Mi Abuelo Le Ganó A Un Demonio Historias De Terror - REDE

¡ Rápido ! Suscríbete y activa la campanita.
Se parte de la comunidad REDE.
ENVIAME TUS HISTORIAS A: relatosdesclasificados@gmail.com
SÍGUEME EN FANPAGE: https://bit.ly/33H3Og3
SÍGUEME EN INSTAGRAM: https://bit.ly/3dgiBmd
Se parte de la comunidad REDE.
ENVIAME TUS HISTORIAS A: relatosdesclasificados@gmail.com
SÍGUEME EN FANPAGE: https://bit.ly/33H3Og3
SÍGUEME EN INSTAGRAM: https://bit.ly/3dgiBmd
Los relatos del diablo. Les compartiré una de las mejores historias que nos ha contado nuestro abuelo, sobre todo porque aún vive mi abuelo y este año cumple los cien años de vida. La verdad. Creemos que esto se debe a que jugó los tres juegos que le puso el diablo. Mi abuelo se llama Emilio o señor Emilio González Alcedo, como él suele presentarse, Es un hombre respetado y valiente, con una vida llena de misterios y desafÃos. Siempre tiene una historia que contarte de algo que le ha pasado en su vida, pero de todas las cosas que ha vivido, ninguna se le parece a cuando se enfrentó contra el mismo diablo. Todo inicio, cuando mi abuelo Emilio estaba en un pueblo cercano al volcán del popocatepet en Cholula, puebla vivÃa con sus hermanos mayores y sus padres se dedicaba a la construcción de casas en el mismo pueblo. Allà conoció a Rubén, uno de sus mejores amigos desde que comenzó a trabajar durante la época en la que vivió en Cholula. Entre los dos siempre estaban en busca de trabajo. La intención que tenÃan era salir del pueblo y buscar suerte en Estados Unidos. Ambos juntaban el dinero desde hace tiempo con los trabajos que hacÃan. Les faltaba poco por conseguir los recursos para el viaje. Cuando a Rubén se le ocurrió apostar todo el dinero en un bar con la intención de ganar de una buena vez, el doble lo perdió todo en un juego de cartas con un hombre de traje negro. Por más que le insistió en jugar una segunda vez. Ãl se negó a hacerlo. Rubén no tuvo de otra más que comentarle a mi abuelo para que le ayudara a recuperarlo. Mi abuelo, Emilio, no podÃa creer lo que Rubén le estaba diciendo. Ambos habÃan trabajado arduamente para ahorrar ese dinero y ahora se encontraba en manos de un desconocido j j u n junto. O se dirigieron al bar y se encontraron con el misterioso hombre de traje negro. Cuando mi abuelo lo vio por primera vez, se dio cuenta que se trataba de un individuo imponente con una mirada penetrante que parecÃa leer los pensamientos. Mi abuelo se acercó a él y le pidió que le devolviera el dinero que habÃa ganado injustamente. El hombre le sonrió de manera siniestra y le dijo que si deseaba recuperar el dinero, tendrÃa que jugar un juego contra él, pero que tuviera en cuenta que si perdÃa, no sólo perderÃa el dinero, perderÃa algo más valioso como una parte de su vida. Mi abuelo no se dejó intimidar, aceptó el desafÃo sin dudarlo, y el hombre propuso el primer juego, una partida de cartas. Ambos se sentaron uno frente al otro y comenzaron a barajear. Mientras barajeaba las cartas, el hombre de negro se presentó con mi abuelo, le confesó que venÃa de un lugar muy lejano, al cual le conocÃan r como tierra caliente y que habÃa salido un rato a divertirse. Se presentó con el nombre de Marduk. Le dio la mano a mi abuelo y en el momento en que le estrechó, pudo sentir cómo irradiaba calor de ella. Le entregó su juego y mientras que mi abuelo acomodaba sus cartas. Marduk no le quitaba la mirada de encima en vez de concentrarse en su juego. De pronto el bar se mantuvo en silencio un olor intenso azufre se apoderó del lugar. Mi abuelo sintió la garganta seca y al levantar la mirada para pedirle al barman una cerveza, se percató que alrededor de su rival habÃa gente que no estaba antes. AllÃ. Dos mujeres con el rostro enrojecido y orejas puntiagudas estaban aferradas a los brazos de Marduk. Mi abuelo trató de concentrarse en su juego y olvidar que se estaba secando por dentro. Ambos tenÃan buenas manos y sabÃan lo que hacÃa, pero mi abuelo, siempre ha sido un jugador aficionado, demostró tener más habilidad que aquel sujeto hasta que al final terminó ganándole se le veÃa molesto a Mardu por su derrota. Las mujeres que estaban a su lado se apartaron de manera inmediata. Era como si supieran cómo se ponÃa cuando perdÃa. Se levantó de su lugar y sacó de su bolsillo, un sobre el cual se lo entregó. A mi abuelo lo felicitó por ganarle, pero le pidió la revancha por otra ocasión. De ese modo, aquel sujeto se retiró del bar y con él las dos mujeres. El ambiente dejó de ponerse tenso el olor a Azufre desapareció y todo volvió a la normalidad. Rubén le pidió a mi abuelo que abriera el sobre y contara el dinero, pero lo que encontraron fue un papel que decÃa que se habÃa ganado una extensión de vida y le pagarÃa su dinero al doble si ganaba su próximo juego. El documento estaba firmado con el nombre de de Mardu y de pronto el papel ardió en llamas hasta hacerse cenizas. Rubén le comentó que lo mejor serÃa olvidar todo y que él le pagarÃa todo al abuelo. Todo parecÃa indicar que habÃa jugado cartas contra el mismo diablo. Desde ese dÃa y por un buen tiempo, en el pueblo de Cholula no se hablaba de otra cosa más que del juego de Emilio contra el diablo. Mi abuelo se volvió famoso, pero lo que la gente del pueblo no sabÃa era por lo que estaba pasando. Mi abuelo desde el dÃa en que salió victorioso. Una tarde, cuando regresaba del trabajo, tenÃa la sensación de que alguien le estaba siguiendo, escuchaba pasos detrás de él y, por más, que volteaba a ver no habÃa nadie detrás. En ciertas ocasiones bellas sombras que corrÃan de un lado a otro y, curiosamente, el olor a azufre se hacÃa presente cada vez que ocurrÃa. Esto por las noches, cuando mi abuelo se disponÃa a dormÃa al momento de apagar la luz, se hacÃa presente una figura en la esquina de su habitación era alta y llegaba casi hasta el techo. Por un largo tiempo, mi abuelo durmió con las luces encendidas. Le contó de esto a amigos cercanos y le recomendaron que fueran a visitar a una bruja. Prefirió hacer oÃdos sordos y, como siempre, arreglar las cosas por su cuenta. Cansado de esta situación, mi abuelo propuso a Rubén que se fueran a vivir a otro pueblo donde estaban solicitando mucha mano de obra. Se trataba del poblado de Malinalco, que daba a seis horas de camino por terracerÃa. Mi abuelo tenÃa la intención de dejar todo atrás con la esperanza de que las apariciones lo dejaran de molestar. Vivieron tranquilos por un par de meses hasta que una tarde, Rubén y mi abuelo fueron a un viejo salón de billar a pasar el rato un par de horas. Todo parecÃa estar tranquilo, cuando de pronto el olor del cigarro se combinó con el olor del azufre, el ambiente se tornó denso y las cosas comenzaron a calentarse literalmente. Rubén fue el primero en darse cuenta, pues su cerveza se habÃa calentado. Recordó inmediatamente a Marduck y se acercó rápidamente al abuelo para advertirle que en la entrada se encontraba el diablo. Estaba acompañado por las dos mujeres de antes por más, que intentaron esconderse de él no lo lograron. El ambiente se volvió más pesado. Todos se quedaron en silencio en cuanto se dieron cuenta de su presencia y algunos otros decidieron huir. Martuuk le mostró un sobre lleno de dinero a mi abuelo y le apostó todo el dinero por la extensión de vida que se habÃa ganado anteriormente. Pero mi abuelo se negó a jugar contra él. Pero esto no parecÃa ser una opción. El rostro de marr cambió una apariencia diabólica. Mi abuelo se dio cuenta de que serÃa una pésima idea negarse esta vez. El desafÃo. SerÃa una partida de billar, a pesar de que mi abuelo no era un jugador experto. Sólo habÃa jugado lo suficiente en esos dos meses que tenÃan viviendo en Malinalco. Conforme avanzaba la partida. El juego era intenso y reñido ambas partes mostraban habilidades en el manejo del taco y los golpes precisos. Mi abuelo notó que Marduk tenÃa una gran habilidad para colocar los tiros difÃciles. A pesar de ello, no se dejó intimidar. Se concentró en cada jugada que hacÃa y con gran esfuerzo logró embocar la bola negra en la esquina opuesta del Billar le habÃa ganado nuevamente a Marduk de nueva cuenta que meses atrás, la tensión en el salón se puso fuerte. Las bolas del villar ardieron en llamas. El humo salÃa de la mesa de Billar Dos, toda la la la gente se fue corriendo y sólo se quedaron Rubén mi abuelo, Marduk y sus dos acompañantes furioso y con la cara roja. Ãl le preguntó que cómo le hacÃa o cuál era su truco. Mi abuelo le aseguró que sólo se trataba de pura suerte. Marduk tomó el sobre con el dinero y se lo guardó en su bolsillo y del otro bolsillo sacó otro sobre. Les dijo que la vida de ambos se extendió más y que al siguiente encuentro serÃa el triple de dinero, pero se jugarÃan hasta las almas. No perderÃa otra vez. Mardux salió entonces del salón y con él el olor nauseabundó azufre. La popularidad de mi abuelo creció más que antes. Desde su pueblo natal de Cholula. Lo buscaban para que les contara cómo habÃa logrado vencer al diablo. En dos ocasiones se corrió el rumor de que mi abuelo ya era inmortal, pues le habÃan extendido a la vida dos veces, pero él estaba temeros. Ãl sabÃa que desde ese dÃa en adelante serÃa atormentado nuevamente por las criaturas del inframundo. Desde esa misma noche, las cosas comenzaron a ponerse turbias para Rubén y mi abuelo apenas llegaron a casa. Las luces se apagaron por sà solas en medio de la oscuridad y las sombras de la casa se aparecÃan las siluetas de hombres y mujeres. Era como si los estuvieran vigilando, igual que las anteriores, eran altas y llegaban al techo. Apenas se apagaba la luz aparecÃan de repente no tuvieron de otra que conseguir muchas veladoras y sirios en el templo más cercano para mantener iluminada la casa. Mi abuelo le confesó a Rubén que las ocasiones anteriores en las que habÃa ganado la suerte estuvo a su lado, pero que cada enfrentamiento le desgastaba la vida de alguna manera, Rubén le sugirió lo mismo que le dijeron en Cholula, buscar ayuda adicional para ganar el siguiente juego. De este modo fue como se convenció mi abuelo de ir en busca de la bruja de la Comunidad. No hubo necesidad de presentarse y contarle lo que estaban pasando. La fama que mi abuelo se habÃa hecho le ayudaba para que la bruja lo pudiera apoyar. Resultó que si se estaban enfrentando con un diablo, no era precisamente el rey del Infierno, sino más bien un cegador de almas llamado Marduk. Le gustaba el dinero, las apuestas mujeres y las trampas y habÃa encontrado la piedra de su camino al encontrarse con mi abuelo, pues de alguna manera él tenÃa una estrella de suerte. Como no sabÃan cuál serÃa el siguiente juego. Ella le propuso hacerle una serie de rituales para incrementar más su suerte. Además, le fabricó unas medallitas para mayor protección. Todo estaba listo para su próximo encuentro, el cual pasó muy pronto la tarde de un domingo de abril, a las cinco en odas. En el mismo bar que se jugó la partida de Billar. Allà estaba Marduk esperando a mi abuelo. Le habÃa mandado un mensaje por medio de una de sus mujeres hasta la casa de mi abuelo. Rubén fue quien recibió el mensaje y se lo pasó ya tarde a mi abuelo. El mensaje decÃa que esperaba Emilio en la mesa del centro en punto de la medianoche jugarÃan Esta vez dominó y estaba decidido a darle tres veces su dinero y una larga y próspera vida. Si le ganaba mi abuelo se armó con todo lo que pudo y se dirigió a su encuentro en el camino. Rubén le confesó a mi abuelo que sentÃa mucho miedo y que lamentaba mucho haberlos metido en esa situación. Mi abuelo le decÃa que las cosas ya estaban hechas y no habÃa por qué lamentarse. Pero Rubén no parecÃa muy seguro. Aún asÃ, a medida que se acercaban al Bar, la tensión aumentaba en el aire. Mi abuelo podÃa hacer sentir la presencia maligna de Marduk acechándolo. SabÃa que este ser no se detendrÃa hasta obtener lo que querÃa, pero él estaba decidido a luchar hasta el final y enfrentarse al diablo. Una vez más, cuando mi abuelo entró al Bar, el lugar estaba casi desierto. Sólo habÃa unos pocos clientes dispersos y una atmósfera cargada de expectativa e incertidumbre. Marduk estaba sentado en una mesa rodeado de una extraña aurora oscura. Era imposible ignorarle, ya que parecÃa llenar la habitación con su malévola energÃa sin presentarse o saludarse. La partida de dominó comenzó en cuanto mi abuelo se sentó. Se encontraban sentados uno frente al otro con los ojos fijos en el tablero. La tensión era palpable mientras movÃan las fichas con destreza y estrategia ambos jugadores habilidosos, pero esta vez mi abuelo podÃa sentir que el diablo estaba aprovechando cada oportunidad para llevarlo al lÃmite. Los minutos pasaron y la partida continuó. Los movimientos cada vez eran más rápidos y audaces. Mi abuelo se encontraba en un estado de concentración extrema. Luchaba contra el agotamiento y la influencia maligna que parecÃa emanar de Marduk. Finalmente llegó el momento decisivo. Sólo quedaba una ficha en el tablero y Mardo tenÃa una sonrisa maliciosa en su rostro. ParecÃa seguro de su victoria, convencido de que mi abuelo no podrÃa superar su último movimiento. Mi abuelo sentÃa que las fuerzas le abandonaban por su mente pasó la imagen de sus padres y sus hermanos. Recordó aquellos momentos en los que era feliz y no tenÃa que estarse preocupando por enfrentarse a este tipo de situaciones. Y entonces se dio cuenta de que Rubén estaba parado detrás de Mardock y con sólo verle la mira a su amigo, se dio cuenta de las posibilidades que tenÃa y saber cómo jugarÃa la ficha con un movimiento preciso y calculado. La sala quedó en silencio. Mientras las fichas chocaban entre sà para marcar la derrota de Mardock. La sala se llenó de una mezcla de alivio y sorpresa. Mardu, furioso por su derrota, lanzó un grito ensordecedor y desapareció en un torbellino de oscuridad. Las personas que lo rodeaban se disiparon y el olor azufre se desvaneció lentamente y con él una marca de hollÃn en el piso. El bar se llenó de alegrÃa. En ese momento y las cosas parecÃan estar mejor. Mi abuelo se habÃa enfrentado al diablo y habÃa salido victorioso. Una vez más, con la extensión de vida que habÃa ganado y el dinero triplicado, tendrÃan la vida asegurada. Ahora vivirÃan el resto de sus vidas en paz y dejarÃan atrás los juegos del diablo. Pero pero en cuanto a la salieron del bar se toparon con Mardoc, quien apuntó a Rubén por tramposo, le castigó quitándole tres partes de su vida y se las otorgó a mi abuelo. Los dos se quedaron estupefactos. Cuando Marduk desapareció en el momento no habÃa pasado nada, asà que no le creyeron en absoluto. Pasaron dos meses desde ese encuentro. Aún se hablaba de ese juego. En el bar. HabÃa sido una temporada tranquila. Se consiguieron una casita con mejores condiciones y toda amueblada, y parecÃa ser que por un tiempo no tendrÃan la necesidad de trabajar, hasta que un dÃa Rubén decidió ir en busca de algunas cosas a Cholula. Fue emboscado en el camino por desconocidos, quienes le dieron fin a su vida. Lo interesante de esto es que no le quitaron nada. Mucho se habló sobre un ajuste de cuentas, pero las marcas de quemadura en forma de dedo sobre su cuello, le decÃan otra cosa a mi abuelo. Después de aquel último encuentro, mi abuelo vivió muchos años más. Este año llegará al siglo de vida. Yo siempre he sentido que esos encuentros con el Diablo le dejaron una marca indeleble en su alma. Aunque mi abuelo nunca habla abiertamente sobre lo que habÃa enfrentado, sus ojos transmitÃan sabidurÃa y experiencia como si hubiera presenciado lo más oscuro. Hoy en dÃa, cuando escucho las historias sobre mi abuelo y sus encuentros con el Diablo en los poblados mexicanos, no puedo evitar preguntarme si algún dÃa me tocará enfrentar algo tan sobrenatural y maligno. A veces, cuando camino por los estrechos callejones de los pueblos donde vivió mi abuelo, siento una extraña presencia a mi alrededor, como si algo me observara desde las sombras. Y aunque mi mente intenta descartar esas ideas como meras fantasÃas, siempre hay una parte de mà que se pregunta si la historia de mi abuelo es más que una simple leyenda, si realmente hay fuerzas oscuras acechando en algún rincón, esperando el momento adecuado para desafiarnos. Relato escrito y adaptado por lengua de brujo








