Sept. 5, 2023

El Coleccionista De Objetos Malditos Historias De Terror - REDE

El Coleccionista De Objetos Malditos Historias De Terror - REDE

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Coleccionista de objetos malditos. Desde que era niño, siempre tuve una sensibilidad especial para percibir todo lo que está más allá de lo normal. Esa misma sensibilidad me permite darme cuenta cuando una persona está cerca de morir. Utilizo los espejos para ello, ya que a través de ellos puedo ver el aura de las personas. A través de superficies reflejantes puedo vislumbrar los reflejos distorsionados de las almas agonizantes. Sus auras, tan frágiles como hilos de humo, se desvanecen gradualmente cuando el susurro de la muerte está cerca. No importaba el color o el tipo. El aura siempre cedía ante la presencia sombría de su inevitable final. Todo esto me llevó a desarrollar un profundo interés por la muerte. Fue por eso que actualmente y desde hace treinta años he trabajado en morgues. Mi labor consiste en ir a luz donde ocurrió el fallecimiento y encargarme de levantar los cuerpos. Jamás he sido responsable de realizar las autopsias. Antes de cumplir los dos años trabajando en la recolección de cuerpos, me di cuenta que podía percibir un tipo de energía diferente, uno que nunca antes había percibido hasta ese momento. Era una emanación oscura, una manifestación corrompida que contaminaba el espacio con su presencia. Se trataba de una energía sombría, vamos a decirle aura corrupta. Este tipo de energía es el resultado de un alma que ha sido obligada a abandonar prematuramente su cuerpo físico, arrancada violentamente antes de su último aliento, cosa que no debe ocurrir de esa manera. La forma natural es que el cuerpo muera, el espíritu, abandona el cuerpo y luego el laura se disperse. En ese orden exacto es el ciclo establecido por las fuerzas más allá de nuestra incomprensión. Realidad. Sin embargo, cuando el alma es arrancada de su cuerpo físico, aunque sea un instante antes de lo que debería, las reglas de este orden se trastocan dando lugar a la aparición de laura corrupta. Cuando eso ocurre, el vínculo entre el alma y su aura persiste, pues ambos permanecen aferrados al cuerpo físico que los contenía. Entonces la misma fuerza que haya sacado el alma del cuerpo arrancará el aura del alma, formando así una aura corrupta y esa energía oscura se fusionará con aquel objeto que haya causado todo ese desastre. Es importante comprender que todo este proceso, aunque aparentemente complejo ocurre en una fracción de segundo un instante que representa una parte infinitesimal de una milési más de segundo. Todo el proceso escapa a la percepción del ojo humano. Esta anomalía energética, que da origen a un alma corrupta, se puede dar en situaciones de sal sacrificios rituales, pactos o eventos anómalos que pretenden perturbar el equilibrio espiritual de nuestro plano. También puede ser el resultado de filtraciones energéticas específicas donde las vibraciones de alguna otra dimensión se cuelan en nuestro plano existencial. Es importante destacar que estas auras corruptas no surgen en casos de muertes naturales, como ataques al corazón, ni tampoco en casos lamentables, como asaltos. Para que este fenómeno oscuro pueda ocurrir es necesario que haya un detonante energético involucrado, algo que altere el proceso natural de la muerte de una persona. Lo que yo hago es seleccionar esos objetos infectados con auras corruptas. No hago nada con ellos. No soy un brujo ni tengo creencias satánicas. Simplemente los guardo en una habitación de mi casa. Digamos que de alguna forma evito que esos objetos causen muertes. A lo largo de estas tres décadas he logrado reunir un una colección de alrededor de cien objetos malditos. Mi inmunidad ante su influencia mortífera se deriva de la misma sensibilidad paranormal con la que nací. De hecho, no me pueden leer las cartas ni la mano, no me pueden hacer amares ni ningún otro tipo de brujería. Literalmente, soy inmune a todo ese tipo de cosas. Entre todos esos objetos malditos que he resguardado a lo largo del tiempo, hay algunos que destacan debido a la naturaleza particular de los detonantes energéticos que los rodean, y quisiera compartirles las historias de esos objetos. En mil novecientos noventa y cuatro me tocó ir a levantar un cadáver a iztapalapa. Era el cuerpo de un hombre de entre veinticinco y veintinueve años. Hasta ese momento, yo tenía poco más de un año de haber empezado a trabajar en la recolección de cadáveres, y solo me había tocado levantar cuerpos cuyas causas de muerte eran comunes accidentes de tráfico, heridas, autoinfligidas en enfermemos como el cáncer o problemas cardíacos e incluso situaciones relacionadas con el abuso de alcohol. Al principio, uno desconoce las circunstancias detrás de cada muerte, pero a medida que se acumulan los cuerpos, se aprende a reconocer las señales que revelan la causa del fallecimiento. En el caso de accidentes o agresiones, las señales casi siempre suelen ser evidentes, pero para identificar enfermedades como el cáncer o problemas cardíacos, se requiere de un conocimiento más profundo. En aquel entonces, en un torno normal de trabajo, me tocaba levantar de cinco a ocho cadáveres. También dependía si me tocaba trabajar en día o en la noche. En Iztapalapa morían más de veinticinco personas al día, pero evidentemente había más personas trabajando en la recolección de cuerpos. No recuerdo si fue en abril o en mayo de aquel mil novecientos noventa y cuatro, Cuando llegué a esa casa de la Colonia Santa Marta a Catitla fue una patrulla de policía a la que nos mandó a llamar. Ellos En la estación habían recibido varias llamadas de vecinos reportando un olor muy fuerte en el interior de la casa. Cuando ellos llegan a revisar, descubren que en el interior hay un hombre muerto y llaman a todos los que deben llamar. Cuando llegamos a la escena, los peritos aún no estaban presentes, lo que significaba que no podíamos proceder a levantar el cuerpo. Pero entramos a ver la escena. Apenas puse un pie dentro de aquel recinto. Una punzada atravesó mi cabeza una sensación desconocida que jamás había experimentado. Esto me dolía a la altura de la frente. Mientras más me acercaba al cuerpo. La punzada se iba sintiendo cada vez más fuerte. Al principio pensé que era algo en el muerto lo que me estaba causando esa punzada, pero cuando estuve frente al cadáver me quedó claro que no era eso lo que estaba causando esa extraña sensación. El dolor en mi cabeza se desplazó como guiándome en una tierra dirección. Siguiendo el dolor, giré mi cabeza y el dolor se asentó en mi frente justo entre mis ojos. Entonces lo vi una navaja yacía tirada en el suelo. Estaba rodeada por una aura negra que emanaba una energía que me resultaba totalmente ajena a cualquier cosa que hubiera percibido con anterioridad. Quería agarrar esa navaja, pero sabía que mi compañero no me iba a dejar, así que le pedí que fuera el vehículo a hacer algo. En cuanto salió de la habitación, me apresuré a tomar la navaja. En cuanto lo hice, a pesar de que traía mi equipo de protección en las manos, pude sentir la naturaleza de esa aura oscura. No sabría explicar con palabras qué fue lo que esa energía me hizo. Sin embargo, la forma en la que Laura se comportaba me indicó que, en el momento que esa aura se aferró a aquel objeto, la persona aún estaba viva. Eso me hizo saber que Laura había sido arrancada del alma y para eso el alma tuvo que haber sido arrancada del cuerpo. Necesitaba averiguar lo que había ocurrido ahí para que se creara ese fenómeno. Entonces, aunque sabía perfectamente que no debía hacerlo, me guardé la navaja. Como a los diez minutos llegaron los peritos e hicieron su trabajo. Finalmente, pudimos proceder a retirar el cuerpo del lugar. Es importante destacar que, a simple vista, el cadáver no presentaba ninguna herida evidente. Incluso al manipularlo para colocarlo en el vehículo, nos detectamos señales que nos dieran alguna pista sobre la causa de su muerte a raíz de la presencia de la navaja que llevaba conmigo. Mi suposición era que aquel hombre había sido asesinado con una o varias puñaladas. Sin embargo, dado que no encontramos ninguna herida visible en el cuerpo, deduje que éstas probablemente se encontraban en su espalda fuera de nuestra visión. Lo llevamos al Amorgue para que los médicos hicieran lo suyo. Cuando terminó mi turno y llegué a mi casa, me puse a examinar la energía de la navaja. La forma en que analizo estas energías resulta difícil de describir en detalle, ya que no involucra rituales ni conjuros. Todo ocurre a nivel mental y espiritual, un proceso que escapa a lo palpable y lo físico. Lo que tengo que hacer es sintonizar con la esencia oscura de aquel objeto maldito, buscando pistas ocultas y tratando de desvelar los secretos que se esconden en su interior. Voy a comentarlo un poco por encima a ver si logro hacerme entender. Como yo, ya sabía que la energía era una aura arrancada del alma de un vivo. La persona ya estaba muerta, pero cuando el laura negra infestó la navaja, la persona seguía con vida. Entonces, sabiendo eso, pude brincarme el primer paso, porque ya tenía el dato de la naturaleza de la energía. Lo que seguía era identificar el rango. De frecuencia vibrante en la que Laura se encontraba. Esto sirve para darse una idea de qué fue lo que ocurrió. El gran de frecuencia vibrante es algo que, en cierta medida, muchas personas pueden percibir incluso sin poseer dones o habilidades especiales. Seguramente todos ustedes han experimentado al menos una vez en su vida, esa sensación de entrar a un lugar, ya sea de una atmósfera de tranquilidad o la pesa despalpable en un ambiente. Esa percepción está directamente relacionada con la frecuencia vibrante de la energía presente en ese espacio. En el caso de la auro oscura que envolvía la navaja, su rango de frecuencia vibrante me transmitía una sensación de incertidumbre. Esto era bastante inusual, ya que si aquella persona había sido asesinada, lo normal habría sido que su última vivencia antes de la muerte estuviera cargada de miedo, angustia, desesperación o incluso rabia. Yo me llevaba bien con los médicos del amorgue, así que en mi siguiente turno le pregunté a uno de ellos sobre el cuerpo de ese hombre. Lo que el médico me contó fue que había muerto de cinco puñaladas en la espalda, las cuales habían sido hechas con un cuchillo no dentado o con una navaja. Las heridas presentaban una característica peculiar. Todas tenían la misma forma y tamaño sin mostrar evidencia de arrastre. Esto indicaba que habían sido infligidos a corta distancia y de manera rápida con una precisión impactante. Además, el médico mencionó que las cinco puñaladas estaban dispuestas de forma singular dándole impresión de formar. Las puntas de una estrella no estaban agrupadas ni parecían haber sido realizadas al azar, sino que habían sido distribuidas estratégicamente. También me comentó que los peritos no habían encontrado el objeto utilizado para apuñalar al hombre. Preguntecilla se sabía algo de la familia del muerto. El médico mencionó que la madre del difunto había acudido al amorgue para identificar el cuerpo. La información que me dio el médico me resul muy útil. Al parecer, la muerte había sido llevada a cabo como parte de un pacto o ritual con el objetivo de obtener algo a cambio o tal vez saldar una deuda con un ser proveniente de otra dimensión. La persona que lo había hecho debía ser un familiar o amigo, porque esa incertidumbre que detecté en el aura, descartaba que el agresor se hubiera podido tratar de un desconocido, porque entonces el sentimiento hubiera sido miedo. Pero la presencia de esa incertidumbre me decía que el muerto conocía muy bien a su agresor, que muy posiblemente supo el por qué esa persona tenía la intención de matarlo, pero que, a pesar de saber el motivo, no lograba entenderlo. Por eso la incertidumbre, estando de nuevo en casa, ya con esa información, procedía a seguir analizando el objeto. Lo que seguía era tratar de detectar una filtración energética. Eso es, tomando en cuenta que se trataba de una muerte ritual, ya fuera que querían obtener algo o que estuvieran pagando algo. Ese algo debía provenir de otra dimensión, como el ahora era negativa. Evidentemente, esa otra dimensión no era de un grado de alto astral, sino que debería ser de una dimensión de bajo astral. En el contexto de un sacrificio ofrecido a esta dimensión se crea momentáneamente una especie de portal invisible que permite el traspaso de la vitalidad del sacrificio hacia el otro plano. Sin embargo, también se da la oportunidad para que vibraciones provenientes de esa dimensión se filtren hasta nuestro mundo. Así que mi objetivo era buscar cualquier rastro de vibraciones no terrestres, aunque fueran residuos que pudieran haber quedado en el objeto. Y efectivamente, encontré lo que buscaba una vibración claramente asociada a una dimensión de bajo astral. Me quedó claro que aquel hombre ha había sido ofrecido como sacrificio. Cuando llegó el momento en que una mujer se presentó para firmar los documentos y reclamar el cuerpo del fallecido, yo me encontraba en las instalaciones del amor que justo al inicio de mi turno observé su reflejo en el cristal de la ventana y pude percibir su aura. En su energía se manifestaba un ligero tono de melancolía, pero también un sentimiento de alivio. Sin embargo, no pude evitar notar que también había residuos de laura negra presente en ella. En ese instante comprendí que aquella mujer era la responsable de la muerte del hombre. La melancolía en su aura me revelaba que ella tenía una relación cercana con el difunto y que lo echaría de menos, pero el sentimiento de alivio en su aura indicaba que estaba convencida de que matarlo como sacrificio había sido lo mejor para alguien más. Si su intención hubiera sido egoísta en lugar de alivio, habría percibido alegría o felicidad en su aura. La presencia del alivio sugería que alguien muy cercano, tanto a ella como al fallecido, se vería enormemente beneficiado con la muerte del hombre. A medida que analizaba los indicios y reflexionaba sobre la situación, llegué a una deducción que parecía encajar con los eventos que se habían desencadenado, y esta es, que ellos tenían un hijo. Me resultaba imposible saber si estaban casados, pero era sencillo deducir que tenían un hijo. Además, era evidente para mí que su hijo estaba enfrentando una situación extremadamente complicada, posiblemente una enfermedad grave y difícil de curar. Así que, en vista de que no había nada que ellos pudieran hacer para salvar la vida de su hijo, la mujer decidió buscar por medios menos ortodoxos. De alguna manera encontró una oportunidad para salvar la vida de su hijo, pero a cambio, se requería sacrificar la vida de su esposo. Esta deducción cobraba su su sentido. A la luz de la incertidumbre que había percibido en el aura corrupta que envolvía la navaja. El hombre no sentía miedo porque estaba en su casa en confianza con esa mujer con la que tenía un hijo como ella lo apuñaló por la espalda. Eso lo tomó por sorpresa mientras se desangraba. Es probable que le preguntara a la madre de su hijo por qué lo había atacado en ese momento. Ella le habría dicho que lo estaba haciendo para salvar la vida del niño. Escuchar eso habría dejado al hombre desconcertado sin poder comprender a qué se refería a la mujer y cómo él matarlo a él podría beneficiar a su hijo. Después de unos momentos, cuando la muerte se encuentra a punto de consumarse. El ritual llevado a cabo en la espalda del hombre provoca la apertura de un portal invisible hacia la otra dimensión. Sin embargo, tanto las almas como las auras no pueden cruzar dicho portal y se ven obligadas a abandonar el cuerpo físico que en ese previno a una alberga vida. Dado que un alma y su aura no pueden abandonar un cuerpo con vida, la inercia los impulsa a regresar a él, pero la energía filtrada desde la otra dimensión busca fusionarse con el alma, lo cual provoca que el laura sea arrancada del alma. Para evitar que el alma sea contaminada, el alma se va dejando atrás el laura en ese momento, ya que el alma se ha ido, la energía filtrada sólo puede fusionarse con el laura presente, corrompiéndole irremediablemente. Debido a que un aura no puede desvanecerse mientras su portador siga vivo, el laura, ahora corrupta, impregna el objeto que desencadenó todo ese desastre. En este caso, la navaja el laura está esperando que el alma vuelva al cuerpo, pero el alma ya se fue al mismo tiempo, mientras todo lo demás está ocurriendo. La vitalidad, que es una forma especial de energía, ya no puede aferrarse al cuerpo físico debido a la ausencia del alma y, en consecuencia, es atraída hacia el portal que la conduce hacia la Otra dimensión es en ese preciso instante que la persona fallece y el aura corrupta queda atrapada en la navaja. Eso fue lo que pasó. Aunque pueda parecer un proceso complicado, en realidad es bastante simple. Se trata de una cadena de causas y efectos que se desencadenan debido al ritual llevado a cabo a traición en la espalda del hombre. Yo estaba impresionado con todo lo que había descubierto tras analizar el objeto infestado. Pero aún faltaba una cosa por saber y era qué consecuencias tenía el hecho de que un objeto quedara en medio de toda esta parafernalia del mundo espiritual. Mi primer pensamiento fue que el objeto estaba poseído por esa obra corrupta. Pero rápidamente descarté eso, porque un objeto no tiene alma. Por lo tanto, no puede sufrir una posesión es imposible, Así que llegué a la única posibilidad plausiva. El objeto, que es materia terrenal que nada tiene que ver con lo espiritual, había quedado maldito en mil novecientos noventa y ocho. Ya estaba asignado al área de Ecatepec, en el Estado de México. Para finales de mil novecientos noventa y nueve, contando los objetos que reunía en la Ciudad de México, ya había llevado a mi casa poco más de veinte objetos que, de alguna forma o de otra, estaban contaminados por auras corruptas. Sin embargo, todos esos eran casos menores, sin grandes misterios involucrados. En aquel mil novecientos noventa y nueve me tocó trabajar durante la noche que cubría el cambio de año del treinta y uno de diciembre al uno de enero a las dos de la mañana nos mandaron llamar pedían que fuéramos a la colonia San Agustín y que lleváramos más de un vehículo. Nos pareció extraño, pero no hicimos preguntas y nos limitamos a responder al llamado de la policía. Cuando llegamos al lugar, nos encontramos con una de las casas más grandes de la colonia. Los peritos ya estaban terminando su trabajo. Uno de ellos se acercó a mi compañero y a mí y nos informó que había un cuerpo que estaba agarrando a algo y que no podía retirarlo por sí mismo. Nos advirtieron que tuviéramos mucho cuidado al transportarlo hasta el forense para que se los entregaran y así realizar las investigaciones pertinentes. Procedimos a adentrarnos en la casa y de inmediato quedó claro que no se trataba de un hogar convencional. La decoración nos revelaba que las personas que se juntaban allí no estaban interesadas en charlas sobre deportes o política. Más bien me dio la impresión de que se reunían para discutir temas relacionados con omnis y extraterrestres. Las paredes, en lugar de cuadros con fotografías, estaban adornados con planos de objetos extraños y misteriosos. Había pizarrones llenos de ecuaciones que parecían ex excesivamente complejas. La gente que acudía a esa casa era gente estudiada. También había estanterías repletas de libros cuyas portadas estaban relacionadas con el espacio y otros con temas cósmicos. Cuando llegamos al fondo de la casa, nos encontramos con una escena demasiado inusual. Había veinte personas muertas en el interior. No había señales evidentes de agresión ni rastro de sangre. La casa lucía limpia y ordenada como si nada hubiera ocurrido diez de los cuerpos yacían desplomados sobre la mesa, mientras que los otros diez estaban en unos sillones puestos alrededor de la mesa. Al ir levantando los cuerpos para llevarlos a los vehículos a todos nos quedó claro, debido a los indicios, que ahí había una causa de muerte común para los veinte fallecidos. En la silla principal de la mesa estaba desplomado el cuerpo de un hombre que en su mano izquierda sostenía una copa vacía a aquel objeto estaba estaba n s tino con un aura corrupta. Era el único objeto infestado que detecté en toda la casa, teniendo en cuenta que había veinte personas muertas en el lugar, me di cuenta que la cantidad de energía oscura contenida en aquella copa debía ser extremadamente peligrosa. No podía permitir que mis compañeros médicos del amor que tocaran aquel objeto sin saber el riesgo que implicaba. Empezamos con la recolección de cuerpos. Les comentamos a los compañeros de los otros vehículos que los peritos nos habían encargado que nosotros cargáramos con el cuerpo que tenía la copa. Lo dejamos hasta el final. Antes de subirlo, agarré otra copa de las que estaban en la mesa. Todas eran idénticas, ya que subimos el cuerpo al vehículo. Apliqué un truco que me habían enseñado los médicos para hacerqué el cuerpo soltara el objeto. Guardé la copa infestada y puse la otra copa sobre el cuerpo, terminando el turno y estando en mi casa, me puse a analizar la copa. Efectivamente, la infestación energética era masiva. Las obras de todas las personas fallecidas estaban presentes en ella. Me resultaba extremadamente difícil identificar una causa específica debido a la mezcla y saturación de energías. Sin embargo, hubo un patrón que pude distinguir. La mayoría de las personas presentaban una sensación de tranquilidad en el momento de su muerte. Aunque había otros sentimientos presentes, estaban en una cantidad mucho menor. Lo que abundaba era la tranquilidad. Me dieron dos días de descanso esa semana y cuando regresé hablé con los médicos de la MORGUE. Lo que me dijeron era que todos habían muerto por envenenamiento. Ellos habían decidido quitarse la vida por voluntad propia. También me dijeron que ellos tenían conocidos que trabajaban en otras mordes del Estado y que se habían presentado varias situaciones idénticas. Varios grupos de personas habían optado por quitarse la vida durante la madrugada que marcaba el cambio del treinta y uno de diciembre al uno de enero. Aquello me resultó bastante extraño. También preguntando por aquí y por allá, me enteré que había muerto uno de los peritos. Aquel perito era el mismo que nos había informado sobre el cuerpo que sostenía la copa. Él había tocado el objeto por eso estaba muerto. La causa de muerte oficial era que él había resbalado mientras se rasuraba en el baño. Al caer se volvió la cabeza y se desangró. Para el año dos mil tres ya había reunido más de treinta objetos en mi colección. Sin embargo, uno de los objetos más peculiares que poseía en aquel entonces era una carta de la baraja, específicamente el seis de diamantes. Lo interesante de esta adquisición es que no la obtuve mientras trabajaba en la recolección de cuerpos. La historia de cómo llegó a mis manos es curiosa y algo inusual. Una tarde, estando en mi casa, recibí una llamada telefónica. Al contestar me encontré con una mujer desconocida al otro lado del o línea intrigado, Le pregunté cómo había obtenido mi número de teléfono, ya que no recordaba haber compartido esa información con nadie. La mujer me explicó que era conocida de un amigo mío llamado Paul, y que él le había dado mi número de contacto. Siempre fui una persona reservada y solitaria en lo que respectaba a mi vida, en gran parte debido a mi habilidad para percibir las auras de las personas a través de los espejos. Era una cualidad que me hacía sentir diferente y en ocasiones incómodo en compañía de otros. La mujer me comentó que Paul le había dicho sobre mi habilidad y ella necesitaba de mi ayuda. Me pidió que fuera a su casa. Me dio la dirección y colgó la llamada Le marqué a Paul para preguntarle por qué había dado mi número y, peor aún, el por qué andaba comentando sobre mi habilidad, si él sabía perfectamente que era algo que me gustaba mantener en secreto. Mi amigo me informó que el esposo de la señora acababa de fallecer en circunstancias que resultaron bastante trágicas. Sin embargo, la situación se complicaba debido a que el cuerpo se encontraba en una habitación inaccesible. Según mi amigo, el marido había intentado hacer algo que salió terriblemente mal y lo que lo había llevado a su muerte seguía presente en esa habitación. La mujer, quien tenía a su cargo un niño pequeño, se encontraba desesperada y no podía abrir la puerta por su propia cuenta. Debo admitir que, en general, no sentía un fuerte impulso por ayudar a los demás. Si algo surgía y yo estaba ahí y podía hacer algo, lo hacía siempre y cuando no supusiera un esfuerzo. Para mí, mi mentalidad era que cada quien tenía que rascarse con sus propias uñas, pero la situación de la señora era complicada. Créanme que si mi amigo no me hubiera dicho que la señora tenía un hijo. Yo no hubiera acudido a ayudarla, pero fui solo por eso me preparé y me dirigí a la casa. Se encontraba ubicada en sawalcoyotl. La señora me agradeció mucho que hubiera ido. Lo primero que hice fue pedirle que me explicara con lujo de detalle todo lo que había pasado. La mujer me relató que su esposo se dedicaba a realizar espectáculos de magia en eventos. Si el público era principalmente infantil, él realizaba trucos de magia divertidos con la finalidad de hacer reír a los invitados, pero cuando se presentaba ante un público más amplio, su enfoque era el ilusionismo. Había estado trabajando en ese campo durante casi una década, pero en los últimos tres meses su marido había desarrollado una obsesión por aprender magia real sin trucos, magia genuina. Se obsesionó tanto que incluso llegó a viajar a otro país, específicamente a El Salvador, donde adquirió un libro de una bruja que supuestamente trabajaba para la mar a Salvatrucha. Cuando regresó con ese libro, poco a poco comenzó a perder la cordura. Se encerraba en la habitación, donde practicaba sin parar y pasaba días enteros leyendo el contenido de ese libro sin salir ni para comer ni para ir al baño. La esposa escuchaba cómo su esposo realizaba invocaciones y trataba de realizar actos sobrenaturales, como mover objetos sin tocarlos. La esposa escuchaba los intentos fallidos de su esposo y la desesperación en su voz. Uno de los momentos más angustiantes fue cuando el hombre metió al gato de la casa en la habitación y, para horror de la mujer pudo escuchar cómo mató al animal, para después intentar fallidamente revivirlo durante tres días. Lo último que pasó fue que, según lo que la mujer podía oír, desde el otro lado de la puerta, el hombre estaba intentando que las cartas de su vieja baraja pudieran cortar la mesa de vidrio que tenía en esa habitación. Se escucharon ruidos de objetos rompiéndose y el hombre gritó de susto. Luego un silencio absoluto. Se apoderó del lugar. Cuando ella abrió la puerta para ver qué era lo que estaba pasando, encontró a su esposo tirado en el suelo con una carta clavada justo en la frente al momento en que ella intentó entrar una carta de la baraja que estaba en la mesa de vidrio salió volando hacia ella. La mujer rápidamente cerró la puerta y pudo escuchar cómo la carta se clavó en la puerta. Tras escuchar todo eso, supuse que el hombre había invocado accidentalmente a un ser de bajo astral, posiblemente un demonio de bajo rango. Yo pude entrar a la habitación sin ningún problema. Cerré la puerta para evitar que algo se saliera de ahí. Tal como me había dicho, la mujer, su esposo estaba tirado en el suelo con una carta clavada en la frente. Era la carta del seis de diamantes. El objeto estaba infestado con el alma corrupta del muerto. Este caso era particular porque no se trataba de un ritual como con la navaja, ni de un sacrificio como con la copa. Esto a todas luces había sido un accidente, pero ese accidente había abierto un portal a una dimensión cuya energía tenía la rara cualidad de poder adherirse a objetos inanimados. En realidad, no había mucho que yo pudiera hacer por la señora Nunca he sido un brujo ni hecho conjuros de ningún tipo. Solamente soy un coleccionista. Me guardé la carta del seis de diamantes y salí de la habitación. Le expliqué a la señora la importancia de buscar la ayuda de un experto en este tipo de fenómenos, alguien que tuviera el conocimiento y las habilidades necesarias para lidiar con lo que estaba encerrado en la habitación. Aunque entendía que su reacción no era del todo satisfactoria, le aseguré que había minimizado los peligros al estarme llevando conmigo el objeto más peligroso. A pesar de todo, la mujer agradeció mi visita y entendió que era necesario contratar la asistencia de un especialista en esa clase de cosas. Ya no supe más sobre qué pasó después con esa señora. Nunca le pregunté a mi amigo. Preferí mantenerme al margen. En febrero y marzo del dos mil siete, entre Alpan hubo un caso bastante fuerte que fue silenciado por las autoridades. Los vecinos de la colonia reportaron una presunta agresión en una vivienda en la madrugada, lo que llevó a la llegada de la policía al lugar. Como siempre, la primer llamada fue ignorada, pero cuando ya empezaron a marcar más personas, arribó una patrulla al lugar. Efectivamente, tal y como les habían informado, los policías podían escuchar gritos y escándalo que aparentemente eran golpes. Intentaron contactar a los ocupantes de la casa golpeando la puerta, pero no recibieron respuesta. Los policías se comunicaron por radio a la estación para informar de la situación y pedir indicaciones. Mientras tanto, al lugar también llegó protección civil. Luego de casi veinte minutos, tanto la policía como protección civil recibieron la instrucción de entrar al lugar por la fuerza. Antes de que se metieran a la casa de una de las habitaciones salió un sacerdote y les pidió que se fueran que ahí no estaba ocurriendo nada que ellos pudieran controlar. Tanto la policía como protección civil estuvieron discutiendo con el sacerdote mientras el escándalo y los gritos se seguían escuchando. Lo que el sacerdote alegaba era que en la casa había una persona enferma y él, junto con otro sacerdote, estaban ahí haciendo una misa por el enfermo para que pudiera curarse. Pero los gritos no parecían ser de un enfermo. En realidad parecía que estaban lastimando seriamente a alguien. El sacerdote no quería que nadie enterara a la casa, Pero como los gritos y el escándalo no se detuvieron, los policías sometieron al sacerdote y lo subieron a la patrulla. Cuando abrieron la puerta de la habitación de la que salían los gritos, se encontraron con algo que no esperaba. Una anciana estaba en la cama amarrada a los lados de la cama. Había cuatro personas sosteniendo veladoras a los pies de la cama. Estaba otros sacerdotes sosteniendo una biblia. Todos rezaban en voz baja. El estado de la habitación era caótico y repugnante. Los muebles estaban volteados y las superficies, incluyendo el suelo, las paredes e incluso el techo, estaban manchadas de sangre, excremento y otros fluidos. El olor era insoportable. Fue lo suficientemente impactante como para que nadie diera un solo paso al interior de la habitación. Les hablaron a las personas que estaban dentro, pero ni el sacerdote ni las otras cuatro personas se hicieron caso. La escena se volvió aún más desconcertante cuando uno de los policías intentó ingresar a la habitación y al dar un paso dentro, colapsó en el suelo. Entonces todos retrocedieron. Dos policías se quedaron en el interior de la casa apartados de la habitación y los demás salieron del inmueble. Un policía y dos miembros de protección civil se dirigieron a la patrulla, donde habían esposado al sacerdote. Le exigieron una explicación. Sin embargo, el sacerdote se limitaba a rezar en voz baja, ignorando a policía y a los miembros de protección civil. En eso hubo un sonido extraño. Nadie supo que fue lo que pasó, pero de un instante a otro la casa estaba ardiendo en llamas. El incendio repentino e inexplicable consumió la casa por completo, atrapando a las personas dentro y dejando sin palabras tanto a los policías que estaban afuera, así como los de protección civil. Solicitaron la presencia de los bomberos para controlar el fuego. A pesar de los esfuerzos de los bomberos, resultó imposible salvar a quienes se encontraban dentro de la casa y Posteriormente fuimos llamados para recoger los cuerpos. Durante el levantamiento de los cuerpos encontramos a dos policías en la sala, otro policía dentro de la habitación, a cuatro civiles y un sacerdote. Sin embargo, esto sumaba únicamente ocho cuerpos, lo que no coincidía con la información inicial proporcionada por la policía, que mencionaba que deberíamos recoger nueve cuerpos. El cuerpo de la anciana que había estado amarrada en la cama no se encontraba en ninguna parte de la casa. La policía se negó a hablar con nosotros. Nadie nos dijo que fue lo que pasó, pero cuando estábamos dentro de la habitación detectó un objeto infestado. Era el radio del policía que había quedado desplomado dentro de la casa. La infestación de este objeto no lo estaba ocasionando el laura de una persona. Sí, era un aura, pero de un ser que no podía identificar. Para mí hubiera sido imposible averiguar lo que pasó dentro de esa casa. De no ser porque pasó algo posteriormente. Tres días después del incidente, el radio del policía, aunque dañado por el incendio, seguía funcionando. Comenzó a reproducir todas las transmisiones que se realizaron durante esa noche. Yo no me di cuenta cómo fue que comenzó, sino que cuando regresé del trabajo, escuché voces distorsionadas que salían del cuarto donde guardo todos los objetos. Fui a revisar y era el radio el objeto que emitía las voces. Estuvo así por un rato y luego volvió al silencio. En esa ocasión yo solamente pude escuchar la parte del incendio. Pasaron otros tres días fue mi descanso. Mientras estaba comiendo el radio. Otra vez empezó a reproducir las voces rápidamente Fui para poder escuchar todo la transmisión. Empezaba con la estación solicitando una patrulla que se acercara a esa casa para atender un posible caso de violencia, porque ya habían recibido las llamadas de muchos vecinos. El radio estuvo emitiendo emisiones durante casi dos horas. Yo simplemente les resumí lo acontecido. Lo que apareció en los periódicos fue la noticia de una explosión de gas en esa casa. Tampoco se hizo mención alguna del sacerdote, que fue detenido y llevado por las autoridades. Lo que yo creo, tomando en cuenta lo que se puede escuchar en las transmisiones del radio infestado, es que en esa casa se estaba llevando a cabo un ritual de exorcismo de otra manera, yo no puedo explicar la presencia de dos sacerdotes. Eso que yo pienso parece darle sentido al motivo por el cual se tomó la decisión de ocultar la verdadera naturaleza de lo que sucedió en esa casa. Supongo que el sacerdote que fue llevado a la delegación contactó a su superior y, como consecuencia, la Iglesia intervino y llegó un arreglo con las autoridades para que maquillaran todo el trágico suceso. En cuanto a Laura, que estaba dentro del radio, yo estoy seguro que se te trataba de Laura, que pertenecía al ser que estaba poseyendo el cuerpo de la anciana. Para el año dos mil doce me encontraba trabajando de vuelta en la zona de Iztapalapa. Creo que todos sabemos el tipo de histeria que se desató en un porcentaje importante de la población debido al fenómeno de las profecías mayas. Se dijeron muchas cosas sobre lo que ocurriría en esa fecha. Evidentemente, el mundo no terminó el veintiuno de diciembre del dos mil doce, pero sí que ocurrieron muchas cosas curiosas. Por ejemplo, el solsticio entró exactamente a las doce doce. Pero lo más interesante, al menos para mí, fue que en la madrugada del veintiuno de diciembre, para amanecer veintidós, hubo más muertes que el resto del año. No me atrevería a decir que fueron el doble de muertes, pero sí que notamos el incremento en el trabajo a los que nos tocó tomar el turno de la noche en esa fecha. Más interesante todavía fue que esa madrugada pude añar di tres objetos nuevos a mi colección. Los objetos fueron una hoja blanca con algo escrito, una bala y un cordón umbilical. Primero les cuento de la hoja blanca. Ya era medianoche cuando nos enviaron a Santa María hasta Huacán, que es la sección más alejada de la Avenida ermita Iztapalapa Y para quienes no lo sepan, esa zona ha estado habitada desde antes de la llegada de los españoles. Ahí siempre han vivido personas. No nos enviaron a ninguna casa. Nos enviaron a una de las calles a levantar el cuerpo de una mujer, cosa que lamentablemente, era común en Miztapalapa. Al llegar al lugar, desde el momento en que salí del vehículo, pude percibir la presencia de un objeto infestado y ese objeto en cuestión lo tenía la mujer descansando debajo de su mano. Uno de los policías que estaba ahí acordonando el área. Era un conocido mío y le pregunté qué era lo que había pasado. Me respondo que la gente vio cómo la mujer salió de su casa arrastrándose tratando de agarrar la hoja blanca que tenía debajo de la mano. La hoja era movida por el viento. El policía me contó que, de seguro, la mujer estaba loca, porque la hoja estaba en blanco, estaba sucia por la tierra, pero no tenía nada escrito. Eso que me dijo me pareció curioso porque yo estaba viendo la hoja y sí tenía algo escrito. No alcanzaba a leer que era lo que decía, porque además, a mi vista, las letras estaban al revés, pero sí podía distinguir que ahí había algo escrito. El hecho de que el policía no pudiera ver nada en la hoja me decía que eso que estaba escrito ahí era lo que había provocado la infestación. Procedimos a levantar el cuerpo y encontré la manera de guardar la hoja. Para mí apenas estábamos entregando el cuerpo en la morgue. Cuando nos mandaron a otra dirección de inmediato reconocimos la dirección. Se trataba de la casa de un policía en r en r R s RS. De una ocasión nos había invitado a tomar una cerveza. Él era uno de los pocos policías que yo sabía con certeza que no era corrupto. Trabajaba de manera completamente legal y no aceptaba sobornos ni aunque se los ofrecieran. Preguntamos si le había ocurrido algo, pero nos dijeron que no, que él mismo había llamado a la policía. El cuerpo que íbamos a levantar era de uno de sus hijos. Llegamos a la casa y ya habían otros dos policías allí, sus amigos más cercanos. Nos acercamos para expresar nuestras condolencias tanto a él como a su esposa. Ni él ni su esposa sabían lo que había pasado. Ya estaban dormidos Cuando su hijo menor fue a hablarles al cuarto para decirles que un ángel se estaba llevando a su hermano. Cuando fueron a verlo, el niño mayor ya estaba muerto. Antes de que pasáramos a levantar el cuerpo, nos pidió, entre lágrimas, que le dijéramos a los del amor que que, por favor, no le hicieran autopsia, que por él no había problema, pero su esposa no quería que abrieran el cuerpo de su hijo. Nosotros le prometimos que nos aseguraríamos que el cuerpo de su hijo simplemente fuera almacenado sin que nadie le hiciera nada. Agradeció nuestro apoyo y nos condujo a la habitación del niño. Estaba tumbado en su cama. Parecía estar durmiendo tranquilamente. No mostraba signos de violencia ni ninguna causa evidente de muerte. El niño tenía un poco de sobrepeso, por lo que supusimos que tal vez había sufrido un infarto. Aunque los infartos en niños no son comunes. No era la primera vez que nos encontrábamos con la triste tarea de levantar el cuerpo de un niño que había fallecido por esa causa. Procedimos a levantar el cuerpo, lo dejamos en el vehículo y fuimos a despedirnos. En ese momento notamos que el niño más pequeño se acercaba a su padre y le decía que el ángel estaba en el patio trasero. Luego el niño se fue corriendo hacia el patio. Todos nosotros lo seguimos para ver qué estaba sucediendo. Sin embargo, cuando llegamos al patio no vimos nada fuera de lo común, pero por alguna razón que aún no logró comprender. El niño y su padre sí podían ver claramente que algo estaba ahí en el patio. El padre, en un acto impulsivo, le arrebató la pistola a uno de sus compañeros y apuntó a algo que él veía justo detrás de su hijo. Todos nos hicimos para atrás y tratamos de calmarlo, pero él le estaba diciendo al niño que se alejara de ahí y que fuera con su mamá. Sin embargo, el niño no le hacía caso. Él estaba viendo algo que era más alto porque tenía la cabeza hacia arriba. Nadie entendía lo que estaba pasando, él le gritó a su hijo ordenándole que se quitara de ahí, pero de pronto el niño se desplomó. En ese instante, el papá soltó un disparo y luego también se desplomó. Los dos habían muerto. Los s s. S. S. S. S. S. S. S. S. NS. Policías hablaban por sus radios y trataban de controlar a la esposa. Yo fui hacia la pared del patio y no vi ningún orificio de bala. Entonces, poco a poco, empecé a sentir la punzada en la cabeza. En ese preciso momento, una aura corrupta se estaba metiendo un objeto justo detrás de mí. Cuando me giré y dirigí mi mirada al suelo. Ahí estaba la bala rodeada de la energía oscura. Aprovechando el caos de la situación, decidí actuar rápidamente y tomar la bala para guardarla. Después de aproximadamente veinte minutos nos informaron que debíamos llevarnos los otros dos cuerpos y dirigirnos a la morgue. Dado que se trataba de un caso relacionado con un policía, se omitió el proceso de peritaje. Sé que esto estaba mal, pero así era como las cosas se hacían. A veces dejamos los tres cuerpos en la morgue y nos fuimos a tomar un café para asimilar lo que acababa de pasar en ese momento. No nos a designaron una tarea conocida como cuerpo perdido. Así es como lo llamábamos nosotros, aunque supongo que cada lugar tiene su propia forma de referirse a ello. En mi trabajo hay ocasiones en las que nos tenemos que deshacer de cuerpos. La orden siempre viene de arriba. Se trata de cuerpos que no deben ser examinados. No puedo hablar mucho sobre eso, porque es algo muy delicado. El punto es que esa madrugada nos mandaron a recoger un cuerpo del que teníamos que deshacernos. Nos mandaron al hospital que está en la colonia Sitlali. El cuerpo que nos entregaron fue el de una mujer que había muerto de una forma que nunca antes había visto. Tenía todo el estómago abierto y le colgaba un cordón umbilical. No le habían hecho cesárea. La abertura que tenía en el estómago más bien parecía como si el bebé que llevaba en su vientre se hubiera salido por su propia cuenta. Tal vez no tiene mucho sentido lo que les estoy diciendo, pero yo solamente les estoy describiendo lo que vi la abertura del estómago. Parecían mordiscos y arañazos, algo en verdad horrible para hacer todo aún más extraño. El cordón umbilical tenía esa energía oscura que indicaba que un aura corrupta estaba en su interior. Sólo había dos opciones. O se trataba de laura del bebé o se trataba de laura de la mujer, Pero para saberlo necesitaba analizar bien el cordón umbilical. Cargamos el cuerpo y nos dirigimos a un lugar que no puedo revelar. Ahí nos deshicimos el cadáver. Sin embargo, conservé el cordón umbilical. Fue algo asqueroso a las ocho de la mañana que ya estaba en mi casa. Luego de una jornada tan exhaustiva, me preparé un café muy cargado y me puse a revisar los objetos que había conseguido. Comencé con la hoja blanca de la mujer. Estaba sumamente intrigado por la razón por la cual lo que estaba escrito en la hoja no era visible para el ojo o común, era comprensible que nadie pudiera ver a la infestación o el aura corrupta, pero me resultaba desconcertante que la palabra misma no fuera perceptible intente algo lleve la hoja frente a un espejo. Para mi sorpresa, en la imagen reflejada del espejo no solamente no podía ver la palabra, sino que tampoco podía detectar el aura corrupta que estaba infestando al objeto. Quizá no lo mencioné desde el principio o tal vez lo hice de forma breve, pero quiero dejarlo en claro para que no queden dudas al respecto. Yo tengo la capacidad de ver las auras a través de los espejos y otros cristales, ya que estas superficies tienen la capacidad de reflejar la luz. La luz es una de las formas primordiales de energía en el universo y por eso los espejos pueden revelar lo que se encuentra más allá. Así es como puedo ver el aura de las personas en sus reflejos, aunque este fenómeno no se aplica al reflejo en el agua. Las auras corruptas, si las puedo ver, sin necesita de utilizar un espejo ni ningún otro tipo de superficie reflejante. Esto pasa de esa manera porque las auras corruptas ya no están ligadas a un alma. Las almas son imposibles de ver. Es un rasgo que forma parte de su naturaleza. Ese rasgo tiene la facultad de ocultar todo lo que se adhiere al alma. Sin embargo, cuando un aura se corrompe deja de estar oculta. Es por eso que alguien con un don como el mío puede detectarlas a simple vista. Pero lo que estaba pasando con esa hoja blanca era algo completamente diferente. El espejo ocultaba el laura y, además estaba el detalle que la palabra escrita no podía ser vista por el ojo común. No puedo decir el nombre de la palabra porque, a pesar de que no tengo idea de lo que significa, estoy seguro que se trata de algo peligroso. Hace mucho que no me pongo a pensar sobre esa hoja, pero recuerdo que en ese momento la teoría que da formulé era que dentro de esa hoja no era una hora corrupta, sino que a esa hoja se adhirió el ser que responde a la palabra escrita. Quizás esa mujer intentó establecer comunicación con ese ser de otra dimensión. Quizás al principio salió bien, pero luego, antes de que se cerrara el portal, en lugar de que a nuestro mundo se filtraran residuos de vibraciones de otra dimensión se ha de haber filtrado esencia del ser con el que la mujer estableció contacto. Es probable que la mujer se haya percatado de lo ocurrido y haya intentado destruir la hoja, pero falleció antes de lograrlo. La palabra que puedo ver en la hoja debió haber sido escrita por ese ser una vez que ya estaba dentro de ella. Esto explicaría por qué no es visible para el ojo común. Mi teoría también da cuenta de por qué el espejo oculta lo que se encuentre en la hoja. Dejé la hoja a un lado y saqué la bala para examinarla. Quiero recalcar que no se trataba del casquillo, ya que ese quedó cerca del cuerpo del policía. Yo tomé la bala. En cuanto la vi me llevé una gran sorpresa. Esa bala, si había impactado con algo? Esa bala, si había impactado con algo? Ese algo invisible al parecer, fue lo que provocó la muerte de los dos niños y también del policía, ya que era el aura del policía la que estaba presente en la bala. El niño pequeño dijo que se trataba de un ángel. Si eso en realidad era así, que no lo puedo asegurar me. Resulta bastante extraño que un ángel hubiera venido a nuestro plano a matar a dos niños y a un adulto. Personalmente considero más probable que no se tratara de un ángel, pero el niño creyó que sí lo era. Esa es mi opinión al respecto. Dejé la bala y saqué el cordón umbilical. Fue sencillo identificar que el laura que estaba ahí era de la mujer. La energía que había causado la infestación provenía de otra dimensión, como en todos los casos que he presenciado. Sin embargo, esa energía era sumamente peculiar, ya que era prácticamente idéntica a la energía de nuestro propio plano. Esto carece de sentido, ya que cada dimensión posee su propio rango de vibración característico para su energía. No obstante, la energía que había corrompido el aura de la mujer era casi indistinguible de la energía de nuestro mundo. Sabía que provenía de otra dimensión, debido a que la energía de nuestro plano no puede corromper un aura de esa manera. Sin ninguna duda, la procedencia de esa energía ha sido una de las grandes interrogantes con las que me he encontrado, y ya ni hablar de la criatura que llevaba esa mujer en su vientre, porque, al parecer, no pertenecía a este mundo. Eso explicaría por qué nos pidieron deshacernos de su cada. El último objeto del que les quiero hablar es de una cámara Nokia. Esa cámara no la obtuve. Mientras trabajaba, esa era mía la compré para hacer un experimento. En el dos mil catorce conocí a una persona que estaba muy enferma. Afirmaba que los doctores le habían dicho que su enfermedad era incurable, que iba a morir. Además, él estaba seguro que esa enfermedad se la habían provocado con brujería. Yo me ofrecí a darle una cantidad fuerte de dinero a su familia. Si aceptaban un trato, yo les daba la Cámara para que le tomaran seis fotos a las tres de la tarde y seis fotos a las tres de la mañana. Así hasta que muriera. La familia ya estaba resignada, sabiendo que el señor su familiar se iba a morir y como eran de bajos recursos, aceptaron mi trato. Les di la indicación que, en cuanto a su familiar muriera ya no tocaran la Cámara y me llamaran de inmediato. Con el experimento pude comprobar que, tal y como el señor decía, lo habían enfermado con brujería, porque en las últimas fotos que le tomaron con vida, si pongo las fotografías en el espejo, se puede ver una energía inusual, además de que la Cámara quedó infestada con el laura corrupta de la persona. Relato escrito y adaptado por Ramiro contreras