Oct. 27, 2026

HICE UN RITUAL PARA VER MI VIDA PASADA… Y DESCUBRÍ ALGO ATERRADOR SOBRE MI MEJOR AMIGO

HICE UN RITUAL PARA VER MI VIDA PASADA… Y DESCUBRÍ ALGO ATERRADOR SOBRE MI MEJOR AMIGO
HICE UN RITUAL PARA VER MI VIDA PASADA… Y DESCUBRÍ ALGO ATERRADOR SOBRE MI MEJOR AMIGO
REDE (Relatos Desclasificados)
HICE UN RITUAL PARA VER MI VIDA PASADA… Y DESCUBRÍ ALGO ATERRADOR SOBRE MI MEJOR AMIGO

0:01 nos volveríamos a encontrar. Hola, Rede. Mi nombre es Sebastián Lobo y tengo 20 años. Desde muy pequeño me ha interesado el mundo del ocultismo, la brujería y el esoterismo. He crecido rodeado de aquello que los demás llaman artes oscuras o lo desconocido. En mi familia se habla de ciertas dotes mágicas que tienen mi madre, mi tatarabuela y otros familiares. Yo también he sentido que tengo algunas de esas capacidades. Hace un tiempo, en 2021, durante la pandemia, estaba pasando por una crisis existencial y tenía mucho tiempo libre. Decidí hacer un ritual para intentar ver una vida anterior a esta. Estaba solo en casa. Me rodé de un círculo de velas, coloqué un metrónomo y lo puse a funcionar.

0:48 Me vendé los ojos. Con cada tic-tac me relajaba más, hasta que sentí que entraba en una especie de trance. Comencé a pensar en el recuerdo más antiguo que tengo. Estoy en una andadera, en el pasillo de mi casa, mientras mi madre ve la televisión desde el sillón. Intenté ir más atrás de ese recuerdo. Vi una luz. Traté de tocarla, pero no pude alcanzarla. Después se acercó a mí y, cuando la toqué, sentí que caía desde muy alto. A partir de ahí, comencé a ver fragmentos de lo que interpreté como una vida pasada. Sentí como si volviera a nacer. Después me vi durante mi niñez rodeado de otros niños en un campamento dentro de un bosque. Éramos más de 30 personas, ancianos, mujeres, hombres, adolescentes, niños y bebés.

1:40 Vivíamos en tiendas de tela y piel de animal y cambiábamos de lugar constantemente. Una noche cayó una tormenta que destruyó nuestro campamento. Tuvimos que abandonar aquellas tierras. Caminé durante cuatro días con mis padres y el resto de nuestra gente. Hasta que llegamos a las afueras de un pueblo. Nos instalamos en una parte del bosque. Mi madre me advirtió que no me acercara al pueblo. Yo no entendía por qué. Me explicó que las personas temían a lo desconocido y que nuestra gente no era bien vista. Después pasé a otro fragmento. Mientras veía todo aquello, todavía escuchaba el metrónomo de fondo. Me vi entrando al pueblo para conocerlo. Las calles eran de tierra. Había personas a caballo, mujeres con vestidos largos y casas que se alumbraban con velas. En otro fragmento, estaba jugando con un perro en el bosque.

2:33 Escuché a un muchacho llamándolo. Parecía tener unos 15 años. Me escondí detrás de un árbol y empuñé una daga. El perro se quedó conmigo, olfateándome. Y eso hizo que el muchacho descubriera dónde estaba.— Hola,¿ estás perdido?— me preguntó el muchacho. Negué con la cabeza, todavía detrás del árbol. Entonces, una mujer lo llamó a lo lejos. Él volteó de inmediato. Aproveché para esconderme mejor. Cuando volvió a mirar y dejó de verme, se fue con el perro. En el siguiente fragmento, estaba caminando por el bosque cuando caí en una zanja. Intenté salir, pero me dolía mucho un pie. Estaba descalzo, como acostumbrábamos a andar en mi comunidad. Daniel apareció otra vez.

3:18 Me preguntó si estaba bien y me extendió la mano para ayudarme a salir. Después me sentó y trató de revisarme el pie. Lo empujé porque me dolía. No voy a lastimarte. Me llamó Daniel. Me dijo el muchacho. Me ofreció la mano. Adrián. Le respondí. Así fue como escuché el nombre que tenía en aquella vida. Daniel me dijo que iba a llevarme con alguien para que me revisara. Me envolvió el pie con un pañuelo porque estaba sangrando. Después me vi sentado en una silla. Daniel me limpiaba la herida mientras un señor la examinaba. El hombre dijo que no parecía grave, que tenía un golpe y algunos rasguños.

3:58 Vas a vivir, me dijo Daniel. Los dos nos reímos. En otro fragmento le pedía que me llevara al lugar donde me había encontrado porque yo no conocía bien el pueblo. Me preguntó si estaba solo. Le expliqué que vivía con mi familia en el bosque. Quiso acompañarme hasta el campamento. Pero le dije que podían verlo. Aceptó quedarse un poco antes, aunque insistió en acercarme lo más posible. Cuando llegamos, había una fogata encendida. Algunas personas estaban comiendo y otras ya se habían metido en sus tiendas. Mi padre me vio caminar entre ellas y me preguntó dónde había estado. Después se fijó en mi pie.¿ Qué te pasó? Me preguntó mi padre. Me caí. Le contesté. Señaló el pañuelo.¿ Y qué tienes ahí? Volvió a preguntarme. Un trapo, le respondí.

4:51 Entré en nuestra tienda. Mi madre estaba recostada. En el siguiente fragmento recogía hierbas y hongos que ella me había encargado. Sentí que una piedra pequeña me golpeaba la cabeza. Escuché una risa y vi a Daniel a lo lejos. Me silbó y se acercó. Hola, Adrián.¿ Cómo sigue tu pie? Me preguntó. Le dije que estaba mejor y que mi madre me había puesto un ungüento. Daniel llevaba algo para mí. Sacó unos zapatos. Me explicó que habían sido suyos y que quería regalármelos porque ya no los usaba. Le dije que no sabía cómo ponérmelos. Me pidió que me sentara en un tronco junto al río. Después tomó agua con las manos y me limpió los pies, que estaban llenos de tierra y lodo. Sopló para secármelos. Me hizo cosquillas y me reí. Me puso los zapatos y me explicó cómo amarrar los cordones. Luego me enseñó a quitarmelos y volver a ponérmelos. Cuando terminé, me pidió que caminara. Me costaba moverme con ellos.« Pareces una gallina», me dijo Daniel riéndose.

5:59 Yo también me reí. Para agradecerle, le di unas vallas que había recogido entre los arbustos. Al regresar al campamento, mi madre señaló mis pies y me preguntó de dónde había sacado los zapatos. Le conté lo ocurrido desde que había conocido a Daniel. Ella dijo que había sido un gesto amable, pero me pidió que dejara de juntarme con él. Le insistí en que era una buena persona. Finalmente aceptó que lo invitara al campamento, siempre y cuando evitáramos problemas y los demás no se dieran cuenta de que era un mundano, alguien ajeno a nuestra gente. La siguiente vez que lo encontré, le hice la invitación. Aceptó con entusiasmo, aunque dijo que ese día tenía que ayudar a sus tíos en el campo. La cosecha de maíz estaba lista.

6:47 Después me vi esperándolo junto al río. Lo guié por el bosque hacia el campamento. A mitad del camino me detuve y le confesé que tenía miedo de llevarlo. Mi madre me había dicho que otras personas podían hacernos daño. Yo no voy a lastimarte, me aseguró Daniel. continuamos caminando durante el trayecto le expliqué algunas de nuestras costumbres esa noche íbamos a celebrar un esbat me preguntó qué era le dije que celebrábamos la luna llena del mes una estación estaba terminando y ya teníamos preparadas las cosechas para pasar el invierno al llegar lo llevé directamente a nuestra tienda mis padres eran los únicos que sabían que lo había invitado le pedí que se cambiara de ropa y señale unas prendas que estaban sobre mi cama Cuando terminó de vestirse, le dije que también tenía que quitarse los zapatos.¿ Es necesario? Me preguntó Daniel. Mi madre le explicó que todos andábamos descalzos y que así llamaría menos la atención.

7:51 También le dijo que, de esa manera, sentíamos más cerca a la madre naturaleza. Al anochecer, nos dirigimos a un claro. La celebración comenzó cuando la luna estaba en lo alto. La gente reía, bebía y conversaba. Los niños jugaban alrededor. Después empezamos a pintarnos el cuerpo con símbolos y líneas. A Daniel le pintaron el rostro y le pidieron que se quitara la camisa para pintarle el torso. Yo marqué la huella de mi mano sobre su pecho a la altura del corazón y dibujé algunos símbolos en su pecho y espalda. Él hizo lo mismo conmigo. Nos pusimos coronas hechas con ramas y comenzamos a danzar alrededor de la fogata.

8:33 Daniel me preguntó cómo debía hacerlo. Le dije que siguiera a los demás y se dejara llevar por la música. Cuando terminamos, estábamos agotados. Nos recostamos en el suelo para mirar las estrellas. Recuerdo que me sorprendió la cantidad que se veía. El cielo estaba lleno. Daniel me dijo que se le estaba pasando bien, que se sentía a gusto. Me preguntó si todas las personas del campamento eran mi familia. Le expliqué que no todos teníamos la misma sangre, pero que nos considerábamos una familia. Entonces me preguntó si podía quedarse. Le dije que al terminar el invierno volveríamos a irnos.

9:16 que nuestra gente se movía conforme cambiaban las estaciones. Daniel respondió que eso no le importaba. Le pregunté si su familia lo extrañaría. Me contó que sus padres habían muerto y que vivía con sus tíos y sus primos. Estaba cansado de los tratos y los reproches de sus tíos. Quería salir del pueblo. Mientras hablábamos, vi a dos muchachos correr hacia nosotros. Daniel se levantó de un salto.¿ Qué hacen aquí? Les pregunto. Uno de ellos le respondió que no debía estar con nosotros y que tenía que regresar a casa. Yo saqué mi daga y me puse delante de Daniel. Los muchachos retrocedieron. Después se fueron corriendo y comenzaron a gritar. Entre los árboles aparecieron personas. con palos y antorchas. También había hombres a caballo que llevaban espadas.

10:05 Todos avanzaban hacia el campamento. Corran y escóndanse, gritó uno de los ancianos. Le pregunté a Daniel quiénes eran los muchachos Me dijo que eran sus primos y que seguramente lo habían seguido. Las personas del pueblo comenzaron a perseguir a nuestra gente y a prender fuego a las tiendas. Mis padres nos gritaron que nos ocultáramos. Daniel y yo nos metimos entre unos arbustos. Desde ahí, vi a un hombre a caballo atravesar a mi padre con una espada. Mi madre gritó y corrió hacia él. Varias personas comenzaron a golpearla con palos y picos. Después, vi cómo le golpearon la cabeza con un hacha. Yo gritaba, pero Daniel me tapaba la boca para evitar que nos encontraran. Veía a nuestra gente correr hacia el bosque. Daniel me pidió que los siguiéramos. Me costaba caminar. Seguía mirando hacia donde habían caído mis padres. Los hombres a caballo comenzaron a perseguirnos entre los árboles. Vi cómo atrapaban a dos mujeres y las subían a los caballos. Después me alcanzaron a mí.

11:07 Me levantaron del suelo y me subieron a uno de los animales. Alcancé a pedirle a Daniel que corriera y se escondiera. En el siguiente fragmento, estaba frente a una multitud, afuera de una iglesia. Tenía las manos y los pies atados, la boca amordazada y una soga alrededor del cuello. Miré a ambos lados. Éramos siete personas de mi comunidad, cada una sobre un barril, debajo de una horca. Un sacerdote salió y habló con la multitud. Decía que iban a librarse del mal y que nosotros lo encarnábamos. Nos roció con agua. Supuse que era agua bendita. Después fue acercándose a cada persona. Le tocaba la frente y rezaba por su alma. Cuando terminaba, un verdugo retiraba el barril. Vi morir a las personas que estaban antes que yo. Cuando llegó mi turno, Daniel salió de entre la multitud. Gritó que éramos inocentes y que lo que estaban haciendo estaba mal.

12:08 El sacerdote respondió que Dios le había ordenado eliminar el mal de la tierra. Daniel, desesperado, dijo que aquel Dios era injusto. La gente comenzó a gritarle. Él intentó explicar que había estado con nosotros y que jamás nos había visto hacer daño a nadie. Lo llamaron brujo, lo golpearon y lo llevaron hasta la horca. Retiraron el cuerpo de una de las personas que acababan de ejecutar. colocaron a daniel junto a mí antes de amordazarlo alcanzó a pedirme perdón dijo que había sido su culpa por permitir que sus primos lo siguieran quise responderle pero apenas podía moverme le cubrieron la boca el sacerdote lo roció con agua y le tocó la frente después retiraron el barril intenté gritar su nombre a través de la mordaza daniel se movía buscando apoyo con los pies me miraba Vi las lágrimas correr por su cara. Yo también estaba llorando. Mientras lo veía morir, pensé que lo quería. Había sido la única persona ajena a nuestra gente que se había portado bien conmigo. Pensé que volveríamos a encontrarnos en un lugar mejor.

13:25 Después se acercaron a mí. El sacerdote me tocó la frente y el verdugo retiró el barril. Caí. Sentí como si algo se rompiera en mi cuello. Me faltaba el aire. Tenía una presión muy fuerte en la cabeza y trataba de soltarme. Empecé a sentirme débil. Todo se oscureció. Después, sentí un aire helado recorrerme desde la nuca hasta los pies. Salí del trance gritando. Había gritado el nombre de mi mejor amigo de esta vida, el cual era Ángel. Me quité la venda y apagué las velas. Estaba llorando. Recordaba lo que había visto y todavía sentía la desesperación. Fue entonces cuando relacioné a Daniel con Ángel. Recordé lo que había pensado antes de morir. Que volveríamos a encontrarnos en un lugar mejor. Decidí llamar a un amigo que también practica la brujería y le conté todo. Por lo que le describí, él creyó que aquella vida podía haber transcurrido en el siglo XV. También me habló de las similitudes que encontraba entre lo que había visto y mi vida actual.

14:32 Mencionó mi gusto por el bosque y la facilidad que, según él, tengo para aprender sobre plantas y hongos. Lo relacionó con la forma en que había vivido en aquellos fragmentos. Me dijo que creía que nuestra comunidad estaba formada por brujas y brujos, y que mis dotes actuales podían venir de ahí. Después hablamos de las vidas que, según sus creencias, puede tener un alma. Él creía que eran trece, y que mi vida actual era la sexta. Según esa interpretación, todavía me quedarían siete. Le expliqué que Daniel tenía un aspecto distinto al de Ángel, pero que yo había sentido la misma cercanía que siento con mi amigo. También recordaba sus ojos. Cuando conocí a Ángel en la escuela, tuve una sensación extraña. como si aquella mirada me resultara familiar.

15:20 Después de lo que viví durante el trance, empecé a darle otro sentido a ese recuerdo. Mi amigo me dijo que él creía que algunas almas vuelven a encontrarse, aunque pasen por vidas distintas. Eso fue lo que me dijo. Yo todavía recuerdo a Daniel junto al río, enseñándome a amarrar unos zapatos. También recuerdo que quería irse con nosotros. Este fue mi relato, espero que te sirva. Me hablaron de tu canal y me encanta. Saludos cordiales.