Feb. 11, 2024

Testimonios De Extrañas Criaturas En México Historias De Terror - REDE

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Reptiles. El día sábado dieciséis de septiembre del presente año, un suscriptor del canal al que sólo referiré como Rigo, me hizo llegar tres capturas de pantalla en las que se contaba una muy corta pero al mismo tiempo, muy interesante. Historia. La historia es la siguiente. Buenas noches. Hace poco, mi papá me contó una extraña anécdota Cuando él tenía entre diecisiete y dieciocho años. Se ganaba la vida trabajando todos los días en la milpa del pueblo. Desde las cinco de la mañana ya fuera sembrando maíz o frijol dependiendo de la temporada. En una de esas tantas y extensas jornadas laborales, un día que el sol picaba mucho más de lo normal, mi padre se sentía tan cansado debido al calor que no terminó, lo que tenía que hacer ese día. Se retiró para irse a su casa con la idea de regresar al día siguiente más temprano y así con pensar el tiempo perdido. Eran las tres de la tarde. Cuando empezó a caminar para salir de la Milpa, todavía le faltaba un buen tramo para llegar al camino. Cuando decidió mejor sentarse a descansar debajo de la sombra de un gran árbol, estuvo ahí como por veinte minutos, ya que la sombra del frondoso árbol lo refrescó un poco, se levantó para ir hasta el camino y de ahí para la casa. En eso escuchó como voces. Parecía que alguien estaba conversando, pero el sonido era tenue así que no lograba distinguir las palabras. Él volteó hacia todos lados, pero no había nadie cerca las únicas personas que podía ver estaban a mitad de la Milpa todavía trabajando, así que era evidente que lo que estaba escuchando no era a ellos. Las voces se fueron escuchando cada vez más cerca. Pero a pesar de eso, mi padre no entendía ni una sola palabra. Ya confundido, mi padre ve algo por el rabillo del ojo, se voltea y alcanza a ver a dos cosas parecidas a iguanas, como de cincuenta centímetros de alto, caminando en dos patas, una al lado de la otra. Pudo ver a esas criaturas como por diez segundos, porque luego de eso se perdieron entre el sembradío. Mi padre actualmente tiene setenta y ocho años y todavía recuerda perfectamente lo que vio bien. Como pudieron escuchar. En la breve historia se menciona una especie de seres reptiloides caminando erguidos y hablando en un idioma imposible de reconocer. Creo que todos estaremos de acuerdo en que las criaturas que el señor dice haber visto se salen mucho de lo que normalmente ve la gente. No son nahuales ni brujas, tampoco fantasmas, ni siquiera duendes, sino iguanas de medio metro que hablan y caminan en dos patas. La historia. Por supuesto, me generó una necesidad de investigar más al respecto. Como muchos de ustedes sabrán, hace más de siete ons meses presenté una recopilación de militares cuyos testimonios eran sobre naves y seres no humanos. Así que fui a los comentarios para ver si encontraba algo interesante. Para investigar. Sobre todo, quería ver si alguien comentaba haber visto algo parecido a las iguanas que el señor cuenta en su historia y entre los trescientos comentarios encontré uno bastante curioso que decía que entre la década de mil novecientos cincuenta y mil novecientos setenta salió una nota en un periódico que decía serpientes de dos patas en el popo. Si bien no era exactamente lo que estaba esperando encontrar, era un buen punto de partida. Como siempre digo, no soy periodista, pero sé algunos trucos para encontrar información. Y fue así que, aunque no di con el periódico, si pude encontrar a un señor ya grande que recuerda haber leído esa nota en el periódico, no hablé con él directamente, sino que contacté v a whatsapp con uno de sus hijos y mediante audios el el vino grabo a su papá contando lo que recuerda de la nota de aquel periódico y se los dejo aquí. Yo me dedicaba a hacer piñatas. La verdad nunca me gustaron, pero tuve que aprender para poder darle de comer a mi familia. No se ganaba mucho dinero, pero al menos nunca pasamos hambre. Las piñatas siempre se han hecho con periódico. Por eso mi casa siempre estaba llena de periódicos. Yo tenía un amigo que trabajaba en una imprenta. Cuando le comenté que iba a empezar a vender piñatas, me dijo que él me podía conseguir los periódicos que una vez a la semana, todo lo que no se vendía o lo que se había descartado por errores de impresión se tiraba a la basura, pero que él podía, en lugar de tirarlos, llevármelos para que yo hiciera las piñatas. En una ocasión, mi amigo llegó a mi casa con muchos más periódicos de lo normal. No exagero si les digo que ese día mi amigo me dejó casi cincuenta kilos de puros periódicos viejos. A mí nunca me dio por leer los periodis no eran más que materia prima, Pero el mayor de mis hijos, que murió hace poco en un accidente de auto, que en ese entonces debería tener como seis años. A él siempre le gustaron los animales y mientras yo trabajaba en las piñatas, él se la pasaba hojeando los periódicos, buscando fotografías de animales. No sabía leer, así que cuando encontraba alguna nota de animales, me llevaba el periódico para que yo se lo leyera. En una ocasión me llevó un periódico que no tenía una fotografía, sino un dibujo. Ese dibujo era de una cosa, No era una persona, pero tampoco era un animal. Parecía como si fuera un niño disfrazado de Lagartija. Nunca había visto nada tan raro. No recuerdo el título de la nota, pero en las letras pequeñas que se ponen debajo del título decía algo así como que una de esas personas que se dedican a escalar había visto a un niño serpiente. Aquello era demasiado impactante como para ignorarlo, así que me puse a leer la nota. Decía que este hombre escalador no sé si así se les diga, andaba haciendo lo suyo en el volcán o pocatépeta por el lado de Morelos. Ya ven que en la cara suroeste del Volcán se encuentran los tres Estados, Puebla, México y Morelos, pues ese escalador había empezado a subir por la pequeña parte que le corresponde al Estado de Morelos. Al llegar a cierta zona tuvo un problema. Se resbaló y tuvo la suerte de caer en un lugar recto, porque si hubiera caído en un lugar inclinado, hubiera seguido cayendo. El escalador como estaba aturdido, no pudo levantarse de inmediato. Estando ahí tirado, pudo ver que entre las rocas iba caminando algo parecido a un animal. Ese algo medía como un metro con treinta centímetros, era casi del color de la roca, con algunas manchas verdosas y también tenía cola. Antes de que esa criatura se alejara ol a verlo, y es en ese momento que el escalador pudo ver sus ojos, los cuales describió como ojos de serpiente. El escalador pensó que la criatura iba a atacarlo, pero sólo lo miró durante unos segundos y siguió su camino alejándose entre las rocas. El escalador todavía tardó como diez minutos en poder levantarse porque, aunque no estaba herido de gravedad, si se lastimó con la caída ya de pie, estaba tan confundido y nervioso que optó por descender y volver a casa. Y eso era todo lo que decía la nota. Luego de que mi hijo se cansó de jugar con la hoja, donde venía el dibujo de aquella criatura tan extraña, utilicé ese periódico para una de las muchas piñatas como pudieron darse cuenta con lo que el señor afirma haber leído en una vieja nota del periódico. Si bien la criatura dibujada en la impresión no es exactamente la misma que aquel hombre vio en la Milpa, si guardan muchas similitudes, tanto a nivel físico, como a nivel de comportamiento. Eso resulta bastante curioso, porque en los testimonios de los militares se describen criaturas agresivas, hostiles y muy peligrosas, mientras que los seres avistados en la Milpa y en el Volcán parecen ser no diría dóciles ni amistosos, pero sí, por lo menos pacíficos. Ahora, si bien yo nunca había escuchado de la aparición de criaturas extrañas en zonas de cultivo, creo que casi todos, si no es que todos, hemos incluso visto videos de extrañas luces volando por encima del volcán o pocatepetl. En YouTube hay vídeos con cientos de miles de reproducciones. Por eso, aunque difícil de asimilar, no me resulta para nada extraño que aquel escalador hubiera visto a aquel ser humanoide con rasgos de reptil buscando más información al respecto. Encontré un registro muy extraño de un muy modesto centro médico de la localidad de San Gabriel, en el municipio de Ixtlahuacán, ubicado en el sureste del Estado de Colima. El registro es de enero de mil novecientos cincuenta y siete. El incidente ocurrió mientras se llevaba a cabo la festividad de los Chayacates, lo cual explica porque la situación no es tan conocida ni siquiera en el municipio. Lo que pasa es que esa festividad, que es de tradición indígena, es una de las más importantes de la región. Así que, por hacer una comparación, imaginen que algo muy raro ocurre un quince de septiembre o en Navidad. Pasará completamente desapercibido porque la gente estará en lo suyo en la fiesta. Lo que ocurrió fue que al centro médico llegó un matrimonio cargando a un niño que no pertenecía a la localidad. Al ser un lugar con pocas personas, todo mundo se conoce y al haber un solo centro médico el poco personal, de ahí conocían a toda la gente. Por eso estaban seguros que el niño era de ahí el niño estaba inconsciente de alguna manera. Tenía la mano cortada y el matrimonio llevaba la mano. No sabían si en realidad la mano se le podía volver a poner al niño, pero no les pareció correcto dejar la mano del niño tirada en lo que alguien atendía al niño. Otra persona empezó a hacerle preguntas al matrimonio. Lo que la pareja dijo fue que ellos andaban en las orillas de la localidad y escucharon unos disparos. Primero se escondieron, pero luego de que ya no hubo ningún ruido. Fueron en la dirección de donde ellos creían haber escuchado, que venían los disparos para ver si al muerto le podían robar algo dinero o lo que fuera. Solo que se llevaron la sorpresa de que lo que encontraron fue a un niño tirado con la mano cortada rápido, lo levantaron y se fueron directo para el centro médico. Entre las cosas que se describen hay dos que me llaman particularmente la atención. La primera es que la mano del niño parecía estarse secando y tenía una textura escamosa. Se veía como una mano normal. Hacía vista, no se distinguía nada raro, pero al momento de hacer contacto, se sentía como si la mano tuviera escamas. La otra cosa es que el niño, a pesar de tener una mano cortada, no sangraba la herida, no estaba cauterizada, pero de todas maneras, el niño no sangraba. Luego de un par de horas, el niño despertó, no parecía sentir dolor, no estaba asustado por estar en un lugar que no conocía, no hablaba, simplemente despertó, Se quedó acostado, se movía un poco, pero no intentó levantarse. Le dieron agua, le dieron algo de comer, pero por más que trataron de hablar con él. El niño parecía no entenderlos. Tal vez estaba en estado de shock o tal vez no entendía el español. Pero también intentaron comunicarse con el niño en el dialecto indígena que se habla en la región y tampoco respondió a eso, como el niño no era del pueblo, a pesar de que no estaba grave, porque no sangraba y ya estaba despierto. Tuvo que pasar la noche en el modesto centro médico como no podían dejarlo ahí. Solo una de las personas se tuvo que quedar en la madrugada a eso de las cuatro. La única persona que estaba en el lugar pudo ver que el niño se levantó de la cama y salió caminando del lugar sin decir nada y sin despedirse ni siquiera con la mirada. La cuestión es que, por más imposible que pueda sonar el niño ya tenía mano. Pero hay una cosa más. La mano arrancada del niño se secó a tal punto que cuando la quisieron agarrar para revisarla, se hizo polvo. Yo no soy fanático de sacar conclusiones apresuradas, pero ese registro de aquel centro médico de una localidad en el Estado menos poblado del país parece encajar con los otros dos testimonios que he mencionado. Si bien en el registro del centro médico no se menciona de forma directa a ninguna criatura con rasgos de reptil. En realidad, al niño sí se les o está mencionando una cualidad que poseen algunos reptiles y algunos anfibios, es decir, la capacidad de regenerar partes de su cuerpo. El registro dice literalmente que el niño llegó sin una mano y cuando se fue ya tenía las dos manos, además de que la mano que había tenido arrancada se secó tal y cómo lo hace el residuo que queda cuando una serpiente muda de piel. La situación en sí misma ya es rara, porque el niño fue encontrado sin mano luego de que se escucharan unos disparos. No soy un experto en armas, pero al menos en la época en la que sucedió, estoy casi seguro de que no existía un arma capaz de arrancar una mano sin dañar la mano, porque la extremidad estaba en perfectas condiciones. De hecho, por cómo se describe la herida. Pareciera más bien que la mano fue cortada y que los disparos no tuvieron nada que ver. Pero si los disparos no tuvieron nada que ver, queda la duda de entonces cómo por qué se escucharon esos disparos. Claro que personas peculiares o r n o n o ns, criaturas humanoides de rasgos de reptil suelen aparecer en historias en las que hay disparos, ya sea por disparos civiles o por disparos militares. Yo mismo he hablado tanto con ex militares como personas que formaron parte del crimen organizado que aseguran haber tenido algún tipo de interacción con seres de esa naturaleza. Tal es el caso de una historia que tiene como dos o tres años, rondando en diferentes plataformas de Internet, como páginas de Facebook, grupos de Whatsapp, shorts de Instagram, cuentas de Twitter y diversos canales de YouTube. Yo no voy a contarles esa historia. Como dije, pueden encontrarla fácilmente en cualquier lugar de Internet. Solo lo mencionaré los detalles que parecen relacionar esa historia con el tema que estamos tratando aquí. Aquella historia dice que a mediados del año dos mil diecinueve, un equipo militar fue enviado a realizar actividades en contra de las organizaciones criminales de la zona centro del país. Aparte de las detenciones, una de esas actividades era localizar y destruir plantillos estando en una ubicación remota alejada de la ciudad. Mientras se dirigían a un plantío, se encontraron con una cueva a la cual decidieron entrar, pensando que dentro podrían encontrar miembros de la organización criminal, pero dentro de la cueva no encontraron criminales, ni siquiera encontraron humanos. Lo que había en el interior de la cueva eran seres altos que tenían rasgos físicos, tanto humanos como de especies de reptil. Inevitablemente hubo un enfrentamiento en que los militares tuvieron que salir huyendo porque las balas no herían a las criaturas al contarles. Esto quiero llegar al punto de que parece ser que los seres reptiles de las cuatro historias no pertenecen a una misma raza. Tal vez ni siquiera sean de la misma especie, aunque sí creo que son parte de la misma familia. Tanto un chihuahuo como un pastor alemán son perros, pero ciertamente no se parecen casi en nada porque son la misma especie, pero no de la misma raza, ahora comparen un puc con un lobo del Ártico. No podrían ser más diferentes entre sí, porque no son de la misma raza ni siquiera son de la misma especie, pero ambos pertenecen a la misma familia. Son caninos. Yo creo que ocurre lo mismo con los seres reptiles en la historia que me hicieron llegar la que me hizo iniciar esta investigación. Los seres de la Milpa son muy pequeños y parecidos a una lagartija. La criatura del volcámpo Pocatepet tenía el tamaño de un niño de unos diez años y tenía ojos de serpiente. Los militares se enfrentaron a enormes monstruos, posiblemente parecidos a un cocodrilo, y en el pequeño centro médico de aquella comunidad de Colima, el ser estaba perfectamente camuflado como un ser humano. Los cuatro son parecidos y diferentes entre sí al mismo tiempo. En mi opinión, el más interesante de los relatos es el de colima, porque menciona la capacidad de camuflarse para parecer una persona común y corriente y de esa manera, pasar desapercibido. Bajo esa primicia, me puse en la búsqueda para ver si había algún otro registro de seres presentando esa casualidad, y así logré ponerme en contacto con una señora ya mayor que tiene un relato bastante interesante. Toda mi vida, desde que tenía diez años me la pasé trabajando en la limpieza. He trabajado en casas, hospitales, oficinas, tiendas y hubo una época en la que trabajé para el municipio en los camiones de la basura. En una ocasión me mandaron en el camión que tenía la mejor ruta, era la de la colonia más adinerada del municipio. Eso me pareció raro, porque a esa ruta sólo mandaban a las personas que se llevaban bien con los jefes y a los que ya tenían más años trabajando. Recogiendo la basura de esa ruta, llegué a presenciar cosas de las que no puedo mencionar. Son cosas muy fuertes y prefiero no hablar de eso porque involucra a políticos. Lo importante es que, como los del municipio vieron que yo no dije nada, no cuestioné y no pregunté, pues supieron que yo era de confianza y me dejaron en esa ruta. Unos dos o tres años después me preguntaron si podría ir a cubrir un evento en una discoteca de la ciudad. Eso sí. Se me hizo raro, porque lo lógico sería pensar que esos lugares tienen su propio personal de limpieza Lo que me dijeron fue que el lugar se había rentado para un evento exclusivo organizado por el gobernador y que sólo querían agente de confianza en el lugar, que hasta los que servirían las bebidas serían llevados por el municipio. Ningún trabajador del establecimiento estaría presente esa noche. La paga por estar ahí de seis de la tarde del sábado a seis de la mañana del domingo sería de novecientos pesos, solamente por mantener limpios los baños durante ese evento. Por supuesto que acepté esos novecientos pesos eran lo que yo ganaba trabajando seis días a la semana. No iba a rechazarlo de una semana en tan sólo doce horas, ya estando en el evento desde que empezaron a llegar los asistentes. A pesar de que yo no conocía a ninguno sólo de ver cómo iban vestidos. Era evidente que se trataba de personas de mucho dinero. Todos los hombres eran blancos y altos, todas las mujeres parecían modelos de esas que salían en las revistas de aquella época. La verdad es que yo no tenía mucho que hacer. Muy poca gente iba a los baños y ciertamente todos eran muy educados, así que no había mucho que limpiar. Pero conforme se hizo de noche y luego de madrugada, empecé a notar cosas, raras cosas que sólo puedo explicar como demoníacas. Yo estuve la mayor parte de esas doce horas parada en el pasillo que separaba a los baños de hombres de los baños de mujeres. Sólo entraba a revisar los baños cada tantos minutos estando en ese pasillo. La primera cosa que noté fue en una de las mujeres me acuerdo muy bien de ella era china o japonesa. Usaba un vestido color vino y tacones del mismo color. Esta mujer estaba viniendo hacia el baño. De hecho, uno de sus pies se dobló al pisar mal con el tacón y estuvo a punto de caerse. Yo me acerqué para ayudarla. La mujer muy amable me dio las gracias y se fue al baño. Yo la seguí un poco de cerca por si se volvía a resbalar. En eso vi que en sus piernas tenía escamas como las de las víboras y así como esa mujer vi a varias personas que estaban igual tanto hombres como mujeres. Tenían escamas algunos en los brazos, en el cuello no estaban cubiertos de escamas, pero aunque eran pocas escamas, se notaban mucho porque esas escamas no eran de su mismo color de piel y después pasó algo todavía peor. Yo ya estaba asustada desde que empecé a ver a la gente con escamas en la piel, pero fue por el mismo miedo que me quedé haciendo mi trabajo. Lo último que quería era que esas cosas notaran que yo ya me había dado cuenta en una de las veces que entré a limpiar el baño de caballeros. Cuando me acerqué a los lavamanos para poner más jabón, un hombre se acercó para enjuagarse la cara y cuando levanté mi mirada hacia el espejo, pude ver que sus ojos eran como los de las víboras. De hecho, cuando parpadeó, en lugar de hacerlo de arriba hacia abajo, lo hizo de un lado para el otro muerta de miedo, fingí que no había visto nada y salí del baño manteniendo la calma. Finalmente dieron las seis de la mañana y la gente empezó a irse. Yo estaba terminando de hacer la última limpieza. Entonces una pareja se me acercó y me dijeron que les había gustado mucho mi servicio, que siempre solían tener problemas con el personal de limpieza, que por eso pedían que no estuviera presente ningún trabajador de la discoteca. Tanto el hombre como la mujer. Me medio dieron tres mil pesos cada uno y se retiraron del lugar. Cuando salí del establecimiento, me temblaban las piernas. No podía ni caminar. Tuve que regresar a mi casa en taxi. Tiré a la basura el dinero que me dieron esas personas porque esos eran demonios en la Biblia. Dice que Satanás es una serpiente y toda esa gente parecían serpientes. No podía quedarme con ese dinero porque sería pecado no renuncié a mi trabajo en el municipio, pero a la siguiente que me dijeron de ir a cubrir un evento privado, me negué cómo pudieron escuchar en la historia de aquella señora. Las personas que asistieron a aquella discoteca no eran en realidad personas, por lo menos no personas normales, porque la gente y los humanos no tienen escamas ni parpadean de forma horizontal. No quiero entrar en temas bíblicos ni religiosos, porque yo no creo en nada de eso, pero respeto todas las creencias. La cuestión aquí es que esa señora está tan convencida que todas esas personas eran demonios teniendo la necesidad del dinero. De todas maneras, lo tiró creyendo que quienes le habían dado el dinero no eran seres humanos. Yo creo que ahí tenemos otro caso de seres reptiles, camuflados, escamas, ojos de serpiente. De cierta manera es lógico. Aunque pueda sonar irracional, quizás suene contradictorio. Estoy consciente de eso, pero yo le creo a la señora Ya. Para terminar con este tema, quisiera hablarles de un último caso en el que se dio un avistamiento o de estos seres de facciones reptiles capaces de hacerse pasar como seres humanos. Me reservaré la ubicación porque algunas de las personas que estuvieron involucradas aún siguen con vida y están encargos de los diferentes poderes de gobierno. Esto ocurrió hace ya un tiempo en una fábrica de cierta empresa extranjera. Cabe aclarar que luego de lo sucedido, la empresa se retiró del país. Existen documentos no tan públicos que confirman que la Embajada de Estados Unidos presionó al Gobierno mexicano para que ordenara la clausura de esa fábrica. Si bien los motivos detrás de la petición de la Embajada no están en esos documentos, al menos para mí es evidente que se debía a que los propietarios de la empresa eran de una nacionalidad no grata para el país del Norte. Pero, como siempre, ciertos funcionarios recibían dinero de esa empresa y por eso el asunto estaba estancado por excusas burocráticas. Todo parece indicar que la Embajada no estaba dispuesta a seguir esperando que se ordenara la clausura, así que decidió arreglar el asunto por su cuenta la mañana del dos de enero. En mil novecientos ochenta y tres, un helicóptero militar cruzó la frontera y llegó hasta la embajada ubicada en una ciudad. Después despegó de la embajada y voló directo a la fábrica en cuestión. La fábrica estába cerrada porque era domingo, así que en el lugar solamente estaban los guardias de seguridad a los que les había tocado a ser turno. Uno de los guardias que tenía pocas semanas de haber ingresado a laborar en ese momento se encontraba dormido en la caseta. Vio cómo el helicóptero llegó al lugar. El ruido tan fuerte de las célices lo despertó. La situación le pareció tan rara que no salió de la caseta para averiguar lo que estaba sucediendo. Lo que hizo fue agacharse y mirar todo. Desde ahí. Él dice que del helicóptero bajaron cinco militares con uniforme gris, no el típico café con verde que usan los soldados. Claro que el guardia no sabía que el helicóptero era de Estados Unidos. Los militares fueron directo a la entrada de la fábrica. Se pudieron escuchar disparos, así que el guardia supuso que estaban matando a sus compañeros. Los militares estuvieron dentro de la fábrica como diez minutos. Luego empezaron a regresar al helicóptero, pero sólo salieron cuatro. Faltaba uno. El helicóptero estaba detenido. Parecía que estaba esperando al último soldado. En eso hubo una explosión en la salida principal. El helicóptero se fue En ese momento. El guardia tomó el teléfono de la caseta y llamó a emergencias y reportó un incendio. Luego salió de la caseta y tuvo la intención de entrar por otro lado para buscar a sus compañeros y sacarlos de ahí antes de que el fuego se extendiera por toda la fábrica. Pero en eso hubo otra explosión. Con eso al Guardia le quedó claro que intentar meterse era una pésima idea. No hubo una tercera explosión, pero no hizo falta. El fuego se empezó a expandir muy rápido por todo el lugar. La fábrica no era como tal de químicos, pero sí se ocupaba un químico para muchas de las cosas que realizaba la fábrica, y ese químico era muy inflamable, además de que el fue que se producía por ese químico era muy difícil de apagar. Subía mucho de temperatura. Por eso la estructura empezó a debilitarse muy rápido. El Guardia se quedó solo ahí mirando. En realidad no podía hacer nada más hasta que de pronto notó movimiento. Alguien estaba intentando salir de entre todos los escombros, creyendo que se trataba de uno de sus compañeros. El guardia corrió apurado, pero cuando estuvo lo suficientemente cerca se dio cuenta que lo que estaba intentando salir no era otro guardia, ni siquiera era un humano tirado y aplastado con pedazos de lámina. Estaba uno de los soldados que habían llegado en el helicóptero. No traía su casco, puesto sus rasgos faciales dejaban en claro que eso, vestido con uniforme gris de militar, podía ser cualquier cosa menos una persona. Su piel era muy blanca, pero con una ligera tonalidad verdosa. No tenía cabello, ni cejas, ni tenía pestañas, tampoco bigote o barba. El iris de sus ojos era amarillento, pero lo que le pareció más desagradable de lo que estaba viendo que la cabeza la tenía como agrietada. Parecía piel escamosa, pero las escamas estaban un poco abiertas, una cosa horrible y muy difícil de explicar. Por supuesto que el guardia no lo ayudó a salir. Simplemente caminó hacia atrás sin poder creer ni asimilar lo que acababa de ver. Luego de un rato. Finalmente llegaron los bomberos, ambulancias policía. Lo típico. Cuando el guardia habló de lo sucedido muchos años después, dejó en claro que nadie lo amenazó para que guardara silencio, porque en realidad no lo habían visto. Pero aún así, él sintió que tendría muchos problemas y decidía hablar, así que optó por el silencio. Según lo que pude investigar que en realidad no hay mucha información disponible. El reporte marcaba tres fallecidos sin sobrevivientes, lo cual aparentemente coincide con el personal que debería estar en las instalaciones solo que haya un problema. Uno de los guardias estaba en la caseta cuando sucedió todo. Por lo tanto, sólo deberían haber muerto dos personas. Eso parece confirmar lo contado por el guardia, porque explicaría el cuerpo extra que se reportó. Ahora, como dije, no puedo dar demasiados detalles específicos sobre ese incidente, pero pude ver algunas fotografías de cómo quedó la fábrica, imágenes que no puedo mostrar porque no son públicas. La versión oficial es que, por alguna razón, en el lugar donde almacenaban el químico se inició un incendio, pero no hay que ser un experto para darse cuenta, pero también hubo explosiones, tal y como lo afirma el Guardia de seguridad que vio todo. No tengo idea de que puedan ser. La señora que trabajaba de limpieza. Los llamó demonios. Los militares les dicen criaturas no identificadas. Yo no sabría cómo catalogarlos. No soy experto en el tema, sólo soy investigador el de dónde viene y ex exactamente qué hacen aquí. También es un enorme enigma, no porque lo diga yo, sino porque hay una cantidad considerable de testimonios. Relato escrito y adaptado por Ramiro contreras