La Llorona De Mazatlán Historias De Terror - REDE

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La Llorona de Mazatlán. Soy pescador de profesión y principalmente me dedico a capturar pescado y camarones para un pequeño restaurante en la ciudad de Mazatlán. En Sinaloa. He acumulado más de dos décadas de experiencia en este negocio y sé que cuando uno se encuentra solo en medio del vasto mar, pueden acontecer todo tipo de situaciones intrigantes y fuera de la realidad para que puedan comprender un poco mi historia. Es esencial que retrocede unas semanas atrás, un poco antes del momento en que mi hermano y yo decidimos aventurarnos en la alta Mar por mi trabajo y por su salud mental. Parte de lo que contaré son una serie de eventos que le ocurrieron a mi hermanito y a los dos juntos. Todo comenzó en la casa de mis padres, especÃficamente con mi madre, quien en ese entonces era la única que seguÃa con vida, habÃa enfermado y todos sus hijos mayores, incluyéndome, nos turnábamos para cuidar de ella cada dÃa. Mi hermanito Charlie, que aún vivÃa en casa de nuestros padres, fue un apoyo invaluable en estos difÃciles momentos. Charlie tenÃa apenas dieciséis años y desde la pérdida de nuestro padre, las circunstancias en casa se volvieron complicadas. Ãl asumió la responsabilidad de cuidar a mamá, responsabilidad que no le tocaba, pero que él habÃa decidido adquirir por voluntad propia. Un dÃa de la nada, Mamá comenzó a toser sin control. Intentamos todo lo que estaba a nuestro alcance, test medicamentos e incluso infusiones, pero nada parecÃa surtir. Efecto, a pesar de sus más de cincuenta años, nunca habÃa estado tan enferma en toda su vida. Finalmente, nos vimos obligados a llevarla al centro médico Marina para una evaluación médica. Recibimos la terrible noticia que sus pulmones estaban colapsando. Nos nos nos n s us eron que tal vez con el tiempo mejorarÃa, pero también existÃa la posibilidad de que no lo hiciera. Era una moneda al aire. Nos recomendaron llevarla de regreso a casa, donde debÃa permanecer en reposo y evitar cualquier circunstancia estresante o movimientos excesivos. Es a partir de este punto, cuando los acontecimientos se tornaron aún más oscuros y misteriosos, eran alrededor de las once de la noche, mi hermano mayor, Jorge, tenÃa el turno de cuidar a mamá esa noche se encontraba dormido junto a ella, preparado para atender cualquier necesidad que pudiera surgir. Mientras tanto, Charlie, mi hermanito, estaba en su habitación haciendo tareas. Fue entonces cuando escuchó unos ruidos provenientes del pasillo. Como si alguien caminara descalzo rápidamente, pensó en Mamá quien solÃan dar descalza durante las noches debido al calor. Charlie supuso que Mamá quizás necesitaba ir al baño, asà que se apresuró a buscarla. Pero se llevó una sorpresa al darse cuenta de que no habÃa nadie en el pasillo. Pensó que tal vez habÃa sido producto de su imaginación o que el ruido provenÃa del ventilador que estaba funcionando a una velocidad moderada. Decidió regresar a su habitación para continuar con sus actividades. Los sonidos de esas pisadas volvieron a escucharse. En esta ocasión. Charlie optó por no asomarse, convencido de que se trataba del ruido generado por las aspas del ventilador, pero mientras estaba concentrado frente a la pantalla de su computadora, notó de reojo una silueta que parecÃa caminar por el pasillo. Esta visión lo desconcentró por completo, ya que tuvo la extraña sensación de haber visto a una mujer con un camisón largo. Se levantó de su silla y se encaminó hacia el pasillo. No necesitó encender la luz, ya que la luz de la luna llena se filtraba por las ventanas y le proporcionaba la iluminación suficiente para mostrarle que no habÃa nadie allÃ. Aún asÃ, mi hermano pronunció en voz Alta mamá, pero el silencio fue la única respuesta que obtuvo la sensación de intriga y confusión se apoderó de él en ese momento. Cuidar a mamá era realmente agotador y Charlie comenzó a sentir el paso del cansancio que lo invadÃa. Pensó que necesitaba descansar, ya que empezaba a sentir que su agotamiento estaba afectando su percepción. Pero en el momento en que regresó a su habitación, escuchó un fuerte estruendo que provenÃa de la cocina. Pensó que algo se habÃa caÃdo, pero el ruido se repetÃa una y otra vez. Mi hermano fue a ver y al llegar se encontró con una escena inquietante. Nuestra madre estaba de pie frente a la estufa, abriendo y cerrando con fuerza a la puerta del horno. Era lo que provocaba ese estruendoso ruido. Charlie trató de llamarla, pero mamá continuaba haciendo eso sin prestarle atención. Desesperado, elevó la voz y la llamó con más fuerza. Finalmente, ella se detuvo abruptamente. Su rostro estaba inclinado hacia un costado aún no veÃa a echarle a los ojos y cuando le preguntó si estaba bien, ella giró la cabeza lentamente, revelando dos enormes órbitas brillantes que iluminaron su rostro. En ese segundo, Charlie se dio cuenta de que no se trataba de mamá en absoluto la figura de esa mujer. Emitió un jimido similar a un llanto y se acercó torpemente a mi hermano. Charlie se dio cuenta de que esta entidad no tenÃa intenciones amigables. Huyó apresuradamente de la cocina y corrió hacia la habitación de mamá en busca de refugio. Por unos minutos Charlye permaneció detrás de la puerta, esperando a que esa presencia inquietante se alejara. Entonces, la luz del cuarto se encendió y mi hermano Jorge le dijo a Charlie llama a tus hermanos Charlie, mamá acaba de fallecer. El fallecimiento de nuestra madre nos afectó a todos y en Charlie en particular, cambió notablemente su comportamiento. Se abrió emocionalmente conmigo y me relató con detalle todo lo que habÃa experimentado la noche anterior a la muerte de mamá y me relató con detalle todo lo que habÃa experimentado. Era evidente que este evento lo habÃa afectado profundamente. Decidimos vender la casa y yo obté por cuidar de Charlie, ya que vivÃa solo y su compañÃa serÃa reconfortante y también le ayudarÃa decidimos vender la casa. Yo opté por cuidar de Charlie, ya que yo vivÃa solo y su compañÃa serÃa reconfortante. Inicialmente pensé que alejarse de la casa serÃa beneficioso para Charlie, pero las cosas se complicaron aún más. Cuando experimentó una serie de crisis a medianoche, me me dio mucha risa y decidà levantarme para tomar un vaso de agua. No me gustaba encender las luces, ya que no querÃa perturbar mi sueño. Cuando llegué a la cocina, percibà una silueta inusual moviéndose en la penumbra. Tras unos segundos, me di cuenta que era Charlie quien estaba recargado hacia una de las esquinas de la habitación. Me acerqué a él, pensando que tal vez estaba sonámbulo, pero al observarlo con detenimiento, me di cuenta de que tenÃa los ojos bien abiertos y murmuraba algo incomprensible. Intenté llevarlo de regreso a su habitación, pero se resistió obstinadamente por más que lo jaloneaba. Ãl volvÃa a la misma esquina. En un momento de frustración, decidà encender la luz de la cocina y entonces escuché un gemido extraño detrás de mÃ. Giré la cabeza en esa dirección, pero no vi nada. Entonces escuché que mi hermano me preguntó por qué estaba allÃ. La situación se volvÃa cada vez más inquietante y confusa. Después de este incidente, llevé a Charlie a terapia, donde nos sugirieron que podrÃa tratarse de un bloqueo emocional causado por la reciente tragedia. Se nos aconsejó que ayudáramos a Charlie a despejarse y a lidiar con sus emociones. Fue entonces, cuando se me ocurrió llevarlos de pesca conmigo todo el fin de semana, Esto podrÃa permitirle procesar lo que habÃa estado viviendo. Decidà bautizar mi barco con el nombre de nuestra madre, un gesto que pareció alegrar a Charlie en gran medida. Noté que su ánimo mejoraba considerablemente. Esto me hizo pensar que sacarlos de la monotonÃa de la vida cotidiana habÃa sido una excelente idea. El hecho de que el barco llevara el nombre de mamá parecÃa un tributo apropiado y conmovedor. El clima se presentaba perfecto para nuestra travesÃa. No habÃa ni una sola nube en el cielo. Cargamos el barco con suficientes provisiones para todo el fin de semana y zarpamos. En cuanto a lo primeros rayos de sol iluminaron el horizonte apenas unas horas después de haber zarpado, decidà confesarle a Charlie un secreto que habÃa estado guardando por mucho tiempo. Sus expresiones se tornaron un tanto desconcertadas. Cuando le mencioné que tenÃa algo importante que confesarle le invité a sentarse a mi lado en el barco, ya que sabÃa que lo que estaba a punto de revelarle no serÃa fácil de escuchar. Le confesé que me sentÃa profundamente culpable por la muerte de mamá. Cuando me precaté de la gravedad de su enfermedad, me desesperé tanto que busqué ayuda de un chamán local del puerto. Este chamán me entregó un fetiche que debÃa colocar bajo su cama y un lÃquido que, según él, ayudarÃa a expulsar el mal que la aquejaba. Aproveché la ocasión en que me tocó cuidarla para llevar a cabo los rituales. La tos de mamá se calmó esa noche y finalmente pudo descansar, pero la tragedia ocurrió a l al dÃa siguiente. Lo que le conté a Charlie terminó siendo una sorpresa tremenda para él. Todo indicaba que el mal que aquejaba a nuestra madre se habÃa expulsado de su cuerpo de manera fÃsica. Mi hermano se molestó tanto por lo que habÃa hecho que terminó culpándome por la muerte de mamá. Yo no sabÃa qué decirle, pues sentÃa lo mismo. Entonces me pidió que regresáramos al puerto, pues no querÃa estar conmigo. Pero cuando menos lo esperamos, un banco de niebla nos rodeó y no supe hacia dónde tenÃamos que ir. Traté de orientarme por medio de la brújula, pero la aguja daba vueltas como loca. No me servÃa de nada por más que intentamos ver hacia dónde ir La niebla no nos dejaba ver más allá de unos metros frente a nosotros. No pudimos hacer nada más que esperar. Llevábamos un par de horas en silencio sin tener idea de qué decirnos mi hermano y yo. La atmósfera a bordo era tensa. De repente, un extraño sonido emergió de las entrañas del barco, un crujido que nos hizo saltar en nuestros lugares. Nos quedamos viendo cruzamos miradas y nos asomamos al borde de la embarcación tratando de descubrir la fuente de ese sonido. En ese momento, un sollozo desgarrador llenó el aire a nuestro alrededor, un lamento que parecÃa llegar de la misma oscuridad del mar. Ambos reconocimos rápidamente la voz era el llanto de nuestra madre. Yo sentÃa que mis nervios se quebraron. No podÃa entender cómo nuestra madre estaba allÃ. Su llanto sin duda me hizo sentir fuera de la realidad. Entonces, de manera inexplicable, el barco comenzó a moverse por sà solo. El llanto de nuestra madre resonaba con una intensidad aterradora, como si ejerciera una atracción magnética sobre nosotros. Desesperadamente, intenté encender el motor para alejarnos de esa pesadilla, pero mis esfuerzos resultan n nso. No importaba cuánto lo intentara. El motor no respondÃa. En medio de la creciente angustia, mi hermano emitió un grito de terror. Me pidió que regresara con él señalando hacia el horizonte a través de la densa neblina. Apenas logramos vislumbrar una silueta sobre el agua. ParecÃa ser la silueta de una mujer que caminaba sobre el agua y al verla con mayor claridad, se trataba de nuestra madre, o lo que parecÃa hacer ella. En eso el barco se detuvo y aquella silueta se acercó hasta que le evitó sobre el barco. Abracé a mi hermano y le pedà que no abriera los ojos. Se tapó el rostro con mi brazo. Mientras yo veÃa cómo esa cosa se acercaba a donde estábamos los dos, pude verla con mayor claridad. Era nuestra madre, pero con una apariencia destruida. Su cabeza estaba inclinada y sus brazos eran más delgados que los que tenÃan vida en todo se parecÃa a ella, pero sé que no era ella. Ese monstruo estaba tan sólo tres pasos de con nosotros cuando no sé de dónde, saqué valor y le grité que nos dejara en paz. Esto no funcionó. Entonces mi hermano me dejó de abrazar y se puso frente a ella y le dijo tú no eres nuestra madre. La figura retrocedió a mà me sorprendió la actitud de Charlie. Me di cuenta que era más fuerte de lo que me esperaba. Ãl seguÃa repitiendo las mismas palabras a aquel demonio hasta que se fue lejos de nuestra vista y la niebla se disipó poco a poco. En eso logré ver que no estábamos tan retirados de tierra. Me acerqué al timón y encendà el motor prendió a la primera. Llegamos al puerto rápidamente. Al bajar, mi hermano me pidió disculpas por su comportamiento, igual que yo le pedà que también me disculpara esa misma tarde. Decidimos visitar al Brujo, que me habÃa proporcionado los rituales y le relatamos lo que habÃamos vivido. Su respuesta nos dejó atónitos. Según él, al separar el mal de nuestra madre, aquel ser adquirió una concepción emocional con nosotros, sintiendo el amor maternal que habÃa dejado atrás, pero debido a la muerte de nuestra madre, esa entidad no pudo volver a ella y quedó atrapada en un Estado errante. Vagaba por nuestra casa y posteriormente por el mar en busca de nosotros, sus hijos. Nos dejó con un sentimiento agridulce. SabÃamos que la entidad que habÃamos encontrado no era nuestra madre, pero también comprendimos que era un reflejo de su amor y su deseo de estar con nosotros. La idea de que nuestra madre seguÃa buscándonos incluso después de la muerte nos llenó de una mezcla de emoción y melancolÃa. En el tiempo que siguió, escuché relatos similares de otros amigos arqueros que habÃan experimentado el sollozo de una mujer en medio del mar, pero al no ser sus hijos, la entidad se retiraba. La experiencia en el mar nos habÃa unido de una manera que nunca antes habÃamos experimentado y aunque no podÃamos evitar sentirnos perseguidos por el llanto de nuestra madre, también sabÃamos que, en algún lugar, en algún plano diferente al de los vivos, ella seguÃa velando por nosotros. Nos unimos más como hermanos y comprendimos que el amor y el vÃnculo familiar pueden trascender incluso las fronteras de la vida y la muerte. Relato escrito y adaptado por lengua de Brujo








