Estuve Cara A Cara Con Un Skin-Walker Historias De Terror - REDE

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Skin Walkers. Soy originaria de Nogales. Sonora un lugar en el que se mezclan dos idiomas, el inglés y el español, asà como dos culturas. Por lo mismo, crecà con la influencia del paÃs extranjero vivo al lado de mis padres y de mi hermano Gustavo. Mis papás salieron adelante con un negocio de tacos de carne asada que iniciaron en la casa. Conforme fueron teniendo más clientela. Les fue posible rentar un local en un lugar un poco más céntrico, por lo que los ingresos empezaron a mejorar. En ese tiempo. Estaba en la secundaria y mi hermano en la primaria. La taquerÃa la empezaban a trabajar a partir de las seis de la tarde. Entre las cosas tÃpicas que vendÃan estaban los burritos hechos con tortilla de harina. Mi mamá preparaba distintos tipos de salsa y guarniciones. Creo que eran uno de los principales atractivos de la comida que ellos vendÃan. Además, la carne que conseguÃan era de muy buena calidad. La colonia en la que vivÃamos estaba en una parte del cerro. Desde ahà era posible ver hacia el otro lado de la frontera. Del lado de México eran Nogales y de la parte de Estados Unidos eran Nogales Arizona. Después que salÃa de la secundaria, le ayudaba a mi mamá con la preparación de los alimentos para su venta. En la noche, invertÃa varias horas en azar tomates, jitomates, chiles verdes y rojos. También ayudaba a lavar los trastes y en todo lo que fuera necesario. Por la tarde, cuando mis papás se iban a vender, me quedaba con mi hermano Gustavo a realizar la tarea y jugar un rato videojuegos. Cuando estaba en la secundaria, me entusiasmaba cada vez que entrábamos a Estados Unidos a comprar artÃculos para la casa ropa y tenis. TenÃa varios primos que se habÃan ido a vivir al otro lado de la frontera. Eran hijos de dos hermanas de mi mamá. Ellas les decÃan que se animaran a vender sus tacos dentro de Estados Unidos. Les podrÃa ir mejor en ese lugar, pero mis papás estaban conformes con quedarse a seguir trabajando su local. TenÃa la intención de irme un tiempo a vivir con una de mis tÃas, mi tÃa Lilia. Me dijo que cuando me quisiera ir a trabajar para allá, me darÃa asilo en su casa. Cuando le dije a mi mamá que me querÃa ir a vivir con mi tÃa, ella me dijo que sÃ. Lo podÃa hacer, pero ya que terminara la preparatoria, asà la podÃa seguir ayudando con mi hermano, porque era quien me quedaba con él por las tardes y la noche. En cuanto obtuve mi certificado, le dije a mis papás que ahora sà me iba. Ya no tuvieron objeción en que me fuera por un tiempo a su casa. Les dije que no estaba lejos. Los fines de semana. EstarÃa con ellos para apoyarlos en la venta de los tacos. Mis padres se quedaron más tranquilos. TenÃa la intención de estudiar en Estados Unidos, pero sabÃa que no era tan fácil la snrlo. Cuando no se cuentan con los recursos suficientes, Pensé que primero podrÃa trabajar y más adelante verÃa la posibilidad de estudiar. Llegué con mi tÃa en agosto del dos mil veintiuno. Mi tÃa trabajaba como empleada doméstica. Me dijo que si querÃa ella me podÃa ayudar a conseguir trabajo. Le dirÃa a su patrona no era precisamente el tipo de trabajo que querÃa desempeñar, pero como inicio estaba muy bien mi tÃa. Pronto me consiguió un trabajo con una amiga de su patrona. Me dijo que fuera a verla. Ese mismo dÃa fui a la casa de la señora Yanelli. Para ese tiempo dominaba bien el inglés, por lo que no fue difÃcil que me comunicara con la señora En cuanto me vio, me dijo que me requerÃa para una de sus casas, que estaba más lejos del centro de Nogales. Era una casa de campo en la que iba con su familia. Los fines de semana, Yanelli me dijo que hace poco tiempo hicieron algunos arreglos en la construcción habÃa mucho por limpiar en la casa. Además, me preguntó si sabÃa cocinar y algo de jardinerÃa. Le dije que sÃ. Ese mismo dÃa fui contratada, aunque me irÃa hasta el fin de semana con la señora y su familia a su casa. Después me quedarÃa allá y Yanelli se regresarÃa. Era lunes, por lo que tuve varios dÃas para andar en Nogales. No era la primera vez que iba de visita, pero me di cuenta que, conforme me alejaba de la barda fronteriza, se notaba que la influencia de México se iba diluyendo. Yanelli vivÃa en una zona residencial. Las casas eran grandes y muy bonitas. Mi prima Azucena era de mi edad. Ella también habÃa terminado la high school, pero Azucena se irÃa a estudiar a una universidad. Me dio un poco de nostalgia saber que ella sà podrÃa estudiar, pero después pensé que todo era cuestión de tiempo para poder hacerlo. La semana que estuve en casa de mi tÃa Lilia, aprovechamos para salir de compras y comer en un restaurante muy famoso de comida. MÃa mexicana. Por la noche, Azucena me llevó a un bar para tomarnos una cerveza. Ella iba con otras dos amigas, también mexicanas. Una de ellas me preguntó si me iba a quedar con mi prima. Le respondà que sÃ, pero me irÃa a trabajar a una casa retirada del centro de Nogales. Le dije en qué lugar se encontraba. Ella me hizo un comentario un poco extraño. Me comentó que tuviera mucho cuidado porque en esa zona últimamente se habÃan visto avistamientos de gente extraña. Le pregunté a qué se referÃa, porque no lograba entender qué sucedÃa en ese lugar. Paty era el nombre de la amiga de mi prima me dijo que en una ocasión estuvo con unos amigos tomándose unas cervezas en una zona apartada de nogales. Se fueron en el auto de un amigo. Sólo iban a tomar cerveza, a platicar y ver la noche estrellada. Prendieron una fogata y se sentaron alrededor de ella porque era una noche muy frÃa y las chamarras no eran suficientes para quitar el intenso frÃo. Después de un rato de estar ahÃ, empezaron a escuchar un ruido extraño. Era como si fuera el aullido grave de un lobo. Pati no me supo explicar el tipo de sonido que escucharon. Les dio miedo quedarse por más tiempo pensando que podrÃa ser un animal salvaje. Subieron sus cosas al auto y apagaron la fogata. Apenas se habÃan subido al coche cuando vieron a lo lejos a un extraño ser era muy grande. Se alcanzaba a ver su silueta porque era noche de luna llena Pati me dijo que ya no se quedaron a ver de quién se trataba. Ella decÃa que era un extraterrestre, pero las otras muchachas que estaban escuchando le dijeron que no era verdad. Era un ser perturbador. La conversación ya no dio para más. Se hizo una polémica respecto si los sofnis existÃan, si habÃa vida en otro planeta y que lo que vieron era uno de ellos. Comencé a Aburrirme le dije a mi prima que ya me sentÃa cansada y me querÃa ir a dormir para ti llevaba auto. Nos llevó hasta la casa de mi tÃa Lilia. Antes de irse, me dijo que no olvidara lo que me comentó. Aquel dÃa. Sólo se habÃa bebido una cerveza, por lo que no estaba borracha que lo tomara en cuenta. Si algo extraño veÃa o escuchaba, lo mejor era que me escondiera, porque si no los extraterrestres iban a hacer una abducción conmigo, me limité a sonreÃrle sin creerle absolutamente nada. Nos fuimos a descansar a la habitación de mi prima. HabÃa dos camas individuales. Me puse el pijama y me acomodé a dormir azucena. Me preguntó si ya estaba dormida. Le respondà que todavÃa no, y ella me dijo que pathy Le habÃa dado una explicación muy rara a aquel acontecimiento que vivió. Me dijo que tuviera cuidado porque últimamente se habÃan encontrado animales muertos sin una gota de sangre el ganado eran las principales vÃctimas. Se habÃan hecho investigaciones, pero no lograban encontrar respuestas. La casa a la que iba a ir a tar bajar se encontraba en esa zona. Sólo me pedÃa que me cuidara. Los animales solÃan amanecer muertos, por lo que asumÃa que cualquier cosa que ocurriera sucedÃa durante la noche, que sólo tuviera cuidado de no salir muy tarde. Por lo demás, no corrÃa ningún peligro. Le pregunté a sus cenas y de verdad ella le habÃa creÃdo a Patty que habÃa visto a un extraterrestre. Me dijo que ella no le creyó lo que dijo porque a todo le encontraba explicación diciendo que eran seres de otro mundo. Pero sà era una realidad que algo sucedÃa, porque no era normal que los animales amanecieran muertos. Incluso me comentó que en una ocasión hallaron como diez reces muertas. Fue cuando se dio la alerta de tener cuidado de preferencia, no ir por las noches a esos lugares mientras sabÃan de qué se trataba. Lo que mi prima me dijo se me hizo más congruente, aunque tampoco le di rienda suelta a la imaginación, porque en Nogales no estábamos enterados de lo que sucedÃa del otro lado del muro. El viernes por la tarde pasó la señora Yanelli. Nos fuimos en una camioneta muy bonita. En ella llevaba una gran cantidad de insumos para preparar comida. Un poco más de una hora llegamos a la casa. Era grande y espaciosa. TenÃa un enorme patio y un pequeño corral con vacas. Le pregunté a Janelli si también tenÃa que hacerme cargo de los animales. Ella se sonrió y me respondió que no me asustara. No iba a realizar todo el trabajo. HabÃa otra persona que se harÃa cargo de los animales y de podar el césped porque el espacio era enorme. También tenÃa una alberca. Me dijo que me pusiera de acuerdo con Johna para la realización de la limpieza. En cuanto entramos con la camioneta a la casa, se acercó un hombre maduro Yanelli. Me dijo que él era Jona. Era el encargado de cuidar la casa. Jona nos ayudó a bajar todo lo que llevábamos. Yanelli no se quedó por mucho tiempo. Sólo me dio las instrucciones de lo que tenÃa que limpiar y se marchó. Después que me quedé en la casa, me dio temor que darme con ese hombre desconocido. Ãl fue amable, pero no cruzamos ninguna palabra. Empecé con la limpieza de la casa. Se notaba que tenÃa mucho tiempo, que no estaba habitada comencé a sacar la tierra y el escombro que habÃa dentro. En cuanto salà al patio, Johna me dijo que no cargara, él podrÃa ayudarme Entre los dos. Fue más sencillo acomodar las cosas. Durante los primeros dÃas tuve que realizar mucho trabajo. La casa estaba muy bonita, aunque un poco descuidada por la noche me quedaba a dormir en el cuarto de servicio. Yo no dormÃa en una habitación que se encontraba del otro extremo de mi cuarto. Las primeras noches transcurrieron tranquilas. Sólo escuchaba el sonido de los animales nocturnos. Me sentaba alrededor de la alberca para disfrutar la noche estrellada. Sin embargo, esa noche ocurrió algo extraño. Mientras tomaba un café, comencé a escuchar ruidos al exterior de la casa. Tuve un poco de temor porque estaba sola vi luz en el cuarto de Jona, por lo que me calmé un poco. De pronto empecé a escuchar a los animales que estaban alborotados. Jona también los escuchó enseguida, salió con un rifle y empezó a disparar balas al aire y pronto dejaron de escucharse los ruidos. Fue la primera vez que platiqué con Jona. Los dÃas anteriores sólo nos hablábamos para cosas operativas. Seguramente me vio atemorizada porque me dijo que los animales se asustaban con todo. En ocasiones sólo se trataba de algún animal silvestre que querÃa un poco de alimento, Aunque habÃa otros dÃas que no era tan sencillo. HabÃa que salir a correr a los animales salvajes. Nos quedamos un rato más platicando. Aún estábamos sentados alrededor de la Alberca cuando los animales empezaron a emitir un sonido distinto, vi en el rostro de Jona un poco de temor, agarró su rifle y se fue a asomar. Salió corriendo en búsqueda del intruso. Tardó en llegar más de media hora. Ya estaba preocupada por él. Fui hacia el corral para ver qué sucedÃa. HabÃa muy poca luz. Encendà la lámpara de mi celular. En cuanto la aprendÃ, Saltoyona y me dijo que la apagara. Nos metimos de inmediato a la casa. Ãl me dijo que no lo volviera a hacer. Le pregunté qué sucedÃa. Ãl me dijo que era una forma de llamar la atención de los animales y si era alguno salvaje me podÃa lastimar. Nos metimos de inmediato a la casa, pero no he alterado a Jona. Era la primera vez que lo veÃa asÃ. Me comentó que habÃa ocasiones en que los animales salvajes no se iban con los disparos se quedaban agazapados. Por eso era mejor no encender la luz. Después del incidente me dijo que era mejor que me fuera a mi cuarto. Ãl se quedarÃa durante un rato más vigilando. Johna era un hombre de pocas palabras. Me fui a descansar a mi habitación, aunque que no tenÃa sueño. Me quedé un rato más despierta. De nuevo escuché que yo no disparaba. Me asomé por la ventana y vi que corrÃa hacia afuera de la casa. No sabÃa a qué tipo de animales se enfrentaba. Después de un tiempo, todo quedó en silencio. Me pude quedar dormida. Al dÃa siguiente me acerqué con jona para preguntarle qué habÃa pasado con el animal que molestaba a las reces. Sin responderme me hizo una señal para que fuera detrás de él. Afuera en el corral. Estaba un caballo muerto. Era extraño porque no se le veÃan huellas de violencia. Sólo estaba tirado con los ojos abiertos como si le hubieran quitado la sangre, pero no se le veÃa ninguna herida. Yo no me explicó que habÃa algunos animales que vivÃan de la sangre de otros seres, aunque ya tenÃa tiempo que no se habÃa acercado ninguno de ellos. Pero de nuevo regresó a Molestar. No me dio más explicación. Le marcó por teléfono a Janelli para informarle de lo ocurrido con con tinuó con mis labores. Más tarde llegó la señora No supe que hicieron con el cadáver del caballo. Sólo dejé de verlo. Yaneli me dijo que me regresara con ella para que descansara dos dÃas. Luego me llevarÃa de nuevo a la casa de campo. Al dÃa siguiente salà de Nogales, Arizona para ir a visitar a mis padres. Me quedé con ellos y les ayudé en la venta de los tacos. Gustavo, mi hermano, me preguntó si habÃa posibilidad de irse conmigo. Le dije que sÃ, pero hasta que terminara la preparatoria, al igual que lo hice yo, mientras me iba mejor del otro lado y podrÃa tener un lugar para poder recibirlo, me despedà de mi familia y regresé a los dos dÃas a mi trabajo. Nuevamente. Yanelli me llevó a su casa. Me comentó que por esta ocasión no regresarÃa dentro de una semana, sino hasta quince dÃas, porque darÃa una fiesta y necesitaba que hiciera todos los preparativos. SabÃa que era más trabajo, pero que me lo recomendo pensarÃa no me agradó que darme por dos semanas en esa casa. Sin embargo, la paga era muy buena. Cuando llegué a la casa, Johna me trató con más familiaridad. Me puse a arreglar el jardÃn porque se encontraba en muy mal estado. Estaba lleno de hierbas silvestres. Uno de los rosales tenÃa plaga. Fui con jona para que me diera un producto contra las plagas. Cuando lo vi más de cerca, noté que traÃa una herida en su brazo. Le pregunté qué le habÃa sucedido. Me respondió que nuevamente habÃa aparecido el animal salvaje para lastimar a una de las vacas. Le pregunté por más detalles, pero no me respondió. Empezaba a conocer a Johna era un hombre muy callado, pero que inspiraba confianza. Durante el dÃa trabajé en el jardÃn y en otras actividades. Después de las siete de la tarde dejé de elaborar, me preparé un aperitivo y me fui a descansar a la orilla de la alberca. A lo lejos veÃa a Johna que continuaba a repasándola cerca de las vacas. Le hice una señal para que se tomara una soda conmigo. Más tarde llegó y se sentó. Empezó a contarme un poco sobre las tradiciones de su pueblo, porque Jona era de ascendencia navajo. No temÃamos mucho rato de estar conversando. Cuando de pronto escuché un sonido perturbador. Era como una especie de aullido. Le pregunté a Jona qué era ese ruido horrible. No necesitó responderme se levantó de inmediato en su rostro. Se le veÃa el miedo. Me dijo que me metiera de inmediato a la casa. Le pedà que él también lo hiciera, pero no me hizo caso como no me metÃa. Me jaló del brazo para que lo hiciera de inmediato. Me quedé detrás de los cristales de la puerta para ver si podÃa ver algo. Sólo noté que Johna corrÃa hacia su cuarto. Llevaba el rifle en la mano, pero en esta ocasión no salió a dispararle al animal salvaje. No sabÃa lo que estaba ocurriendo ni por qué. Tanto temor por parte de Johna. Me fui a mi habitación, que estaba en la parte de atrás. La ventana daba hacia la llanura. Apenas iba a encender la luz. Cuando de nuevo escuché el sonido inquietante me acerqué a la ventana. No podÃa creer lo que veÃa era un animal extraño enorme. Iba en cuatro patas, pero sus patas delanteras eran más cortas que las traseras, por lo que al caminar se veÃa encorvado lo que hacÃa que se le resaltaran los huesos de la columna. De pronto se levantó en dos patas. Se quedó parado por unos segundos. Al mismo tiempo abrió su hocico. TenÃa dientes afilados y encimados. Era una doble hilera de colmillos. Lo que alcancé a ver fue porque habÃa luz de luna y el animal estaba muy cerca de la casa. Al tiempo que abrió el hocico se escuchó el sonido que habÃa oÃdo antes. Era él quien hacÃa ese ruido tan horrible. Era la primera vez que veÃa a una criatura asÃ. Estaba tan grande y se veÃa tan escalon friante. Lo que me dio más miedo fue su capacidad de escuchar cualquier ruido, porque por la impresión se me cayó el celular. Cuando el animal oyó el sonido se acercó a mi habitación. Me hice hacia un lado de la ventana para que no me viera. Me quedé parada conteniendo mi respiración porque no sabÃa si era capaz de Escucharme Fueron unos segundos que me parecieron eternos. Me asomé para ver si aún estaba ahÃ. Mi temor se incrementó cuando vi su rostro con la mirada fija hacia dentro de mi cuarto, pude ver sus ojos con claridad parecÃan humanos. Los dos nos vimos por un instante. En ese momento creà que el animal iba a romper el cristal y se iba a meter para devorarme, pero no lo hizo porque escuchó un disparo que lo distrajo y huyó. Me quedé temblando de miedo. Todo mi cuerpo se sacudÃa como si estuviera haciendo mucho frÃo. Me fui calmando cuando vi la silueta del animal salvaje a lo lejos de la llanura enseguida. Se perdió entre la oscuridad de la noche. Estuve por un rato más en mi cuarto con miedo a que esa criatura regresara como no lo hizo. Fui a buscar a Jona. Ãl también iba a mi encuentro. Le dije que lo habÃa visto tan cerca. Ãl me preguntó cómo era. Le di cada uno de los detalles. No supe por qué se puso a balbuciar unas palabras que no entendÃa. Después siguió hablando en su idioma natal el navajo. Le pedà que me explicara lo que decÃa y lo que estaba sucediendo, porque casi estaba segura de que él sabÃa que era esa criatura. Jona empezó a contarme que era parte de su cultura. Se detuvo por un momento. Quizás pensó que no le iba a creer. Le dije que continuara. Ya tenÃa un poco de información al respecto. Ãl me dijo que no era prudente hablar de ellos, porque era una manera de atraerlos. Le pedà que sólo me dijera qué era ese animal. Ãl me comentó que era un brujo o una bruja que dÃa tenÃa la capacidad de transformarse en cualquier animal, incluso podÃa absorber la piel de otra persona y transformarse en ella. Le conté que lo habÃa visto de cerca. Ãl se sorprendió, por lo que le dije empezó a tocarme el cabello y la espalda. Le pregunté qué le sucedÃa. Me respondió que nunca se debe mirar a los ojos a un clisiati era el nombre que le daban en su comunidad. A ese ser horrible, porque podÃa quitarme la vida. Le mencioné que no me quiso hacer nada si no ya no estuviera viva. Jona se sentó en el piso, se le notaba que estaba abrumado. Me dijo que él creÃa que esa criatura. Era su abuelo, porque era un brujo poderoso que desobedeció a su comunidad cuando un clisiati se rebelaba ante su pueblo. Se llenaba de mucha maldad y era capaz de cometer cualquier aberración. Por eso le tenÃa temor. Le pregunté si era posible matarlo. Ãl me dijo que sÃ, pero no querÃa hacerlo porque era parte de su familia y no querÃa que le fuera a caer una maldición. A lo lejos alcanzamos a escuchar el sonido del monstruo. Se estaba alejando, por lo que pudimos irnos a descansar. En los siguientes dÃas no se apareció, pero tenÃa miedo de que en cualquier momento lo hiciera. En cuanto fue mi patrona a la casa, le dije que me querÃa ir de ese lugar. Ella me preguntó el motivo le respondÃ, pero creo que no me creyó porque me dijo entre dientes que todos los que llevaba a trabajar a la casa inventaban mentiras para no quedarse. Sólo Jona era el único que habÃa aguantado trabajar en su casa. Un poco molesta, Yanelli me llevó de regreso al Centro de Nogales Arizona. Le di las gracias por su apoyo y me fui a casa de mi tÃa Lilia. Cuando llegué, mi tÃa estaba trabajando, pero mis primos sà se encontraban. Azucena se sorprendió de verme. En miércoles en su casa le platiqué todo lo que me habÃa ocurrido. Ella me dijo que era muy común que esos seres se aparecieran en las llanuras durante la noche. Se les conocÃa como Sking Walkers. Le dije que su nombre original no era ese, sino clisianti según la cultura de los navajos. Me quedé en casa de mi tÃa Lilia y conseguà un nuevo empleo. Pero me di cuenta que en Nogales, Arizona sabÃan muy poco de la cultura de los navajos, porque la mayor parte de la población decÃan que se trataba de un extraterrestre. Pero eso no era verdad, porque Johna me aclaró quiénes eran de verdad. Se prestaba a la confusión porque esas criaturas tomaban la forma que querÃan. A veces una parte de ellos era animal y la otra humana. Por eso ha corrido el rumor de que son seres de otro planeta, porque se ven extraños con la forma de animal y humano. Pero la verdad era que son parte de la población de los navajos, seres que fueron expulsados de sus lugares de origen y vagan por las llanuras en busca de alimento o de algún humano. En el que quieran transformarse para hacer cualquier acto malvado. Ese fue el prÃn cipeo, al motivo por el que no quise quedarme en la casa de campo de la señora Yanelli. Relato escrito y adaptado por Adriana Cuevas








