La Bruja Del Pueblo Fantasma Historias De Terror - REDE

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El pueblo fantasma me llamo SofÃa y soy una joven aventurera. Siempre me ha gustado explorar lugares nuevos, salir de viaje, lanzarme en paracaÃdas, moverme en bicicleta para conocer más la ciudad. Asà que cuando escuché hablar de la barranca de buen Titán, no pude resistir la tentación de visitarla. Cada domingo me ponÃa de acuerdo con mis amigos para ir a hacer ejercicio. Además, cerca de la barranca también se encontraba el parque natural de Huentitán, por lo que aprovechábamos a hacer un recorrido en la pajareada, la cual consistÃa en ver los distintos tipos de aves que habitaban en ese lugar. Con los miralejos, era posible admirarlos más de cerca. En una ocasión en que estábamos un grupo de personas observando las aves escuché a un hombre decir que debajo de la barranca habÃa algo raro. Trate de escuchar su conversación para saber de qué hablaba. Como no pude escuchar con claridad, intenté acercarme al señor para preguntarle, pero de repente se salió del grupo y se marchó. Ya no tuve oportunidad de saber de qué se trataba, pero lo iba a averiguar el siguiente domingo. Ese dÃa descendà más de lo esperado por la empinada barranca, disfrutando de la brisa fresca y el sonido del rÃo que corrÃa muy cerca. Mis amigos me dijeron que me esperaban en un paraje cercano al rÃo. A ellos no les interesó tanto como a mÃ. Ir más allá. A medida que avanzaba, me di cuenta de que algo extraño estaba sucediendo. Los pájaros dejaron de cantar y el aire se volvió más pesado. Luego vi algo que me sorprendió. Un pueblo abandonado y en ruinas. Me acerqué con cautela, pero no vi a nadie. Las casas estaban en mal estado, algunas casi destruidas que apenas mantenÃan en pie sus paredes, otras, con las ventanas rotas y las puertas abiertas, parecÃa que el lugar habÃa sido desocupado. De repente como si los habitantes hubieran huido de algo o de alguien. De repente escuché un ruido detrás de mÃ, Me di la vuelta, pero no vi a nadie. Empecé a caminar más rápido, pero el sonido seguÃa era como si algo me persiguiera. Entonces escuché una risa siniestra, o al menos eso me pareció porque ya no volvà a escuchar ese ruido raro llamó mi atención. Una de las casas se encontraba en mejores condiciones que las demás. TenÃa una puerta cerrada y un tejado aún firme. Me acerqué a la entrada y noté que la cerradura estaba abierta. No pude resistir la tentación de entrar, asà que la empujé y la puerta se abrió con un chirrido. Al ingresar a la casa, descubrà que en su interior estaba en un estado muy bueno, lo cual era extraño dadas las condiciones de las demás casas. El suelo estaba limpio y parecÃa haber sido barrido recientemente. En la sala de estar habÃa un sofá y una mesa de madera a ambos n ns muy bien cuidados, asà como una lámpara encendida que daba una luz amarillenta y mortecina. Me di cuenta de que la casa estaba habitada y eso me causó expectación. Comencé a caminar lentamente explorando el lugar, atravesé la sala y entré en la cocina, donde encontré una taza de café aún caliente y un plato de comida. Sin terminar sobre la mesa, me di cuenta de que alguien habÃa estado allà recientemente. De repente sentà un escalofrÃo recorriendo mi cuerpo y una sensación de miedo se apoderó de mÃ. Creo que fue porque escuché un ruido proveniente del piso superior, como si alguien estuviera caminando. Tuve la intención de salir de la casa, pero algo extraño me impulsó a subir las escaleras. Cuando llegué a la parte alta, vi una puerta cerrada. La casa comenzó a sentirse más oscura y siniestra a medida que avanzaba hacia ella y sentà que algo muy fuerte. Me atraÃa hacia la puerta, pero a la vez me invadió un fuerte presentimiento de que no deberÃa estar allÃ. Llegué a la puerta y la abrà lentamente. La habitación estaba en penumbra iluminada sólo por la luz que se filtraba a través de las persianas cerradas. En el centro de la habitación habÃa una mesita de noche y sobre ella habÃa una fotografÃa enmarcada de una mujer. La mujer de la foto era bonita de cabello oscuro y ojos claros, pero algo en su mirada me inquietó. ParecÃa que me observaba como si supiera que estaba allÃ. De repente escuché un ruido detrás de mÃ, como si alguien estuviera respirando en mi cuello. Me di la vuelta, pero no vi a nadie allÃ. El miedo comenzó a invadirme. Sentà que debÃa irme de la casa de inmediato. Volteé para ver, por último, la fotografÃa de la mujer. Me acerqué a ella y la tomé en mis manos examinando su rostro detalladamente. De pronto como comencé a escuchar un ruido muy fuerte que provenÃa del exterior, grité sin poder permanecer por más tiempo en esa casa, asà que salà corriendo por las escaleras. Una vez fuera me detuve para recuperar el aliento. Me di cuenta de que la casa no era un lugar seguro y que habÃa algo oscuro y malvado allÃ. Dentro me fui rápido de la vivienda todavÃa temblando de miedo en mi huida. No me di cuenta de que habÃa tomado la fotografÃa de la mujer. No fue hasta que me reunà con mis amigos. Cuando vi la foto en mi bolsillo, les conté mi experiencia y se las mostré. Todos se sintieron intrigados por la historia y me pidieron que regresara a la casa para investigar más, pero yo tenÃa miedo de volver allÃ. Ya no lo hice. Sólo me llevé la fotografÃa conmigo. Quise saber más sobre esa mujer, asà que comencé a hacer preguntas a los lugareños y a investigar para averiguar quién era ella. En realidad, no pude encontrar nada hasta que un dÃa, por una casualidad extraña, estaba a punto de comenzar mi ejercicio en el parque de Huentitán. Unas mujeres que también se ejercitaban comenzaron a hablar del pueblo fantasma. Me acerqué a ellas para preguntarles al principio tuvieron desconfianza de mÃ. Cuando les expliqué el motivo de mi interés, comenzaron a platicarme la leyenda que existÃa sobre ese pueblo que, al parecer, no era tan común. Descubrà que el nombre de la mujer era LucÃa y que habÃa sido una habitante del pueblo fantasma de Huentitán. Sin embargo, las mujeres no me pudieron decir más sobre su vida o su muerte. Yo querÃa saber más acerca de LucÃa y el motivo por el que decidió quedarse en esa casa en Ruinas. Caà a la cuenta de que me sucedÃa algo extraño. Por un lado, tenÃa miedo de regresar a ese lugar y, por el otro, habÃa algo que me impulsaba a hacerlo, como si una fuerza de atracción me jalara ahÃ. Antes de bajar a la barranca, pregunté a las personas de buen Titán sobre el pueblo. La mayorÃa de ellas no sabÃan mucho al respecto. Entre la gente que pregunté habÃa una mujer de edad avanzada que tenÃa un puesto de dulces. Ella me dijo que sabÃa algo sobre el pueblo olvidado sobre él cayó una maldición. Por eso quedó en ruinas. Ella me habló vagamente de una mujer. Le mostré la foto que me habÃa traÃdo. Me dijo que no la habÃa conocido, pero era muy probable que se tratara de ella. Mientras indagaba, me pasó algo extraño. Comencé a sentir la presencia de una persona que me estaba observando, alguien malvado y oscuro. Escuché risas siniestras en la distancia y vi sombras moverse a mi alrededor. Comprendà que tenÃa que ser cuidadosa, pero mi obsesión con LucÃa y el pueblo fantasma me impulsaba a seguir adelante. En el fondo, creo que LucÃa buscó la manera de atraerme a ese lugar. Por eso puso todos los elementos para llegar a ella. También me di cuenta que la señora sabÃa más, pero que habÃa sido cautelosa al darme información hasta que supo el motivo por el cual querÃa saber más del pueblo. Asà fue, como me dijo, que LucÃa habÃa sido la causante de que la gente cayera en desgracia, ya que practicaba la brujerÃa y la magia negra, las personas del pueblo le temÃan y evitaban hablar con ella. Un dÃa sucedió algo terrible. La gente del pueblo comenzó a enfermarse y a morir de manera inexplicable. Pronto corrió el rumor de que LucÃa era la causante de las enfermedades y de la muerte. La gente se unió para expulsarla. La mujer se fue, pero juró que volverÃa para hacer que todos pagaran por lo que le habÃan hecho. La mujer que me platicó esa historia me dijo que era todo lo que sabÃa Aunque me habÃan pasado cosas extrañas, mi curiosidad no pudo ser contenida. Regresé al pueblo fantasma de Huentitán y entré de nuevo en la casa de LucÃa. Esta vez me di cuenta de que algo habÃa cambiado. La casa se sentÃa más oscura y siniestra que antes y pude sentir una presencia maligna a mi alrededor. Comencé a revisar los objetos y papeles que encontré allà tratando de descubrir más sobre la vida de ella. Fue cuando encontré un libro antiguo lleno de extrañas inscripciones y hechizos. Lo leà con curiosidad. De repente me di cuenta de que algo se habÃa desatado en la casa. Las puertas comenzaron a cerrarse por sà solas y habÃan sombras que se movÃan A mi alrededor. Escuché risas y susurros siniestros. Sentà que algo me estaba persiguiendo. Entonces vi a una mujer en la distancia. Pensé que podrÃa ser LucÃa parada en la oscuridad. Mirándome fijamente, corrà tratando de escapar, pero algo me detuvo. Una mano FrÃa me agarró el brazo. Escuché la voz de LucÃa susurrándome al oÃdo, diciéndome que no podÃa irme y que debÃa quedarme con ella para sà me volteé para ver si era ella. En efecto, LucÃa estaba frente a mÃ. Su belleza habÃa sido reemplazada por un rostro pálido con una mirada y sonrisa siniestra. Ella me miró fijamente a los ojos. En ese momento tuve mucho miedo de quedarme para siempre en ese lugar. Poco a poco comencé a darme cuenta de que estaba atrapada allÃ, incapaz de escapar de la oscuridad, que parecÃa envolverme, pero eso no era todo. Comencé a ver a las personas que habÃan habitado ese lugar sombras que caminaban sin rumbo por las calles desoladas del pueblo. También percibà que no estaba sola en ese lugar y que los espÃritus de los que habÃan muerto allà todavÃa estaban presentes. A medida que pasaba el tiempo, me sentÃa cada vez más atrapada en el pueblo fantasma de Huentitán. LucÃa habÃa sido la causante de mi encierro y su poder crecÃa cada vez más. Incluso pensé que no habrÃa escapatoria para mÃ. No sé si para qué que ella fuera más poderosa. Era necesario que un ser humano con vida estuviese presente, porque cada vez veÃa más manifestaciones del poder de LucÃa. Con lo que no contaba a ella era que les habÃa comentado a mis amigos lo del pueblo abandonado. Ellos en su momento estuvieron desganados de hacerlo. No le dieron crédito a lo que les decÃa, ni siquiera al ver mis ganas de ir de nuevo a ese lugar. Sin embargo, cuando mis padres comenzaron a preguntar por mÃ, ellos pensaron que era posible que estuviese en ese poblado, asà que bajaron en mi búsqueda. Lo que yo no supe en aquel momento fue que cuando ellos vieron al pueblo, se sorprendieron de ver sombras oscuras que caminaban sin rumbo, por lo que se regresaron a buscar ayuda, ya que ellos no tenÃan la capacidad de enfrentarse a fuerzas desconocidas. Fue cuando cayeron a la cuenta de que todos los que les dije habÃa sido cierto tiempo. Después, mis amigos me dijeron que acudieron con alguien que supiera de embrujos y de magia ne negra. Primero fueron con un sacerdote, pero él no quiso involucrarse. Les dijo que tenÃa mucho trabajo por las fiestas patronales de Huentitán. Quizás cuando pasaran las festividades él podrÃa acompañarlos desesperados. Ellos fueron con un chamán. Cuando le expusieron la situación, él les creyó. Les dijo que era necesario bajar al lugar porque a distancia no se podÃa hacer nada, aunque también les dijo que no serÃa barato ir hasta la orilla del rÃo Santiago y realizar los rituales. Con la ayuda de mis padres, pudieron ir a la mañana siguiente antes del amanecer. Mientras bajaban la barranca. TodavÃa se escuchaban los sonidos que emiten los animales silvestres y la neblina, que habÃa bajado mucho en el momento en que llegaron al poblado. Uno de mis amigos me dijo que el chamán se sorprendió mucho. Les comentó que habÃa dudado de lo que le habÃan contado, pero que era más real de lo que él imaginaba. TendrÃan que utilizar otro método para lograr combatir el mal. Les dijo a mis amigos que era necesario buscar el cementerio del lugar y encontrar la tumba de esa mujer era la única manera de revertir la maldición. Al llegar al panteón, era casi imposible encontrar las tumbas casi estaban cubiertas por la tierra, ya que el cementerio se encontraba muy cerca del rÃo. Lo más probable era que en algún momento en que subió el nivel del agua, cubrió por completo las tumbas, llevándose las cruces y las lápidas. Fue cuando el chamán se desesperó un poco pero conforme avanzaron hasta el final de las tumbas. Encontraron una en particular que mantenÃa unas flores frescas. Ãl dedujo que esa era la tumba indicada. Se paró frente a la lápida. Les dijo a mis amigos que comenzaran a escarbar. Era necesario obtener un hueso del esqueleto de LucÃa o un objeto de ella. No fue fácil escarbar en la profundidad del pozo, pero lo consiguieron un trozo de tela raÃdo por el paso de la ono. El tiempo fue suficiente para empezar el ritual. El hombre llevaba consigo un tambor pequeño que comenzó a tocar al mismo tiempo que recitaba palabras incomprensibles. La reacción de LucÃa fue inmediata. Un viento fuerte que levantaba mucha tierra comenzó a cubrirlos. SentÃa cómo los granos de arena golpeaba la piel de mis amigos y del chamán. Sin embargo, él continuó sin detenerse. La fogata que habÃan encendido con el mismo propósito del ritual quedó apagada de inmediato. De pronto se levantó una sombra oscura y siniestra que los querÃa cubrir por completo. Uno de mis amigos fue lanzado hacia un árbol. Los demás corrieron a protegerse. Sólo el chamán enfrento al mal, porque LucÃa ya no sólo era una bruja. ParecÃa que se habÃa convertido en un ser poderoso, que era capaz de destruir al que se opusiera a su propósito volver a estar viva. Mis amigos me contaron que que de de repente todo se quedó en calma como si no hubiese ocurrido nada en el cementerio. El chamán estaba desconcertado. Les dijo a mis amigos que el poder de LucÃa era más fuerte de lo que él creÃa por el momento era necesario retirarse y buscar otra manera de combatirla. Uno de mis mejores amigos le dijo que eso no era posible. Yo estaba atrapada en ese lugar siniestro. No me podÃan dejar por más tiempo. Quizás la siguiente vez que volvieran, yo estarÃa muerta el chamán. Le dijo a mi amigo que tenÃa razón en lo que le decÃa, pero sà se quedaban más tiempo. No sólo no me podrÃan rescatar, ellos también estarÃan en peligro inminente. Lo que les dijo el hombre fue que necesitaban regresar y poner en práctica un ritual más poderoso, pero que en ese momento no contaba con los elementos necesarios. Asà que ellos se regresaron y yo me quedé por más tiempo en un mundo oscuro y siniestro, porque me sentÃa como que estaba en una especie de limbo en el que a cada instante iba perdiendo la conciencia poco a poco. Otro de mis amigos me dijo que aquel dÃa se retiraron del lugar con la sensación de frustración y tristeza, sabiendo que no habÃan podido ayudarme. El chamán les dijo que antes de regresar de nuevo, era necesario investigar más a fondo, no sólo a LucÃa, sino también a la gente que habÃa vivido en ese lugar, porque él se habÃa encontrado con un pueblo cuyas fuerzas oscuras eran muy poderosas, por lo que creyó pertinente estar más preparados para que el ritual no fallara De nuevo. En las indagaciones que hicieron mis amigos descubrieron que también los residentes del pueblo practicaban rituales de magia negra y que LucÃa habÃa sido la más poderosa. De igual manera, se enteraron de que la muerte de ella fue misteriosa. Algunos rumores sugerÃan que la habÃan asesinado. Todos estos elementos permitieron preparar la nueva forma de combatir a LucÃa y poder avanzar. De acuerdo a lo que me dijeron mis amigos, cuando el chamanco r de nuevo el ritual, se comenzó a sentir una presencia oscura y siniestra alrededor, como si alguien estuviera tratando de interrumpirlos. A pesar de todo, el chamán continuó recitando las oraciones. En esta ocasión la ceremonia la hicieron por la noche. Al inicio se comenzaron a escuchar voces misteriosas alrededor de ellos, como si los antiguos habitantes estuvieran tratando de comunicarse con mis amigos y el chamán. Los susurros eran débiles y apenas audibles, pero a medida que avanzaban en el ritual se volvieron más claros. Se comenzó a sentir una energÃa negativa. Unas sombras oscuras y difusas se movÃan al fondo del pueblo. A medida que avanzaban en el ritual, éstas se hicieron más definidas, pero también siniestras. Hubo un momento en que una de las sombras se hizo tan grande y densa que mis amigos y el chamán comenzaron a sentirse mal. La sombra comenzó a moverse de mà manera violenta y furiosa. Mis amigos me dijeron que pudieron sentir el resentimiento de la sombra, la cual trataba de hacerles daño. Sin embargo, el chamán continuó con su propósito. Lo último que hizo fue levantar fuego en una antorcha y hablar en un idioma desconocido para obligar al espectro a marcharse del lugar y que regresara al espacio al que pertenecÃa las tinieblas. Después que conversé con mis amigos, coincidió en que, mientras ellos y el chamán se enfrentaron a la fuerza oscura, yo comencé a sentirme muy mal. Sentà la manera en que perdÃa mi fuerza y mi vitalidad, lo que no me permitÃa mantenerme consciente. Vi cómo la sombra siniestra se acercó a mà para tratar de quedarse con mi alma o con mi cuerpo. La sombra me envolvió por completo cayendo en la oscuridad y la nada, quedando inconsciente como en un trance. Mientras eso sucedÃa conmi go o o rra, mis amigos y el chamán pudieron ver la forma en que LucÃa se hizo corpórea frente a ellos. Ella estaba furiosa y resentida. Se negaba a dejar este mundo en un instante en el que el chamán sacó un objeto redondo que comenzó a brillar. Fue cuando la Bruja retrocedió y se desvaneció en la oscuridad. En ese preciso momento pude recuperar mi conciencia. Vi cuando mis amigos y el chamán entraron en la habitación de la casa de LucÃa. Yo me sentÃa feliz de poder dejar ese lugar, pero todavÃa tenÃa mucho miedo. Pude recordar muy pocas cosas de lo que ocurrió. Después de lo sucedido, me sentÃa débil y confundida. El chamán le dijo a mis amigos que se apartaran de mÃ. Aunque daba esencia de LucÃa en mÃ, Ãl hizo un conjuro que hizo que el espÃritu de la Bruja se fuera de mi cuerpo. El chamán me dijo que fue posible hacerlo porque LucÃa se encontraba debilitada en otras circunstancias hubiese sido casi imposible hacerlo. Poco a poco, comencé a sentirme mejor y emprendimos la huida de ese lugar. Antes de irme volteé hacia lo que habÃa sido un pueblo próspero el humo de la fogata y lo derruido del lugar hizo que lo viera peor que en un principio. Nos fuimos del lugar con la consigna de no regresar jamás luego de lo acontecido. Ya no fui la misma. Es cierto que el chamán logró sacar el espÃritu de lucÃa de mi cuerpo, pero hubo una parte en mi memoria que quedó marcada todavÃa despierto, sudando y temblando, incapaz de sacudirme, la sensación de miedo y una oscuridad profunda que me deja con escalofrÃos. A menudo tengo recuerdos y sensaciones que no me pertenecen porque no los he vivido como si una parte de la Bruja estuviese tratando de vivir en mÃ. Cuento con las protecciones que me proporcionó el chamán porque me dijo que las iba a necesitar, asà como una serie de rituales, y qué hago por la noche antes de dormirme, evitando que durante mi descanso aparezca esa mujer. Hasta ahora, ella no se ha manifestado, pero vivo con la incertidumbre de que algo inesperado ocurra. Aprendà a la mala que no debo inmiscuirme en cosas que no me atañen y no tengo el poder para controlarlas. Vivo de cierta manera tranquila, solo con un poco de incertidumbre de que LucÃa pueda regresar. Relato escrito y adaptado por Adriana Cuevas








