La Bruja Devoradora De Demonios Historias De Terror - REDE

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La bruja devoradora de demonios. Una vez conocÃa una bruja, una de verdad de esas que viven en una choza a mitad de la nada, con su altar para hacer sacrificios y con una vasija en la que prepara brebajes. Además, era una bruja muy poderosa. Demasiado tenÃa conocimiento tan antiguo que era capaz de enfrentar a los demonios que ni los exorcistas se atreven a enfrentar. Esa bruja no sólo expulsaba demonios, sino que podÃa devorarlos para hacerse cada vez más fuerte. Ella tenÃa más de trescientos años. PodÃa vivir una cantidad de tiempo indefinida mientras siguiera comiendo demonios. No le daba juventud. Ella se veÃa como la persona más anciana que se puedan imaginar. TenÃa arrugas sobre las arrugas, pero se mantenÃa sana gracias a la energÃa demonÃaca ella era de Tabasco, en el municipio de Huimanguillo. DecÃa que su madre habÃa vivido casi cuatrocientos años y que la madre de su madre vivió más de quinientos años. La bruja también tenÃa una hija. Esa hija nació en mil novecientos veinticinco. La dinastÃa de la bruja se remontaba hasta la abuela de su tatarabuela que, según sus palabras, habÃa sido una de las sacerdotisas fundadoras del culto de la serpiente emplumada hace tres mil doscientos años. Todo el conocimiento que la bruja poseÃa habÃa sido heredado de madre a hija hasta llegar a ella. Por eso podÃa enfrentar demonios, porque su conocimiento venÃa directamente de Quetzarcuatle Yo a esa bruja la conocà en mil novecientos setenta y cinco, cuando yo tenÃa veinte años. Lo que sucedió fue que yo estaba buscando a su hija y le estaba buscando porque yo creÃa que la hija de la Bruja era mi madre madre. Cuando cumplà dos años, mi madre se marchó y me dejó con mi padre. Eso es todo lo que yo sabÃa de mi madre. Mi papá jamás me dio detalles a él lo mataron en el verano del sesenta y ocho. No era estudiante, ya tenÃa cuarenta y tres años, pero él escondió a dos estudiantes que estaban huyendo de los guantes blancos. Cuando lo descubrieron, lo mataron. Tuve la suerte de que ese dÃa yo no estaba en casa. Me encontraba con unos tÃos, porque mi primo y yo estábamos en la misma secundaria y mis tÃos habÃan pasado por nosotros a la escuela. En fin, mi padre muere y yo no sabÃa nada de mi madre. Como pude, fui tratando de averiguar quién habÃa sido la última novia de mi padre. Esa debÃa ser mi mamá. Tardé varios años porque, al parecer, mi padre nunca le habló a nadie de la familia sobre mi madre. Nunca la conocieron. Los únicos que pudieran saber eran los viejos amigos de papá. Después de buscarlos. Y finalmente, cuando tenÃa veinte años, obtuve un hombre y una ciudad. Viajé hasta wimanguillo a buscar a la última novia de mi padre, la bruja. Se enteró que yo estaba buscando a su hija y me mandó a llamar la bruja y yo estuvimos hablando. Me dijo que su hija ya no vivÃa en esa ciudad. Yo le conté cuál era mi motivo para buscarla. La bruja que aún no me decÃa que se dedicaba eso. Recordaba que mi padre y su hija habÃan tenido una relación, pero me aseguró que ellos nunca tuvieron un hijo. Yo pude sentir sinceridad en sus palabras y le creà antes de marcharme me preguntó por qué estaba buscando a mi madre si ella me habÃa abandonado. Le respondà que, sin importar lo que ella habÃa hecho era mi madre y seguro, tuvo motivos para irse a mÃ. No me importaban esos motivos. No le estaba buscando para reclamar ni para pedir explicaciones. Yo solamente querÃa conocerla. Cuando le di esa respuesta, se me salió una lágrima. La bruja rápido se acercó hacia mà y con uno de sus largos dedos, tomó la lágrima con mucho cuidado camino hasta un espejo y lanzó la lágrima contra el cristal yo me quedé estupefacto sin entender lo que estaba pasando. La bruja puso la mano sobre el espejo y empezó a hablar en un dialecto. Honestamente no sé cuál. Después el espejo hizo algo. La bruja pudo meter la mano a través de éste y sacó otra lágrima. Fue conmigo, Me dijo que confiara y me puso la lágrima en el ojo. En ese momento tuve una visión. Era una mujer de unos treinta y tantos. Estaba sentada afuera de una casa tomando una cerveza. Al paso de unos segundos, la visión desapareció. Después la bruja me dijo se llama Clara vive en Fresnillo. Es tu madre y en ese momento me dijo que era una bruja. Yo no quise hacer preguntas y antes de irme me dijo que le habÃa caÃdo bien. Me fui directo a Fresnillo. Tardé unos dÃas en dar con mi madre. Escuché su historia, la entendÃ, no la juzgué. Yo le conté todo lo que habÃa pasado con mi papá. Estuve en Fresnillo por nueve meses, aproveché cada dÃa para estar con mi madre y después volvà a Huimanguillo para platicar con la bruja. En esa primera conversación me dijo que ella habÃa nacido en el año de mil seiscientos cuarenta y dos. Puedo entender que esto es muy difÃcil de asimilar. Yo solo cuento lo que me dijo la bruja. Ella decÃa que cuando los españoles llegaron a estas tierras, todavÃa vivÃan su madre y su abuela. También me contó que todas las brujas tuvieron la necesidad de estarse moviendo de forma con sus porque la Iglesia Católica estaba detrás de todas ellas no querÃan dejar a ninguna con vida para pasar desapercibidas. Cada una andaba por su cuenta. Su abuela decidió ir a ayudar a los mayas que se encontraban en Tabasco y su madre intentó esconderse en Yucatán. Su abuela murió en mil quinientos diecinueve durante la batalla de Centra, y su madre murió en mil seiscientos ochenta y tres en un puerto. Cuando un grupo de piratas llegaron a saquear la ciudad. La Bruja también se estuvo moviendo. Buscaba pueblos que, de preferencia fueran pequeños donde no hubiera tanta presencia de la iglesia. Ahà se quedaba hasta que llamaba la atención y tenÃa que moverse. Cada que tenÃa la oportunidad expulsaba demonios que invadÃan cuerpos de personas. En mil setecientos noventa llegó por primera vez a la ciudad de México. Ahà conoció a un tal pedro de la Portilla. Ãl trabajaba recaudando impuestos. La Bruja de Ons dice que él fue el verdadero artÃficio de la independencia de México, porque murió en prisión por conspirar contra el Virreinato, cosa de la que se enteró el cura Hidalgo unos meses antes de dar las famosas campanadas el grito de dolores. Cuando la Bruja terminó de contarme eso estaba por llegar a la puesta de sol, asà que me despedà y fui a donde pasarÃa la noche. Volvà al dÃa siguiente. En esta segunda plática, le pregunté qué tipo de trabajos hacÃa ella. Jaló un poco de aire y me dijo que eran muchÃsimos. Dijo que en sus mejores años podÃa resucitar a las personas que tenÃan menos de cuatro horas de muertos. Para poder hacer eso, le pedÃa permiso a que ttalcoatl para hablar con chippettotec Dios de la muerte. También podÃa influir sobre el clima, lanzar maldiciones, hacer amares, abrir caminos, enterramientos, salaciones en dulce s Kiromancia y algunas prácticas milenarias, tal como la manipulación de las lágrimas, que fue lo que hizo para darme la visión de mi madre, y también podÃa establecer comunicación con el fuego. Le interrumpà para poder hacerle algunas preguntas sobre la herbolaria. Yo querÃa saber qué tan cierto era eso de que las brujas preparaban brebajes. Ella me pidió que la acompañara al fondo de su choza. Ahà tenÃa una especie de holla muy grande. Quise acercarme, pero dijo que no me lo recomendaba porque estaba preparando una maldición que un cliente habÃa encargado. Esa maldición llevaba cuatro dÃas asentándose y todavÃa le faltaban otros siete. Esta maldición era una mezcla de un demonio con una plaga y un cáncer en la olla. TenÃa gallinas negras, cuervos, ruda, alacranes, cucarachas y beleño negro. Rápidamente cambié el vino porque no me sentÃa cómodo. Le pregunté por qué sus prácticas estaban tan relacionadas con quetzalcoatl y ahà me contó lo que les dije antes que la abuela de su tatarabuela fue una de las sacerdotisas de primera generación en culto a la serpiente emplumada. Eso y el hecho de que comiera demonios para vivir me daban mucha curiosidad, pero temÃa preguntar. Lo único que quise preguntar es cómo le hacÃa la bruja para enfrentar a los demonios y devorarlos. Me contó que lo más difÃcil era el primer paso, es decir, encontrar a los demonios a las personas poseÃdas. La única forma era esperar a que alguien acudiera a ella para pedir ayuda, porque no habÃa forma de detectarlo forzosamente. Se tiene que hacer un ritual para saber la presencia de un demonio. Cuando yo conocà a la Bruja, ya habÃan pasado veinticinco años desde la última vez que habÃa devorado un demonio y antes de ese pasaron casi sesenta años. Pero una vez que se tiene un posible candidato, habÃa que someterlo al ritual. Lo primero era acostarlo en el suelo en medio de un doble hexagrama. Uno de los hexagramas debe estar hecho con hilo verde y el otro con hilo azul. Ambos hilos deben estar suspendidos el suelo. Para eso se clavan doce palos santos y los hilos se amarran a los palos. Después, alrededor del doble hexagrama, se deben dibujar ciertos sÃmbolos, unas cejas, flamÃgeras, once pares de ojos, garras obladas hacia abajo y todos los sÃmbolos deben estar entrelazados con una serpiente dibujada con sangre de la bruja. Eso se hace como campo de contención. Un demonio no puede escapar mientras esté dentro del doble hexagrama con los sÃmbolos aquÃ. Evidentemente, si no hay presencia de ningún demonio, la persona podrá simplemente saltar los hilos e irse a su casa. En el caso contrario, el demonio va a luchar por lograr que el cuerpo se aleje, porque sabrá que está siendo sometido a un ritual para sacarlo de ese cuerpo. Mientras el demonio lucha, hay que lanzar ceniza del popocatepetl. Mientras se invoca a que sal cuatlo, la persona debe quedar completamente cubierta de ceniza. Después, la bruja debe tomar un bastón cubierto con cascabeles tomados de la cola de muchas serpientes. Ese bastón lo va a golpear contra el suelo. Los impactos del bastón contra el suelo van debilitando al demonio poco a poco. Finalmente, cuando llega el momento, la bruja debe tomar un artefacto muy único y especial. Recuerdo que me dijo el nombre, pero está en un dialecto y no puedo pronunciarlo. Este era la figura de un jaguar con un penacho. Estaba hecho de un mineral verdoso. Ese artefacto se coloca en la boca y se jala aire a través de él como si fuera un popote. Al hacerlo se produce un sonido idéntico al rugido de un jaguar. Me dijo que cuando el artefacto es utilizado estando cerca de una persona poseÃda por un demonio encerrado en un doble hexagrama, el demonio es opcionado, forzado a salir del cuerpo de la persona y obligado a pasar por el interior del artefacto, siendo asà absorbido por la bruja. Asà terminó nuestra conversación de ese dÃa. Volvà a hablar con ella en otras seis ocasiones, pero ya no tocamos cosas interesantes. Hablamos de la vida y de eso. Después volvà a la Ciudad de México para continuar con mis estudios. Durante las vacaciones estuve yendo a visitar a mi madre, a Fresnillo y cuando finalmente me gradué, volvà a buscar a la bruja, pero no le encontré. Tampoco estaba su choza. Pregunté, pero nadie supo darme razón de ella y ya nunca volvà a saber de ella. Relato escrito y adaptado por Ramiro contreras








