Dec. 15, 2023

Estuve Cara A Cara Con Un Skin-Walker Historias De Terror - REDE

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Skin Walkers. Soy originaria de Nogales. Sonora un lugar en el que se mezclan dos idiomas, el inglés y el español, así como dos culturas. Por lo mismo, crecí con la influencia del país extranjero vivo al lado de mis padres y de mi hermano Gustavo. Mis papás salieron adelante con un negocio de tacos de carne asada que iniciaron en la casa. Conforme fueron teniendo más clientela. Les fue posible rentar un local en un lugar un poco más céntrico, por lo que los ingresos empezaron a mejorar. En ese tiempo. Estaba en la secundaria y mi hermano en la primaria. La taquería la empezaban a trabajar a partir de las seis de la tarde. Entre las cosas típicas que vendían estaban los burritos hechos con tortilla de harina. Mi mamá preparaba distintos tipos de salsa y guarniciones. Creo que eran uno de los principales atractivos de la comida que ellos vendían. Además, la carne que conseguían era de muy buena calidad. La colonia en la que vivíamos estaba en una parte del cerro. Desde ahí era posible ver hacia el otro lado de la frontera. Del lado de México eran Nogales y de la parte de Estados Unidos eran Nogales Arizona. Después que salía de la secundaria, le ayudaba a mi mamá con la preparación de los alimentos para su venta. En la noche, invertía varias horas en azar tomates, jitomates, chiles verdes y rojos. También ayudaba a lavar los trastes y en todo lo que fuera necesario. Por la tarde, cuando mis papás se iban a vender, me quedaba con mi hermano Gustavo a realizar la tarea y jugar un rato videojuegos. Cuando estaba en la secundaria, me entusiasmaba cada vez que entrábamos a Estados Unidos a comprar artículos para la casa ropa y tenis. Tenía varios primos que se habían ido a vivir al otro lado de la frontera. Eran hijos de dos hermanas de mi mamá. Ellas les decían que se animaran a vender sus tacos dentro de Estados Unidos. Les podría ir mejor en ese lugar, pero mis papás estaban conformes con quedarse a seguir trabajando su local. Tenía la intención de irme un tiempo a vivir con una de mis tías, mi tía Lilia. Me dijo que cuando me quisiera ir a trabajar para allá, me daría asilo en su casa. Cuando le dije a mi mamá que me quería ir a vivir con mi tía, ella me dijo que sí. Lo podía hacer, pero ya que terminara la preparatoria, así la podía seguir ayudando con mi hermano, porque era quien me quedaba con él por las tardes y la noche. En cuanto obtuve mi certificado, le dije a mis papás que ahora sí me iba. Ya no tuvieron objeción en que me fuera por un tiempo a su casa. Les dije que no estaba lejos. Los fines de semana. Estaría con ellos para apoyarlos en la venta de los tacos. Mis padres se quedaron más tranquilos. Tenía la intención de estudiar en Estados Unidos, pero sabía que no era tan fácil la snrlo. Cuando no se cuentan con los recursos suficientes, Pensé que primero podría trabajar y más adelante vería la posibilidad de estudiar. Llegué con mi tía en agosto del dos mil veintiuno. Mi tía trabajaba como empleada doméstica. Me dijo que si quería ella me podía ayudar a conseguir trabajo. Le diría a su patrona no era precisamente el tipo de trabajo que quería desempeñar, pero como inicio estaba muy bien mi tía. Pronto me consiguió un trabajo con una amiga de su patrona. Me dijo que fuera a verla. Ese mismo día fui a la casa de la señora Yanelli. Para ese tiempo dominaba bien el inglés, por lo que no fue difícil que me comunicara con la señora En cuanto me vio, me dijo que me requería para una de sus casas, que estaba más lejos del centro de Nogales. Era una casa de campo en la que iba con su familia. Los fines de semana, Yanelli me dijo que hace poco tiempo hicieron algunos arreglos en la construcción había mucho por limpiar en la casa. Además, me preguntó si sabía cocinar y algo de jardinería. Le dije que sí. Ese mismo día fui contratada, aunque me iría hasta el fin de semana con la señora y su familia a su casa. Después me quedaría allá y Yanelli se regresaría. Era lunes, por lo que tuve varios días para andar en Nogales. No era la primera vez que iba de visita, pero me di cuenta que, conforme me alejaba de la barda fronteriza, se notaba que la influencia de México se iba diluyendo. Yanelli vivía en una zona residencial. Las casas eran grandes y muy bonitas. Mi prima Azucena era de mi edad. Ella también había terminado la high school, pero Azucena se iría a estudiar a una universidad. Me dio un poco de nostalgia saber que ella sí podría estudiar, pero después pensé que todo era cuestión de tiempo para poder hacerlo. La semana que estuve en casa de mi tía Lilia, aprovechamos para salir de compras y comer en un restaurante muy famoso de comida. Mía mexicana. Por la noche, Azucena me llevó a un bar para tomarnos una cerveza. Ella iba con otras dos amigas, también mexicanas. Una de ellas me preguntó si me iba a quedar con mi prima. Le respondí que sí, pero me iría a trabajar a una casa retirada del centro de Nogales. Le dije en qué lugar se encontraba. Ella me hizo un comentario un poco extraño. Me comentó que tuviera mucho cuidado porque en esa zona últimamente se habían visto avistamientos de gente extraña. Le pregunté a qué se refería, porque no lograba entender qué sucedía en ese lugar. Paty era el nombre de la amiga de mi prima me dijo que en una ocasión estuvo con unos amigos tomándose unas cervezas en una zona apartada de nogales. Se fueron en el auto de un amigo. Sólo iban a tomar cerveza, a platicar y ver la noche estrellada. Prendieron una fogata y se sentaron alrededor de ella porque era una noche muy fría y las chamarras no eran suficientes para quitar el intenso frío. Después de un rato de estar ahí, empezaron a escuchar un ruido extraño. Era como si fuera el aullido grave de un lobo. Pati no me supo explicar el tipo de sonido que escucharon. Les dio miedo quedarse por más tiempo pensando que podría ser un animal salvaje. Subieron sus cosas al auto y apagaron la fogata. Apenas se habían subido al coche cuando vieron a lo lejos a un extraño ser era muy grande. Se alcanzaba a ver su silueta porque era noche de luna llena Pati me dijo que ya no se quedaron a ver de quién se trataba. Ella decía que era un extraterrestre, pero las otras muchachas que estaban escuchando le dijeron que no era verdad. Era un ser perturbador. La conversación ya no dio para más. Se hizo una polémica respecto si los sofnis existían, si había vida en otro planeta y que lo que vieron era uno de ellos. Comencé a Aburrirme le dije a mi prima que ya me sentía cansada y me quería ir a dormir para ti llevaba auto. Nos llevó hasta la casa de mi tía Lilia. Antes de irse, me dijo que no olvidara lo que me comentó. Aquel día. Sólo se había bebido una cerveza, por lo que no estaba borracha que lo tomara en cuenta. Si algo extraño veía o escuchaba, lo mejor era que me escondiera, porque si no los extraterrestres iban a hacer una abducción conmigo, me limité a sonreírle sin creerle absolutamente nada. Nos fuimos a descansar a la habitación de mi prima. Había dos camas individuales. Me puse el pijama y me acomodé a dormir azucena. Me preguntó si ya estaba dormida. Le respondí que todavía no, y ella me dijo que pathy Le había dado una explicación muy rara a aquel acontecimiento que vivió. Me dijo que tuviera cuidado porque últimamente se habían encontrado animales muertos sin una gota de sangre el ganado eran las principales víctimas. Se habían hecho investigaciones, pero no lograban encontrar respuestas. La casa a la que iba a ir a tar bajar se encontraba en esa zona. Sólo me pedía que me cuidara. Los animales solían amanecer muertos, por lo que asumía que cualquier cosa que ocurriera sucedía durante la noche, que sólo tuviera cuidado de no salir muy tarde. Por lo demás, no corría ningún peligro. Le pregunté a sus cenas y de verdad ella le había creído a Patty que había visto a un extraterrestre. Me dijo que ella no le creyó lo que dijo porque a todo le encontraba explicación diciendo que eran seres de otro mundo. Pero sí era una realidad que algo sucedía, porque no era normal que los animales amanecieran muertos. Incluso me comentó que en una ocasión hallaron como diez reces muertas. Fue cuando se dio la alerta de tener cuidado de preferencia, no ir por las noches a esos lugares mientras sabían de qué se trataba. Lo que mi prima me dijo se me hizo más congruente, aunque tampoco le di rienda suelta a la imaginación, porque en Nogales no estábamos enterados de lo que sucedía del otro lado del muro. El viernes por la tarde pasó la señora Yanelli. Nos fuimos en una camioneta muy bonita. En ella llevaba una gran cantidad de insumos para preparar comida. Un poco más de una hora llegamos a la casa. Era grande y espaciosa. Tenía un enorme patio y un pequeño corral con vacas. Le pregunté a Janelli si también tenía que hacerme cargo de los animales. Ella se sonrió y me respondió que no me asustara. No iba a realizar todo el trabajo. Había otra persona que se haría cargo de los animales y de podar el césped porque el espacio era enorme. También tenía una alberca. Me dijo que me pusiera de acuerdo con Johna para la realización de la limpieza. En cuanto entramos con la camioneta a la casa, se acercó un hombre maduro Yanelli. Me dijo que él era Jona. Era el encargado de cuidar la casa. Jona nos ayudó a bajar todo lo que llevábamos. Yanelli no se quedó por mucho tiempo. Sólo me dio las instrucciones de lo que tenía que limpiar y se marchó. Después que me quedé en la casa, me dio temor que darme con ese hombre desconocido. Él fue amable, pero no cruzamos ninguna palabra. Empecé con la limpieza de la casa. Se notaba que tenía mucho tiempo, que no estaba habitada comencé a sacar la tierra y el escombro que había dentro. En cuanto salí al patio, Johna me dijo que no cargara, él podría ayudarme Entre los dos. Fue más sencillo acomodar las cosas. Durante los primeros días tuve que realizar mucho trabajo. La casa estaba muy bonita, aunque un poco descuidada por la noche me quedaba a dormir en el cuarto de servicio. Yo no dormía en una habitación que se encontraba del otro extremo de mi cuarto. Las primeras noches transcurrieron tranquilas. Sólo escuchaba el sonido de los animales nocturnos. Me sentaba alrededor de la alberca para disfrutar la noche estrellada. Sin embargo, esa noche ocurrió algo extraño. Mientras tomaba un café, comencé a escuchar ruidos al exterior de la casa. Tuve un poco de temor porque estaba sola vi luz en el cuarto de Jona, por lo que me calmé un poco. De pronto empecé a escuchar a los animales que estaban alborotados. Jona también los escuchó enseguida, salió con un rifle y empezó a disparar balas al aire y pronto dejaron de escucharse los ruidos. Fue la primera vez que platiqué con Jona. Los días anteriores sólo nos hablábamos para cosas operativas. Seguramente me vio atemorizada porque me dijo que los animales se asustaban con todo. En ocasiones sólo se trataba de algún animal silvestre que quería un poco de alimento, Aunque había otros días que no era tan sencillo. Había que salir a correr a los animales salvajes. Nos quedamos un rato más platicando. Aún estábamos sentados alrededor de la Alberca cuando los animales empezaron a emitir un sonido distinto, vi en el rostro de Jona un poco de temor, agarró su rifle y se fue a asomar. Salió corriendo en búsqueda del intruso. Tardó en llegar más de media hora. Ya estaba preocupada por él. Fui hacia el corral para ver qué sucedía. Había muy poca luz. Encendí la lámpara de mi celular. En cuanto la aprendí, Saltoyona y me dijo que la apagara. Nos metimos de inmediato a la casa. Él me dijo que no lo volviera a hacer. Le pregunté qué sucedía. Él me dijo que era una forma de llamar la atención de los animales y si era alguno salvaje me podía lastimar. Nos metimos de inmediato a la casa, pero no he alterado a Jona. Era la primera vez que lo veía así. Me comentó que había ocasiones en que los animales salvajes no se iban con los disparos se quedaban agazapados. Por eso era mejor no encender la luz. Después del incidente me dijo que era mejor que me fuera a mi cuarto. Él se quedaría durante un rato más vigilando. Johna era un hombre de pocas palabras. Me fui a descansar a mi habitación, aunque que no tenía sueño. Me quedé un rato más despierta. De nuevo escuché que yo no disparaba. Me asomé por la ventana y vi que corría hacia afuera de la casa. No sabía a qué tipo de animales se enfrentaba. Después de un tiempo, todo quedó en silencio. Me pude quedar dormida. Al día siguiente me acerqué con jona para preguntarle qué había pasado con el animal que molestaba a las reces. Sin responderme me hizo una señal para que fuera detrás de él. Afuera en el corral. Estaba un caballo muerto. Era extraño porque no se le veían huellas de violencia. Sólo estaba tirado con los ojos abiertos como si le hubieran quitado la sangre, pero no se le veía ninguna herida. Yo no me explicó que había algunos animales que vivían de la sangre de otros seres, aunque ya tenía tiempo que no se había acercado ninguno de ellos. Pero de nuevo regresó a Molestar. No me dio más explicación. Le marcó por teléfono a Janelli para informarle de lo ocurrido con con tinuó con mis labores. Más tarde llegó la señora No supe que hicieron con el cadáver del caballo. Sólo dejé de verlo. Yaneli me dijo que me regresara con ella para que descansara dos días. Luego me llevaría de nuevo a la casa de campo. Al día siguiente salí de Nogales, Arizona para ir a visitar a mis padres. Me quedé con ellos y les ayudé en la venta de los tacos. Gustavo, mi hermano, me preguntó si había posibilidad de irse conmigo. Le dije que sí, pero hasta que terminara la preparatoria, al igual que lo hice yo, mientras me iba mejor del otro lado y podría tener un lugar para poder recibirlo, me despedí de mi familia y regresé a los dos días a mi trabajo. Nuevamente. Yanelli me llevó a su casa. Me comentó que por esta ocasión no regresaría dentro de una semana, sino hasta quince días, porque daría una fiesta y necesitaba que hiciera todos los preparativos. Sabía que era más trabajo, pero que me lo recomendo pensaría no me agradó que darme por dos semanas en esa casa. Sin embargo, la paga era muy buena. Cuando llegué a la casa, Johna me trató con más familiaridad. Me puse a arreglar el jardín porque se encontraba en muy mal estado. Estaba lleno de hierbas silvestres. Uno de los rosales tenía plaga. Fui con jona para que me diera un producto contra las plagas. Cuando lo vi más de cerca, noté que traía una herida en su brazo. Le pregunté qué le había sucedido. Me respondió que nuevamente había aparecido el animal salvaje para lastimar a una de las vacas. Le pregunté por más detalles, pero no me respondió. Empezaba a conocer a Johna era un hombre muy callado, pero que inspiraba confianza. Durante el día trabajé en el jardín y en otras actividades. Después de las siete de la tarde dejé de elaborar, me preparé un aperitivo y me fui a descansar a la orilla de la alberca. A lo lejos veía a Johna que continuaba a repasándola cerca de las vacas. Le hice una señal para que se tomara una soda conmigo. Más tarde llegó y se sentó. Empezó a contarme un poco sobre las tradiciones de su pueblo, porque Jona era de ascendencia navajo. No temíamos mucho rato de estar conversando. Cuando de pronto escuché un sonido perturbador. Era como una especie de aullido. Le pregunté a Jona qué era ese ruido horrible. No necesitó responderme se levantó de inmediato en su rostro. Se le veía el miedo. Me dijo que me metiera de inmediato a la casa. Le pedí que él también lo hiciera, pero no me hizo caso como no me metía. Me jaló del brazo para que lo hiciera de inmediato. Me quedé detrás de los cristales de la puerta para ver si podía ver algo. Sólo noté que Johna corría hacia su cuarto. Llevaba el rifle en la mano, pero en esta ocasión no salió a dispararle al animal salvaje. No sabía lo que estaba ocurriendo ni por qué. Tanto temor por parte de Johna. Me fui a mi habitación, que estaba en la parte de atrás. La ventana daba hacia la llanura. Apenas iba a encender la luz. Cuando de nuevo escuché el sonido inquietante me acerqué a la ventana. No podía creer lo que veía era un animal extraño enorme. Iba en cuatro patas, pero sus patas delanteras eran más cortas que las traseras, por lo que al caminar se veía encorvado lo que hacía que se le resaltaran los huesos de la columna. De pronto se levantó en dos patas. Se quedó parado por unos segundos. Al mismo tiempo abrió su hocico. Tenía dientes afilados y encimados. Era una doble hilera de colmillos. Lo que alcancé a ver fue porque había luz de luna y el animal estaba muy cerca de la casa. Al tiempo que abrió el hocico se escuchó el sonido que había oído antes. Era él quien hacía ese ruido tan horrible. Era la primera vez que veía a una criatura así. Estaba tan grande y se veía tan escalon friante. Lo que me dio más miedo fue su capacidad de escuchar cualquier ruido, porque por la impresión se me cayó el celular. Cuando el animal oyó el sonido se acercó a mi habitación. Me hice hacia un lado de la ventana para que no me viera. Me quedé parada conteniendo mi respiración porque no sabía si era capaz de Escucharme Fueron unos segundos que me parecieron eternos. Me asomé para ver si aún estaba ahí. Mi temor se incrementó cuando vi su rostro con la mirada fija hacia dentro de mi cuarto, pude ver sus ojos con claridad parecían humanos. Los dos nos vimos por un instante. En ese momento creí que el animal iba a romper el cristal y se iba a meter para devorarme, pero no lo hizo porque escuchó un disparo que lo distrajo y huyó. Me quedé temblando de miedo. Todo mi cuerpo se sacudía como si estuviera haciendo mucho frío. Me fui calmando cuando vi la silueta del animal salvaje a lo lejos de la llanura enseguida. Se perdió entre la oscuridad de la noche. Estuve por un rato más en mi cuarto con miedo a que esa criatura regresara como no lo hizo. Fui a buscar a Jona. Él también iba a mi encuentro. Le dije que lo había visto tan cerca. Él me preguntó cómo era. Le di cada uno de los detalles. No supe por qué se puso a balbuciar unas palabras que no entendía. Después siguió hablando en su idioma natal el navajo. Le pedí que me explicara lo que decía y lo que estaba sucediendo, porque casi estaba segura de que él sabía que era esa criatura. Jona empezó a contarme que era parte de su cultura. Se detuvo por un momento. Quizás pensó que no le iba a creer. Le dije que continuara. Ya tenía un poco de información al respecto. Él me dijo que no era prudente hablar de ellos, porque era una manera de atraerlos. Le pedí que sólo me dijera qué era ese animal. Él me comentó que era un brujo o una bruja que día tenía la capacidad de transformarse en cualquier animal, incluso podía absorber la piel de otra persona y transformarse en ella. Le conté que lo había visto de cerca. Él se sorprendió, por lo que le dije empezó a tocarme el cabello y la espalda. Le pregunté qué le sucedía. Me respondió que nunca se debe mirar a los ojos a un clisiati era el nombre que le daban en su comunidad. A ese ser horrible, porque podía quitarme la vida. Le mencioné que no me quiso hacer nada si no ya no estuviera viva. Jona se sentó en el piso, se le notaba que estaba abrumado. Me dijo que él creía que esa criatura. Era su abuelo, porque era un brujo poderoso que desobedeció a su comunidad cuando un clisiati se rebelaba ante su pueblo. Se llenaba de mucha maldad y era capaz de cometer cualquier aberración. Por eso le tenía temor. Le pregunté si era posible matarlo. Él me dijo que sí, pero no quería hacerlo porque era parte de su familia y no quería que le fuera a caer una maldición. A lo lejos alcanzamos a escuchar el sonido del monstruo. Se estaba alejando, por lo que pudimos irnos a descansar. En los siguientes días no se apareció, pero tenía miedo de que en cualquier momento lo hiciera. En cuanto fue mi patrona a la casa, le dije que me quería ir de ese lugar. Ella me preguntó el motivo le respondí, pero creo que no me creyó porque me dijo entre dientes que todos los que llevaba a trabajar a la casa inventaban mentiras para no quedarse. Sólo Jona era el único que había aguantado trabajar en su casa. Un poco molesta, Yanelli me llevó de regreso al Centro de Nogales Arizona. Le di las gracias por su apoyo y me fui a casa de mi tía Lilia. Cuando llegué, mi tía estaba trabajando, pero mis primos sí se encontraban. Azucena se sorprendió de verme. En miércoles en su casa le platiqué todo lo que me había ocurrido. Ella me dijo que era muy común que esos seres se aparecieran en las llanuras durante la noche. Se les conocía como Sking Walkers. Le dije que su nombre original no era ese, sino clisianti según la cultura de los navajos. Me quedé en casa de mi tía Lilia y conseguí un nuevo empleo. Pero me di cuenta que en Nogales, Arizona sabían muy poco de la cultura de los navajos, porque la mayor parte de la población decían que se trataba de un extraterrestre. Pero eso no era verdad, porque Johna me aclaró quiénes eran de verdad. Se prestaba a la confusión porque esas criaturas tomaban la forma que querían. A veces una parte de ellos era animal y la otra humana. Por eso ha corrido el rumor de que son seres de otro planeta, porque se ven extraños con la forma de animal y humano. Pero la verdad era que son parte de la población de los navajos, seres que fueron expulsados de sus lugares de origen y vagan por las llanuras en busca de alimento o de algún humano. En el que quieran transformarse para hacer cualquier acto malvado. Ese fue el prín cipeo, al motivo por el que no quise quedarme en la casa de campo de la señora Yanelli. Relato escrito y adaptado por Adriana Cuevas