July 16, 2023

Contacté A Mi Abuela Con Una Ouija Historias De Terror - REDE

Contacté A Mi Abuela Con Una Ouija Historias De Terror - REDE

¡ Rápido ! Suscríbete y activa la campanita.
Se parte de la comunidad REDE.
ENVIAME TUS HISTORIAS A: relatosdesclasificados@gmail.com
SÍGUEME EN FANPAGE: https://bit.ly/33H3Og3
SÍGUEME EN INSTAGRAM: https://bit.ly/3dgiBmd

Apple Podcasts podcast player badge
Spotify podcast player badge
Castro podcast player badge
RSS Feed podcast player badge
Apple Podcasts podcast player iconSpotify podcast player iconCastro podcast player iconRSS Feed podcast player icon
¡ Rápido ! Suscríbete y activa la campanita.
Se parte de la comunidad REDE.
ENVIAME TUS HISTORIAS A: relatosdesclasificados@gmail.com
SÍGUEME EN FANPAGE: https://bit.ly/33H3Og3
SÍGUEME EN INSTAGRAM: https://bit.ly/3dgiBmd

La herencia de mi nana. Este relato fue compartido por alguien que anteriormente nos ha apoyado con otras historias, como la Bruja curandera y la Casa maldita de Bénjamo, las cuales podrán encontrarlas en el canal. Esta experiencia me sucedió hace más de treinta y ocho años. Tenía poco de haberme casado y de haberme cambiado de domicilio. Antes. Vivía en el estado de Sinaloa junto a mis padres y hermanos, y cuando me casé nos fuimos a vivir al Estado de Jalisco, situación que no le pareció nada a mi nana, una mujer dura, de carácter muy mal, hablada, controladora y, sobre todo, de mala reputación, pues en donde vivía se le conocía como la Bruja del ejido. Se decía que tenía influencias en el más allá y que podía visitarte en sueños y controlar tu alma o o ante antojo y cuando ya no la necesitaba más, te soltaba, pero uno terminaba enfermo y muy cansado. Cuando ella se enteró de que yo me iría a vivir a otro Estado, me amenazó primero maldiciendo mi matrimonio, diciéndome que si me iba lejos de la familia, me arrepentiría por el resto de mi vida. Siendo muy sincera, yo estaba emocionada por irme lejos de ella y que ya no estuviera controlándome, así que ignoré sus amenazas. Al principio tenía miedo, pero conforme pasaron los días, me sentía bien y con mayor libertad. Todo estaba marchando de forma tranquila y a la perfección, hasta que una tarde recibí una llamada de parte de mi madre, donde me informaba que mi nana no se podía levantar de la cama no sabían si se debía una enfermedad o aún mal de ojo que le hicieron, pero que ella estaba pidiendo verme. Le pedí a mi madre que le dijera que no pudo encontrarme y que mi número de teléfono estaba mal. Por mucho tiempo, mi nana nos había tratado mal y nos atormentaba con las cosas que hacía en su casa cuando nos cuidaba de niños, así que no tenía ni una pizca de ganas de volver a verla o hablarle. Aún así, las llamadas de mi madre no pararon. Insistía en que me comunicara, pues mi nana de alguna manera sabía que sí me contactaron. Yo seguía negándome a darle razón de mí. Cada llamada que hacía mi madre era para decirme que mi nana estaba más enferma y menos podía levantarse de la cama, hasta que de pronto dejé de recibir llamadas por un par de semanas. Fueron muy tranquilas, pues me había olvidado por completo de ella y de su situación hasta que un domingo casi a medianoche me marcó una de mis hermanas sólo para comentarme que nuestra nana había muerto. Mentiría si les dijera que no me puse triste, pero fue un sentimiento que se fue rápidamente de mi cabeza, pues era más el odio que sentía por ella. No supieron exactamente qué fue lo que le pasó o de qué murió, pues desde que empezó a sentirse mal, no podía caminar y todo el tiempo se la pasaba acostada en cama. Sus piernas se mantuvieron siempre juntas como si estuviera atada una a la otra, mientras que sus manos se retorcieron y sus dedos se voltearon. Su lengua dio dos jirones provocándole que se asfixiara. Se corrieron rumores de que le habían hecho un amarre. Otro de los brujos elegido en forma de venganza. Era muy conocido que entre brujos se peleaban las zonas, pero al parecer, este último fue mucho más fuerte que mi nana y la terminó acabando. Mi hermana aprovechó para contarme que mi nana me había dejado algo como herencia y que si no iba por ello, lo echar ría en el pozo, donde se tirarían la mayoría de sus cosas. Me pareció muy grosero no quedarme con un recuerdo de ella, así que programé un viaje al día siguiente para ir a despedir a mi nana. Llegué al día siguiente tarde noche, acompañada de mi esposo. En cuanto arribamos a la casa de mis padres. Nos dimos cuenta de la cantidad de gente que había ido a despedir a la nana, desde primos tíos y parientes lejanos que pensé jamás volvería a ver hasta personas totalmente desconocidas y sombrías. Mi madre fue quien nos recibió y nos agradeció que estuviéramos allí. Me entregó un baúl indicándome que todo lo que estaba allí era mío por indicaciones de nuestra nana. Tenía curiosidad de ver qué había dentro de la caja, pero lo que menos quería era atraer la atención de los demás, por lo que la guardé para abrirla. Después me acerqué a su féretro para despedirme. Por última vez. Al verla ahí dentro, me percaté que realmente le habían hecho algo. Apenas tenía si acaso un día de haber fallecido y su rostro se veía casi en los huesos, los ojos los tenía bastante hundidos y la piel parecía de papel arrugado que con tan sólo tocarla se haría polvo o se pudiera romper. Mi madre me comentó que tenía un amarre muy poderoso, el cual le absorbía la vida. Por ello, después de que yo la viera, decidieron cerrar el ataúd y no lo volvieron a abrir. Mi nana sería cremada. Después de un buen rato, mi madre nos proporcionó una habitación para que pasemos la noche. Desafortunadamente, resultó ser la única disponible y que nadie quiso. Se trataba del cuarto de la nana. A mi esposo parecía no importarle, así que nos fuimos a acostar los dos ya en la habitación. Mi esposo me preguntó si quería ver qué se encontraba dentro de la caja entre los dos la subimos a la cama y la abrimos. Había un retrato tétrico. En este se podía ver a mi nana solo de pecho hacia arriba. Parecía que te seguía con la mirada a donde te movieras. Además, sacamos algunos juguetes y muñecas que mi nana me castigó cuando era una niña. Luego había una cajita envuelta en papeles de colores y de ella colgab una etiqueta con la dedicatoria de mi nana. Por mi cumpleaños pasado, la desenvolví solo para darme cuenta que me regaló su cajita musical, que tanto me gustaba y al final, hasta abajo había otra cosa más grande que todo lo demás. Parecía ser una caja normal, pero cuando la abrimos, escuché como mi corazón latió de miedo. Se trataba de la hija espiritual favorita de mi nana, aquella que usaba para contactar a los seres del más allá. Yo no la quería. Siempre me había aterrado el esa cosa y no quería llevármela, pero mi esposo me convenció que se trataba de un regalo de parte de mi nana y que lo mejor sería llevárnoslo y que nos deshiciéramos de la hija cuando estuviéramos apartados de todos. Me pareció buena idea. Dos días después, ya estábamos de vuelta en casa. Las cosas las guardé en un baúl con excepción de la cajita musical, la cual la puse sobre una mesita que tenía en nuestra habitación en el segundo piso de la casa. Los días pasaron una tarde. Mi esposo regresó comentándome que tendría que hacer un viaje de negocios y se ausentaría por varios días su trabajo. Lo estaba requiriendo en otro lugar por una semana y estaría un poco incomunicado debido a que acamparían en el monte de pronto el sonido de la cajita musical comenzó a escucharse. Ambos nos quedamos en silencio. Me preguntó si le apo ha dado cuerda, pero ésta ni siquiera estaba abierta. Luego se escuchó cómo la cajita musical se caía de la mesa. Me apresuré a subir al segundo piso corriendo encendí la luz y pude ver la cajita destruida. No sabía cómo había pasado, que la cajita se había caído por sí sola. Estaba muy bien acomodada y ni siquiera tenía cuerda. Mi esposo me comentó que él me ayudaría a armarla. Llevamos todas las piezas a la mesa del comedor en la planta baja y nos dispusimos a repararla. No se había golpeado tanto, pero sí tenía varias piezas sueltas y, al final de cuentas, logramos armarla, pero faltaba un tornillo el que le daba cuerda a todo lo buscamos por todas partes debajo de la mesa en cada esquina. Incluso regresamos a la habitación por si se hubiera caído por allí, pero no lo encontramos algo triste y decepcionada. La dejé sobre su mesita en una mejor posición. Esa noche no pude conciliar el sueño. Mi mente daba vueltas tratando de hallar una respuesta de cómo pasaron las cosas cuando no sé por qué, pero se me ocurrió que tal vez podría usar la hija para preguntar dónde se encontraba el tornillo faltante, sin que mi esposo se diera cuenta, saqué la hija del baúl y la llevé a la otra habitación. La coloqué sobre el piso y comencé a usarla. La verdad nunca había usado una. Sólo veía a mi nana hacerlo, así que intenté recrear lo mismo, pero no pasaba nada de extraño. No sé por qué lo hice, pero se me ocurrió convocar el espíritu de mi nana para que me ayudara. Entonces el puntero se movió rápidamente y escribió ola. No sabía qué hacer. Sólo se me ocurrió preguntar dónde se encontraba el torneo. Yo, faltante de la cajita musical, puse las yemas de mis dedos sobre el puntero y este comenzó a moverse por sí. Solo señalaba cada letra, la cual yo comencé a repetirla en voz alta hasta que formó la frase sobre la mesa. En eso se escuchó el sonido. Tenue de algo cayendo sobre la mesa del comedor. Como ya era tarde y no había muchos ruidos, fue fácil escucharla. Me levanté del piso y me apresuré a bajar al primer piso. Efectivamente, ahí estaba el tornillo. No podía creer lo que había pasado, así que subí hasta la habitación, donde tenía la huija. Ya no la ocupaba más, así que recordé que mi nana cerraba la sesión y justo cuando estuve por hacerlo, vino a mi mente otra pregunta. A mi esposo le irá bien en su viaje. El puntero se comenzó a mover sin que yo pusiera los dedos sobre él. Tomé nota de cada letra por la que pasaba y cuando terminó, me respondió con otra pregunta. Quieres que regrese con bien. Sabía que esto ya no era un juego. Guardé la huija rápidamente y la volví a meter al baúl. Esa mañana hice como si nada hubiera pasado. Le mostré el tornillo a mi esposo y le dije que lo había encontrado sobre la cama. Arregló la cajita musical, quedando como si nada hubiera ocurrido. Esa mañana se fue a su viaje por la tarde. Me recosté un momento en la cama pensando en las cosas que haría más tarde, sin darme cuenta el cansancio me superó quedando completamente dormida. Entonces tuve un sueño en el que veía a mi nana. Se encontraba en su antigua habitación. Se escuchaba como se reía de algo. Yo en el sueño me acerqué a donde estaba ella y la vi conversando con alguien. Estaban ambos sentados en su cama, pero no lograba identificar bien quién era. Me metí a la habitación por completo y me di cuenta que era una especie de duende. Tenía su rostro como de un perro deforme y sus brazos y piernas muy largas. Esa criatura se me quedó mirando y sólo esbozó una sonrisa. Mi nana se dio la vuelta y me miró. Me dijo que ese duende haría mi encargo. Salí de la habitación como pude. Yo quería huir a como diera lugar, pero algo me atraía a mi nana no podía irme y me jalaba hasta donde estaba. Ella. Sólo le escuchaba repetir la palabra ven y cada vez que lo hacía, yo perdía fuerzas en mis piernas hasta que me caí y me atraía hacia ella. De pronto desperté. Me di cuenta que mis piernas estaban levantadas como si estuviera a punto de levitar sobre la cama. Mi cuerpo se sintió pesado y mis piernas cayeron a la cama. Me levanté rápidamente a srta asustada, pensando en lo que me había ocurrido. Entonces me di cuenta de lo que estaba pasando. No había cerrado sesión con la huija y era probable que mi nana me estuviera torturando. Saqué la hija del Baúl y le envolví en una cobija vieja que tenía. Tomé el cuchillo más filoso que tenía en la casa. Preparé unos cerillos y un poco de alcohol. Cuando abrí la puerta de la casa, me di cuenta que ya era muy tarde. Todo estaba oscuro sin darme cuenta había dormido demasiado. Entonces recordé que cerca de donde vivíamos había un lote baldío. Cuando llegué al lugar, sin descubrir la hija, la estrellé sobre una roca mientras pronunciaba las palabras que cerraban la sesión. Clavé varias veces el cuchillo sobre ella hasta hacerle Hoyos juro que en ese momento escuchaba voces y susurros a mi alrededor, pero no había nadie allí la la rocie de Laura, la alcohol y le encendí fuego la dejé que se consumiera por completo. Los días pasaron. No tuve un sueño así. Otra vez todo fue tranquilo, pero aún quedaba el pendiente que tenía con mi esposo. No tenía forma de comunicarme a donde se había ido, así que sólo me quedaba orar por él. Después de tanta desesperación y angustia, él regresó. Me sentía tan contenta de que estuviera con bien en ese entonces me platicó algo que le había sucedido. Resulta que, mientras dormía una serpiente de Cascabel se había metido a su tienda de acampar. Cuando se dio cuenta de ella el sonido del Cascabel ya estaba sobre su cabeza, se movió tan rápido como pudo que logró salir de la tienda, la serpiente lo siguió y justo cuando estuvo a punto de saltarle encima, alguien llegó con un machete, salvándole la vida a mi esposo. No sé si haya alguna coincidencia con el sueño y con lo que ocurrió, pero la verdad las cosas hoy en día han estado mucho más tranquilas y pasajeras. Al mismo tiempo, mi nana sólo es un recuerdo que quede en la numerosa familia que somos y se ha vuelto parte de las leyendas familiares. Relato escrito y adaptado por lengua de brujo