La Biblia Satánica Historias De Terror - REDE

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La biblia satánica. Resulta complejo poder abordar estos temas sin entrar en controversias. Existen muchas sectas religiosas cristianas que, de cierta manera, mantienen un vÃnculo con los principios de la religión católica. Utilizan la Biblia de acuerdo a la versión de cada religión. En lo personal, me di cuenta que los capÃtulos y los versÃculos de la Biblia eran los mismos. Lo que cambiaba era la interpretación que le daban a los hechos. De acuerdo a la visión de mundo de cada evangelizador. Ãl hacÃa una reflexión del Libro Sagrado. Desde que era pequeño, crecà en una familia católica en la que me enseñaron los versÃculos de la Biblia más importantes. Fui al catecismo e hice mi primera comunión, asà como la confirmación para mis padres. Era muy importante que tuviera todos los sacramentos obligados por la Iglesia. Estaba en el curso de preparación para confirmación. En aquel tiempo tenÃa trece años. No me gustaba la visión que tenÃan los catequistas. Me disgustaba que intentaran que siguiera al pie de la letra sus enseñanzas. HabÃa ocasiones en las que confrontaba al joven que nos daba el curso le decÃa que no estaba de acuerdo con lo que leÃa en la Biblia, que no me parecÃa justo lo que sucedÃa con los sacerdotes, que ellos tenÃan más relevancia que las monjas. A ellas les asignaban labores de limpieza y de atención al padre. El tipo de preparación era distinta. A ellos se les enseñaba teologÃa y otra serie de conocimientos que a ellas no se les daba. Esto lo decÃa porque veÃa que las monjas eran las encargadas de limpiar antes y después las aulas del catecismo. Esa vez que comenté mi punto de vista, el catequista me mandó con el encargado de todos los catequistas. Era un señor joven que tocaba la guitarra y formaba parte del coro de misa. De s siete de la mañana. Trató de darme un discurso del por qué la preparación era distinta para los hombres y las mujeres, aunque claramente se notaba el sesgo que tenÃa por la misma religión. Citaron a mi mamá para darle la queja de que todo el tiempo cuestionaba a las personas que impartÃan el catecismo. Cuando salimos de la reunión, mi mamá me dijo que tenÃa que acatar el Reglamento de la Iglesia. Le dije que yo no habÃa roto ninguna regla. Sólo decÃa lo que pensaba. No encontraba nada de malo en ello, pero al parecer, a los catequistas no les pareció mi punto de vista. Ignoro. Si mi madre me entendió, sólo me dijo que ya no les dijera lo que pensaba. Estaba a pocos meses para recibir el sacramento de la confirmación que después podrÃa hacer lo que quisiera. En pocas palabras, me dijo que me aguantara y ya no dijera nada. Si le hice caso a mi mamá, pero no porque fuera muy obediente, sino porque sólo faltaban unos meses y ya no tendrÃa el compromiso de ir al catecismo. Cuando tenÃa diecisiete años, conocà a unos chicos que tenÃan una banda de rock, Me entusiasmó la idea de tocar el bajo. Les dije que querÃa formar parte del grupo, asà como aprender a tocar la guitarra. Ellos no tuvieron ningún inconveniente formé parte de la banda. Empecé a tener amistades distintas. Me vestÃa, igual que mis compañeros del grupo nuestro atuendo siempre era el mismo, el color negro. Todos nos pusimos el mismo tatuaje. La imagen de un baphomet en aquella época no era un sÃmbolo tan conocido. Representaba un hombre cabra, se relacionaba con el oscurantismo. Era el nombre de uno de los demonios de satanás eran los años ochenta. En aquel tiempo era todo un tabú. Hacerse un tatuaje significaba que eras parte de un grupo de drogadictos. Quizás el estigma no estaba tan lejos de ser cierto, porque en aquella época empecé a consumir marihuana. Mis padres se daban cuenta de los cambios que ocurrÃan, no sólo en mi manera de vestir, sino también en mi comportamiento. Trataba de estar el menor tiempo posible en la casa, porque en cuanto mis padres me veÃan, comenzaban a regañarme y a darme discursos de lo que era ser un buen muchacho. Cualquier cosa que me dijeran les hacÃa caso omiso. Simplemente los ignoraba. En el afán de ayudarme, Mi mamá me decÃa que recordara todo lo que me enseñaron en el catecismo que tenÃa que comportarme como el hijo de Dios, que era me molestaba mucho que tratara de meter a Dios si veÃa que todas las personas que decÃan ser muy devotas y creer en él eran los que tenÃa comportamientos sumamente cuestionables. CreÃa que los adultos daban un discurso falso, sus acciones no avalaban sus palabras. Mi mundo eran mis amigos de la banda. Soñábamos con hacernos famosos y tener el dinero suficiente para no necesitar de nuestros padres salirnos de la casa para que ya no estuvieran molestando. ElÃas era uno de mis compañeros del grupo. Ãl nos dijo que habÃa encontrado un lugar que era compatible con nuestras ideas. Le dije a ElÃas que no querÃa formar parte de otro grupo religioso. Estaba más que harto de escuchar tantas falsas interpretaciones. ElÃas me dijo que no tenÃa nada que ver con la religión cristiana. Sus creencias eran distintas. Era un grupo satánico que tenÃa otro dios y otra manera de ver el mundo. No tenÃa muchas ganas de formar parte de otra secta que nos dijera lo que tenÃamos que hacer y que pensar y cómo conducirnos en la vida. Le dije que no estaba interesado, pero el resto de la banda dijo que al menos lo intentáramos. Ellos creyeron que serÃa benéfico aprender un poco del demonio para poder componer canciones distintas a las que la mayorÃa de las personas interpretaba. Desde esa perspectiva, no se me hizo tan mala idea. Ãl siguió viernes fuimos a una colonia distante. Se encontraba del otro lado de la ciudad. La reunión empezó con pocos seguidores. Ãramos alrededor de diez personas. Me sorprendió ver que la mayorÃa de los presentes tenÃan más o menos nuestra edad enseguida. Salió un hombre joven que empezó a hablar sobre la nueva propuesta. Ãl mencionó la Biblia Satánica. Era la primera vez que escuchaba algo similar. Nos contó la historia de este libro y de su autor. El pastor nos dijo que el creador de esta Biblia fue Anton Sander Laby. Ãl fue el pionero en difundir una filosofÃa distinta de la vida. Por tal motivo escribió el libro. Lo que escuché hizo que le tomara mucho interés. Estuve atento en todo momento. El pastor continuó diciendo que el creador del libro también era conocido como el Papa Negro y fundador de la Iglesia de Satán. Desde el inicio me cautivaron los principios y postulados de la Biblia. Antes de empezar, la persona que daba a la reunión y su hincapié que la finalidad de congregarse no era para hacer rituales ni sacrificar animales. Tampoco era con el interés de obtener un beneficio económico. Lo importante era conocer la manera de pensar de Anthon, el Papa Negro, para que nuestro nivel de conciencia fuera otro. El hombre siguió explicando que, desde que sucedió la conquista de México se le impuso a la población indÃgena la religión que los españoles profesaban. Ellos no tuvieron la oportunidad de elegir esas creencias. Se pasaron de generación en generación. Ocurrió un sincretismo de los dogmas hasta llegar a la forma actual que tenÃamos de pensar. Lo único que él pretendÃa era que, con base en este nuevo conocimiento, cada quien hiciera sus propios discernimientos para que pudiera tomar sus propias decisiones y poder tener una manera distinta de enfrentar la vida. El pastor, o como quiera que se le nombrara, continuó diciendo que el hombre, antes de ser intelectual, tuvo orÃgenes brutales y animales, por lo que tenÃan como sÃmbolo la cabra de Méndez, o también conocida como sÃmbolo de Baphomet, que era la imagen del macho cabrÃo insertado en una estrella de cinco puntas. Cuando escuché eso de inmediato descubrà mi tatuaje. Me di cuenta que el punto de vista del satanismo tenÃa una manera similar a la manera de pensar de nuestra banda. Entre los principios de este nuevo libro tenÃa las nueve declaraciones satánicas, entre las que recordaba estaba a una que llamó mi atención. Satán representaba complacencia. El lugar de abstinencia también sabidurÃa perfecta. En lugar del autoengaño hipócrita. La lista era más larga, pero fueron los primeros que se me quedaron grabados. Mientras el hombre seguÃa hablando, me interesaba cada vez más en el contenido de la Biblia satánica. Volteé a mi alrededor para saber si todos los presentes tenÃan el mismo interés que yo. Vi a una chica que llevaba un cuaderno y tomaba notas. Estaba inmersa en anotar la mayor parte de la información. Me quedé hasta el final para hablar con ella. Me acerqué y le pregunté por qué tenÃa tanto interés en aprender sobre la Biblia. La muchacha me respondió que no me equivocara. Los principios de la Biblia satánica no eran nuevos, sólo que era de su interés ver el punto de vista de cada persona. Ella me dijo que creció en una familia en la que sus creencias eran satánicas. Le pregunté si alguna vez se habÃa acercado a la iglesia Católica y recibió los sacramentos Dulce. Ese era su nombre. Puso cara de no conocer a qué me referÃa. Para ella fueron palabras nuevas. Me contó que habÃa nacido en el seno de una familia satánica en el que su credo y su bien final era satán. Cuando ella me preguntó cuáles eran mis creencias, le le le le dijera que venÃa de una familia cuyo credo era distinto. Dulce me invitó a reunirme con su familia. Me dijo que su padre tenÃa la intención de crear un grupo de adoración al demonio. Con el paso del tiempo me pude dar cuenta que la palabra satanismo se escuchaba muy fuerte, pero en ese tiempo me estaba familiarizando cada vez más con el concepto que se me hacÃa de lo más normal. Dulce tenÃa un acento al hablar que me pareció peculiar. Le pregunté de dónde era originaria. Me dijo que toda su familia eran oriundos de Puebla de Atlixco. En aquel lugar fue en el que sus padres aprendieron a profesar el satanismo. Me dijo que ellos realizaban rituales, pero curiosamente no conocÃan la Biblia satánica. Por eso acudÃa a aprender más sobre ella. Su papá se encontraba enfermo, por lo que no podÃa asistir. Dulce era la encargada de transmitirle toda la información. Me hizo nuevamente la invitación para que me reuniera con ellos. Su casa quedaba lejos de donde vivÃa. Era en el municipio de Tonalá, en puente grande. La colonia era popular, Las casas eran grandes, con patios traseros enormes. Me sorprendà cuando conocà al papá de Dulce. Era un señor sumamente delgado. ParecÃa como si su piel estuviera pegada al esqueleto. Caminaba apoyado con una andadera porque le costaba mucho trabajo mantenerse en pie. Luego que lo vi en ese estado, pensé que serÃa incapaz de dar una charla entre Dulce y su madre. Lo ayudaron a sentarse. El hombre comenzó a explicar sobre un ritual para conseguir la salud perfecta. Cuando lo escuché, se me hizo inverosÃmil que hablara sobre la salud si era lo que le faltaba. Con un poco de incredulidad seguà escuchándolo. El padre de dulce continuó diciendo que el ritual consistÃa no en la realización de un sacrificio humano o animal. Ãl no estaba en favor de ello. Lo que era necesario hacer era pensar en aquella persona cercana que de alguna manera no se rÃa estaba fregando la vida con el tipo de trato que nos daba, por sus comentarios malintencionados, porque nos lanzaba mala vibra, por cualquier actitud que nos pareciera que no era favorable para nuestra persona. Después de tener en mente a ese individuo, era necesario lanzarle una maldición. Era como si hiciera un sacrificio simbólico en el que se tenÃa todo el derecho de destruir a aquella persona en la que se pensó si la maldición surtÃa efecto y se efectuaba una aniquilación en el sentido literal, era porque aquella persona se lo merecÃa. El padre de dulce continuó hablando sobre una vida en plenitud y la lucha constante de la existencia terrenal. El yo de esa persona se negará a morir aún cuando el cuerpo que le sirvió para vivir haya expirado. Mientras el señor seguÃa hablando de ello, me di cuenta que ya estaba caminando sin el apoyo de la andadera. Su voz se escuchaba con más claridad ya no se veÃa tan demacrado y débil. N o n o s uso pude notar que ya no tenÃa la extrema delgadez de la primera vez que lo vi fue bastante extraño notar en él un cambio tan drástico. Luego que terminó de dar su charla, las personas le aplaudieron. No alcanzaba a darme cuenta de lo que realmente estaba sucediendo, pero percibÃa que habÃa algo que aún no entendÃa del todo, porque el padre de Dulce se veÃa un poco más joven. Después que terminó la charla, me despedà de Dulce y me marché. TenÃa una sensación extraña que no me hacÃa sentir bien. No distinguÃa que era lo que me sucedÃa, pero habÃa algo que me incomodaba. Cuando llegué con mi banda, ellos me preguntaron a dónde habÃa ido. Me estaban buscando sin lograr encontrarme. Les conté lo que habÃa sucedido con Dulce. La intención que tuve de conocer un poco más sobre la visión del satanismo de otras personas. Mis compañeros del grupo me dijeron que lo mejor era que no me metiera en complicaciones y que dejara ese asunto en paz. SeguirÃamos yendo a las rras reuniones para conocer más sobre la Biblia Satánica. Lo mejor era que me retirara de esa muchacha. No le respondà a mis amigos, pero me habÃa cautivado. Dulce y también el extraño suceso que pasó con su padre. Quise quedarme a hablar con ella, pero no fue posible. Las personas que estaban presentes se acercaron a hablar con Dulce y con su padre. Ya no fue posible que me quedara más tiempo. Después que ensayamos un rato, me fui a descansar. Aún no tenÃa los recursos para irme de mi casa. La relación con mis padres cada vez era peor. Mi mamá me aseguraba que la hacÃa sufrir mucho con mi conducta en cambio, mi padre se molestaba mucho conmigo porque decÃa que sólo perdÃa el tiempo con esos muchachos drogadictos que me pusiera a estudiar o a trabajar, pero que dejara de tener esas amistades. Nunca tenÃamos un diálogo cordial. Al final me molestaba la forma en que me hablaba. Me metÃa a mi cuarto diciendo que algún dÃa me iba a ir de esa casa para nunca más volver. Aquella vez mi papá se molestó más de lo normal. Fue a alcanzarme para que le dijera qué le habÃa dicho entre dientes. Esa fue la primera vez que no me pude contener. Le dije cosas groseras que prefiero no repetirlas. Mi papá estaba tan molesto que me corrió de la casa. Me dijo que si no estaba de acuerdo en los reglamentos de esa casa, seguramente tenÃa la solvencia suficiente para irme a vivir a otro lado. Mi madre me insistió en que no me fuera, pero mi orgullo no me permitió Quedarme agarré un suéter y me marché sumamente molesto. Me fui a sentar a la banca del parque cercano a mi casa. La noche comenzó a hacerse presente para Colmo. Comenzó a llover. Fui a buscar refugio en el atrio de la Iglesia, pero el cancel estaba cerrado con candado. Para esas horas. La lluvia estaba más intensa. Me brinqué el cancel y me acosté en una de las bancas que habÃa en los pasillos del atrio. En ese lugar era posible protegerme un poco de las inclemencias del tiempo. Comenzaba a vislumbrarse el alba. Esa fue la primera vez que maldecÃa Mi padre. Estaba molesto con él por haberme corrido de su casa. En aquel tiempo no tenÃa la conciencia suficiente para entender que mi padre tenÃa toda la razón. Solamente era una carga para ellos. Además, los preocupaba mucho con mis acciones. En cuanto amaneció. Me fui a buscar a mis compañeros de la banda. ElÃas fue el que me preguntó qué me estaba sucediendo. Le conté todo. Me invitó a su casa para que pudiera comer algo. Sus padres se iban de manera intermitente a trabajar a Estados Unidos. En esa época. Ãl estaba solo me invitó a que me estuviera unos dÃas en su casa mientras sabÃa qué iba a hacer con mi vida. Por el momento pude sufragar el hambre y el frÃo. Sin embargo, sabÃa que era transitorio. No podÃa quedarme por muchos dÃas en ese lugar. SeguÃa asistiendo a las reuniones para continuar aprendiendo los postulados de la Biblia Satánica. Ya no habÃa dulce que estuviera presente. Tuve la intención de llamarla, pero algo me detuvo para no hacerlo. Después de una semana, ella volvió a las clases. Se acercó para preguntarme por qué no habÃa asistido a la siguiente reunión con su padre. Le dije muchas excusas, aunque lo que realmente pensaba no se lo quise decir. Me pareció perturbador ver la manera en que su padre comenzó la reunión. Después pareció que se habÃa convertido en otro hombre. Ella insistió de nuevo. Me dijo que era la última vez que lo harÃa. Si después decidÃa no ir ya no me dirÃa nada más. Estuve de acuerdo y acudà con ella a la casa de sus padres. Me sorprendà ver de nuevo el estado deteriorado en el que estaba su papá. Creà que, después de haberlo visto que se recuperaba de una manera extraordinaria, él estarÃa bien. Pero no fue asÃ. Nuevamente empezó todo el ritual. Volvió a suceder lo mismo. Me salà del lugar con la idea de ya no regresar. Estaba a punto de retirarme. Cuando Dulce me tomó del brazo, me dijo que querÃa presentarme a su padre. El hombre me vio fijamente. Era como si a través de su mirada pudiera entrar en mi mente y saber lo que pensaba de él. Me sentà inquieto y perturbado. Me despedà del señor, pero antes de que me fuera, el señor me dijo que todo iba a estar bien. Mis peticiones habÃan sido escuchadas. HabÃa encontrado a la persona ideal para hacer el sacrificio no entendÃa a qué se referÃa. Le pregunté por qué me decÃa eso. Ãl se limitó a sonreÃr. Me dijo que pronto me darÃa cuenta de ello. Me extendió su mano para despedirse. En el momento en que hice contacto con el señor sentà una sensación extraña como si él me pasara un poco de su energÃa y de sus pensamientos. Fueron unos unos segundos en los que pude ver al hombre muerto en su lecho de muerte. Dulce me acompañó a la salida. Mientras me encaminaba hacia la puerta, volteé para ver a su padre. Ãl continuaba mirándome con una sonrisa en su rostro. No entendà nada, pero me juré que no volverÃa a ese lugar. Le pregunté a Dulce de qué estaba enfermo su padre y qué sucedÃa durante la reunión que él mejoraba considerablemente. Ella dudó en decirme jamás pensé que me iba a revelar un secreto de esa dimensión. Me dijo que su padre murió unos meses atrás, pero en esa época ya estaban asistiendo a las reuniones sobre el conocimiento de la Biblia satánica. En su lecho de muerte, él fue capaz de levantarse y regresar del mundo de los muertos. Mientras Dulce me explicaba el tipo de ritual que habÃan hecho y la manera en que necesitaba imperiosamente de un alma para poder seguir viviendo. No era necesario hacer un sacrificio en fÃsico si lo podÃan hacer de manera simbólica. El resto satán lo realizaba. Cuando Dulce me reveló la manera en que utilizaban a las personas, me sentà decepcionado de ella y de su familia. Con más convicción me propuse no regresar a ese lugar. Dulce me dijo que me esperaba la siguiente semana. Asentà y me fui de esa colonia. En el regreso. Pensé que irÃa a casa de mis padres para pedirles una disculpa y empezar a enmendar mi vida de cierta manera lo que habÃa vivido en ese lugar. Me habÃa abierto un poco los ojos y la mente porque me sentÃa mal por haber lastimado a mis padres. Cuando llegué a la casa, me llamó la atención encontrar la puerta abierta dentro habÃa varias personas. Escuché el llanto de mi mamá. Entré al cuarto de mi padre. Ãl estaba dormido con una palidez extrema. Le pregunté a mi madre qué sucedÃa ella llorando. Me respondió que mi papá acababa de morir. Fue tanta la impresión que tuve que casi me desmayo una vecina me sostuvo y me llevó a la sala de mi casa. No tuve tiempo de hablar con mi mamá. Todo sucedió tan rápido. La capilla de velación ver el cuerpo de mi padre inerte rodeado de flores, la misa de cuerpo presente. Después que regresamos del panteón, me senté a hablar con mi mamá. Le pregunté qué le habÃa sucedido a mi padre. Ella me respondió que no sabÃan que se encontrará mal. Todo fue tan repentino. Por la tarde él comenzó a quejarse de un dolor en el pecho. El médico dijo que se trató de un paro cardÃaco. Mi madre me dijo que todo fue tan extraño, porque esa tarde él llegó de trabajar. Se veÃa muy bien. Después dijo que se sentÃa muy cansado y se fue a acostar un rato. Mientras él estaba en la habitación. Mi mamá se quedó en la sala frente al televisor. Ella casi tenÃa la seguridad de que vio a alguien que entró en el cuarto de mi papá. No tenÃa la certeza, pero le pareció ver cuando cruzó el pasillo. Fue a la habitación de mi padre para ver qué sucedÃa. Fue cuando se dio cuenta de que estaba mal. A los pocos minutos murió. Nunca tuve la certeza de saber si era verdad lo que pensaba, pero creà que el alma de mi padre habÃa sido sacrificada por el padre de Dulce, sobre todo porque mientras estuve molesto con él lo maldecÃ, sentà tanta culpa de pensar que era el responsable de la muerte de mi papá y que él tuvo que pagar el fruto de mi inmadurez. Jamás volvà a ir con Dulce llegué a ir en varias ocasiones al aprendizaje de la Biblia satánica, la veÃa a lo lejos y la evitaba después de cierto tiempo de estar asistiendo. Nos dieron un ejemplar de la Biblia. Cuando llegué a la casa, comencé a leerla con mucho interés. Esa noche dormà muy poco. Desde un inicio me pareció muy interesante. Todo estaba tan bien porque eran reflexiones filosóficas distintas al cristianismo. Mientras leÃa que el satanismo defendÃa la libertad sin ningún tipo de restricción, siempre y cuando las preferencias propias no violaran las del otro. Hasta ese punto me sentÃa satisfecho con lo que leÃa. Sin embargo, me encontré en el Ãndice en el libro de Leviatán la forma de causar la destrucción a un enemigo. Esa parte del libro describÃa claramente la manera de destruir a alguien que nos hizo algún daño o por el hecho de que no mantenÃamos una buena relación con aquella persona. No me gustó lo que estaba leyendo porque me pareció que la Biblia satánica se contradecÃa. No era congruente con los postulados que emitÃa en el inicio del libro. Cerré el libro, lo envolvà en una bolsa negra y lo puse en el fondo de mi clóset. No volvà a asistir a esas reuniones. Entendà que la finalidad del aprendizaje de la Biblia satánica era dañar o lastimar a otra persona, al igual como lo hacÃa el padre de Dulce. Aquella noche entendà muchas cosas. Nunca podré saber si la muerte de mi padre fue por causas naturales o porque me acerqué al mundo oscuro de satán relato escrito y adaptado por Adriana? Cuevas








