Testimonios De Extrañas Criaturas En México Historias De Terror - REDE

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Reptiles. El dÃa sábado dieciséis de septiembre del presente año, un suscriptor del canal al que sólo referiré como Rigo, me hizo llegar tres capturas de pantalla en las que se contaba una muy corta pero al mismo tiempo, muy interesante. Historia. La historia es la siguiente. Buenas noches. Hace poco, mi papá me contó una extraña anécdota Cuando él tenÃa entre diecisiete y dieciocho años. Se ganaba la vida trabajando todos los dÃas en la milpa del pueblo. Desde las cinco de la mañana ya fuera sembrando maÃz o frijol dependiendo de la temporada. En una de esas tantas y extensas jornadas laborales, un dÃa que el sol picaba mucho más de lo normal, mi padre se sentÃa tan cansado debido al calor que no terminó, lo que tenÃa que hacer ese dÃa. Se retiró para irse a su casa con la idea de regresar al dÃa siguiente más temprano y asà con pensar el tiempo perdido. Eran las tres de la tarde. Cuando empezó a caminar para salir de la Milpa, todavÃa le faltaba un buen tramo para llegar al camino. Cuando decidió mejor sentarse a descansar debajo de la sombra de un gran árbol, estuvo ahà como por veinte minutos, ya que la sombra del frondoso árbol lo refrescó un poco, se levantó para ir hasta el camino y de ahà para la casa. En eso escuchó como voces. ParecÃa que alguien estaba conversando, pero el sonido era tenue asà que no lograba distinguir las palabras. Ãl volteó hacia todos lados, pero no habÃa nadie cerca las únicas personas que podÃa ver estaban a mitad de la Milpa todavÃa trabajando, asà que era evidente que lo que estaba escuchando no era a ellos. Las voces se fueron escuchando cada vez más cerca. Pero a pesar de eso, mi padre no entendÃa ni una sola palabra. Ya confundido, mi padre ve algo por el rabillo del ojo, se voltea y alcanza a ver a dos cosas parecidas a iguanas, como de cincuenta centÃmetros de alto, caminando en dos patas, una al lado de la otra. Pudo ver a esas criaturas como por diez segundos, porque luego de eso se perdieron entre el sembradÃo. Mi padre actualmente tiene setenta y ocho años y todavÃa recuerda perfectamente lo que vio bien. Como pudieron escuchar. En la breve historia se menciona una especie de seres reptiloides caminando erguidos y hablando en un idioma imposible de reconocer. Creo que todos estaremos de acuerdo en que las criaturas que el señor dice haber visto se salen mucho de lo que normalmente ve la gente. No son nahuales ni brujas, tampoco fantasmas, ni siquiera duendes, sino iguanas de medio metro que hablan y caminan en dos patas. La historia. Por supuesto, me generó una necesidad de investigar más al respecto. Como muchos de ustedes sabrán, hace más de siete ons meses presenté una recopilación de militares cuyos testimonios eran sobre naves y seres no humanos. Asà que fui a los comentarios para ver si encontraba algo interesante. Para investigar. Sobre todo, querÃa ver si alguien comentaba haber visto algo parecido a las iguanas que el señor cuenta en su historia y entre los trescientos comentarios encontré uno bastante curioso que decÃa que entre la década de mil novecientos cincuenta y mil novecientos setenta salió una nota en un periódico que decÃa serpientes de dos patas en el popo. Si bien no era exactamente lo que estaba esperando encontrar, era un buen punto de partida. Como siempre digo, no soy periodista, pero sé algunos trucos para encontrar información. Y fue asà que, aunque no di con el periódico, si pude encontrar a un señor ya grande que recuerda haber leÃdo esa nota en el periódico, no hablé con él directamente, sino que contacté v a whatsapp con uno de sus hijos y mediante audios el el vino grabo a su papá contando lo que recuerda de la nota de aquel periódico y se los dejo aquÃ. Yo me dedicaba a hacer piñatas. La verdad nunca me gustaron, pero tuve que aprender para poder darle de comer a mi familia. No se ganaba mucho dinero, pero al menos nunca pasamos hambre. Las piñatas siempre se han hecho con periódico. Por eso mi casa siempre estaba llena de periódicos. Yo tenÃa un amigo que trabajaba en una imprenta. Cuando le comenté que iba a empezar a vender piñatas, me dijo que él me podÃa conseguir los periódicos que una vez a la semana, todo lo que no se vendÃa o lo que se habÃa descartado por errores de impresión se tiraba a la basura, pero que él podÃa, en lugar de tirarlos, llevármelos para que yo hiciera las piñatas. En una ocasión, mi amigo llegó a mi casa con muchos más periódicos de lo normal. No exagero si les digo que ese dÃa mi amigo me dejó casi cincuenta kilos de puros periódicos viejos. A mà nunca me dio por leer los periodis no eran más que materia prima, Pero el mayor de mis hijos, que murió hace poco en un accidente de auto, que en ese entonces deberÃa tener como seis años. A él siempre le gustaron los animales y mientras yo trabajaba en las piñatas, él se la pasaba hojeando los periódicos, buscando fotografÃas de animales. No sabÃa leer, asà que cuando encontraba alguna nota de animales, me llevaba el periódico para que yo se lo leyera. En una ocasión me llevó un periódico que no tenÃa una fotografÃa, sino un dibujo. Ese dibujo era de una cosa, No era una persona, pero tampoco era un animal. ParecÃa como si fuera un niño disfrazado de Lagartija. Nunca habÃa visto nada tan raro. No recuerdo el tÃtulo de la nota, pero en las letras pequeñas que se ponen debajo del tÃtulo decÃa algo asà como que una de esas personas que se dedican a escalar habÃa visto a un niño serpiente. Aquello era demasiado impactante como para ignorarlo, asà que me puse a leer la nota. DecÃa que este hombre escalador no sé si asà se les diga, andaba haciendo lo suyo en el volcán o pocatépeta por el lado de Morelos. Ya ven que en la cara suroeste del Volcán se encuentran los tres Estados, Puebla, México y Morelos, pues ese escalador habÃa empezado a subir por la pequeña parte que le corresponde al Estado de Morelos. Al llegar a cierta zona tuvo un problema. Se resbaló y tuvo la suerte de caer en un lugar recto, porque si hubiera caÃdo en un lugar inclinado, hubiera seguido cayendo. El escalador como estaba aturdido, no pudo levantarse de inmediato. Estando ahà tirado, pudo ver que entre las rocas iba caminando algo parecido a un animal. Ese algo medÃa como un metro con treinta centÃmetros, era casi del color de la roca, con algunas manchas verdosas y también tenÃa cola. Antes de que esa criatura se alejara ol a verlo, y es en ese momento que el escalador pudo ver sus ojos, los cuales describió como ojos de serpiente. El escalador pensó que la criatura iba a atacarlo, pero sólo lo miró durante unos segundos y siguió su camino alejándose entre las rocas. El escalador todavÃa tardó como diez minutos en poder levantarse porque, aunque no estaba herido de gravedad, si se lastimó con la caÃda ya de pie, estaba tan confundido y nervioso que optó por descender y volver a casa. Y eso era todo lo que decÃa la nota. Luego de que mi hijo se cansó de jugar con la hoja, donde venÃa el dibujo de aquella criatura tan extraña, utilicé ese periódico para una de las muchas piñatas como pudieron darse cuenta con lo que el señor afirma haber leÃdo en una vieja nota del periódico. Si bien la criatura dibujada en la impresión no es exactamente la misma que aquel hombre vio en la Milpa, si guardan muchas similitudes, tanto a nivel fÃsico, como a nivel de comportamiento. Eso resulta bastante curioso, porque en los testimonios de los militares se describen criaturas agresivas, hostiles y muy peligrosas, mientras que los seres avistados en la Milpa y en el Volcán parecen ser no dirÃa dóciles ni amistosos, pero sÃ, por lo menos pacÃficos. Ahora, si bien yo nunca habÃa escuchado de la aparición de criaturas extrañas en zonas de cultivo, creo que casi todos, si no es que todos, hemos incluso visto videos de extrañas luces volando por encima del volcán o pocatepetl. En YouTube hay vÃdeos con cientos de miles de reproducciones. Por eso, aunque difÃcil de asimilar, no me resulta para nada extraño que aquel escalador hubiera visto a aquel ser humanoide con rasgos de reptil buscando más información al respecto. Encontré un registro muy extraño de un muy modesto centro médico de la localidad de San Gabriel, en el municipio de Ixtlahuacán, ubicado en el sureste del Estado de Colima. El registro es de enero de mil novecientos cincuenta y siete. El incidente ocurrió mientras se llevaba a cabo la festividad de los Chayacates, lo cual explica porque la situación no es tan conocida ni siquiera en el municipio. Lo que pasa es que esa festividad, que es de tradición indÃgena, es una de las más importantes de la región. Asà que, por hacer una comparación, imaginen que algo muy raro ocurre un quince de septiembre o en Navidad. Pasará completamente desapercibido porque la gente estará en lo suyo en la fiesta. Lo que ocurrió fue que al centro médico llegó un matrimonio cargando a un niño que no pertenecÃa a la localidad. Al ser un lugar con pocas personas, todo mundo se conoce y al haber un solo centro médico el poco personal, de ahà conocÃan a toda la gente. Por eso estaban seguros que el niño era de ahà el niño estaba inconsciente de alguna manera. TenÃa la mano cortada y el matrimonio llevaba la mano. No sabÃan si en realidad la mano se le podÃa volver a poner al niño, pero no les pareció correcto dejar la mano del niño tirada en lo que alguien atendÃa al niño. Otra persona empezó a hacerle preguntas al matrimonio. Lo que la pareja dijo fue que ellos andaban en las orillas de la localidad y escucharon unos disparos. Primero se escondieron, pero luego de que ya no hubo ningún ruido. Fueron en la dirección de donde ellos creÃan haber escuchado, que venÃan los disparos para ver si al muerto le podÃan robar algo dinero o lo que fuera. Solo que se llevaron la sorpresa de que lo que encontraron fue a un niño tirado con la mano cortada rápido, lo levantaron y se fueron directo para el centro médico. Entre las cosas que se describen hay dos que me llaman particularmente la atención. La primera es que la mano del niño parecÃa estarse secando y tenÃa una textura escamosa. Se veÃa como una mano normal. HacÃa vista, no se distinguÃa nada raro, pero al momento de hacer contacto, se sentÃa como si la mano tuviera escamas. La otra cosa es que el niño, a pesar de tener una mano cortada, no sangraba la herida, no estaba cauterizada, pero de todas maneras, el niño no sangraba. Luego de un par de horas, el niño despertó, no parecÃa sentir dolor, no estaba asustado por estar en un lugar que no conocÃa, no hablaba, simplemente despertó, Se quedó acostado, se movÃa un poco, pero no intentó levantarse. Le dieron agua, le dieron algo de comer, pero por más que trataron de hablar con él. El niño parecÃa no entenderlos. Tal vez estaba en estado de shock o tal vez no entendÃa el español. Pero también intentaron comunicarse con el niño en el dialecto indÃgena que se habla en la región y tampoco respondió a eso, como el niño no era del pueblo, a pesar de que no estaba grave, porque no sangraba y ya estaba despierto. Tuvo que pasar la noche en el modesto centro médico como no podÃan dejarlo ahÃ. Solo una de las personas se tuvo que quedar en la madrugada a eso de las cuatro. La única persona que estaba en el lugar pudo ver que el niño se levantó de la cama y salió caminando del lugar sin decir nada y sin despedirse ni siquiera con la mirada. La cuestión es que, por más imposible que pueda sonar el niño ya tenÃa mano. Pero hay una cosa más. La mano arrancada del niño se secó a tal punto que cuando la quisieron agarrar para revisarla, se hizo polvo. Yo no soy fanático de sacar conclusiones apresuradas, pero ese registro de aquel centro médico de una localidad en el Estado menos poblado del paÃs parece encajar con los otros dos testimonios que he mencionado. Si bien en el registro del centro médico no se menciona de forma directa a ninguna criatura con rasgos de reptil. En realidad, al niño sà se les o está mencionando una cualidad que poseen algunos reptiles y algunos anfibios, es decir, la capacidad de regenerar partes de su cuerpo. El registro dice literalmente que el niño llegó sin una mano y cuando se fue ya tenÃa las dos manos, además de que la mano que habÃa tenido arrancada se secó tal y cómo lo hace el residuo que queda cuando una serpiente muda de piel. La situación en sà misma ya es rara, porque el niño fue encontrado sin mano luego de que se escucharan unos disparos. No soy un experto en armas, pero al menos en la época en la que sucedió, estoy casi seguro de que no existÃa un arma capaz de arrancar una mano sin dañar la mano, porque la extremidad estaba en perfectas condiciones. De hecho, por cómo se describe la herida. Pareciera más bien que la mano fue cortada y que los disparos no tuvieron nada que ver. Pero si los disparos no tuvieron nada que ver, queda la duda de entonces cómo por qué se escucharon esos disparos. Claro que personas peculiares o r n o n o ns, criaturas humanoides de rasgos de reptil suelen aparecer en historias en las que hay disparos, ya sea por disparos civiles o por disparos militares. Yo mismo he hablado tanto con ex militares como personas que formaron parte del crimen organizado que aseguran haber tenido algún tipo de interacción con seres de esa naturaleza. Tal es el caso de una historia que tiene como dos o tres años, rondando en diferentes plataformas de Internet, como páginas de Facebook, grupos de Whatsapp, shorts de Instagram, cuentas de Twitter y diversos canales de YouTube. Yo no voy a contarles esa historia. Como dije, pueden encontrarla fácilmente en cualquier lugar de Internet. Solo lo mencionaré los detalles que parecen relacionar esa historia con el tema que estamos tratando aquÃ. Aquella historia dice que a mediados del año dos mil diecinueve, un equipo militar fue enviado a realizar actividades en contra de las organizaciones criminales de la zona centro del paÃs. Aparte de las detenciones, una de esas actividades era localizar y destruir plantillos estando en una ubicación remota alejada de la ciudad. Mientras se dirigÃan a un plantÃo, se encontraron con una cueva a la cual decidieron entrar, pensando que dentro podrÃan encontrar miembros de la organización criminal, pero dentro de la cueva no encontraron criminales, ni siquiera encontraron humanos. Lo que habÃa en el interior de la cueva eran seres altos que tenÃan rasgos fÃsicos, tanto humanos como de especies de reptil. Inevitablemente hubo un enfrentamiento en que los militares tuvieron que salir huyendo porque las balas no herÃan a las criaturas al contarles. Esto quiero llegar al punto de que parece ser que los seres reptiles de las cuatro historias no pertenecen a una misma raza. Tal vez ni siquiera sean de la misma especie, aunque sà creo que son parte de la misma familia. Tanto un chihuahuo como un pastor alemán son perros, pero ciertamente no se parecen casi en nada porque son la misma especie, pero no de la misma raza, ahora comparen un puc con un lobo del Ãrtico. No podrÃan ser más diferentes entre sÃ, porque no son de la misma raza ni siquiera son de la misma especie, pero ambos pertenecen a la misma familia. Son caninos. Yo creo que ocurre lo mismo con los seres reptiles en la historia que me hicieron llegar la que me hizo iniciar esta investigación. Los seres de la Milpa son muy pequeños y parecidos a una lagartija. La criatura del volcámpo Pocatepet tenÃa el tamaño de un niño de unos diez años y tenÃa ojos de serpiente. Los militares se enfrentaron a enormes monstruos, posiblemente parecidos a un cocodrilo, y en el pequeño centro médico de aquella comunidad de Colima, el ser estaba perfectamente camuflado como un ser humano. Los cuatro son parecidos y diferentes entre sà al mismo tiempo. En mi opinión, el más interesante de los relatos es el de colima, porque menciona la capacidad de camuflarse para parecer una persona común y corriente y de esa manera, pasar desapercibido. Bajo esa primicia, me puse en la búsqueda para ver si habÃa algún otro registro de seres presentando esa casualidad, y asà logré ponerme en contacto con una señora ya mayor que tiene un relato bastante interesante. Toda mi vida, desde que tenÃa diez años me la pasé trabajando en la limpieza. He trabajado en casas, hospitales, oficinas, tiendas y hubo una época en la que trabajé para el municipio en los camiones de la basura. En una ocasión me mandaron en el camión que tenÃa la mejor ruta, era la de la colonia más adinerada del municipio. Eso me pareció raro, porque a esa ruta sólo mandaban a las personas que se llevaban bien con los jefes y a los que ya tenÃan más años trabajando. Recogiendo la basura de esa ruta, llegué a presenciar cosas de las que no puedo mencionar. Son cosas muy fuertes y prefiero no hablar de eso porque involucra a polÃticos. Lo importante es que, como los del municipio vieron que yo no dije nada, no cuestioné y no pregunté, pues supieron que yo era de confianza y me dejaron en esa ruta. Unos dos o tres años después me preguntaron si podrÃa ir a cubrir un evento en una discoteca de la ciudad. Eso sÃ. Se me hizo raro, porque lo lógico serÃa pensar que esos lugares tienen su propio personal de limpieza Lo que me dijeron fue que el lugar se habÃa rentado para un evento exclusivo organizado por el gobernador y que sólo querÃan agente de confianza en el lugar, que hasta los que servirÃan las bebidas serÃan llevados por el municipio. Ningún trabajador del establecimiento estarÃa presente esa noche. La paga por estar ahà de seis de la tarde del sábado a seis de la mañana del domingo serÃa de novecientos pesos, solamente por mantener limpios los baños durante ese evento. Por supuesto que acepté esos novecientos pesos eran lo que yo ganaba trabajando seis dÃas a la semana. No iba a rechazarlo de una semana en tan sólo doce horas, ya estando en el evento desde que empezaron a llegar los asistentes. A pesar de que yo no conocÃa a ninguno sólo de ver cómo iban vestidos. Era evidente que se trataba de personas de mucho dinero. Todos los hombres eran blancos y altos, todas las mujeres parecÃan modelos de esas que salÃan en las revistas de aquella época. La verdad es que yo no tenÃa mucho que hacer. Muy poca gente iba a los baños y ciertamente todos eran muy educados, asà que no habÃa mucho que limpiar. Pero conforme se hizo de noche y luego de madrugada, empecé a notar cosas, raras cosas que sólo puedo explicar como demonÃacas. Yo estuve la mayor parte de esas doce horas parada en el pasillo que separaba a los baños de hombres de los baños de mujeres. Sólo entraba a revisar los baños cada tantos minutos estando en ese pasillo. La primera cosa que noté fue en una de las mujeres me acuerdo muy bien de ella era china o japonesa. Usaba un vestido color vino y tacones del mismo color. Esta mujer estaba viniendo hacia el baño. De hecho, uno de sus pies se dobló al pisar mal con el tacón y estuvo a punto de caerse. Yo me acerqué para ayudarla. La mujer muy amable me dio las gracias y se fue al baño. Yo la seguà un poco de cerca por si se volvÃa a resbalar. En eso vi que en sus piernas tenÃa escamas como las de las vÃboras y asà como esa mujer vi a varias personas que estaban igual tanto hombres como mujeres. TenÃan escamas algunos en los brazos, en el cuello no estaban cubiertos de escamas, pero aunque eran pocas escamas, se notaban mucho porque esas escamas no eran de su mismo color de piel y después pasó algo todavÃa peor. Yo ya estaba asustada desde que empecé a ver a la gente con escamas en la piel, pero fue por el mismo miedo que me quedé haciendo mi trabajo. Lo último que querÃa era que esas cosas notaran que yo ya me habÃa dado cuenta en una de las veces que entré a limpiar el baño de caballeros. Cuando me acerqué a los lavamanos para poner más jabón, un hombre se acercó para enjuagarse la cara y cuando levanté mi mirada hacia el espejo, pude ver que sus ojos eran como los de las vÃboras. De hecho, cuando parpadeó, en lugar de hacerlo de arriba hacia abajo, lo hizo de un lado para el otro muerta de miedo, fingà que no habÃa visto nada y salà del baño manteniendo la calma. Finalmente dieron las seis de la mañana y la gente empezó a irse. Yo estaba terminando de hacer la última limpieza. Entonces una pareja se me acercó y me dijeron que les habÃa gustado mucho mi servicio, que siempre solÃan tener problemas con el personal de limpieza, que por eso pedÃan que no estuviera presente ningún trabajador de la discoteca. Tanto el hombre como la mujer. Me medio dieron tres mil pesos cada uno y se retiraron del lugar. Cuando salà del establecimiento, me temblaban las piernas. No podÃa ni caminar. Tuve que regresar a mi casa en taxi. Tiré a la basura el dinero que me dieron esas personas porque esos eran demonios en la Biblia. Dice que Satanás es una serpiente y toda esa gente parecÃan serpientes. No podÃa quedarme con ese dinero porque serÃa pecado no renuncié a mi trabajo en el municipio, pero a la siguiente que me dijeron de ir a cubrir un evento privado, me negué cómo pudieron escuchar en la historia de aquella señora. Las personas que asistieron a aquella discoteca no eran en realidad personas, por lo menos no personas normales, porque la gente y los humanos no tienen escamas ni parpadean de forma horizontal. No quiero entrar en temas bÃblicos ni religiosos, porque yo no creo en nada de eso, pero respeto todas las creencias. La cuestión aquà es que esa señora está tan convencida que todas esas personas eran demonios teniendo la necesidad del dinero. De todas maneras, lo tiró creyendo que quienes le habÃan dado el dinero no eran seres humanos. Yo creo que ahà tenemos otro caso de seres reptiles, camuflados, escamas, ojos de serpiente. De cierta manera es lógico. Aunque pueda sonar irracional, quizás suene contradictorio. Estoy consciente de eso, pero yo le creo a la señora Ya. Para terminar con este tema, quisiera hablarles de un último caso en el que se dio un avistamiento o de estos seres de facciones reptiles capaces de hacerse pasar como seres humanos. Me reservaré la ubicación porque algunas de las personas que estuvieron involucradas aún siguen con vida y están encargos de los diferentes poderes de gobierno. Esto ocurrió hace ya un tiempo en una fábrica de cierta empresa extranjera. Cabe aclarar que luego de lo sucedido, la empresa se retiró del paÃs. Existen documentos no tan públicos que confirman que la Embajada de Estados Unidos presionó al Gobierno mexicano para que ordenara la clausura de esa fábrica. Si bien los motivos detrás de la petición de la Embajada no están en esos documentos, al menos para mà es evidente que se debÃa a que los propietarios de la empresa eran de una nacionalidad no grata para el paÃs del Norte. Pero, como siempre, ciertos funcionarios recibÃan dinero de esa empresa y por eso el asunto estaba estancado por excusas burocráticas. Todo parece indicar que la Embajada no estaba dispuesta a seguir esperando que se ordenara la clausura, asà que decidió arreglar el asunto por su cuenta la mañana del dos de enero. En mil novecientos ochenta y tres, un helicóptero militar cruzó la frontera y llegó hasta la embajada ubicada en una ciudad. Después despegó de la embajada y voló directo a la fábrica en cuestión. La fábrica estába cerrada porque era domingo, asà que en el lugar solamente estaban los guardias de seguridad a los que les habÃa tocado a ser turno. Uno de los guardias que tenÃa pocas semanas de haber ingresado a laborar en ese momento se encontraba dormido en la caseta. Vio cómo el helicóptero llegó al lugar. El ruido tan fuerte de las célices lo despertó. La situación le pareció tan rara que no salió de la caseta para averiguar lo que estaba sucediendo. Lo que hizo fue agacharse y mirar todo. Desde ahÃ. Ãl dice que del helicóptero bajaron cinco militares con uniforme gris, no el tÃpico café con verde que usan los soldados. Claro que el guardia no sabÃa que el helicóptero era de Estados Unidos. Los militares fueron directo a la entrada de la fábrica. Se pudieron escuchar disparos, asà que el guardia supuso que estaban matando a sus compañeros. Los militares estuvieron dentro de la fábrica como diez minutos. Luego empezaron a regresar al helicóptero, pero sólo salieron cuatro. Faltaba uno. El helicóptero estaba detenido. ParecÃa que estaba esperando al último soldado. En eso hubo una explosión en la salida principal. El helicóptero se fue En ese momento. El guardia tomó el teléfono de la caseta y llamó a emergencias y reportó un incendio. Luego salió de la caseta y tuvo la intención de entrar por otro lado para buscar a sus compañeros y sacarlos de ahà antes de que el fuego se extendiera por toda la fábrica. Pero en eso hubo otra explosión. Con eso al Guardia le quedó claro que intentar meterse era una pésima idea. No hubo una tercera explosión, pero no hizo falta. El fuego se empezó a expandir muy rápido por todo el lugar. La fábrica no era como tal de quÃmicos, pero sà se ocupaba un quÃmico para muchas de las cosas que realizaba la fábrica, y ese quÃmico era muy inflamable, además de que el fue que se producÃa por ese quÃmico era muy difÃcil de apagar. SubÃa mucho de temperatura. Por eso la estructura empezó a debilitarse muy rápido. El Guardia se quedó solo ahà mirando. En realidad no podÃa hacer nada más hasta que de pronto notó movimiento. Alguien estaba intentando salir de entre todos los escombros, creyendo que se trataba de uno de sus compañeros. El guardia corrió apurado, pero cuando estuvo lo suficientemente cerca se dio cuenta que lo que estaba intentando salir no era otro guardia, ni siquiera era un humano tirado y aplastado con pedazos de lámina. Estaba uno de los soldados que habÃan llegado en el helicóptero. No traÃa su casco, puesto sus rasgos faciales dejaban en claro que eso, vestido con uniforme gris de militar, podÃa ser cualquier cosa menos una persona. Su piel era muy blanca, pero con una ligera tonalidad verdosa. No tenÃa cabello, ni cejas, ni tenÃa pestañas, tampoco bigote o barba. El iris de sus ojos era amarillento, pero lo que le pareció más desagradable de lo que estaba viendo que la cabeza la tenÃa como agrietada. ParecÃa piel escamosa, pero las escamas estaban un poco abiertas, una cosa horrible y muy difÃcil de explicar. Por supuesto que el guardia no lo ayudó a salir. Simplemente caminó hacia atrás sin poder creer ni asimilar lo que acababa de ver. Luego de un rato. Finalmente llegaron los bomberos, ambulancias policÃa. Lo tÃpico. Cuando el guardia habló de lo sucedido muchos años después, dejó en claro que nadie lo amenazó para que guardara silencio, porque en realidad no lo habÃan visto. Pero aún asÃ, él sintió que tendrÃa muchos problemas y decidÃa hablar, asà que optó por el silencio. Según lo que pude investigar que en realidad no hay mucha información disponible. El reporte marcaba tres fallecidos sin sobrevivientes, lo cual aparentemente coincide con el personal que deberÃa estar en las instalaciones solo que haya un problema. Uno de los guardias estaba en la caseta cuando sucedió todo. Por lo tanto, sólo deberÃan haber muerto dos personas. Eso parece confirmar lo contado por el guardia, porque explicarÃa el cuerpo extra que se reportó. Ahora, como dije, no puedo dar demasiados detalles especÃficos sobre ese incidente, pero pude ver algunas fotografÃas de cómo quedó la fábrica, imágenes que no puedo mostrar porque no son públicas. La versión oficial es que, por alguna razón, en el lugar donde almacenaban el quÃmico se inició un incendio, pero no hay que ser un experto para darse cuenta, pero también hubo explosiones, tal y como lo afirma el Guardia de seguridad que vio todo. No tengo idea de que puedan ser. La señora que trabajaba de limpieza. Los llamó demonios. Los militares les dicen criaturas no identificadas. Yo no sabrÃa cómo catalogarlos. No soy experto en el tema, sólo soy investigador el de dónde viene y ex exactamente qué hacen aquÃ. También es un enorme enigma, no porque lo diga yo, sino porque hay una cantidad considerable de testimonios. Relato escrito y adaptado por Ramiro contreras








