El Camino De Jesús Y Las Reliquias Sagradas De Tierra Santa Historias De Terror - REDE

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Nota del escritor Ramiro Contreras. No se puede hablar de Tierra Santa sin tomar en cuenta todos los acontecimientos narrados en los textos sagrados. Hebreos árabes israelitas, judÃos, asirios, babilónicos, y podrÃa seguir asà todo el dÃa, nombrando todo lo que hay que considerar para poder realizar un análisis correcto de Tierra Santa. Otra cosa que se debe tomar en cuenta, aparte de los textos sagrados, son los alrededores, porque los terrenos de alrededor también tuvieron su papel y su participación en aquellos tiempos. Me refiero a Egipto, Jordania, LÃbano, Siria, Irak y, por supuesto, Palestina. Pero no estamos aquà para hablar de conflictos armados. La investigación del dÃa de hoy se centra en todos los mitos y leyendas que giran alrededor de la Tierra Santa. Todo lo que se va a decir hoy es bajo un enfoque muy onr objetivo, porque se tomará en contexto la visión de todas las religiones que están metidas en esos terrenos sagrados. Además de que yo soy ateo, por lo tanto, no tengo ninguna intención de darle más importancia a una religión que a otra. Desde mi punto de vista, todas merecen el beneficio de la duda. Entonces vamos a comenzar fuerte. Hablemos de la cruz que el judÃo Jesús de Nazaret fue obligado a arrastrar hasta la cima del Monte Calvario. Es curioso, porque diferentes estudios teológicos sugieren que los restos del primer hombre bÃblico adán fueron colocados en unas cuevas ubicadas por debajo del Monte Calvario, por encima del hombro pudiera parecer que no existe ninguna conexión más allá de una simple coincidencia. Pero en las cosas mÃsticas no existen las coincidencias. El acontecimiento de la crucifixión de Jesús, especÃficamente de aquella cruz de madera, esconde un origen mÃstico que está relacionado tanto con Adán como con el Edén. Analizando a detalle el Libro del Génesis, el Libro de Ezequiel, el Corán algunos otros textos sueltos tanto reconocidos como apócrifos. Sabemos que el jardÃn del Edén estaba bordeado por cuatro rÃos. Un dato es que la palabra edén proviene de una palabra en la lengua sumeria. Esto es interesante porque respalda la teorÃa de que todas las historias de todas las religiones que nacen en Tierra Santa son una adaptación de las historias del ancestral pueblo sumerio. Regresando a los cuatro rÃos, se sabe que dos de esos rÃos son los actuales Tigris y Eufrates. Ambos rÃos atraviesan territorio sirio, que ya dijimos que esos territorios fueron de mucha importancia para las Tierras Santas, asà que tenemos que el JardÃn del Edén estaba relativamente cerca de Israel. Entonces, si Adán y Eva fueron expulsados de una zona especÃfica en Siria, no suena tan descabellado que, al momento de morir, su cuerpo fuera colocado en Jerusalén, ya que no está tan lejos un punto del otro. Pero aquà no termina la historia. Les quiero recordar que dije al principio que aquà se iban a tomar en consideración los textos sagrados de Tierra Santa y de sus alrededores, siendo un total de siete paÃses. Entonces, en varios documentos, incluyendo algunos de los que fueron encontrados en el mar muerto, los llamados apócrifos. Se menciona que Adán y Eva no tuvieron dos hijos, sino tres, siendo CaÃn el mayor, luego Abel y el menor se llamó Seth. Seth fue engendrado a imagen y semejanza de Adán. Después de que CaÃn acabara con la vida de Abel, Cuando Adán enfermó, envió a su hijo, Seth a la puerta del edén para rogar a Dios por unas gotas del aceite de la misericordia que destilaba el árbol de la vida, con la intención de hunguir la cabeza de su padre, que estaba enfermo. Ese árbol de la vida era el otro gran árbol que crecÃa al lado del árbol cuyo fruto ocasionó el exilio de Adán y Eva, Seth encontró fácilmente el camino hacia el paraÃso, ya que ninguna hierba habÃa crecido sobre las hierbas de Adán y Eva desde su partida, Asà que Seth solamente tuvo que seguir los pasos de su padre. Al llegar a la puerta del paraÃso, se le presentó el arcángel San Miguel, quien le informó que Dios no le darÃa el aceite para hunguir la cabeza de su padre, pero le otorgó tres semillas del árbol. Le indicó que debÃa colocarlas debajo de la lengua de Adán inmediatamente después de que muriera, cuando aún habÃa salido debajo de su lengua. Luego, las semillas aumentadas con la saliva de Adán debÃan ser plantadas. De cada una de esas semillas. CrecerÃa un árbo cuyos frutos, al ser molidos y untados en el cuerpo de Adán, le permitirÃan revivir. Asà lo hizo Seth. Luego de que sembró las semillas brotaron tres árboles distintos, un cedro, un ciprés y un pino. Esos árboles, como Seth lo sembró uno al lado del otro, crecieron funcionando sus troncos y, por lo tanto, se volvieron un solo árbol. Ese error provocó que de aquel árbol no brotara nunca ningún fruto y, por lo tanto, Adán no revivió jamás. Pasaron los años. Se tuvo un hijo de nombre en Oz y de la descendencia de Enós nació Jaret y de esa descendencia nació enoch que no se debe confundir con el otro enoch que es descendiente de CaÃn. El enoch que nos interesa viene del linaje de Seth. El bisnieto de enoch es noé dentro de la descendencia de Noé, pero diez generaciones después nació Abraham y dentro de la descendencia de Abraham, pero seis generaciones después nació Moisés hilando un poco y para que no se pierde el hecho de que todo está conectado, tenemos que Adán es expulsado del paraÃso. Junto con Eva, tiene un tercer hijo de nombre Seth. Cuando Adán enferma envÃa a seda al paraÃso y regresa con tres semillas, de las cuales por error de Seth crece un tronco que fusiona a tres árboles diferentes. Luego pasan dieciséis generaciones y de la lÃnea genealógica de Seth nace Moisés. Esto es importante porque, aunque en textos religiosos se dice que el báculo de Moisés fue pasando de generación en generación desde Adán, algunos estudios teológicos sugieren que esas conclusiones se deben tanto a errores de traducción sobre traducción, asà como a las malas interpretaciones, y que, en realidad, de lo que se va a pasar entre generaciones es el conocimiento de la ubicación en la que estaba aquel árbol que nació de las tres semillas del paraÃso. Entonces, haciendo una reinterpretación bajo ese argumento, Moisés habrÃa viajado hasta allá para arrancar un pedazo de ese árbol y esa serÃa su vara con la cual partió el agua en dos para poder escapar de Egipto durante el éxodo. Hay que regresarnos a Abraham, que es descendiente de seth. Abraham tuvo un nieto que se llamó Jacob. Ãl tuvo trece hijos. Dos son muy importantes. El primero es Levy porque la descendencia de Levi es que nació Moisés y el otro hijo importante de Jacob es Judá, porque en su descendencia, pero diez generaciones después nació el rey David, cuyo hijo fue el Rey Salomón. Y este Rey Salomón es importante porque en una ocasión, cuando la Reina de Saba lo visitó y vio a la rbol que habÃa nacido de las semillas del paraÃso, le profetizó que el hijo de Dios serÃa colgado en él para morir. AhÃ, Tras escuchar esas palabras, el Rey Salomón ordenó que el árbol fuera cortado y enterrado en un lugar donde no le dijo a nadie muchos años después, cientos de años, precisamente porque el Rey Salomón jamás informó de que habÃa enterrado el árbol en ese preciso lugar. Ahà se hizo una excavación para construir el estanque de Bethsata. La cuestión es que al excavar encontraron el árbol enterrado en perfectas condiciones, como si no hubiera pasado el tiempo sobre su tronco. Asà que, como la crucifixión ya se llevaba a cabo, el enorme tronco del árbol fue llevado a los talleres madederos, donde se preparaban las cruces para esa condena de muerte. En el lugar de las excavaciones quedaron algunas astillas del tronco. Asà que, cuando fue vertido con agua y ya para ser utilizado como piscina, el agua fue dotada de cualidades milagrosas durante un corto periodo de tiempo. Curiosamente, en la Biblia en Juan Cinco se narra que Jesús llega a esa piscina muchÃsimos años después de que el árbol hubiera sido encontrado. Ahà encuentra una persona cuyas piernas no sirven. Esa persona estaba ahà porque, aunque en ese momento las aguas ya no eran milagrosas, toda la gente creÃa que sÃ, asà que ese hombre estaba ahà con la intención de ser curado. Pero Juan cuenta que Jesús sanó al hombre porque él sabÃa que el hombre no se recuperarÃa aunque entrara en la piscina. Pasa el tiempo y se determina que Jesús será sometido a una crucifixión por delitos que los religiosos de la época le imputan, asà que se ordena preparar la cruz para él. Para este punto ya habÃa sido utilizada toda la madera de aquel tronco nacido de las semillas del paraÃso. La última cruz que fue fue construida con su madera fue la cruz en la que Jesús fue crucificado. Posteriormente, tras la crucifixión, la madera de la cruz fue colocada junto con el cuerpo de Jesús, como era la costumbre de la época debido a que habÃan tocado a un muerto. Todos sabemos lo que se dice que pasó después. Hay dos versiones. La más aceptable entre los creyentes es que resucitó y la otra versión es que se robaron el cuerpo. Independientemente de lo que haya sucedido. Lo que sà es un hecho es que, debido a toda la popularidad y al enorme misticismo que se habÃa acumulado alrededor de la figura de Jesús, todas las cosas que estaban dentro del sepulcro fueron movidas a otro lugar, porque los religiosos de la época no querÃan que esos objetos se volviera en el centro de una adoración, porque eso les resultaba peligroso. Lo que hicieron con la cruz fue llevarla al lugar donde habÃan sido colocado los cuerpos de los dos ladrones que habÃan sido crucificados junto a Jesús. Unos trescientos años después, la madre del Emperador Constantino logró descubrir la cruz en Jerusalén, después de persuadir a ciertas autoridades judÃas para que le revelaran la ubicación. Durante las excavaciones en el lugar indicado un perfume muy fragante comenzó a emanar y al cavar se encontraron tres cruces clavos y otros instrumentos. Como ella no tenÃa ni la más mÃnima idea de cuál de las tres cruces era la de Jesús. Lo que hizo fue mandar a traer a una persona que estuviera padeciendo una enfermedad incurable. Esa persona, al tocar una de las cruces, quedó sanado al instante. De esa manera, la madre de Constantino pudo identificar cuál era la Cruz de Jesús. Una vez, teniendo la certeza, decidió dividir la Cruz en dos, dejando una parte en Jerusalén y llevándose el resto a la capital del Imperio Romano. Posteriormente, ella y su hijo mandaron construir un grandioso templo en el lugar del hallazgo, la famosa BasÃlica del Santo Sepulcro, donde resguardaron las reliquias. Pero el Emperador Constantino, estando consciente de que ese objeto representaba una gran tentación para sus enemigos, lo que hizo fue dividir la cruz en múltiples fragmentos y los entregó a personas de su entera confianza, quienes jamás revelaron que la tenÃan en su pertenencia. De esta manera, si la BasÃlica del Santo Sepulcro era asaltada, sólo se llevarÃan una parte de la Cruz. En el año seiscientos catorce, tal y como Constantino habÃa anticipado, el rey Persa Cosroes dos invadió Jerusalén y tras su victoria saqueó la BasÃlica del Santo Sepulcro, se llevó el fragmento de la cruz y la colocó debajo de los pies de su trono en señal de desprecio hacia la religión cristiana. Sin n n e r r o, el emperador bizantino Heraclio derrotó a Cosroes II en el año seiscientos veintiocho, y poco después, en una ceremonia celebrada el catorce de septiembre de ese año, los pedazos de la cruz regresaron a Jerusalén. Digo los pedazos porque durante los más de diez años que estuvo en pertenencia de los persas, se le arrancaron varios fragmentos que fueron entregados a los allegados del rey Cosroes II. Algunos de esos fragmentos terminaron en una caverna en Armenia, la cual fue encontrada mucho tiempo después por un grupo de monjes de la Iglesia Apostólica Armenia. Se dice que uno de los fragmentos que Constantino entregó a gente de su confianza fue llevado a Roma mucho tiempo después y que fue sepultado bajo la BasÃlica de San Pedro. También se dice que otro de los fragmentos se encuentra en Estambul, en TurquÃa, debajo de la Catedral de Santa SofÃa. En cuanto al resto de fragmentos, es bastante probable que de una u otra manera hayan terminado siendo vendidas en el mercado negro de artefactos religiosos. Existe una leyenda que gira en torno a los fragmentos de la cruz de la crucifixión. Según esta leyenda, cualquier individuo que posea la cruz o la toque sufrirá una maldición o un destino trágico. La maldición se dice que comenzó cuando el emperador Constantino decidió convertirse al cristianismo y ordenó la construcción de la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén. De hecho, se dice que la caÃda de Constantino a manos del rey Persa fue debido a esa maldición. También se tiene la creencia que los monques que encontraron algunos fragmentos de la Cruz en aquella caverna tuvieron muertes horribles. Inclusive acontecimientos históricos muy importantes se han atribuido a dicha maldición. Por dar un ejemplo, la caÃda del Imperio Romano y la invasión de los musulmanes. Otra reliquia de la crucifixión que es casi tan importante como la Cruz, es la corona de Espinas y, al igual que la Cruz, la corona de Espinas tiene una historia turbia y enigmática que ha desconcertado a expertos y creyentes. Por igual para comprender todo el misticismo que se esconde detrás de su origen. Hay que remontarnos miles de años hacia el pasado, exactamente hasta hace cinco mil años. En esa época, la civilización sumeria estaba en su máximo esplendor, y mucho de ese esplendor se debÃa a su sistema religioso, en el que la figura más importante era el Dios Supremo anu Y, como era normal en aquella época, todas las culturas menos imponentes adoptaron la figura del Dios supremo Anum, pero bajo otro nombre. El nombre utilizado fue Ilú y lu Era adorado desde Ugarit ciudad ubicada en la costa mediterránea del norte del territorio que hoy Siria. Su culto cubrÃa toda la costa bajo el control de los fenicios, abarcaba toda la tierra de Canaán, que comprende la totalidad del territorio palestino israelÃ, una parte de Siria y una parte de Egipto. Por supuesto que también se adoraba a Ilu en las tierras alrededor de Sumeria, pero el culto a Ilu creció tanto que se extendió hasta los territorios que hoy son de Jordania, LÃbano, Chipre y TurquÃa. Como podrán darse cuenta, no se trataba de cualquier deidad. Era muy importante. Muchas veces considerado el ser primigenio del universo, la materia original y también la energÃa dadora de vida. Con el paso del tiempo y la evolución tanto del lenguaje como de escritura, el Dios Silú pasó a llamarse él. Ese nombre le resultará familiar a los que hayan leÃdo textos religiosos, porque, por ejemplo, en el tanaj que es el conjunto de libros sagrados canónicos en s el judaÃsmo, Dios se hace llamar a sà mismo como el Shaddai es el nombre con el que Dios se le presenta a Moisés no ya ve ese solo es un tÃtulo, al igual que Elohim. Son tÃtulos que Dios utilizó, se los explicó. Piensen en el nombre de su progenitor. Ese serÃa el equivalente al nombre él. Claro que ustedes no le van a llamar por su nombre. Le dicen padre o papá, que son tÃtulos descriptivos que indica la relación que ustedes tienen con su progenitor. Entonces su padre tiene un nombre, pero decirle papá también es correcto. Lo mismo ocurre con Dios. Decirle ya ve es correcto, pero ese no es un hombre, ya que quedó claro que Anu es Ilú, que Ilú es él y que Dios se presentó a sà mismo con el nombre él. Creo que está claro que se trata de la misma deidad los sumerios narraban que Anu tuvo hijos, los Anunakis, siendo los más importantes en il y Enki las culturas que adoraban a Ilu decÃan que tuvo varios hijos, siendo los principales jam y Baal. Los diversos textos religiosos cuentan que Dios creó a los ángeles, siendo los más destacados. Un ángel misterioso del que jamás se da el nombre solo se le nombra como el ángel de Jabé y el otro ángel destacado es los bell Es, decir, Satanás. Entonces tenemos que Enki Baal y Lucifer son la misma deidad. Esto es muy importante porque Baal aparece en muchos textos religiosos. Por ejemplo, en el tanaj el Dios, Baal es llamado uno de los falsos dioses, al cual los hebreos se rendÃan culto en algunas ocasiones cuando se alejaban de jave. Un dato importante es que Baal es el nombre primogenio de Satanás, pero también es un tÃtulo que utilizaban los demonios para dejar en claro que estaban al servicio de Baal. Por ejemplo, Baal Moloch es un demonio que aparece en el Tanaj cuya adoración involucraba sacrificios de niños. Un demonio que es más conocido que también utilizaba el mismo tÃtulo era Baal Zebub, cuyo nombre actual es obvio de deducir, es decir, Belzebú. La palabra Baal aparece unas noventa veces en el antiguo Testamento y hay que saber interpretar cada una de esas menciones para discernir si se refieren a demonios al servicio de Baal o si se refieren a vaal en sà mismo. Regresando al Tanaj, ahà se menciona un duelo entre el profeta ElÃas y los sacerdotes de Jezabel, que eran los sacerdotes paganos el culto a Baal. Lo que dice el Tanag es que ambos bandos ofrecieron un reto que consistÃa en emprender la leña donde se habÃa sacrificado un buey el Dios que lograse prender el fuego primero serÃa el verdadero, como llave, fue el que ganó le mandó al profeta ElÃas que matara a todos los sacerdotes paganos que formaran parte del culto a Baal. El texto termina diciendo que, luego de que todos los sacerdotes paganos de esa ciudad murieran, cayó una lluvia que le puso fin a una sequÃa que llevaba azotando la región desde hace muchos años. Atrás. Bien, ahora todo esto es importante porque los únicos sacerdotes paganos que fueron exterminados, al menos según el tanaj, fueron los de esa ciudad, lo que significaba que el culto a Baal se mantuvo en otros lugares. Muchos textos apuntan a que ese culto pagano estaba infiltrado en las filas judÃas. Inclusive es posible que soldados romanos hayan sido iniciados en el culto a Baal. Si esa teorÃa tiene algo de verdad, no es descabellado pensar que el culto a Baal tuvo un papel importante en toda la sucesión de hechos que llevaron a que Jesús terminara crucificado. Y no solo eso, sino que es bastante probable que fueran los sacerdotes paganos al servicio de Baal los que hubieran hecho la corona de Espinas que le fue colocada como sÃmbolo de humillación y, al mismo tiempo, como instrumento de tortura. Pero no sólo eso, sino que esa corona de Espinas no fue hecha especÃficamente para la crucifixión. Se cree que ese objeto pudo haber sido utilizado durante muchos años antes en rituales de sacrificio y ceremonias de iniciación y que, debido a su simbologÃa, fue colocada en la cabeza de Jesús como una manera de decir que Baal estaba por encima de él. Como ya expliqué antes, todos los objetos que tuvieron, aunque sea una mÃnima relación con la crucifixión, se volvieron objetos muy codiciados y fueron pasando de mano en mano mientras eran llevados a diferentes partes del mundo. Con el pasar de los siglos, inevitablemente, la corona sufrió fragmentaciones, lo que permitió que espinas individuales se esparcieran sin que jamás se conociera su paradero. Tanto asà que se tenÃa la creencia de que una gran parte de la corona de espinas se encontraba resguardada en la Catedral de Notre Dame. En ParÃs, Francia hasta antes del incendio. Al igual que con la Cruz, se dice que la corona de Espinas posee un poder sobrenatural que puede ser tanto curativo como mortal. Las leyendas cuentan que aquellos que la han tocado o que tan siquiera han tenido contacto con unas solas de sus espinas han experimentado extrañas sensaciones y han sido vÃctimas de accidentes o tragedias. También se rumorea que la corona de Espinas tiene la capacidad de generar energÃas negativas y que puede ser usada para invocar fuerzas oscuras, lo cual le da más fuerza a la teorÃa de que esa corona le pertenecÃa al culto de Baal si era un objeto de una secta satánica. No suena nada raro que tenga vÃnculos con energÃas oscuras. Según los mitos que rodeaban a la corona de Espinas. Aquellos que la han poseÃdo en el pasado han sufrido graves enfermedades, desastres personales y tragedias familiares. Los rumores dicen que incluso el mismo Napoleón Bonaparte, después de haberla tocado, cayó en desgracia y terminó sufriendo un final trágico en la isla de Santa Elena. Pero asà como se hablan cosas terribles de la corona de Espinas, también se le han atribuido cualidades milagrosas. Desde tiempos antiguos se creÃa que al tocar la corona de Espinas se adquirÃa la capacidad de curar enfermedades y aliviar el dolor. Está, por ejemplo, la historia de San Vicente Ferrer. Se dice que portaba varias espinas de la corona en sus misiones y utilizando esas espinas, logró sanar a numerosos enfermos. La creencia en los poderes de la corona de Espina se sustenta en la idea de que debido a su cercanÃa, Jesús y su sacrificio, posee una conexión directa con el poder divino, convirtiéndola en un objeto sagrado y único. Ya habiendo hablado de la Cruz y de la corona de Espinas, toca hablar de los tres clavos y de la lanza del destino. Al igual que los objetos anteriores, tenemos que remontarnos a los tiempos bÃblicos hasta los hijos de Adán. Ya hablamos de la descendencia de seth Ahora toca hablar del árbol genealógico que se desprende de CaÃn. Luego de que CaÃn matara a su hermano Abel, Dios castigó a CaÃn condenándolo a vagar por el mundo, además de que le impuso una marca para que todo aquel que lo viera supiera que habÃa actuado en contra de la voluntad de Dios. En su peregrinaje, CaÃn llegó a la tierra de Noth que estaba al este del ParaÃso. Según los diversos textos judÃos, en esas tierras vivÃa Lilith, la primer mujer de Adán. AsÃ, los hijos de CaÃn y las hijas de Lilith procrearon entre ellos, dando origen a la tribu que posteriormente fundarÃa el culto a Baal, cuyos mayores exponentes habitarÃan en tierras que hoy pertenecen al paÃs de Siria. De aquà hay que dar un salto en el tiempo hasta cuando comenzó la persecución a Jesús en esa época, ya que se estaba orquestando que el nazareno fuera crucificado. Las dudas invadieron a las autoridades judÃas. Si bien ellos no creÃan que Jesús fueran mesÃas, una gran parte de los religiosos importantes no descartaban del todo la posibilidad de que fuera un profeta elegido por Dios claro que eso no podÃan dejarlo saber, porque si los sumos sacerdotes aceptaban que Jesús de una u otra forma, si era un enviado de Dios, eso hubiera significado una gran revolución polÃtica y religiosa que definitivamente no les convenÃa. Lo que ellos temÃan era que si en verdad Jesús era hijo de Dios, los clavos no fueran capaces de atravesar su carne para clavarlo en la cruz. Entonces, como habÃa nexos entre las autoridades judÃas y el culto de Baal, lo que hicieron fue solicitarle a los humos sacerdotes de ese culto pagano que ellos utilizaran su magia para forjar tres clavos. De esa manera, Independientemente de que el cuerpo de Jesús fuera inmortal o divino, los clavos que llegarÃa antes de Siria podrÃan atravesar su carne o lo harÃan ver como un hombre más sin ninguna conexión con Dios. Debido a esa acción habÃa caÃdo una maldición que azotarÃa a los descendientes de aquellos que forjaron los clavos, y esa maldición los perseguirÃa durante mil años. Ellos, estando conscientes de eso, decidieron migrar del territorio sirio hacia una región en el oeste de la India y ahà permanecieron mil años y luego, al igual que su ancestro caÃn, empezaron a vagar por el mundo sin rumbo fijo. Se convirtieron en los primeros gitanos. Pero la travesÃa de los tres clavos no termina ahà y, de hecho, su destino se fusiona con el de la lanza que perforó el costado de Jesús. Cabe aclarar que la lanza no mató a Jesús. Ãl murió crucificado el soldado romano de nombre Longinos utilizó su lanza para perforar el cuerpo de Jesús, solamente para asegurarse de que en verdad estaba muerto, pero él no lo mató. En la hoja de la lanza hay tres resaltes bulbosos marcados con cruces amarillas, como si fueran medallones. Uno de los medallones muestra la silueta de un pez, que era un sÃmbolo secreto utilizado por los cristianos antes de que el Imperio romano adoptara el cristianismo como religión oficial. Este sÃmbolo se usaba porque en aquellos tiempos antes del Emperador Constantino, los cristianos temÃan por sus vidas y habÃa un peligro real de que terminaran torturados y ejecutados. Las dos letras romanas que se encuentran al lado del pez son i ir grabadas contra sods, lo que es tÃpico de la escritura utilizada en los inicios de la caligrafÃa romana. Su significado es objeto de especulación, pero algunos creen que podrÃa significar y Jesús Rex, es decir, Jesús Rey. En la Cruz de Cristo hay una inscripción y n Ri que se traduce como y Esos nazarenos rex y Adeorum, que significa Jesús el nazareno rey de los judÃos. A veces y Ir se utilizaban como abreviaturas de I NRII. Los detalles de los pececillos y las letras son tan pequeños que sólo se pueden ver a través de un microscopio. Tras la crucifixión, la lanza de lonquinos fue transportada hasta Egipto por los primeros cristianos. Según la historia, en el año doscientos ochenta y seis, allà cayó en manos del centurión romano Mauritiuos. Ese oficial estaba al mando de una legión de soldados escrito. Según la historia, en el año doscientos ochenta y seis, Mauritius llevó la lanza a Europa. El emperador romano Maximian ordenó a Mauritiuos y su legión sofocar una revuelta violenta en una zona de las Galias cerca del Lago Ginebra, en la actual Suiza. Cuando llegaron al lugar, la rebelión ya habÃa sido violentamente aplastada. Mauritius quedó horrorizado al descubrir que los hombres masacrados eran cristianos. En ese momento, el emperador decretó que se realizaran sacrificios paganos por el éxito de la misión. Mauritios y sus hombres se manifestaron respetuosamente negativos a participar. En ese contexto, Todos los habitantes del imperio estaban obligados a realizar sacrificios por el bien del emperador y del Imperio. La negativa de los cristianos se consideraba un delito serio furioso. El Emperador Maximian ordenó la ejecución de toda la legión y más de seis mil ans hombres perdieron la vida. La fe de Mauritius fue inquebrantable, a pesar de la muerte. Segura que lo esperaba, se transformó en la base del código de los caballeros templarios. Por su lealtad a su fe, Mauritius se convirtió en el santo de los soldados y los ejércitos. Por esta razón, poco después la lanza recibió un baño de plata y se grabó una inscripción en latÃn que, al ser traducida al español, dice la lanza sagrada de San Mauritius. Después de la ejecución de San Mauricio y su legión, la lanza cayó en manos del emperador romano Constantino el Grande. En tiempos de Constantino, el Imperio romano estaba dividido tanto polÃtica como religiosamente con el Imperio Occidental y el Oriental, gobernados desde Italia y TurquÃa respectivamente. Según la leyenda, antes de una batalla crucial que le darÃa el control de todo el Imperio, Constantino tuvo una visión de una cruz llameantes obras el sol junto con la frase, con este signo vencerás, este acontecimiento conmoncionó a Constantino y, en respuesta, ordenó que las primeras letras del nombre de Cristo se grabaran en su escudo y los de sus soldados. Posteriormente se convirtió al cristianismo. Como emperador cristiano, creÃa que no debÃa ejecutar a nadie, por lo que retrasó su bautismo, ya que, según la creencia de la época, el bautismo lava los pecados previos, pero no los posteriores. La decisión de Constantino de convertir al cristianismo en religión oficial del Imperio romano cambió el curso de la historia. Se cuenta que la lanza Sagrada estuvo presente en el momento en que tomó esta decisión, lo que añade un toque misterioso a la historia, porque hasta pudiera dar la impresión de que de alguna manera la lanza le aconsejó que tomara esa decisión. Constantino o construyó una nueva capital Constantinopla para su imperio cristiano. Además, su madre, Helena, quien se habÃa convertido al cristianismo antes que él. Ya se explicó aquà que viajó a Tierra Santa en busca de reliquias y regresó con lo que creÃa que eran restos de la Santa Cruz. Y, evidentemente sà encontró la cruz, pues también encontró los clavos para proteger a su hijo. Hizo fundir los clavos en la armadura de Constantino y también ordenó que se incrustara un fragmento de uno de los clavos dentro de la lanza de longino. Para eso se tuvo que partir la lanza en dos, colocar el fragmento de clavo y luego, para volver a unir todo y reforzarlo, se le colocó un recubrimiento de oro por encima del baño de plata que ya tenÃa. La historia de la lanza sagrada continuó en la Edad Media tras la caÃda del Imperio Romano de Occidente en el año cuatrocientos setenta y seis debido a la invasión de las tribus germánicas. Este perÃodo marcó el comienzo de la Edad Media, caracterizada por el caos y la violencia. Durante ese tiempo de incertidumbre y temor, se cree que se añadieron algunas piezas a la cabeza de la lanza. Durante doscientos años, la lanza desapareció de los registros históricos hasta que reapareció en manos de un poderoso rey guerrero germánico llamado Carlos Magno, también conocido como Carlos el Magno. Carlomagno era un cristiano devoto que anhelaba la gloria y el poder del Imperio Romano. Según la leyenda, Carlos Magno conservó la lanza a su lado mientras lograba la unidad de doce paÃses europeos que en ese momento estaban en constante conflicto. En el año ochocientos, el Papa lo coronó emperador de este vasto territorio que se convirtió en el sacro Imperio Romano. Carlos Magno, al parecer, añadió unas cuchillas a la lanza. Es probable que Carlos Magno haya escuchado historias sobre Constantino y su poderosa lanza y quizás unió las partes separadas del antiguo Imperio bajo una religión común, el cristianismo, creyendo que poseer la lanza le otorgarÃa el respaldo divino, como si estuviera intentando ser un segundo constantino. La lanza funcionaba como un sÃmbolo de Dios o, del respaldo de Cristo a su portador, ya que era una reliquia que habÃa tocado el cuerpo de Cristo. También era una prueba del derecho divino de los reyes y de su derecho divino de conquista. Esto podrÃa explicar la inscripción en baño de plata que refuerza la idea de que se trata de la lanza sagrada. Alrededor del año mil cuarenta y seis, Enrique III, un descendiente de Carlo Magno, ordenó que se llevaran a cabo acciones para reforzar la lanza sagrada, como la colocación de una banda de plata para fortalecer el clavo que está incrustrado dentro de la lanza. Algo pasó que la lanza dejó de estar en posesión de Enrique III y la lanza volvió a aparecer unos cincuenta años después. Durante la primer cruzada, en el año mil noventa y siete, alrededor de setenta hombres y mujeres de toda Europa respondieron a la llamada para liberar Tierra Santa de la ocupación musulmana. En su camino hacia Jerusalén pasaron por la ciudad AntioquÃa, que se hallaba sitiada tras un largo asedio. Los cruzados tomaron la ciudad, pero a su vez fueron sitiados por un ejército enemigo mucho mayor. La situación de los cruzados se volvió desesperada, sin agua, sin comida y con hombres muriendo. En ese momento un campesino llamado Pedro Bartolomé tuvo una visión en la que San Andrés le reveló que la lanza de Longino estaba enterrada en la BasÃlica de antioquÃa, los cruzados comenzaron a excavar frenéticamente en la basÃlica y, de hecho, encontraron la lanza sagrada. La consideraron una señal divina y armados con ella, se enfrentaron a los turcos derrotándolos milagrosamente. A pesar de estar en clara desventaja. Luego los cruzados se dirigieron a Jerusalén con la lanza. Pero después, una vez más y como seguirÃa ocurriendo con el paso de los siglos, se pierde el rastro de la lanza por motivos desconocidos. En el siglo XIV, la Lanza Sagrada pasó a manos de Carlos IV, un poderoso gobernante. Carlos IV era el rey de los germanos y aspiraba al trono imperial para consolidar su poder y ganar credibilidad. Se apoderó de la lanza Sagrada para albergar esta reliquia y otras importantes Carlos construyó una fortaleza impenetrable en las afueras de Praga, en lo que hoy es la República Checa, conocida como el Castillo de Karsteing. En este castillo mandó construir una hermosa capilla adornada con obras de arte y piedras preciosas de incalculable valor. Detrás del altar de la capilla se guardaron la lanza de longino y otras reliquias sagradas. Carlos IV creÃa que, al hacerlo establecido, serÃa un vÃnculo con todos los santos del cielo, quienes el dÃa del juicio final, regresarÃan a la tierra para reclamar sus reliquias y recompensará a aquellos que las habÃan cuidado. Se cree que Carlos IV quien añadió un segundo baño de oro, además de una inscripción sobre este baño de oro que indicaba que esa lanza habÃa sido la que preforó a Jesús y que, además también almacena uno de los clavos de la crucifixión. A principios del siglo XV, un descendiente de Carlos IV vendió la Lanza Sagrada al Consejo de la Ciudad de Nuremberg. Debido a dificultades económicas, esta reliquia se convirtió en uno de los principales atractivos, en uno de los negocios más lucrativos de la Baja Edad Media el tráfico y exhibición de reliquias. En el siglo XV, una de las principales funciones de las reliquias era atraer donaciones económicas. En Nuremberg levantaron una capilla temporal en el centro de la ciudad para exhibir la reliquia. La exhibición de la Lanza Sagrada se inauguró en un acto solemne al que asistieron nobles y clérigos locales, junto con otras reliquias, como un diente de San Juan Bautista, una astilla del pesebre del Niño Jesús, un hueso del brazo de Santa Ana y, por supuesto, la lanza de Longino. La Iglesia Católica ganaba una gran cantidad de dinero a expensas de las reliquias, explotando la fe de la gente. A medida que el movimiento a favor de una reforma se extendÃa las fortunas de las reliquias, incluyendo la lanza, comenzaron a declinar. La lanza se guardó en una urna de plata ornamentada y reposó allà prácticamente olvidada durante cuatrocientos años. En mil setecientos noventa y seis, durante su exitosa campaña bélica por Europa, Napoleón Bonaparte, llegó a la región los Burgomaestres de Nuremberg, temin que si se apoderaba de la lanza sagrada, se volverÃa invencible, ya que se creÃa que la lanza con la r la referió un poder a su portador para dominar el mundo. Esto generó un oscuro presagio en el caso de Napoleón, ya que si él mismo creÃa en este poder y lograba que todos también lo creyeran, adquirirÃa un poder aterrador. Por lo tanto, los burgomaestres de Nuremberg decidieron ocultar la lanza en Viena y los vieneses prometieron devolverla en cuanto se restableciera la paz. Napoleón en los años siguientes conquistó gran parte de Europa, incluyendo Alemania, y puso fin a los mil años de existencia del sacro Imperio Romano. Durante este perÃodo de causa y confusión, la lanza permaneció en Viena. Pasaron más de cien años menos de ciento cincuenta. Entonces, un señor de extrema derecha con un bigote particular llegó al poder y Cinco años después se produjo la anexión de Austria, lo que marcó el inicio de la realeza de su visión del Tercer Reich. Ese señor no dudó en apropiarse de las joyas y reliquias del glorioso pasado imperial de Austria, incluyendo la lanza de Longino. AsÃ, la lanza pasó a manos de uno de los dictadores más infames de la historia. Irónicamente, Nuremberg fue la sede espiritual de los fieles seguidores de aquel señor, donde él pronunciaba sus influyentes discursos. Fue allà donde llevó la lanza en un giro extraño del destino. Sin embargo, al final de la Segunda Guerra Mundial y la derrota alemana, el ejército ruso tomó Berlin. Los Estados Unidos se propusieron recuperar las obras de arte y reliquias saqueadas por los nazis en toda Europa y Fue en este contexto que encontraron la lanza de Longino. La lanza fue devuelta al Museo de Historia del Arte de Viena, donde permanece hasta el dÃa de hoy. La lanza es mucho más que un objeto fÃsico. Es un sÃmbolo que ha atravesado los siglos como un empleo de poder, autoridad, divinidad y sacrificio, según la tradición cristiana. Pero la lanza va más allá de ser un objeto de la fe cristiana y nos ha demostrado que se trata de un arma que puede cambiar el curso de la historia y de toda la humanidad. Ya hablamos de la corona de Espinas que se le puso a Jesús, de la cruz de Madera y de los tres clavos que lo sentenciaron a muerte, y también de la lanza romana que se aseguró que en verdad hubiera muerto. Vamos a retroceder un poco a la importante reunión que se dio antes de que comenzara la crucifixión. Me refiero a la última cena, donde Jesús estuvo con sus apóstoles. Ahà nace una de las reliquias más codiciadas a lo largo del tiempo, el Santo Grial. Algunos textos árabes sugieren que el cáliz existÃa desde antes del nacimiento de Jesús. Inclusive se teoriza que Adán llegó a verlo en el paraÃso, pero no existen suficientes datos como para hacer conjeturas de cómo fue que salió del paraÃso para terminar en manos de Jesús durante la última cena. Asà que dejaremos esa teorÃa de lado analizando diversos textos. Es bastante coherente pensar que, después de la resurrección José de Arimatea se fue a la isla de Britania llevándose consigo el cáliz utilizado en la última cena. Siendo menos riguroso con los textos, se pudiera llegar a considerar la posibilidad de que, de alguna manera, José de Arimatea hubiera logrado recolectar un poco de la sangre que brotó de Jesús cuando fue atravesado por la lanza. Pero eso es casi imposible de demostrar. Lo que sà se puede decir con bastante certeza es que cuando José de Arimatea llegó a la isla de Britania, encomendó a ciertas personas que protegieran el objeto, manteniéndolo oculto, quedando asà fundada la mÃstica dinastÃa de los guardianes del Santo Grial. Estoy muy consciente de que existen teorÃas demasiado vagas que dicen que el Santo Grial no es un objeto, sino que serÃa el linaje de sangre que Jesús hubiera tenido con MarÃa Magdalena. Pero esa teorÃa tiene fundamentos muy débiles, que se sustentan en cosas muy concretas y que su viabilidad depende de interpretaciones. Por ejemplo, el cáliz era referido en los textos antiguos como sangreal, lo que podrÃa entenderse como sangre real. Si bien esto no está tan errado, eso es más probable que se refiera a que dentro del cáliz de José de Arimatea pudo recuperar un poco de sangre de Jesús. Otra cosa que también se dice era que el Santo Grial era de oro, aunque en realidad es noventa y nueve por ciento. Seguro que fuese de plata. Algo que está muy relacionado con toda la historia del Santo Grial son los caballeros templarios, que es bastante probable que se hayan derivado de la mÃstica dinastÃa de los guardianes del Santo Grial. Los caballeros templarios han sido considerados durante siglos como los guardianes eternos del Santo Grial. La búsqueda del Santo Grial ha dado lugar a numerosas teorÃas y suposiciones a lo largo de la historia. Algunos estudiosos creen que los guardianes del Santo Grial podrÃan haber tenido la misión de llevarlo a un paÃs en Asia del Sur. Existe una versión que sugiere que algunos caballeros templarios lograron escapar de la persecución cuando el Papa Clemente v emitió una bula para enjuiciar y perseguir a la orden. Se dice que el Papa tenÃa indicios de que los templarios tenÃan en su posesión el Santo Cáliz, lo que precipitó el fin de los guardianes del Santo Grial. Algunos de estos caballeros huyeron hacia América mucho antes que Cristóbal Colón, posiblemente llevando consigo el Santo Grial. Aunque no se sabe con certeza si el Crial se encuentra en América e n s i n la vestigios templarios en varios paÃses del continente, que podrÃan resplantar esta teorÃa a lo largo de la historia. Religiosos lÃderes, papales y gobernantes de diferentes paÃses han seguido pistas en busca de este objeto. Se dice que el cáliz contiene el código de la Cristianidad y la totalidad de la enseñanza de Jesús, lo que otorgarÃa un poder significativo a quien posea la copa, que es exactamente lo mismo que se dice de todas las reliquias sagradas. Incluso Hiper realizó innumerables búsquedas del Santo Grial en todo el mundo, incluyendo España y Argentina. Ãl creÃa que tener en su poder la última Copa de la que vivió Cristo le darÃa el poder para imponer un nuevo orden en el mundo. Existe un objeto llamado o cáliz de AntioquÃa, que parece encajar con algunas descripciones del Santo Crial. Se trata de una copa de plata de unos diecisiete o dieciocho centÃmetros de diámetro con relieves sobre dorados con ornamentación de s estos estilo bizantino, que fue encontrado en Siria en mil novecientos diez por unos campesinos en la localidad de Hama. EspecÃficamente, la copa estaba enterrada junto con una cruz y con las pastas de unos libros, pero se tiene la teorÃa de que ese objeto en realidad fue hecho para proteger el grial original. Posiblemente fue elaborado en la primer mitad del siglo XVI con la única finalidad de ser encontrado y robado por aquellos que ansiaban poseer el Santo Grial de esa manera. Cuando tomaran esa réplica, regresarÃan por donde habÃan llegado, sin llevarse consigo el verdadero cáliz regresando a la última cena. Después de eso y del beso de judas, el siguiente acontecimiento importante es cuando las autoridades judÃas llevan a Jesús a comparecer ante poncino pilato, lo que ocurrió un dÃa viernes. Al llegar con pilatio, Jesús tuvo que subir veintiocho escalones de madera. Esos veintiocho escalon nes se convirtieron en una reliquia que fue nombrada como la Escalera Santa, la cual actualmente se encuentra en un templo frente a la basÃlica de San Juan de Letrán, en Roma, templo que es custodiado por los padres pasionistas. La historia de la Escalera Santa se remonta al año trescientos veintiséis, cuando Elena, la madre del Emperador Constantino, la mandó a traer desde Jerusalén a Roma. Su objetivo era preservar la referencia de los pasos de Jesús en el viernes Santo, cuando compareció ante Poncino Pilato. Incluso se afirma que en los peldaños de las escaleras se puede observar las manchas de sangre que supuestamente cayeron del cuerpo de Jesús. Esas manchas de sangre se consideran reliquias y están protegidas. Luego que Jesús subió de sus escalones mientras Judas se colgaba arrepentido de haber entregado a su maestro, Pilatos lo declaró inocente y lo mandó con herodes h herodes s. No lo declaró inocente, pero no lo juzgó. Culpable de los cargos que le imputaban los judÃos, asà que Jesús fue llevado de regreso con Pilato, quien no querÃa condenarlo. Entonces, en un intento por salvarlo, dijo que liberarÃa sólo a un hombre, podÃa ser Jesús o podÃa ser Barrabás, que era un criminal despiadado, y los judÃos prefirieron que fuera Barrabás el que quedara libre. Sin tener otra opción, Pilato se vio obligado a condenar a Jesús. Pudo haber aplicado una condena mÃnima, un castigo severo pero soportable. Sin embargo, los judÃos pidieron que fuera crucificado. Pilato se negó y dijo que recibirÃa azotes y después lo liberarÃa. Ãl. De verdad querÃa que Jesús saliera con vida. De ahà tanto, asà que le encargó a su general que se asegurara personalmente de que fuera azotado con severidad, pero que no muriera durante el castigo. Aún asÃ, Jesús recibió casi doscientos azotes que hubieran matado a cualquier ser humano, ya fuera de sangrado o por el exceso de daño causado por contusiones en todo el cuerpo, desde la cabeza hasta la punta de los pies. Cuando fue retirado del lugar de los azotes, su madre, MarÃa limpió la sangre con una especie de toalla. Esas toallas también son consideradas reliquias sagradas, pero no es posible profundizar en la historia de esos objetos, porque no se sabe nada de lo que pasó con ellos. Después fue que le colocaron la corona de Espinas y luego lo llevaron de nuevo con Pilato, quien ya querÃa liberarlo, pues habÃa sido castigado, pero los judÃos insistÃan en que lo querÃan crucificar. Es entonces que pilato para no sentir culpa, decide lavarse las manos, dejando en claro que él no está de acuerdo con la absurda crueldad de los judÃos. Fue asà que comenzó el torturoso caminar hasta el Monte Calvario, entonces cayó una vez. Luego volvió a caer una segunda vez y es en esa caÃda que MarÃa corre a querer ayudarlo. Jesús todavÃa cayó una tercera vez. Para este punto era más que evidente que Jesús no podÃa seguir adelante, asà que los soldados romanos le ordenaron a un hombre que pasaba por el lugar que lo ayudara. El nombre de esa persona era Simón de Sirene. Aún asÃ, el cuerpo de Jesús ya no soportaba ni siquiera con la ayuda de Simón, asà que cayó una cuarta veas es. Entonces, mientras está tirado en el suelo, que una mujer verónica se acerca y con su velo le limpió un poco de la sangre y del sudor que Jesús tenÃa en el rostro. De manera inexplicable, el rostro de Jesús quedó plasmado en ese velo, convirtiéndose inmediatamente en una reliquia sagrada de la que, por desgracia, tampoco se sabe mucho de la travesÃa que tuvo al pasar de los siglos más adeno adelante, Jesús sufrió una quinta y una sexta caÃda después de una torturosa travesÃa. Finalmente llegaron a la cima del Monte Calvario, donde ya estaban los dos ladrones, que también serÃan crucificados. Ahà cayó una séptima y última vez. Aquà es importante aclarar que, a pesar de que muchos creyentes tienen la idea de que Jesús sólo cayó tres veces en realidad, la Biblia en ningún momento menciona que Jesús haya caÃdo. Se interpreta lo que hizo, pero no está escrito de forma explÃcita y como dije al principio. Aquà tomé en consideración todos los textos sagrados existentes y hay uno que dice que fueron siete las caÃdas. Estando ahÃ, los soldados le arrebataron su túnica y la rasgaron. El evangelio de Juan dice que los soldados romanos se sortearon esa túnica, que es de hecho considerada una reliquia sagrada. El motivo por el cual los soldados estaban interesados en la prenda no era porque creyeran que tuviera algo especial, sino porque esa túnica estaba tejida en una sola pieza y, por lo tanto, no tenÃa costuras, lo que en aquella época tenÃa cierto valor por la calidad. Esto puede sonar muy repetitivo. Pero la madre de Constantino también logró dar con esa reliquia y se dice que le envió a la ciudad de Tréveris, donde Constantino habÃa vivido antes de convertirse en emperador, para saber qué fue lo que pasó después de que Jesús llegara al lugar de su crucifixión. Solo hace falta analizar todos los estudios forenses que se le han realizado a la última y más importantes de las reliquias sagradas, es decir, la Sábana Santa. Al final analizaremos la veracidad de la Sábana Santa, pero vamos a centerarnos en los hechos que los estudios médicos y forenses arrojan de manera innegable. Se sabe que llegó con varios dientes rotos y las rodillas destrozadas. Primero le clavaron las muñecas, todas las imágenes religiosas. Lo mostrarán con las palmas clavadas, pero eso es falso. Fueron sus muñecas las atravesadas por los clavos. Es importante mencionar que los clavos atravesaron la articulación radiocubital inferior, lo que provocó la contracción de los dedos pulgares. Por eso, la imagen de la sábana Santa sólo muestra cuatro dedos. El clavo que le atravesó los pies atravesó su carne sin mayor dificultad, de tal manera que su pierna izquierda quedó fija en posición de flexión. La muerte de Jesús estaba cerca, pero mientras tanto, el proceso de crucifixión seguÃa prolongando. Su agonÃa le estaba costando mucho trabajo respirar mientras su corazón latÃa ciento ochenta pulsaciones por minuto. Para poder respirar tenÃa que utilizar la poca fuerza que le quedaba para que las piernas le ayudaran a enderezarse un poco y asà poder jalar aire al intendor. Eso ocasionó que se desmayara, pero como aún le costaba respirar, recobró el conocimiento Sólo que sus piernas ya no servÃan. Sólo podÃa jalar un poco de aire intentando enderezarse con los músculos desgarrados de la espalda y la escasa fuerza de sus brazos. El estado fatÃdico sumado a la fuerza sobrehumana que Jesús estaba haciendo para respirar provocaron que su corazón reventara a las trece en punto de la tarde. Jesús murió. Entonces llega aquel soldado romano con su lanza y perfore el costado derecho del crucificado, pero para ese momento Jesús ya estaba muerto. La lanza entró por encima de la sexta costilla. Atravesó el pulmón y se abrió paso hasta el corazón abriendo la aurÃcula derecha, provocando que de la abertura brotara sangre de la vena cava superior y lÃquido ceroso del pulmón. Después lo bajaron y lo trasladaron al sepulcro en ese trayecto. Por efectos de la gravedad, la vena cava inferior también se vació dejando un reguero de sangre que llegó hasta la cintura de Jesús el resto. Creo que todos lo podemos intuir. Respecto a la Sábana Santa, siempre se ha buscado desacreditar su veracidad, no sólo la ciencia, sino también los medios, porque sirven a intereses particulares. Tanto asà que en septiembre de mil novecientos ochenta y ocho se causó un gran revuelo en todo el mundo cuando, según unos estudios realizados con carbono catorce. El tejido de la Sábana Santa fue dotado en el perÃodo medieval, que abarcaba desde los años mil doscientos sesenta hasta mil trescientos noventa. Esos resultados llevaron a la conclusión de que la imagen grabada en la Sábana Santa podrÃa ser una falsificación. Sin embargo, pronto surgieron crÃticas y cuestionamientos sobre la precisión de los resultados del carbono catorce. Se destacaron hasta veintiséis regularidades en los procesos de datación realizados por los tres laboratorios involucrados. Algunos sugirieron que podrÃa haber habido problemas en la selección de las muestras o en la manipulación de la Sábana Santa, lo que podrÃa haber afectado los resultados. Algunos investigadores y cientÃficos han propuesto teorÃas que sugieren que la imagen podrÃa ser genuina y que las irregularidades en la datación de carbono catorce podrÃan deberse a factores desconocidos o a la contaminación de la tela. A lo largo de los siglos, las primeras fotografÃas de la Sábana Santa, tomadas por un fotógrafo turinés encargado por la Casa de Saboya, permitieron el mundo ver por primera vez el rostro y la imagen auténtica del plasmado en la Sábana Santa. Ese descubrimiento confirmó que la Sábana Santa es una especie de negativo fotográfico. Las investigaciones sobre la Sábana Santa continuaron y un grupo de expertos examinó la tela y tomó muestras de los hilos de lino. Para sorpresa de todos, no se encontraron rastros de pintura tintes o pigmentos en la tela. Nadie podÃa explicar cómo se habÃa formado la imagen en la Sábana Santa. Un profesor del Instituto de TecnologÃa Textil de Gante examinó los hilos de lino bajo el microscopio y descubrió la presencia de fibras de algodón. Eso planteó una nueva incógnita, ya que en Europa no se tejÃa algodón hasta finales del siglo XV. La Sábana Santa también habÃa sido tejida a mano con una textura conocida como espina de pescado, una técnica que nos introdujo en Europa hasta el siglo XV. La pregunta que surgió fue como un falsificador de los siglos XIII y XIV pudo haber incorporado fibras del algodón en una tela que aún no se conocÃa en Europa. Además de los detalles técnicos, médicos y antropólogos examinaron la figura plasmada en la sábana. Ese hombre tenÃa rasgos caucásicos. Una altura de uno ochenta y uno metros, una caja toráxica de noventa y nueve centÃmetros de perÃmetro, piernas de noventa y cuatro centÃmetros de longitud, extremidad de superiores de ochenta y dos centÃmetros, hombros a cuarenta y cinco centÃmetros de altura, rodillas de cuarenta y dos centÃmetros de perÃmetro máximo y un peso alrededor de los ochenta kilos. Los cientÃficos han tratado de imitar la imagen de la Sábana Santa utilizando diversos procedimientos como pinturas, soluciones acuosas, calcos sobre cadáveres e impresión al fuego. Sin embargo, los resultados de estas copias son decepcionantes. Eso plantea la duda sobre cómo el supuesto falsificador de los siglos XIII o XIV logró plasmar una figura tan precisa y detallada de un cuerpo humano. Pero las sorpresas en torno a la Sábana Santa continuaron. En las noches del veintitrés de noviembre de mil novecientos setenta y tres, un experto en una variante de la botánica dedicada al estudio del polen y las esporas tuvo acceso a la Sábana Santa y tomó muestras del polvo adherido al lino. Esas muestras fueron analizadas al microscopio electrónico, revelando la presencia de polen de plantas tÃpicamente palestinas entre los hilos del Tejido. Además, se encontraron polen de plantas extintas que crecieron en la región del Neggeb y en los extractos sedimentarios del lago Genezaret hace dos mil años. También se encontró polen de una planta exclusiva de TurquÃa y de otras nueve especies de plantas de la región de AnatolÃa. Además, se identificaron dos especies de plantas que crecieron en Francia, Italia y España. En total, se encontraron veintidós tipos de polen que sugieren un recorrido de la Sábana Santa por Israel, AnatolÃa, constantinopla, Francia e Italia. Ese otro descubrimiento plantea la pregunta de cómo el supuesto falsificador de los siglos XIII o XIV, que tanto claman los medios informativos, haber seleccionado y plasmado poulen de varias plantas que ya estaban extintas en esa época. Además, dado que el microscopio no existÃa en los siglos del supuesto falsificador, resulta aún más imposible que hubiera podido lograr esa precisión de flor y polen presentes en la Sábana Santa. Los descubrimientos hablan por sà mismos y deberÃan haber sido suficientes para respaldar la autenticidad de la Sábana Santa. La presencia de polen de plantas de diversas regiones refuerza la idea de que la tela pudo haber viajado a través de lugares especÃficos que coinciden con las historias y las leyendas de la travesÃa de la Sábana. Sin embargo, el carbono catorce continuó siendo un punto de disputa en torno a la Sábana Santa. También se realizaron investigaciones que desafiaron las teorÃas de falsificación. En mil novecientos setenta y tres se observó que en la Sábana Santa no habÃa indicios de putrefacción, lo que hubiera sido esperable si la imagen hubiera sido creada mediante la aplicación de moléculas orgánicas ya fueron de origen natural o artificial. Además, se notó incluso que gotas de plata fundida que entraron en contacto con la sábana durante un incendio mantenÃan la misma tonalidad y densidad que el resto de la tela. Eso desafÃa la lógica de una falsificación, ya que estas áreas deberÃan haberse alterado o, como mÃnimo, debieron haber presentado algún tipo de coloración. En octubre de mil novecientos setenta y ocho, un grupo de cientÃficos de la NASA y otros expertos llevaron a cabo una extensa serie de experimentos cientÃficos en la Sábana Santa. Algunos de los resultados destacados incluyeron la preservación de coágulos, manchas y regadÃos de sangre en la imagen del hombre plasmado en la tela. Hasta el dÃa de hoy nadie ha podido explicar por qué esos coágulos aparecen intactos y con bordes perfectamente definidos, lo que contradice la hipótesis de que se trata de una falsificación. En el supuesto caso de que la imagen hubiera sido fabricada a partir de un cadáver putrefacto, se esperarÃa que esas manchas hubieran sufrido rupturas y despliegues, cosa que no ocurre. Los avances cientÃficos continuaron arrojando luz sobre la Sábana Santa, cuestionando aún más la teorÃa de la falsificación. Al introducir un escáner entre el lienzo y la tela cocida a modo de reparación. Después del incendio, se observó que la sangre habÃa penetrado también en el reverso de lienzo. Esa sangre pertenecÃa al grupo sanguÃneo ab que es común entre los judÃos. Además, las diversas pruebas demostraron la presencia de sangre venosa y arterial en la imagen, asà como la abomina del suero sanguÃneo. La sangre Enlazábana Santa, junto con los resultados del carbono catorce, evidenciaron la falta de fundamento en las teorÃas de falsificación, porque cómo podrÃa un falsificador del siglo XIII aislar y distinguir el grupo sanguÃneo o la sangre venosa arterial. La ausencia de rastros de pintura o pigmentación también es algo que deja sin argumentos a los cientÃficos. El supuesto falsificador de la Sábana Santa habrÃa tenido que ser un genio demasiado adelantado a su época para lograr semejante hazaña. Otro descubrimiento sorprendente fue relacionado con las fibras de la tela. Cada inicio de tejido consta de unas doscientas fibras, pero sólo dos o tres de las más superficiales aparecÃan quemadas. Esas fibras quemadas eran responsables de la formación de la imagen. En un principio, los cientÃficos atribuyeron ese abrasamiento a una radiación misteriosa y desconocida, una energÃa intensa y breve que podrÃa explicar una imagen tan superficial. Los avances cientÃficos en el estudio de la Sábana Santa revelaron detalles aún más sorprendentes. Al examinar las fibras con un microscopio de contraste de fases, los investigadores descubris vieron que las hebras no estaban quemadas, como se habÃa pensado en un principio. En realidad, esas fibras habÃan sido deshidratadas, lo que las hizo envejecer y oxidarse en cuestión de centésimas de segundo. Eso resultaba en que las fibras afectadas se volvÃan amarillas similar a como el lino envejece con el tiempo. Las demás fibras no presentaban este envejecimiento y conservaban su frescura y color. Más claro, dejando un poco de lado tanta terminologÃa cientÃfica, lo que se aprecia en la Sábana Santa es un cambio en la tonalidad de las fibras superficiales, lo que apunta a un mecanismo de envejecimiento como origen de la imagen plasmada en la tela. Otro hallazgo asombroso fue la tridimensionalidad de la imagen. En la Sábana Santa. Dos cientÃficos descubrieron que la imagen conservaba información tridimensional a diferencia de una fotografÃa normal. Esa caracterÃstica sólo era detectable con la ayuda de programas de computado. La imagen no era plana y la intensidad luminosa de cada punto dependÃa de la distancia del cuerpo a lienzo. Las ondas del lienzo en contacto directo con el cuerpo, como la nariz, presentaban una mayor luminosidad en comparación con las que estaban más alejadas. Ese descubrimiento desafiaba las limitaciones de las técnicas disponibles en el momento y proporcionaba más evidencia en contra de la teorÃa de la falsificación. Los experimentos realizados revelaron otro detalle intrigante. En la Sábana Santa. Al examinar los ojos de la figura, se encontraron dos cÃrculos que resultaron ser monedas. Según la costumbre judÃa. Se solÃan colocar dos monedas sobre los párpados del difunto para cerrarlos. Lo que sorprendió a los investigadores fue que las letras de una de las monedas correspondÃan a las que se encontraban en pequeñas monedas de bronce acuñadas por poncio en la provincia romana de Judea entre los años veintinueve y treinta y dos. Parte de los grabados en la o la monedas se referÃa a Tiberio César, el emperador que gobernaba en el año treinta y si. Jesús murió a los treinta y tres años. Todas las fechas parecen coincidir para afirmar que el cuerpo plasmado en esa sábana es el cuerpo de Jesús. Sin embargo, el descubrimiento más revelador vino cuando observaron que los músculos dorsales y del toides del hombre palasmado en la tela aparecÃan extrañamente abultados en la imagen. Ese descubrimiento permitÃa deducir que durante el proceso de formación de la imagen. El cuerpo plasmado tuvo que permanecer inmóvil e ingrávido, es decir, flotando en el aire. Ese era el detalle más impactante que parecÃa sugerir que algo extraordinario habÃa ocurrido en el sepulcro. Todos esos hallazgos aportaban pruebas cientÃficas que respaldaban la autenticidad de la Sábana Santa, en mi opinión personal, ya fuera que desapareciera el cuerpo de forma mÃa o aplicando tecnologÃa que al dÃa de hoy todavÃa ni siquiera existe, Sin importar qué método utilizaron, creo que lo mejor fue que el cuerpo desapareciera. Yo, como dejé en claro al principio, soy ateo no niego la existencia de un Jesús histórico. Tampoco niego todas las increÃbles coincidencias que giran alrededor de su figura, pero al mismo tiempo, yo de verdad no creo que haya sido un enviado de Dios. Tal vez era un profeta como moisés que eso es lo que consideraban algunas ramas del judaÃsmo. A dÃa de hoy. El punto es que, independientemente de mi escepticismo, es innegable que su existencia o presunta existencia, cambió el rumbo del destino de la humanidad y objetos relacionados con él, como la lanza de Longino, también tuvieron la cualidad de influir de manera importante en eventos históricos cruciales. Ahora, si un pedazo de metal o con dos mil años de antigüedad pudo convertir a todo un imperio, solo imagÃnense lo que hubiera pasado. Si el cuerpo de Jesús no hubiera desaparecido, Piensen por un momento en quién podrÃa estar interesado en tener bajo su poder los huesos de Jesús y más escalofriante. Aún les aseguro que no tienen ni la más mÃnima idea de lo que pasarÃa si alguien Comler se hubiera apoderado de los huesos de Jesús. Relato escrito y adoptado por Ramiro contreras








