El Sitio Siniestro De Internet Historias De Terror - REDE

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El sitio siniestro de Internet estaba estudiando el último semestre de la preparatoria. HabÃa hecho trámites a la licenciatura en diseño gráfico. Me gustaba mucho dibujar, asà que pensé serÃa una buena opción estudiar esa carrera. El primer semestre conocÃa a varios de mis amigos que prevalecieron hasta la actualidad. Creo que tenÃamos ciertas afinidades por lo que pudimos ser amigos Desde un inicio de la preparatoria. Ãramos un grupo de cinco amigos, con los cuatro me la llevaba muy bien, aunque con Memo y Mariana era con quien me sentÃa muy cómoda. Algunas de nuestras afinidades eran irnos al parque más cercano de la preparatoria a contarnos historias de miedo. Nos sentábamos en el pasto. HacÃamos un cÃrculo cada uno de nosotros comenzaba a contar una historia inventada o que le hubiera pasado a algún familiar. Cuando tuvimos un proyecto final consistió en hacer un video con la temática que quisiéramos. Hicimos un corto de terror. Nos gustaba explorar todo tipo de pelÃculas de miedo o los viernes o sábados nos reunÃamos en la casa de alguno para ver una pelÃcula. A Mariana era la que más le interesaba indagar sobre el esoterismo. Ella comenzó a aprender a usar la baraja del tarot me dijo que estaba yendo a un local de esoterismo en el centro. Iba cada viernes por la tarde a tomar la clase. Comenzó practicando con el grupo de amigos. Después supe que cobraba por leer las cartas a los compañeros del grupo. Se acercaba el término de la preparatoria. Empezaron a organizar los festejos. Por concluir con la escuela, no me interesaba ir a ninguna fiesta de graduación, ni tampoco al viaje a ixtapa. Todo el paquete tenÃa un costo elevado. No estaba a mi alcance pagarlo, por lo que decidà no formar parte de él. Mis amigos también opinaban de la misma manera. Nos pusimos de acuerdo para hacer algo distinto entre los cinco, o podÃamos ir tener una manera de celebración sin que tuviéramos que gastar tanto dinero. Decidimos que podÃamos ir a un lugar cercano a pasar un fin de semana juntos. Si compartÃamos los gastos entre los cinco, no serÃa muy elevado el costo. Mariana nos dijo que su papá tenÃa un amigo que nos podÃa prestar su casa cerca del Lago de Chapala. Se nos hizo buena idea y acordamos en ir a ese lugar. En una ocasión en la que estábamos reunidos en el parque, Memo preguntó si alguno de nosotros conocÃa a la dark Web. Era la primera vez que lo escuchaba. El resto del grupo dijeron que ya habÃan escuchado respecto a esa red, pero que no tenÃan la menor idea de qué se trataba. Memo pasaba mucho tiempo en su computadora le gustaba explorar cosas nuevas, por lo que alguien le comentó sobre este sitio web. Memo nos dijo que sabÃa muy poco acerca de la dark Web. Un vecino le comentó que era un sitio en el que se podÃa encontrar de todo. Era una especie de mercado negro en el que se vendÃan drogas, producto robado. HabÃa sesiones en vivo con gente que hablaba de todo y mucho más. Nos dijo que habÃa estado investigando la manera de ingresar a ese sitio. Su vecino le dijo cómo hacerlo, sólo que habÃa que tener mucho cuidado para evitar que alguien aqueara los datos personales y pudiera obtener información, porque podrÃamos meternos en problemas. Se me hizo tan interesante todo lo que memo nos dijo. Estaba a punto de preguntarle si era posible encontrar alguna página en la que pudiera encontrar algo sobre asuntos paranormales. Cuando Mariana le preguntó si a través de ese navegador podÃamos hallar cómo hacer rituales y obtener todo lo que querÃa, memo respondió que en ese sitio era posible encontrar de todo hasta lo que no podÃamos imaginar. Saqué mi celular para que nos mostrara cómo hacerlo. Pero él me dijo que no era tan sencillo. No era posible acceder a la dark Web con un navegador de Chrome o fire Fox, era necesario usar otra forma para ingresar al sitio web oscuro. Nos dijo que su vecino le iba a decir esa tarde cómo hacerlo. Se iba a llevar su computadora para instalar otro navegador. Cuando aprendiera a hacerlo de manera segura, nos lo dirÃa para poder entrar los cinco al sitio y poder explorarlo. Les dije que serÃa buena opción hacerlo el fin de semana. Memo nos dijo que cada quien se llevara su computadora para instalar el navegador en cada computadora. Me regresaba caminando de la preparatoria a mi casa. No quedaba tan cerca, pero me gustaba hacerlo para llegar un poco más despejada de la escuela, porque a veces me sentÃa abrumada con las clases y con la entrega de trabajos finales. Aquella vez, memo me dijo que me podÃa acompañar a mi casa. Ãl vivÃa en otra colonia que no le quedaba tan cerca, pero querÃa platicar conmigo. Durante el trayecto hacia mi casa, memo me dijo que él ya habÃa entrado a la dark web, solo que no quiso decirle a los demás compañeros para que no se fueran a asustar me. Mo Me conmo que encontró un lugar en el que habÃa payasos siniestros que de cierta manera tenÃan comunicación con los internautas. Le pedà que me explicara a qué se referÃa. Me dijo que apenas comenzaba a explorar, pero si querÃa hacerlo, se podÃa quedar un rato en mi casa para explicarme. Cuando llegamos a mi casa no habÃa nadie. Mis padres aún no regresaban de trabajar, por lo que pudimos estar en la sala de la Casa conociendo más sobre este sitio. Me sentÃa emocionada de navegar en un espacio del Internet vedado para muchas personas. No me fijé en todas las indicaciones que me mo me dijo. Sólo recuerdo que me comentó que necesitaba usar el navegador. Thor lo instaló de repente. Sonó mi teléfono era mi madre para avisarme que se iba a quedar horas extras en el trabajo. La instalación de Thor fue muy rápida. Vi que memo comenzaba la búsqueda de nuestras preferencias. Mientras veÃa las distintas ligas, me pude dar cuenta que era una red bastante oscura, porque habÃa de todo bolsa de trabajo para delincuentes. El costo de lo que cobraba una persona para hackear una cuenta de Facebook o una computadora localizar a alguien venta de narcóticos, la manera en cómo producirlos, falsificaciones, armas sicarios, etcétera. Sin embargo, lo que me cautivó fue cuando leà que también hacÃan rituales satánicos. Se me ocurrió que podrÃa aprender y ponerlo en práctica el fin de semana que Ãbamos a estar juntos en la casa de campo de Agijic. Se nos pasó el tiempo con rapidez. Cuando me movió el reloj eran casi las once de la noche, se me hizo bastante raro que mi papá tampoco hubiera llegado del trabajo. Me mocerró las ventanas de la computadora, guardó su computadora y se marchó. Me quedé sola en casa. Le marqué a mi mamá para saber si demoraba mucho en llegar, pero su teléfono me mandó a buzón. No entendà el motivo, pero me sentÃa nerviosa. Sin pensarlo mucho encendà mi computadora descargué la nave o Dorthor y me puse a buscar rituales satánicos. No me interesaba ver otras cosas. Encontré una página en la que me decÃan paso a paso como obtener todo lo que quisiera acerqué la vela. La encendà parte del ritual era que repitiera tres veces una frase que pusieron en pantalla. Lo hice enseguida. Salió el rostro de un hombre. Estaba maquillado completamente de su cara con pintura blanca. Sus ojos estaban con la pupila muy dilatada. Se veÃan más negros de lo normal. TraÃa el cabello hasta los hombros. Antes de que cerrara sesión. La imagen solo dijo hecho está. Escuché el ruido del motor del auto de mi papá de inmediato apagué la computadora para que no se diera cuenta en lo que estaba metida mi mamá venÃa con mi papá Me sentà más tranquila cuando ellos estuvieron en la casa. Después de platicar un rato, me despedà de mis padres y me fui a dormir. Era temporada de veranos. Sin embargo, cuando quité la sábana para meterme en la cama, la sentà helada extremadamente frÃa. Se me hizo raro que en esa época hiciera frÃo. Puse encima la cobija para que al colchón se le quitara lo frÃo. Estuve dormida profundamente hasta que el sonido de un chasquido me despertó. Pensé que se trataba de alguien que estaba en la calle, pero de nuevo escuché el mismo sonido. Traté de ver si habÃa alguien dentro de la habitación esforzando mis ojos a que vieran entre tanta oscuridad. De pronto vi que algo se movÃa en la esquina de mi habitación. Con la luz de mi celular, iluminé esa parte. Era un hombre sentado en cuclillas. Su cabeza la tenÃa posada sobre sus rodillas. En cuanto iluminé el lugar en el que se encontraba, hizo un sonido macabro muy parecido al chasquido que habÃa escuchado, pero más grave y fuerte. Todo ocurrió en cuestión de segundos. Cuando lo vi aventé el celular y grité muy fuerte. Enseguida, llegaron mis padres a mi habitación. Me preguntaron qué habÃa ocurrido. Les dije lo que acababa de ver, pero ellos no me creyeron. Me dijeron que todo habÃa sido un mal sueño. Les dije que no era verdad, pero ellos se regresaron a su habitación. No me volvà a dormir me. Quedé sentada en la cama con los pies recogidos cualquier indicio de ruido o movimiento. Aventaba la luz de mi celular, pero no habÃa nada. Comencé a pensar que todo habÃa sido producto de mi imaginación y que estaba muy dormida. Cuando vi a ese hombre sentado en el piso, vi que ya estaba a punto de amanecer. Ya. No quise intentar dormir, porque faltaba muy poco tiempo para irme a la preparatoria. Cuando llegué a la escuela, busqué a mi amigo Memo. Sin embargo, ese dÃa no asistió. Era muy extraño porque él casi no se ausentaba. Le hablé por teléfono para saber cómo se encontraba. En el momento en que me respondió, escuché su voz un poco alarmada. Le pregunté si se encontraba bien. Ãl me dijo que no. Algo lo habÃa seguido. Después que salió de mi casa. Le dije que tenÃa algo importante que contarle, pero era necesario que nos viéramos. Memo me pidió que fuera a su casa. Me dijo que no estaba en condiciones de salir ya no me quedé a la siguiente clase. Le dije a Mariana. Ella también me acompañó. Tocamos en la puerta de la casa de Memo, pero nadie respondÃa. Le marqué a su teléfono sin obtener ninguna respuesta. Estábamos a punto de retirarnos. Cuando Memo comenzó a abrir la puerta lentamente, nos dijo que guardáramos silencio. Vi a Memo ojeroso como si no hubiera dormido en la noche. Le pregunté si todo estaba bien. Ãl me respondió que no. A partir que abrió aquella página sobre rituales satánicos, un espÃritu lo habÃa seguido. Le dije que me estaba pasando lo mismo le describà al ser que se ocultó en mi habitación. Ãl me dijo que era igual. Mariana nos preguntó qué habÃamos hecho. Me molé. Habló sobre la dark web. Ella comentó que no era posible que por entrar a navegar en esas páginas nos estuvieran pasando situaciones extrañas. Nos preguntó qué tipo de ritual hicimos. Cuando le explicamos todo lo que realizamos, nos dijo que quizás abrimos algún portal y lo dejamos abierto. Como no lo cerramos, podrÃan salir distintos tipos de espÃritus. De pronto Mariana se quedó callada. Nos dijo que sentÃa la presencia de alguien. Desde que conocà a Mariana, ella me dijo que tenÃa sensibilidad para ver y sentir seres que pertenecÃan a otras dimensiones nunca profundizan sus habilidades hasta esta ocasión, en la que ella nos demostró que podÃa hacerlo. Le pedÃa a Mariana que nos ayudara. No podÃamos estar en una situación de acecho todo el tiempo. Ella nos dijo que investigarÃa con su mentora para realizar el cierre de los portales y alejar los espÃritus de los dos. Nos fuimos de la casa de Memo. Ãl se quedó más tranquilo cuando vio que podrÃa tener solución el problema los siguientes dÃas. Estuve sumamente alterada ante cualquier sonido o movimiento que sucediera dentro de la casa, pero el ser perturbador ya no se me volvió a aparecer. La siguiente semana nos fuimos a Aji Hick. Cada uno de nosotros llevaba su computadora. Ya no hice el intento de entrar a la dark web, aunque Maria Ana nos dijo que nuevamente tenÃamos que entrar al sitio web para hacer el cierre, pero ninguno de los dos abordamos el asunto. La casa que nos rentaron estaba grande y espaciosa. Contaba con una piscina en el centro de la casa, como se encontraba en la parte alta del cerro. Desde ahà era posible ver la ribera del lago de Chapala. Elegà una habitación para compartir con Mariana. Memo se quedó en la otra con otros dos de nuestros compañeros. En la noche sacamos nuestras computadoras y nos sentamos alrededor de la alberca. Ahà comenzaron las instrucs para ingresar a la dark KUEB, mientras Memo explicaba cuál explorador habÃa que descargar. También dijo que para brindar mayor seguridad y anonimato era necesario utilizar una BPN, la cual ayudaba a maximizar la confianza de que con esta aplicación, ningún hacker podrÃa obtener la ip Cuando Memo terminó de dar la explicación, me di cuenta que no habÃa hecho lo correcto, Me habÃa distraÃdo y sólo utilicé thor luego que el resto del grupo empezó a descargar. El explorador me acerqué con Memo. Le dije que no habÃa utilizado ningún tipo de BPN. Ãl me miró molesto. Me dijo que también me lo habÃa explicado por qué habÃa olvidado hacerlo. Se alteró tanto que nuestros amigos se dieron cuenta. Trataron de calmar a Memo. Ãl caminaba de un lado hacia el otro alrededor de la piscina. Dijo que habÃa sido un error de mi parte porque torno aseguraba tener el anonimato completo. Quizás ya habÃan hackeado mis datos y ya no le ero hice decir a Memo que después que se marchó. Continué con el ritual y que me asusté tanto que sólo apagué la computadora. Después de unos minutos, Memo se tranquilizó. Me dijo que no me preocupara. Con un poco de suerte, todo estarÃa bien. Se acercó para darme un abrazo. Pude ver nuestro reflejo en la alberca. Ahà habÃa alguien más. Era el mismo ser que habÃa visto en mi habitación. Solté a Memo y le dije que ahà estaba en el agua. El resto del grupo se acercó para ver qué estaba sucediendo. Ellos no pudieron ver nada. Solo Mariana Memo y yo. Mariana nos dijo que esa noche solucionarÃamos todo. Ella también contaba con cierto conocimiento para ahuyentar a los malos espÃritus. Comenzamos a navegar en la dark web de inmediato estuvimos en la categorÃa de rituales demonÃacos. Ya no querÃa continuar en ese sitio web, pero Mariana me dijo que era necesario cerrar portales. En la pantalla de la computadora apareció la cara de un personaje que estaba pintado de blanco con el cabello de color azul. Empezó a hablar en un idioma que desconocÃa. Sin embargo, parecÃa que Mariana sà lograba entenderle porque estaba atenta y asentÃa ella. Se quedó por unos minutos viendo el rostro perturbador que estaba en la pantalla nos dijo que habÃamos invocado a un demonio muy poderoso de nombre Belcebú y que era necesario hacer un ritual de cierre para que el demonio desapareciera. Sin embargo, no serÃa tan sencillo, porque un demonio siempre querÃa algo a cambio. Aquella noche fue la peor que pasé al lado de mis amigos. Aunque nuestra finalidad era aprender más sobre rituales, no fue necesario que lo hiciéramos. Al menos sabÃamos que uno de los demonios estaba entre nosotros. No se nos habÃa revelado de manera clara, pero podÃamos percibir el olor a huevo podrido susurros que alcanzábamos a distinguir sin lograr encontrar el origen de los mismos. La noche fue avanzando. Cuando las manecillas del reloj se fueron acercando a las tres de la mañana, la hora preferida por el demonio, las manifestaciones comenzaron a intensificarse. La casa tenÃa puertas corredizas de cristal. Para acceder del patio hacia la sala. Fui por un poco de café y vi un reflejo en el cristal. Era una sombra oscura con rostro, con un rostro inquietante, ni siquiera pude abrir la puerta. Me regresé y le dije a mis compañeros lo que estaba ocurriendo. Mariana me dijo que no tuviera miedo que Belcebú iba a tratar de desestabilizarnos para conseguir su objetivo llevarse el alma de alguno de nosotros. Cuando Mariana dijo esas palabras, me asusté mucho. Le dije que eso no era posible. Ella me pidió que me tranquilizara. Ella estaba en conexión con su madre. Entre las dos estaban tratando de realizar rituales de protección y de desalojo, pero que el demonio era más fuerte que ellas no lograban que se marchara en la casa. HabÃa un reloj electrónico que daba campanadas cada hora A las tres de la mañana empezó con sus temibles tres campanadas. Los cinco nos volteamos a ver. Incluso a Mariana se le veÃa preocupada. Memo fue conmigo y me tomó de la mano. Me dijo que no me iba a soltar. Los otros dos compañeros no sabÃan qué hacer. Su rostro también revelaba el temor que tenÃan. Nuevamente regresó el tufo a algo echado a perder. SabÃamos que estaba cerca. De pronto se apareció como una mancha negra que flotaba por todas partes. Sólo a través del reflejo, en el agua, en el cristal o a través de un espejo era posible ver su verdadero rostro, que daba temor. Los cinco nos tomamos de la mano, mientras que Mariana decÃa palabras que no entendÃamos. Aunque más que alejar al demonio, lo enfureció a tal grado que se metió en el cuerpo de memo. Sus ojos cambiaron completamente, al igual que su rostro. Empezó a hablar con una voz distinta. Primero lo dijo en un idioma desconocido. Al final sólo pude entender que nos iba a matar venÃa por nosotros. En aquel momento, todos corrimos al interior de la casa, excepto Memo, se quedó afuera. Cómo protegerlo si él era quien traÃa al demonio. Empezó a caminar lentamente y con dificultad, como si le costara trabajo adaptarse a un cuerpo humano. Luego comenzó a correr a tal velocidad que nos alejamos del Cristal. Ãl corrió y se estampó en el cristal que se rompió en mil pedazos. Memo comenzó a sangrar por todas partes de su cuerpo, pero Belcebú no se detuvo. Siguió caminando. Sólo se quitaba la sangre de los ojos. Para poder ver la sangre le escurrÃa por toda la cara. ParecÃa que estaba llorando sangre, o quizás sà lo estaba haciendo Memo se encaminó hacia donde me encontraba. Creà que serÃan mis últimos minutos de vida. Sin embargo, cuando su rostro estuvo muy cerca del mÃo, alcancé a distinguir la voz de Memo que me pedÃa ayuda, como si su espÃritu se encontrara en otra parte. Mariana aprovechó ese momento para acercarse a Memo. Le vació en el cuerpo un frasco de agua. Memo de inmediato comenzó a revolcarse en el piso como si el agua lo estuviese quemando. Empezó a decir palabras ofensivas en otro idioma. No lo entendÃ, pero supuse que se trataban de maldiciones. Mariana, enseguida, le amarró sus manos con un cordón grueso de color rojo. Al mismo tiempo le gritó ciertas palabras que no entendÃ. Le pidió a otro de los presentes que arrimara la computadora. Justo en el enlace en el que estuvimos, Memo y yo practicando el ritual mariana no lo estaba haciendo sola. HabÃa alguien en el altavoz del celular que le daba instrucciones. En un principio pensé que era su madre. Después me di cuenta de que no era ella, porque en el altavoz escuché la voz de un hombre. Ãl le decÃa paso a paso lo que tenÃa que hacer. Hubo un momento en que todo se salió de control, porque Memo empezó a forcejear con más fuerza entre los cuatro tratamos de controlar su resistencia, pero él tenÃa una fuerza descomunal. Lanzaba patadas, maldiciones manotazos. Uno de ellos me alcanzó y me aventó. Quedé tirada en el piso. Cuando Memo me vio comenzó a reÃrse a carcajadas. Me dijo que mis padres se iban a separar y que me iba a quedar sola, que le preguntara a mi madre cuál era la causa. Fueron sus últimas palabras, porque lo que hizo Mariana surtió. Efecto, memo quedó inconsciente por unos minutos. Enseguida. Todo quedó en silencio. Nos quedamos sentados en el suelo tratando de asimilar lo sucedido. Mariana nos dijo que podÃamos quedarnos en la casa, pero lo ideal era retirarnos del lugar en el que el ser oscuro se hizo presente. Ella comenzó un ritual de protección para todos. Nos puso en medio cÃrculo mientras decÃa oraciones de protección. Todos decidimos que tenÃa razón. Recogimos nuestras pertenencias y nos fuimos a nuestras casas. Cuando llegué con mis padres, se sorprendieron de verme no les dije lo que nos habÃa sucedido. Ellos aprovecharon el momento para decirme que se iban a separar. Ni siquiera les pregunté cuál era el motivo. Me pude dar cuenta que los demonios tenÃan la capacidad de saber todo acerca de nuestras vidas. Relato escrito y adaptado por Adriana Cuevas








