Grandes Médicos en la Historia de México
0:03 Gracias, gracias, gracias por estar aquà con nosotros, por la invitación que nos hacen. Gracias, Emanuel, de veras. No crean que fue nada más de ayer, ya tiene tiempo que nos contactó, tiempo que estamos planeando esta visita aquà con ustedes. Y en este caso, cuando nos habla Emanuel, Y nos pide que vengamos a una clÃnica oncológica. Bueno, nos invitan a universidades, nos invitan a escuelas, vamos mucho a primarias, a secundarias. Pero con médicos, yo no serÃa médico. Se los digo, yo no serÃa médico y lo he comprobado.
0:45 Lo he comprobado que yo no serÃa médico. Tengo una hija, a mi hija la operan de la vesÃcula. Un amigo muy, muy querido, muy respetado por mÃ, que es médico internista. Y él se hace cargo y él llama a otros médicos y al anestesiólogo, etc. Y me dice, no te preocupes, tu hija va a estar perfectamente. Se mete al quirófano, sale de quirófano y pues yo con los nervios, los nervios tÃpicos, y le digo,¿ cómo salió todo? Todo perfecto, dice, todo muy bien. Y fÃjense lo que me comenta, por eso les digo, yo no serÃa médico.¿ Por qué? Perdón, porque no conozco terminologÃa médica. Le metieron una cámara y primero la observaron. Dice, vieras qué hÃgado tan bonito tiene. Rojo, rojo, pero todavÃa le hace con las manos asÃ. Rojo, rojo, bonito, bonito su hÃgado. Y yo asÃ, no me interesa si está rojo el hÃgado de mi hija. Dice, es más, tengo la grabación, te la paso. No, no quiero ver el hÃgado de mi hija, por favor. O sea, no lo voy a hacer. Entonces, les digo, ahà me doy cuenta que yo no serÃa médico. Son cosas que a ustedes les apasionan, a mà no. Sinceramente yo no lo harÃa.
1:57 Y luego este médico, que les digo es muy amigo mÃo, soy psicólogo, aparte soy psicólogo clÃnico y parte de algo que nosotros llamamos distorsiones cognitivas. La más usual en el ser humano es el catastrofismo. Somos catastrofistas por naturaleza. Y de pronto, un dÃa, me estoy aseando y siento una bolita aquà en el cuello. ¡Ah, caray! Esto no lo habÃa sentido y siento una bolita. Entra el catastrofismo inmediatamente. Digo, no, es cáncer. Tengo cáncer, ya. Ya me voy a morir, ya tengo una bolita aquà en el cuello. Ya me voy a morir. Y le hablo a mi médico, al que operó a mi hija, oye,¿ sabes qué? Que tengo una bolita en el cuello, yo haciendo el drama total.
2:40 Y me dice, ah, mira, te voy a mandar una orden para que te hagas estudios, te van a hacer un ultrasonido, etc. Y me los van a enviar a mi correo. A ver, yo les pido que se pongan en mi lugar. Ustedes no como médicos. Yo agarro, me voy a hacer los análisis, me ponen el aparatito y le dan vueltas, etcétera, etcétera. Y le pregunto a la doctora que me hace el ultrasonido, pues yo con los nervios le digo,¿ cómo está doctora? Dice, no se lo puedo decir, que se lo diga su médico. ¡Chin! Ya empezaron a sentir lo que yo sentÃ, se los envÃan a mi médico y estoy esperando que mi médico me llame y de pronto el doctor VÃctor me llama por teléfono y me dice, ya tengo los resultados,¿ qué pasó? Dice,¿ sabes qué? Prefiero decÃrtelo en persona, quiero que vengas a mi consultorio. SÃ, imagÃnense lo que sentÃ, caray, porque lo he visto en todas las pelÃculas, en todas las telenovelas. Dije, no, ya, ya, me va a dar la noticia fatal, fatal y funesta, ¿no?
3:46 Y ya voy con el doctor, todo derrotado, todo triste, etc., despidiéndome, viendo el último amanecer de mi vida. Llego con el doctor y el doctor agarra, ya me siente y me dice, mira, te tengo que explicar. Lo que tienes es un lipoma. Es una bolita de grasa. Dice, mientras no crezca y no te cause dolor, o sea, no te moleste, ahà la dejamos. Pero si te empieza a crecer, te la sacamos. Por liposucción agarramos y la sacamos. Sin problema. Y yo,¿ eso es todo? SÃ,¿ qué esperabas? Pues me espantaste. O sea, imagÃnate cómo llegué yo aquÃ. Ya nada más son toda la carcajada. Por eso les digo, yo no serÃa médico. definitivamente no es lo mÃo. Pero¿ por qué la historia?
4:29 Y aquà va este comentario antes de empezar con esta exposición.¿ Por qué la historia? Cuando estaba estudiando historia, le pregunto a uno de mis maestros, este profesor,¿ qué se necesita para ser historiador? Me sorprendió su respuesta, dice, ser un chismoso.¿ Ser un chismoso? SÃ, porque te vas a meter en la vida de todos y vas a tener que investigar la vida de todos. Está bien, yo sé que me lo dijo en broma, pero se me quedó muy grabado. Años después, muchos años después, decido estudiar una segunda licenciatura y estudio psicologÃa. Y haciendo la carrera, le pregunto a una maestra, maestra,¿ qué se necesita para ser psicólogo? Y me dice, ser un chismoso. Ah, caray, dije, eso yo ya lo habÃa escuchado alguna vez. Entonces creo que mi naturaleza es ser chismoso, porque mis dos profesiones me tengo que estar enterando de la vida de los demás. Entonces, eso es lo que yo quiero platicarles en esta ocasión.¿ Por qué? Porque nos invitan de pronto a una clÃnica oncológica.
5:34 Sé que vamos a estar con médicos. Nosotros propusimos el tema clÃnico. Hablar de los grandes médicos en la historia de México, no vamos a terminar, pero vamos a hablar de algunos casos muy particulares. Yo no puedo hablar un lenguaje técnico como el que ustedes manejan, cometerÃa yo errores, serÃa como quererle enseñar a rezar al señor obispo, o sea, no se puede, no es lo mÃo. Pero sà conozco de historia y sà les puedo platicar varios hechos en los que estuvieron involucrados grandes médicos en México. Por ejemplo, al doctor Lucio, el famoso doctor Lucio. Y sabemos que hizo muchos avances en el estudio de la lepra y que estuvo a cargo del hospital de San Lázaro, que era el hospital de leprosos en la Ciudad de México.
6:20 Hizo grandes avances. Pero no sabemos del doctor Lucio que él fue el que asistió a la muerte de Benito Juárez. y que le tocó atender, junto con el doctor Gabino Barreda, atender a Benito Juárez de angina de pecho. Y cuando repasamos esa parte de que la angina de pecho en ese tiempo, ustedes saben mucho más que yo de esto, pero la angina de pecho en ese tiempo se curaba o se aligeraba el malestar soltando chorros de agua hirviendo en el pecho. Entonces el presidente Juárez, las noches anteriores a su muerte, Estando en el lecho, le abrÃan el pecho, la camisa pues, y le echaban chorros de agua hirviendo.
7:07 Y él se quejaba, se llegó a quejar y decÃa, me están quemando. Y era la manera como atacaban la quina de pecho en ese tiempo. Entonces, cuando vemos este tipo de situaciones, ya nos quitamos un poquito de terminologÃa médica, sino vemos ya los hechos ahÃ, en frente, directamente. Y eso es lo que yo quiero platicarles a ustedes de algunos personajes de la historia de México que fueron médicos y que poco sabemos. de esa parte, de lo que les tocó vivir. Entonces, pues vamos a comenzar. Tenemos a nuestro primer médico en el Virrenato.¿ TenÃamos medicina antes de la llegada de los españoles? Claro que tenÃamos medicina. Claro que tenÃamos medicina y nuestros médicos, los que tenÃamos zona maya, zona mexica, zona zapoteca, zona huasteca, etc. Estaban muy adelantados en todo lo que era herbolaria. Mucho, muy adelantados en la herbolaria. Desgraciadamente, mucho de ese material se perdió con la conquista. Y tuvimos quema de códices, y tuvimos la quema de códices allá en Yucatán, por ejemplo, con Fray Diego de Landa, que juntó los libros, porque eran demonÃacos, y eran manuales, no solo históricos, sino médicos, SÃ, de los médicos mayas. Sabemos que los médicos mayas habÃan adelantado mucho.
8:30 Solamente los arqueólogos nos han podido explicar un poquito cómo es posible que se hayan encontrado trepanaciones. Esto es aberturas en el cráneo. Y estamos hablando de que no habÃa material quirúrgico, no habÃa anestesia, no habÃa nada de eso.¿ Cómo lo hacÃan? No lo sabemos. Toda esa información se fue perdiendo desgraciadamente con la conquista. Hablamos de que hubo quema de códices. Allá en Ciudad de México, lo que es la zona de Texcoco, era la parte universitaria. Bueno, pues Fray Juan de Sumárraga, al que se le apareció la Virgen, porque a Juan Diego se le aparece en el cerro, luego se pone la tilma, etc. Y donde se da el milagro de Guadalupe es con Fray Juan de Sumárraga. Bueno, él fue el que ordenó la quema de códices en la Ciudad de México. Y todo ese material se perdió, desgraciadamente. Mucho de nuestra historia, de nuestra tradición, de nuestra cultura se fue perdiendo. Y se consideraba a los médicos prehispánicos como brujos. Por el tipo de pócimas que hacÃan y que las hierbas, etcétera, etcétera. Y la verdad se fue perdiendo. Pero bueno, al final se da la conquista, se funda la Real y Pontificia Universidad de México.
9:39 y se abre la primera cátedra de medicina en México en el año de 1572 con Juan de la Fuente. Curiosamente, muy parecido al nombre de Juan Ramón de la Fuente, que serÃa rector de la universidad, pero nada que ver. Este es otro personaje. Juan de la Fuente y que vale la pena mencionar. Ãl estudia en Salamanca, que era la mejor universidad en España. Llega aquÃ, al Virreinato de la Nueva España, y él prepara a los primeros médicos en la Nueva España, que, por cierto, el primer médico que él preparó vino a poner su consultorio y atender hospital en Puebla. O sea, tuvimos al primer médico, pues el segundo fue aquà en Puebla. Pero estudió allá y se vino para acá. Pero curiosamente, este personaje, cuando le entregan su tÃtulo, en ese tiempo, ahorita todos estamos matriculados, o sea, tenemos una cédula y todo esto. En aquellos años se extendÃa un documento y se extiende el primer documento a un médico poblano. Se extiende el documento y eso es lo que te avala como médico. Es lo que te va a avalar. Resulta que él, este médico, se va para España, antes de ejercer aquà en Puebla, se va para España. Y resulta que el barco naufraga.
11:00 Ãl alcanza a salvar la vida, pero su tÃtulo de médico se pierde, se deshace con el agua. Entonces llega a España, quiere ejercer en España, dice, no, no tienes un tÃtulo, no puedes ejercer. Entonces lo manda a pedir a México, pero en ese tiempo eran meses, los trayectos eran de meses. Entonces no puede ejercer, lo solicita de nuevo a México, Juan de la Fuente agarra, extiende un nuevo tÃtulo, se lo envÃa y cuando está a punto de llegar a España el tÃtulo lo atacan los piratas, incendian la nave y le queman la nave y se queda sin tÃtulo de nuevo. Entonces es que tiene que regresar hasta México para que le den de nuevo un tÃtulo y poder abrir su trabajo ya aquà en la ciudad de Puebla. Que por cierto Juan de la Fuente, Es interesante porque lo nombran médico de la Santa Inquisición. SÃ, tenÃamos la Santa Inquisición, que claro, lo hemos dicho varias veces, no fue lo mismo la Santa Inquisición aquà que en España o que en toda Europa. Hasta eso nos salió un poquito barato a nosotros. No fue tan cruel la Santa Inquisición, pero él fue médico de la Santa Inquisición.
12:09 Juan de la Fuente, y lo mencionábamos, Hay muchas cosas que platicar de él, pero bueno, le quitarÃamos tiempo a otros personajes, como el que da la primer cátedra de Medicina en la Real y Pontificia Universidad de México. Este personaje, don Carlos de Sigüenza y Góngora, nacido aquà en el Virreinato de la Nueva España.¿ Por qué lo menciono? Amigos, es de los grandes personajes nacidos aquà en el Virreinato. Yo sé, todavÃa no era México, pero es de los grandes, grandes personajes. Que por cierto, él era admirador de Sor Juana Inés de la Cruz. Ãl fue uno de los que le hizo un examen a Sor Juana Inés de la Cruz. Y Sor Juana los dejó a todos, pero boquiabiertos, del gran conocimiento que tenÃa Sor Juana. Bueno, pues don Carlos de Següense Góngora, un excelente cientÃfico. Ãl es el primero que redacta un libro porque de pronto se vio el paso de un cometa y ya ven, los cometas traen mala suerte, traen tragedias, etc. Y él escribe todo un libro para que la gente no le tenga miedo a los cometas. Y en alguna ocasión, de pronto, se empieza a oscurecer el cielo. Y la gente comienza a correr para todos lados, a meterse en las iglesias porque era el fin del mundo. Y él corre a su casa, saca un telescopio y describe un eclipse total de sol, bueno, casi total de sol en la Ciudad de México. Un gran cientÃfico, don Carlos de Següenza y Góngora. Pero luego hay un levantamiento contra el virrey. Y él, no sé
13:43 si ustedes han tenido la oportunidad de ver la pelÃcula El Nombre de la Rosa. En la última escena está la quema de unos libros. O sea, es una abadÃa donde hay muchos libros y él se mete entre el fuego con tal de sacar esos libros. Y alcanza a sacar unos cuantos, pero toda la biblioteca se quema. Uno dice, todo lo que se está perdiendo ahà de información. Bueno, pues esto lo vivió este hombre. Porque se da un ataque al Palacio Virreinal y comienzan a incendiarlo, donde estaban los archivos precisamente. Don Carlos de Sigüenza vivÃa casi enfrente, bueno, en un costado, si ven Palacio Nacional, del lado izquierdo está la calle de Moneda, allà estaba la casa de Don Carlos de Sigüenza, y él llama a todos sus empleados, intentan meterse por la calle de Moneda, esa puerta que acaban de romper, hace unos dÃas rompieron esa puerta precisamente, Bueno, pues no la pudieron ellos romper, rompen la ventana, se meten por la ventana y empiezan a sacar el archivo virreinal en medio del incendio, lo empiezan a sacar y salva gran parte del archivo del Virreinato de la Nueva España, este hombre. Bueno,¿ por qué lo menciono? Porque era tan grande su vocación que él al morir, hereda su cuerpo a los médicos. Porque él adquiere una enfermedad, no sabÃan qué enfermedad tenÃa y entonces él en su testamento dice yo dono mi cuerpo para que se investigue qué enfermedad me mató y asà poder evitar que esa enfermedad siga
15:13 matando gente. O sea, hasta en su último momento fue un gran benefactor y les digo, él dona su cuerpo a los médicos de su tiempo. Y aquà vamos a empezar con algunos personajes que pocos sabemos que fueron médicos. Uno de ellos, Anastasio Bustamante, que fue de nuestros primeros presidentes, fue Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero, y el tercero fue él, Anastasio Bustamante. Y fue médico, aunque ejerció muy poco tiempo.¿ Por qué? Porque se involucró en la guerra de independencia. pero se involucra del lado realista, o sea, del lado de los españoles, se involucra con ellos. Y posteriormente se une a AgustÃn de Iturbide y es de los que consuma la independencia, es de nuestros consumadores de la independencia y era médico, por cierto, médico michoacano. Ãl era médico, pero a él le toca una época muy convulsa de México, por lo tanto casi no ejerce como médico. Es presidente, hay revoluciones, hay asonadas. Ãl es el que confabula y prepara la trampa para Vicente Guerrero. Y él es el que procura que se ejecute a Vicente Guerrero allá en Oaxaca.
16:23 O sea, muere fusilado Vicente Guerrero prácticamente por órdenes de Anastasio Bustamante, que era médico. Pero le digo, pocos sabemos ese detalle. Pero si queremos un detalle más, él querÃa tanto AgustÃn de Iturbide que cuando muere Anastasio Bustamante pide que su corazón lo saquen y que querÃa él que su corazón quedara junto a los restos de AgustÃn de Iturbide. Si ustedes van a Ciudad de México, entren a Catedral. Al entrar a Catedral, giren hacia su lado izquierdo y avancen hacia el altar, pero por el lado izquierdo. La penúltima capilla del lado izquierdo es la capilla de San Felipe de Jesús. Asómense ustedes, no se puede entrar pero por el enrejado se puede ver. Asómense ustedes y van a ver el retrato de AgustÃn de Iturbide y van a ver una urna de cristal con los huesos de AgustÃn de Iturbide. Allà es donde descansan. Y observen bien que a un ladito hay una cajita. Una cajita pequeña. Bueno, en esa caja está el corazón de este hombre que hasta el dÃa de hoy, 2024, ahà está junto a AgustÃn de Iturbide, ahà está Anastasio Bustamante, otro médico. Bien, el doctor ValentÃn Gómez FarÃas.¿ Qué les puedo decir? Mucha gente, bueno, no mucha gente, pero algunas personas definitivamente no quieren a este hombre, a ValentÃn Gómez FarÃas, que es prácticamente el padre del liberalismo, junto con el doctor José MarÃa Luis Mora, que era sacerdote, pero también era médico. Ellos dos son
17:56 los padres del liberalismo, pero sobre todo ValentÃn Gómez FarÃas. A ver, vuelvo a lo mismo, quiero hacerles notar esto. Pasa la historia a ValentÃn Gómez FarÃas porque fue cinco veces presidente de México. Y porque le toca una época dificilÃsima a ValentÃn Gómez FarÃas. Ãl era el vicepresidente de Santana. Santana fue once veces presidente de México. Y cada vez que dejaba la presidencia, se la dejaba a Gómez FarÃas. Porque Santana se aburrÃa siendo presidente. Entonces venÃa a su hacienda de manga de clavo, acá por Veracruz, cerca de Xalapa, y dejaba a Gómez FarÃas como presidente. Ãl es el que da las primeras ideas liberales en México.¿ Saben lo que es eso? Lo que vino después de la independencia, pues fue la guerra de reforma, cuando las ideas de Gómez FarÃas y el doctor José MarÃa Luis Mora se empiezan a aplicar en las leyes de reforma y se provoca toda una guerra. Y tuvimos tres años de guerra y después tuvimos un imperio aquÃ. O sea, ese pleito entre conservadores y liberales empezó desde este hombre, otro médico.
18:57 No estoy diciendo con esto, ah, miren malvados médicos que no sé qué, todo lo que han hecho. No, sino que cuántos personajes de la historia, cuántos personajes de nuestra historia han sido médicos y no lo sabemos. Yo les puedo decir, haciendo un pequeño paréntesis, de que en México por tradición, yo vengo de un pequeño pueblo y me tocó vivirlo. TenÃamos cuatro autoridades en el pueblo y por muchos años fueron las cuatro autoridades tÃpicas en un pueblo, que era el maestro, Era el sacerdote, era el presidente municipal y el doctor. Eran las cuatro autoridades morales en un pueblo por muchos años. Entonces los médicos siempre fueron muy, muy importantes. Pero les digo, se hicieron notar porque tuvieron otro tipo de actividades, pero tuvieron esa formación en la Escuela Nacional de Medicina. Ahà fueron formados. Que vale mencionar que nuestra Escuela Nacional de Medicina estaba en San Ildefonso.
19:54 San Ildefonso fue un colegio jesuita. Los jesuitas trajeron una ideologÃa fabulosa al virreinato. La verdad, aportaron muchÃsimo los jesuitas al virreinato. Y nos dejan grandes colegios, grandes escuelas, que después serÃan, les digo, la Escuela Nacional de Medicina, por ejemplo, o la Escuela de MinerÃa, etc., etc., Y que todo eso tiene que ver con el movimiento jesuita, que no nos vamos a meter por el momento ahÃ. Pero ValentÃn Gómez FarÃas es el primero que dice, a ver, vamos a separar el clero del gobierno. Una cosa es el clero y otra cosa es el gobierno.¿ Cómo es posible, si ustedes analizan 1821, las tres garantÃas? Libertad, unión y religión, decÃa el ejército trigarante Iturbide. Nuestra constitución del 1824 nace con ese concepto, de que no hay otra religión en México salvo la católica. O sea, no se puede tocar, la religión católica no se puede tocar. Y ValentÃn Gómez FarÃas después, en los años 30 y años 40, dice, no, momento... Es que tiene fuero la iglesia, tiene fuero el ejército, no los podemos tocar y ellos están enriqueciendo y hay que cambiar la ley. Esto nunca se lo va a perdonar la iglesia.
21:05 Nunca se lo va a perdonar la iglesia y tan no se lo perdona que cuando muere don ValentÃn, el doctor don ValentÃn Gómez FarÃas, prohÃbe la iglesia, todavÃa no venÃa la guerra de reforma, prohÃbe la iglesia. que se ha enterrado. Y en ese tiempo solamente los panteones eran del clero. Todos los panteones eran del clero. Y acuérdense ustedes que se enterraba en los atrios de las iglesias. El que tenÃa mucho dinero lo ponÃan en el altar. Si tenÃa medianamente dinero, bueno, pues en los nichos alrededor. Y si no tenÃa dinero, en el atrio, allá afuera. Que después, por cuestión de sanidad, imagÃnense, la gente cuando iba a misa y tenÃa que pasar por decenas de cuerpos en estado de descomposición. Por eso tuvimos tantas pestes en México, tantas, tantas pestes, debido a que los panteones estaban prácticamente expuestos y la gente se exponÃa. Por eso tuvieron, ya con las leyes de reforma, que sacar los panteones de los pueblos. Por cuestión de sanidad, sacar los panteones, alejarlos para evitar precisamente los contagios. Bueno, pues ValentÃn Gómez FarÃas, como todos los panteones eran propiedad de la iglesia, se le prohibió enterrarlo.¿ Qué hicieron? Pues su hija lo tuvo que enterrar en el jardÃn de su casa. No le quedó de otra. Y ahà estuvo por muchÃsimos años hasta que Porfirio DÃaz ordena construir la rotonda de los hombres ilustres y lo sacan al doctor ValentÃn Gómez FarÃas y lo llevan a lo que actualmente es el Panteón de Dolores y ahà es donde descansan sus restos. Pero les digo,
22:37 a tal grado lo dio la iglesia por esa separación que él pedÃa entre clero y Estado, clero y gobierno, tanto lo dio que ni siquiera le permitieron enterarlo en un panteón. De ese tamaño fue el odio para Gómez FarÃas. A ver, este personaje, esta no es la imagen de este personaje, pero fue un médico muy conocido, sobre todo en dos ciudades, y no lo estoy inventando, lo pueden buscar. El doctor Rafael Juan de Meraulioc. Este doctor llega a México y comienza a hacer sus trabajos en la ciudad de Puebla, Para que vean la importancia de Puebla, mañana vamos a dar una plática, una plática con amigos que escuchan un radio, y les vamos a hablar de la trascendencia de Puebla en nuestra historia. Bueno, pues él trabajaba aquà en Puebla, después se fue a Europa, regresó a México y siguió trabajando, o sea, en la Ciudad de México, hasta que de pronto se desapareció. Este hombre, doctor Rafael Juan de Meraulioca, él decÃa que él era judÃo polaco y en otras ocasiones decÃa que era judÃo suizo. Y tuvo muchÃsimos pacientes, muchÃsimos. Y él hacÃa trucos donde supuestamente, por eso encontró la esencia de esta imagen, para figurarnos, él tenÃa la capacidad de traspasarse con cuchillos el cuello sin sangrar. O sea que hacÃa trucos ahà con la gente y la gente lo seguÃa. Y tenÃa una técnica
24:10 infalible para sacar muelas. Y por eso se hizo famoso. Y están registradas más de 2.500 extracciones de muelas de este hombre. Pero ahora déjenles platico cómo lo hacÃa. Resulta que lo hacÃa aquà en Puebla, lo hacÃa en la Ciudad de México, pero él tenÃa asistentes. Ãl tenÃa asistentes. Entonces él decÃa, vean cómo voy a poder sacar la muela. Ãl hacÃa que la persona abriera la boca, detectaba la muela que iba a sacar, agarraba unas pinzas Y de veras, pueden buscar la información, es increÃble. Y uno de esos ayudantes, perdón por la risa, uno de esos ayudantes agarraba una pistola y de pronto donde el otro tenÃa la boca abierta y le tenÃan las pinzas, el ayudante disparaba, el otro saltaba y saltaba la muela. O sea, con eso, con el impulso del otro al jalarse, salÃa la muela.
25:03 Y esa era su gran técnica del doctor Rafael Juan de Merolioc, que la gente no sabÃa pronunciarlo por la dificultad del nombre y la gente lo fue cambiando y se convirtió en la palabra Merolico. de este tipo que era un charlatán, era un vivales, era un charlatán y vendÃa aguas de esas que curaban todo absolutamente, todos los dolores, todas las penas. Es más, él juraba que su agua rejuvenecÃa a la gente. Ãl juraba que si alguien perdÃa un diente, le volvÃa a salir tomando su agüita, etcétera, etcétera. O sea, hizo barbaridad y media a la gente que creÃa en todo ese tipo de supercherÃas. que creÃa que no estaba preparada, que tenÃamos mucha ignorancia en México, lo siguieron.
25:53 Vino dos veces, les digo una vez a Puebla, estuvo varios meses, otra vez a Ciudad de México, se desapareció y no se volvió a saber de él, pero se llevó muchÃsimo dinero. Pero lo que sà tenemos en las crónicas, en los periódicos de la época, son las narraciones de cómo con un balazo espantaba a la gente y al jalar la cabeza, pues salÃa la muela. Eso sà lo tenemos registrado y les digo, y de ahà viene la palabra merolico, que cuántas veces hemos dicho, ¡ay, ese es un merolico! Pues estaba hablando precisamente de alguien que se decÃa doctor. Obviamente no era doctor, era un merolico. Y ahà está su nombre. Entonces, fÃjense lo que nos heredó. Al final de cuentas sà nos dejó algo bueno que es la palabra merolico. Y bueno, el doctor Gabino Barrera.
26:34 Gabino Barrera, les decÃa, es otro de los médicos que atiende a Benito Juárez, junto con el doctor Lucio, que ahorita lo vamos a ver, son de los que atienden a Benito Juárez. Pero tiene la posibilidad del doctor Gabino Barrera de estudiar en Europa. Y allá en Europa conoce nada más y nada menos, y es alumno de él, de Augusto Comte. Entonces, todas las ideas positivistas... El positivismo, como ustedes lo saben, es quitar el adoctrinamiento y buscar la liberación. El adoctrinamiento quiere decir que tienes que aprender esto por fuerza. Entonces, nada de que vas a aprender por fuerza. Tienes la libertad de aprender y la libertad de pensar. Eso es el positivismo. Y lo aprende precisamente Gabino Barreda. Y Benito Juárez lo va a nombrar para que funde la Escuela Nacional Preparatoria. le tiene tanta confianza al doctor Gabino Barrera, que incluso es su médico, su médico personal, junto con el doctor Lucio, y les digo, van a asistir a su muerte, pero él es el que funda nuestra Escuela Nacional Preparatoria, precisamente un médico positivista que tiene estas ideas de crear la liberación, la liberación ideológica, para que ya no haya adoctrinamiento.¿ Quién nos daba el adoctrinamiento? Bueno, quien tenÃa antes las escuelas. Las escuelas las tenÃa el clero.
27:58 Por eso se peleó tanto por la educación laica. Se peleó mucho y hasta el dÃa de hoy tenemos educación laica en México. Bueno, aquà les voy a mencionar algunos personajes que yo podrÃa mencionarlos por sus méritos médicos. Bien, podrÃa mencionarlos por sus méritos médicos. Pero no, todos ellos tienen calles que tienen su nombre, allà en la Ciudad de México, en la llamada Colonia Doctores. Pero yo quiero platicarles, o sea, no del mérito médico, que claro que lo tienen, fueron grandes, grandes médicos mexicanos del siglo XIX, que es cuando se da un renacimiento, pues, de la medicina en México.
28:40 Pero hay algo muy en particular que ellos tienen que no se conoce y que cuando nosotros hicimos una serie, ahorita se las voy a decir en especial, lo mencionamos y es algo que nadie menciona. Y hemos escuchado a otros historiadores con el mismo tema y no los mencionan, no lo dicen. Y es algo que yo quiero compartir con ustedes. El doctor RÃo de la Loza, el doctor Manuel Carmona Iballe, oftalmólogo, el primero que hizo operaciones de cataratas en México. Tenemos al doctor Rafael Lucio y ahà nos vamos a detener un momentito porque les decÃa, él fue el médico de Benito Juárez. Ahà nos quedamos. Amigos, sà es cierto, la medicina ha sido parte fundamental en la historia de México, pero ha habido momentos crÃticos de la historia de México y ahà han estado nuestros médicos.
29:33 Poco se habla de ellos, poco se habla de lo que han hecho, de lo que han logrado. Y es algo que yo quiero mencionar, quiero aprovechar el momento para mencionarlo. En 1846 tuvimos la intervención norteamericana, comienza esa lucha que termina en febrero del 48, cuando perdemos la mitad del territorio mediante los tratados Guadalupe-Hidalgo. Está bien, mucha gente culpa a Santana, Santana vendió la mitad del territorio nacional, completamente falso, eso es falso, no vendió la mitad del territorio nacional, posteriormente venderÃa el territorio de la Mesilla, una pequeña franja en el norte, 1854, asà la vendió, pero porque no le quedaba de otra, porque los americanos ya estaban ahà metidos. Y amenazaron con otra guerra. Y si siete años antes te quitamos la mitad del territorio, ahora te vamos a quitar.
30:22 Y era lo que ellos decÃan. La Baja California, Sonora, Sinaloa, Chihuahua, parte de Tamaulipas, la mitad de Nuevo León y la mitad de Coahuila. O nos vendes la mesilla o te quitamos todo esto. No, pues mejor te la vendo. Y se la quedaron los americanos. Eso es cierto. Pero tuvimos grandes batallas aquÃ. A veces pensamos que los americanos nos pasaron por encima... SÃ, como Pedro por su casa. Y es completamente falso. Hasta el dÃa de hoy, amigos, hasta el dÃa de hoy, 2024, la guerra México-Estados Unidos es la guerra que en proporción, aclaro, en proporción, ha sido la que más bajas han tenido los Estados Unidos. O sea, es la guerra que más sangre le ha costado a los norteamericanos, en proporción. No es lo mismo los 30 mil norteamericanos muertos aquà que el casi millón que murió en la Segunda Guerra Mundial, yo lo sé, pero les repito, en proporción por el número de combatientes. Pero tuvimos dos hechos y yo los quiero mencionar. Uno de ellos fue Jalapa.
31:21 Tuvimos una batalla en Cerro Gordo, que es el camino de Veracruz a Jalapa. Y ahà se da una tremenda, tremenda batalla que pierde México, que pierde por una traición. Pero las crónicas, me ha tocado leer las crónicas y me acordé cuando me invitaron a dar esta plática, me acordé de esas crónicas. donde narran en Xalapa cómo los médicos inmediatamente comenzaron a habilitar hospitales. Y ahà en Xalapa habilitaron un hospital muy grande porque sabÃan que venÃa una batalla y que iba a llegar muchÃsima gente herida. Amigos, actualmente las guerras, las armas son sumamente letales. Que hay una bomba y si hay 100 gente se mueren 90 y 10 quedan heridos.
32:12 En aquellos años las armas no eran tan letales como ahora. Cayó una bomba y quedaban 10 muertos y 90 heridos. O sea, habÃa mucha gente herida. Y acuérdense que los enfrentamientos no eran de lejos, eran de cerca. Al principio disparabas una vez, pero desde que cargabas de nuevo el rifle, ya tenÃas al rival encima y tenÃas que defenderte con bayoneta. Entonces los médicos se prepararon porque sabÃan que iban a llegar gentes con cortaduras, gentes con impactos de bala que no te traspasaban con una bala ahorita que es aerodinámica, que va girando. No, eran bolas de acero, perdón, eran bolas de plomo y la bola se quedaba atorada en el cuerpo o le pegaba algún hueso. Entonces ellos sabÃan que iban a llegar asÃ. No solamente llegaron muchÃsimos mexicanos, sino también muchos norteamericanos. Y eso es lo que yo quiero mencionar, que los médicos mexicanos en Jalapa, los médicos mexicanos atendieron igual a norteamericanos que a mexicanos. Los atendieron exactamente igual y aquà se ve la ética de los médicos. ellos no distinguieron, a pesar de que ellos eran mexicanos no distinguieron, dijeron tú estás herido y llegaban y platican obvio no tenÃamos los recursos que ahora tenemos, no habÃa anestesia en ese tiempo no tenÃamos el equipo médico que ahora se tiene entonces era necesario amputar lo más rápidamente posible Dicen
33:44 que fueron tres o cuatro dÃas de terror en Xalapa de los gritos, porque aparte no eran tantos médicos, entonces se les llegaron heridos, deténle la hemorragia como puedas, en lo que cortó la pierna, o en lo que cortó el brazo, o en lo que cortó la oreja, o en lo que cortó dedos, etc. Y a un lado de donde estaba el hospital eran depositados todos los restos humanos. No habÃa la asepsia que ahora existe, por ejemplo. Entonces dicen que aquello era terrible, la cantidad de sangre, la cantidad de restos humanos, piernas, brazos, etcétera, que se iban amontonando a un lado y seguÃan llegando heridos y heridos y heridos, porque les repito, las guerras no eran tan letales, las heridas de guerra. Entonces llegaban todos cortados, traspasados por las bayonetas de los fusiles. De solo imaginarme el espectáculo, digo, fue dantesco. Fue verdaderamente dantesco. Sin embargo, ahà estuvieron nuestros médicos.
34:46 Ahà estuvieron nuestros médicos. Ahà estuvieron nuestras enfermeras. No habÃa enfermeros, eran enfermeras en ese tiempo. Pero bueno,¿ por qué puse esto? Precisamente para recordarlo, porque ahora nos regresamos un poquito más... Estos doctores, el doctor Manuel Andrade, el doctor RÃo de la Loza, el doctor Lucio, etc. Todos ellos, amigos, participaron en la guerra del 47. Y nadie los recuerda por eso. Nadie, nadie los recuerda. Hace un momento yo les decÃa, el doctor Lucio, Rafael Lucio, se especializó en la lepra. Y el hospital de leprosos... En la Ciudad de México era el hospital de San Lázaro. Acuérdense que hay toda una historia de San Lázaro. De hecho, a los leprosos les decÃan lazarinos. Entonces, él se especializa en esta parte. Tiene el hospital que él está atendiendo. La lepra estaba asà como por muchos lados, muy distribuida. Y cuando se vienen las batallas en la Ciudad de México, batalla de Padierna, batalla de Molino del Rey, batalla de Chapultepec, batalla de Ciudad de México, que es otra batalla que casi nadie recuerda, él habilita, ¿sÃ?, el hospital de San Lázaro para atender a todos los heridos. Fueron cuatro batallas. Pero no para en esto. Y esto parece irónico, amigos. Esto parece irónico
36:19 y por eso yo he hecho ese reconocimiento, busco hacer ese reconocimiento para estos grandes médicos mexicanos. Porque¿ saben qué hizo primero el doctor Lucio? Organizó un batallón junto con médicos y estudiantes de medicina organizaron un batallón para enfrentarse a los norteamericanos. Y primero estuvieron en la lÃnea de combate, siendo médicos, estuvieron en la lÃnea de combate disparándole a los americanos y después de que te herÃ, te levanto, te llevo al hospital y te curo. SÃ, suena a una ironÃa, una ironÃa muy absurda, pero asà lo hicieron. Primero estuvieron peleando y estuvieron hiriendo norteamericanos y luego los sacaban de ahÃ, se los llevaban al hospital de San Lázaro y habÃa que amputarles, habÃa que detenerles hemorragias, etc.
37:10 Allà estuvieron nuestros médicos. Y de esto nadie habla. Dicen, ah, es que el primer oftalmólogo, es que especialista en la lepra, especialista cardiólogo, etc. Y cuando pelearon el 47... Y por eso pensamos que el 47 nada más fueron los niños héroes y para de contar. No, perdón. Pero los médicos formaron un batallón. Los médicos formaron su propio batallón para pelear en la guerra del 47. Ese es el tamaño de nuestros médicos. Y me acuerdo mucho de un gran general que peleó aquÃ, aquà adelantito, aquà entre los fuertes de Lorte y Guadalupe, el general Miguel Negrete, que era conservador, que habÃa peleado contra los liberales, y que cuando supo que venÃan los franceses, agárrese, le presenta a Juárez y le dice, antes que partido tengo patria. Bueno, pues estos médicos, lo único que fue más fuerte que su vocación fue su amor por México.
38:12 Es lo único que tuvieron más fuerte. Después de mi amor por México, ahora sÃ, va mi vocación. Y ahora te voy a ayudar. Y te voy a salvar. Y salvaron muchÃsimas vidas estos doctores. Y yo quiero ponerles otro ejemplo terrible. Esta escena. Estamos hablando de la guerra de reforma. Poco tiempo después de la intervención norteamericana. 57-60. La pelea entre liberales y conservadores ha sido feroz. Desde la independencia ha sido feroz totalmente entre liberales y conservadores. Sà ha marcado la historia de México. Ha habido grandes conservadores, sÃ.
38:57 Lucas Alamán fue un gran conservador. Fundador del Partido Conservador, pero fue un gran personaje mexicano, a pesar de que era conservador. Y ha habido peores conservadores que hemos tenido liberales, de lo peor también. O sea, no podemos definir buenos y malos. Aquà no hay buenos y malos. Simplemente se definen por sus ideas polÃticas. Pero no hay ni buenos ni malos. Hay muy buenos del lado de los que supuestamente son malos y hay muy malos también del lado de los que supuestamente son buenos. Pero bien, hay un personaje, Leonardo Márquez, no pusimos en fotografÃa porque no lo merece siquiera. Leonardo Márquez, que es la única M que hizo falta en el Cerro de las Campanas. Maximiliano Miramón MejÃa hizo falta la M de Márquez, se les escapó. Se les escapó Leonardo Márquez. Fue el que fue derrotado aquà en Atlixco el 4 de mayo, un dÃa antes de la batalla del 5 de mayo. Lo derrotaron porque él venÃa con 5.000 jinetes a apoyar al ejército francés. Lo derrotan aquà en Atlixco y es por lo que no llega y los franceses acaban perdiendo la batalla del 5 de mayo. Pero él era conocido como el tigre de Tacubaya.¿ Por qué?¿ Por qué no puse la foto de él y pusimos esta imagen?
40:13 Porque resulta que hay un enfrentamiento entre liberales y conservadores en Tacubaya que está arribita de la Ciudad de México. Y ahorita está pegado a la ciudad. En aquel tiempo era un pequeño pueblo. Era como una casa de descanso sobre todo. Y hay un enfrentamiento. Los médicos llamaron a sus alumnos y sabÃan que iba a haber un combate y decidieron atender a todos los heridos. Sin distinguir si eran liberales o conservadores.¿ Por qué? Por su vocación médica. Entonces ellos comienzan a atenderlos. Igual con amputaciones, etc. Les digo, como era en ese tiempo, que no habÃa tantos adelantos, cuando llega Leonardo Márquez. y ve a todos los heridos y se da cuenta de que los jóvenes estudiantes de medicina, junto con algunos de sus maestros, ganan la batalla los conservadores.
41:16 Era la gente de Santos de Goñado, por cierto, la gente del general Santos de Goñado, pierden la batalla de Tacubaya, se van, dejan a los heridos y Leonardo Márquez da la orden de que maten a todos los heridos, que no querÃa heridos ni querÃa prisioneros, que los maten a todos. Pero aparte, da la orden de que fusilen a todos los estudiantes de medicina y médicos, aunque atendieron a su propia gente, pero por haber atendido liberales, todos fueron fusilados. Desde entonces se le conoció como el tigre de Tacubaya y a ellos como los mártires de Tacubaya. Los mártires de Tacubaya son médicos y estudiantes de medicina. Leonardo Márquez después perderÃa, cayó el imperio y tiene que salir huyendo.
42:04 Leonardo Márquez de hecho se disfraza de arriero y viene de Ciudad de México aquà a Puebla. Aquà en Puebla dura como dos meses escondido, de aquà se va a Veracruz y en Veracruz se disfraza de empleado de un barco y va y huye hasta Cuba. Allá va a vivir en Cuba durante muchos años y es hasta el tiempo de Porfirio DÃaz que Leonardo Márquez es indultado, lo indulta Porfirio DÃaz, entonces lo perdona pues, lo perdona porque sabÃa que si pisaba México lo mataban. Lo perdonan y Leonardo Márquez regresa a la Ciudad de México, viene como de incógnito, ya estamos hablando de muchos años después, Llega a Veracruz, de Veracruz al tren hasta Buenavista, en la Ciudad de México, y en Buenavista alguien lo reconoce. Y se empieza a correr la voz de que habÃa llegado este criminal. Y son precisamente los estudiantes de las escuelas de medicina de la Ciudad de México los que se reúnen y se van a la casa de Leonardo Márquez y empiezan a gritar, empiezan a insultar y empiezan a arrojar piedras para romper vidrios. Y estuvieron ahà horas y horas y horas y llegó la policÃa y intentó desalojarlos y los estudiantes de medicina ahà seguÃan porque nunca olvidaron El crimen que cometió contra estos médicos y estos jóvenes que haciendo honor a su profesión no distinguieron a quién
43:35 atendÃan y simplemente los atendÃan. No lo olvidaron. Y pasaron muchos años después, les digo, cuando regresa Leonardo Márquez y solamente se pudo quedar dos dÃas en la Ciudad de México y se tuvo que ir de México. Lo corrieron los estudiantes de medicina. Y se tuvo que ir a Cuba y allá están sus restos en Cuba y allá están bien. La verdad, qué bueno que están allá. Les digo, se nos escapó del Cerro de las Campanas la cuarta M, pero bueno. Entonces yo dije,¿ por qué voy a poner a Leonardo Márquez? Mejor poner la imagen de los mártires. Ellos son médicos y estudiantes de medicina. Bien, posterior a esto se nos da la Revolución Mexicana. Amigos, mañana lo voy a decir, lo voy a decir, lo platicaba hace rato con Emanuel, le daba risa a Emanuel. Digo, a ver,¿ qué tienen ustedes los poblanos, caray? A ver, Francisco I.
44:32 Madero dijo bien claro, sÃ, vamos a iniciar la revolución el 20 de noviembre. Lo dijo muchas veces, pues no, los poblanos no, nosotros el 18. Que no, espérense al 20, no, el 18. Y ahà van los poblanos y los poblanos, cuando la revolución se hizo en el norte, no, los poblanos empezaron la revolución. Sà hubo pequeñas poblaciones, Cuchillo Parado se pelea mucho al mando de Tomás Urbina, Toma Cuchillo Parado, una pequeña población, pero realmente donde se inicia la Revolución Mexicana es aquÃ. Aquà se inicia con ustedes los poblanos, precisamente. Pues bien, la Revolución Mexicana nos causó muchÃsimos muertos, muchÃsimos. Es cierto que ya habÃa avances en la medicina, es cierto.
45:15 Es cierto que ya se habÃa desarrollado, es cierto que tenÃamos escuelas de medicina. Pudiéramos platicar un buen rato de ello, pero yo quiero mencionar un personaje en especial. Y aquà es donde yo creo que se van a sorprender. Este hombre, Kingo Nonaka. Y van a decir, a ver, espérame, estás hablando de historia de México.¿ Qué tiene que ver este hombre japonés? Bueno, Kingononaka, amigos, él era una persona pobre, jovencito. Su padre era pescador. Noten estos detalles, estos van a ser importantes. Noten estos detalles. Su padre va a ser pescador. Y él aprende a sacar perlas, a sacar ostras, allá en Japón. En ese tiempo se les da la oportunidad de emigrar a México y llega a Chiapas, muy jovencito, llega a Chiapas. Ahà en Chiapas comienza a trabajar junto con otros japoneses, pero no gana lo suficiente y comienza toda una aventura, que nos llevarÃamos aquà mucho tiempo en platicar toda la aventura de Kingo Nonaka hasta que se va al norte del paÃs, pero se va prácticamente caminando.
46:23 Caminando va, haciendo trabajitos aquÃ, trabajitos allá. Llega hasta Ciudad Juárez. Y allá en Ciudad Juárez busca trabajo. Alguien se apiada de él, muy joven él. Alguien se apiada de él porque le va en la calle y le dan de comer. Aparte lo ven extranjero. Hablaba muy mal español todavÃa en ese tiempo. Y lo adopta una familia. Pero esta familia que lo adopta eran médicos. Entonces lo ponen a hacer labores de casa, cocinar, etcétera, etcétera, pero después se lo empiezan a llevar al hospital. Y en el hospital, bueno, pues al principio nada más como que veÃa, pero después pásame esto, pásame aquello, y comienza a aprender medicina únicamente viendo, ¿sÃ?
47:11 Y se empieza a entusiasmar por la medicina aquà en Gononaca. De tal forma que tiempo después pone su propio consultorio Bueno, pues pone su propio consultorio, una ocasión en la noche, ya que comienza la Revolución Mexicana, llegan y le tocan a su casa, que urge que atienda a un herido, urge que lo atienda. Entonces dice, claro, yo lo voy a atender, tráiganmelo. Y llega un señor chaparrito barbón, Francisco I. Madero. que venÃa herido de la batalla de Casas Grandes, venÃa herido de un brazo, y él es el que cura precisamente a Francisco I. Madero. Pueden encontrar muchas fotos de Madero con su brazo vendado. Es Kingo el que lo va a sanar. Con esto se hace muy famoso, porque atendió al que meses después iba a ser presidente de la república. Pero después matan a Madero y Kingo Nonaka decide, porque le cayó muy bien Francisco Madero, porque platicó con él, mientras lo curaba, lo atendÃa, lo revisaba, etc. Decide darse de alta en la división del norte. Se da de alta en la División del Norte como soldado. Pero cuando Pancho Villa lo reconoce, porque otros generales le dicen, no es que él es un excelente doctor, él curó al señor Madero. En serio, agarra Pancho Villa y lo nombra
48:42 su jefe de sanidad en la División del Norte. Un japonés, ¿eh? Vean desde dónde viene la historia, desde que él aprende a cazar ostras o a sacar ostras del mar, ahà en Japón. Entonces, lo pone a cargo de la sanidad. La División del Norte, amigos, en la época de 1914, o sea, ya en la época de Huerta, 1913-1914, es el ejército mejor preparado de toda América Latina. El más grande y mejor preparado porque tenÃa todo absolutamente incluido vagones de sanidad que organiza este hombre. Entonces, la División del Norte se movÃa con ferrocarriles, Y él tenÃa tres vagones de ferrocarril donde tenÃa instaladas camas, donde podÃa hacer transfusiones, donde podÃa hacer cirugÃas, etc. Y con esto garantizaba Villa que sus hombres iban a ser perfectamente atendidos. Y él, les repito, es el jefe. Ãl es el jefe de sanidad y Pancho Villa se le cuadraba. Era su jefe de sanidad.
49:48 Pero bueno, participa en la Revolución Mexicana. Aunque él iba como soldado, acaba siendo médico. Pero no para ahà su anécdota de este hombre, no para ahà su anécdota. Resulta que este hombre, bueno, sabemos que Pancho Villa tuvo dos grandes personajes a los lados. Su brazo derecho y su brazo izquierdo, que fue Felipe Ãngeles y Rodolfo Fierro, el carnicero. O sea, era el bueno y el malo. Felipe Ãngeles, un extraordinario personaje de la Revolución. Y Rodolfo Fierro era el sanguinario totalmente. Y Rodolfo Fierro, en una misión, tiene que cruzar una laguna, se meto con todo el caballo y traÃa varios sacos con monedas de oro y se hunde, y se hunde en el fango y se pierde Rodolfo Fierro y es donde muere. Entonces, por más que intentan sacar el cuerpo de Rodolfo Fierro, no pueden. Entonces Pancho Villa le dice a Kingo Lunaka, que si él puede sacar el cuerpo de Rodolfo Fierro, y él es el que se sumerge porque sabÃa sumergirse, sabÃa aguantar la respiración, sabÃa tocar en el fango porque se dedicaba a las perlas, él es el que rescata el cuerpo del general Rodolfo Fierro.
51:06 Vean qué vida la de este hombre desde que allá en Japón, que vivÃa con muchas carencias, todo lo que vivió este hombre terminó la revolución, se le dio de alta en el ejército, se le dio una pensión y después se dedicó a la fotografÃa. Y es más, ustedes van a Tijuana y ahà en Tijuana, ustedes van al Museo de Tijuana y todas las fotos que están ahà del Tijuana antiguo son de él. Ãl se dedicó a tomar fotografÃas. Entonces, un extraordinario médico que fue, bueno, se le dio la nacionalidad mexicana, se le dio de alta en el ejército. Les digo, fue un gran mexicano, aunque nacido en Japón, un gran médico, un gran médico mexicano. A pesar de su origen japonés. Pasamos a el doctor Belisario DomÃnguez, senador. De hecho, existe la presea Belisario DomÃnguez por méritos en el Senado de la República. Y este gran hombre, gran personaje chiapaneco, cuando viene el golpe de Estado que da Victoriano Huerta, Cuando hablamos de la decena trágica, pues los diputados que no les caÃa muy bien Madero estuvieron a favor de Huerta y los senadores también. O sea, nadie se opuso a que Huerta se quedara con el poder en México. De los senadores solamente él se opuso.
52:22 y de los diputados solamente dos, Serapio Rendón y Adolfo Gurrión. Son los únicos que se opusieron y declararon que era un dictador, bueno, que era un tirano, un usurpador victoriano Huerta. Y aquà va otro nombre, y esta es una de las páginas negras, se puede decir, de nuestra historia. Tampoco quise poner la fotografÃa, pero si ustedes la quieren buscar, la pueden encontrar. Se llama el doctor Aureliano Urrutia. El doctor Aureliano Urrutia fue, de hecho, premiado en su generación, el César Médico, en 1890, por la Escuela Nacional de Medicina, y fue el alumno más destacado de la escuela. Posteriormente, él tenÃa su consultorio al sur de la Ciudad de México.
53:13 Pues a él le llevaron casos difÃciles. En una ocasión le llevaron un torero, Prácticamente abierto todo el vientre y con todas las vÃsceras de fuera. Todos lo daban ya por muerto y él lo saca adelante. Era un excelente cirujano. Pero pertenecÃa al régimen de Huerta. Y les digo, estas son de las páginas negras. Belisario DomÃnguez redacta un discurso donde declara usurpador a Victoriano Huerta y eso fue su condena a muerte. Lo que dijo Belisario DomÃnguez en ese discurso fue su condena a muerte. Entonces Belisario DomÃnguez, que estaba en la ciudad de Higocenador por Chiapas, fue capturado, fue hecho prisionero. Y aquà es donde la historia nos da dos versiones. Fue llevado a un panteón y ahà lo mataron. Y el doctor Aureliano Urrutia le corta la lengua, la mete en un frasco y se le envÃa a Victoriano Huerta, que era un alcohólico, como trofeo, diciendo, el que habló mal de usted, aquà está, le entrego su lengua.
54:16 La otra versión dice que todavÃa no estaba muerto don Belisario DomÃnguez, estaba vivo aún, cuando le extrae la lengua, ahà en ese panteón, la agarra con unas pinzas y lo corta, y después le envÃa la lengua a Victoriano Huerta. Muere Belisario DomÃnguez, ahà lo asesinan, aparte de la tortura, que es algo tan terrible como fue Gustavo Amadero. También la tortura del doctor Belisario DomÃnguez fue terrible. Y ahà muere, sus restos son muy contados después, y luego, bueno, en fin. se rescatan sus restos, pero cuando Venustiano Carranza toma la Ciudad de México, empieza a investigar todo al respecto, y el doctor Aureliano Urrutia lo empiezan a buscar, porque saben que él participó en la muerte de Belisario DomÃnguez, se escapa de México y se va a los Estados Unidos.
55:08 Y ahà vivió, fÃjense, hasta 1975. Ãl muere de 105 años de edad, siendo uno de los médicos cirujanos más reconocidos en el estado de Texas. Precisamente por eso, Victoriano Huerta terminó sus dÃas en Texas. También ahà estaba el doctor Aureliano Rutia, que verdaderamente sà mancha su profesión. Pero se valÃa la pena a este gran médico mexicano, por su labor polÃtica, mencionarlo, el doctor Belisario DomÃnguez. Y bueno, yo quisiera cerrar esta participación mencionando a la doctora Matilde Montoya. Matilde Montoya, que...
55:54 Es la primer médico o médica mexicana. 1887. Porque antes solamente podÃan estudiar medicina los hombres. Las mujeres no tenÃan autorizado estudiar medicina. Y asà como hemos visto que nos ponen muchas pelÃculas americanas de cuando los primeros afrodescendientes entran a las escuelas y cómo lo rechazaban. Bueno, sÃ, fue cierto. Pero en México lo vivió la doctora Matilde Montoya. Porque los alumnos incluso se salÃan de clase porque decÃan, no puede haber una mujer aquÃ. Porque aparte vamos a ver cuerpos desnudos. ¿SÃ? Y cómo va a estar una mujer aquà presente. Y no le permitÃan. Es Porfirio DÃaz, y tenemos que aclararlo, es Porfirio DÃaz quien da la orden, ya una orden presidencial, de que se abran todas las escuelas superiores en México a cualquier mujer que desee estudiar.
56:57 Y esto fue gracias a la doctora Matilde Montoya, que no solo es la primera doctora, sino que ella abre la posibilidad de que las mujeres en México puedan estudiar a nivel superior. Ahorita es algo muy común, sumamente común. Yo sé, la mujer ganó el voto hasta los años 50, pero ella fue la que le abrió la puerta de las facultades de todas las materias. a las mujeres en México. Y pues desafortunadamente es un personaje que igual tenemos olvidado. Amigos, esto es un pequeño resumen. Fue platicarles, como yo les dije, no voy a utilizar términos médicos, les voy a platicar un poquito la historia de cada uno de ellos, sus historias personales de cada uno de ellos. Porque detrás de ese estetoscopio, detrás de esa bata o dentro de esa bata, hay un ser humano como cualquier otro. Exactamente como cualquier otro.
57:52 Yo les decÃa, antes tenÃamos esas cuatro imágenes, el sacerdote, el maestro, el presidente municipal y el doctor, como las personas de autoridad. desgraciadamente se ha ido perdiendo, se ha ido perdiendo. Yo en mi caso,¿ qué les puedo decir? Como se los comentaba al inicio, yo no serÃa médico porque no tengo esa vocación, realmente no la tengo. Mi vocación a lo mejor es la historia o la psicologÃa, pero no la cirugÃa o cosas asÃ, no podrÃa. Ustedes son médicos porque tienen esa vocación, nacieron para ello. Y yo les presenté solamente algunos ejemplos de cómo en la historia nuestros médicos, nuestros médicos mexicanos, han arriesgado su vida o han dado su vida por su vocación y que a veces no los recordamos o no los tomamos en cuenta.¿ Qué podemos hablar de los sismos en Ciudad de México?
58:43 Los sismos del 85, el sismo del 17, la explosión de San Juanico que fue terrible del 84. Cuando en Ciudad de México, en Ciudad de México ahorita solo tenemos dos salas para quemados. En toda la Ciudad de México, en todo el valle, somos 25 millones de mexicanos ahÃ. Uno de cada cinco mexicanos vivimos ahà adentro de esa cazuela. Y solamente hay dos salas de quemados. Uno está en Magdalena de las Salinas y otro en la clÃnica 26 del IMSS. Si alguien se quema, solamente tiene dos lugares donde acudir. Sin embargo, cuando fue San Juanico, ahà vimos a nuestros médicos. Cuando los sismos de 85 y 17, allà estuvieron nuestros médicos. En la pandemia, yo como psicólogo clÃnico me tocó atender cuatro enfermeras que no se conocÃan entre ellas, o sea, no llegaron conmigo por recomendación, sino llegaron cada una por su cuenta. Y yo recuerdo que llegaba a casa después de atenderlas, a las enfermeras, llegaba yo, se los juro, con un nudo en la garganta, de oÃr todas las historias que me estaban platicando durante la pandemia, de la etapa más crÃtica de la pandemia, de cómo tenÃan que trabajar jornadas extenuantes y con el miedo del contagio, y de cómo nuestra sociedad se volcó en contra de los médicos. En contra de los hospitales.
1:00:09 Me acuerdo mucho una de ellas, de mis pacientes, no puedo decir nombre obviamente por ética, aunque ustedes no la conozcan, pero no puedo decir los nombres. Me acuerdo que ella decÃa, es que, dice, no me puedo quitar de la cabeza. Dice, cuando llegaron, era un 10 de mayo, fue cuando fue 10 de mayo que dijeron, no celebren a las mamás. Dice, nos llega un 12 de mayo y llega toda la familia y llegan con una señora en silla de ruedas que apenas puede respirar y llegan todos asà desesperados, etc. Y la meten, la reciben ahà en urgencias, la pasamos, la entubamos y cuatro horas después se nos fue. Salimos a darle la noticia a la familia. y toda la familia se nos fue encima y nos querÃan golpear y tuvo que entrar seguridad y tuvieron que entrar otros médicos a detener a la familia que estaban enfurecidos dice cuando ella ya no se podÃa hacer nada cuando ellos fueron los que la contagiaron ahà fue donde yo propicié que ella sacara su rabia, sacara su coraje y decÃa ellos la contagiaron se les dijo no se acerquen a las personas mayores estamos en plena pandemia Y la traen y la traen, ya no podÃa respirar. Y todos nos gritaban, es que la trajimos viva.
1:01:22 Y vean cómo nos la están entregando. No, ustedes nos la entregaron ya prácticamente muerta. No, de veras, en el consultorio, bueno, tenemos una pequeña área. Era terrible escuchar a las enfermeras. Escuchar algo que no se me va a olvidar, no se me va a olvidar, entre varias cosas. Cuando decÃan, yo salÃa orgullosa de mi casa, asà como uniforme de trabajo. Dice, y yo veÃa con qué respeto me veÃa la gente. Dice, ahora tengo que salir vestida de civil y esconder mi ropa de enfermera o tenerla en el hospital porque me da miedo. Dice, y los vecinos que saben que soy enfermera, arrojan alcohol a mi puerta. Dices, no, o sea, no entendimos como sociedad, de veras, todo lo que hicieron nuestros médicos.¿ Es cierto que tuvimos muchos muertos? SÃ, es cierto. Dicen mal de muchos, de tarugos, pero en todas partes del mundo sucedió, en todas partes. Pero muchos de nuestros muertos fueron por irresponsabilidad. Muchos de nuestros muertos.¿ Pero quiénes fueron los culpables? Los médicos. Claro, los médicos. Si ellos ya están a gusto, no, espérate. Se la rifaron igual que otros.
1:02:41 Y yo sà estuve encerradito en mi casa. Los médicos no, los médicos tenÃan que estar ahÃ, en la lÃnea. Yo recuerdo que salÃamos junto con mi esposa, salÃamos a la calle de tantas horas estar encerrados, subÃamos los cristales, nos ponÃamos cubrebocas, el gel, etc. y subÃamos los cristales del coche y nada más salÃamos a darle vueltas a la manzana, porque ya nos estaba haciendo un daño emocional estar encerrados todo el tiempo. Y salÃamos nada más a darle vueltas a la colonia, les dábamos vueltas con las ventanillas cerradas. SÃ, como si a 30 o 40 metros por ver a una persona nos cayera el virus casi. O sea, asà estábamos con el pánico. Y me acuerdo que pasábamos por un hospital, hay una clÃnica del IMSS ahà muy cerca, y me daba miedo porque ese lugar sà estaba lleno de gente, lleno, y lleno de coches. Todas las calles de la ciudad vacÃas, pero el hospital lleno de gente. Digo, caray, ahà están los contagios.¿ Y quiénes estaban ahÃ? Los médicos y las enfermeras.
1:03:44 Yo creo que el hablar de estos personajes que acabamos de mencionar ha sido un honor para mà hablar, pero sobre todo hablar para ustedes y que ustedes me den la oportunidad de platicar un poquito con ustedes, pues también ha sido un gran honor. Porque les digo, yo no serÃa médico, pero mis respetos para todos ustedes. Y lo único que les puedo decir, y yo sé que va a sonar un poquito... claro, pero espero yo no estar en sus manos, nunca, espero no, no porque desconfÃe, digo, espero estar sano y nunca caer en sus manos, pero yo sé que el dÃa que caiga yo en sus manos, sÃ, primero va su vocación, enfrente su ética y sé que voy a estar en excelentes manos. Gracias, muchas gracias.
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