Dec. 6, 2023

Investigo El Origen Y Ataques De Brujas En El Cerro Del Chimalhuache Historias De Terror - REDE

Investigo El Origen Y Ataques De Brujas En El Cerro Del Chimalhuache Historias De Terror - REDE

¡ Rápido ! Suscríbete y activa la campanita.
Se parte de la comunidad REDE.
ENVIAME TUS HISTORIAS A: relatosdesclasificados@gmail.com
SÍGUEME EN FANPAGE: https://bit.ly/33H3Og3
SÍGUEME EN INSTAGRAM: https://bit.ly/3dgiBmd

Apple Podcasts podcast player badge
Spotify podcast player badge
Castro podcast player badge
RSS Feed podcast player badge
Apple Podcasts podcast player iconSpotify podcast player iconCastro podcast player iconRSS Feed podcast player icon

¡ Rápido ! Suscríbete y activa la campanita.
Se parte de la comunidad REDE.
ENVIAME TUS HISTORIAS A: relatosdesclasificados@gmail.com
SÍGUEME EN FANPAGE: https://bit.ly/33H3Og3
SÍGUEME EN INSTAGRAM: https://bit.ly/3dgiBmd

Rastreando Brujas. Nota de Ramiro Contreras. Hace dos años. En noviembre del dos mil veintiuno, me llegó un caso muy serio y delicado que estaba ocurriendo en Ixtapaluca, en una colonia ubicada en el punto más alto de unos cerros. Un bebé había sufrido varios ataques de naturaleza extraña antes de desaparecer sin dejar rastro. Al estar investigando el caso, descubrí que lo acontecido con ese bebé no se trataba de un caso aislado, sino que en esa colonia ya había pasado lo mismo con otro bebé en mayo de ese mismo año. Siguiendo investigando atrás en el tiempo, descubrí que antes de esas dos desapariciones, en octubre del dos mil diecisiete y abril del dos mil veintiuno, habían desaparecido doce bebés exactamente las mismas circunstancias. Es decir, primero sufrían ataques sin explicación y luego desaparecía. Investigando un poco más atrás, di con un punto crítico en esta situación en la que, según los testimonios de los habitantes de esa colonia, en ese cerro de Ixtapaluca, en la primer mitad de septiembre del dos mil diecisiete, la colonia fue atacada brutalmente, por lo que únicamente se puede entender como brujas esa situación tan dramática y tan lamentable que vivieron los habitantes en el dos mil diecisiete pueden encontrarla en un video que está en el canal. Los que no lo hayan visto lo pueden encontrar con el nombre las brujas de Ixtapaluca. También les dejaremos el link en la descripción y en el primer comentario. Leyendo los comentarios de ese video, me di cuenta de que varias colonias aisladas, pueblos pequeños y localidades rurales habían sufrido ataques prácticamente idénticos y al ponerme a investigar todos esos casos, pude llegar a la conclusión de que era bastante probable que se tratara de las mismas brujas. Yo podría dejar aquí muchos de los testostini que fui consiguiendo, pero la gran mayoría se parecen demasiado a lo que se cuenta en el video de las brujas de Ixtapaluca, y no quisiera que este video fuera una repetición de los hechos. Así que basta con que se entienda que los ataques eran similares. El ataque más cercano en tiempo ha lo ocurrido en Ixtapaluca en septiembre del dos mil diecisiete es el que ocurrió a principios de abril del dos mil catorce en una pequeña localidad con menos de cien habitantes dentro del municipio de Petatlán en el Estado de Guerrero. Antes de ese ataque ocurrió uno en la primer mitad de marzo del dos mil doce, en un núcleo rural de unos ciento cincuenta habitantes relativamente aislada dentro del municipio de Ometepec, también en el Estado de Guerrero. Estoy seguro que aún no lo nota. Las fechas de los ataques y los lugares donde ocurre tienen una relevancia muy grande en la investigación. Son el principal respaldo que me permite afirmar que los ataques fueron realistas dos por las mismas brujas de Iztapaluca. Pero al final les aclararé eso de las fechas y los lugares. Entonces, para un ataque anterior, hay que remontarnos hasta finales de septiembre de mil novecientos noventa y nueve a una localidad de unos ciento sesenta habitantes del municipio de San Pedro Pochutla, en el Estado de Oaxaca. Antes en algún punto intermedio, entre mayo y agosto de mil novecientos noventa y ocho, fueron encontrados tirados los cuerpos de al menos tres bebés, cuyo estado físico coincide perfectamente con las descripciones de los ataques que se cuentan en los casos de Iztapaluca. Los cuerpos de los bebés fueron encontrados en el Estado de Guerrero, para ser exacto, en el área donde colindan tres municipios, Acapulco, Coyuca de Benítez y Chilpancingo de los Bravo que los cuerpos hayan sido encontrados ahí no es ninguna casualidad. Si ustedes trazan una línea recta que una de las dos localidades que fueron atacadas s s s on doce y dos mil diecisiete. El punto que queda justo a la mitad de esa línea es el área donde fueron encontrados los cuerpos de los bebés, poco más de un año antes de que se encontraran los cuerpos. A principios de enero de mil novecientos noventa y siete hubo un ataque en un asentamiento rural donde vivían cincuenta personas. Fue unos treinta kilómetros de la localidad llamada Infiernillo, dentro del municipio de Arteaga, en el Estado de Michoacán. El ataque anterior fue a principios de octubre de mil novecientos noventa y cinco en un pequeño poblado del municipio de Minatitlán, en el estado de Colima, casi una década antes a finales del mes de abril de mil novecientos ochenta y seis, en el Estado de Michoacán, en el mismo asentamiento rural que sería atacado en mil novecientos noventa y siete los lugareños encontraron bebés muertos en un estado físico idéntico al de los bebés que después serían encontrados allá por Acapulco. El gran misterio fue que esos bebés que encontraron no eran de las fas de ahí de la gente de los alrededores. Nunca supieron de dónde llegaron. Y finalmente regresamos al Estado de México, a Ixtapaluca, al mismo cerro de dos mil diecisiete, pero treinta y dos años antes, en septiembre de mil novecientos ochenta y cinco, para cuando yo llegué hasta ese punto, llevaba investigando ocho meses. Estuve rastreando a esas brujas hacia atrás en el tiempo y resulta que todo comenzó ahí. Las brujas no nacieron en Ixtapaluca. Ellas nacieron en Tlaxcala. Su madre también era bruja y unos días antes de que la gente a la quemara viva dio a luz a tres niñas. El padre estuvo huyendo por muchos años, llevándose a sus hijas de ciudad en ciudad por todo el estado de Tlaxcala, hasta que llegó a ese cerro en Ixtapaluca. El motivo por el cual el señor tenía que estar huyendo era porque la gente sabía que las tres niñas eran hijas de una bruja, así que, a pesar de que cierran n nte, no hay ni una sola historia que sugiera que ellas hicieron brujería. Estando en Tlaxcala. Aún así había gente que quería matarlas porque su madre había sido una bruja muy peligrosa. Por eso digo que la historia de estas brujas comienza en ese cerro de Ixtapaluca, en mil novecientos ochenta y cinco, porque ahí fue donde actuaron como brujas por primera vez. Todo lo que sucedió. También lo presenté en un video que pueden encontrarlo en el canal con el nombre Las Hijas del Diablo, el cual también estará en el primer comentario y en la descripción de este vídeo Ixtapaluca. En mil novecientos ochenta y cinco se vio afectado por el terremoto del diecinueve de septiembre. Luego, el trece de abril de mil novecientos ochenta y seis hubo un terremoto en la costa de Michoacán. El nueve de octubre de mil novecientos noventa y cinco hubo otro terremoto en Colima el once de enero de mil novecientos noventa y siete. El terremoto fue en Michoacán. El o de septiembre de mil novecientos noventa y nueve hubo un terremoto en Oaxaca veinte de marzo del dos mil doce, terremoto en Guerrero. Dieciocho de abril del dos mil catorce, otro terremoto en Guerrero. Finalmente, el mismo día y el mismo mes, pero treinta y dos años después, diecinueve de septiembre del dos mil diecisiete, otro terremoto vuelve a afectar a Ixtapaluca. Entonces tenemos que, por alguna razón, las brujas atacan lugares donde vive poca gente justamente unos días antes de que ese lugar, llámese colonia, comunidad o localidad, sean afectados por un terremoto. Pero eso no es todo. Volvamos a Tlaxcala por estar huyendo. Las brujas llegan al Estado de México, al cerro de Ixtapaluca y ahí atacan por primera vez. Después se van a michoacán. No se sabe dónde atacan, pero dejaron los cuerpos de sus víctimas en una localidad. Luego se fueron a Colima y atacan de Colima. Las brujas regresan a Michoacán y atacan la localidad donde unos diez años antes habían dejado cuerpos de bebés y los cuerpos de sus víctimas las dejan en Acapulco, para luego irse a Oaxaca y atacar de Oaxaca. Las brujas regresan a Guerrero y ahí hacen dos ataques antes de regresar al Estado de México. Entonces no sólo tenemos que las brujas atacan antes de los terremotos que, además, todos los terremotos que se dieron después de los ataques fueron de magnitudes importantes. No solo eso, sino que se puede trazar una ruta de los lugares visitados por esas brujas y ahí se puede ver que todos los Estados que pisaron los atacaron no se saltaron ningún Estado y su ruta era el Estado de México. Michoacán Colima, Michoacán Guerrero Oaxaca Guerrero y Estado de México. Otra cosa que también es importante mencionar es que las brujas no solamente han hecho siete ataques. Siete han sido los ataques en grande, ataques en los que se han metido con más de cincuenta personas al mismo tiempo. Pero yo encontré pequeños casos sueltos en los alrededores de las zonas que habían sido atacadas. Por ejemplo, el caso por el cual empecé toda la investigación, el caso que sucedió en noviembre del dos mil veintiuno. Ese no fue un ataque masivo, simplemente un bebé fue atacado aquí. Yo no sabía decir si las brujas se quedaron desde septiembre del dos mil diecisiete hasta noviembre del dos mil veintiuno en el mismo cerro de Ixtapaluca. Tal vez hicieron ataques sueltos en otros lugares, porque entre septiembre del dos mil diecisiete y noviembre del dos mil veintiuno hay casos de ataques similares en Querétaro, Tlaxcala, Puebla y también en el Estado de Morelos. Es posible que fueran las mismas brujas, o también es posible que fueran otras brujas y que las del cerro de Iztapaluca se hubieran quedado ahí por cuatro años. Eso no lo sé. Continué mi investigación siguiendo la lógica de que las brujas se desplazan entre los Estados colindantes, sobre todo en fechas próximas a terremotos. El video de las hijas del Diablo, donde se cuenta el primer ataque de las brujas, se subió el veintisiete de agosto del dos mil veintidós. Tres semanas después, otra vez, un diecinueve de septiembre, hubo otro terremoto que azotó al Estado de México, donde está Ixtapaluca. Lo cierto es que no pude encontrar que se hubiera realizado ningún ataque. Lo que sí pude encontrar fue que, unos días antes del terremoto, en el cerro de las tres Cruces, algunas personas de las colonias de los alrededores estuvieron viendo cosas raras. Específicamente comentan que vieron fuego, no como si algo se estuviera quemando, sino como si alguien estuviera realizando un ritual, lo que coincide con lo contado en los dos videos que tratan de esas brujas. Ellas prendían fuego en la cima del cerro antes de hacer sus ataques y, por consiguiente, antes de que ocurriera el terremoto. Curiosamente, el cerro de las tres cruces. Está a tan sólo doce kilómetros del cerro donde las brujas atacaron tanto en mil novecientos ochenta y cinco como en dos mil diecisiete. Esto puede sonar un poco cruel, pero yo estaba esperando el diecinueve de septiembre de este año para ver si algo pasaba y poder seguirle el rastro a esas brujas. Pero nada pasó y, por lo tanto, yo creí que debía esperar hasta el siguiente año para ver si surgía algo. Pero el mes pasado, en octubre, una muchacha hizo una publicación en un grupo de Facebook en el que pedía ayuda, comentando que cosas raras le estaban sucediendo a su bebé. Yo me puse en contacto con esa muchacha y me autorizó contar su historia. Aquí se las dejo el ataque a finales del so mes de septiembre tuve a mi bebé el parto fue antes de tiempo. Se me adelantó casi quince días. Por eso los dolores de parto me llegaron cuando no estaba en casa. Yo había ido a casa de mi mamá, que vive en Neza. Es por eso que, aunque mi pareja y yo vivimos en los reyes, tuve a mi bebé en el hospital de la Perla en Ciudad nezahualcoyotl ya cuando me dieron de alta nos fuimos a casa que, por cierto, nuestra casa está en un punto medio entre la ampliación seis de junio y el Cerro del Chimaluache. Vivimos casi sobre la avenida principal. Ese es un cerro que no es tan conocido como el Cerro de la Estrella. Pero en realidad, el Cerro del Chimaluache es un lugar donde desde siempre se ha dicho que está lleno de nahuales brujas y hasta se dice que viven demonios. Ahí también cabe aclarar que en los siete meses que llevábamos viviendo en la zona, a nosotros nunca nos había tocado ver nada raro, ni siquiera una cosa pequeña. Por eso nos llamó tanto la atención que al momento en que el bebé llegó a vivir a la casa, empezamos a notar ciertos detalles inusuales. Por ejemplo, esa primera noche, mientras yo estaba en el cuarto con el bebé, mi pareja salió a tender la ropa. Cuando entró me comentó que la luna estaba rara, que tenía que verla. Yo dejé un instante al bebé en la cama y me asomé por la ventana. Tal como me había dicho mi pareja, la luna estaba rara, tenía un color extraño. Se veía como naranja entre roja y amarilla. No era una luna de sangre, y eso ustedes lo pueden saber, porque si revisan cómo estuvo la luna. Por esas fechas se darán cuenta de que no han habido lunas de sangre recientemente, por lo menos no en el Estado de México. Si bien ni yo ni mi pareja somos expertos en la luna ni en nada que tenga que ver con el espacio, definitivamente no era algo normal. Pero lo más raro de todo fue que los únicos que vimos la luna así de rara fuimos mi pareja y yo, porque y al día siguiente mi pareja lo comentó en su trabajo y yo lo comenté con mi mamá y con una hermana mía que fueron a visitarme, y nadie aparte de nosotros vio la luna así como la vimos nosotros. Eso preocupó a mi mamá y me dijo que tuviera mucho cuidado, que tenía que estar muy al pendiente del bebé porque había unas brujas bastante particulares que trabajaban de a poco antes de hacer un ataque dijo que se llamaban clawelpuchis, que ese tipo de brujas eran las más peligrosas de todas porque les gustaba tomar sangre de bebés. Mi mamá también me dijo que ella tenía una conocida que le había dicho que ella sabía que esas brujas primero atacaban a los papás antes de irse sobre el bebé y que una de las primeras señales de que había una Tlahuelpuchi cerca era que los papás empezaban a ver cosas que no eran reales, porque esas brujas trabajaban creando una especie de ilusiones con su magia, porque no les gustaba el enfrentamiento en entonces s con esas ilusiones, lo que podían hacer era mantener a los papás ocupados en otras cosas para poder meterse a la casa y llevarse al bebés sin problemas. Por supuesto, todo eso que me dijo mi madre me afectó mucho. Me puso muy nerviosa. Ella me aclaró que no me lo había dicho para asustarme, sino para que yo estuviera prevenida. De hecho, ella se ofreció a quedarse en la casa que, como mi pareja trabajaba todo el día, lo mejor era que yo estuviera acompañada. Algunas horas más tarde llegó mi pareja, mi hermana ya se había ido, pero mi madre no. Entonces platicamos los tres sobre eso, de las mentadas clavo el puchis, y decidimos que lo mejor era que mi mamá se quedara con nosotros una temporada en la casa. Había dos cuartos, así que ella se quedaría en el que no estábamos usando desde la primera noche que mi madre se quedó en la casa se sintió inquieta. Le costó mucho trabajo dormir cosa rara, porque ella desde siempre era de quedarse dormida en cuanto se acostaba, y eso le pasaba, aunque no estuviera cansada ni tuviera sueño. Por eso fue muy extraño que desde la primera noche le costó trabajo dormir. Lo que sentía mi madre no era una simple incomodidad, Era más bien como un presentimiento negativo. No había pasado ni una semana. Cuando en los dos cuartos empezaron a escuchar pequeños ruidos que antes no se habían escuchado. A medida que las noches avanzaban, la atmósfera en la casa se volvía cada vez más densa, como si estuviera impregnada de una presencia siniestra. Una mañana a mi bebé, que ya tenía unos quince días de nacido, amaneció muy irritado. Me refiero a que estaba de mal humor. No quería comer, no quería nada. Eso era muy raro, porque desde que nació nunca se había puesto así. Mi mamá y yo lo llevamos al hospital, pero el doctor nos dijo que el bebé no tenía nada, que estaba perfectamente sano. Lo que nos comentó fue a lo mejor. Le habíamos cambiado la sábana o le habíamos quitado un juguete que el bebé podría estar así, porque algo que había sido igual en los primeros quince días cambió que por eso el bebé estaba irritado, pero la realidad era que nada había cambiado. Ahora mi mamá estaba viviendo en la casa, pero mi madre ya tenía como diez días estando en la casa, así que eso no era. Con el pasar de las noches, la situación con mi bebé fue empeorando. Llegó a un punto tal que el bebé, sin ninguna explicación aparente, se la pasaba llorando toda la madrugada. Ni a mi pareja ni a mí. Eso nos molestaba. Éramos primerizos, pero como el bebé, fue planeado, pues el hecho de no dormir por estar al pendiente del bebé no nos pesaba y mi mamá también lo llevó bastante bien, porque era el primer nieto. Una noche al dar las tres de la madrugada, el bebé de pronto dejó de llorar así de golpe. No fue que se tranquilizara poco a poco de un segundo al otro ya no estaba llorado. Mi mamá llegó al cuarto preocupada porque dijo que no era normal que el bebé dejara de llorar así de pronto. En eso todos los perros de la cuadra empezaron a ladrar mi mamá se dio cuenta de que el bebé, a pesar de estar en silencio, tenía una cara como de que estaba incómodo y se movía, así como si sintiera nervios. Cargué al bebé para tratar de dormirlo mientras los perros seguían ladrando. Se empezó a escuchar otra cosa. Era, como muchos aleteos, lo de los perros podría pasar como algo normal. Todos sabemos que cuando un perro se pone a ladrar en la madrugada, le siguen los perros cercanos y así se hace un ladrerío tremendo, pero lo de los aleteos no tenía explicación. Los pájaros no son nocturnos. Entonces, mi pareja abrió un poco la ventana y se asomó, pues en menos de un segundo cerró la ventana y nos dijo que había murciélagos volando encima de la casa, lo que estaba diciendo era tan absurdo que le pasé el bebé a mi mamá y fui a asomarme y sí eran muchos murciélagos. Eso sí de plano. Ya no tenía ninguna explicación. Mi mamá lo que hizo fue ir al cuarto donde se estaba quedando. Sacó un rosario, lo amarró en la cuna y puso al bebé ahí. Mi pareja nunca fue muy creyente en cosas de ninguna religión, pero pues como la situación si estaba rara, no dijo nada. De hecho, él fue a la cocina por una bolsa de arroz y empezó a ponerlo en el piso alrededor de la cuna del bebé nos comentó que su abuela decía que eso servía como protección contra brujas. Habrá quien diga que fue casualidad, pero ya con el crucifijo y con el arroz a los treinta segundos, los murciélagos se fueron y los perros dejaron de ladrar, ya que todo volvió a la normalidad. Mi mamá se fue a acostar La noche siguiente, cuando fue mi turno de revisar al Bebé, ya que logré dejarlo dormido, hacía un poco de calor, así que salí al patio a tomar un poco de aire, mientras me bebía un vaso de jugo. Estando ahí, volteé a mirar en dirección del cerro y en ese momento la sorpresa y el miedo se apoderaron de mí al descubrir una escena muy impactante. En la cima del cerro se podían ver enormes bolas de fuego, moviéndose de tal manera que daba la impresión que estaban haciendo un ritual o algo parecido. Como dije al principio, ese cerro siempre ha tenido la fama de que pasan cosas ahí muy fuertes. Pero una cosa es oír las historias y otra cosa muy diferente es ver bolas de fuego haciendo cosas raras en la cima del cerro. Jamás me imaginé que me tocaría verlo. Normalmente tenía la curiosidad de seguir viendo, pero al mismo tiempo tenía miedo, así que mejor opté por regresar dentro de la casa. Ya al día siguiente. Eso se lo comenté tanto a mi pareja como a mi mamá. Ella entonces fue al mercado a comprar cebolla. Ya que regresó a la casa, se puso a pelar las cebollas, era como un kilo o dos. Mientras estaba haciendo eso, yo le pregunté qué iba a hacer con tantas ceras boya. Mi madre me respondió que estaba muy preocupada por eso de que yo había visto bolas de fuego. Entonces tenía pensado poner la cáscara de cebolla alrededor de toda la casa. Lo primero que se me vino a la mente fue decirle que las cáscaras de cebolla no iban a durar ni cinco minutos porque el viento las iba a volar. Pero mi madre, que siempre piensa en todo, me dijo que encima de las cáscaras de cebolla iba a poner tierra húmeda, como había llovido en esos días, pues la tierra del patio no estaba suelta. Entonces no era tan fácil que se volara con el viento. Cuando mi pareja regresó del trabajo, mi mamá ya había colocado las cebollas y la tierra mojada alrededor de toda la casa. Esa madrugada, los tres nos despertamos, y no fue porque el bebé estuviera llorando, sino porque había un olor irritante en toda la casa. Nos moqueaba la nariz y nos lagrimeaban los ojos. Entonces mi mamá dijo que lo que estábamos oliendo era cebolla. Quemada. Mi pareja como que no entendió el comentario, pero yo sí apenas le iba a explicar. Cuando mi madre se me adelantó, dijo que las brujas la huel puchis estaban afuera de la casa intentando entrar, pero que las cáscaras de cebolla se los impedían. También dijo que debían ser por lo menos dos brujas las que estaban afuera, porque su presencia estaba desgastando las cáscaras de cebolla. Por eso nos estaba llegando ese olor. Nadie nos asomamos por ninguna ventana, pero nos mantuvimos despiertos toda la noche. Ya que se dio la hora, mi pareja se tenía que ir a trabajar. Mi mamá salió junto con él y ambos se dieron cuenta que la tierra mojada que mi madre había puesto estaba toda movida y las cáscaras de cebolla estaban quemadas. En cuanto salió el sol, mi mamá volvió a ir al mercado a comprar más cebollas para volver a colocar más cáscaras. En la madrugada. A eso de las dos, el bebé empezó a llorar, pero muy fuerte. O o o obvia, todos nos levantamos a verlo. Creo que no lo he dicho. La cuna del bebé está ahí en el cuarto donde duermo con mi pareja. Siendo más exacto, la cuna está en línea recta frente a la ventana del patio, pero en el extremo opuesto a ver si no los revuelvo entrando al cuarto por la puerta, luego luego a mano derecha está la cuna del bebé. Enfrente de la cuna del bebé. No hay nada. Se puede caminar directo hasta la ventana que da al patio. Mi mamá estaba parada en la puerta, mi pareja estaba sentado en la orilla de la cama y yo estaba en la cuna con el bebé cuando, de repente, por la ventana empezaron a entrar luces de colores, como si fueran focos de Navidad Para empezar, todavía ni pasaba el día de muertos, como para que alguien tuviera luces navideñas. Además de que la ventana del cuarto es la que apunta al patio, no al frente de la casa. Nuestro patio pega con el patio de los vecinos, de los lados y de atrás, pero, como dije, ni siquiera había pasado el día de mondo muertos. Además de que la gente adorna la parte frontal de sus casas, nadie adorna el patio. Por eso nos llamó tanto la atención y volteamos hacia la ventana no se veía nada afuera, pero aún así estaban entrando luces de colores. En eso se escuchó como que alguien respiró cerca de donde estaba yo parada, pero fue un respiro fuerte. La que estaba más cerca era mi mamá, así que pensé que había sido ella. Pero luego escuché otro respiro fuerte, como a treinta centímetros frente a mí del otro lado de la cuna. Ahí ya estaba a la esquina de la pared Cabe aclarar que el foco del cuarto estaba apagado. Podíamos ver por qué mi pareja había prendido una pequeña lámpara que teníamos sobre un mueble. Como yo sentía que había algo raro. Le pedí a mi mamá que encendiera la luz y cuando lo hizo, todo el cuarto quedó iluminado menos la esquina donde yo había escuchado al fuerte respiro. En esa esquina se podía ver algo que a todas luces era la sombra de una mujer. Eso me asustó tanto que en un parpadeo saqué al bebé de la cuna y corrí hasta el otro extremo del cuarto. En eso la sombra se empezó a mover por la pared hacia donde estaba yo. Rápidamente salimos del cuarto, mientras la sombra nos seguía por las paredes. Mi pareja cerró la puerta del cuarto, pero por supuesto que eso no detuvo a la sombra. Entonces todos nos fuimos a meter al cuarto, donde se quedaba mi mamá. Al cerrar la puerta, ella rápido agarró un collar de la Virgen y la puso sobre la manija. De esa manera, la sombra ya no pudo entrar, Pero las cosas no terminaron ahí. La puerta comenzó a temblar y al mismo tiempo yo empecé a tener dificultad para respirar. También me estaban dando espasmos y la cara como que se me quería torcer para que me entiendan lo que estaba sintiendo. Imagínense que me dio parálisis del sueño, pero estando despierta el pecho, me estaba doliendo mucho y mi pareja había tenido que cargar al bebé porque yo ya me estaba desmayando porque no podía respirar. Mi madre, que ya estaba en pánico total, se puso a rezar mientras lloraba. Aquello sirvió porque al final me pude recuperar. Yo no entendí absolutamente nada de lo que había pasado, así que me puse a gritar como loca, de tal manera que hasta los vecinos de los lados escucharon y salieron de sus casas. Cuando vimos que había vecinos afuera. Todos salimos de la casa. Mientras estuviéramos con más gente mejor. Los vecinos nos preguntaron qué había pasado, por qué nos vieron a todos con la cara de susto, ya que les dijimos. Uno de los vecinos nos comentó que su abuelo ya le había contado que eso pasaba antes que en el cerro del Chimalhuache vivían bestias demoníacas infernales, que les gustaba alimentarse de la sangre de los bebés, que esos monstruos se manifestaban como guajolotes, bolas de fuego, serpientes y, por supuesto, tambien se manifestaban como brujas y que lo que hacían era entrar a las casas para hacerle daño a los bebés. Ese día, mi pareja optó por no ir a trabajar, porque teníamos que encontrar una solución de inmediato. A las ocho de la mañana fuimos a la Iglesia para hablar con el sacerdote le explicamos todo lo que había estado pasando con lujo de detalle. El sacerdote aceptó bautizar en ese momento al bebé sin papeleo, sin padrinos. Vio la situación tan crítica en la que estábamos, y eso fue lo que hizo con la intención de ayudarnos. También nos dio una buena cantidad de agua bendita, la cual mi madre echó por todos los rincones de la casa. En cuanto estuvimos de regreso al caer la noche, ya nos sentíamos un poco más tranquilos. Aún así, no estábamos del todo cómodos. No podíamos conciliar el sueño a las tres de la mañana. Empezamos a ver sombras en el patio de la casa que estaban intentando entrar por la ventana. Pero como que el agua bendita se los i nó porque cada que se lanzaban contra la ventana, rebotaban y caían al suelo. Luego estaban ahí tiradas, arrastrándose durante unos segundos para luego levantarse e intentar de nuevo entrar a la casa por la ventana. Cada que las sombras chocaban contra la ventana, se escuchaba un ruido bastante horrible. Era como un quejido mezclado, como con una risa de incomodidad, pero todo en un tono como maligno, una cosa muy fea que hacía que el ambiente se sintiera demasiado denso cuando ya habían pasado como cinco minutos. Una de las sombras se lanzó con mucha fuerza contra la ventana y, aunque no logró entrar, la ventana quedó toda agrietada por poco y se rompía. Luego de ese intento fallido, las sombras desaparecieron. Lo más escalofriante de todo fue que en la ventana agrietada. Quedó marcado un horrible rostro con rasgos inhumanos y muchos colmillos. Toda esa situación a mí me dejó muy nerviosa. Literalmente estaba temblando de miedo, de ansiedad y por poco y me da un ataque de pánico. Lo que me dejó más mal fue ese rostro que quedó sobre la ventana agrietada. Yo no tengo idea de cómo sea la cara del diablo, pero estoy segura que es muy parecido al rostro que estaba marcado ahí. Mi pareja empezó a caminar hacia la ventana, pero cuando estaba por llegar, la ventana se reventó y algunos de los pedazos de vidrio que salieron volando le hicieron varias cortadas. Al día siguiente volvimos a la Iglesia para contarle al sacerdote lo que había pasado. Él nos dio un libro con oraciones especiales y nos dijo que teníamos que rezar todas las oraciones del libro durante nueve noches seguidas. En esas nueve noches, sí estuvieron ocurriendo algunas cosas, pero fueron cosas menores. Al pasar esos nueve días, ya todo volvió a la normalidad, ya que escucharon el testimonio anterior. Aquellos que hay y han escuchado las dos historias que tratan de estas mismas brujas podrán notar ciertas similitudes en su forma de actuar Para cerrar este vídeo. Les pude conseguir un testimonio grabado en voz de alguien que cuenta ella misma lo que le tocó vivir. Es muy importante que tengan en cuenta que el testimonio que van a escuchar ocurrió tres días después de que las brujas dejaron de atacar la casa de la muchacha del testimonio anterior. Vivimos en una colonia cerca del cerro de las tres cruces. A mediados del mes de octubre nos sucedió algo muy extraño. Mi marido descansó ese día. Tengo una nena de dos meses de la cida. Lo que sucedió fue que el día de su descanso hacemos actividades en la casa y antes de dormir vemos alguna serie películas televisión, por así decirlo. Entonces fue muy extraño, porque nos dio mucho sueño a los dos. Al mismo tiempo estábamos viendo, no recuerdo una serie. Estábamos viendo una serie. Entonces este nos dio sueño y yo le comenté que iba a acostar a la niña no pegada literalmente a la pared. Tiene un colchón, es un como perdón, una almohada, una tipo almohada larga. Estaba protegiéndola del frío de la pared. La recosté de mi lado izquierdo. Estaba yo acostada. Él se acostó y ya no supe nada. Solo sentí que me zangoloteó mi marido y me estaba hablando. Estaba muy desesperado, muy con miedo. Entonces yo este me pareré sopetón porque dije qué pasó, qué sucedió. Y me dijo la niña no está. Y le dije cómo que la niña no está. Entonces me paré en mi cabecita. No sé qué pasó. Chiqué bajo de la almohada chica, abajo de la cama y no estaba cabe resaltar que donde vivimos estamos a las orillas de la calle. Se podría decir hacia una barranca. Entonces en esa casa, en esa casa donde estábamos rentando, porque ya nos cambiamos por lo sucedido. Estaba la puerta con vidrio. Cómo se podría decir polarizado, donde hacia afuera nadie nos veía pero nosotros veíamos hacia fuera. Todos los que pasaban o llegasen a pasar mirábamos así, pero ellos no podían vernos de afuera adentro no se veía de adentro afuera así se veía en fin este tipo espejo. Entonces sucedió que al momento de buscar a mi pequeña estaba en la entrada de la puerta mojada con moretones y estaba muy dormida por la cabeza. Nos pasó algo muy. Se puede decir que aterrador como padres, porque no sabíamos si estaba muerta, no reaccionaba, la movíamos, no lloraba. Entonces este le le pellizcamos. No me acuerdo si le pellizcamos o le hicimos como cosquillas en la planta del pie. Y fue como reaccionó, pero fue como que agarró aliento de entonces este nos preocupamos. Fue muy extraño. Es algo imposible por así decirlo, porque estaba pegada a la pared a los dos nos dio mucho sueño. Yo me quedé totalmente dormida. Ya no supe ni qué. Ya no recuerdo yo nada qué pudo haber pasado. Entonces, al día siguiente le comenté a mi mamá lo que había sucedido con mi bebé, que había amanecido. Y mi mamá le contó una vecina y se cuenta mucho las esto de las brujas. Se podría decir que se quieren llevar a los niños. Me comentó una vecina a mí que por el hecho que la puerta tuviera como un espejo, no pudo salir porque se reflejaba. Entonces no sé estuvo muy raro. Es un caso muy raro este pues es toda la historia. Supongo que pasó eso y fue algo muy extraño, ya que mi marido ni y yo supimos que pasó. Solo nos dio lo último que recordamos fue que nos dio mucho sueño. No habíamos ni cenado, Solo fue que nos recostamos a ver la televisión y de ahí ya no supimos nada. A siguiente, la niña ya está ba tirada en el piso con moretones mojada. Aquí en la colonia hay diez específicos donde cae agua. No tenemos agua de tubería, como mayormente ahí en otras colonias, entonces no teníamos agua como para mojarla o algo así. Este y pues sí, esto relato escrito y adaptado por Ramiro Contreras