Dec. 23, 2023

El Vecino Nos Hizo Brujería Historias De Terror - REDE

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Buenas noches. Mi nombre es Esteban. Llevo siendo víctima de las prácticas de mi vecino desde hace ya mucho tiempo. Él practica la brujería desde hace muchos años. Es una persona de unos cincuenta años aproximadamente. La verdad es que desde que mi familia y yo llegamos a vivir a esta casa, he tratado de tener el menor contacto posible con él, ya que desde el primer día que lo vimos pudimos notar que era una persona un tanto extraña. Llevamos casi cinco años en esta casa. Nuestros vecinos se encuentran bastante cerca. Vivimos en ese tipo de casa en la que literalmente tienes a la casa de al lado pegada con la Tuya todo comenzó desde las primeras semanas en las que nos mudamos aquí. La primera semana fue muy tranquila tratamos de platicar con algunos vecinos y quisimos investigar qué tan tranquila era esta calle. El único vecino que nos hacía plática era él. No nos saludaba. Parecía que siempre estaba de mal humor, incluso cuando llegaba a vernos. Trataba de evitarnos y se metía a su casa. Nosotros no le dimos importancia, pues, como en todo lugar, siempre te encuentras con este tipo de vecinos y es mejor no tener contacto alguno. En las primeras semanas no podíamos dormir por la noche, ya que prácticamente todos los días había demasiado ruido en la casa de aquel vecino. Era muy común escuchar como algún tipo de canto o ritual que llevaba a cabo. Sabíamos que era él, ya que en unas ocasiones pudimos escuchar su voz y nos dimos cuenta de que él mismo hacía este tipo de cosas por la madrugada, Así que, para evitar mayores problemas con el tiempo, decidí hablar con él una mañana trate de buscarlo y pedirle, por favor, que no hiciera tanto ruido por la noche, ya que mis dos hijas tenían que ir a la escuela al día siguiente y yo tenía que ir a trabajar. Me contestó de una forma muy agresiva y prácticamente me dijo que si no le gustaba lo que hacía, que nos fuéramos de ahí que nunca nadie antes se había quejado del ruido. Pero realmente eso no era así, ya que pude platicar con vecinos de enfrente y del otro lado de su casa y me indicaron que desde siempre aquel señor se dedicaba a hacer esos rituales por la noche. Muchas personas no sabían a qué se debía todo ese escándalo, pero mucha gente ya tenía sospechas de que él se dedicaba a cosas un tanto siniestras A partir de este punto, este vecino trató de ser aún peor con mi familia y conmigo. Cuando nos veía por la calle, trataba de escupirnos o maldecirnos y en unas ocasiones incluso lo observamos con una especie de palo en la mano. Era una persona muy violenta. Su casa tenía un aspecto bastante descuidado. Parecía una casa abandonada. Muy pocas veces se veía luz en el interior. Normalmente estaba a oscuras y a mis hijas y esposa les les daba mucho miedo pasar por ahí. Por la situación económica, era muy complicado que volviéramos a cambiar de casa, pues no era algo tan sencillo. Además de que la renta era sumamente accesible se encontraba en un buen punto de la ciudad y esto nos permitía movernos de mejor manera al trabajo o a la escuela. Además de los constantes escándalos por la noche en mi casa comenzaron a manifestarse muchas cosas paranormales. Lo primero que ocurrió fue una noche en la que todos dormíamos era ya bastante tarde y extrañamente en la casa de aquel vecino no había ningún ruido, lo cual era muy extraño, ya que solía hacer casi todas las noches sus rituales. Aquella noche estaba siendo muy extraña. Era demasiado silenciosa. Cuando nos fuimos a acostar, parecía como si nada tuviera sonido, es decir, afuera. No había ningún ruido, no se escuchaba a ningún perro o gato. La ventana que con frecuencia sonaba por el aire tampoco parecía producir ningún ruido. Era como si algo hubiera silenciado todo el lugar. Recuerdo haberme percatado de todo esto, pero no alertar a mi familia Después de todo, quizá me tomarían de loco. Lo mejor era dejar las cosas así. Ya teníamos suficiente con todo lo que nos hacía. El vecino y de repente, una de mis hijas, que en aquel tiempo tenía diez años inesperadamente entró al cuarto donde estábamos mi esposa y yo, sudando y temblando. Nos alarmó demasiado, ya que pensamos que se encontraba muy mal de salud, pero no La verdadera causa de su llanto y sus gritos eran porque había visto a un ser bastante terrorífico asomarse por su ventana. Todas las personas que tenemos hijos sabemos perfectamente cuando estos mienten no nos dicen la verdad. Aquella noche, el rostro de mi hija estaba irreconocible. Definitivamente había visto algo lo suficientemente horrible como para entrar así. Al cuarto se encontraba en en un muy mal estado y lloraba desconsoladamente. A la mañana siguiente no dejamos que fuera a su escuela y en su lugar tratamos de hablar con ella acerca de lo que había visto por la noche. El cuarto de mi hija menor, es decir, a la que le sucedió todo esto, se encuentra en la parte de arriba de la casa, al igual que el cuarto de mi hija mayor, la recámara de mi esposa y la mía, por su parte, se encuentra en la parte baja de la casa. Así lo habíamos decidido desde un inicio cuando nos mudamos, ya que a nuestras hijas les gustaba la vista que se daba desde sus cuartos. Aquella noche, según nos contó, mi hija, la despertaron unos sonidos en su ventana. Al parecer, alguien estaba tocándola, pero eso era muy difícil de suceder, ya que su ventana daba a la calle, es decir, a la puerta principal de la casa, y era sumamente complicado por la altura que alguien pudiera hacer algo así. Decidió ignorar a estos ruidos, pensando que se trataba del viento o de algún pájaro, pero minutos después pudo escuchar como en la parte de arriba de la casa, es decir, en la azotea se escuchaban unos pasos yendo rápidamente de un lugar a otro era como si una persona estuviera corriendo desesperadamente sin detenerse. Esto, evidentemente, le causó mucho miedo, ya que, al igual como sucedía con su ventana, nadie de nosotros se encontraba arriba y estaba sumamente asustada por todos esos ruidos. Fue entonces que estos dos sonidos parecían ponerse de acuerdo para molestarla, ya que los dos se escuchaban con mayor intensidad y prácticamente a la par hasta que mi hija decidió pararse en la orilla de la cama para investigar qué estaba sucediendo, y una figura de color negro con los ojos rojos pudo asomarse a través de su ventana. Afuera se encontraba un poste de luz y por las noches se reflejaba la misma en una parte de su ventana. Ella nos cuenta que podía ver como aquel ser era lo suficientemente grande como para tapar toda la luz que se reflejaba en este instante. Fue cuando decidió correr y gritar hacia nuestro cuarto, despertando a su hermana y alarmándonos a todos un tiempo, mi hija no quiso dormir sola en su habitación. Tuvimos que mover sus cosas al cuarto de su hermana para que pudiera dormir con ella, ya que constantemente nos decía que tenía pesadillas o que al cerrar sus ojos, todavía podía ver esa figura tenebrosa tras su ventana mirándola. Después de este hecho, yo me puse a pensar si lo silencioso de aquella noche y la extraña calma en casa del vecino habían sido señales de todo esto que se originó aquel día. Nosotros, mi esposa y yo movimos nuestras cosas al cuarto de mi hija menor, ya que queríamos estar más cerca de ellas por las noches por si algo más sucedía, Y así fue, pero esta vez en la Recámara que habíamos abandonado mi esposa y yo, abajo del que ahora era nuestro cuarto, se encontraba aquella habitación. La habíamos dejado casi vacía, ya que únicamente pudimos meter algunos adornos en ella. No teníamos muchas más cosas que meter ahí. Prácticamente desde las primeras noches que la desocupamos. Podíamos escuchar en la madrugada como si dos mujeres se encontraran platicando por lo vacío del sitio. Estas voces parecían sonar en eco y se escuchaba bastante claro el sonido hasta la parte de arriba, sólo que no era entendible. Lo que decían aquellas mujeres era como si balbucearan. Las manifestaciones no solamente se quedarían ahí, ya que en algunas otras noches nos despertaba un sonido muy fuerte que se oía debajo de nuestra cama, pero provenía de aquel cuarto era como si alguien con el puño golpeara el techo de aquel cuarto, provocando un gran ruido que era capaz de despertarnos a los dos. Durante la noche. Posteriormente seguíamos escuchando aquellos murmullos. Lo lo más extraño fue que mis hijas nunca nos dijeron algo al respecto. Parecía que ellas no podían escuchar estos fenómenos. En alguna ocasión, cuando me encontraba viendo la televisión en la sala, me escondieron el control, pero simplemente fue un instante. Yo me encontraba sentado en el sillón y a un lado hay una especie de mesa en la cual yo solía poner el control remoto, Así que, como todas las ocasiones, yo lo coloqué. Ahí fui un momento al baño y al regresar, el control ya no estaba, pero las cosas no pararían ahí por las noches. Yo tengo la costumbre de asegurarme que todo se encuentre bien cerrado, obviamente por cuestiones de seguridad y, sobre todo, por lo que había estado sucediendo en la casa aquel día. Todas ya se encontraban en sus habitaciones, en la parte de arriba, pero yo estaba aún en la parte de abajo. Viendo que todo estuviera en orden, fui a tomar agua y me dispuse a subir a dormir. Pero cuando di la vi vuelta hacia las escaleras, escuché como de aquel cuarto que ya se encontraba vacío en el que habíamos escuchado las voces y los golpes. En la noche. Se escuchaba la voz de mi esposa regañando a una de mis hijas, pero de manera muy suave, es decir, parecía una discusión normal entre dos personas. Me acerqué a la puerta de ese cuarto, que normalmente se encontraba cerrada, y fue entonces que los diálogos se escuchaban más fuerte. Al querer abrir la puerta, estos se detuvieron y al entrar, para mi enorme sorpresa, no había nadie ahí, ni mi esposa ni mi hija. Yo por instinto salí corriendo hacia las escaleras. La verdad tuve bastante miedo, ya que eran exactamente iguales a las voces de ellas. Fue increíble como aquel espíritu mal que había en casa era capaz de igualar la voz de ellas. Hasta el día de hoy. Ha sido una de las experiencias más fuertes que he vivido en la vida. Nos habíamos acostumbrado a todas esas prácticas extrañas que hacía el vecino. Las las manifestas habían parado, pero de alguna forma nos seguíamos sintiendo con temor sobre todo porque ya cada persona de la familia había sido testigo de algún suceso paranormal. A mi esposa un día la espantaron en la cocina. Mientras se encontraba ella sola haciendo la comida, pudo apreciar una especie de gruñido y un olor bastante feo, como cuando algo se echa a perder. Lo confundió con algún ingrediente, pero al estar buscando entre las cosas, vio como uno de las puertas de un mueble de la cocina se abría y se cerraba por sí solo, como si alguna fuerza invisible estuviera jugando con él. Obviamente, ella salió corriendo de ahí y se soltó a llorar. Apenas había sucedido lo de mi hija menor. Ahora esto le había pasado a ella y posteriormente a mi hija mayor le pasaría una de las cosas más fuertes que pudimos experimentar. No nos gustaba dejar solas a las niñas, ya que, a pesar de que la mayor ya tenía diecisiete años, aún nos daba miedo que algo pudiera pasarle. Aquel día, ella tenía bastante tarea y fuimos al súper mi hija menor, mi esposa y yo, así que se quedó sola. Estuvo alrededor de un par de horas. Ella sola y todo transcurría con normalidad según ella, hasta que estando en su cuarto, pudo escuchar como en la parte de abajo se cerraba una puerta. Ella pensó que se trataba de nosotros, que habíamos llegado, así que había bajado para tratar de ayudar. Sin embargo, al estar abajo se dio cuenta que no, que aún no habíamos llegado a casa. Se espantó un poco, ya que el ruido parecía ser de la entrada principal, así que revisó para ver que ninguna otra persona había entrado. Al asegurarse que nadie más estaba ahí, ella decidió subir a su cuarto a seguir haciendo su tarea. Pero al estar subiendo las escaleras y subir su vista a la parte de arriba, pudo observar a una especie de mujer, una niña con un vestido muy largo de color blanco. Según cuenta, parecía que no tuviera pies ni manos. Simplemente se observaba demasiado blanco su vestido y era como si estuviera flotando. Se movía muy lentamente del cuarto de nosotros hacia el de mis hijas y antes de llegar hacia la puerta, mi hija gritó y corrió hacia abajo, aunque, según cuenta, ella no podía gritar. Simplemente estaba muda como si algo le hubiera quitado la voz. No se pudo escuchar su grito y entre lágrimas. Bajó corriendo las escaleras y se encerró en el cuarto que estaba vacío. Ahí permaneció un rato hasta que finalmente llegamos y salió corriendo a Recibirnos estaba temblando del miedo y decidió contarnos todo. Estábamos muy cansados de todo esto. Mis hijas ya se encontraban muy asustadas por todo, y decidimos que lo mejor era llevar a un sacerdote o alguna persona que pudiera quitar todo eso. Al final llevamos a un pastor. No éramos cristianos, pero mi mujer tenía una amiga que era muy creyente y ésta le recomendó que lleváramos a esta persona. Simplemente hizo unas cuantas oraciones en conjunto con todos nosotros pensamos que ésta sería la solución, pero las cosas no pararon ahí, ya que las manifestaciones continuaron. En aquellas noches era muy frecuente escuchar golpes en la pared que daba con la casa de aquel vecino. También se oían muchos gruñidos como si alguna especie de perro estuviera muy molesto. Pero esto no podía ser así, ya que tanto el vecino como nosotros no teníamos ninguna mascota, además de que mis hijas nos contaban que sus muñecas cambiaban constantemente del lugar y escuchaban risas en el pasillo que daba hacia los cuartos. Después de todo esto, empezamos a tener ataques más directos, pues en alguna ocasión también encontramos esta llamada tierra de panteón en la puerta principal de nuestra casa, además de algunos palos pequeños de madera que parecían estar quemados. Mi esposa le contaba todas estas cosas a sus hermanas y a su madre, esperando que éstas pudieran ayudarle. Simplemente ellas le decían que teníamos que llevar a una persona que pudiera rociar agua bendita, o que lo mejor era que nos fuéramos de ahí. Pero, como ya lo dije con anterioridad, era muy complicado que nosotros pudiéramos mudarnos, ya que la situación económica no nos daba lo suficiente como para poder irnos. Además de que ahí teníamos las escuelas de nuestras hijas y nuestros trabajos, nos dimos cuenta que nuestro vecino no estaba practicando algún tipo de brujería. Cuando en alguna ocasión, al subir a la azotea a checar algún problema que teníamos con el tinaco, me di cuenta que se encontraba un muñeco tipo budú en la azotea. Este estaba tirado como si lo hubieran aventado de la otra casa y se encontraba amarrado por un hilo de color negro en todo el cuerpo, además de que tenía algunos cabellos que amarraban sus pies. También llegué a encontrar unas bolsas muy pequeñas que parecían tener algo adentro. Parecían tener como una especie de limón, algo muy duro y redondo, pero con un olor bastante desagradable. Un día decidí enfrentar al vecino. Éste se encontraba en su puerta principal, esperando al parecer, a unas visitas. Cuando de pronto yo salí bastante enojado con todas las cosas que yo había encontrado en la azotea. Las había juntado en una bolsa de basura. Me habían comentado que no era muy recomendable que las tomara con la mano le reclamé y le dije que yo estaba al tanto de todas las porquerías que él hacía y que no se metiera con mis hijas ni conmigo. También le dije que iba a llevar una persona para que tratara de ponerle fin a todas esas cosas que nos estaba haciendo y que se atuviera a las consecuencias. Nosotros no le habíamos hecho nada. Quizás él estaba un poco mono molesto porque habíamos llegado a aquella casa y éramos unas personas que no íbamos a dejar que las molestara Desde el primer tiempo que nos mudamos a esa casa. Como ya dije, trató de ser muy grosero con nosotros incluso nos escupía o nos insultaba, y nosotros nunca habíamos hecho nada por llevar esto a las autoridades, aunque esto ya había llegado demasiado lejos y era hora de poner orden en el asunto. Simplemente sonrió y se burló de mí. Me dijo que, por más que tratáramos, nunca podríamos hacer nada para hacerle daño a él y que el mal ya estaba hecho para este tiempo. Él tenía un aspecto bastante deteriorado, tenía una barba bastante prominente y canosa que lo hacía, parecer, un poco más mayor de lo que era realmente aquel día. Recuerdo perfectamente que él recibió bastante gente en casa. Nunca habíamos visto que llegara tal cantidad de personas a su casa. Por un momento pensé que se trataría de una misa o alguna reunión que ese tipo de personas hacía en algún día. En especial, traté de no hacer demasiado escándalo del tema. Les dije a mi esposa e hijas, que nos encerraríamos más temprano de lo habitual, esperando que ninguna de estas personas pudiera atentar contra nosotros, pues no sabíamos que era realmente lo que escondía ahí esta persona. Aquel día fue bastante largo y terrible, pero afortunadamente fue el final o el principio del fin de todo este tipo de cosas, ya que esta reunión se extendió por muchas horas. Los vecinos comenzaron a quejarse e incluso algunos llamaron a las autoridades esperando que éstas pudieran hacer algo. Nunca supimos con exactitud para qué fueron estas personas a su casa, pero los sonidos eran terribles. Se escuchaba algún tipo de llanto como si estuvieran muchas personas peleando gritos bailes y en algún momento incluso llegamos a escuchar, como algunos años animales sufrían algún tipo de atentado por parte de estas personas. Evidentemente, no podíamos dejar que nada de esto estuviera ocurriendo, así que decidimos llamar a la policía. Ya había llegado demasiado lejos esta persona. Los oficiales llegaron un rato después estos, al principio tocaron la puerta y trataron de hacer todo de una manera más tranquila. Pero después de un rato, al no encontrar respuesta y escuchar todo este tipo de ruidos, ellos decidieron entrar por la fuerza y al entrar se dijo que encontraron todo tipo de cosas y, evidentemente, muchas de estas personas se fueron detenidas por la policía, ya que estaban practicando cosas que no eran muy legales. Fue muy impresionante ver todo el tipo de cosas que estaban sacando de aquella casa. Pues, claro que con el tiempo, esta persona se fue de ahí, ya que la detuvieron y supimos que terminó en la cárcel por este y otros temas que escondía y ya nunca más regresó, al menos hasta la fecha y esperemos nunca lo haga. Nosotros decidimos buscar una persona especializada en el tema que nos pudiera quitar tal hechizo o conjuro que nos había hecho esta persona y nos explicó que el mal estaba sembrado de tal manera que alguno de los familiares pudiera morir. Nos dio mucho gusto el desenlace de todo esto. Al final, esta persona recibió su merecido por hacer el mal y nosotros volvimos a la tranquilidad. Seguimos viviendo en el mismo sitio, pero de una manera más plena y feliz. Definitivamente, muchas veces no sabemos al lugar que estamos llegando y el tipo de personas que podemos encontrarnos? Relato escrito y adaptado por Hugo de Gante