Aquelarre De BRUJAS: Nunca Vuelvas A Quedarte Solo En Un Panteón - Historias De Terror - REDE
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0:05 Ahora que lo recuerdo, no entiendo por qué acepté quedarme tanto tiempo en ese panteón. En ese momento no lo pensé asÃ, pues para mà era solo trabajo. Durante varios meses hice encargos ahÃ, porque el encargado necesitaba ayuda extra. Nada raro, limpiar pasillos, enderezar cruces, quitar hierba y acomodar lápidas caÃdas. Trabajo simple y mal pagado, pero constante, y en ese tiempo yo lo necesitaba. El panteón estaba a las afueras del pueblo, no era un lugar abandonado, solo poco visitado entre semana. Yo entraba por la mañana y salÃa antes de que cerraran. Nunca trabajé de noche, y nunca me quedé solo después del cierre, al menos no hasta ese dÃa. Desde antes ya habÃa escuchado historias, pues siempre hay historias cuando se habla de panteones. Que si mujeres que entran de madrugada, que si rituales, que si cosas que no deberÃan hacerse ahÃ. Yo las escuchaba, pero no les daba importancia, para mà eran cuentos del pueblo, de gente que necesitaba explicar cosas que no entendÃa. Yo solo veÃa tumbas, tierra, cemento viejo y silencio. Ese dÃa empezó como cualquier otro. El encargado me pidió revisar una zona del fondo, una parte vieja del panteón, que ya casi no se usaba. Me dijo que varias tumbas estaban dañadas y que alguien habÃa quitado piedras. No me pareció raro.
1:35 Esa zona llevaba años sin mantenimiento. Caminé hacia allá con mis herramientas, sin prisa. Desde que entré a esa parte, noté que todo estaba distinto. No por algo sobrenatural, sino por el abandono. Las tumbas estaban abiertas en algunos puntos. HabÃa cruces rotas, lápidas ladeadas y tierra removida. No reciente, pero tampoco antigua. Como si alguien hubiera estado trabajando ahà varias veces. Mientras revisaba una de las tumbas, escuché voces. VenÃan del fondo, más allá de donde yo estaba. Eran voces de mujeres. Conversaban entre ellas con calma. Pensé que eran familiares de algún difunto, pues no era raro que alguien entrara sin avisar, sobre todo en dÃas tranquilos. Seguà trabajando unos minutos más. Las voces no se acercaban ni se alejaban. solo se mantenÃan en el mismo punto, y eso fue lo que me llamó la atención. Levanté la vista y decidà acercarme para avisarles que el panteón estaba por cerrar. Caminé despacio entre las tumbas. A medida que avanzaba, empecé a notar las luces. No eran veladoras comunes, no estaban dentro de vasos ni sobre las lápidas. Eran varias luces colocadas directamente sobre la tierra, formando un cÃrculo. No iluminaban mucho, pero sà lo suficiente para ver el suelo.
3:02 Cuando estuve lo bastante cerca, vi a las mujeres. Eran varias, la verdad, no conté cuántas. VestÃan de oscuro, con ropa sencilla, nada llamativo. No llevaban flores ni cubetas de agua, ni escobas, ni nada que se pareciera a una visita normal al panteón. Se encontraban alrededor de ese cÃrculo de luces y en el centro no habÃa una tumba, no era una lápida ni una fosa abierta. Era un espacio limpio, preparado. La tierra estaba nivelada, sin hierba, con marcas claras alrededor. Ahà entendà que eso no se habÃa hecho ese dÃa. Ese lugar llevaba tiempo asÃ. Me detuve y no dije nada, no porque tuviera miedo, sino porque no sabÃa cómo intervenir.
3:50 Ninguna de ellas parecÃa notar mi presencia todavÃa, pues seguÃan hablando entre ellas, mencionando cosas que no alcancé a entender del todo, pero sà noté que no hablaban de un muerto ni de un entierro. En ese momento decidà retirarme, pensé que no era asunto mÃo. Di un paso hacia atrás con cuidado de no hacer ruido, pero fue entonces cuando una de ellas volteó. No se sobresaltó y no gritó, solo me miró, y su expresión no fue de sorpresa, fue de atención. Era como si hubieran estado esperando que alguien apareciera en algún momento. Las demás se quedaron en silencio y voltearon también. Después, todas me miraron al mismo tiempo, pero nadie habló y nadie se movió. Yo intenté decir algo, explicar que solo estaba trabajando y que ya me iba, pero las palabras no me salieron. No porque estuviera paralizado, sino porque en ese instante entendà algo muy claro. Ese lugar no era para visitantes y yo no estaba ahà por accidente. La mujer que me habÃa visto primero dio un paso al frente, pero no se acercó demasiado. Solo me observó de arriba a abajo, como evaluando algo. Ahà comprendà que mi error no habÃa sido aceptar el trabajo, ni entrar a esa parte del panteón. mi error fue quedarme más tiempo del debido y también fue pensar que ese dÃa serÃa como cualquier otro y cuando quise darme
5:21 la vuelta para salir supe que ya era demasiado tarde para hacerlo sin que me lo permitieran no corrieron hacia mà y eso fue lo primero que me dejó claro que no estaba frente a gente improvisada se movieron con calma dos se colocaron detrás y otras a los lados sin tocarme todavÃa me cerraron el paso de salida No levantaron la voz, no hubo forcejeo en ese momento. Solo me condujeron paso a paso hacia el centro del cÃrculo. Yo intenté retroceder, pero el camino ya no estaba libre. Cada vez que daba un paso, alguien se movÃa para cubrir ese espacio. No me empujaron. La verdad, no hizo falta.
6:04 Yo entendà que avanzar era la única opción que me estaban dejando. Mientras me llevaban, escuché lo que decÃan entre ellas. Comentaban que la ofrenda debÃa entrar por su propia voluntad al panteón, que no podÃa ser alguien traÃdo a la fuerza desde fuera, y que tenÃa que ser una persona que hubiera cruzado la reja sin ser obligada. Ahà entendà por qué yo les servÃa. Ellas no me eligieron al azar. Se aprovecharon de que estaba solo. que habÃa entrado por trabajo y que nadie sabÃa exactamente en qué parte del panteón me encontraba. Por eso yo cumplÃa con lo que necesitaban. Me colocaron en el centro. La tierra estaba firme y nivelada.
6:47 Era un espacio preparado desde antes y tenÃa una forma de pentagrama. Las marcas alrededor no eran recientes. Se notaba que ese lugar ya habÃa sido usado en otras ocasiones. El ritual comenzó, pero no hubo un inicio claro. Simplemente empezaron a repetir palabras en un idioma que no conocÃa, pero no eran rezos especÃficos, eran frases cortas, dichas una y otra vez, siempre en el mismo orden. Mientras hablaban, algunas tomaban tierra del suelo y la colocaban alrededor de mis zapatos, formando un cÃrculo cerrado. Yo miraba todo con atención, pues tenÃa un miedo que jamás habÃa tenido. y mi cuerpo estaba tenso, esperando el momento en que algo pasara.
7:34 No habÃa veladoras nuevas encendiéndose ni movimientos exagerados, todo estaba ya dispuesto. Ellas solo seguÃan un procedimiento que conocÃan bien de sus rituales anteriores. Conforme pasaron los minutos, el ambiente empezó a cambiar. No fue una sensación vaga, fue fÃsico, pues me costó respirar porque el aire se sentÃa pesado. como si cada inhalación me exigiera más esfuerzo, y en eso las luces que habÃan colocado comenzaron a bajar de intensidad una por una sin que nadie las tocara, desde el centro del cÃrculo empecé a sentir una presión, era como si algo grande estuviera ocupando ese espacio conmigo, algo que no veÃa del todo pero que estaba ahÃ, la presión se sentÃa en el pecho y en los oÃdos, como cuando se desciende rápido a un lugar profundo, las mujeres no parecÃan sorprendidas continuaron con las palabras y algunas se arrodillaron otras mantuvieron la cabeza baja pero nadie me miraba directamente en ese momento pues todas estaban concentradas en lo que estaba ocurriendo dentro del cÃrculo entonces lo percibà con claridad no puedo decir que lo vi como se ve a una persona no tuvo un rostro definido para mà lo que percibà fue una forma alta frente a mà una sombra bien marcada que bloqueaba parte de la poca luz que quedaba. Sentà un olor fuerte a azufre y a tierra húmeda, como cuando se abre una tumba antigua.
9:08 Lo más claro fue la sensación de que algo me observaba muy de cerca. Era una mirada que tampoco puedo explicar. Era como si me estuviera midiendo, por si yo cumplÃa con lo que se le habÃa prometido. Una de las mujeres habló con voz firme y le dijo que el trato estaba listo. que la ofrenda estaba presente. No pidió nada nuevo y no explicó nada, solo fue una afirmación de que el acuerdo se está cumpliendo. En ese momento entendà que mi vida estaba en riesgo, que esto no era una invocación por curiosidad ni un acto aislado. Era parte de algo que ya existÃa desde antes. Ellas no estaban intentando hacer un pacto con el ente oscuro que estaba en el cÃrculo. Estaban cumpliendo con algo que ya se habÃa pactado. La presión aumentó y el miedo también.
10:01 Sentà que esa presencia se inclinaba hacia mÃ. No me tocó mi cara ni mis brazos, pero el dolor apareció directo en el pecho, como un golpe interno. Primero pensé que era imaginación mÃa, pero fue un dolor real que me hizo doblarme un poco hacia adelante. Intenté hablar para pedir ayuda y para decir cualquier cosa que rompiera ese momento. Pero no pude, pues la voz no me salió. Sentà que mi cuerpo no respondÃa. Las mujeres seguÃan arrodilladas. Ninguna parecÃa arrepentida. Ninguna dudaba. Todo estaba ocurriendo tal como lo esperaban.
10:41 El dolor en el pecho se mantuvo y la sensación de estar siendo observado no se fue. Al contrario, se hizo más cercana. Yo sabÃa que si ese proceso continuaba, no iba a salir caminando de ahÃ. Fue en ese punto cuando entendà que nadie iba a detenerlo por mÃ, que si querÃa salir con vida de ese cÃrculo, tenÃa que hacerlo por mi cuenta, en el primer momento en que se presentara una oportunidad. Y mientras esa forma se mantenÃa frente a mÃ, inclinada, supe que el tiempo para decidir era muy corto. El momento para salir no llegó por accidente, Llegó porque lo busqué. Mientras esa presencia se mantenÃa frente a mà y las brujas seguÃan concentradas en repetir las palabras, noté que sus manos ya no me sujetaban con la misma fuerza. No me habÃan soltado por completo, pero su atención estaba puesta en el centro del cÃrculo y no en mi cuerpo. Sentà el dolor en el pecho de nuevo, más profundo, como si algo presionara desde adentro.
11:45 Supe que si esperaba a que terminaran ya no habrÃa oportunidad No pensé en un plan, solo pensé en correr bien y salir lo más pronto posible de ahÃ, esperando que el cuerpo reaccionara bien. Bajé el cuerpo, me movà bruscamente hasta que apoyé una mano en la tierra y me arrastré hacia atrás. La tierra suelta facilitó el movimiento. Escuché que una de ellas levantó la voz, pero no se levantó. Seguà avanzando hasta que sentà que ya no estaba dentro del cÃrculo. Entonces me puse de pie y corrÃ, lo más rápido que pude. No elegà dirección. Corrà entre las tumbas, esquivando cruces y piedras. Tropecé varias veces. Me golpeé las piernas con bordes de lápidas rotas. El aire seguÃa pesado, pero el dolor en el pecho comenzó a disminuir conforme me alejaba del centro. Escuché movimiento detrás de mÃ, pero no eran pasos normales. No sonaban parejos ni rápidos como los de una persona corriendo. Era un desplazamiento irregular, pesado, que rozaba el suelo. No volteé. La verdad. No necesitaba confirmar lo que ya sabÃa. Seguà corriendo. Caà de rodillas una vez y me levanté de inmediato. Las manos me temblaban y el panteón parecÃa más grande de lo normal.
13:05 Las filas de tumbas no terminaban. Las luces del cÃrculo ya no se veÃan, pero la sensación de estar siendo seguido continuaba. Finalmente vi la reja de hierro viejo. con puntas oxidadas en la parte superior no pensé en si podÃa escalarla me acerqué y comencé a subir los pies me resbalaban en los barrotes y las manos se me cortaron al agarrarme de los bordes sentà la sangre correr pero no me solté cuando llegué arriba perdà el equilibrio y caà del otro lado El golpe me sacó el aire. Me quedé en el suelo unos segundos, respirando con dificultad, pero no miré atrás. SabÃa que si lo hacÃa, me iba a quedar ahÃ. Me levanté y corrà hasta mi casa.
13:51 Cerré la puerta con seguro y me lavé las manos y vi los cortes. No eran profundos, pero me ardÃan mucho. El pecho me seguÃa doliendo, como si hubiera recibido un golpe fuerte. No dormà esa noche, pues cada ruido me hacÃa levantar la cabeza, y el amanecer llegó sin que me diera cuenta. Al dÃa siguiente, supe que el panteón habÃa sido cerrado. Me dijeron que habÃa daños en algunas tumbas, que alguien habÃa removido tierra y que se trataba de vandalismo. Pero la verdad se me hizo muy raro, porque antes ya habÃa pasado algo asÃ, y jamás cerraron el panteón. Me quedó esa duda que hasta ahorita no he podido responder.
14:34 Pasaron las semanas, empecé a notar que algunas de esas mujeres ya no se veÃan en el pueblo. No se anunció nada oficial, no hubo funerales, simplemente dejaron de estar. Y cuando preguntaban por ellas, la gente decÃa que se habÃan ido, que habÃan cambiado de lugar, que ya no vivÃan ahÃ. yo no volvà al panteón y rechacé trabajos parecidos dejé de aceptar encargos que implicaran quedarme solo en lugares cerrados y cambié de rutina sin explicarle a nadie el motivo el dolor en el pecho no desapareció del todo no es constante pero aparece cuando paso cerca del panteón o por las madrugadas en las que siento que me observan por la ventana no he visto nada pero la sensación no se va No necesito ver nada para que regrese. Me basta con recordar la presión, el olor a tierra húmeda y la sensación de estar siendo observado.
15:31 Cuento esto ahora porque ya no puedo seguir guardándolo. Porque sé que no fue una exageración ni un mal recuerdo. Lo que pasó esa noche fue real y yo salà porque decidà moverme cuando aún podÃa hacerlo. No busco que me crean y no busco que alguien investigue. Solo necesitaba decirlo, porque hay cosas que, si uno no las suelta, se quedan marcadas de otra forma. Y aunque logré salir del panteón esa noche, sé que algo quedó ahÃ, incompleto, esperando a que vuelva, o a quien vuelva a entrar creyendo que solo es un lugar de trabajo. Desde entonces entendà que no todo lugar es neutro, que hay maldad en las personas, y más en esos lugares que son los panteones.
16:19 donde hacen brujerÃa y pactos con seres demonÃacos, y que a veces sobrevivir no significa vencer, sino salir a tiempo y cargar el recuerdo, sin permitir que vuelva a cerrarse el cÃrculo, como aquella noche que me dejó marcado para siempre.
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