Avistamientos De Nahuales En USA Historias De Terror - REDE

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El nahual de la carretera. Cuando tenÃa dieciocho años me mudé a la ciudad para la universidad. TenÃa que residir en el campus. Pronto me hice amigo de mi compañero de habitación, Caleb, después de descubrir que tenÃamos los mismos gustos, especialmente disfrutar de un cigarrillo, ya que no podÃamos fumar en el campus. A menudo salÃamos a dar paseos nocturnos en su viejo nisán. SolÃamos recorrer estas antiguas carreteras apartadas a varias millas del campus. En esta zona de las carreteras sólo habÃa una farola. EmitÃa una luz naranja inquietante y era la única luz Allà daba la sensación de que era la única que habÃan instalado y pronto olvidado, creando un tipo de ambiente inquietante, pero era un lugar genial para relajarse y fumar solÃamos sentarnos allà durante horas compartiendo historias de la infancia o anécdotas del trabajo. Este último tipo de historias yo no tenÃa muchas, porque sólo habÃa tenido un trabajo el que tenÃa en ese momento, que era en un café. Nos pusimos a hablar sobre las malas experiencias que habÃamos tenido en el trabajo mientras estábamos en ese lugar dentro del auto sólo fumando unos cigarrillos mientras le contaba una rara situación que me ocurrió en el café. Algo rozó contra el coche, algo lo suficientemente grande como para hacerlo balancearse de un lado a otro. Recuerdo agarrar con fuerza con mi mano libre el asiento y luego mirar a Caleb con los ojos bien abiertos. No dijimos nada por un momento más bien esperamos viendo que iba a pasar. Entonces comenzamos a ver los espejos laterales y el retrovisor de mi lado del coche, el lado del pasajero vi una gran forma oscura y peluda. Estaba frotando su cuerpo bruscamente contra el guardabarros trasero. Esta criatura era definitivamente enorme, fácilmente del tamaño de alguno de nosotros y obviamente, lo suficientemente fuerte como para mover el coche de lado a lado. Me recordó a los videos que he visto en lÃnea de osos frotándose contra cosas para rascarse sus zonas con picazón. Eso es lo que supuse que era. Le dije a Caleb que habÃa un oso de color negro frotándose contra el auto. Me incliné más cerca del espejo retrovisor sin bajar la ventana. Caleb se levantó lentamente de su asiento para tener un mejor ángulo y dijo que eso era lo más cerca que habÃa estado de un oso. Era bastante aterrador ver esa cosa y sólo nos quedamos callados para evitar llamar su atención y esperamos a que esta criatura negra terminara de rascarse para poder seguir nuestro camino. Mientras tanto, los dos estábamos demasiado asustados para movernos, pensando que podrÃamos alertar a esa cosa si encendÃamos el auto y huÃamos en nuestras mentes atemorizadas y alteradas. Estábamos pensando seriamente que el oso nos atacarÃa e intentarÃa entrar en el coche. De todos modos, ocurrió algo aún más confuso y sorprendente. La criatura se puso de pie en dos patas. Todos sabemos que los osos también se paran en dos patas. La diferencia aquà fue la forma de la cosa. Después de ponerse de pie. Esta criatura era esbelta, con muchas protuberancias y ángulos en su cuerpo. Su torso tenÃa solo alrededor de un tercio de la longitud de sus piernas, y sus piernas estaban dobladas hacia atrás, al menos eso creo, eran largas y parecÃan musculosas, lo cual era obvio, incluso a través de ese grueso pelaje negro que la cubrÃa corrÃgeme si me equivoco, pero no creo que las piernas de un oso sean tan largas. Miré hacia arriba a su cabeza, muy por encima de la altura del coche, pero aún lo suficientemente bajo como para que pudiera verlo a través de mi ventana. Lo que vi fueron orejas, puntiagudas y ojos oscuros. De hecho, sólo podÃa ver los ojos porque reflejaban la luz anaranjada de la farola. Sea lo que sea, esta cosa levantó su brazo o pierna derecha, no estoy seguro, y comenzó a rascarse como un perro se rasca el cuerpo mordisqueando rápidamente el lugar. Eso es lo que estaba haciendo. Esta criatura me recordaba a un perro o un canino. Definitivamente habÃa un hocico y orejas que parecÃan alerta y puntiagudas. No miré a Caleb, pero pude notar por su silencio que también habÃa visto a esta criatura ponerse de pie. No recuerdo que ninguno de los dos siquiera respirara. Mientras observábamos en un movimiento rápido, la criatura golpeó con su otro brazo la superficie de la parte superior del coche, aparentemente usándolo para equilibrarse y apoyarse en el coche. El movimiento de su rascado rápido se transó emitió a través de su cuerpo y en la garra que estaba en la parte superior del coche, causando el sonido metálico más irritante que hacÃa vibrar los oÃdos. Parecido a unas uñas en una pizarra. En el momento en que lo escuchamos, ambos llevamos rápidamente nuestras manos a nuestros oÃdos. Pero Caleb cometió un error aterrador. Cuando se tapó los oÃdos dijo una groserÃa. Cuando se dio cuenta de que habÃa dicho algo, abrió los ojos de par en par lo vi horrorizado mientras su mirada quedaba fija hacia la ventana del pasajero justo a mi lado. Al mismo tiempo que esto sucedÃa, el sonido del rascado en el techo y el roer del brazo de la criatura se detuvieron miré fijamente a los ojos de Caleb y comencé a girar aún mirándolos, pero Caleb sacudió rápidamente la cabeza como si me quisiera decir no te gires, no mires por la ventana. Nunca me habÃa sentido tan asustado en mi vida. Aparté mis ojos de Caleb y giré la cabeza más lentamente de lo que lo habÃa hecho nunca. Mi corazón se detuvo cuando la vi La criatura fuera estaba agachada, permitiendo que su rostro y cabeza estuvieran al mismo nivel que la ventana del pasajero. TenÃa su rostro casi pegado al cristal y me estaba mirando fijamente. Era escalofriante pensar que esta criatura habÃa estado mirando hacia la parte trasera de mi cabeza antes de que yo me girara. Nunca miró a Caleb, quien habÃa hecho el sonido. Sólo tenÃa su mirada fija en mÃ. Entonces me di cuenta de que, al haberme girado para verlo, me habÃa visto mover. Por lo tanto, no tenÃa ninguna duda de que habÃa cosas en este coche que la estaban observando. Desde el ángulo actual de esta criatura, la luz de las farolas ya no llegaba a ella, lo que hacÃa que sus ojos oscuros parecieran agujeros negros en su peluda cara. Nos miramos el uno al otro durante mucho tiempo, hasta que finalmente olfateó el cristal, pareció estar satisfecha y comenzó a alejarse con largas zancadas por la carretera. Y juro que recuerdo que esta cosa cruzó la carretera en sólo dos pasos. Mientras se alejaba, las largas garras al final de sus brazos se balanceaban de un lado a otro. De la forma en que se mueven las manos de una persona al caminar. Era sorprendente lo inhumano que se veÃa esta criatura. Sin embargo, cuando se movÃa, parecÃa humana. Si esta cosa pasara junto a ti en el bosque, desde lejos, probablemente pensarÃas que serÃa otra persona. Pero cuando te acercas ves lo alto peludo que es en el momento en que atravesó la lÃnea de árboles y se perdió entre los matorrales y la oscuridad. No dijo ni una palabra. Calep se lanzó hacia el volante, encendió el auto y pisó el acelerador a fondo arrancando a toda velocidad, alejándonos de la farola hasta ya no verla CALEVI y yo nos apresuramos de regreso al campus, fuimos a nuestro dormitorio, nos encerramos en nuestra habitación y nos quedamos despiertos toda la noche debatiendo y discutiendo qué era esta criatura. Era algo completamente diferente a todo lo que habÃamos visto antes este incidente. Me dio pesadillas durante semanas, pero para Caleb lo inspiró a querer explorar aún más esas carreteras secundarias y de alguna manera me convenció para que lo acompañara. Caleb siempre me decÃa que tenÃamos que volver al lugar donde habÃamos visto a la criatura y, a pesar de explicarle que he tenido pesadillas desde entonces, él seguÃa insistiendo una y otra vez. Eventualmente cedà Caleve era mi único amigo y parte de mà temÃa que fuera solo y no se sabÃa qué harÃa una criatura de esa forma y tamaño a un hombre. Asà que comenzamos a volver y a fumar en ese mismo lugar bajo la única farola. Pasaron unas semanas, un mes un año sin más encuentros extraños durante ese perÃodo. En ese momento, Caleb habÃa perdido la esperanza de verlo de nuevo atribuyéndolo a alguna casualidad o alucinación compartida. En cuanto a mÃ, creÃa que realmente habÃa sucedido y no creÃa en alucinaciones. El próximo encuentro no ocurrirÃa hasta aproximadamente dos años y medio después Ãbamos conduciendo en el coche de Caleb. De nuevo no estábamos en esa sección con la única farola. Esta vez era una noche de luna nueva, asà que la única fuente confiable de luz para ver hacia dónde Ãbamos era sólo un faro del auto. El auto de Caleb sólo tenÃa un faro. El lado izquierdo se habÃa apagado un mes antes, asà que era realmente difÃcil ver mientras avanzábamos por esas curvas con sólo una luz brillante para guiarnos. Debido a eso, calebno no vio cruzar a una cosa hacia el medio de la carretera justo frente a nosotros. Recuerdo la maldición y el grito de Caleb cuando piso los frenos. Afortunadamente, tenÃa el cinturón de seguridad, o podrÃa haber terminado volando a través del parabrisas y aterrizando en la carretera justo al lado de esta cosa, cuando nos detuvimos por completo. Al principio, sólo pude ver una pierna, pero a medida que me concentraba más, podÃa ver su contorno completo, un contorno familiar y temible. No sé si era la misma criatura o otra de la misma especie, pero ciertamente era el mismo tipo de cosa que vimos aquellos años atrás y una vez más nos estaba mirando esta vez parecÃa molesta como si supiera que la golpeamos y debido a eso hizo algo nuevo, algo peor. Sus labios comenzaron a curvarse revelando dientes afilados, dientes que me recordaron a los colmillos de un cocodrilo. HabÃa algo espeluznante en la forma en que sólo la mitad de su rostro estaba iluminada por el faro, sólo la mitad de sus dientes. Reflejando la luz del coche, miramos hacia atrás a esta criatura. Justo antes de que Caleb levantara el pie del freno, la extraña bestia frente a nosotros se fue desapareciendo en la mitad oscura de la carretera, Pero sabÃa que no se habÃa ido, porque aún podÃa escuchar sus frenéticos y pesados pasos en el lado izquierdo del coche, en la mitad oscura de la carretera, que no podÃamos ver intenté llamar la atención de Caleb, gritándole que acelerara, pero no me estaba escuchando. ParecÃa aterrado. Sus ojos se movÃan rápidamente hacia atrás y adelante al azar en la parte oscura de la carretera. Conociendo a Caleb, probablemente querÃa ubicar a esa cosa antes de pisar el acelerador. No le temÃa a golpear a la criatura. Más bien le aterraba no saber dónde estaba. De repente, esos pasos que hacÃa la criatura fuera se detuvieron. Esperamos en silencio, escuchando por si la criatura se acercaba. Rompà el silencio suplicándole a Caleb que simplemente arrancara y nos llevara a casa. Después de todo, él habÃa sido el que querÃa volver aquÃ. En primer lugar, él era quien parecÃa obsesionado con ver a la criatura de nuevo y, sin embargo, parecÃa más aterrorizado que yo. Entonces ocurrió lo impensable. Escuchamos como una de las puertas traseras se empezaba a abrir. Le grité a Caleb que acelerara mientras movÃa la cabeza en dirección al asiento trasero horrorizado ante la idea de que esa cosa se arrastrara dentro del coche con nosotros. Finalmente, Caleb despertó de su aturdimiento y pisó el acelerador haciendo que el vehÃculo avanzara tan fuerte que la puerta trasera se cerró de golpe. Pero me puse a revisar muy bien la parte de atrás para asegurarme de que no habÃa nada con nosotros. Afortunadamente, no habÃa nada allÃ. Pensé que habÃa terminado, pero estaba completamente equivocado. Caleva se leró tan rápido como pudo lo cual no fue lo suficientemente rápido, ya que tenÃa que tener cuidado con las curvas con sólo un faro. La próxima vez que me volvà hacia él vi algo por su ventana, un reflejo de dos ojos negros y brillantes provenientes de las luces traseras del coche. Esa bestia nos estaba persiguiendo y de alguna manera nos estaba alcanzando. CorrÃa a cuatro patas justo fuera de la puerta de Caleb y estaba mirando por la ventana. Traté de decir algo, pero Caleb me interrumpió gritando que esa cosa nos habÃa alcanzado sin previo aviso. Giró bruscamente a la izquierda. De repente hubo un golpe y otro golpe mientras algo rodaba y se tambaleaba debajo de las ruedas del coche. Al mismo tiempo, los ojos de la criatura desaparecieron del costado del coche. Caleb habÃa atropella a la cosa y no se detuvo para comprobar si estaba muerto o se habÃa ido. Siguió adelante conduciendo por la carretera hasta que vimos las luces de la ciudad. Cuando llegamos de regreso al campus, corrimos de regreso a los dormitorios. Tuve este pensamiento escalofriante de que esa cosa podÃa seguir el ritmo del coche. Asà que si habÃa sobrevivido a ser atropellada y decidÃa seguirnos podrÃa haber estado ahà fuera esperándonos para que saliéramos del coche. Pero, afortunadamente, eso era sólo el miedo hablando. Logramos regresar dentro de vuelta en el dormitorio, nos miramos y simplemente nos reÃmos. No podÃa creer lo que acabamos de experimentar. No tenÃamos ni idea de qué era esa cosa. Esa cosa se parecÃa exactamente a alguna especie de representación de un hombre lobo. Pero son cosas de la ficción. Criaturas mágicas y mitológicas como esas no existen. Pero allà estábamos habiendo escapado por poco s de un animal que se parecÃa exactamente a uno. Lo que sea que fuera era real. Después de ese incidente nunca lo volvimos a ver. A partir de entonces, Caleve estaba lo suficientemente seguro como para no querer verlo de cerca. En su lugar, mantuvo su obsesión en lÃnea investigando historias y avistamientos de criaturas como el hombre lobo, avistamiento de náhual. Crecà en el medio oeste americano, en un pequeño pueblo rodeado de campos que sólo conocÃan aquellos que crecieron en esta área. Participaba tanto en el club de teatro como en la Liga académica, asà que me consideraba afortunado de que la profesora a cargo del club de teatro realizara prácticas después de regresar de las competencias académicas. Era tarde cuando terminó el club de teatro. La La La, la noche en que sucedió esto, la obra de teatro iba a ser al final de la semana y querÃamos que todo saliera a la perfección, asà que nos quedamos un poco más de lo normal para asegurarnos de que todo estuviera perfecto. VivÃa a unos quince kilómetros fuera del pueblo y como aún no conducÃa a menudo me llevaba a una compañera de grado que él sy que vivÃa unos dos kilómetros por la carretera desde mi casa. Era de noche acabábamos de tomar la carretera de Grava, lo que significaba que estábamos a mitad de camino hacia mi casa. Cuando algo grande y blanco pasó rápidamente junto a mi ventana, me incorporé en mi asiento y miré alrededor que él sÃ. Notando mi extraño comportamiento, me preguntó qué pasaba. Mirando hacia atrás, le dije que habÃa visto algo de color blanco pasar por la ventana del copiloto y sólo me dijo que lo más seguro habÃa sido el reflejo de alguna luz. Me mantuve callado mientras buscaba cualquier rastro de o lo que habÃa visto. El grito de Kelsey me sacó de mis pensamientos y al voltear hacia ella para preguntar qué pasaba, lo vi de nuevo un destello de gris y blanco que se movÃa desde detrás de nosotros. Miré hacia adelante y a poca distancia de nosotros habÃa un enorme lobo, el pobre animalito podrÃa haber sido atropellado, lo cual me preocupaba profundamente, pero debido a su tamaño y al desordenado y largo pelaje, la única posibilidad era que perteneciera a mis vecinos, que tenÃan un enorme perro lobo irlandés. Lentamente me convencà de que debÃa ser algún tipo de perro en esta zona no habÃa lobos y no parecÃa un puma o un oso. Finalmente concluà que debÃa ser uno de los perros de mis vecinos. Entonces empecé a preguntarme si este era el perro de mi vecino, posiblemente muerto tras ser atropellado con otro suspiro. Decidà que saldrÃa de el auto y me acercarÃa. Abrà la puerta del auto y me bajé me aproximé lentamente a esta criatura, manteniendo un ojo alerta, asegurándome de que no se moviese en mi Mente, el peor escenario era que fuese un oso y que despertase cuando me acercara haciendo que corriese asustado hacia mà y yo saliera corriendo hacia el auto. No obstante, ese no era definitivamente el susto que deseaba, asà que me acerqué con suma cautela. Finalmente estaba de pie sobre él mirando hacia abajo. Recuerdo que casi me atraganto por la repentina revelación que tuve la cara. Era definitivamente la de un perro grande con orejas puntiagudas y un hocico muy largo que yacÃa abierto en el pavimento, con la lengua expulsada y docenas de dientes extremadamente afilados y grandes esparcidos por el camino debido a la forma en que su boca estaba abierta, estaba asombrado. Esta criatura no tenÃa paz delanteras. En su lugar tenÃa brazos parecÃan exactamente como los brazos de un hombre adulto cubiertos de pelo. Las patas traseras parecÃan excesivamente largas y dobladas, como una versión exagerada de las de un perro. Estaba asombrado y completamente confundido. No sabÃa que estaba viendo. Cuando ves algo tan extraordinario, a veces tu mente lucha por encontrarle sentido y termina creyendo cualquier cosa en el fondo de mi mente. SabÃa que lo que estaba viendo me resultaba familiar. HabÃa visto cosas similares a esto en pelÃculas. Mi boca se abrió de asombro. Mientras lo contemplaba, no vi sangre ninguna señal de lesiones. Volteé a ver a aquel sy con una cara de asombro y cuando miré de nuevo a la criatura, casi grité la criatura en la carretera habÃa girado y levantado la cabeza. Me estaba mirando. Su cabeza se movÃa un r poco hacia un lado y no abrÃa completamente los ojos. Di un paso hacia atrás. Cuando de repente, la criatura lanzó un mordisco hacia mi pierna más cercana. Salà corriendo como un niño asustado hacia mi auto. Cerré la puerta de un golpe y apreté el botón de bloqueo varias veces cuando miré hacia adelante a la criatura en la carretera se habÃa levantado y estaba de pie en dos patas que el sÃno decÃa nada. Estaba aterrada, por lo que estábamos viendo. Observamos como esta criatura, que se asemejaba totalmente a un hombre lobo, tropezó y se fue hacia un lado de la carretera. Se habrÃa ido hacia la montaña más cerca de donde yo vivÃa. Desapareció entre los árboles. Unos segundos después de que ya no pudimos verlo que él sà aceleró durante todo el camino a mi casa. No dijimos mucho. Sólo estábamos en shock por lo que habÃamos visto. Ambos no le contamos lo que llegamos a ver esa noche a nadie, ya que sabÃamos que no nos creerÃan. Sólo quedó como una experiencia aterradora de la cual te da pena contar con miedo de que te tomen como un loco o un mentiroso Lo vi son. Hace unos años. Hice un viaje de camping con mi pareja en ese momento al parque nacional de Jellowstone. HabÃa acumulado algunos dÃas de vacaciones y esperaba proponerle matrimonio en este viaje, dado que ambos éramos amantes de la naturaleza y nos encantaba hacer senderismo y acampar. Esto tenÃa mucho sentido para mÃ. Llegamos al comienzo de nuestro sendero designado en una neblinosa mañana de sábado, las cosas se volvieron extrañas bastante rápido. Apenas habÃamos estado caminando por el sendero unos minutos cuando escuchamos algo grande correr entre la maleza justo al lado del camino, nos detuvimos y Line me preguntó si habÃa animales peligrosos por la zona, a lo que le dije que podrÃa haber osos o alces, pero que lo más probable es que pudiera hacer algún siervo. No querÃa que se asustara desde el principio. Además, estaba siendo sincero habÃa toneladas de siervos en Hellowstone. Al menos en mi experiencia, los osos y los alces son mucho menos comunes. Seguimos caminando durante un par de horas, tomamos algunas pausas para tomar fotos, disfrutamos del paisaje y comimos un almuerzo temprano. No pasó mucho tiempo después de nuestra última pausa para llegar al campamento. Linne me ayudó a armar la tienda de campaña y encendimos una pequeña hoguera. Lynn se dirigió a un pequeño arroyo que se encontraba cerca de nosotros para lavarse los pies. Desplegué una silla y me senté. Sentà un gran alivio al finalmente poder descansar después de caminar cuesta arriba durante un par de horas. Nos habÃamos levantado temprano esa mañana y me encontré cabeceando en poco tiempo. De repente, Lin gritó y salté de la silla. Le pregunté qué pasaba. Mientras me acercaba a ella tratando de no caer rodando por la colina. La encontré en el borde del arroyo con un zapato opuesto y el otro en la orilla. Lynn sacudió la cabeza y tartamudeó me dijo estaba sentada junto al agua cuando algo saltó y aterrizó literalmente justo a mi lado en el arroyo. Era enorme y negro. Me salpicó porque aterrizó en el agua y luego se fue corriendo. Me dijo que pudo haber sido un lobo. Le dije que si fuera un lobo, no se preocupara, que esos animales le tienen miedo a las personas. De ahà que se haya ido corriendo asÃ. Le dije eso para calmarla. No estaba seguro de que hubiera visto un lobo. Lo más probable es que fuera algo completamente diferente, pero no querÃa ser grosero y decirle que no era nada. Nos acomodamos en nuestro car campamento por un rato para ese entonces era sólo al mediodÃa o cerca de eso, line leÃa un libro, le encantaban las novelas de crÃmenes reales. A mà no me interesaba mucho la lectura, pero adoraba escucharla contarme sobre sus libros. Cuando terminaba, mientras ella hacÃa eso, revisé la nevera. TodavÃa tenÃamos suficiente hielo para mantener las bebidas frÃas. Hasta la tarde sólo habÃamos traÃdo botellas de agua para beber, asà que aún sin hielo estarÃamos bien bebiendo agua tibia. También tenÃamos hot dogs allà un rato. Después le pregunté a Line si estaba lista para pescar, ya que ambos preferÃamos conseguir nuestra comida ahÃ, mismo que sólo comer los hot dogs que habÃamos traÃdo. Agarramos nuestras cañas de pescar y seguimos por el sendero habÃa estado aquà antes, asà que sabÃa que habÃa un estanque de tamaño mediano, no muy lejos. Quizás a sólo diez minutos a pie desde del campamento. No pasó mucho tiempo antes de que pudiéramos ver el estanque estábamos a unos veinte metros de distancia. Cuando me detuve porque justo delante de mà escuché gruñidos. Nos quedamos quietos por un momento. Los gruñidos definitivamente venÃan de más adelante. HabÃa algunas hierbas y pasto alto que atravesar antes de llegar al estanque asà que lo que sea que fuera debÃa estar escondido allÃ. Por un segundo, tuve miedo de que nos hubiéramos topado con un oso o incluso con un lobo. La criatura se mostró surgiendo de entre la maleza que no superaba unos pocos metros de altura. Lyn soltó un grito tras de mÃ, dejando caer su caña de pescar. Mis ojos se fijaron en la escena sin atreverme a respirar mientras la cabeza de un lobo se elevaba desde la maleza a unos dos metros o más sobre el suelo avanzaba de lado, examinándonos con la cabeza baja un brazo sorprendente cubierto de pelo, se extendió y se aferró a un árbol cercano. Luego la criatura se movió hacia donde la maleza era más densa. Definitivamente, no era un lobo ni ninguna criatura que hubiera visto antes. Le dije que nos fuéramos lo más rápido de ahà y comenzamos a subir la colina rumbo al campamento. Sin embargo, un sonido resonó detrás de nosotros, un sonido terrible. Pasos pesados acercándose directamente hacia nosotros. Solté mi caña de pescar y la caja de aparejos y corrà asegurándome de mantenerme detrás de Lyn. No pasó mucho tiempo antes de que pudiera escuchar gruñidos mientras nos perseguÃa. Dudo que alguna vez haya sentido tanto miedo. Corrimos hasta llegar al campamento, pero no nos detuvimos ahÃ. Seguimos corriendo con el objetivo de llegar al auto. Escuché cómo los pasos y los gruñidos se detenÃan detrás de nosotros en el campamento. Supuse que el campamento tenÃa nuestro olor, asà que la criatura estaba siendo cautelosa o curiosa. Además, habÃa dejado la nevera con las botellas de agua y los hot doggs, asà que tal vez se entretuvo ahà con nuestras cosas, siempre y cuando no fuéramos nosotros, pero corrimos otros cuarenta y cinco minutos más o menos antes de llegar al auto y casi colapsar en él. Sin decir una palabra. Nos fuimos cuando regresamos a nuestro departamento. Esa noche discutimos sobre el evento. Ambos estábamos de acuerdo en lo que vimos una criatura monstruosa que se parecÃa mucho a un lobo, excepto que era demasiado grande y de alguna manera tenÃa brazos en lugar de patas delanteras, nahual de montaña. Si alguna vez pasas tiempo en las mas montañas, ten cuidado con lo que acecha alrededor del monte. Las montañas son hermosas como un mundo completamente nuevo en comparación con la ajedreada y ruidosa vida de la ciudad. Asà que cuando mi tÃa abuela me ofreció la oportunidad de pasar tiempo con ella, mi tÃo abuelo y mi primo en las montañas en el norte del Estado de Nueva York, dije que sÃ, rápidamente los meses pasaron y pronto fue hora de dirigirme a donde vivÃan, volando hacia las montañas. Finalmente llegamos a un complejo de condominios llamado La Cumbre, cerca de un pequeño pueblo llamado North Creek, y con vista al Monte Gore. Los pueblos aquà están muriendo lentamente y todo lo que se ve son carteles de se vende por todas partes. Creo que es porque el pueblo solÃa prosperar gracias a la industria maderera en el siglo XIX. De todos modos, salimos a un restaurante que tenÃa una vista excepcional del Lago York, con todos los barcos y parabelismo, las aguas tranquilas y las montañas. Mientras estábamos mirando el menú, eché un vistazo a una pintura en la pared ParecÃa ser una pintura extremadamente antigua. Si tuviera que adivinar, dirÃa que era de los siglos XVIII o XVIII en la pintura habÃa personas tumbadas en el suelo. Supuse que estaban muertas. HabÃa un niño corriendo hacia una casa con una mujer en ella y una persona extraña a cuatro patas. La pintura me intrigó esa noche vi algo estaba absorto en la televisión y al principio no noté lo que estaba afuera, no hasta que entró en la luz. Al otro lado de la pequeña calle habÃa otro condominio junto a un gran bosque. En mi visión periférica vi una gran masa oscura salir de la lÃnea de árboles. Miré para ver qué era y lentamente se acercó al borde de la luz dejé caer mi teléfono al suelo de la alfombra cuando vi que figura el ra tenÃa un cuerpo similar al de un fÃsico culturista, pero la cabeza me recordaba a un pastor alemán sólo que mucho más grande estaba cubierta de espeso pelaje gris oscuro con una cola algo larga. Se dirigió al condominio que estaba frente al nuestro y olfateó alrededor. Según lo que sabÃa, no habÃa nadie en ese condominio. Esperé a que se diera completamente la vuelta para poder cerrar las cortinas. Dejé las cortinas entreabiertas lo suficiente para asegurarme de que esta cosa no se acercara a nuestro condominio. Investigó el otro condominio, pero al final perdió interés. Entonces se puso en cuatro patas lo que debÃa medir alrededor de un metro de altura y salió corriendo a una velocidad impactante. Temblando cerré las cortinas y subà rápidamente las escaleras. No sé cómo, pero eventualmente logré conciliar. El sueño Llegó la mañana e hice lo posible por olvidar el evento y de alguna manera lo logré. Pasamos un total de diez dÃas allà y mi primera noche me dejó una mala primera impresión del lugar, pero a medida que pasaban más noches sin incidentes, el evento se volvÃa cada vez más olvidable hasta la última noche. Ese dÃa habÃa sido muy divertido. Fuimos de regreso al lago George y subimos a un barco a vapor para dar un paseo por el lago y disfrutar de las vistas. Cuando regresamos al condominio, subà a mi habitación para relajarme. Mi habitación daba hacia la montaña lejos del bosque. Denso estaba en mi teléfono viendo videos en YouTube. La baterÃa estaba baja, asà que conecté al cargador y la dejé en mi mesita de noche. Normalmente dejaba las ventanas abiertas para respirar el aire natural y escuchar los sonidos de la noche, pero esa noche no habÃa ningún sonido afuera, ya me costaba dormir por el silencio, ya que estaba acostumbrado al bullicio de los autos, ladridos de perros y sonidos de insectos. Esto me asustó porque, según lo que habÃa oÃdo, si la vida silvestre se calla es porque hay un depredador cerca. A partir de ahÃ, empecé a prestar atención a cada pequeño ruido. Escuchaba ramas quebrándose hojas, crujiendo bajo algo grande y luego oà un golpe. El sonido estaba lejos, pero otros sonidos se acercaban. Cada segundo más. Me incorporé en la cama para mirar hacia el oscuro bosque frente a mÃ. QuerÃa ver si se acercaba un oso o algo parecido, pero no era un oso en absoluto. En su lugar, vi a un perro anormalmente grande asomando su cabeza desde detrás de un árbol. Estaba a un par de metros del suelo. El perro o lobo estaba de espaldas a mÃ. Olfateando el aire con sus orejas puntiagudas en alerta. Rápidamente volteó hacia mÃ. Sus ojos brillaban en un tono amarillo. Estaba confundido porque no habÃa luz en la zona que pudiera hacer que sus ojos reflejaran de esa manera. Mientras me miraba fijamente, empecé a sentir malas vibras. Bajé la cabeza para que dejara de verme. Tal vez asà le daba a entender que no estaba interesado. Pasaron unos momentos y escuché crujir de hojas, acercándose nuevamente hacia mÃ. Suspiré de frustración y miré afuera otra vez la criatura. Ahora estaba a unos veinte metros de distancia. PodÃa ver parte de su torso superior y su brazo que ahora rodeaba el árbol. TenÃa una mano que se asemejaba a la de una persona, pero era gris peluda y tenÃa uñas afiladas. Emitió un gruñido mientras mostraba sus dientes, que se parecÃan a los colmillos tÃpicos de un canino, pero más largos y afilados. CaÃa al suelo rápidamente, empezando a temblar mientras las lágrimas llenaban mis ojos. Miré hacia un espejo que reflejaba una buena parte del borde del bosque pude ver pies parecidos a los humanos entrando en el marco y piernas con articulaciones dobladas hacia atrás seguidas del torso. Después estaba completamente a la vista. Lo vi escaneando nuestro condominio durante un minuto, el minuto más largo de mi vida. Estaba haciendo todo lo posible para no respirar fuerte mientras lloraba, pero en un momento inalé accidentalmente con miedo, miré el espejo, una decisión que lamento hasta el dÃa de hoy. Estaba mirando directamente al espejo, directamente a mà con una gran sonrisa en su rostro. Caminó hacia el porche y comenzó a dar vueltas sentÃa cada paso mientras intentaba encontrar una manera de entrar. Gracias a Dios, que habÃa cerrado con llave la puerta. Pasaron minutos y perdió interés, alejándose de nuevo en el bosque, pero no olvidó esbozar una sonrisa hacia mà justo antes de irse. Durante esa inquieta noche, todo lo que podÃa oÃr eran aullidos y los lamentos de los desafortunados animales. La luz del dÃa llegó y bajé corriendo para preparar el desayuno para todos antes de empacar y partir dos horas más tarde, mi primo agarró sus llaves y parte de su equipaje. Cuando se acercaba a la puerta, me invadió un escalofrÃo y mi corazón comenzó a latir más rápido cuando mi primo preguntó a quién se le habÃa olvidado cerrar la puerta, el hombre del árbol. Esto sucedió hace unos quince años. Yo tenÃa siete años y mi hermano, Brandon tenÃa cinco. Brandon nunca le tuvo miedo a la oscuridad. No le asustaban las pelÃculas de miedo. Intenté mil veces asustarlo esperando en una esquina y saltando cuando pasaba, pero ni siquiera se sobresaltaba, incluso se reÃa. Cuando lo hacÃa. Brandon era extraño en el sentido de que simplemente no parecÃa asustarse. Nos mudamos de la ciudad al campo a principios de ese año papá nos compró una bonita y acogedora casa en las colinas del Medio Oeste se las arregló para ganarse la vida negociando acciones a través de una combinación de llamadas comerciales Internet y viajes ocasionales a la ciudad. Esa profesión suya era algo que me confundÃa terriblemente a esa edad, pero estaba feliz de que pudiéramos mudarnos a un lugar mucho más grande y espacioso. A Brandon y a mà nos encantaba el aire libre. En otoño, cuando la hierba pasaba de verde a amarilla y crujiente, me encantaba rodar por las colinas de lado, sintiendo cómo los tallos de hierba crujÃan bajo mÃ. Brandon tenÃa predilección por trepar a los árboles, otra cosa en la que era más valiente que yo. O O O O tenÃa miedo de caer si intentaba trepar algo demasiado alto, asà que sólo observaba y me aseguraba de que él no se cayera. Esos primeros meses en la nueva casa fueron pintorescos. Luego llegó el invierno y todo cambió. Mi hermano Brandon empezó a actuar de manera extraña y diferente. Se despertaba por las mañanas cansado. Noté que hacÃa un esfuerzo por quedarse más cerca de la casa. Nuestras aventuras hasta la lÃnea de árboles para verlo trepar se detuvieron de repente en las noches. SolÃa escucharlo, murmurar cosas extrañas en su habitación, palabras que no podÃa entender del todo. A veces hablaba de el hombre del árbol y como le decÃa cosas, pero pensé que sólo eran historias de niños. Una noche, mientras yo estaba acostado en mi cama, oà un ruido extraño afuera un ruido como crujidos de ramas. Miré por la ventana y vi una figura borrosa moviéndose entre los árboles. Me asusté y corrà a la habitación de Brandon, pero estaba profundamente dormido. A la mañana siguiente le conté a Mamá sobre lo que vi, pero ella sólo dijo que fue mi imaginación y que me tranquilizara. Pero no estaba tranquilo. SeguÃa viendo a esa figura en los árboles. En las noches siguientes empecé a quedarme despierto observando desde mi ventana. A veces la figura parecÃa estar mirando hacia la casa. Una noche decidà ir a investigar. Salà de mi habitación sigilosamente, atravesé el pasillo y llegué a la puerta principal. Abrà la puerta con cuidado y salà caminé lentamente hacia los árboles, sintiendo la nieve crujir bajo mis pies. Cuando llegué a la lÃnea de árboles, vi algo que me heló la sangre. La figura era alta y delgada, con extremidades largas y esqueléticas. TenÃa ojos brillantes que parecÃan mirarme. Me quedé paralizado de miedo. Entonces, lentamente, la figura se alejó desapareciendo en la oscuridad de los árboles. Corrà de regreso a casa y me metà en la cama temblando de miedo. Esa noche supe que algo no estaba bien en nuestro nuevo hogar. A la mañana siguiente le conté a Brandon lo que vi, pero en lugar de asustarse, parecÃa emocionado. Dijo que querÃa ver al hombre del árbol. También intenté convencerlo de que era peligroso, pero no me escuchó. Esa noche. Mientras yo estaba en mi cama. Oà a Brandon Saliendo de la habitación, miré por la ventana y vi cómo se dirigÃa hacia los árboles. Esa noche habÃa suficiente luz de luna afuera, de modo que el borde del bosque cercano no estaba completamente oscuro. PodÃa ver los árboles y las ramas meciéndose en el viento. Simplemente miré el follaje nocturno hasta que me quedé dormido por un rato. Recuerdo despertarme boca arriba en la cama. TodavÃa era plena noche. Uno de mis padres entró en mi habitación y debe haber apagado mi luz nocturna porque en ese momento estaba apagada. Por suerte, no me desperté en la oscuridad completa porque, como dije, la luz de afuera era lo suficientemente brillante como para que pudiera distinguir las cosas en mi habitación y afuera. Entonces me volvà de nuevo a mi lado izquierdo y estaba a punto de cerrar los ojos. Cuando miré por la ventana, nuevamente habÃa algo más que solo el borde del bosque afuera, HabÃa algo parado junto a la ventana. Mirando hacia adentro, fue tan desconcertante y sorprendente que no pude respirar. Mis ojos se abrieron mucho, al igual que mi boca y lo miré y él me miró era como un perro, excepto especialmente alto, con sus dos patas delanteras en el cristal, patas que parecÃan extrañamente como manos con uñas que parecÃan garras vi pelo gris oscuro que lo cubrÃa un hocico largo que terminaba en una nariz negra brillante. Me miró durante varios segundos antes de comenzar a moverse vi cómo sus patas se movÃan hacia los bordes del marco de la ventana como si estuviera buscando algo. Luego en la parte inferior, sus manos se detuvieron y tiró hacia arriba. Bruscamente escuché que la ventana temblaba y me di cuenta de que estaba tratando de abrir mi ventana. Aunque querÃa levantarme y correr a la habitación de mis padres, no pude. Sólo pude quedarme allà paralizado, viendo cómo esta cosa intentaba abrir la ventana. Jugó con la ventana desde afuera durante varios minutos y, para mi alivio, simplemente se rindió en un momento dado con un bufido. Luego se dio la vuelta y se fue añadiendo. A mi horror pude escuchar sus pesados pasos mientras se alejaba uno de cada vez. Como una persona, eran golpes pesados que ha que ha crÃa que sonara mucho más pesado. Eventualmente, cuando la criatura se fue y ya no pude oÃr sus pasos. Salà de la cama y corrà a la habitación de Brandon. Traté de ser silencioso. Abrà la puerta y miré adentro. Brandon estaba en su cama durmiendo profundamente. Me acerqué y lo sacudà suavemente le dije que despertara y abrió los ojos lentamente y me miró confundido. Le dije que habÃa algo en mi ventana y le expliqué lo que vi. Brandon se puso serio y me siguió a mi habitación para revisar, pero cuando llegamos no habÃa nada allÃ. La criatura se habÃa ido. Sin embargo, no podÃa sacar esa imagen de mi mente. Estaba seguro de que no habÃa sido una pesadilla. Era demasiado real. Esa noche no pude dormir. Permanecà despierto en mi cama mirando fijamente hacia la ventana temiendo que esa cosa regresara, pero afortunadamente, no lo hizo. A la mañana siguiente le conté todo a mis padres, pero no me creyeron del todo. Pensaron que tal vez era una pesadilla, que mi imaginación me jugaba una mala pasada, pero yo sabÃa que era real. Sin previo aviso nos mudamos con los padres de Mamá, nuestros abuelos, hasta que pudimos vender la casa y mudarnos a un lugar nuevo. Años después de mudarnos, le pregunté a mi papá de que, porque nos habÃamos mudado de esa casa, si era muy bonita y un lugar perfecto para vivir. Entonces le pregunté si él también habÃa visto esa cosa. A eso que parecÃa ser un perro, los ojos de mi padre se abrieron de par en par al igual que los de Mamá. Mi papá no dijo nada, sólo dijo que estaba contento de habernos mudado de allà de inmediato y ojalá lo hubiera hecho antes. Con eso tuve la confirmación de que lo que vimos era real el nahual del bosque. Hace aproximadamente dos años vivà una experiencia inusual que fue la primera de muchas. Siempre he disfrutado de la vida al aire libre y en una ocasión mis abuelos me invitaron a su cabaña para pasar una semana. Los primeros dÃas transcurrieron de manera ordinaria pesca, natación y otras actividades divertidas llenaron nuestras jornadas. Sin embargo, los últimos tres dÃas fueron sumamente inquietantes. Estaba practicando tiro con arco afuera, preparándome para futuras salidas de casa. Guardé mi arco y le comenté a mis abuelos que me echarÃa una siesta en las rocas detrás de la cabaña. No sé cuánto tiempo dormÃ, pero cuando desperté ya estaba oscureciendo. Mis abuelos prepararon la cena, asà que volvà adentro comimos y luego nos fuimos a dormir. Me desperté a mi ca de la noche y revisé mi reloj que podÃa leer a pesar de la oscuridad marcaba las tres de la mañana. Cuando miré alrededor, me di cuenta de que estaba afuera. Otra vez me pregunté cómo habÃa despertado afuera. Estaba confundido, pero luego escuché un aullido bajo el aullido más profundo que habÃa escuchado en mi vida. Sonaba como una mezcla entre un bisonte y un lobo. Me horroricé al escuchar eso, pero lo que verÃa a continuación me harÃa llorar. HabÃa algo apenas iluminado por la tenue luz de la luna, una criatura gigante, parecida a un lobo gris, salió de detrás de un enorme cedro, Se mantenÃa en sus patas traseras y comenzó a caminar hacia mÃ. Me quedé petrificado. SentÃa que si me levantaba sus instintos depredadores entrarÃan en acción y me perseguirÃa hasta la puerta principal, si es que lograba llegar. Asà que me quedé ahà con miedo, preguntándome si iba a morir, pero luego empezó a olfatear. Y después de eso, creo que perdà el conocimiento porque cuando volvà en mà estaba en una choza que no reconocÃa, estaba cubierto de tierra y me dolÃa la cabeza. Tan pronto como recordé esa criatura, me levanté y corrà de regreso a la cabaña llorando porque sabÃa que podrÃa haber muerto, podrÃa haber sido devorado, por esa criatura, corrà lo más rápido que pude, aunque no era especialmente ágil. Mis piernas fornidas no me permitÃan correr grandes distancias sin sentirme mal y rumpà en la lÃnea de árboles y me encontré junto a la carretera trans canadiense, donde rompà en llanto, pero luego escuché algo proveniente del bosque detrás de mÃ. Permanecà en mi sitio esperando que esa cosa saltara hacia mÃ. En lugar de esa criatura, fui recibido por un guardabosques que me estaba buscando y me vio corriendo entre los árboles. Solté en llanto y eso fue seguido por vómito, ya que habÃa estado corriendo durante tanto tiempo. Tiempo tomé un par de minutos para respirar y le indiqué al guardabosques que me siguiera. Le mostré dónde me desperté la pequeña choza de la que habÃa huÃdo. Ãl palideció y gritó que me pusiera detrás de él, pero tan pronto como lo hice, escuché ese aullido el mismo que habÃa escuchado la noche anterior. El Guardabosques agarró su escopeta. Entonces esa criatura de antes salió de la choza. Ãl le disparó y se escapó hacia el bosque tan rápido que no tengo idea si realmente lo alcanzó. ParecÃa estar tan asustado como yo. El Guardabosques se agachó y me preguntó si eso fue lo que me agarró. Asentà con la cabeza señalando que sÃ. Me llevó al campamento de búsqueda, donde estaban mis abuelos sentados y esperando a que el Guardabosques les diera buenas noticias corrieron hacia mà y nunca habÃa visto llorar a mi abuelo antes. Era un hombre valiente y se o que siempre parecÃa serio. Les conté lo que sucedió y simplemente estaban contentos de que yo estuviera bien, pero un guardabosques señaló que tenÃa marcas en la espalda y las piernas. En resumen, estaba bien. Pronto descubrà que habÃa estado desaparecido durante dos dÃas. En cuarenta y cinco minutos, mis abuelos me llevaron al hospital más cercano en North Bay, donde pasé la noche. Mi abuelo se quedó en la camioneta, mientras mi abuela se quedaba en el hospital conmigo. A la mañana siguiente, la enfermera entró en la habitación y nos dijo que era un milagro que ya pudiera caminar y que no tenÃa marcas de mordeduras. Me fui a casa con analgésicos. Sin embargo, ahora estoy marcado para siempre gracias a esa noche y esas garras. Hombre bestia. La historia tiene lugar en el sur de California, en la propiedad de mis abuelos, que tiene alrededor de cuatro acres y está cerca de la carretera. Este encuentro ocurrió cuando tenÃa seis o siete años. SolÃa visitar a mis abuelos cada dos semanas durante los fines de semana. Era un viaje de tres horas desde mi casa a través del desierto. Mi papá y yo siempre Ãbamos en nuestro viejo camión y a veces mi papá me compraba cosas como juguetes o videojuegos cuando hacÃamos estas visitas. Este es un detalle importante para la historia. Ese dÃa, mi papá me compró una pistola nerve y cuando llegamos me dijo que la dejara en la camioneta. Durante el dÃa llegamos alrededor de las seis de la tarde en invierno, asà que aún quedaba alrededor de media hora de luz del dÃa, cenamos adentro y comencé a jugar con los autos de juguete que mi abuelo me dejaba usar cuando Ãbamos de visita. En un momento dado, le pedà a mi papá que si me diera las llaves de la camioneta para mostrarle la pistola de plástico a mi abuelo. Mi papá respondió con un simple claro y me las entregó desde su bolsillo. Nuestra camioneta estaba estacionada a unos nueve metros de la casa. Eran alrededor de las nueve y media. Cuando salà a buscar la pistola, mientras mi papá hablaba con mis abuelos, quienes sólo hablaban español, comencé a caminar hacia la camioneta cercana cuando escuché ruido en las plantas cercanas, lo cual no me preocupó debido a la abundancia de pequeños animales en la zona, suponiendo que era una ardilla o una rata. Fui directo a la camioneta y abrà la puerta. Tuve problemas para encontrar la pistola, asà que volvà a sentarme en el asiento del pasajero y miré por la ventana. Si no hubiera subido. Es posible que hoy no esté aquà para contar esta historia, porque fue entonces cuando lo vi asomándose en la lÃnea de árboles, observándome demasiado de cerca, parecÃa peludo y tenÃa ojos amarillentos oscuros que me miraban. Su pelaje era negro, con un toque de rojo y se mezclaba de manera antinatural con las plantas. Cuando lo noté, vino corriendo directamente hacia la camioneta. Cerré la puerta con fuerza y la cerré con llave. Miré hacia arriba desde el mecanismo de cierre y observé por la ventana sólo para ver que la criatura habÃa desaparecido, Pero sabÃa que aún no se habÃa ido realmente, asà que esperé a que mi papá saliera afuera para recogerme. Era pequeño, asà que no se me ocurrió tocar la bocina en su lugar. Esperé esperé durante largos veinte minutos cuando de repente, el auto empezó a temblar. Se balanceaba de un lado a otro. La camioneta entera, pero no podÃa ubicar dónde estaba exactamente la criatura. Entonces escuché arañazos fuertes viniendo desde afuera, desde la parte trasera de la camioneta, seguidos de un fuero, este golpe en la ventana lateral, luego otro sonido leve de arañazos. Sentà que iba a desmayarme por el puro miedo, lo que vi a continuación me dejó paralizado. Miré hacia arriba y vi esta criatura parecida a un lobo, mirándome con ojos amarillentos, oscuros, gruñÃa lo suficientemente fuerte como para ser escuchado desde dentro de la camioneta con salà va goteando de su boca. Al principio pensé que era un oso observándome desde los árboles, pero cuando observé sus brazos y la forma en que espiaba dentro de la camioneta, no estaba seguro de que era sus patas. ParecÃan manos y simplemente me observaba desde el costado de la camioneta. Me miró durante una eternidad mientras me escondÃa, me sentÃa indefenso. A pesar de estar cerca de mi familia, ellos no sabÃan nada sobre la criatura centÃmetros de mÃ, amenazando mi vida, mirando hacia atrás, algo de ese tamaño fácilmente podrÃa haber destrozado la ventana. Quizás sabÃa que mi familia estaba adentro y estaba tratando de mantenerse en silencio. Si hubiera roto la ventana, no habrÃa sonado ninguna alarma y quién sabe si habrÃa quedado algún rastro que mi familia hubiera encontrado. Escapó corriendo en dos patas muy rápido, miró hacia atrás y mostró lo que parecÃa una sonrisa aterradora. Noté que tenÃa una larga cola peluda como la de un lobo. En ese momento, mi papá salió a buscarme. No sabÃa qué era, Asà que cuando me encontró y me preguntó por qué tenÃa tanto miedo, simplemente le conté mi encuentro con un oso. Mi papá vio los rasguños y no le importó mucho. Sólo estaba preocupado por mÃ. Sin embargo, la historia no termina ahÃ. Más tarde esa noche, el porche crujió y pude escuchar pasos ligeros afuera. Mientras dormÃa solo en la sala de estar, pude verlo. La misma criatura, mirando a través de las ventanas, rasguñaba el video como si estuviera midiendo su densidad. Luego se alejó por la mañana. La ventana estaba agrietada. No dormà mucho esa noche y creo que la criatura rompió la ventana para burlarse de mà como si quisiera decir podrÃa haberte atrapado en esa camioneta y podrÃa haber entrado en la casa. Hombre lobo. Salà desde la Junta Colorado el nueve de junio con destino a Missouri. Tomé la carretera noventa y cuatro hasta llegar a la autopista doscientos ochenta y siete. Doblé a la izquierda y llegué a rey colorado. Eventualmente llegué a un pueblo llamado Arapa Joe Nebraska. No habÃa nadie detrás de mà en ese momento y tan poco adelante empecé a descender una colina. Al llegar al fondo de la colina habÃa aproxima dan n o n rra cuatro kilómetros hasta la siguiente subida. Antes de alcanzar esa colina, miré hacia mi izquierda y creà ver un oso. Como nunca habÃa visto uno en persona, me detuve en el lado derecho de la carretera. Al detenerme y bajar la ventanilla del lado del conductor, la criatura se puso de pie y supe que me habÃa visto, ya que giró la cabeza para mirarme. TenÃa dedos largos con garras en las puntas. Sus orejas eran puntiagudas como las de un pastor alemán. De hecho, su rostro se asemejaba más al de un canino que al de un oso. PoseÃa cuatro colmillos largos con baba saliendo de su hocico. Me dejó atónito mirando a esta criatura hasta que se lanzó en un sprint, corriendo hacia mà en dos patas. Estaba tan asustado, petrificado por un momento sin poder Moverme agarré fuertemente el volante y pensé para mà mismo que tenÃa que irme ahora antes de que ese monstruo me atrapara presioné el embrague y pise la sons acelerador y me marché. Cuando estuve a unas cuadras de distancia, miré por el retrovisor. La criatura estaba parada en medio de la carretera, acercándose hacia mà con ambas manos extendidas. Al llegar a la cima de la colina, vi un letrero que indicaba Beatriz Nebraska. Creo que decÃa que estaba a doscientos sesenta kilómetros de distancia y luego, lo único que recuerdo después de eso es estar tan asustado que conduje durante horas seguidas sin detenerme. Cuando me sentà lo suficientemente seguro para disminuir la velocidad, saqué mi teléfono y llamé a la patrulla de caminos. Eran las seis y media de la tarde. Cuando llamé informé sobre la criatura en la carretera que casi atacó mi auto. QuerÃa asegurarme de que nadie más resultara herido. Incluso me dijeron por teléfono que otro agente disparó a algo que parecÃa un oso extraño en esa carretera, pero dijo que fallaron porque la criatura se movÃa de mar rápido. Nos guste o no hay criaturas en esos bosques que no comprendemos o simplemente no queremos intentar entender, porque parecen tan aterradoras. Solo ten cuidado y estáte alerta cuando conduzca solo el hombre perro. Hace unos meses, uno de mis amigos se sincero conmigo sobre una criatura que asegura haber encontrado dos veces en los alrededores de Nueva Jersey, donde vive mi madre. Este amigo y yo compartimos la creencia de que en el pasado nos topamos con un Sking Walker. Mientras estábamos en Nueva Jersey. Me contó que cuando era niño, vio algo en los campos cercanos a su casa, que aún le aterroriza hasta el dÃa de hoy. Ha tenido dos encuentros con esta criatura, uno en pleno dÃa cuando era niño y otro despertándose en mitad de la noche. Aquà real sus encuentros con el supuesto hombre perro. Desde su perspectiva, he pasado toda mi vida en Nueva Jersey. Desde que era un niño. He tenido varios encuentros paranormales y avistamientos de criaturas inexplicables. Creo firmemente en lo sobrenatural, incluyendo a los dogmen y otras criaturas criptidas. Algo sucedió en un dÃa soleado mientras caminaba por un sendero cercano a mi casa. El dÃa era tan hermoso y como niño, me dejaba absorber por todo lo que me rodeaba. Estaba viviendo una aventura, imaginando correr por los campos abiertos y esperando el regreso de mamá y papá. El sendero que recorrÃa tenÃa un paisaje maravilloso, con hierba alta y kilómetros de campos a mi izquierda y un denso bosque a mi derecha. Simplemente exploraba el bosque, ya que cada vez que mis padres no estaban en casa, eso era lo que hacÃa. El aroma del bosque y el canto de los pájaros, todo él era tan cautivador. De repente, el bosque a mi alrededor quedó en silencio. Sentà como si alguien o algo me estuviera observando y mis ojos exploraron rápidamente toda la zona. Miré hacia mi izquierda y noté algo en la hierba alta. A primera vista parecÃa un perro grande, pero luego me di cuenta de que estaba agachado, como lo harÃa un hombre intentando ocultarse en la hierba. Este ser estaba cubierto de pelaje marrón y tenÃa un hocico y orejas parecidas a las de un pastor alemán. Sus ojos eran rojos en su mayorÃa. Sentà curiosidad en ese momento, aunque estaba nervioso lo suficiente como para actuar como si no lo hubiera visto, y simplemente seguà con mi dÃa empezando a correr de regreso a mi casa. Nunca compartà este encuentro con ningún miembro de mi familia, ya que pensarÃan que estoy loco, pero ese fue mi primer encuentro con lo que creà que era un hombre lobo. El segundo sucedió a l aproximadamente cuatro o cinco años. En ese momento vivÃa en una casa diferente cerca de un gran bosque. Los mayores depredadores que habÃa visto por allà eran coyotes o zorros. Sin embargo, lo que vi esa noche no se parecÃa en nada a un coyote. Me desperté en mitad de la noche con la garganta seca y necesitaba beber algo. Fui a la cocina en busca de agua cuando sentà un repentino miedo. Era como si alguien me estuviera observando. Miré por la ventana cercana y, para mi horror, vi este enorme animal en mi patio. Trasero. Sea lo que fuera, me notó y me estaba mirando con esos ojos rojos. Me sentà completamente aterrado. Vi al animal mostrar sus dientes y ponerse de pie en dos patas. La criatura comenzó a gruñir y pude escucharlo claramente, ya que mi ventana estaba ligeramente abierta. También vi su aliento saliendo de su boca y comprendà que esto era real. El animal frente a mà era real. ParecÃa medir alrededor de dos metros y medio de altura en dos patas, con la cabeza de un pastor alemán y el cuerpo de una persona muy marcada. Sea lo que fuera, miró la cerca de repente y corrió hacia ella. Luego saltó al otro lado hacia el bosque regresé a mi cama aterrado. No pude dormir en toda esa noche. Estos dos encuentros con estas criaturas me han sacudido hasta lo más profundo y me han hecho comprender que hay criaturas que la ciencia se niega a reconocer, relatos escritos y adaptados por Ramiro contreras








