Dec. 29, 2023

La Biblia Satánica Historias De Terror - REDE

La Biblia Satánica Historias De Terror - REDE

¡ Rápido ! Suscríbete y activa la campanita.
Se parte de la comunidad REDE.
ENVIAME TUS HISTORIAS A: relatosdesclasificados@gmail.com
SÍGUEME EN FANPAGE: https://bit.ly/33H3Og3
SÍGUEME EN INSTAGRAM: https://bit.ly/3dgiBmd

Apple Podcasts podcast player badge
Spotify podcast player badge
Castro podcast player badge
RSS Feed podcast player badge
Apple Podcasts podcast player iconSpotify podcast player iconCastro podcast player iconRSS Feed podcast player icon

¡ Rápido ! Suscríbete y activa la campanita.
Se parte de la comunidad REDE.
ENVIAME TUS HISTORIAS A: relatosdesclasificados@gmail.com
SÍGUEME EN FANPAGE: https://bit.ly/33H3Og3
SÍGUEME EN INSTAGRAM: https://bit.ly/3dgiBmd

La biblia satánica. Resulta complejo poder abordar estos temas sin entrar en controversias. Existen muchas sectas religiosas cristianas que, de cierta manera, mantienen un vínculo con los principios de la religión católica. Utilizan la Biblia de acuerdo a la versión de cada religión. En lo personal, me di cuenta que los capítulos y los versículos de la Biblia eran los mismos. Lo que cambiaba era la interpretación que le daban a los hechos. De acuerdo a la visión de mundo de cada evangelizador. Él hacía una reflexión del Libro Sagrado. Desde que era pequeño, crecí en una familia católica en la que me enseñaron los versículos de la Biblia más importantes. Fui al catecismo e hice mi primera comunión, así como la confirmación para mis padres. Era muy importante que tuviera todos los sacramentos obligados por la Iglesia. Estaba en el curso de preparación para confirmación. En aquel tiempo tenía trece años. No me gustaba la visión que tenían los catequistas. Me disgustaba que intentaran que siguiera al pie de la letra sus enseñanzas. Había ocasiones en las que confrontaba al joven que nos daba el curso le decía que no estaba de acuerdo con lo que leía en la Biblia, que no me parecía justo lo que sucedía con los sacerdotes, que ellos tenían más relevancia que las monjas. A ellas les asignaban labores de limpieza y de atención al padre. El tipo de preparación era distinta. A ellos se les enseñaba teología y otra serie de conocimientos que a ellas no se les daba. Esto lo decía porque veía que las monjas eran las encargadas de limpiar antes y después las aulas del catecismo. Esa vez que comenté mi punto de vista, el catequista me mandó con el encargado de todos los catequistas. Era un señor joven que tocaba la guitarra y formaba parte del coro de misa. De s siete de la mañana. Trató de darme un discurso del por qué la preparación era distinta para los hombres y las mujeres, aunque claramente se notaba el sesgo que tenía por la misma religión. Citaron a mi mamá para darle la queja de que todo el tiempo cuestionaba a las personas que impartían el catecismo. Cuando salimos de la reunión, mi mamá me dijo que tenía que acatar el Reglamento de la Iglesia. Le dije que yo no había roto ninguna regla. Sólo decía lo que pensaba. No encontraba nada de malo en ello, pero al parecer, a los catequistas no les pareció mi punto de vista. Ignoro. Si mi madre me entendió, sólo me dijo que ya no les dijera lo que pensaba. Estaba a pocos meses para recibir el sacramento de la confirmación que después podría hacer lo que quisiera. En pocas palabras, me dijo que me aguantara y ya no dijera nada. Si le hice caso a mi mamá, pero no porque fuera muy obediente, sino porque sólo faltaban unos meses y ya no tendría el compromiso de ir al catecismo. Cuando tenía diecisiete años, conocí a unos chicos que tenían una banda de rock, Me entusiasmó la idea de tocar el bajo. Les dije que quería formar parte del grupo, así como aprender a tocar la guitarra. Ellos no tuvieron ningún inconveniente formé parte de la banda. Empecé a tener amistades distintas. Me vestía, igual que mis compañeros del grupo nuestro atuendo siempre era el mismo, el color negro. Todos nos pusimos el mismo tatuaje. La imagen de un baphomet en aquella época no era un símbolo tan conocido. Representaba un hombre cabra, se relacionaba con el oscurantismo. Era el nombre de uno de los demonios de satanás eran los años ochenta. En aquel tiempo era todo un tabú. Hacerse un tatuaje significaba que eras parte de un grupo de drogadictos. Quizás el estigma no estaba tan lejos de ser cierto, porque en aquella época empecé a consumir marihuana. Mis padres se daban cuenta de los cambios que ocurrían, no sólo en mi manera de vestir, sino también en mi comportamiento. Trataba de estar el menor tiempo posible en la casa, porque en cuanto mis padres me veían, comenzaban a regañarme y a darme discursos de lo que era ser un buen muchacho. Cualquier cosa que me dijeran les hacía caso omiso. Simplemente los ignoraba. En el afán de ayudarme, Mi mamá me decía que recordara todo lo que me enseñaron en el catecismo que tenía que comportarme como el hijo de Dios, que era me molestaba mucho que tratara de meter a Dios si veía que todas las personas que decían ser muy devotas y creer en él eran los que tenía comportamientos sumamente cuestionables. Creía que los adultos daban un discurso falso, sus acciones no avalaban sus palabras. Mi mundo eran mis amigos de la banda. Soñábamos con hacernos famosos y tener el dinero suficiente para no necesitar de nuestros padres salirnos de la casa para que ya no estuvieran molestando. Elías era uno de mis compañeros del grupo. Él nos dijo que había encontrado un lugar que era compatible con nuestras ideas. Le dije a Elías que no quería formar parte de otro grupo religioso. Estaba más que harto de escuchar tantas falsas interpretaciones. Elías me dijo que no tenía nada que ver con la religión cristiana. Sus creencias eran distintas. Era un grupo satánico que tenía otro dios y otra manera de ver el mundo. No tenía muchas ganas de formar parte de otra secta que nos dijera lo que teníamos que hacer y que pensar y cómo conducirnos en la vida. Le dije que no estaba interesado, pero el resto de la banda dijo que al menos lo intentáramos. Ellos creyeron que sería benéfico aprender un poco del demonio para poder componer canciones distintas a las que la mayoría de las personas interpretaba. Desde esa perspectiva, no se me hizo tan mala idea. Él siguió viernes fuimos a una colonia distante. Se encontraba del otro lado de la ciudad. La reunión empezó con pocos seguidores. Éramos alrededor de diez personas. Me sorprendió ver que la mayoría de los presentes tenían más o menos nuestra edad enseguida. Salió un hombre joven que empezó a hablar sobre la nueva propuesta. Él mencionó la Biblia Satánica. Era la primera vez que escuchaba algo similar. Nos contó la historia de este libro y de su autor. El pastor nos dijo que el creador de esta Biblia fue Anton Sander Laby. Él fue el pionero en difundir una filosofía distinta de la vida. Por tal motivo escribió el libro. Lo que escuché hizo que le tomara mucho interés. Estuve atento en todo momento. El pastor continuó diciendo que el creador del libro también era conocido como el Papa Negro y fundador de la Iglesia de Satán. Desde el inicio me cautivaron los principios y postulados de la Biblia. Antes de empezar, la persona que daba a la reunión y su hincapié que la finalidad de congregarse no era para hacer rituales ni sacrificar animales. Tampoco era con el interés de obtener un beneficio económico. Lo importante era conocer la manera de pensar de Anthon, el Papa Negro, para que nuestro nivel de conciencia fuera otro. El hombre siguió explicando que, desde que sucedió la conquista de México se le impuso a la población indígena la religión que los españoles profesaban. Ellos no tuvieron la oportunidad de elegir esas creencias. Se pasaron de generación en generación. Ocurrió un sincretismo de los dogmas hasta llegar a la forma actual que teníamos de pensar. Lo único que él pretendía era que, con base en este nuevo conocimiento, cada quien hiciera sus propios discernimientos para que pudiera tomar sus propias decisiones y poder tener una manera distinta de enfrentar la vida. El pastor, o como quiera que se le nombrara, continuó diciendo que el hombre, antes de ser intelectual, tuvo orígenes brutales y animales, por lo que tenían como símbolo la cabra de Méndez, o también conocida como símbolo de Baphomet, que era la imagen del macho cabrío insertado en una estrella de cinco puntas. Cuando escuché eso de inmediato descubrí mi tatuaje. Me di cuenta que el punto de vista del satanismo tenía una manera similar a la manera de pensar de nuestra banda. Entre los principios de este nuevo libro tenía las nueve declaraciones satánicas, entre las que recordaba estaba a una que llamó mi atención. Satán representaba complacencia. El lugar de abstinencia también sabiduría perfecta. En lugar del autoengaño hipócrita. La lista era más larga, pero fueron los primeros que se me quedaron grabados. Mientras el hombre seguía hablando, me interesaba cada vez más en el contenido de la Biblia satánica. Volteé a mi alrededor para saber si todos los presentes tenían el mismo interés que yo. Vi a una chica que llevaba un cuaderno y tomaba notas. Estaba inmersa en anotar la mayor parte de la información. Me quedé hasta el final para hablar con ella. Me acerqué y le pregunté por qué tenía tanto interés en aprender sobre la Biblia. La muchacha me respondió que no me equivocara. Los principios de la Biblia satánica no eran nuevos, sólo que era de su interés ver el punto de vista de cada persona. Ella me dijo que creció en una familia en la que sus creencias eran satánicas. Le pregunté si alguna vez se había acercado a la iglesia Católica y recibió los sacramentos Dulce. Ese era su nombre. Puso cara de no conocer a qué me refería. Para ella fueron palabras nuevas. Me contó que había nacido en el seno de una familia satánica en el que su credo y su bien final era satán. Cuando ella me preguntó cuáles eran mis creencias, le le le le dijera que venía de una familia cuyo credo era distinto. Dulce me invitó a reunirme con su familia. Me dijo que su padre tenía la intención de crear un grupo de adoración al demonio. Con el paso del tiempo me pude dar cuenta que la palabra satanismo se escuchaba muy fuerte, pero en ese tiempo me estaba familiarizando cada vez más con el concepto que se me hacía de lo más normal. Dulce tenía un acento al hablar que me pareció peculiar. Le pregunté de dónde era originaria. Me dijo que toda su familia eran oriundos de Puebla de Atlixco. En aquel lugar fue en el que sus padres aprendieron a profesar el satanismo. Me dijo que ellos realizaban rituales, pero curiosamente no conocían la Biblia satánica. Por eso acudía a aprender más sobre ella. Su papá se encontraba enfermo, por lo que no podía asistir. Dulce era la encargada de transmitirle toda la información. Me hizo nuevamente la invitación para que me reuniera con ellos. Su casa quedaba lejos de donde vivía. Era en el municipio de Tonalá, en puente grande. La colonia era popular, Las casas eran grandes, con patios traseros enormes. Me sorprendí cuando conocí al papá de Dulce. Era un señor sumamente delgado. Parecía como si su piel estuviera pegada al esqueleto. Caminaba apoyado con una andadera porque le costaba mucho trabajo mantenerse en pie. Luego que lo vi en ese estado, pensé que sería incapaz de dar una charla entre Dulce y su madre. Lo ayudaron a sentarse. El hombre comenzó a explicar sobre un ritual para conseguir la salud perfecta. Cuando lo escuché, se me hizo inverosímil que hablara sobre la salud si era lo que le faltaba. Con un poco de incredulidad seguí escuchándolo. El padre de dulce continuó diciendo que el ritual consistía no en la realización de un sacrificio humano o animal. Él no estaba en favor de ello. Lo que era necesario hacer era pensar en aquella persona cercana que de alguna manera no se ría estaba fregando la vida con el tipo de trato que nos daba, por sus comentarios malintencionados, porque nos lanzaba mala vibra, por cualquier actitud que nos pareciera que no era favorable para nuestra persona. Después de tener en mente a ese individuo, era necesario lanzarle una maldición. Era como si hiciera un sacrificio simbólico en el que se tenía todo el derecho de destruir a aquella persona en la que se pensó si la maldición surtía efecto y se efectuaba una aniquilación en el sentido literal, era porque aquella persona se lo merecía. El padre de dulce continuó hablando sobre una vida en plenitud y la lucha constante de la existencia terrenal. El yo de esa persona se negará a morir aún cuando el cuerpo que le sirvió para vivir haya expirado. Mientras el señor seguía hablando de ello, me di cuenta que ya estaba caminando sin el apoyo de la andadera. Su voz se escuchaba con más claridad ya no se veía tan demacrado y débil. N o n o s uso pude notar que ya no tenía la extrema delgadez de la primera vez que lo vi fue bastante extraño notar en él un cambio tan drástico. Luego que terminó de dar su charla, las personas le aplaudieron. No alcanzaba a darme cuenta de lo que realmente estaba sucediendo, pero percibía que había algo que aún no entendía del todo, porque el padre de Dulce se veía un poco más joven. Después que terminó la charla, me despedí de Dulce y me marché. Tenía una sensación extraña que no me hacía sentir bien. No distinguía que era lo que me sucedía, pero había algo que me incomodaba. Cuando llegué con mi banda, ellos me preguntaron a dónde había ido. Me estaban buscando sin lograr encontrarme. Les conté lo que había sucedido con Dulce. La intención que tuve de conocer un poco más sobre la visión del satanismo de otras personas. Mis compañeros del grupo me dijeron que lo mejor era que no me metiera en complicaciones y que dejara ese asunto en paz. Seguiríamos yendo a las rras reuniones para conocer más sobre la Biblia Satánica. Lo mejor era que me retirara de esa muchacha. No le respondí a mis amigos, pero me había cautivado. Dulce y también el extraño suceso que pasó con su padre. Quise quedarme a hablar con ella, pero no fue posible. Las personas que estaban presentes se acercaron a hablar con Dulce y con su padre. Ya no fue posible que me quedara más tiempo. Después que ensayamos un rato, me fui a descansar. Aún no tenía los recursos para irme de mi casa. La relación con mis padres cada vez era peor. Mi mamá me aseguraba que la hacía sufrir mucho con mi conducta en cambio, mi padre se molestaba mucho conmigo porque decía que sólo perdía el tiempo con esos muchachos drogadictos que me pusiera a estudiar o a trabajar, pero que dejara de tener esas amistades. Nunca teníamos un diálogo cordial. Al final me molestaba la forma en que me hablaba. Me metía a mi cuarto diciendo que algún día me iba a ir de esa casa para nunca más volver. Aquella vez mi papá se molestó más de lo normal. Fue a alcanzarme para que le dijera qué le había dicho entre dientes. Esa fue la primera vez que no me pude contener. Le dije cosas groseras que prefiero no repetirlas. Mi papá estaba tan molesto que me corrió de la casa. Me dijo que si no estaba de acuerdo en los reglamentos de esa casa, seguramente tenía la solvencia suficiente para irme a vivir a otro lado. Mi madre me insistió en que no me fuera, pero mi orgullo no me permitió Quedarme agarré un suéter y me marché sumamente molesto. Me fui a sentar a la banca del parque cercano a mi casa. La noche comenzó a hacerse presente para Colmo. Comenzó a llover. Fui a buscar refugio en el atrio de la Iglesia, pero el cancel estaba cerrado con candado. Para esas horas. La lluvia estaba más intensa. Me brinqué el cancel y me acosté en una de las bancas que había en los pasillos del atrio. En ese lugar era posible protegerme un poco de las inclemencias del tiempo. Comenzaba a vislumbrarse el alba. Esa fue la primera vez que maldecía Mi padre. Estaba molesto con él por haberme corrido de su casa. En aquel tiempo no tenía la conciencia suficiente para entender que mi padre tenía toda la razón. Solamente era una carga para ellos. Además, los preocupaba mucho con mis acciones. En cuanto amaneció. Me fui a buscar a mis compañeros de la banda. Elías fue el que me preguntó qué me estaba sucediendo. Le conté todo. Me invitó a su casa para que pudiera comer algo. Sus padres se iban de manera intermitente a trabajar a Estados Unidos. En esa época. Él estaba solo me invitó a que me estuviera unos días en su casa mientras sabía qué iba a hacer con mi vida. Por el momento pude sufragar el hambre y el frío. Sin embargo, sabía que era transitorio. No podía quedarme por muchos días en ese lugar. Seguía asistiendo a las reuniones para continuar aprendiendo los postulados de la Biblia Satánica. Ya no había dulce que estuviera presente. Tuve la intención de llamarla, pero algo me detuvo para no hacerlo. Después de una semana, ella volvió a las clases. Se acercó para preguntarme por qué no había asistido a la siguiente reunión con su padre. Le dije muchas excusas, aunque lo que realmente pensaba no se lo quise decir. Me pareció perturbador ver la manera en que su padre comenzó la reunión. Después pareció que se había convertido en otro hombre. Ella insistió de nuevo. Me dijo que era la última vez que lo haría. Si después decidía no ir ya no me diría nada más. Estuve de acuerdo y acudí con ella a la casa de sus padres. Me sorprendí ver de nuevo el estado deteriorado en el que estaba su papá. Creí que, después de haberlo visto que se recuperaba de una manera extraordinaria, él estaría bien. Pero no fue así. Nuevamente empezó todo el ritual. Volvió a suceder lo mismo. Me salí del lugar con la idea de ya no regresar. Estaba a punto de retirarme. Cuando Dulce me tomó del brazo, me dijo que quería presentarme a su padre. El hombre me vio fijamente. Era como si a través de su mirada pudiera entrar en mi mente y saber lo que pensaba de él. Me sentí inquieto y perturbado. Me despedí del señor, pero antes de que me fuera, el señor me dijo que todo iba a estar bien. Mis peticiones habían sido escuchadas. Había encontrado a la persona ideal para hacer el sacrificio no entendía a qué se refería. Le pregunté por qué me decía eso. Él se limitó a sonreír. Me dijo que pronto me daría cuenta de ello. Me extendió su mano para despedirse. En el momento en que hice contacto con el señor sentí una sensación extraña como si él me pasara un poco de su energía y de sus pensamientos. Fueron unos unos segundos en los que pude ver al hombre muerto en su lecho de muerte. Dulce me acompañó a la salida. Mientras me encaminaba hacia la puerta, volteé para ver a su padre. Él continuaba mirándome con una sonrisa en su rostro. No entendí nada, pero me juré que no volvería a ese lugar. Le pregunté a Dulce de qué estaba enfermo su padre y qué sucedía durante la reunión que él mejoraba considerablemente. Ella dudó en decirme jamás pensé que me iba a revelar un secreto de esa dimensión. Me dijo que su padre murió unos meses atrás, pero en esa época ya estaban asistiendo a las reuniones sobre el conocimiento de la Biblia satánica. En su lecho de muerte, él fue capaz de levantarse y regresar del mundo de los muertos. Mientras Dulce me explicaba el tipo de ritual que habían hecho y la manera en que necesitaba imperiosamente de un alma para poder seguir viviendo. No era necesario hacer un sacrificio en físico si lo podían hacer de manera simbólica. El resto satán lo realizaba. Cuando Dulce me reveló la manera en que utilizaban a las personas, me sentí decepcionado de ella y de su familia. Con más convicción me propuse no regresar a ese lugar. Dulce me dijo que me esperaba la siguiente semana. Asentí y me fui de esa colonia. En el regreso. Pensé que iría a casa de mis padres para pedirles una disculpa y empezar a enmendar mi vida de cierta manera lo que había vivido en ese lugar. Me había abierto un poco los ojos y la mente porque me sentía mal por haber lastimado a mis padres. Cuando llegué a la casa, me llamó la atención encontrar la puerta abierta dentro había varias personas. Escuché el llanto de mi mamá. Entré al cuarto de mi padre. Él estaba dormido con una palidez extrema. Le pregunté a mi madre qué sucedía ella llorando. Me respondió que mi papá acababa de morir. Fue tanta la impresión que tuve que casi me desmayo una vecina me sostuvo y me llevó a la sala de mi casa. No tuve tiempo de hablar con mi mamá. Todo sucedió tan rápido. La capilla de velación ver el cuerpo de mi padre inerte rodeado de flores, la misa de cuerpo presente. Después que regresamos del panteón, me senté a hablar con mi mamá. Le pregunté qué le había sucedido a mi padre. Ella me respondió que no sabían que se encontrará mal. Todo fue tan repentino. Por la tarde él comenzó a quejarse de un dolor en el pecho. El médico dijo que se trató de un paro cardíaco. Mi madre me dijo que todo fue tan extraño, porque esa tarde él llegó de trabajar. Se veía muy bien. Después dijo que se sentía muy cansado y se fue a acostar un rato. Mientras él estaba en la habitación. Mi mamá se quedó en la sala frente al televisor. Ella casi tenía la seguridad de que vio a alguien que entró en el cuarto de mi papá. No tenía la certeza, pero le pareció ver cuando cruzó el pasillo. Fue a la habitación de mi padre para ver qué sucedía. Fue cuando se dio cuenta de que estaba mal. A los pocos minutos murió. Nunca tuve la certeza de saber si era verdad lo que pensaba, pero creí que el alma de mi padre había sido sacrificada por el padre de Dulce, sobre todo porque mientras estuve molesto con él lo maldecí, sentí tanta culpa de pensar que era el responsable de la muerte de mi papá y que él tuvo que pagar el fruto de mi inmadurez. Jamás volví a ir con Dulce llegué a ir en varias ocasiones al aprendizaje de la Biblia satánica, la veía a lo lejos y la evitaba después de cierto tiempo de estar asistiendo. Nos dieron un ejemplar de la Biblia. Cuando llegué a la casa, comencé a leerla con mucho interés. Esa noche dormí muy poco. Desde un inicio me pareció muy interesante. Todo estaba tan bien porque eran reflexiones filosóficas distintas al cristianismo. Mientras leía que el satanismo defendía la libertad sin ningún tipo de restricción, siempre y cuando las preferencias propias no violaran las del otro. Hasta ese punto me sentía satisfecho con lo que leía. Sin embargo, me encontré en el índice en el libro de Leviatán la forma de causar la destrucción a un enemigo. Esa parte del libro describía claramente la manera de destruir a alguien que nos hizo algún daño o por el hecho de que no manteníamos una buena relación con aquella persona. No me gustó lo que estaba leyendo porque me pareció que la Biblia satánica se contradecía. No era congruente con los postulados que emitía en el inicio del libro. Cerré el libro, lo envolví en una bolsa negra y lo puse en el fondo de mi clóset. No volví a asistir a esas reuniones. Entendí que la finalidad del aprendizaje de la Biblia satánica era dañar o lastimar a otra persona, al igual como lo hacía el padre de Dulce. Aquella noche entendí muchas cosas. Nunca podré saber si la muerte de mi padre fue por causas naturales o porque me acerqué al mundo oscuro de satán relato escrito y adaptado por Adriana? Cuevas