La Criatura Sin Brazos Historias De Terror - REDE

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El sexto sentido de mi madre. Voy a contarles una serie de experiencias que le pasaron a mi madre hace ya varios años, justo antes de que yo naciera. Todo esto me lo contaron mis padres, quienes pasaron por un mal momento en aquellos dÃas. Quiero ser énfasis que trate de contarles lo mejor que pueda esto y que se comprenda que eran otros tiempos muy diferentes a los que ahora vivimos. Mis padres vivÃan en unos departamentos cerca de la zona minerva. En el año mil novecientos ochenta y dos tenÃa un poco de casados y muchas ganas de estrenarse como papás. Afortunadamente, ambos lograron quedar embarazados de una pequeña a quien le pusieron el nombre de LucÃa. Mi madre la describe como muy alegre y simpática. Lloraba poco por las noches y no era muy exigente, pero al pasar los dÃas comenzó a presentar una serie de cos complicaciones en el corazón que le fueron agraviando la salud. Ella sólo duró cuatro meses con vida y el último mes fue en el hospital. Para mi madre fue lo más doloroso, por lo que pudo pasar a tal grado que le costó bastante reponerse. No fue sencillo para los dos salir adelante y sobre todo mi padre, quien era el que tenÃa que cuidar de mi mamá. Las cosas se complicaron más cuando una noche mi madre se levantó sin decir nada mi padre, al darse cuenta de su larga ausencia, fue en su búsqueda y le encontró en la habitación de la bebé sostenÃa en sus brazos una toalla enredada. Mientras le daba pecho, ella le habÃa dicho que la habÃa escuchado llorar y se levantó a atenderla Esta situación no sólo pasó una noche, sino varias más. Conforme los dÃas transcurrieron, mi madre adoptó la toalla enredada como su nueva bebé y mi padre le llamaba la bebé falsa. La situación se volvió cada vez más como morada debido a que, una ocasión por atender las necesidades del bebé falso, se quemó la comida y la cocina estuvo a punto de incendiarse. Allà fue cuando mi padre tomó la dura decisión de internar a mi madre en un hospital psiquiátrico. Después de una serie de pruebas psicológicas y estudios determinaron que mi madre estaba pasando por un proceso de duelo muy severo. Las alucinaciones ya estaban ocupando el espacio de la realidad y sólo era cuestión de tiempo de que la perdiéramos si no la atendÃan. Mi padre no tuvo otra opción más que hacerlo. No obstante, le hicieron saber a ambos que el tratamiento que llevarÃan a cabo tendrÃa secuelas debido a que la mayorÃa de los medicamentos eran experimentales, como no habÃa otra opción. Se optó por esa decisión. Al cabo de un tiempo y con las medicinas tomadas, mi madre comenzó a presentar cierta mejorÃa. Mi padre la visitaba cada dos dÃas para ver cómo evolucionaba y su conducta ya estaba haciendo la de antes. Mi madre ya no presentó otra crisis igual a la anterior y por ello, con el pasar del tiempo y mientras siguiera en mejores condiciones, saldrÃa del psiquiátrico, todo parecÃa marchar sobre ruedas. El medicamento parecÃa que no habÃa causado efectos secundarios y mi madre estarÃa lista para rehabilitarse en casa, pero le comentaron que por un lapso de dos años no podrÃa embarazarse debido a que el bebé podrÃa presentar una serie de problemas e inclusive el aborto espontáneo. Hasta aquà todo parecÃa estar dentro de lo normal. Dos años después de haber dejado el medicamento, mis padres ya estaban embarazados de mà y una noche, mientras los dos estaban acostados mirando la televisión, ella aprovechó para comentarle a mi padre que tenÃa una extraña sensación de que algo la vigilaba durante las noches. DecÃa que cuando se despertaba a medianoche habÃa habÃa alguien parado a su lado. Era difÃcil saber su complexión o su rostro, pues todo estaba muy oscuro y no lo alcanzaba a notar. Fue entonces que decidió no dormir para averiguar de quién se trataba. Mi padre ya estaba dormido y ella se mantuvo despierta leyendo, pero no pasaba nada. Ella temÃa que la enfermedad hubiera regresado y sólo querÃa cerciorarse de que todo estaba en orden. Pero fue cuando entonces logró ver una extraña silueta que pasaba de largo de una habitación a la otra. Miró a mi padre, que estaba a su lado y dormÃa profundamente. Tomó la linterna que habÃa preparado para esa ocasión y se atrevió a revisar por sà sola. Intentó encender la luz, pero el apagador no funcionaba. Todo parecÃa estar bastante silencioso y tranquilo y no aparentaba que hubiera alguien más allÃ. Y justo cuando se dio por vencida, escuchó un llanto muy familiar proveniente de la otra habitación. Dejó caer la linterna, no podÃa creer lo que estaba escuchando. A ella le comentaron las secuelas que podrÃa tener y una de ellas se trataba de las alucinaciones visuales y auditivas. SabÃa que no podÃa ser cierto aquello, por lo que se regresó a su cuarto con mi padre mientras seguÃa escuchando a la bebé llorar. No lo resistió más, asà que terminó cubriéndose la cabeza por completo con la almohada mientras lloraba por la desesperación. Mi padre nunca se dio cuenta de todo lo que habÃa ocurrido, sino hasta la mañana siguiente, que encontró a mi madre en el baño. Le preguntó qué le pasaba y ella sólo decÃa que no podÃa dejar de escuchar a un bebé llorando. Mi padre pensó que lo mejor serÃa llevarla a casa de su hermana para que descansara alejada de todo lo que le recordara a la bebé anterior, pero mi madre insistió en quedarse. Fue entonces que le pidió ayuda a su hermana, quien con mucho gusto, llegó a ayudar junto con su hija. Esto ayudó mucho para que las cosas se relajaran. Por varios dÃas, mi madre ya tenÃa con quién platicar. Por la parte de mi padre estaba más tranquilo de que no pasara una crisis que no pudiera atender. Entonces, una noche, mientras que todos se estaban por acostar, mi madre se ofreció para llevar a dormir a la niña a la habitación de la bebé. Ella tenÃa tan solo cinco años de edad y era muy traviesa como se la pasaba brincando y jugando con los juguetes de la bebé. Mi madre le comentó que si se mantenÃa en silencio y tranquila le contarÃa un cuento y ella obedeció rápidamente. Ya cuando estaba lista para dormir. La niña le preguntó a mi madre qué era lo que pasaba después de que morÃamos. Ella se sorprendió por la pregunta, pues no se imaginó que tuviera una duda. AsÃ, su sobrina ta n n n n n. La de explicarle lo mejor que pudo, comentándole que se iban al cielo si habÃan sido personas buenas o si eran personas malas. Se iban al infierno. Fue cuando la niña le dijo algo más escalofriante es que la persona que veo no tiene brazos y se sienta en la cama. Mi madre nos dijo que los bellos de los brazos se le erizaron de miedo. Miró hacia una de las esquinas de la cama que le habÃa apuntado su sobrina y precisamente se encontraba sumida. Se levantó y le pidió a la niña que la siguiera para sacarla de allÃ, pero la niña insistió en que no pasaba nada, debido a que cuando llegaron a la casa de visita, ella lo habÃa visto en todas las habitaciones y siempre se la pasaba detrás de mi madre. Y es que ese hombre le decÃa que estaba allà para cuidar del bebé. Mi madre se quedó pensativa, asà que se levantó para pedirle ayuda a su hermana y luego se quedó observando la ventana. Se mantuvo inmóvil y en silencio por varios minutos. La niña, por más que le hablaba a mi madre, no le respondÃa. Entonces fue corriendo por mi papá y por su mamá para que vieran lo que estaba pasando. Mi madre despertó del trance y se fue rápidamente a su habitación, dejando allà a todos sin saber qué habÃa sucedido. Al dÃa siguiente, mi padre tuvo que llevar al médico. A mi madre debido a que no podÃa decir una sola palabra, se le diagnosticó un mutismo selectivo por una impresión fuerte, ella le escribió a mi padre lo que habÃa pasado, lo cual fue que cuando escuchó decir esto a su sobrina, miró el reflejo de una persona en el vidrio de la ventana no se querÃa mover ni parpadear, pues no querÃa perderlo de vista y precisamente aquella persona no tenÃa abrazos. Tuvo tanto miedo que esto le afectó y no podÃa hablar, Asà que, por indicaciones de los doctores, sugirieron que lo que restaba del embarazo se quedara a descansar. Al parecer, esto serÃa lo mejor por su salud y del bebé, ya que no podÃan suministrarle medicamentos para que se relajara, pero las cosas no fueron tan sencillas como las esperaban. Mi madre se encontraba descansando al dÃa siguiente. Por la tarde tenÃa programada la cesárea. Ella tenÃa que descansar lo mejor que pudiera para el dÃa siguiente, asà que se mantuvo lo más tranquila que pudo. Se encontraba en un hospital particular, por lo que tenÃa una habitación exclusiva para ella y en eso sonidos de pasos la desconcertaron. Se supone que no debÃa haber nadie más con ella. Fue cuando, detrás de su cortina, pudo ver la silueta de una persona que estaba de pie. Le dio las buenas noches y después le preguntó si se le ofrecÃa algo. La cortina comenzó a moverse por sà sola y por un lado, pudo ver a un hombre que la miraba fijamente. Tomó el botón de ayuda y lo presionó varias veces, pero nadie acudÃa a su ayuda. La cortina se abrió lentamente. Era un hombre de piel blanca, con barba larga y sin brazos. Ella querÃa gritar, pero nuevamente se quedó sin voz. No podÃa moverse mucho debido a que tenÃa un sedante ligero para poder dormir y las piernas no le respondÃan. Aquel hombre se acercó y recostó su cabeza sobre el vientre de mi madre y luego la miró. Ãl le dijo en voz baja que habÃa algo mal con ella. Después, el hombre sin brazo se alejó y todo volvió a la normalidad. Dice mi madre que en un principio todo parecÃa ser un sueño. Era como si el tiempo se hubiera parado por unos minutos. Una enfermera encendió la luz y encontró a mi madre a l y llorando, le preguntó qué habÃa sucedido, pero ella no supo qué decirle. Al dÃa siguiente, justo antes de que entrara a Quirófano, mi madre le contó todo a mi padre y le pidió que le dijera al doctor que habÃa algo mal con ella, que quizás no habÃan visto. Ãl trató de tranquilizarla, diciéndole que todo estaba preparado para cualquier eventualidad, pero que aún asÃ. La intuición o sexto sentido de mi madre era algo que se le tenÃa que prestar atención. Horas después le informaron a mi padre que yo habÃa nacido sano, pero se habÃa presentado una complicación, pues dentro de mi madre encontraron un tumor llamado teratoma, el cual consistÃa en una bola de carne con pelos y dientes que estaba creciendo dentro de ella Esto pasó inadvertido todo el tiempo debido que cuando se le realizaba un eco a mi madre, mi cuerpecito lo tapaba, además de que en aquel entonces no tenÃan el equipo necesario para detectarlo. Afortunadamente, pudieron extirparlo a tiempo. A partir de ese entonces en casa todo se relajó sonará raro, pero muchos años después de que me lo platicaron, me quedo pensativo por todo lo que pasaron mis padres para que yo estuviera aquÃ. Pero no es lo único que me deja pensativo, sino que existe un mundo que no vemos con nuestros sentidos y que sólo se percibe con un sentido extra. Relato escrito y adaptado por lengua de brujo








