Lo que de verdad ganas cuando tu país gana un Mundial
Cuando Alemania ganó el Mundial de 2014, el gasto de sus aficionados subió un 75% al día siguiente de cada victoria. Con ese dato, cualquiera firmaría que el fútbol es un motor económico. Pero hay otro dato que lo desmonta todo y que apenas se cita: dos horas. Exactamente lo que duró, medido por investigadores, el subidón de felicidad de los alemanes tras cada triunfo.
España acaba de ganar su segunda estrella y, como en cada Mundial, ya suenan las promesas de siempre: que si el consumo, que si medio punto de PIB. En 2006 el Gobierno italiano llegó a poner esa cifra sobre la mesa tras la victoria de su selección, en pleno ajuste presupuestario con Bruselas. Un estudio publicado en 2024 en el Oxford Bulletin of Economics and Statistics comprobó la promesa con datos de la OCDE, y el resultado incomoda: los campeones del mundo tienden a crecer menos al año siguiente de la victoria, y con frecuencia menos que el país al que derrotaron en la final.
Hay más. Un trabajo clásico del Journal of Finance analizó las bolsas de 39 países y encontró que caer eliminado hunde el mercado un 0,5% al día siguiente, pero ganar no lo mueve prácticamente nada. El fútbol opera sobre el ánimo, no sobre el bolsillo. Lo que Keynes llamaba espíritus animales.
España ya vivió esto: levantó la copa en 2010 con el paro rozando el 20% y dos años después pedía el rescate bancario a Bruselas.
Entonces, si el consumo es gasto adelantado, el PIB ni se inmuta y la alegría dura una sobremesa, ¿qué es exactamente lo que gana un país cuando gana un Mundial?
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