El Alma De Un Asesino Ronda Mi Casa Historias De Terror - REDE

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El alma de un asesino nacà y crecà en una colonia particular. Se encontraba entre la Avenida Legazpi y ocho de julio en Guadalajara. Fue un fraccionamiento en el que se hicieron las casas y se pusieron a la venta. No era común porque esa zona apenas estaba en crecimiento y sólo se vendÃan los terrenos para que las personas construyeran sus casas. Era un conjunto de calles privadas que en el centro tenÃa un pequeño parque para la recreación de los que vivÃan en ese lugar. Alrededor de la colonia se desarrollaron fábricas y negocios, por lo que se creó una comunidad unida en la zona. VivÃa en la calle de Bronce. Mi casa quedaba enfrente del parque. Crecà como hija única, porque mi madre tuvo muchas complicaciones cuando se embarazó en el momento en que nacÃ, fue necesario que le retiraran la matriz para evitar un sangrado que le provocara la muerte. Me encontraba en mi habitación, en la parte alta de mi casa, en el parque estaban jugando dos niñas. Ya las conocÃa porque vivÃan por la misma calle de bronce, sólo que su casa quedaba del otro lado. Ellas estaban jugando con una pelota. Me asomé a la ventana a verlas porque escuchaba que se estaban divirtiendo mucho. Una de las niñas me vio me hizo una señal para que bajara a jugar con ellas. Era un poco tÃmida, por lo que no me animé a bajar. Mi mamá me insistÃa en que hiciera amigas, porque no jugaba con nadie más que con mis muñecas. Un fin de semana, de nuevo vi a las niñas jugando una de ellas me invitó a jugar en esta ocasión no lo dudé. Le pedà permiso a mi mamá para salir. A ella le dio gusto de que empezara a convivir con otras niñas. Cuando bajé al parque, una de ellas me dijo que se llamaba Mari. La otra niña era su hermana de nombre Pilar, pero le decÃan Pili ella era más grande que su hermana. MarÃa era de mi edad. Lo supe porque me dijo que iba en segundo año de primaria, igual que yo. A partir de ese dÃa empecé una amistad con ellas. Me sentÃa más identificada con Mary porque tenÃamos gustos parecidos. Ella me invitaba a ir a su casa para jugar. Recuerdo, la primera vez que fui me sorprendà porque eran una familia con más integrantes. Mary tenÃa tres hermanas y un hermano. Pronto comencé a sentirme cómoda con su familia de la misma manera, a ella también le gustaba ir a mi casa. La invitaba a jugar con mis muñecas y en ocasiones Ãbamos de dÃa de campo. También Mary iba conmigo. Con el paso del tiempo, la empecé a sentir como la hermana que no tuve. Estábamos en escuelas distintas. Cuando fue el tiempo de hacer trámites a la secundaria, mi mamá eligió una que se encontraba un poco lejos de la casa, mientras que a mar la metieron en una secundaria cerca de su casa. Ella entró en el turno de la tarde. A mà me asignaron el de la mañana. Aunque tenÃamos horarios distintos entre semanas, nos veÃamos un rato por la noche, nos juntábamos en el parque de la colonia. Cuando oscurecÃa nos Ãbamos a su casa o a la mÃa. Ya existÃa la confianza para estar en cualquiera de las casas. Nuestros padres se habÃan hecho buenos amigos. En ocasiones nos juntábamos las dos familias a comer o cenar juntas. Después que terminamos la secundaria, ingresamos a la preparatoria. Aunque querÃamos coincidir en la misma escuela, no lo conseguÃamos. Mary salió en listas en una preparatoria que estaba en otra colonia, en la preparatoria seis de Miravalle. Yo quedé en la preparatoria cinco, en colonia industrial. Me gustó entrar en esa prepa porque podÃa irme caminando. No estaba tan cerca, pero en quince minutos llegaba. Cuando platicaba con Mary, nos gustaba decir que nos casarÃamos el mismo dÃa y que tendrÃamos los mismos hijos y al mismo tiempo tuvimos algunos novios con los que no duró mucho. La relación. Cuando terminamos la preparatoria, ingresé a la Universidad. Mary no salió en listas en la carrera que ella eligió. Mientras podÃa hacer trámites de nuevo, se puso a trabajar en una ferreterÃa que pusieron sobre la calle de Legazpi. Aunque nuestras obligaciones eran distintas. La amistad continuó con ella, sus hermanos y sus padres. La casa de Mary estaba deteriorada. Su papá buscó a una persona para que le arreglara su casa. Era mucho el trabajo por hacer y sólo era un muchacho el que empezó a trabajar. Al principio, el padre de Mary no lo querÃa contratar porque decÃa que era muy joven y quizás no tenÃa la experiencia necesaria. El muchacho se llamaba Manuel, Le pidió al padre de Mar que lo viera trabajar y si veÃa que no daba el ancho, no le diera el trabajo. Asà lo hicieron. Sin embargo, Manuel demostró ser un buen trabajador. A Manuel se le notó de inmediato el interés que tenÃa por Mar. Le hacÃa burla a mi amiga con él, pero ella se molestaba. Me decÃa que no era cierto. Al poco tiempo, manuel le dijo a Mar que querÃa ser su o. En un inicio. Ella no aceptó, pero después se hicieron novios. Mi amiga empezó a salir con Manuel. En ese tiempo. Yo no tenÃa novio, veÃa menos a mi amiga, pero eso no impidió que siguiéramos manteniendo nuestra relación de amistad. Manuel iba todas las noches a verla. Después que él se marchaba, mi amiga iba a mi casa. Nos salÃamos al parque a platicar como estábamos dentro de la misma colonia. No corrÃamos riesgo si por algo llegaba una persona desconocida. De inmediato la identificábamos y mejor nos Ãbamos a mi casa o a la de Mary. En la universidad tenÃa un compañero de clases con el que hacÃa todos los trabajos escolares. Ãl empezó a ir a mi casa a hacer las actividades en equipo. Después nos hicimos novios. Cuando Mary se enteró, me dijo que saliéramos juntos los cuatro para que nuestros novios también se hicieran amigos. La primera vez que lo hicimos, tanto Luis como Manuel se llevaron muy bien. Fuimos al cine y después a cenar. Asà estuvimos durante unos meses. A Mary le estaba yendo muy bien en el trabajo. Ya no era empleada. Demostrador, ahora era la secretaria. Empezó a estudiar cursos sobre contabilidad y secretariado para poder desempeñar mejor su trabajo. En una ocasión que la vi por la noche. Después que Manuel se fue, me dijo que ya no querÃa ser novia de él. Se me hizo muy extraño porque pensaba que tenÃan una buena relación. Incluso creà que algún momento se iban a casar, porque Manuel decÃa que Mary serÃa la madre de sus hijos y cosas sobre matrimonio. Ella me dijo que Manuel no era la persona que parecÃa. En un inicio. Fue amable y gentil, pero conforme empezó a tener más confianza, empezó a ser muy celoso. No le gustaba que interactuara con sus compañeros de trabajo ni que su jefe fuera un hombre. Mary le decÃa que era parte de su trabajo, por lo que Manuel le decÃa que mejor se saliera de trabajar, de modo que ella ya habÃa pensado en romper su relación. Pero cada vez que le decÃa que ya no querÃa continuar con él. Se ponÃa muy insistente. Después le prometÃa que iba a cambiar unas semanas. Era amable y cariñoso, pero después volvÃa a lo mismo. Mari me dijo que le costaba trabajo tomar la decisión, pero que iba a terminar su noviazgo. DÃas después, ella fue a mi casa. Me dijo que ya habÃa roto con Manuel. Le pregunté cómo habÃa reaccionado. Mari me respondió que Manuel insistió mucho en continuar con el noviazgo, pero cuando la vio decidida, se enojó mucho y se fue a mi amiga, se le veÃa triste. Se notaba que le afectaba no estar con Manuel, pero era la mejor decisión que habÃa tomado. Esa noche nos quedamos después de las diez en mi habitación. La madre de Mary fue a buscarla a la casa porque ya era tarde. Se fueron juntas antes de meterse a su casa. Mi amiga volteó para decirme adiós. Me hizo una señal con sus brazos como si me estuviera dando un abrazo. Le respondà De la misma manera. Me metà a mi casa y me fui de inmediato a mi cuarto. Me sentÃa muy cansada. Antes de acostarme tenÃa la costumbre de asomarme por la ventana para ver la casa de mar Desde ese lugar sólo alcanzaba a ver la ventana trasera, como era de la habitación de mi amiga. A diario nos saludábamos desde nuestras casas. Sin embargo, ella no se asomó. Iba a cerrar la cortina. Cuando vi a un hombre sentado en la banca del parque, era raro ver gente a esa hora y más si no era de la privada, me quedé atenta para ver de quién se trataba. Cuando el muchacho se levantó y se paró a un lado de la lámpara pude verlo con claridad. Era Manuel, que fumaba desesperadamente un cigarro. Creo que estaba muy atormentado porque en ese rato se fumó otros dos más después se fue de nuevo a sentar a la banca. Ya no me quise quedar a verlo. SabÃa que no la estaba pasando bien, porque mi amiga habÃa terminado con él seguramente un rato más y se marcharÃa. Me acomodé en mi cama a descansar de inmediato. Me quedé dormida gritos en la noche y rumpieron el silencio. Me desperté tratando de entender qué estaba sucediendo y de dónde provenÃan los gritos. Mi madre abrió la puerta abruptamente. Me preguntó si también habÃa escuchado. Le respondà que sÃ. Mi mamá se asomó por la ventana. Me dijo que creÃa que venÃa de una de las casas de la privada. Los gritos se siguieron oyendo. Mi mamá de inmediato tomó el teléfono y llamó a la patrulla. Les dijo que parecÃa que golpeaban a algunas personas sobre la avenida de Legazpi porque se escuchaban gritos. Con el temor de lo que estaba sucediendo, nos quedamos despiertas. La policÃa tardó en llegar como media hora. Las luces rojas y azules nos anunciaron que ya estaban ahÃ. Mi mamá se bajó y abrió la puerta de la entrada. Me fui detrás de ella. La patrulla seguÃa con las luces encendidas. Estaba estacionada fuera de la casa de Mary. Mi padre se levantó al escuchar el alboroto de los Bretis. No fuimos los únicos que salimos a ver qué estaba sucediendo. Comencé a ponerme nerviosa cuando vi que un policÃa entraba a la casa de mi amiga iba a correr para ver qué estaba sucediendo. Mi papá me detuvo del brazo. Me dijo que él irÃa conmigo. Mi mamá también nos acompañó. Al igual que otros vecinos. La puerta de la entrada principal de la casa de mi amiga estaba abierta. Quise entrar, pero un policÃa me detuvo. Me dijo que no podÃa hacerlo. Le dije que ellos eran mi familia, que Mari era mi prima. Aún asÃ, el policÃa no me permitió el paso. Empezaron a acordonar la zona con una cinta amarilla. Los dos policÃas ya habÃan mandado pedir refuerzos. No sabÃa qué sucedÃa ni por qué no me dejaban entrar y los policÃas no nos querÃan decir nada. Fueron momentos desesperantes sin saber qué ocurrÃa. Mi papá me dijo que nos fuéramos a la casa, le dije que no me irÃa de ahà hasta saber qué sucedÃa. Ãl me tomó del brazo me dijo que no salió. Dejáramos del lugar para no entorpecer las labores de la policÃa. Desde más lejos podÃamos ver lo que pasaba. Prácticamente, mi papá me llevó del brazo hasta la esquina. Ahà estaban otros vecinos queriendo saber lo que ocurrió. Cuando llegaron más policÃas, mi papá se acercó con uno de ellos para preguntar lo que habÃa sucedido. Ese policÃa sà le dijo todo. En ese momento vi que se acaban envuelto en una cobija a su hermano más pequeño de Mary. Lo pusieron en la ambulancia y se lo llevaron. Esperaba ver al resto de la familia, pero nadie más salió. Mi padre se acercó con nosotras nos dijo que una persona se habÃa metido a la casa de mi amiga. HabÃa matado a toda la familia, menos a Gustavo, El hermano adolescente de mi amiga se habÃa salvado. Lo encontraron escondido en un clóset. No podÃa creer lo que mi padre me dijo no era posible. Quise correr hacia la casa de Mary, pero mis papás no me lo permitieron. Me llevaron casi a rastras a la casa. Ahà lloré la pérdida de mi amiga y de su familia. Toda la comunidad, de la privada, de la colonia zona industrial estaba muy consternada. Afuera de la casa. Se escuchaban los murmullos de las personas comentando el hecho tan lamentable. Al dÃa siguiente fue todo un acontecimiento. La zona se llenó de reporteros, de noticieros, de policÃas peritos investigando quién los habÃa matado y cuál pudo ser el motivo de los múltiples asesinatos. Pronto empezó a especularse sobre el ex novio de mi amiga de Manuel. En ese momento me acordé que lo habÃa visto en el parque central de la Privada. Le hice ese comentario. A la persona que me entrevistó me pidió más detalles de la relación de Mar y con ese hombre. No querÃa decirles lo que mi amiga me confió, pero se estaba sospechando de él. Le dije a la oficial de policÃa todo lo que sabÃa respecto a Manuel. De inmediato se dio una orden en su búsqueda. La oficial me preguntó si sabÃa dónde vivÃa ese hombre. En ese instante me di cuenta de que sabÃa muy poco de él. Le respondà que no nos alejamos de la casa, porque era abrumador ver a tanta gente preguntando por mi amiga y su familia. Me fui a mi casa desolada e impactada por lo ocurrido. Al dÃa siguiente no fui a la Universidad, No tenÃa ánimos de levantarme. La mayor parte del dÃa la pasé en mi habitación, viendo hacia la casa de Mary. TodavÃa no aceptaba la idea de que ya no la volverÃa a ver en la noche. No me podÃa dormir. Me acosté para intentar conciliar el sueño. Sin conseguirlo, prendà la televisión y quise escuchar la radio. Todo era inútil. No lograba descansar vi cómo pasaban lentamente los minutos en el reloj digital que tenÃa sobre el buró. Me levanté para mirar hacia la casa de mi amiga. Vi a alguien que estaba sentado en la banca del parque. Eran casi las cuatro de la mañana. Me quedé atenta para ver de quién se trataba. Vi la silueta de esa persona que se quedó durante más de media hora sentada en ese lugar, sin moverse enseguida, se levantó y caminó hacia la casa de mi amiga. Cuando el hombre pasó por la lámpara pública pude distinguirlo. Se trataba de Manuel. Desde mi habitación, ya no alcanzaba a ver hacia dónde se iba. Me bajé con discreción para no despertar a mis padres. Me asomé desde afuera de mi casa, teniendo cuidado de no hacer ruido para que Manuel no se diera cuenta de mi presencia, porque hasta ese momento él era el principal sospechoso de la muerte de mis vecinos. VI cuando rompió el lazo amarillo que prohibÃa el paso, se metió a la casa de Mary. Me dio tanto coraje que todavÃa tuviera el descaro de entrar a la casa. Después de lo que hizo enseguida, me metà para avisarle a la policÃa que Manuel estaba dentro de la casa. No demoraron mucho en llegar. Los oficiales estuvieron revisando sin encontrar a nadie. Se marcharon sin lograr detener a Manuel. Me sentà frustrada por no conseguir que se lo llevaran. Los siguientes dÃas fueron difÃciles. No fue fácil para la Comunidad aceptar lo que sucedió con una familia completa, exceptuando al hijo adolescente, Gustavo, del que no tuve información. Supuse que algún familiar se quedó con él. Las siguientes noches nuevamente volvà a ver a Manuel sentado en una banca del parque, pero ya no hacÃa nada por llamar a la policÃa, porque cuando lo hacÃa, él se les escabullÃa. No lograban encontrarlo. Sin embargo, esa noche fue distinto. Durante la noche me quedé atenta viéndolo sentado en la banca, aunque en esta ocasión Manuel también se dio cuenta que lo estaba viendo, alzó su cara. Al mismo tiempo se levantó y comenzó a caminar hacia mi casa. Me dio tanto miedo de que intentara hacer lo mismo con mi familia, asà como lo hizo con mar y su familia. Me quité de la ventana para que ya no me viera, pero él se quedó afuera de mi casa esperando cualquier momento en que me asomara. Lo noté porque con mucho cuidado me asomé sin que él me viera ahà seguÃa parado atento a mi ventana. Incluso escuché cuando me habló por mi nombre, pero ni de loca me asomaba. TodavÃa no tenÃa la certeza de que él hubiera cometido el crimen, pero tampoco me iba a arriesgar. Al dÃa siguiente me fui a la Universidad Salà antes de las seis de la mañana para poder llegar a tiempo a la escuela. Mi papá me acompañaba a la parada del camión porque a esa hora todavÃa estaba oscuro en cuanto me subÃa al camión. Mi papá se iba. Cuando estaba arriba del camión, vi a Manuel que estaba parado. Me miraba atento quiso subirse al camión, lo que me provocó mucho nerviosismo. Lo bueno fue que en ese instante el camión avanzó y ya no se pudo subir. Cuando llegué al Centro universitario, volteaba hacia todas partes. TenÃa miedo de que él hubiera tomado otro camión y me estuviera siguiendo, pero no sucedió asÃ. Llegué al salón muy alterada. A Luis le dio mucho gusto que regresara de nuevo a clases. Me habÃa ausentado por unos dÃas a la a las sallas de la escuela. Luis me quiso acompañar hasta mi casa para poder platicar un poco más. Cuando llegamos a la casa, nos fuimos a sentar al parque. Desde ahà le hice una señal a mi mamá para que viera que ya habÃa llegado. Ella nos saludó con gusto. Estuvimos durante un buen rato platicando, tratando de encontrarle una explicación a todo lo ocurrido en la casa de mar sin darnos cuenta. Se hizo muy tarde. Empezaba a oscurecer cuando Luis me dijo que tenÃa que marcharse. Me despedà de él. Cuando de nuevo vi a Manuel detrás de un árbol muy asustada, le dije a Luis que ahà estaba él el asesino de mi amiga. Luis, de inmediato me dijo que me metiera a mi casa. Ãl también se pasó conmigo. Ya dentro de la casa corrà la cortina de la ventana de la sala para mostrarle a Luis dónde estaba Manuel, pero él se habÃa ido. Mi papá fue a ver qué ocurrÃa. Le dije lo de Manuel. Ãl salió muy enojado, pensando que también me querÃa lastimar, pero tampoco lo vio. La única explicación que encontré fue que habÃa salido huyendo. Luis se despidió y se fue a su casa. Aunque mi papá me decÃa que no tuviera miedo. Ãl estaba ahà para protegernos. Me sentÃa intranquila y nerviosa. No tuve ganas de cenar. Me fui a mi habitación. No podÃa dejar de ver hacia el parque porque tenÃa la sensación de que ese hombre estaba ahÃ. Y asà sucedió. En cuanto me asomé él me veÃa fijamente. ParecÃa que sabÃa que me iba a asomar. Se fue acercando poco a poco a mi casa, pero en esta ocasión no me escondÃ. QuerÃa terminar con ese miedo que no me dejaba vivir. Me quedé parada viendo cómo avanzaba hasta que llegó al cancel de mi casa. Desde ahà pude ver lo mejor. La luz de la lámpara iluminaba su rostro. Me sorprendà de ver a Manuel, muy pálido y ojeroso con una mirada perdida. SabÃa que era él porque lo conocÃa, pero se veÃa tan distinto. De pronto él se empezó a alterar, comenzó a levantar sus sos brazos, Se le veÃa sumamente perturbado. Trataba de decirme algo, pero no lo entendÃ. Lo que vi no sé cómo ocurrió. Los perros empezaron a aullar de una manera lastimosa. Pude ver el momento en el que unas sombras oscuras agarraban a Manuel y se lo llevaban prácticamente lo arrastraron y se fueron con él mientras que él gritaba. Muchos vecinos se dieron cuenta de que algo estaba ocurriendo, pero no supieron que fue. Por la mañana iba nuevamente a la Universidad. Volteé hacia todos lados para ver si veÃa a Manuel, aunque ya no lo vi SeguÃa teniendo miedo de que en cualquier momento apareciera. Cuando llegué a la escuela, Luis me abordó de inmediato me dijo que ya habÃa salido en las noticias de que Manuel, el novio de Mary, fue el causante de la muerte de ella y su familia. Sorprendida, le pregunté cómo sabÃa eso. Me mostró el periódico en el que salÃa la noticia. La leà con rapidez en el diario decÃa que a Manuel se le habÃa encontrado muerto junto el arma homicida. Ãl se habÃa quitado la vida después que cometió el lamentable homicidio. Su Mente no soportó el acto que cometió y a los pocos minutos se ahorcó. Lo supieron los peritos investigadores al encontrar su cuerpo con varios dÃas de descomposición, nos quedamos atónitos ante lo que leÃmos si un dÃa antes lo habÃa visto. Luis también me dijo lo mismo. Entonces me preguntó si habÃamos visto su espÃritu. No supe qué responderle, porque también estaba muy confundida de lo que sà estaba segura. Fue lo que vi la noche anterior cuando unos seres oscuros se lo llevaron. Aunque este suceso ocurrió en mil novecientos ochenta y cuatro, todavÃa tengo miedo de ir a la casa de mis padres y de encontrarme con el espÃritu de ese hombre relato escrito y adaptado por Adriana Cuevas








