Sept. 18, 2023

Recopilación De hijos De Migrantes En USA Historias De Terror - REDE

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Nota del autor Ramiro contreras. Las siguientes veinte historias no tienen una temática en concreto. Como en los comentarios siempre nos saludan personas que viven en Estados Unidos. Decidimos hacer una recopilación de historias que le han ocurrido A ciudadanos estadounidenses cuyos padres son latinos y fueron migrantes se podrán dar cuenta que, a pesar de que las historias están en español, todos suceden en Estados Unidos, además de que muchos, de la forma en que se expresa, dejen evidencia que no es gente latinoamericana, inclusive algunos nombres que tienen una tendencia al inglés. Testimonio de Benjamín. Esto me sucedió hace unos tres años. En ese entonces mi familia participaba activamente en los Boyscouts y hacíamos un viaje anual de verano al Rancho de exploradores de phil montt un lugar fantástico y hermoso, justo afuera de Cimarrón Nuevo México, en la parte norte, justo al comienzo de las montañas Sangre de Cristo. Por lo general, hay una lista de espera de dos años para poder participar en una expedición de catorce días. Casi no van latinos, porque muchos niños estadounidenses suelen discriminar a los que no somos como ellos. En fin, en el lugar, los paisajes son únicos y hacer senderismo por esta área es una experiencia hermosa. Estábamos en el séptimo día de nuestra caminata y habíamos llegado tan al norte como podíamos dos días antes, y ahora estábamos regresando a la base del campamento. Nos encontrábamos bastante al este en la parte central del mapa habíamos descendido recientemente de una montaña y estábamos en el sendero más oriental. No podíamos creer que hubiéramos llegado a las áreas que habíamos alcanzado y nos quedamos en este increíble lugar entre dos picos, con una vista impresionante hacia el oeste de la zona que acabábamos de recorrer y otra vista igualmente fantástica del área Silvestre. Hacia el este. Montamos nuestro campamento provisional sin problemas. Cenamos y nos dormimos temprano, poco después de que todos nos retiráramos a nuestras tiendas. Uno de nuestros amigos en la tienda, junto a la mía, vomitó por alguna razón. Era tarde y todos estábamos agotados. Los adultos ya estaban dormidos y la mayoría de nosotros también estábamos demasiado cansados para movernos sólo los cuatro que estábamos en la tienda junto al chico que vomitó. Nos dimos cuenta de ello. Llegamos a la conclusión de que era demasiado tarde, así que tiramos la bolsa a unos veinte pies de distancia de la tienda al lado de un árbol. Todos volvimos a dormir para poder despertarnos antes del amanecer al día siguiente y seguir el sendero temprano. Poco después de las dos de la mañana me desperté y tuve que ir al baño. Ahora, aparte de estar perezoso y agotado por caminar por las montañas, no tenía ganas de caminar y no me alejé mucho. Pero en cuanto salí de la tienda, mi nariz fue agredida por un horrible olor, olí a muerte y bilis mezclada con calcetines sudados de gimnasio. Al principio intenté no pensar demasiado en ello porque sabía que había una bolsa de vómito no muy lejos y estábamos con un grupo de excursionistas que no se habían duchado. Seguí saliendo de mi tienda. Ador mi lado me puse de pie y estaba a punto de dar unos pasos para aliviarme junto a un árbol cercano, cuando, antes de poder actuar, noté una gran masa negra, justo frente a mí, justo frente a mí, a unos veinte pies de distancia. Instantáneamente me congelé y mi mirada se fijó en este objeto antes de comenzar cualquier caminata. Como parte de nuestra orientación inicial, res repasamos las s s NS de seguridad para evitar encuentros con osos. Nos enseñaron qué hacer y qué no hacer en el sendero con respecto a los osos y cómo evitar encuentros con ellos. Esto también incluye qué hacer si está cerca de un oso negro durante la noche. No es raro que los excursionistas se encuentren con un oso negro deambulando por su campamento en medio de la noche, debes parecer grande y comenzar a gritar, haciendo todo el ruido posible para asustarlo y ahuyentarlo. Por suerte, no entré en pánico y mi entrenamiento instantáneamente entró en acción. Inalé profundamente y comencé a gritar. La masa negra empezó a moverse, pero no se estaba alejando, sino que se estaba girando. Yo había estado viendo su espalda y ahora que había girado hacia mí, pude ver los ojos amarillos más profundos y penetrantes que jamás había visto. Estos parecían brillar. Estoy familiarizado con el resplandor de los ojos de los animales en la oscuridad, pero éstos se eran diferentes. No era un simple brillo. Parecía que la luz salía de ellos como si fuera una lámpara en un instante, cuando su mirada se fijó directamente en mí, me erizó la piel y el pelo se me puso de punta permanecí inmóvil. La criatura comenzó a levantarse lentamente sobre sus patas traseras. No podía moverme, no podía apartar la mirada. Instantáneamente noté que el animal era más alto que yo, quizás unos siete pies, tal vez incluso más rápidamente. Me di cuenta de que esto no se parecía un oso. He visto muchos osos negros en la vida real y he tenido varios encuentros con ellos. Estoy familiarizado con cómo se ve un oso negro erguido sobre sus dos patas y eso definitivamente no era un oso. No tenía la misma postura torpe y encorvada que un oso suele tener para pararse sobre sus patas traseras. Esto me asustó aún más. No tenía idea de qué demonio sea lo que estaba viendo. Permanecimos allí con los ojos fijos, el uno en el otro. Probablemente sólo pasaron treinta segundos, pero para mí se sintió como una eternidad. Luego la criatura comenzó a levantar los brazos. Fue en ese momento que noté que tenía garras de al menos tres pulgadas de largo y fue absolutamente aterrador. Lo peor de todo es que parecían estar saliendo de lo que sólo puedo describir como manos parecidas a las humanas. Permanecí allí hipnotizado por esta criatura que ahora lucía increíblemente amenazadora podía escuchar su respiración, que sonaba como un gruñido profundo y cultural. No era muy fuerte, pero era más que suficiente para saber que esta criatura no tenía buenas intenciones. En ese momento dio un paso hacia mí. Estaba convencido de que estaba a punto de morir. En eso, los que habían escuchado mis gritos salieron y creyendo que lo que estaba frente a mí era un oso, comenzaron a saltar y gritar, lo que hizo que la criatura se detuviera sus afilados dientes comenzaron a asomarse, lo que aumentó mis niveles de miedo a un nivel desgarrador que ni siquiera sabía que era posible. Pero también me sentí un poco aliviado porque la atención de la criatura ahora se estaba desviando hacia los demás. Poco a poco, todos comenzaron a salir de las casas de campaña y empezaron a hacer escándalo. La última persona en salir de su tienda fue uno de los adultos que nos acompañaba, quien había traído un cuerno de aire para una ocasión como esta, así que hizo sonar el cuerno la criatura. Lejos de asustarse, lo que hizo fue responder con un rugido que parecía haber salido directo del rincón más oscuro y profundo del infierno. Parecía una mezcla entre el rugido de un león, el aullido de un lobo y el grito de una persona. Todo al mismo tiempo era ensordecedor. Pero afortunadamente, cuando dejó de rugir, se dio la vuelta y se alejó del campamento a una velocidad impresionante. Al principio iba sobre dos patas, pero después de unos veinte o treinta pies cayó a cuatro patas. El grupo siguió haciendo ruido durante bastante tiempo, hasta que vimos que la criatura desapareció por completo. Sin duda, yo no podría volver a dormir esa noche y mi compañero de tienda simplemente se quedó despierto conmigo. Después de unos treinta minutos, mientras yo estaba acostado mirando al techo, mi compañero de tienda se volteó y me dijo intentando hablar en voz baja, todavía estás despierto. Yo simplemente lo miré y respondí sí. Luego, simplemente nos quedamos en silencio el resto de la noche. Después de levantarnos esa mañana, desayunamos y desarmamos el campamento como de costumbre. Comenzamos a cargar nuestras mochilas mientras el sol se asomaba lentamente. Todos seguían con sus tareas, pero al mismo tiempo buscaban cualquier evidencia de lo que había sucedido la noche anterior. Uno de los otros excursionistas dijo mira esto. Habíamos visto una huella bastante intimidante a unos diez pies de donde la criatura había estado. No era muy grande, probablemente del tamaño de una persona promedio, pero se pueden ver marcas significativas de garras en el extremo de sus pies, pero estas no se parecían en nada a la huella de un oso. Los días siguientes fueron relativamente tranquilos y aunque el resto del grupo ocasionalmente se emocionaba y alardeaba sobre los eventos increíbles que tuvieron lugar esa noche, mi compañero de tienda y yo nunca nos unimos a la conversación. En nuestra última mañana comenzamos la caminata antes del amanecer. Estábamos a solo unas siete millas del campamento base. Íbamos por un pequeño camino de tierra. Tal vez a unos cinco minutos del final de nuestra caminata, cuando una camioneta del campamento nos adelantó tocando su bocina, todos nos volteamos para ver a un puma huir del camino y adentrarse en el bosque. Nos había estado acechando durante Quién sabe cuánto tiempo sin que nos diéramos cuenta. Después de llegar el campamento base y esperar dos días a que llegaran los autobuses. Después llegamos al campamento base y esperamos dos días a que llegaran los autobuses. Nunca podré explicar realmente lo que encontramos esa noche. Testimonio de Edward. Esta es la primera vez que con con comparto mi historia. Tengo treinta y seis años y esto sucedió cuando tenía alrededor de cinco o seis años. En Wallingford vivíamos en una casa grande de tres pisos. Esa casa la pudo construir mi padre gracias al trabajo en la empresa de construcción que lo migró para poder levantar un edificio en Atlanta. Por eso somos legales por la empresa. Cerca de la casa estaba un bosque. Solíamos jugar en estos bosques, a menudo montando bicicletas, jugando al paintbol cosas normales de niños. En cuanto a los animales, no teníamos mucho de qué preocuparnos, aparte de la ocasional presencia de un oso negro, pero normalmente sólo veíamos ciervos, zorros, marmotas y otros animales típicos del bosque. A esa edad ya estaba muy familiarizado con la vida silvestre, con la que compartíamos espacio. Mi habitación estaba justo al frente al patio trasero, mirando hacia el bosque y mi cama estaba paralela a una ventana corrediza de cristal sin mosquitero. Una noche desperté de golpe al escuchar el sonido de la ventana junto a mi cama, estallando desde afuera hacia dentro, fragmentos de vidrio salieron dispersos por todo el escritorio debajo de la ventana y el suelo junto a mi cama. Lo siguiente que vi quedará grabado para siempre en mi memoria. Escribiré esto lo más detalladamente posible. Una pequeña mano, marrón y escamosa como una garra, agarró el costado de la ventana y asomó su cara que nunca olvidaré. Lo primero que noté fueron dos ojos, amarillos pulbosos que brillaban intensamente. Su rostro era delgado y sólo puedo describirlo como un duende. Su piel arrugada. Tenía un grotesco color marrón similar al excremento con agujeros porosos y negros. Debajo de una mueca de dientes amarillos y podridos, colgaba una exagerada barbilla puntiaguda. Esa criatura mostró sus dientes con una sonrisa malévola y su enorme nariz puntiaguda se arrugó junto a sus orejas gigantes y colgantes, que se replegaron hacia atrás, dándole a su cabeza el aspecto de un perro agitado levemente este pequeño y feo ser sea lo que sea bajo la cabeza, mientras mantenía contacto visual, mostrando un par de cuernos negros y curvados similares a los de un antílope. Tenía aproximadamente dos o tres pies de altura y pude ver su silueta completa agachada en mi ventana. Este vamos a llamarle Duende y yo nos miramos fijamente lo vi avanzar hacia mí aproximadamente un milímetro y luego el recuerdo se corta por completo. Lo siguiente que supe es que mis padres me estaban reprendiendo por haber roto la ventana, ya que había vidrios por todas partes. Ellos no me creyeron a cerca del duende. No los culpo. Realmente supongo que era un niño muy pequeño en ese momento, pero sé lo que vi estaba completamente despierto y eso no fue un sueño. He investigado tanto como he podido y he encontrado algunas posibilidades sobre lo que podría haber sido. Hay dos criaturas crípticas que tienen apariencias similares, los duendes y algo llamado brownis. El problema es que los duendes suelen encontrarse en América del Sur y los brownies en Europa. Los duentes son un poco más pequeños de lo que vi y los Brownies supuestamente usan ropa. Mientras que esta cosa estaba desnuda. Planeo someterme a una regresión hipnótica para volver a visitar ese recuerdo. Además de las características parecidas a un duende, esta cosa maldita aparecía el diablo testimonio de Pedro. Esta historia que estoy a punto de contarles fue un suceso que me pasó hace mucho tiempo. Yo tenía doce años y empezaba mi curso de boy Scout. Recuerdo que estaba muy contento porque al fin iba a poder estar donde nos dejan hacer más actividades, cómo ir a acampar, aprender a cazar, aprender a usar brújulas y todo el equipo de campamento. Cuando nos dijeron a qué parque estatal íbamos a ir, todos nos pusimos contentos, pues es un parque con muchas cosas que ver y muchas actividades para realizar. Era casi como ir de campamento profesional, pues el bosque que está en el parque tiene cerca unas grandes montañas. Mi familia no era mucho de campo, así que sólo podía disfrutar de eso cuando salía con la tropa de Boyscout. Recuerdo la noche, antes de salir para nuestro campamento, mis amigos y yo nos habíamos quedado a pasar la noche en mi casa. Estuvimos casi toda la la la noche hablando de nuestra aventura que íbamos a tener al día siguiente. Estábamos muy ansiosos, pues era algo grande para nosotros. Cuando nos levantamos por la mañana, nos alistamos, preparamos todo nuestro equipaje y mi padre nos llevó al punto de reunión donde nos darían las instrucciones para nuestro campamento entre risas y relajos. Se levantó nuestro líder y nos empezó a decir e instruir en los problemas y peligros que podíamos tener. Nos dijo que tuviéramos mucho cuidado de no perdernos y que si lo hacíamos, tratáramos de mantenernos en un solo lugar, pues al avanzar nos perderíamos más. Escuché todas las instrucciones de comienzo a fin por fin, nos subimos al busque nos dejaría en la entrada del parque. Todo el camino saliendo de la ciudad estuvo genial. Había muchos árboles y montañas. El parque estaba en medio del bosque, en medio de la nada. Fue donde empecé a mentalizar que sólo un mal paso hacia la dirección incorrecta y nos perderíamos por completo. Traté de ver si había algún pueblo cercano o tienda para poder guiarme en caso de que me perdiera, pero no había nada, Incluso no había visto nada desde hace una hora. Cuando noté eso, tuve una preocupación, no sé por qué, pero sentí como un mal presentimiento empezaba a crecer dentro de mí. Cuando noté eso, tuve una preocupación, no sé por qué. Tardamos cuatro horas desde que salimos de la ciudad hasta llegar al parque llegamos ya casi en la tarde. Todavía estaba el sol arriba. En cuanto llegamos, salimos del bus y nos apresuramos a poner nuestro campamento. Al sacar mi equipo de campamento, noté cuando el autobús se dio la vuelta y se marchó. Me quedé mirándolo por unos segundos, viendo cómo se perdía entre los árboles, sintiendo otra vez ese sentimiento de miedo. En eso mi mejor amigo José me habla para que alistemos el fuego para la cena, pues como dije, estábamos acampando casi profesionalmente. Fuimos a buscar leña para nuestra lumbre ya casi anocheciendo y después de veinte minutos caminando entre los árboles, empecé a ver que el bosque en la noche es muy oscuro y tenebroso. Buscamos lo más que pudimos de leña para nuestra fogata y al momento de regresar al campamento, el sol ya se había ocultado. Sólo se podía ver lo anaranjado del cielo y entre los árboles de nuestro alrededor había pura oscuridad. De repente se me cayeron unos troncos de leña y en eso José paró y volvió a verme y de inmediato noté el sonido de algunos pasos. Estos no dejaron de escucharse hasta unos tres o cuatro segundos después de que paramos, levanté la mirada para ver a José, el cual con sus ojos, ya miraba hacia todos lados como analizando qué era lo que había hemos escuchado. No comenté nada al respecto, sólo levanté mis troncos y le dije vamos. Él reaccionó, me miró y seguimos caminando hacia nuestro campamento. Noté que iba un poco tenso y muy apurado. Yo también iba con un poco de temor. Conforme, íbamos entre las ramas del bosque llegamos a ver el fuego de uno de nuestros compañeros que empezaba a aprender. Sentimos un alivio, pues ya estábamos cerca. No dejamos de caminar a prisa hasta que los líderes nos tuvieron a la vista. Sentí un alivio, tratamos de olvidar lo sucedido y seguimos con nuestra tarea que era la cena. Se acercó nuestro líder y nos preguntó si habíamos visto los conejos que estaban entre los árboles. José y yo nos quedamos mirando uno al otro como diciendo que eso, a lo mejor habría sido los pasos que escuchamos. Nos reímos y contestamos que sí, ya creyendo saber de dónde provenían esos pasos. La noche la pasamos muy divertida entre todo el grupo. Bromeamos, jugamos, tomamos refresco hasta casi reventar como a las diez de la noche. Nos dijeron que deberíamos irnos a dormir. Apagamos todas las fogatas. Nos dijeron que tendríamos que quedarnos dos personas por tienda. Obvio, yo me quedé con mi mejor amigo una vez ya acostados mirando hacia el cielo. Le pregunté crees tú que hayan sido los conejos. Esos pasos que oímos. Cuando fuimos por leña, se quedó varios segundos callado y luego respondió. No creo que fueran los conejos. Se volteó y durmió. Yo todavía me quedé pensando en lo que me respondió, pues José es uno de los que tiene más honores y rangos en el grupo de exploradores y no creo que me haya dicho nada más para asustarme. Mientras tanto, le daba vueltas en mi cabeza pensando en qué podría haber sido. Empecé a sentir que tenía ganas de ir al baño, pues todo el refresco que habíamos tomado ya empezaba a hacer. Efecto, traté de cerrar los ojos y dormir, porque con la respuesta que me dio José y con lo oscuro que estaba afuera, no quería salir para nada. Logré quedarme dormido. Fue como las tres o cuatro de la mañana que desperté por un dolor en el estómago por aguantarme a ir al baño. Sentía que me iba a hacer en los pantalones. Agarré la lámpara que nos habían dado. Después de la cena. Abrí mi tienda y salí. Estaba todo muy callado y un poco de viento frío. Y había un poco de viento frío. Podía ver el vapor salir de mi boca. Busqué la orilla más cercana de nuestro campamento y fui a orinar. Mientras estaba en eso, empecé a oír los pasos otra vez, moviéndose entre la oscuridad del bosque. Me sorprendí. Al oírlos, me quedé callado por unos segundos. Los pasos paraban brevemente y luego volvían a moverse. Traté de enfocar mi lámpara para ver qué era buscando entre las ramas y los árboles del bob cuando, de repente, entre el silencio de la noche, oí claramente que alguien me empezó a chiflar en forma de melodía, paraba y empezaba otra vez. Sentí que mi cuerpo empezaba a estremecerse de miedo. Cuando oí otra vez el mismo chiflido de melodía los mismos tres tonos. Cuando me volteé y di un paso hacia mi tienda, oigo que me susurran por atrás con el poco valor que tenía. Me volteé a ver qué era lo que me había chistado enfoqué mi lámpara y, a lo lejos, en el fondo de los árboles, logré ver la figura de un hombre mediano que estaba recargado con su mano a uno de los árboles. Después siguió chiflando la melodía de antes volteé y empecé a correr hacia las tiendas de acampar gritando lo más que podían mis pulmones. Todos se levantaron, prendieron sus lámparas. El líder me agarró y me preguntó qué pasaba. Le comenté que había un hombre allí espiándonos muy rápido. Agarró su lámpara su popito y se fue junto con otros líderes a buscar al hombre que yo había visto mientras todos los de la tropa nos quedamos en el campamento esperándolos. Regresaron después de una hora sin encontrar a nadie y me volvieron a preguntar lo sucedido, a lo cual yo les volví a comentar lo que había oído y visto, pero sentí como que no me querían creer. Después, ellos, con su radio mandaron un mensaje a la torre de control más cercana del parque, la cual respondió que anotaría el problema y les avisaría a la policía del parque para que se dieran una vuelta por la zona y estuvieran al pendiente. Estando más tranquilos. Nos fuimos a descansar lo poco que nos quedaba de la noche, pues ya en la mañana nos íbamos a alistar para nuestra caminata. Antes de quedarme dormido a lo lejos, oí otra vez el chiflido que había oído antes testimonio de los pensé que debería compartir una historia que ha plagado mi mente durante años sobre la vez que vi algo antinatural, feroz y sediento de sangre. Personalmente creo que era un demonio, pero lo dejaré a criterio. Todo en esta historia es cierto. Ojalá no lo fuera, pero desafortunadamente debo vivir con eso en mi memoria por el resto de mi vida. Esta historia ocurrió cuando tenía diecisiete años mientras estudié en Salí, en Ayuta, sólo tenía dos amigos en la escuela que también eran hijos de migrantes. Al igual que yo. Mis dos amigos se llamaban Mario y Richard. Nos encantaba recorrer toda nuestra comunidad y el Condado en general, para investigar casas abandonadas que se rumoreaba estaban embrujadas, así como cementerios, de los cuales se decía lo mismo. Mi abuela había sido bruja en catemaco durante muchos años. Ella le enseñó a mi madre algunos trucos para poder visualizar a los difuntos, y mi madre me enseñó esos trus a mí. Era por eso que mis amigos y yo visitábamos esa clase de lugares porque si había algo yo podía verlo. En una ocasión habíamos oído rumores de que había una figura oscura que me rodeaba en un parque boscoso en las montañas de nuestra área. Cuando nos enteramos de lo que se decía de ese lugar, los tres nos emocionamos y esperamos ansiosamente el fin de semana para poder ir a investigar. El sábado llegó y los tres no podíamos esperar a que cayera la noche para pasar el tiempo. Mario robó un paquete de cigarrillos de su padre. Su padre fumaba tres paquetes al día y guardaba cartones de cerillos en su habitación. Estando en el lugar tan pronto como el sol comenzó a ponerse, Richard empezó a sentirse extraño y se agachó sosteniéndose el estómago. Chicos, tengo un presentimiento muy malo sobre esta noche. Dijo Richard. Estás bien, amigo, Le pregunté preocupado dándole palmadas en la espalda. Es O está bien, sólo está siendo un tonto. Respondió mario antes de que Richard pudiera hablar. Después de diez minutos, le pregunté a Richard si estaba listo para ponernos a investigar. Mientras nos acercábamos al área de juegos, notamos que había un hombre mirándonos desde una ventana del almacén de suministros. Los tres nos miramos confundidos, preguntándonos por qué estaba allí. Parecía asustado y parecía que estaba tratando de decirnos algo mientras movía los labios y señalaba nerviosamente. Al principio pensamos que nos señalaba a nosotros, pero pronto nos dimos cuenta de que señalaba el área de juegos detrás de nosotros. Momentos después me pregunté por qué no. Simplemente abrió la puerta y nos dijo me acerqué a la ventana y grité No podemos escucharte qué estás tratando de decir él. Se acercó a la puerta, la abrió un poco y susurró. No vayan al área de juegos. Hay algo grande y malo por ahí. Si son inteligentes, nos salgan de aquí. Cerró la puerta y se alejó de la ventana sin apartar la mirada del área de juegos. Corrí de vuelta hacia mis amigos y les expliqué lo que el hombre me había dicho. Richard volvió a sentir esa extraña sensación, pero Mario dijo que el cuidador del lugar probablemente era sólo algún tipo adicto o algo así y que no podíamos hacerle caso a sus palabras. Nos dirigimos hacia el área de juegos, ignorando la advertencia del hombre. Tan pronto como puse un pie en el suelo del área de juegos. Me sentí raro me acerqué alto bogán a su partí inferior, pero no vi nada. Sin embargo, podía sentir que algo había en esa zona. Miré hacia atrás y Mario estaba examinando el área en busca de alguna evidencia, mientras que Richard estaba en la parte superior del juego. Me puse de pie y di un paso para alejarme del tobogán, pero entonces algo me hizo tropezar. Sentí como si alguien no hubiera agarrado físicamente del tobillo y me hubiera tirado al suelo caí. Mario corrió hacia mí invadido por el pánico. Me iba a decir algo, pero se detuvo a media frase. Cuando miró hacia la parte de arriba del tobogá. Yo también miré hacia arriba y vi lo que él veía una figura sombría. Nos observaba de forma curiosa emitió un gruñido sordo y amenazante. Noté como sus manos retrocedían hacia las sombras del tobogán y vi que eran húmedas y de un negro profundo con unas garras largas. Me asusté y retrocedí dando patadas, tratando de ponerme de pie. Finalmente, con la ayuda de Mario, logré levantarme y me dirigí a Richard gritándole que bajara del juego. Richard nos miró a los dos y vio el miedo en nuestros rostros. Luego vio algo que estaba subiendo por el tobogán. No se quedó para averiguar qué era en su lugar. Saltó desde el punto más alto del juego hasta el suelo. Cuando aterrizó, Mario y yo escuchamos un fuerte crujido. Se había roto su tobillo. Al caer al suelo, Mario y yo lo tuvimos que cargar para que los tres pudiéramos alejarnos. De ahí fuimos hacia donde estaba el hombre. La puerta estaba entreabierta, así que nos metimos. No había nadie en el interior. En eso escuchamos una respiración que venía de fuera. Cuando nos dimos la vuelta un rostro sombreado con ojos amarillos penetrantes, nos miraba gruñía con una sonrisa torcida y afilada, baboceando un líquido amarillo desagradable. Nos quedamos paralizados sin poder movernos en absoluto. Esa cosa soltó un rugido tan feroz que nos devolvió los sentidos en cuestión de un segundo. Cargamos a Richard y salimos de ahí corriendo. Estuvo a punto de alcanzarnos. Nosotros no nos dimos cuenta, pero Richard sy que esa cosa estuvo a nada de darnos. Alcance hasta el día de hoy nos preguntamos qué habría pasado si nos hubiera alcanzado testimonio de Sergio. Me gustaría comenzar diciendo que, aunque me interesa lo paranormal, tiendo a ser escéptico y prefiero pensar las cosas de manera racional antes de descartar cualquier cosa como un fantasma o algo similar. Sin embargo, esta experiencia no tiene una explicación lógica que pueda pensar. Tenía diecisiete años y era mediados de octubre, cerca de Halloween. Mi familia había ido un pequeño pueblo rural. Para encontrarse con viejos amigos, íbamos a cenar y ponernos al día por viejos tiempos, ya que mis hermanos y yo habíamos crecido con los hijos de los amigos de mis padres. Después de la cena, los adultos se quedaron en el bar tomando y los que no éramos mayores de edad comenzamos a Aburrirnos fue entonces cuando uno de mis amigos mencionó el cementerio local. Había un cementerio en ese pnto pueblo que se decía que estaba embrujado. Estoy bastante seguro de que algún programa de cazadores de fantasmas o quizás otro programa de enfoque paranormal, hizo un episodio sobre ese panteón. La historia cuenta que un grupo de adolescentes entró en el cementerio una noche de halloween con la intención de causar problemas y tal vez desencadenar algo de actividad despeluznante de fantasmas en celebración de Halloween. Después de no filmar nada, decidieron sentarse en la parte superior de un mausoleo que básicamente es una gran tumba construida alrededor de un ataúd. En lugar de enterrarlo en el suelo, estaban a punto de rendirse y volver a casa cuando de repente manos invisibles parecieron empujar a uno de los chicos desde la parte superior del mausoleo. Todos los chicos estaban evidentemente asustados y salieron disparados de ahí todos sintiendo una energía inquietante, siguiéndolos hasta que pusieron un pie fuera del cementerio. También había numerosos informes de orbes lapidas que se mueven inexplicablemente o que desaparecen por completo, apariciones espectrales, inscripciones que cambian destellos de luz ruidos extraños, toda clase de cosas que uno espera que ocurran en un lugar que se dice embrujado. Por supuesto, estaba más que emocionado por comprobarlo. Llegamos al cementerio bien entrada la noche y sólo mi amiga Jennifer y yo éramos lo suficientemente valientes como para entrar. Salimos del coche con cuidado de pasar desapercibidos, ya que no queríamos que la policía apareciera y arruinara nuestra experiencia. Nos dirigimos hacia la entrada. Hacía frío y un poco de viento. Nos tomamos de las manos y comenzamos a caminar por el sendero de drava. Tan pronto como cruzamos la cerca que rodeaba el terreno, todo pareció volverse muy tranquilo y silencioso. Ni siquiera podíamos escuchar el viento, lo cual era extraño, ya que había estado ventoso Cuando salimos del coche, aunque no había luces en o cerca del cementerio, la luz de la luna filtrándose a través de las nubes, nos permitía ver pronto nos dimos cuenta de que no teníamos ni idea de dónde estaba el famoso mausoleo de la leyenda, pero seguimos caminando. De todos modos, giramos hacia la izquierda y allí estaba a unos treinta metros de nosotros. Sorprendentemente, tuvimos mucha suerte al acercarnos. Empecé a percibir una especie de energía eléctrica en mis dedos y manos, pero lo atribuí a los nervios por estar en un lugar en el que definitivamente no deberíamos estar. Llegamos al mausoleo y esta cosa es absolutamente enorme. Era fácilmente al menos el doble de mi altura y estaba hecho de piedra gris desgastada con musgo y maleza. La miramos durante un momento y Jennifer susurró. Deberías tocarla. Realmente no había nada notable en la frescura rugosa de la piedra, así que decidí ir un paso más allá y subirme para sentarme al borde de la parte curva de arriba. Nada sucedió, así que en tono de broma susurr a gritos. Si hay alguien aquí, algún espíritu o algo así, salgan ya después de esperar en silencio durante uno o dos segundos, le pido a Jennifer que me saque una o dos fotos antes de bajar estaba un poco decepcionado por la falta de actividad paranormal. Ya íbamos a irnos y justo cuando estábamos a punto de hacerlo, vemos un par de faros que se desplazaban lentamente por la carretera que bordeaba uno de los lados del cementerio. Inmediatamente supusimos que alguien nos había visto y había llamado a la policía, así que nos agachamos detrás de unos arbustos con el mausoleo justo a nuestra izquierda. Ambos estábamos completamente en silencio, excepto por nuestra respiración. Estaba viendo cómo las luces traseras giran en la esquina. Cuando escuché una risa baja, siniestra y amenazante que estaba detrás de mí, Jennifer, que estaba parada a mi izquierda, me preguntó escuchaste eso, se me heló la sangre y no pude decir nada. Solamente asentí moviendo la cabeza, me giré y pude ver una figura oscura que se levantaba desde atrás de una de las lápidas a no más de diez pies de distancia de nosotros. Grité como loco y de repente siento que alguien me empuja y termino en el suelo. Lo siguiente que sé es que jenniferme estaba jalando del brazo y gritando. Con su ayuda. Consigo levantarme y nos ponemos a correr a toda velocidad tropezando con lápidas plantas y no sé qué más en la oscuridad. No pudimos encontrar ni siquiera la salida en nuestro pánico. Finalmente llegamos a un hueco en la cerca, lo atravesamos y pude sentir las lágrimas corriendo por mi rostro mientras corría por mi vida. Estando fuera, le dimos la vuelta al Cementerio para reunirnos con nuestros amigos. Desde que nos vieron acercándonos, se dieron cuenta de que estábamos terriblemente asustados. Nos preguntaron qué había pasado y si estábamos bien, pero no nos calmábamos lo suficiente como para responderles. Ya estando a salvo y tranquilos, les comentamos nuestra historia a todos, incluidos los adultos ya borrachos. Creo que muchos de ellos eran escépticos y Honestamente, yo también lo habría sido si no lo hubiera experimentado por mí mismo. En las semanas siguientes me seguí sintiendo intranquilo. Personalmente, lo atribuyo más a la paranoia después de haber sido asustado por algo que no podía ver, pero de todas maneras, me hacía sentir incómodo. Han pasado algunos años desde que esto sucedió y aún no puedo pensar en una sola explicación lógica para lo que realmente ocurrió esa noche. Testimonio de Adrián. Hace veinte años acababa de terminar la escuela y no sabía qué hacer con mi vida, Aunque siempre estuve en clases avanzadas en la secundaria. Mentalmente no podía entender la universidad en ese momento. Mis amigos y yo estábamos en la misma situación. Un día decidimos que estábamos cansados de simplemente sentarnos hasta altas horas de la madrugada jugando halo dos y bebiendo unas cervezas. Alguien sugirió la idea de visitar algunos lugares embrujados alrededor de Houston, donde todos vivíamos en ese momento. Probablemente fuimos a más de una docena de excursiones a varios lugares viejo sanatorio, cementerios de esclavos en medio de bosques oscuros e incluso creo que visitamos algunos antiguos terrenos de entierro de nativos americanos. De todas estas aventuras sólo dos nos proporcionaron encuentros dignos de contar. La primera fue en una vieja casa abandonada. La historia que nos contaron exactamente no la sé, porque ocurrió al menos hace cincuenta años y en aquel entonces, Internet no era lo que es ahora. La historia era la siguiente. Un hombre y su familia tenían alrededor de cinco acres de terreno en un suburbio en desarrollo a las afueras de Houston, que en ese momento estaba bastante lejos de la ciudad. Él y su esposa tenían una encantadora casita de una planta y comenzaron a desarrollar su propiedad de repente y de manera inesperada. Su esposa enfermó gravemente y falleció. Esto destrozó al esposo y la noche después de la muerte de su esposa, despertó a sus ocho hijos uno por uno, los llevó a la piscina y los ahogó antes de quitarse la vida él mismo, la propiedad estaba ahora rodeada por una cerca de malla de cadena y asegurada con un candado. Como grupo de jóvenes, en sus veinte años decidimos que sería una buena idea romper el candado y echar un vistazo. La casa se encontraba en el centro de la propiedad. Mientras caminábamos unos cien metros hacia la casa, notamos una tenue luz anaranjada en el otro extremo de la propiedad desde donde habíamos entrado. Nos pareció que era un cigarrillo encendido, ya que muchos de nosotros fumábamos en ese entonces hicimos rápidamente un recuento de personas para asegurarnos de que todos estábamos juntos y contabilizados. Al centrar nuestra atención en la luz, comenzó a Moverse parecía como si alguien tuviera un cigarro en la mano y estuviera caminando balanceando los brazos hacia adelante y hacia atrás. Estábamos a unos veinte metros de la luz cuando de repente desapareció lo mejor que pudimos concluir fue que tal vez se trataba de una luciérnaga, pero pase mucho tiempo crecido en el campo y sé cómo se ven las luciérnagas. No se mueven en un patrón específico. Además, esta luz que vimos se detuvo justo en la piscina, donde supuestamente el hombre ahogó a sus hijos. Decidimos continuar explorando la casa y cuando llegamos al lugar donde vimos la luz, notamos que la gente lo usaba para fiestas, reuniones o cualquier otra cosa. Comenzamos a curiosear con nuestra linterna hasta que llegamos a una de las habitaciones en la parte trasera. Debo mencionar que esto fue a principios de otoño, tal vez septiembre u octubre, y en esta parte del Estado todavía se siente prácticamente como verano. No hacía calor sofocante, pero tampoco era frío. Habíamos explorado todas las habitaciones de la casa. Al entrar en una habitación, la temperatura pareció descender de manera abrupta. Entonces vimos en el rincón trasero de la habitación, un peluche muy desgastado y sucio. Llegamos a la única conclusión posible que esta debió ser una de las habitaciones de los niños. Mejor salimos de la habitación. Tan pronto como cruzamos la puerta, la sensación de frío desapareció por completo. Lo único que nos quedaba por explorar era el sótano. También debo agregar que es poco común tener un sótano en esta área. La escalera era lo suficientemente ancha para que sólo algunos de nosotros pudieran bajar a la vez, así que yo y otras dos personas bajamos primero. Pronto nos dimos cuenta de que el sótano tenía unos, dos o tres pies de agua estancada. Paramos a mitad de las escaleras y comenzamos a mirar con nuestras linternas para ver qué podíamos encontrar. Estaba grabando. Mientras todos nos detuvimos y miramos entre nosotros, los tres pudimos escuchar lo que parecía alguien chapoteando en el agua. No sonaba como algo con cuatro patas o algo que estuviera nadando. Era como si una persona estuviera caminando por el ardo. Salimos corriendo de vuelta hacia las escaleras, reunimos a todos rápidamente y nos fuimos de allí lo más rápido posible. Tengo otra experiencia paranormal que me ocurrió en un lugar ubicado aproximadamente a una hora fuera de Houston, en una pequeña comunidad, una pareja estaba construyendo una casa de tres pisos junto a un lago. Esta estaba probablemente un noventa por ciento completa y la pareja no podía esperar a mudarse, así que se mudaron un poco antes de lo previsto. No mucho después de mudarse. La esposa regresa a casa un día y encuentra a su esposo en la habitación principal del tercer piso. En la cama con la esposa del vecino. La mujer pierde el control, toma el arma de su marido y le dispara luego a su amante y finalmente a sí misma. Cuando llegamos a esta casa, lo primero que notamos fue que parecía estar casi terminada, pero no del todo. Observamos que toda la las ventanas estaban rotas y destrozadas. Al entrar en la casa, aparte del desorden por el deterioro. Todo parecía estar igual que como lo dejaron en aquel fatídico día. Había una antigua silla de mimbre con estilo de aro. En una esquina incluso encontramos un cesto de ropa sucia con pantalones acampanados y camisas. Era como una auténtica cápsula del tiempo de los años setenta. Mientras nos dirigíamos hacia la escalera central, comenzamos a explorar por las habitaciones lo mejor que pudimos, teniendo cuidado de no caer por los numerosos agujeros. El tercer piso sólo tenía dos habitaciones y un baño. Cuando entramos, lo primero que notamos fue que en la pared opuesta a donde estaba la cama había una ventana circular con vitrales. Todavía tenía el pan el decorativo de vidrio en su lugar. Era la única ventana en esa casa que aún conservaba algún tipo de color, mientras que todo lo demás esta estaba de onda descolorido por el sol y esto de alguna manera estaba intacto. Incluso la ventana justo debajo de ella estaba rota y parecía desgastada por el sol. Esto ocurrió alrededor de la medianoche. No había mucha luna y el cielo estaba algo nublado, así que estaba muy oscuro. Notamos que la ventana estaba brillando, era tenue pero perceptible. Tratamos de explicarlo como la luz de la luna o tal vez un reflejo de luz proveniente de algún lugar cercano. El único problema con eso es que no había casas alrededor. Además había un denso bosque y con prácticamente nada de luz lunar. La luz parecía emanar de la ventana misma y apuntaba hacia el lado donde estaba la cama que fue donde asesinaron al marido y la amante. Eso no tenía ninguna explicación que no fuera de tipo paranormal. Testimonio de Andrea. A principios de año tuve un encuentro bastante espeluznante. Déjenme comenzar diciendo que nunca había creído en nada paranormal hasta esa misma noche. Permítanme darles algo de contexto. Soy una joven mujer, hija de latinos. Muchos migrantes tienen suerte para conseguir el sueño americano, pero mis padres no corrieron con esa misma suerte. En ese momento, mi mamá acababa de empezar a salir con su ahora esposo, Rodrigo, un puertorriqueño. En fin, la casa de Rodrigo estaba a unos treinta minutos de distancia, así que mi mamá y él se encontraban todas las noches para verse. Casualmente, había un enorme cementerio de dos millas, justo al cruzar la calle de la casa de mis abuelos maternos, que era donde vivíamos en ese entonces. Ese cementerio prácticamente se convirtió en mi patio de juegos. Pasaba horas y horas recorriendo el cementerio, jugando Pokémon, gou, improvisando con mis amigos y fumando. Pero una noche algo cambió completamente mi opinión sobre el cementerio. Mi mamá y yo habíamos decidido ir al cementerio para platicar de cualquier tontería. Ella se había peleado con Rodrigo. A principios de semana nos lo estábamos pasando genial, bromeando, tomando fotos y caminando. En ese momento no creía en espíritus ni en nada de eso, así que estaba haciendo ignorante, gritando cosas como si existes salen la selfi y con nosotras y me carcajeaba cada que gritaba esas cosas. De pronto no había sonidos de grillos, ni grasnidos zapatos. En eso escuchamos un grito ensordecedor. Parecía una niña pequeña proveniente detrás de nosotras, como si viniera de un extremo del cementerio. El grito se fue desvaneciendo poco a poco y luego desapareció. Mi mamá y yo nos miramos mutuamente completo. Chok salimos corriendo del cementerio sin atrevernos a mirar atrás. Desearía poder decir que ahí terminó todo, pero no. Cuando llegamos a casa nos sentamos en el sofá riéndonos nerviosas, ya que pudimos tranquilizarnos. Revisamos el teléfono de mi mamá, lo que encontramos en nuestra selfi todavía me sorprende. Hasta el día de hoy había una figura flotando justo delante de nosotras. En una de las muchas fotos que tomamos esa noche aparecía a alguien con una capucha y en otra fotografía estaba ese mismo a alguien pero sin capucha, y este ser tenía orejas grandes y puntiagudas. Cualquiera, en su sano juicio no volvería allí después de lo ocurrido, pero yo era bastante tonta. Volví a ir, pero ahora, acompañada del que en aquel entonces era mi novio, llegamos a la estatua del corderito, donde entierran a los niños, comenzamos a abrazarnos y a tomar fotos. A él no había contado la experiencia que mi madre y yo habíamos tenido. De repente. Escuchamos dos aplausos. Al principio lo ignoramos pensando que no era gran cosa, hasta que lo escuchamos nuevamente. Nos miramos ambos con la cara pálida. Nos pusimos de pie ya para alargarnos de ahí, justo cuando estábamos dando la vuelta para dejar la estatua atrás. Apenas habíamos dado un par de pasos. Escuchamos más aplausos fuertes y rápidos, sin pausa entre ellos, y esta vez parecía que se acercaban cada vez más, y entonces Novio y yo salimos corriendo de allí a toda velocidad. Decidimos no mirar las fotos que habíamos tomado. Todavía voy a ese mismo cementerio de vez en cuando, aunque no tanto desde que nos mudamos con Rodrigo. Sin embargo, me siento incómoda cada vez que entro a ese cementerio créanlo o no. Esa fue una experiencia extraña y que me causó pesadillas. Estimula de Patricia soy una huica practicante. No lo anuncio mucho, pero tampoco lo oculto como solía hacerlo en mi juventud. Esto ha llevado a que algunos amigos a lo largo de los años acudan a mí para obtener ciertas ayudas. Los eventos que voy a narrar comenzaron aproximadamente un año y medio antes de que naciera mi sobrino más pequeño, y él cumplió un año. Hace seis meses, mi cuñada me llamó para contarme sobre las cosas extrañas que empezaron a suceder en su casa, después de que un viejo amigo la visitara durante unos días. Admitió que esta persona tenía un pasado bastante turbio debido a malas decisiones en su vida. También mencionó que ella y su amigo solían jugar con una huija cuando eran más jóvenes y estaban en la escuela. Quisiera hacer un pequeño paréntesis para comentar que realmente me asombra como una herramienta tan poderosa de adivinación. Se vende como un un juguete para niños. En fin, ella me contó los extraños problemas que comenzaron a tener las cosas, que funcionaban con luz. Las lámparas dejaron de funcionar. Incluso explotó un foco en la habitación de mi sobrino mayor sin motivo aparente. Lo que realmente alarmó a mi cuñada a tal punto que decidió llamarme. Fue una serie de sucesos de mala suerte que comenzó de a poco, pero pronto se intensificó tanto que mi hermano tuvo un accidente automovilístico. Afortunadamente, él estaba bien, pero el coche quedó completamente destrozado y no podían permitirse reemplazarlo. Ella me contó sobre una situación pasada en la casa. La sensación de ser observados. También dijo que su hijo mayor empezó a hablar sobre una sombra alta que veía en su habitación por las noches. Estaba preocupada por su familia, pero el hecho de que estuviera embarazada elevó todo a un nivel nuno más delicado. Soy el tipo de persona a la que no le importa si me molesta, pero cuando se meten con mis seres queridos, la situación es completamente diferente. Ella quería mi ayuda. Le hablé sobre una limpieza sencilla con sonidos, algo que ella podría hacer en unos días en lo que preparaba el ritual importante. En esos días, a ella la puse a recorrer la casa golpeando dos monedas entre sí cada tres pasos. Mientras tanto, yo preparé una poción de protección en un pequeño frasco de vidrio discreto que ella podía colocar sobre la puerta de entrada o enterrar en su patio. También le di otro pequeño frasco lleno de pequeñas piezas pulidas de obsidiana. Esas eran para cada entrada de la casa, puertas delanteras y traseras ventanas. Cuando por fin tuve todo listo, fui a su casa e hice lo mejor que se hacer limpiar las malas energías. Desafortunadamente, eso me siguió hasta mi casa. Me di cuenta porque los sellos mágicos que tengo dibujados por todos lados se desgastaron de un día para otro. Esos sellos requieren de un tiempo específico para su nueva elaboración, así que debía pasar unos días con esa entidad en mi casa y sin protección. La entidad comenzó a quedarse escondida entre las sombras de la esquina con la intención de querer asustarme. Luego le gustaba esperar alrededor de las puertas para que de repente estuviera frente a mí. Cuando entrara a otra habitación, é el ente era delgado oscuro o, con grandes ojos hundidos y extremidades largas. Pasaba la mayor parte del tiempo en cuclillas, incluso cuando se movía por la casa. Sólo se erguía completamente cuando se colgaba del marco de la puerta para querer asustarme. Afortunadamente, pude lidiar con la entidad el tiempo suficiente como para que se hartara de no conseguir nada de mí y se fue a buscar alguien más para atormentar ventajas de ya saberse y comportamiento de las entidades malignas. Testimonio de Francis. Mi esposa y yo nos conocimos durante dos años, mientras estábamos en una relación a distancia. Yo estaba fuera del Estado por la beca que pude conseguir para estudiar la universidad. Cuando finalmente terminé, decidimos que lo mejor era tener una relación en persona. La mudé a mi ciudad natal y comenzamos desde cero sin nada, tal como habían iniciado mis padres cuando migraron para acá a los Estados Unidos. Nos instalamos en la antigua habitación de mi hermana. Tanto mi familia como la de mi esposa somos devotos cristianos y su padre era profesor de Biblia en una universidad local, Así que nunca pensé que algo como lo ocurrido pudiera suceder mi mi esposa, o me contó que su familia tuvo algunos encuentros con fenómenos paranormales a lo largo de los años y sabía que su padre tenía reliquias paganas y cristianas en su oficina. Sin embargo, nunca pensé mucho en ello, ya que nunca había experimentado nada anormal. Eso cambió cuando una noche de otoño hablamos después de la cena y nos contamos historias de fantasmas que habíamos escuchado a lo largo de los años. No sé si hablamos sobre ese tema demasiado noche o qué sucedió, pero creo que dije algo así como desearía haber experimentado un encuentro paranormal. Después todos fuimos a dormir como de costumbre esa noche. Mi esposa y su hermana se fueron a la habitación de mi esposa, sus padres fueron a su habitación y los perros se quedaron en la sala de ésta, lo que me dejó solo en la sala. Además, me tocaba trabajar toda la noche. No sé a qué se debió, pero por alguna razón me puse a observar todos los detalles de los que no me había percatado, Por ejemplo, que sobre todos los muebles había pequeñas muñecas de apariencia antigua. Ver todas esas muñecas alrededor de la sala, que deberían de ser unas veinte me dejó una sensación extraña, así que me apuré para irme al trabajo. Al día siguiente pude notar algo que no andaba bien con mi esposa. No estaba tan animada como de costumbre y parecía más tensa de lo normal. Cada vez que le preguntaba al respecto, ella atribuía a su comportamiento a otras cosas que le estaban sucediendo. Siguiendo un presentimiento, le hice un comentario a modo de broma sobre todas esas pequeñas y viejas muñecas pero ella no se rió. Me miró directamente y me dijo que algo le había sucedido. A ella me contó que en un momento durante la noche se despertó sintiendo algo de frío y trató de cubrirse más con su pesado edredón, pero ni con eso se pudo calentar. Así que se levantó para ir a prepararse un té caliente. Mientras esperaba que se calentara el agua del té, le pareció notar de reojo que una de las muñecas que estaba sobre la alacena se giró un poco para quedar de frente hacia ella. No alcanzó a prestarle demasiada atención, porque en eso la cafetera hizo ese ruido que el agua ya estaba lista. Así que se preparó el té y volvió al cuarto. Puso un momento la taza de té en el mueble de al lado para recostarse y taparse. Luego agarró la taza, pero en cuanto inclinó la taza para darle un sorbo, se dio cuenta que dentro de la taza no había ningún líquido. En su lugar, había una de esas pequeñas y viejas muñecas. Se asustó tanto que dio un grito tan fuerte que despertó a todos los de la casa. También aventó la taza, la cual se rompió al golpear contra la pared En ese rato, su padre llamó al pastor y fue a bendecir la casa para poner protección y sacar las malas vibras. Después de eso, ya nada ocurrió testimonio de Daniel. Para poner contexto. Mis padres, que eran migrantes, llegaron a Maine cuando yo apenas estaba en el vientre de mi madre. Lo que les voy a contar sucedió en diciembre del dos mil dieciocho. Mi Hermanita tenía seis años y yo tenía ocho. Estábamos buscando a nuestro gato. Su nombre era Panda, porque valga la redundancia. Se parecía a un panda, pero no podíamos encontrarlo en ninguna parte de la casa. Pensamos que pudo haber salido afuera nuevamente, lo que nos preocupó un poco, porque en realidad no es un gato de exterior, aunque a él le gusta pensar que lo es. Estaba nevando bastante afuera, así que salimos a ver si podíamos encontrarlo. Vimos lo que parecían huellas entrando en el bosque, así que las seguimos. Estos bosques están detrás de una casa. No están muy lejos ni son muy densos, pero son bastante extensos. Los conocíamos bastante bien porque habíamos jugado en ellos varias veces. Yo prácticamente pasaba todos los días del verano. Allí habíamos estado caminando y buscando durante unos veinte minutos o al menos Eso se sentía cuando el clima empeoró y la nieve se convirtió en una especie de ventisca ligera, lo que dificultaba ver hacia dónde íbamos. La percepción del tiempo ya era lo último en lo que pensaba mi hermana empezó a asustarse y a llorar. Le dije que estaríamos bien, que encontraríamos el camino de vuelta a casa. Finalmente tratamos de regresar en la dirección en la que pensábamos que estaba la casa, pero después de un tiempo aún no habíamos llegado a ninguna parte y supe que estábamos perdidos, pero intenté no mostrarlo para no asustar más a mi hermana menor pensé en una forma de escapar de la tormenta y regresar a casa. Entonces, de repente, la ventisca que nos rodeaba dejó de soplar justo donde estábamos parados. Lo que vi a continuación. Sinceramente, nunca había oído o visto nada aparecido en ninguna parte. Era algo totalmente fuera de este mundo. Un enorme lobo blanco de ojos verdes apareció de la nada. Era aproximadamente tres pies más alto que yo, así que podrán imaginarse el tamaño de aquella cosa del miedo. Comenzamos a correr de regreso hacia nuestra casa. En ningún momento sentí que el enorme animal nos estuviera siguiendo, pero nunca me atreví a voltear para asegurarme. Después de unos minutos logramos regresar a casa. Mi hermana y yo corrimos hacia la puerta y antes de que llegáramos, una ventisca nos golpeó con tanta fuerza que nos estrelló contra la puerta. Luego o hubo un aullido. Me despegué de la puerta, miré hacia atrás y el lobo estaba ahí. Estaba quieto, no hacía nada en eso. Mi mamá abrió la puerta y nos metimos corriendo ella muy angustiada. Nos preguntó dónde habíamos estado. Dijo que habíamos estado ausentes durante demasiado tiempo, entre cuatro y cinco horas. No estaba sola. Había tres policías en la casa hablando con ella. En ese momento les contamos exactamente lo que sucedió y por qué estábamos fuera. Pero ni ella y mucho menos los policías nos creyeron. Nunca supimos que fue lo que pasó. A nosotros Nos había parecido que no había pasado ni media hora, pero el hecho de que mi madre hubiera llamado a la policía evidenciaba que mi hermana y yo habíamos estado fuera de casa por demasiado tiempo. Quizás algo pasó dentro de la ventisca que alteró nuestra percepción del tiempo. Lo que sea, que haya pasado estuvo relacionado con ese enorme lobo blanco testimonio de Mary. He tenido un par de cosas extrañas que me han sucedido en mi vida. He vivido tanto en Nueva Jersey como en Arkansas. Quiero hablar sobre las dos experiencias que tuve cuando era niña, ya que ahora tengo diecinueve años y me han quedado grabadas en la memoria. La primera historia es la primera experiencia paranormal que puedo recordar ha habido algunas más. Desde entonces crecí en una zona pobre de Nueva Jersey como hija de migrante me tocó ese tipo de vida. Afortunadamente, mis padres sí lograron sacarme adelante y hoy tengo un muy buen empleo, Pero en aquel entonces vivíamos solo con lo justo para no pasar hambre. Cuando me pasó lo primero tenía alrededor de diez años. En ese momento sucedió alrededor de la de la treinta de la noche. Yo estaba jugando con mis muñecas. Mientras estaba allí jugando, empecé a tener una sensación fría e incómoda. Ya la conocía, porque siempre fui bastante tímida y la mirada de las personas es algo que nunca me ha gustado. Siendo una niña pequeña, no sabía exactamente qué hacer, así que me quedé inmóvil con las manos apretadas alrededor de las muñecas. Pareció una eternidad. Mientras esperaba que la sensación desapareciera, pero no lo hizo. Continuó hasta que eventualmente, desde mi armario, escuché la suave voz de un hombre diciendo hola. Inmediatamente me llené de miedo y corrí hacia mis padres llorando histéricamente contándole a gritos lo que había sucedido. Ellos no tomaron mi historia demasiado en serio, ya que era muy pequeña. Lo atribuyeron a una imaginación hiperactiva y, dado que ya era hora de dormir, pensaron que tal vez había sido cosa del sueño. Fue algo demasiado sutil, pero no tiene ni la más mínima idea de lo horrible que se siente escuchar que la voz de una persona sale desde dentro de un mueble. La otra historia me sucedió cuando tenía doce años. Esto no sólo me ocurrió a mí. Esta historia ocurrió en mi escuela primaria. Un dato importante sobre mi escuela es que está ubicada en un lugar que anteriormente había sido un cementerio que quedó fuera de uso allá por mil ochocientos cincuenta. Estaba yendo al baño durante mi hora del almuerzo. Cuando me encontré con una de mis amigas, ella estaba junto con otras niñas y me invitaron a jugar a las escondidas. A mí me había tocado buscarlas en eso estaba. Cuando una de las niñas llegó corriendo hasta donde estaba, yo lloraba con una cara de mucho miedo, le pregunté qué le había pasado. Me dijo que ella estaba escondida. Cuando vio la sombra de un hombre en uno de los árboles frente a ella y grité a las otras niñas que vinieran, se les dijo lo que había pasado y todas juntas fuimos hasta ese árbol. No vimos nada raro, pero apenas nos habíamos dado la vuelta para irnos. Cuando nos empezaron a chistar, nos giramos rápido y pudimos ver una sombra en el piso. Esa sombra se llevó la mano a la boca en señal de que no debíamos hacer ruido. Corrimos despavoridas de ahí. Todas estuvimos de acuerdo que ahí debía haber estado un hombre invisible, porque si estaba su sombra, evidentemente él debía estar ahí, solo que no podíamos verlo. Testimonio de Ana. Esto ocurrió durante una noche de marzo. Mi novio, que era de nacionalidad canadiense y yo decidimos meternos en el yacuz y de la parte tercera del airbnb donde nos estábamos quedando. Para ser claros, ya hemos estado en hervía en viantes. Normalmente nos gusta alquilar una habitación y los propietarios suelen estar presentes. Son buenas personas, quizás de unos sesenta años. Sé que ambos estaban dentro viendo la televisión con su perro, porque hablé con ellos en nuestro camino hacia el Jacuzzi. La casa es antigua, tiene unas doce hectáreas de terreno y con linda con un parque estatal que tiene un gran lago. En la propiedad. Hay un estanque de tamaño decente que se encuentra detrás de la casa y justo fuera del alcance de las luces de la casa. Mientras me empapaba en el Yacuzzi, sentí extrañamente que alguien me observaba cambié la posición en la que estaba sentada, de modo que, en lugar de tener la espalda hacia la propiedad, ahora miraba hacia la casa. Esta estaba cincuenta metros de distancia detrás de una pequeña sección de árboles. Algo llamó mi atención al lado de un árbol. Estaba de pie sobre dos patas y era tan alto como la rama más baja del árbol. Me quedé allí sentada simplemente mirándolo. Mi novio pudo ver que mi expresión era muy inquietante y notó que estaba asustada. Me preguntó si estaba bien, pero no pude responderle lentamente señalé hacia los árboles, pero mi novio tenía un problema con la vista y no podía distinguir nada sin sus gafas. Después de lo que aparecieron horas, le dije que necesitábamos entrar a la casa. Empecé a moverme lentamente sin perderlo de vista, pero cuando levanté una pierna fuera del agua, aquello movió su cabeza y apuntó justo en mi dirección. Era como si fuera un híbrido entre un lobo y un perro. Sus ojos brillaban como luces. Led Siempre he querido pensar que aquello que vi era un animal, porque si no era un animal, aquello debía haber sido algo que no pertenecía a este planeta. Cuando por fin, mi novio y yo volvimos al interior de la casa, pude ver que esa criatura cambió de postura, Pasó de estar erguido a ponerse en cuatro patas y luego corrió hasta que lo perdí de vista. Mi novio me acompañó para ir con los dueños de LEIRBYNB y les describía a la criatura que había visto. Nadie salió de la casa ni siquiera a tomar aire durante los siguientes dos días, incluso la mascota del matrimonio se quedó dentro de la casa. Al tercer día se nos pasó un poco el susto y ya hicimos nuestro día con normalidad. La siguiente noche, alrededor de las diez PM, cuando salí a tirar una bolsa de basura, supe que me estaban observando y podía escuchar un extraño sonido. Agudo rápidamente entré a la casa. Al día siguiente ya nos tocaba dejar la propiedad antes de despedirnos. El dueño se acercó y nos dijo que necesitaba decirnos algo que no lo hizo antes para que no nos asustáramos. Él nos dijo la rama más baja del árbol en el que viste parado. Ese animal está a la altura de dos personas adultas, uno sobre el otro. Eso significaba que aquello era un monstruo gigantesco testimonio de arturo. Lo que voy a contar sucedió cuando nos mudamos a nuestra tercera casa rentada luego de haber logrado finalmente la ciudadanía estadounidense. Al entrar por la puerta principal, había la sala de espera al final del pasillo a la derecha y el comedor y la cocina hacia la izquierda. Si ibas a la sala de estar, había un pasillo con tres habitaciones y el baño. Las habitaciones de mis padres estaban a la izquierda y las demás a la derecha con una. Al final. En ese momento, mis hermanos y yo, que vivíamos juntos, estábamos durmiendo en la sala de estar en sacos de dormir debido a la mudanza, y mi mamá y padrastro estaban durmiendo en su habitación. Cuando mi hermana mayor y yo nos despertamos, corrimos a la habitación trasera, que era la que estábamos discutiendo sobre quién se quedaría en ella. Al entrar en la habitación, vimos que en el armario tenía una cara dibujada a mano con marcador negro. En la parte interna se parecía una especie de caricatura, mitad perro, mitad humano. Mi hermana inmediatamente me acusó de intentar asustarla para que no eligiera esa habitación, ya que el dibujo no estaba ahí en el día anterior y nadie más había entrado en la habitación. Sé con certeza que yo no lo dibujé y después de convencerla de eso, ella sugirió que no lo borráramos, ya que podría enojar a lo que fuera que lo hizo. Ella es una firme creyente en los fantasmas. Desearía aún tener la foto, pero perdí el teléfono. Hace más de trece años. En otra ocasión, en la misma casa, mi hermana y su mejor amiga estaban explorando el ático. Este estaba prohibido y nadie nunca subía a allí porque les parecía muy espeluznante descubrieron algunas cajas y corrieron a contárselo a mi padre. Cuando él llegó a casa, subió al ático y de inmediato bajó corriendo para llamar al propietario y exigir que sacaran esas cajas de la casa. En ese mismo instante no quería ni siquiera tocarlas y se negó a decirnos qué había en ellas. El propietario nunca fue a la casa a recoger esas cajas. Mi padre le advirtió que si no iba para llevárselas, ya no le iba a pagar el alquiler. Eso no le interesó al propietario. De todos modos, se negó a ir por ellas. Estuvimos viviendo ahí sin pagar el alquiler durante siete años. Una noche que me desperté para ir al baño, vi que mi padre estaba quemando algo en el patio. Una corazonada me sugirió que lo que estaba quemando eran esas cajas que mi hermana y su amiga habían encontrado en el Ático, Pero como mi padre puso un candado, nunca lo pude nder comprobar. Lo. Más extraño de todo fue que después de que mi papá quemó eso en el patio, el dibujo que estaba hecho en el ropero desapareció. Yo no lo borré ni mi hermana tampoco, Simplemente en la mañana ya no estaba. La teoría que yo tengo es que en esas cajas estaban las partes del cuerpo de la criatura, mitad perro, mitad humano. Puede sonar muy descabellado, pero no tengo otra mejor explicación para ofrecer testimonio de Laura. Hace unos años estábamos teniendo un invierno brutalmente frío. La nieve se había convertido en hielo y cubría todo. Estaba completamente oscuro en el patio trasero. Cuando saqué a mi perro afuera una última vez antes de acostarnos esa noche, al salir de la casa desde la puerta corrediza, sentí que algo estaba mal. Nuestra casa da hacia un bosque, así que estaba acostumbrada a escuchar ruidos de la vida silvestre por la noche, pero esto era diferente. Nada hacía ruido excepto el frío viento. Cuando mi perro estaba en el patio trasero, miré a mi alrededor nerviosamente esperando que apareciera un coyote o cualquier animal desde la línea de los árboles. Mi perro hizo sus necesidades, pero después se detuvo y miró fijamente un rincón del bosque, hasta que me puso nerviosa y lo llamé para que entrara conmigo a la casa. Rápidamente cerré la puerta corrediza y cerré las cortinas sin poder sacudir la sensación incómoda que tenía después de revisar dos y tres veces todas las cerraduras de la casa. Finalmente me sentí lo suficientemente tranquila como para ir a la cama. Alrededor de las tres de la madrugada, escuché el sonido apagado de mi perro. Ladrando me levanté y lo encontré. Parado junto a la puerta, corrediza asomando la cabeza entre las cortinas cerradas, ladrando sin partir con los pelos erizados en todo su lomo. Intenté llamarlo para alejarlo de la puerta, pero no dejaba de ladrar. Temía asomarme por la cortina para ver a lo que estaba ladrando. Finalmente, conteniendo la respiración, corrí la cortina a un lado y miré hacia la oscuridad, pero no vi nada que causara alarma. Supuse que debió haber sido un venado o un mapache en el patio, lo que lo había asustado. Mi perro gruñó en la puerta durante unos minutos más hasta que lo convencí de subir las escaleras con unas croquetas. Después de eso volví a la cama y no fui molestada de nuevo. Esa noche en la mañana, cuando bajé para sacar al perro, abrí la puerta corrediza y salí mientras él corría hacia la nieve. Cuando miré hacia abajo mi sangre se heló un conjunto de huellas de pies humanos descalzos se encontraban congeladas en el hielo. Podía distinguir cada dedo del pie de la persona. Las huellas eran grandes y parecían pertenecer a un adulto, tal vez un hombre. Yo llevaba puestas mis botas de nieve, así que caminé alrededor del patio, pero no pude encontrar rastro de las huellas que condujeran a alguna parte. Esas huellas simplemente llegaban de ninguna parte e iban hacia ningún lado. Tengan en cuenta que las temperaturas diarias eran de alrededor de cero grados y el viento hacía que se sintiera como de veinte grados bajo cero. La congelación podría ocurrir en cuestión de minutos Para cualquiera que caminara descalzo, especialmente en plena noche. Es absolutamente imposible que un ser humano anduviera caminando descalzo con semejante clima. Sea lo que sea, que haya dejado esas misteriosas huellas. Fue a lo que mi perro le estaba ladrando. Durante un par de meses. Fui cuidador de lápidas en un cementerio en una zona rural de Georgia. Era sólo un trabajo de verano para mí con dieciséis años nada demasiado loco, simplemente limpiar la sociedad y la tierra acumulada de las lápidas y cosas así ahora, para ambientar un poco la situación, el cementerio incluía un edificio que albergaba baños para los cinco cuidadores empleados por el cementerio, además de un pequeño mausoleo simple. Aparte de eso, todo era terreno plano con lápidas dispersas por todo el lugar. Todo el sitio se sentía bastante espeluznante, para ser honesto, más que cualquier otro cementerio en el que hubiera estado antes. Se sentía bastante aislado, ya que los bosques circundantes eran algunos de los más densos de todo el Estado de Georgia. Naturalmente, debido al inquietante entorno, siempre estaba un poco más paranoico de lo que quizás debería haber estado y ver un montón de películas de terror. Probablemente también me generó un mal presente. Así que una noche, mientras estaba haciendo mis rondas, tuve que entrar en el pequeño mausoleo. Allí descansaban algunas familias más adineradas de la zona y era mi trabajo asegurarme de que todo estuviera limpio y ordenado, cumpliendo con los estándares, me acerqué caminando y desde el principio sentí que algo estaba fuera del lugar. Justo en ese momento noté una luz de vela que provenía del pequeño mausoleo. También estaba bastante seguro de que podía oír voces desde el interior, por lo que podía escuchar. Parecía que estaban riendo y burlándose y no sonaba particularmente inocente. Sin embargo, no había visto a nadie entrar o salir del cementerio, pero tampoco estaba dispuesto a enfrentarme solo a un grupo de adolescentes borrachos, ya que seguramente me darían una paliza. Así que llamé al único de nosotros que estaba autorizado para portar un arma, un hombre mayor y ex policía a re tirado, pero definitivamente duro y yo sabía que estaría dispuesto a ayudarme. Cuando finalmente llegó el ex policía, entramos juntos al mausoleo estaba completamente vacío, lo cual no tenía ningún sentido, ya que literalmente había escuchado voces y ruidos En el interior. Sin embargo, había velas encendidas. La tumba estaba abierta y revelaba los restos de un esqueleto de tamaño infantil. Eso definitivamente no era lo más espeluznante. En la tumba abierta había una pequeña muñeca en mal estado de esas tejidas a mano. Ver esa muñeca mientras yacía junto a los restos de un niño era realmente perturbador. El ex policía y yo salimos de allí, recurriendo rápidamente el terreno para intentar al menos ver a la persona que había profanado el lugar, pero ninguno de nosotros vio a nadie, lo cual era más frustrante que aterrador. Después de un cuarto de hora, nos reunimos nuevamente en el mausoleo para volver a poner orden en la tumba de la niña, deslizando la lápida de piedra de nuevo sobre la tumba. Pero cuando entramos la muñeca estaba tomada de la mano de la niña. Renuncié al siguiente turno testimonio de Jorge por cuestiones económicas. Desde hace cuatro años, mi familia y yo vivimos en casa de mis padres. Tengo una pareja con la que llevo doce años de relación en Unión Libre y tenemos dos hijas pequeñas. Hace dos años, mi hija mayor de seis años, comenzó a tener pesadillas con frecuencia y me contó sobre los recientes golpes en la ventana de su cuarto por la noche. Después de tranquilizarla y darle uno de mis collares para que se sintiera protegida, la vi entrar en su habitación, que compartía con su hermana menor, y detrás de ella entró una pequeña criatura como del tamaño de la palma de mi mano. Fui al cuarto y sin decir lo que acababa de ver, les dije que se fueran a acostar con su mamá. Como en la casa de mis padres, solamente había dos habitaciones. Mi pareja y yo dormíamos en el sótano que ya lo teníamos acondicionado como un cuarto más, acompañé a las niñas a que se acostaran con su madre. Cerré bien hasta puse unas playeras en la parte inferior de la puerta para que la pequeña criatura no pudiera meterse. No quise despertar a mis padres, así que solamente fui y también puse unas playeras en la parte inferior de su puerta. Entonces, armado con una pistola de postas, volví al cuarto de mis hijas que estaba en el segundo piso y empecé a revisar todo buscando a la criatura. No encontré nada ahí, pero yo estaba seguro de lo que había visto, así que fui al baño, pero tampoco al llenada. Iba a revisar la planta baja. Estaba bajando las escaleras. Cuando sentí un empujón en la parte alta de mi espalda, no me tiró al suelo, pero me empujó de manera que me torcí el tobillo y caí de rodillas. La única razón por la que no me fui rodando escaleras abajo fue porque tenía un fuerte agarre en el pasamanos de madera. Me tomó un minuto o más ponerme de pie. Traía una pijama puesta. Por eso no pude ver qué tanto daño me había hecho en las piernas, pero yo podía sentir que me estaba saliendo sangre. Aún así, no podía darme el lujo de dejarme vencer por el dolor. Tenía que encontrar a la criatura. Empecé a buscar en la planta baja de reojo. Lo vi, pero no alcancé a Dispararle fui hacia esa dirección cuidando que no se me fuera a escapar en eso. Lo vi yendo hacia otro lado. Disparé en esa dirección. No le di, pero fue suficiente para que se frenara y corriera a esconderse bajo la estufa. Ahí se me ocurrió encender el horno. Eso calentaría la parte inferior de la estufa y la temperatura obligaría esa cosa a salir. Estuve es o esperando por diez minutos hasta que finalmente salió corriendo en dirección de la puerta trasera. Ya la tenía en la mira, pero antes de disparar se salió por el diminuto espacio que queda entre la puerta y el piso. No tengo ni la más remota idea de qué demonios fue eso, pero afortunadamente ya no volvió a molestar a mi familia. Testimonio de Isabel. Hace muchos años, cuando era joven y estaba en buena forma física, salía a hacer ejercicio antes del amanecer nuestro cementerio local. Estaba en lo alto de una colina, caminaba cuesta arriba y luego corría por todos los caminos de concreto y grava que se presentaban entre las tumbas. Había hecho esto en mañanas anteriores y no tenía miedo de estar en el cementerio antes del amanecer ya que tenía familiares y amigos enterrados allí. Era un lugar aislado y me sentía bastante ante segura. Una de las personas enterradas allí era una niña llamada Gabriela. Tenía sólo doce años cuando murió. Eso ocurrió cuando yo estaba en el colegio. Fue que un tipo inútil para la sociedad, por no decir directamente otra palabra más ofensiva, iba al volante de su auto cuando, por querer rebasar una moto, atropelló y mató a la niña. Fue una noticia que impactó mucho por aquí. En fin, durante uno de mis frecuentes recorridos en los que siempre pasaba cerca de la tumba de Gabriela. Al momento que pasé por ahí, escuché la voz de la niña que me decía no estás a salvo aquí. Esa voz me ha estado advirtiendo que algo me podía pasar. Continué corriendo un poco sorprendida. Por supuesto, miré a mi alrededor, pero no había ninguna niña en el lugar. Unos minutos después volví a escuchar la misma voz. Un hombre está aquí arriba. En ese momento me detuve repentinamente. Se me heló la sangre y se me erizó el vello de la nunca, aunque no veía nada a ningún hombre. De hecho, a ninguna persona, ni movimiento ni nada. Cada nervio de mi cuerpo me gritaba que saliera de allí lo más rápido posible. Fue como si escuchar esa voz por segunda vez levantara todas las banderas rojas enseñarle alarma, me di la vuelta y corrí pasé corriendo junto a la tumba de la niña. Mientras iba de regreso, bajé la empinada colina lo más rápido que pude, a pesar de que no podía escuchar que nadie viniera corriendo detrás de mí. Eso no disminuyó la abrumadora sensación de peligro que me mantenía corriendo más fuerte incluso después de salir del cementerio. No dudé entonces ni lo hago ahora de quien no lo sé, pero han pasado quince años y todavía puedo recordar que me salvó la vida la voz que me dijo esas dos frases. Estoy segura que esa voz era de la niña Gabriela. Testimonio de Michael Hola A todos. Tengo diecinueve años y vivo en el suroeste del Estado de Washington, cerca de la cordillera de las montañas azules. La historia que les contaré tuvo lugar en un valle al que mi padre solía llevarme a pescar. Estaba a menos de cuarenta y cinco minutos de donde vivíamos nosotros. Cabe aclarar que, aunque mi padre era migrante, mi madre era estadounidense, ella era la que trabajaba. Por eso vivíamos en DC. Esta historia ocurrió cuando tenía alrededor de doce años y aunque no es la historia más intensa, créanme que todavía me aterra hasta el día de hoy y juro que todavía puedo ver esa cosa de vez en cuando en el rabillo del Ojo. En fin, estaba caminando de regreso a casa en una zona muy bien iluminada y poblada. Mientras cruzaba la calle que venía de la avenida principal hacia mi casa, sentí un temor que en nunca antes había sentido así que me detuve bajo un farol. Comencé a hacer una vuelta completa para observar mi entorno. Entonces fue cuando mi mirada se posó en el lado oscuro de la calle. Al principio me quedé parado allí asustado esperando que algo sucediera. Finalmente vi algo en el huerto justo al lado. Un poco más adelante estaba a cuatro patas completamente oscuro como si estuviera hecho de sombras con una altura de unos tres a cuatro pies. Se giró hacia la carretera y salió corriendo a una velocidad increíble. Cuando corrió hacia la carretera, pude verlo más detalladamente, pero tan pronto como cruzó la calle a toda velocidad, también desapareció. No pude entender qué vi esa noche y simplemente comencé a correr hacia mi casa sin detenerme recorrí medio kilómetro hasta llegar estaba sin aliento. Mis pulmones ardían, mis piernas olían, pero simplemente no o o no podría mirar atrás. No sé qué vi esa noche. Incluso con todas las historias que he escuchado en Internet, no puedo encontrar nada similar. Esa cosa era como una enorme mancha de tinta de pluma y, por supuesto, no se trataba de una persona y les puedo asegurar que tampoco se trataba de un animal. Testimonio de Carlos. Siempre termino pensando en esta historia y he contemplado compartirla durante mucho tiempo y me alegra haberlo hecho. Finalmente, vivo en una ciudad de California. Mis padres me trajeron aquí hace más de cuarenta años. Allá, por el año dos mil uno conocí a una mujer de unos treinta y cinco años. Ella estaba medio loca, pero era muy atractiva del tipo de mujer que me gustaban a mí. Por eso yo procuraba seguirle la corriente en las cosas que hacía una noche que habíamos salido a tomar un trago, me dijo que quería ir a un cementerio. Yo sabía cómo entrar a uno. Resulta que el viejo cementerio de la ciudad limitaba con el estanque, así que podíamos ir a mi casa por el bote que usaba para pescar y con ese bote cruzar el estanque para entrar al cementerio, y eso fue lo que hicimos. Recuerdo bien, que era una noche de verano con estrellas brillantes. Nos recostamos a la orilla del estanque, pero ya dentro del cementerio estaba completamente oscuro y no se escuchaba ningún ruido, ni insectos ni autos. A lo lejos, era un silencio total. Así estuvimos como veinte minutos hasta que de la nada escuchamos un gruñido profundo. Sé como suena el gruñido de un perro y eso definitivamente no era ni un perro ni un coyote. Fue muy vocal y fuerte como una advertencia. Inmediatamente ambos volvimos al bote para irnos del cementerio. Cuando ya nos estábamos yendo, notamos que algo se estaba moviendo muy despacio por el cementerio hacia donde estábamos nosotros no podía creer lo que estaba viendo. Ese algo estaba literalmente a la altura de mis ojos y definitivamente no era una persona. Sus brazos eran bastante más largos de lo normal. Casi le llegaban hasta el suelo. Desde esa experiencia no he vuelto allí, ni siquiera para pescar. Hasta el día de hoy. Todavía me pregunto qué demonios fue aquello relatos escritos y adaptados por Ramiro contreras