El Coleccionista De Objetos Malditos Historias De Terror - REDE

¡ Rápido ! Suscríbete y activa la campanita.
Se parte de la comunidad REDE.
ENVIAME TUS HISTORIAS A: relatosdesclasificados@gmail.com
SÍGUEME EN FANPAGE: https://bit.ly/33H3Og3
SÍGUEME EN INSTAGRAM: https://bit.ly/3dgiBmd
Se parte de la comunidad REDE.
ENVIAME TUS HISTORIAS A: relatosdesclasificados@gmail.com
SÍGUEME EN FANPAGE: https://bit.ly/33H3Og3
SÍGUEME EN INSTAGRAM: https://bit.ly/3dgiBmd
Coleccionista de objetos malditos. Desde que era niño, siempre tuve una sensibilidad especial para percibir todo lo que está más allá de lo normal. Esa misma sensibilidad me permite darme cuenta cuando una persona está cerca de morir. Utilizo los espejos para ello, ya que a través de ellos puedo ver el aura de las personas. A través de superficies reflejantes puedo vislumbrar los reflejos distorsionados de las almas agonizantes. Sus auras, tan frágiles como hilos de humo, se desvanecen gradualmente cuando el susurro de la muerte está cerca. No importaba el color o el tipo. El aura siempre cedÃa ante la presencia sombrÃa de su inevitable final. Todo esto me llevó a desarrollar un profundo interés por la muerte. Fue por eso que actualmente y desde hace treinta años he trabajado en morgues. Mi labor consiste en ir a luz donde ocurrió el fallecimiento y encargarme de levantar los cuerpos. Jamás he sido responsable de realizar las autopsias. Antes de cumplir los dos años trabajando en la recolección de cuerpos, me di cuenta que podÃa percibir un tipo de energÃa diferente, uno que nunca antes habÃa percibido hasta ese momento. Era una emanación oscura, una manifestación corrompida que contaminaba el espacio con su presencia. Se trataba de una energÃa sombrÃa, vamos a decirle aura corrupta. Este tipo de energÃa es el resultado de un alma que ha sido obligada a abandonar prematuramente su cuerpo fÃsico, arrancada violentamente antes de su último aliento, cosa que no debe ocurrir de esa manera. La forma natural es que el cuerpo muera, el espÃritu, abandona el cuerpo y luego el laura se disperse. En ese orden exacto es el ciclo establecido por las fuerzas más allá de nuestra incomprensión. Realidad. Sin embargo, cuando el alma es arrancada de su cuerpo fÃsico, aunque sea un instante antes de lo que deberÃa, las reglas de este orden se trastocan dando lugar a la aparición de laura corrupta. Cuando eso ocurre, el vÃnculo entre el alma y su aura persiste, pues ambos permanecen aferrados al cuerpo fÃsico que los contenÃa. Entonces la misma fuerza que haya sacado el alma del cuerpo arrancará el aura del alma, formando asà una aura corrupta y esa energÃa oscura se fusionará con aquel objeto que haya causado todo ese desastre. Es importante comprender que todo este proceso, aunque aparentemente complejo ocurre en una fracción de segundo un instante que representa una parte infinitesimal de una milési más de segundo. Todo el proceso escapa a la percepción del ojo humano. Esta anomalÃa energética, que da origen a un alma corrupta, se puede dar en situaciones de sal sacrificios rituales, pactos o eventos anómalos que pretenden perturbar el equilibrio espiritual de nuestro plano. También puede ser el resultado de filtraciones energéticas especÃficas donde las vibraciones de alguna otra dimensión se cuelan en nuestro plano existencial. Es importante destacar que estas auras corruptas no surgen en casos de muertes naturales, como ataques al corazón, ni tampoco en casos lamentables, como asaltos. Para que este fenómeno oscuro pueda ocurrir es necesario que haya un detonante energético involucrado, algo que altere el proceso natural de la muerte de una persona. Lo que yo hago es seleccionar esos objetos infectados con auras corruptas. No hago nada con ellos. No soy un brujo ni tengo creencias satánicas. Simplemente los guardo en una habitación de mi casa. Digamos que de alguna forma evito que esos objetos causen muertes. A lo largo de estas tres décadas he logrado reunir un una colección de alrededor de cien objetos malditos. Mi inmunidad ante su influencia mortÃfera se deriva de la misma sensibilidad paranormal con la que nacÃ. De hecho, no me pueden leer las cartas ni la mano, no me pueden hacer amares ni ningún otro tipo de brujerÃa. Literalmente, soy inmune a todo ese tipo de cosas. Entre todos esos objetos malditos que he resguardado a lo largo del tiempo, hay algunos que destacan debido a la naturaleza particular de los detonantes energéticos que los rodean, y quisiera compartirles las historias de esos objetos. En mil novecientos noventa y cuatro me tocó ir a levantar un cadáver a iztapalapa. Era el cuerpo de un hombre de entre veinticinco y veintinueve años. Hasta ese momento, yo tenÃa poco más de un año de haber empezado a trabajar en la recolección de cadáveres, y solo me habÃa tocado levantar cuerpos cuyas causas de muerte eran comunes accidentes de tráfico, heridas, autoinfligidas en enfermemos como el cáncer o problemas cardÃacos e incluso situaciones relacionadas con el abuso de alcohol. Al principio, uno desconoce las circunstancias detrás de cada muerte, pero a medida que se acumulan los cuerpos, se aprende a reconocer las señales que revelan la causa del fallecimiento. En el caso de accidentes o agresiones, las señales casi siempre suelen ser evidentes, pero para identificar enfermedades como el cáncer o problemas cardÃacos, se requiere de un conocimiento más profundo. En aquel entonces, en un torno normal de trabajo, me tocaba levantar de cinco a ocho cadáveres. También dependÃa si me tocaba trabajar en dÃa o en la noche. En Iztapalapa morÃan más de veinticinco personas al dÃa, pero evidentemente habÃa más personas trabajando en la recolección de cuerpos. No recuerdo si fue en abril o en mayo de aquel mil novecientos noventa y cuatro, Cuando llegué a esa casa de la Colonia Santa Marta a Catitla fue una patrulla de policÃa a la que nos mandó a llamar. Ellos En la estación habÃan recibido varias llamadas de vecinos reportando un olor muy fuerte en el interior de la casa. Cuando ellos llegan a revisar, descubren que en el interior hay un hombre muerto y llaman a todos los que deben llamar. Cuando llegamos a la escena, los peritos aún no estaban presentes, lo que significaba que no podÃamos proceder a levantar el cuerpo. Pero entramos a ver la escena. Apenas puse un pie dentro de aquel recinto. Una punzada atravesó mi cabeza una sensación desconocida que jamás habÃa experimentado. Esto me dolÃa a la altura de la frente. Mientras más me acercaba al cuerpo. La punzada se iba sintiendo cada vez más fuerte. Al principio pensé que era algo en el muerto lo que me estaba causando esa punzada, pero cuando estuve frente al cadáver me quedó claro que no era eso lo que estaba causando esa extraña sensación. El dolor en mi cabeza se desplazó como guiándome en una tierra dirección. Siguiendo el dolor, giré mi cabeza y el dolor se asentó en mi frente justo entre mis ojos. Entonces lo vi una navaja yacÃa tirada en el suelo. Estaba rodeada por una aura negra que emanaba una energÃa que me resultaba totalmente ajena a cualquier cosa que hubiera percibido con anterioridad. QuerÃa agarrar esa navaja, pero sabÃa que mi compañero no me iba a dejar, asà que le pedà que fuera el vehÃculo a hacer algo. En cuanto salió de la habitación, me apresuré a tomar la navaja. En cuanto lo hice, a pesar de que traÃa mi equipo de protección en las manos, pude sentir la naturaleza de esa aura oscura. No sabrÃa explicar con palabras qué fue lo que esa energÃa me hizo. Sin embargo, la forma en la que Laura se comportaba me indicó que, en el momento que esa aura se aferró a aquel objeto, la persona aún estaba viva. Eso me hizo saber que Laura habÃa sido arrancada del alma y para eso el alma tuvo que haber sido arrancada del cuerpo. Necesitaba averiguar lo que habÃa ocurrido ahà para que se creara ese fenómeno. Entonces, aunque sabÃa perfectamente que no debÃa hacerlo, me guardé la navaja. Como a los diez minutos llegaron los peritos e hicieron su trabajo. Finalmente, pudimos proceder a retirar el cuerpo del lugar. Es importante destacar que, a simple vista, el cadáver no presentaba ninguna herida evidente. Incluso al manipularlo para colocarlo en el vehÃculo, nos detectamos señales que nos dieran alguna pista sobre la causa de su muerte a raÃz de la presencia de la navaja que llevaba conmigo. Mi suposición era que aquel hombre habÃa sido asesinado con una o varias puñaladas. Sin embargo, dado que no encontramos ninguna herida visible en el cuerpo, deduje que éstas probablemente se encontraban en su espalda fuera de nuestra visión. Lo llevamos al Amorgue para que los médicos hicieran lo suyo. Cuando terminó mi turno y llegué a mi casa, me puse a examinar la energÃa de la navaja. La forma en que analizo estas energÃas resulta difÃcil de describir en detalle, ya que no involucra rituales ni conjuros. Todo ocurre a nivel mental y espiritual, un proceso que escapa a lo palpable y lo fÃsico. Lo que tengo que hacer es sintonizar con la esencia oscura de aquel objeto maldito, buscando pistas ocultas y tratando de desvelar los secretos que se esconden en su interior. Voy a comentarlo un poco por encima a ver si logro hacerme entender. Como yo, ya sabÃa que la energÃa era una aura arrancada del alma de un vivo. La persona ya estaba muerta, pero cuando el laura negra infestó la navaja, la persona seguÃa con vida. Entonces, sabiendo eso, pude brincarme el primer paso, porque ya tenÃa el dato de la naturaleza de la energÃa. Lo que seguÃa era identificar el rango. De frecuencia vibrante en la que Laura se encontraba. Esto sirve para darse una idea de qué fue lo que ocurrió. El gran de frecuencia vibrante es algo que, en cierta medida, muchas personas pueden percibir incluso sin poseer dones o habilidades especiales. Seguramente todos ustedes han experimentado al menos una vez en su vida, esa sensación de entrar a un lugar, ya sea de una atmósfera de tranquilidad o la pesa despalpable en un ambiente. Esa percepción está directamente relacionada con la frecuencia vibrante de la energÃa presente en ese espacio. En el caso de la auro oscura que envolvÃa la navaja, su rango de frecuencia vibrante me transmitÃa una sensación de incertidumbre. Esto era bastante inusual, ya que si aquella persona habÃa sido asesinada, lo normal habrÃa sido que su última vivencia antes de la muerte estuviera cargada de miedo, angustia, desesperación o incluso rabia. Yo me llevaba bien con los médicos del amorgue, asà que en mi siguiente turno le pregunté a uno de ellos sobre el cuerpo de ese hombre. Lo que el médico me contó fue que habÃa muerto de cinco puñaladas en la espalda, las cuales habÃan sido hechas con un cuchillo no dentado o con una navaja. Las heridas presentaban una caracterÃstica peculiar. Todas tenÃan la misma forma y tamaño sin mostrar evidencia de arrastre. Esto indicaba que habÃan sido infligidos a corta distancia y de manera rápida con una precisión impactante. Además, el médico mencionó que las cinco puñaladas estaban dispuestas de forma singular dándole impresión de formar. Las puntas de una estrella no estaban agrupadas ni parecÃan haber sido realizadas al azar, sino que habÃan sido distribuidas estratégicamente. También me comentó que los peritos no habÃan encontrado el objeto utilizado para apuñalar al hombre. Preguntecilla se sabÃa algo de la familia del muerto. El médico mencionó que la madre del difunto habÃa acudido al amorgue para identificar el cuerpo. La información que me dio el médico me resul muy útil. Al parecer, la muerte habÃa sido llevada a cabo como parte de un pacto o ritual con el objetivo de obtener algo a cambio o tal vez saldar una deuda con un ser proveniente de otra dimensión. La persona que lo habÃa hecho debÃa ser un familiar o amigo, porque esa incertidumbre que detecté en el aura, descartaba que el agresor se hubiera podido tratar de un desconocido, porque entonces el sentimiento hubiera sido miedo. Pero la presencia de esa incertidumbre me decÃa que el muerto conocÃa muy bien a su agresor, que muy posiblemente supo el por qué esa persona tenÃa la intención de matarlo, pero que, a pesar de saber el motivo, no lograba entenderlo. Por eso la incertidumbre, estando de nuevo en casa, ya con esa información, procedÃa a seguir analizando el objeto. Lo que seguÃa era tratar de detectar una filtración energética. Eso es, tomando en cuenta que se trataba de una muerte ritual, ya fuera que querÃan obtener algo o que estuvieran pagando algo. Ese algo debÃa provenir de otra dimensión, como el ahora era negativa. Evidentemente, esa otra dimensión no era de un grado de alto astral, sino que deberÃa ser de una dimensión de bajo astral. En el contexto de un sacrificio ofrecido a esta dimensión se crea momentáneamente una especie de portal invisible que permite el traspaso de la vitalidad del sacrificio hacia el otro plano. Sin embargo, también se da la oportunidad para que vibraciones provenientes de esa dimensión se filtren hasta nuestro mundo. Asà que mi objetivo era buscar cualquier rastro de vibraciones no terrestres, aunque fueran residuos que pudieran haber quedado en el objeto. Y efectivamente, encontré lo que buscaba una vibración claramente asociada a una dimensión de bajo astral. Me quedó claro que aquel hombre ha habÃa sido ofrecido como sacrificio. Cuando llegó el momento en que una mujer se presentó para firmar los documentos y reclamar el cuerpo del fallecido, yo me encontraba en las instalaciones del amor que justo al inicio de mi turno observé su reflejo en el cristal de la ventana y pude percibir su aura. En su energÃa se manifestaba un ligero tono de melancolÃa, pero también un sentimiento de alivio. Sin embargo, no pude evitar notar que también habÃa residuos de laura negra presente en ella. En ese instante comprendà que aquella mujer era la responsable de la muerte del hombre. La melancolÃa en su aura me revelaba que ella tenÃa una relación cercana con el difunto y que lo echarÃa de menos, pero el sentimiento de alivio en su aura indicaba que estaba convencida de que matarlo como sacrificio habÃa sido lo mejor para alguien más. Si su intención hubiera sido egoÃsta en lugar de alivio, habrÃa percibido alegrÃa o felicidad en su aura. La presencia del alivio sugerÃa que alguien muy cercano, tanto a ella como al fallecido, se verÃa enormemente beneficiado con la muerte del hombre. A medida que analizaba los indicios y reflexionaba sobre la situación, llegué a una deducción que parecÃa encajar con los eventos que se habÃan desencadenado, y esta es, que ellos tenÃan un hijo. Me resultaba imposible saber si estaban casados, pero era sencillo deducir que tenÃan un hijo. Además, era evidente para mà que su hijo estaba enfrentando una situación extremadamente complicada, posiblemente una enfermedad grave y difÃcil de curar. Asà que, en vista de que no habÃa nada que ellos pudieran hacer para salvar la vida de su hijo, la mujer decidió buscar por medios menos ortodoxos. De alguna manera encontró una oportunidad para salvar la vida de su hijo, pero a cambio, se requerÃa sacrificar la vida de su esposo. Esta deducción cobraba su su sentido. A la luz de la incertidumbre que habÃa percibido en el aura corrupta que envolvÃa la navaja. El hombre no sentÃa miedo porque estaba en su casa en confianza con esa mujer con la que tenÃa un hijo como ella lo apuñaló por la espalda. Eso lo tomó por sorpresa mientras se desangraba. Es probable que le preguntara a la madre de su hijo por qué lo habÃa atacado en ese momento. Ella le habrÃa dicho que lo estaba haciendo para salvar la vida del niño. Escuchar eso habrÃa dejado al hombre desconcertado sin poder comprender a qué se referÃa a la mujer y cómo él matarlo a él podrÃa beneficiar a su hijo. Después de unos momentos, cuando la muerte se encuentra a punto de consumarse. El ritual llevado a cabo en la espalda del hombre provoca la apertura de un portal invisible hacia la otra dimensión. Sin embargo, tanto las almas como las auras no pueden cruzar dicho portal y se ven obligadas a abandonar el cuerpo fÃsico que en ese previno a una alberga vida. Dado que un alma y su aura no pueden abandonar un cuerpo con vida, la inercia los impulsa a regresar a él, pero la energÃa filtrada desde la otra dimensión busca fusionarse con el alma, lo cual provoca que el laura sea arrancada del alma. Para evitar que el alma sea contaminada, el alma se va dejando atrás el laura en ese momento, ya que el alma se ha ido, la energÃa filtrada sólo puede fusionarse con el laura presente, corrompiéndole irremediablemente. Debido a que un aura no puede desvanecerse mientras su portador siga vivo, el laura, ahora corrupta, impregna el objeto que desencadenó todo ese desastre. En este caso, la navaja el laura está esperando que el alma vuelva al cuerpo, pero el alma ya se fue al mismo tiempo, mientras todo lo demás está ocurriendo. La vitalidad, que es una forma especial de energÃa, ya no puede aferrarse al cuerpo fÃsico debido a la ausencia del alma y, en consecuencia, es atraÃda hacia el portal que la conduce hacia la Otra dimensión es en ese preciso instante que la persona fallece y el aura corrupta queda atrapada en la navaja. Eso fue lo que pasó. Aunque pueda parecer un proceso complicado, en realidad es bastante simple. Se trata de una cadena de causas y efectos que se desencadenan debido al ritual llevado a cabo a traición en la espalda del hombre. Yo estaba impresionado con todo lo que habÃa descubierto tras analizar el objeto infestado. Pero aún faltaba una cosa por saber y era qué consecuencias tenÃa el hecho de que un objeto quedara en medio de toda esta parafernalia del mundo espiritual. Mi primer pensamiento fue que el objeto estaba poseÃdo por esa obra corrupta. Pero rápidamente descarté eso, porque un objeto no tiene alma. Por lo tanto, no puede sufrir una posesión es imposible, Asà que llegué a la única posibilidad plausiva. El objeto, que es materia terrenal que nada tiene que ver con lo espiritual, habÃa quedado maldito en mil novecientos noventa y ocho. Ya estaba asignado al área de Ecatepec, en el Estado de México. Para finales de mil novecientos noventa y nueve, contando los objetos que reunÃa en la Ciudad de México, ya habÃa llevado a mi casa poco más de veinte objetos que, de alguna forma o de otra, estaban contaminados por auras corruptas. Sin embargo, todos esos eran casos menores, sin grandes misterios involucrados. En aquel mil novecientos noventa y nueve me tocó trabajar durante la noche que cubrÃa el cambio de año del treinta y uno de diciembre al uno de enero a las dos de la mañana nos mandaron llamar pedÃan que fuéramos a la colonia San AgustÃn y que lleváramos más de un vehÃculo. Nos pareció extraño, pero no hicimos preguntas y nos limitamos a responder al llamado de la policÃa. Cuando llegamos al lugar, nos encontramos con una de las casas más grandes de la colonia. Los peritos ya estaban terminando su trabajo. Uno de ellos se acercó a mi compañero y a mà y nos informó que habÃa un cuerpo que estaba agarrando a algo y que no podÃa retirarlo por sà mismo. Nos advirtieron que tuviéramos mucho cuidado al transportarlo hasta el forense para que se los entregaran y asà realizar las investigaciones pertinentes. Procedimos a adentrarnos en la casa y de inmediato quedó claro que no se trataba de un hogar convencional. La decoración nos revelaba que las personas que se juntaban allà no estaban interesadas en charlas sobre deportes o polÃtica. Más bien me dio la impresión de que se reunÃan para discutir temas relacionados con omnis y extraterrestres. Las paredes, en lugar de cuadros con fotografÃas, estaban adornados con planos de objetos extraños y misteriosos. HabÃa pizarrones llenos de ecuaciones que parecÃan ex excesivamente complejas. La gente que acudÃa a esa casa era gente estudiada. También habÃa estanterÃas repletas de libros cuyas portadas estaban relacionadas con el espacio y otros con temas cósmicos. Cuando llegamos al fondo de la casa, nos encontramos con una escena demasiado inusual. HabÃa veinte personas muertas en el interior. No habÃa señales evidentes de agresión ni rastro de sangre. La casa lucÃa limpia y ordenada como si nada hubiera ocurrido diez de los cuerpos yacÃan desplomados sobre la mesa, mientras que los otros diez estaban en unos sillones puestos alrededor de la mesa. Al ir levantando los cuerpos para llevarlos a los vehÃculos a todos nos quedó claro, debido a los indicios, que ahà habÃa una causa de muerte común para los veinte fallecidos. En la silla principal de la mesa estaba desplomado el cuerpo de un hombre que en su mano izquierda sostenÃa una copa vacÃa a aquel objeto estaba estaba n s tino con un aura corrupta. Era el único objeto infestado que detecté en toda la casa, teniendo en cuenta que habÃa veinte personas muertas en el lugar, me di cuenta que la cantidad de energÃa oscura contenida en aquella copa debÃa ser extremadamente peligrosa. No podÃa permitir que mis compañeros médicos del amor que tocaran aquel objeto sin saber el riesgo que implicaba. Empezamos con la recolección de cuerpos. Les comentamos a los compañeros de los otros vehÃculos que los peritos nos habÃan encargado que nosotros cargáramos con el cuerpo que tenÃa la copa. Lo dejamos hasta el final. Antes de subirlo, agarré otra copa de las que estaban en la mesa. Todas eran idénticas, ya que subimos el cuerpo al vehÃculo. Apliqué un truco que me habÃan enseñado los médicos para hacerqué el cuerpo soltara el objeto. Guardé la copa infestada y puse la otra copa sobre el cuerpo, terminando el turno y estando en mi casa, me puse a analizar la copa. Efectivamente, la infestación energética era masiva. Las obras de todas las personas fallecidas estaban presentes en ella. Me resultaba extremadamente difÃcil identificar una causa especÃfica debido a la mezcla y saturación de energÃas. Sin embargo, hubo un patrón que pude distinguir. La mayorÃa de las personas presentaban una sensación de tranquilidad en el momento de su muerte. Aunque habÃa otros sentimientos presentes, estaban en una cantidad mucho menor. Lo que abundaba era la tranquilidad. Me dieron dos dÃas de descanso esa semana y cuando regresé hablé con los médicos de la MORGUE. Lo que me dijeron era que todos habÃan muerto por envenenamiento. Ellos habÃan decidido quitarse la vida por voluntad propia. También me dijeron que ellos tenÃan conocidos que trabajaban en otras mordes del Estado y que se habÃan presentado varias situaciones idénticas. Varios grupos de personas habÃan optado por quitarse la vida durante la madrugada que marcaba el cambio del treinta y uno de diciembre al uno de enero. Aquello me resultó bastante extraño. También preguntando por aquà y por allá, me enteré que habÃa muerto uno de los peritos. Aquel perito era el mismo que nos habÃa informado sobre el cuerpo que sostenÃa la copa. Ãl habÃa tocado el objeto por eso estaba muerto. La causa de muerte oficial era que él habÃa resbalado mientras se rasuraba en el baño. Al caer se volvió la cabeza y se desangró. Para el año dos mil tres ya habÃa reunido más de treinta objetos en mi colección. Sin embargo, uno de los objetos más peculiares que poseÃa en aquel entonces era una carta de la baraja, especÃficamente el seis de diamantes. Lo interesante de esta adquisición es que no la obtuve mientras trabajaba en la recolección de cuerpos. La historia de cómo llegó a mis manos es curiosa y algo inusual. Una tarde, estando en mi casa, recibà una llamada telefónica. Al contestar me encontré con una mujer desconocida al otro lado del o lÃnea intrigado, Le pregunté cómo habÃa obtenido mi número de teléfono, ya que no recordaba haber compartido esa información con nadie. La mujer me explicó que era conocida de un amigo mÃo llamado Paul, y que él le habÃa dado mi número de contacto. Siempre fui una persona reservada y solitaria en lo que respectaba a mi vida, en gran parte debido a mi habilidad para percibir las auras de las personas a través de los espejos. Era una cualidad que me hacÃa sentir diferente y en ocasiones incómodo en compañÃa de otros. La mujer me comentó que Paul le habÃa dicho sobre mi habilidad y ella necesitaba de mi ayuda. Me pidió que fuera a su casa. Me dio la dirección y colgó la llamada Le marqué a Paul para preguntarle por qué habÃa dado mi número y, peor aún, el por qué andaba comentando sobre mi habilidad, si él sabÃa perfectamente que era algo que me gustaba mantener en secreto. Mi amigo me informó que el esposo de la señora acababa de fallecer en circunstancias que resultaron bastante trágicas. Sin embargo, la situación se complicaba debido a que el cuerpo se encontraba en una habitación inaccesible. Según mi amigo, el marido habÃa intentado hacer algo que salió terriblemente mal y lo que lo habÃa llevado a su muerte seguÃa presente en esa habitación. La mujer, quien tenÃa a su cargo un niño pequeño, se encontraba desesperada y no podÃa abrir la puerta por su propia cuenta. Debo admitir que, en general, no sentÃa un fuerte impulso por ayudar a los demás. Si algo surgÃa y yo estaba ahà y podÃa hacer algo, lo hacÃa siempre y cuando no supusiera un esfuerzo. Para mÃ, mi mentalidad era que cada quien tenÃa que rascarse con sus propias uñas, pero la situación de la señora era complicada. Créanme que si mi amigo no me hubiera dicho que la señora tenÃa un hijo. Yo no hubiera acudido a ayudarla, pero fui solo por eso me preparé y me dirigà a la casa. Se encontraba ubicada en sawalcoyotl. La señora me agradeció mucho que hubiera ido. Lo primero que hice fue pedirle que me explicara con lujo de detalle todo lo que habÃa pasado. La mujer me relató que su esposo se dedicaba a realizar espectáculos de magia en eventos. Si el público era principalmente infantil, él realizaba trucos de magia divertidos con la finalidad de hacer reÃr a los invitados, pero cuando se presentaba ante un público más amplio, su enfoque era el ilusionismo. HabÃa estado trabajando en ese campo durante casi una década, pero en los últimos tres meses su marido habÃa desarrollado una obsesión por aprender magia real sin trucos, magia genuina. Se obsesionó tanto que incluso llegó a viajar a otro paÃs, especÃficamente a El Salvador, donde adquirió un libro de una bruja que supuestamente trabajaba para la mar a Salvatrucha. Cuando regresó con ese libro, poco a poco comenzó a perder la cordura. Se encerraba en la habitación, donde practicaba sin parar y pasaba dÃas enteros leyendo el contenido de ese libro sin salir ni para comer ni para ir al baño. La esposa escuchaba cómo su esposo realizaba invocaciones y trataba de realizar actos sobrenaturales, como mover objetos sin tocarlos. La esposa escuchaba los intentos fallidos de su esposo y la desesperación en su voz. Uno de los momentos más angustiantes fue cuando el hombre metió al gato de la casa en la habitación y, para horror de la mujer pudo escuchar cómo mató al animal, para después intentar fallidamente revivirlo durante tres dÃas. Lo último que pasó fue que, según lo que la mujer podÃa oÃr, desde el otro lado de la puerta, el hombre estaba intentando que las cartas de su vieja baraja pudieran cortar la mesa de vidrio que tenÃa en esa habitación. Se escucharon ruidos de objetos rompiéndose y el hombre gritó de susto. Luego un silencio absoluto. Se apoderó del lugar. Cuando ella abrió la puerta para ver qué era lo que estaba pasando, encontró a su esposo tirado en el suelo con una carta clavada justo en la frente al momento en que ella intentó entrar una carta de la baraja que estaba en la mesa de vidrio salió volando hacia ella. La mujer rápidamente cerró la puerta y pudo escuchar cómo la carta se clavó en la puerta. Tras escuchar todo eso, supuse que el hombre habÃa invocado accidentalmente a un ser de bajo astral, posiblemente un demonio de bajo rango. Yo pude entrar a la habitación sin ningún problema. Cerré la puerta para evitar que algo se saliera de ahÃ. Tal como me habÃa dicho, la mujer, su esposo estaba tirado en el suelo con una carta clavada en la frente. Era la carta del seis de diamantes. El objeto estaba infestado con el alma corrupta del muerto. Este caso era particular porque no se trataba de un ritual como con la navaja, ni de un sacrificio como con la copa. Esto a todas luces habÃa sido un accidente, pero ese accidente habÃa abierto un portal a una dimensión cuya energÃa tenÃa la rara cualidad de poder adherirse a objetos inanimados. En realidad, no habÃa mucho que yo pudiera hacer por la señora Nunca he sido un brujo ni hecho conjuros de ningún tipo. Solamente soy un coleccionista. Me guardé la carta del seis de diamantes y salà de la habitación. Le expliqué a la señora la importancia de buscar la ayuda de un experto en este tipo de fenómenos, alguien que tuviera el conocimiento y las habilidades necesarias para lidiar con lo que estaba encerrado en la habitación. Aunque entendÃa que su reacción no era del todo satisfactoria, le aseguré que habÃa minimizado los peligros al estarme llevando conmigo el objeto más peligroso. A pesar de todo, la mujer agradeció mi visita y entendió que era necesario contratar la asistencia de un especialista en esa clase de cosas. Ya no supe más sobre qué pasó después con esa señora. Nunca le pregunté a mi amigo. Preferà mantenerme al margen. En febrero y marzo del dos mil siete, entre Alpan hubo un caso bastante fuerte que fue silenciado por las autoridades. Los vecinos de la colonia reportaron una presunta agresión en una vivienda en la madrugada, lo que llevó a la llegada de la policÃa al lugar. Como siempre, la primer llamada fue ignorada, pero cuando ya empezaron a marcar más personas, arribó una patrulla al lugar. Efectivamente, tal y como les habÃan informado, los policÃas podÃan escuchar gritos y escándalo que aparentemente eran golpes. Intentaron contactar a los ocupantes de la casa golpeando la puerta, pero no recibieron respuesta. Los policÃas se comunicaron por radio a la estación para informar de la situación y pedir indicaciones. Mientras tanto, al lugar también llegó protección civil. Luego de casi veinte minutos, tanto la policÃa como protección civil recibieron la instrucción de entrar al lugar por la fuerza. Antes de que se metieran a la casa de una de las habitaciones salió un sacerdote y les pidió que se fueran que ahà no estaba ocurriendo nada que ellos pudieran controlar. Tanto la policÃa como protección civil estuvieron discutiendo con el sacerdote mientras el escándalo y los gritos se seguÃan escuchando. Lo que el sacerdote alegaba era que en la casa habÃa una persona enferma y él, junto con otro sacerdote, estaban ahà haciendo una misa por el enfermo para que pudiera curarse. Pero los gritos no parecÃan ser de un enfermo. En realidad parecÃa que estaban lastimando seriamente a alguien. El sacerdote no querÃa que nadie enterara a la casa, Pero como los gritos y el escándalo no se detuvieron, los policÃas sometieron al sacerdote y lo subieron a la patrulla. Cuando abrieron la puerta de la habitación de la que salÃan los gritos, se encontraron con algo que no esperaba. Una anciana estaba en la cama amarrada a los lados de la cama. HabÃa cuatro personas sosteniendo veladoras a los pies de la cama. Estaba otros sacerdotes sosteniendo una biblia. Todos rezaban en voz baja. El estado de la habitación era caótico y repugnante. Los muebles estaban volteados y las superficies, incluyendo el suelo, las paredes e incluso el techo, estaban manchadas de sangre, excremento y otros fluidos. El olor era insoportable. Fue lo suficientemente impactante como para que nadie diera un solo paso al interior de la habitación. Les hablaron a las personas que estaban dentro, pero ni el sacerdote ni las otras cuatro personas se hicieron caso. La escena se volvió aún más desconcertante cuando uno de los policÃas intentó ingresar a la habitación y al dar un paso dentro, colapsó en el suelo. Entonces todos retrocedieron. Dos policÃas se quedaron en el interior de la casa apartados de la habitación y los demás salieron del inmueble. Un policÃa y dos miembros de protección civil se dirigieron a la patrulla, donde habÃan esposado al sacerdote. Le exigieron una explicación. Sin embargo, el sacerdote se limitaba a rezar en voz baja, ignorando a policÃa y a los miembros de protección civil. En eso hubo un sonido extraño. Nadie supo que fue lo que pasó, pero de un instante a otro la casa estaba ardiendo en llamas. El incendio repentino e inexplicable consumió la casa por completo, atrapando a las personas dentro y dejando sin palabras tanto a los policÃas que estaban afuera, asà como los de protección civil. Solicitaron la presencia de los bomberos para controlar el fuego. A pesar de los esfuerzos de los bomberos, resultó imposible salvar a quienes se encontraban dentro de la casa y Posteriormente fuimos llamados para recoger los cuerpos. Durante el levantamiento de los cuerpos encontramos a dos policÃas en la sala, otro policÃa dentro de la habitación, a cuatro civiles y un sacerdote. Sin embargo, esto sumaba únicamente ocho cuerpos, lo que no coincidÃa con la información inicial proporcionada por la policÃa, que mencionaba que deberÃamos recoger nueve cuerpos. El cuerpo de la anciana que habÃa estado amarrada en la cama no se encontraba en ninguna parte de la casa. La policÃa se negó a hablar con nosotros. Nadie nos dijo que fue lo que pasó, pero cuando estábamos dentro de la habitación detectó un objeto infestado. Era el radio del policÃa que habÃa quedado desplomado dentro de la casa. La infestación de este objeto no lo estaba ocasionando el laura de una persona. SÃ, era un aura, pero de un ser que no podÃa identificar. Para mà hubiera sido imposible averiguar lo que pasó dentro de esa casa. De no ser porque pasó algo posteriormente. Tres dÃas después del incidente, el radio del policÃa, aunque dañado por el incendio, seguÃa funcionando. Comenzó a reproducir todas las transmisiones que se realizaron durante esa noche. Yo no me di cuenta cómo fue que comenzó, sino que cuando regresé del trabajo, escuché voces distorsionadas que salÃan del cuarto donde guardo todos los objetos. Fui a revisar y era el radio el objeto que emitÃa las voces. Estuvo asà por un rato y luego volvió al silencio. En esa ocasión yo solamente pude escuchar la parte del incendio. Pasaron otros tres dÃas fue mi descanso. Mientras estaba comiendo el radio. Otra vez empezó a reproducir las voces rápidamente Fui para poder escuchar todo la transmisión. Empezaba con la estación solicitando una patrulla que se acercara a esa casa para atender un posible caso de violencia, porque ya habÃan recibido las llamadas de muchos vecinos. El radio estuvo emitiendo emisiones durante casi dos horas. Yo simplemente les resumà lo acontecido. Lo que apareció en los periódicos fue la noticia de una explosión de gas en esa casa. Tampoco se hizo mención alguna del sacerdote, que fue detenido y llevado por las autoridades. Lo que yo creo, tomando en cuenta lo que se puede escuchar en las transmisiones del radio infestado, es que en esa casa se estaba llevando a cabo un ritual de exorcismo de otra manera, yo no puedo explicar la presencia de dos sacerdotes. Eso que yo pienso parece darle sentido al motivo por el cual se tomó la decisión de ocultar la verdadera naturaleza de lo que sucedió en esa casa. Supongo que el sacerdote que fue llevado a la delegación contactó a su superior y, como consecuencia, la Iglesia intervino y llegó un arreglo con las autoridades para que maquillaran todo el trágico suceso. En cuanto a Laura, que estaba dentro del radio, yo estoy seguro que se te trataba de Laura, que pertenecÃa al ser que estaba poseyendo el cuerpo de la anciana. Para el año dos mil doce me encontraba trabajando de vuelta en la zona de Iztapalapa. Creo que todos sabemos el tipo de histeria que se desató en un porcentaje importante de la población debido al fenómeno de las profecÃas mayas. Se dijeron muchas cosas sobre lo que ocurrirÃa en esa fecha. Evidentemente, el mundo no terminó el veintiuno de diciembre del dos mil doce, pero sà que ocurrieron muchas cosas curiosas. Por ejemplo, el solsticio entró exactamente a las doce doce. Pero lo más interesante, al menos para mÃ, fue que en la madrugada del veintiuno de diciembre, para amanecer veintidós, hubo más muertes que el resto del año. No me atreverÃa a decir que fueron el doble de muertes, pero sà que notamos el incremento en el trabajo a los que nos tocó tomar el turno de la noche en esa fecha. Más interesante todavÃa fue que esa madrugada pude añar di tres objetos nuevos a mi colección. Los objetos fueron una hoja blanca con algo escrito, una bala y un cordón umbilical. Primero les cuento de la hoja blanca. Ya era medianoche cuando nos enviaron a Santa MarÃa hasta Huacán, que es la sección más alejada de la Avenida ermita Iztapalapa Y para quienes no lo sepan, esa zona ha estado habitada desde antes de la llegada de los españoles. Ahà siempre han vivido personas. No nos enviaron a ninguna casa. Nos enviaron a una de las calles a levantar el cuerpo de una mujer, cosa que lamentablemente, era común en Miztapalapa. Al llegar al lugar, desde el momento en que salà del vehÃculo, pude percibir la presencia de un objeto infestado y ese objeto en cuestión lo tenÃa la mujer descansando debajo de su mano. Uno de los policÃas que estaba ahà acordonando el área. Era un conocido mÃo y le pregunté qué era lo que habÃa pasado. Me respondo que la gente vio cómo la mujer salió de su casa arrastrándose tratando de agarrar la hoja blanca que tenÃa debajo de la mano. La hoja era movida por el viento. El policÃa me contó que, de seguro, la mujer estaba loca, porque la hoja estaba en blanco, estaba sucia por la tierra, pero no tenÃa nada escrito. Eso que me dijo me pareció curioso porque yo estaba viendo la hoja y sà tenÃa algo escrito. No alcanzaba a leer que era lo que decÃa, porque además, a mi vista, las letras estaban al revés, pero sà podÃa distinguir que ahà habÃa algo escrito. El hecho de que el policÃa no pudiera ver nada en la hoja me decÃa que eso que estaba escrito ahà era lo que habÃa provocado la infestación. Procedimos a levantar el cuerpo y encontré la manera de guardar la hoja. Para mà apenas estábamos entregando el cuerpo en la morgue. Cuando nos mandaron a otra dirección de inmediato reconocimos la dirección. Se trataba de la casa de un policÃa en r en r R s RS. De una ocasión nos habÃa invitado a tomar una cerveza. Ãl era uno de los pocos policÃas que yo sabÃa con certeza que no era corrupto. Trabajaba de manera completamente legal y no aceptaba sobornos ni aunque se los ofrecieran. Preguntamos si le habÃa ocurrido algo, pero nos dijeron que no, que él mismo habÃa llamado a la policÃa. El cuerpo que Ãbamos a levantar era de uno de sus hijos. Llegamos a la casa y ya habÃan otros dos policÃas allÃ, sus amigos más cercanos. Nos acercamos para expresar nuestras condolencias tanto a él como a su esposa. Ni él ni su esposa sabÃan lo que habÃa pasado. Ya estaban dormidos Cuando su hijo menor fue a hablarles al cuarto para decirles que un ángel se estaba llevando a su hermano. Cuando fueron a verlo, el niño mayor ya estaba muerto. Antes de que pasáramos a levantar el cuerpo, nos pidió, entre lágrimas, que le dijéramos a los del amor que que, por favor, no le hicieran autopsia, que por él no habÃa problema, pero su esposa no querÃa que abrieran el cuerpo de su hijo. Nosotros le prometimos que nos asegurarÃamos que el cuerpo de su hijo simplemente fuera almacenado sin que nadie le hiciera nada. Agradeció nuestro apoyo y nos condujo a la habitación del niño. Estaba tumbado en su cama. ParecÃa estar durmiendo tranquilamente. No mostraba signos de violencia ni ninguna causa evidente de muerte. El niño tenÃa un poco de sobrepeso, por lo que supusimos que tal vez habÃa sufrido un infarto. Aunque los infartos en niños no son comunes. No era la primera vez que nos encontrábamos con la triste tarea de levantar el cuerpo de un niño que habÃa fallecido por esa causa. Procedimos a levantar el cuerpo, lo dejamos en el vehÃculo y fuimos a despedirnos. En ese momento notamos que el niño más pequeño se acercaba a su padre y le decÃa que el ángel estaba en el patio trasero. Luego el niño se fue corriendo hacia el patio. Todos nosotros lo seguimos para ver qué estaba sucediendo. Sin embargo, cuando llegamos al patio no vimos nada fuera de lo común, pero por alguna razón que aún no logró comprender. El niño y su padre sà podÃan ver claramente que algo estaba ahà en el patio. El padre, en un acto impulsivo, le arrebató la pistola a uno de sus compañeros y apuntó a algo que él veÃa justo detrás de su hijo. Todos nos hicimos para atrás y tratamos de calmarlo, pero él le estaba diciendo al niño que se alejara de ahà y que fuera con su mamá. Sin embargo, el niño no le hacÃa caso. Ãl estaba viendo algo que era más alto porque tenÃa la cabeza hacia arriba. Nadie entendÃa lo que estaba pasando, él le gritó a su hijo ordenándole que se quitara de ahÃ, pero de pronto el niño se desplomó. En ese instante, el papá soltó un disparo y luego también se desplomó. Los dos habÃan muerto. Los s s. S. S. S. S. S. S. S. S. NS. PolicÃas hablaban por sus radios y trataban de controlar a la esposa. Yo fui hacia la pared del patio y no vi ningún orificio de bala. Entonces, poco a poco, empecé a sentir la punzada en la cabeza. En ese preciso momento, una aura corrupta se estaba metiendo un objeto justo detrás de mÃ. Cuando me giré y dirigà mi mirada al suelo. Ahà estaba la bala rodeada de la energÃa oscura. Aprovechando el caos de la situación, decidà actuar rápidamente y tomar la bala para guardarla. Después de aproximadamente veinte minutos nos informaron que debÃamos llevarnos los otros dos cuerpos y dirigirnos a la morgue. Dado que se trataba de un caso relacionado con un policÃa, se omitió el proceso de peritaje. Sé que esto estaba mal, pero asà era como las cosas se hacÃan. A veces dejamos los tres cuerpos en la morgue y nos fuimos a tomar un café para asimilar lo que acababa de pasar en ese momento. No nos a designaron una tarea conocida como cuerpo perdido. Asà es como lo llamábamos nosotros, aunque supongo que cada lugar tiene su propia forma de referirse a ello. En mi trabajo hay ocasiones en las que nos tenemos que deshacer de cuerpos. La orden siempre viene de arriba. Se trata de cuerpos que no deben ser examinados. No puedo hablar mucho sobre eso, porque es algo muy delicado. El punto es que esa madrugada nos mandaron a recoger un cuerpo del que tenÃamos que deshacernos. Nos mandaron al hospital que está en la colonia Sitlali. El cuerpo que nos entregaron fue el de una mujer que habÃa muerto de una forma que nunca antes habÃa visto. TenÃa todo el estómago abierto y le colgaba un cordón umbilical. No le habÃan hecho cesárea. La abertura que tenÃa en el estómago más bien parecÃa como si el bebé que llevaba en su vientre se hubiera salido por su propia cuenta. Tal vez no tiene mucho sentido lo que les estoy diciendo, pero yo solamente les estoy describiendo lo que vi la abertura del estómago. ParecÃan mordiscos y arañazos, algo en verdad horrible para hacer todo aún más extraño. El cordón umbilical tenÃa esa energÃa oscura que indicaba que un aura corrupta estaba en su interior. Sólo habÃa dos opciones. O se trataba de laura del bebé o se trataba de laura de la mujer, Pero para saberlo necesitaba analizar bien el cordón umbilical. Cargamos el cuerpo y nos dirigimos a un lugar que no puedo revelar. Ahà nos deshicimos el cadáver. Sin embargo, conservé el cordón umbilical. Fue algo asqueroso a las ocho de la mañana que ya estaba en mi casa. Luego de una jornada tan exhaustiva, me preparé un café muy cargado y me puse a revisar los objetos que habÃa conseguido. Comencé con la hoja blanca de la mujer. Estaba sumamente intrigado por la razón por la cual lo que estaba escrito en la hoja no era visible para el ojo o común, era comprensible que nadie pudiera ver a la infestación o el aura corrupta, pero me resultaba desconcertante que la palabra misma no fuera perceptible intente algo lleve la hoja frente a un espejo. Para mi sorpresa, en la imagen reflejada del espejo no solamente no podÃa ver la palabra, sino que tampoco podÃa detectar el aura corrupta que estaba infestando al objeto. Quizá no lo mencioné desde el principio o tal vez lo hice de forma breve, pero quiero dejarlo en claro para que no queden dudas al respecto. Yo tengo la capacidad de ver las auras a través de los espejos y otros cristales, ya que estas superficies tienen la capacidad de reflejar la luz. La luz es una de las formas primordiales de energÃa en el universo y por eso los espejos pueden revelar lo que se encuentra más allá. Asà es como puedo ver el aura de las personas en sus reflejos, aunque este fenómeno no se aplica al reflejo en el agua. Las auras corruptas, si las puedo ver, sin necesita de utilizar un espejo ni ningún otro tipo de superficie reflejante. Esto pasa de esa manera porque las auras corruptas ya no están ligadas a un alma. Las almas son imposibles de ver. Es un rasgo que forma parte de su naturaleza. Ese rasgo tiene la facultad de ocultar todo lo que se adhiere al alma. Sin embargo, cuando un aura se corrompe deja de estar oculta. Es por eso que alguien con un don como el mÃo puede detectarlas a simple vista. Pero lo que estaba pasando con esa hoja blanca era algo completamente diferente. El espejo ocultaba el laura y, además estaba el detalle que la palabra escrita no podÃa ser vista por el ojo común. No puedo decir el nombre de la palabra porque, a pesar de que no tengo idea de lo que significa, estoy seguro que se trata de algo peligroso. Hace mucho que no me pongo a pensar sobre esa hoja, pero recuerdo que en ese momento la teorÃa que da formulé era que dentro de esa hoja no era una hora corrupta, sino que a esa hoja se adhirió el ser que responde a la palabra escrita. Quizás esa mujer intentó establecer comunicación con ese ser de otra dimensión. Quizás al principio salió bien, pero luego, antes de que se cerrara el portal, en lugar de que a nuestro mundo se filtraran residuos de vibraciones de otra dimensión se ha de haber filtrado esencia del ser con el que la mujer estableció contacto. Es probable que la mujer se haya percatado de lo ocurrido y haya intentado destruir la hoja, pero falleció antes de lograrlo. La palabra que puedo ver en la hoja debió haber sido escrita por ese ser una vez que ya estaba dentro de ella. Esto explicarÃa por qué no es visible para el ojo común. Mi teorÃa también da cuenta de por qué el espejo oculta lo que se encuentre en la hoja. Dejé la hoja a un lado y saqué la bala para examinarla. Quiero recalcar que no se trataba del casquillo, ya que ese quedó cerca del cuerpo del policÃa. Yo tomé la bala. En cuanto la vi me llevé una gran sorpresa. Esa bala, si habÃa impactado con algo? Esa bala, si habÃa impactado con algo? Ese algo invisible al parecer, fue lo que provocó la muerte de los dos niños y también del policÃa, ya que era el aura del policÃa la que estaba presente en la bala. El niño pequeño dijo que se trataba de un ángel. Si eso en realidad era asÃ, que no lo puedo asegurar me. Resulta bastante extraño que un ángel hubiera venido a nuestro plano a matar a dos niños y a un adulto. Personalmente considero más probable que no se tratara de un ángel, pero el niño creyó que sà lo era. Esa es mi opinión al respecto. Dejé la bala y saqué el cordón umbilical. Fue sencillo identificar que el laura que estaba ahà era de la mujer. La energÃa que habÃa causado la infestación provenÃa de otra dimensión, como en todos los casos que he presenciado. Sin embargo, esa energÃa era sumamente peculiar, ya que era prácticamente idéntica a la energÃa de nuestro propio plano. Esto carece de sentido, ya que cada dimensión posee su propio rango de vibración caracterÃstico para su energÃa. No obstante, la energÃa que habÃa corrompido el aura de la mujer era casi indistinguible de la energÃa de nuestro mundo. SabÃa que provenÃa de otra dimensión, debido a que la energÃa de nuestro plano no puede corromper un aura de esa manera. Sin ninguna duda, la procedencia de esa energÃa ha sido una de las grandes interrogantes con las que me he encontrado, y ya ni hablar de la criatura que llevaba esa mujer en su vientre, porque, al parecer, no pertenecÃa a este mundo. Eso explicarÃa por qué nos pidieron deshacernos de su cada. El último objeto del que les quiero hablar es de una cámara Nokia. Esa cámara no la obtuve. Mientras trabajaba, esa era mÃa la compré para hacer un experimento. En el dos mil catorce conocà a una persona que estaba muy enferma. Afirmaba que los doctores le habÃan dicho que su enfermedad era incurable, que iba a morir. Además, él estaba seguro que esa enfermedad se la habÃan provocado con brujerÃa. Yo me ofrecà a darle una cantidad fuerte de dinero a su familia. Si aceptaban un trato, yo les daba la Cámara para que le tomaran seis fotos a las tres de la tarde y seis fotos a las tres de la mañana. Asà hasta que muriera. La familia ya estaba resignada, sabiendo que el señor su familiar se iba a morir y como eran de bajos recursos, aceptaron mi trato. Les di la indicación que, en cuanto a su familiar muriera ya no tocaran la Cámara y me llamaran de inmediato. Con el experimento pude comprobar que, tal y como el señor decÃa, lo habÃan enfermado con brujerÃa, porque en las últimas fotos que le tomaron con vida, si pongo las fotografÃas en el espejo, se puede ver una energÃa inusual, además de que la Cámara quedó infestada con el laura corrupta de la persona. Relato escrito y adaptado por Ramiro contreras








