mà cuando me encontré con la estatua. Fue cuando caà en cuenta de lo que estaba ocurriendo. Mi primo se habÃa robado la estatua y al parecer, estaba sin siendo poseÃdo por el espÃritu maligno. Sus ojos estaban opacos y vacÃos y su voz habÃa adquirido un tono siniestro y distorsionado. Me di cuenta de que el Ãdolo habÃa encontrado un nuevo huésped y estaba utilizando a mi primo como instrumento. No querÃa que sufriera el mismo destino que yo, asà que recordé las palabras del antiguo amigo de mi abuela y su consejo de debilitar temporalmente al Ãdolo. Era mi única esperanza de liberar a mi primo de su influencia. Rápidamente llamé a mi abuela y le expliqué la situación. No tardó en llegar mi abuela a casa. Ya traÃa consigo lo necesario para llevar a cabo el ritual. Encendimos las velas y recitamos las palabras sagradas que el amigo de mi abuela nos habÃa enseñado. En medio del ritual, sentà una presencia maligna intensificándose a nuestro alrededor. Los ojos de mi primo se veÃan vacÃos. Estaba confundido de lo que estaba ocurriendo. Nuestro objetivo era debilitar al Ãdolo lo suficiente como como para liberar a mi primo a medida que recitábamos las palabras del ritual, el ambiente se volvió tenso yo podÃa sentir al espÃritu maligno que luchaba en contra de nosotros. De repente, mi primo cayó al suelo exhausto y confundido, pero finalmente libre de la influencia del Ãdolo. Aprovechamos ese momento para asegurarnos de que estuviera a salvo y estable. Mi primo nos confesó que no sabÃa cómo habÃa aparecido la estatua en su casa, pero en cuanto supo que estaba allÃ, la ocultó por miedo. Fue mi abuela quien decidió ir en busca de ella para ponerle un fin a todo. No supimos más de ella en lo que restó de la tarde. Fue hasta la noche que mi abuela se comunicó con nosotros indicándonos que ya no habÃa nada que temer. HabÃa llamado a su amigo y se habÃa llevado al Ãdolo para guardarlo en un lugar seguro. Ahora que estamos más grandes y recordamos todo lo que nos pasó, nos hemos dado cuenta que jugar con este tipo de magia negra y artilugios no es nada bueno. Aún por las noches tengo la sensación de que esa cosa aún me vigila y lo peor es que sigo viéndola en sueños, situación por la cual mi primo también está pasando. Relato escrito y adaptado por lengua de brujo








