Nov. 18, 2023

Mi Hermano Falleció Por Tener 3 Ouijas Historias De Terror - REDE

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Las tres hijas me llamo Emiliano. Tengo veintisiete años de edad. Actualmente soy de Matamoros y quiero contarles lo que nos sucedió en casa hace ocho años. Desafortunadamente, nos dimos cuenta muy tarde y ahora estamos seguros de que fue a consecuencia de algo que mi hermano tenía oculto. Creo que es importante señalar que mi hermano era fanático de lo paranormal, el cine de terror y todo lo relacionado. Siempre le ha llamado mucho la atención a este mundo, a tal grado que tiene en casa tres hijas. Mi madre siempre le rogó para que se deshiciera de ellas, pero mi hermano no le hacía caso. Incluso una tarde tomó las tres e hizo la misma pregunta sólo para saber si alguna de ellas mentía. Mañana tendré un accidente fatal fue lo que preguntó mi hermano y yo les puedo jurar que lo que vi fue que las tres puntas se movieron a la palabra. Así, mi padre le insistía en que no se lo tomara como un juego. Tener una hija en casa era tener un habitante indeseable, pero tener tres resultaba peligroso para todos. Como siempre, a mi hermano se le hizo fácil ignorarlos, así que las guardó debajo de su cama. Al día siguiente me encontraba en clases. Cuando mi madre me llamó por teléfono, se le escuchaba aterrada y llorando. Intenté consolarla y después de un rato paró de llorar. Me comentó entre sollozos que mi hermano tuvo un terrible accidente de moto. Yo temí lo peor en todo instante y salí en cuanto me dieron permiso de la escuela, imaginándome cada escenario. La moto quedó irreconocible, pero la peor parte se la llevó mi hermano a él ya lo llevaban en camilla a la clínica más cercana por una contusión en el cráneo. Fueron horas angustiantes. Lo operaron varias veces hasta que salió el doctor para darnos los resultados. El accidente fue tan grave que tendrían que inducirlo al coma. No hubo otra opción mejor para mantenerlo con vida. Quien firmó fue mi padre y se hincó a mitad de la sala de espera a rogar por su vida. Tener a un enfermo en coma es complicado te acercas a hablarle sabiendo que no te contestará, pero es más complicado cuando te das cuenta de que quizás no te escuche. Mientras tanto, en casa las cosas se complicaron más. Me encontraba haciendo la tarea en la sala y mis padres habían ido a visitar a mi hermano, por lo que me encontraba solo en casa. Cuando de pronto pude escuchar el sonido de alguien o algo gruñendo. Me quedé quieto por unos instantes, pensando en lo que podría ser aquello y nuevamente se escuchó el mismo sonido. Se escuchaba igual que el de un animal y parecía que no estaba contento. Yo tomé la escoba para ahuyentarlo y por si llegaba a escaparse que huyera por la entrada principal. Así que abrí la puerta de la entrada y luego me encaminé al segundo piso. Encendí las luces de la habitación de mi hermano e inspeccioné el lugar. Lo que yo esperaba encontrar era un perro o un gato que se hubiera metido o alguna rata, pero no se veía nada. Fuera de lo común. Pasé algunos minutos inspeccionando la habitación. Siempre me había dado algo de miedo estar allí, así que decidí irme con la idea de que lo que hubiera causado ese ruido ya había pasado. Justo cuando me di la vuelta, una de las tablas huija que mi hermano tenía ocultas salió de debajo de la cama disparada. Era como si alguien la hubiera empujado con mucha fuerza. Me quedé pasmado unos segundos apenas había captado lo que sucedió. Cuando la segunda hija salió de debajo de la cama, yo tomé la escoba. La idea de que hubiera un animal se descartó. Cuando logré ver que una mano se asomaba de debajo de la cama, me alejé un poco y me puse boca abajo para ver quién estaba aventando las cosas, pero no encontré a nadie. Yo estaba seguro de haber visto una mano rápidamente salí de la habitación con mucho miedo y cerré la puerta. Por si fuera poco, escuché que alguien caminaba en la planta baja y cerraba la puerta de la casa. Mis padres no regresarían sino hasta la noche, así que era seguro que alguien más estaba conmigo en casa. Me apresuré a bajar las escaleras. Pude ver que la puerta de la entrada volvía a abrirse por sí sola. Era muy pesada como para que hiciera eso por sí sola. El viento no podía arrastrarla. La verdad, en ese momento, lo único que se me ocurrió fue orar y pedir que lo que estuviera allí se fuera, lo cual funcionó por el momento, pues no me ocurrieron más cosas. Después, más tarde, tres horas antes de que llegaran mis padres, decidí regresar a la habitación de mi hermano y ocultar las hijas en otro sitio más seguro. Si mi madre las llegaba a ver, culparía a las hijas por lo que le pasó a mi hermano. No quería quer el riesgo de que algo más pudiera suceder por su causa. Cuando abrí la habitación, me di cuenta de que las tres hijas ya estaban afuera. La tercera, al parecer, también fue sacada de su escondite. Mientras las recogía, noté que en una de ellas tenía una extraña marca tallada en la madera. Parecía un símbolo desconocido hecho con las uñas, este símbolo nunca lo había visto antes. Me estremecí al pensar en lo que esto podría significar. En ese momento, tuve la sensación de que las huijas realmente estaban desencadenando algo oscuro y peligroso en nuestra casa. Sentía la necesidad de proteger a mi familia y deshacerme de cualquier influencia negativa que estuviera presente. Las hijas las guardé dentro de una bolsa de lona negra. Pensé en pedirle a un amigo mío que tiene una bodega que me ayudara con su resguardo. Por lo pronto me dediqué a indagar un poco más sobre la marca dibujada en la huija. Con la ayuda de Internet y de foros de lo paranormal, encontré un artículo sobre símbolos oscuros donde se hablaba de lo que estaba marcado. Hablaban sobre un antiguo culto que practicaba rituales oscuros y utilizaba ese símbolo en particular, como una especie de puerta hacia otro mundo. Según la leyenda, aquellos que se atrevían a invocar fuerzas malignas mediante ese símbolo podían desatar terribles consecuencias sobre sí mismos y a sus seres queridos. Mi corazón latía con fuerza mientras seguía leyendo sobre las experiencias de otras personas que habían tenido encuentros con entidades sobrenaturales después de haber utilizado la huija. Parecía que las historias se alineaban con lo que estaba ocurriendo en nuestra casa. Sentí un escalofrío recorrer mi espalda. Decidí que tenía que deshacerme de esas tablas de huija de una vez por todas. Recordé que mi hermano me había hablado sobre métodos de desactivación y purificación de huijas, así que reuní los suministros necesarios, sal agua, bendita y velas blancas. Tenía que apresurarme antes de que llegaran mis padres, así que preparé un pequeño altar en mi habitación y coloqué las huijas. Sobre él había sacado también unas oraciones de protección que encontré en los foros. Así que con voz firme recité una oración de protección. Mientras esparcía sal sobre las tablas y las rociaba con agua bendita. Encendí las velas y cerré los ojos, concentrándome en enviar energía positiva y luz a través de mis pensamientos hacia las huijas. El ambiente se sentía denso y con mucha presión. Abrí los ojos y me di cuenta de que las cosas de mi habitación vibraban. Parecía que estaba temblando. Noté como una especie de humo negro. Salía de las paredes de debajo, de mi cama y de los muebles. Se sentía una energía muy negativa. Me sentí invadido por el miedo, pero sabía que no podía detenerme en ese momento crucial. Continué recitando las horas y arrojando sal y agua bendita a mi alrededor, tratando de purificar el ambiente. Las velas parecían arder más intensamente a medida que continuaba el ritual y de pronto se apagaron todas. Al mismo tiempo, las cortinas se agitaron violentamente. A pesar de que no había alguna ventisca en mi habitación. Sentí como si una presencia oscura estuviera cerca observándome desde las sombras. Me aferré a seguir adelante repitiendo las oraciones. Un susurro inquietante llenó la habitación. Se trataba de una voz siniestra y distorsionada que parecía provenir de una de las huijas. No sé cómo, pero de alguna forma sabía mi nombre. Adoptó la voz de mi madre, de mi padre y al final la de mi hermano. Tenía la sangre helada, pero sabía que debía resistir y terminar con el ritual. Por fin, Después de un largo proceso, podía sentir cómo la energía negativa abandonaba el lugar y se desvane mecía lentamente. La voz se volvió tenue y deforme y cuando menos lo esperaba, el humo negro ya no estaba. Finalmente, después de un último rezo, todo quedó en silencio. El viento se calmó, las sombras se desvanecieron y la habitación recuperó su tranquilidad habitual. Me sentí agotado, pero aliviado. Había logrado purificar las huijas y alejar la presencia maligna de nuestra casa. Después de guardar las tablas en la bolsa de Lona y sellarla cuidadosamente, llamé a mi amigo y le expliqué lo sucedido. Le pedí que me ayudara a encontrar un lugar seguro donde pudieran ser resguardadas. Él me comentó que dentro de su bodega no podríamos guardarlas. Se mostró preocupado y aún así aceptó ayudarme. Cuando mi amigo llegó por mí, me di cuenta de que ya pasaban de las ocho. Mis padres tuvieron que haber llegado hace algunos minutos. Les dejé un recado sobre la mesa para que no se preocuparan por mí. Con mi ama nos dirigimos a su bodega, un lugar alejado y apartado de cualquier zona habitada. Me comentó que podríamos cavar un hoyo a un costado del lugar y enterrar la bolsa profundamente para asegurarnos de que nadie pudiera encontrarlas. Realizamos con mucho cuidado cada paso llevaba conmigo el agua bendita y la sal la cual rociamos a cada instante hasta que se terminó. Realicé el último ritual simbólico para sellar el lugar y asegurarnos de que la energía negativa no pudiera escapar. Regresamos casi a medianoche a la casa y noté que mis padres aún no regresaban. Preocupado. Llamé por teléfono al hospital. Lograron encontrar a mi padre, a quien se le escuchaba muy angustiado. Él me comentó que ya tenía varias horas que mi hermano había entrado en una situación crítica. Todo parecía indicar que no la libraría. Entonces me di cuenta de mi error. Había liberado esa energía negativa y ahora era mi hermano quien estaba sufriendo las consecuencias. No sabía qué más podía hacer, así que me puse a orar por mi hermano. Al cabo de unas horas, me llamaron por teléfono para darme la mala noticia. Cuando mis padres regresaron al siguiente día. No tuve otra opción más que contarles lo que había sucedido desde el accidente de mi hermano hasta el descubrimiento de las tablas de hija y la presencia sobrenatural en nuestra casa. Aunque al principio se mostraron escépticos, terminaron Dándome la razón. Mi padre varias veces le advirtió a mi hermano sobre el uso de esos artículos y tener los tres en el mismo lugar. Era una terrible idea. Por mi parte, decidí tomar medidas adicionales para mayor protección en la casa y en la familia, así que busqué ayuda de un experto en situaciones paranormales. Él me comentó que podría trabajar en fortalecer las barreras de protección y eliminar cualquier rastro de energía negativa que pudiera haber quedado en casa. Pero La única condición era que lo haría después del novenario a mi hermano, ya que este ritual también podía hacer que su presencia espiritual se fuera al inicio. Me hubiera costado mucho trabajo creer en lo que nos decía esta persona, pero después de lo que pasé y viví, me di cuenta de que decía la verdad. Debo ser honesto. Acercarse a este mundo paranormal hace que tus sentidos se avivan más y puedas sentir cosas que no cualquiera puede llegar a sentir. Tuve varias veces la sensación de que mi hermano estuvo todo el tiempo detrás de mí. Incluso podía escuchar su voz pidiéndome perdón. Yo le repetía varias veces que no tenía nada de qué preocuparse y que descansara en paz. Justo el último día del novenario. Tuve la sensación de verlo entre todas las personas me miró y sonrió hasta que lo perdí de vista. Esa fue la última vez que pude sentir su presencia. Después del novenario, un experto en lo paranormal visitó nuestra casa, realizó una serie de rituales y limpias para purificar el ambiente y fortalecer las barreras de protección. Nos dio recomendaciones para mantener la armonía en el hogar y nos aseguró que la energía negativa había sido eliminada por completo. Poco a poco, la paz regresó a nuestras vidas, aunque la pérdida de mi hermano siempre estaría presente. Nos reconfortaba saber que había encontrado su descanso y que estábamos protegidos de cualquier influencia negativa. Mi familia y yo aprendimos a valorar aún más nuestra Unión y a no subestimar el poder del mundo espiritual. Quise expresar lo que nos sucedió por este medio para ver si podía ayudar a las demás personas que han vivido situaciones paranormales similares. La experiencia por la que pasé me ayudó a ver las cosas de una manera diferente. Relato escrito y adaptado por lengua de brujo