Un programa de día de muertos con el Arqueólogo Eduardo Merlo || Relatos del lado oscuro (Original Radio)

Este es uno de esos programas del recuerdo, una joya. Nos acompañó Don Eduardo Merlo, uno de los grandes arqueólogos mexicanos y un experto en tradiciones y costumbres. Además tuvimos interesantes llamadas del auditorio relacionadas con el Día de Muertos.
Este es uno de esos programas del recuerdo, una joya. Nos acompañó Don Eduardo Merlo, uno de los grandes arqueólogos mexicanos y un experto en tradiciones y costumbres. Además tuvimos interesantes llamadas del auditorio relacionadas con el Día de Muertos.
Muy buenas noches y sean todos ustedes bienvenidos. En esta ocasión tengo el gusto de compartir con ustedes una emisión de radio que hemos recuperado. Es un programa especial, Es un programa que tiene mucho que ver con el dÃa de muertos, pero que además tiene varias visiones dentro del mismo programa. Por una parte, tenemos el tema paranormal, por otra parte, tenemos llamadas del auditorio y, por otra parte, tenemos el tema arqueológico, antropológico, histórico de la voz, ni más ni menos que del propio arqueólogo Eduardo Merlo pues, con el gusto de estar aquà y de hablar de un tema que nos interesa a todos, porque es parte de nuestra tradición, la más antigua de nuestras tradiciones bienvenidos, relatos del lado oscuro, seres extraños, sucesos, inexplicables historias que otras mentes prefieren ignorar evidencias muy claras desde el punto de vista arqueológico de las ofrendas que se colocan a los muertos. Yo soy arqueólogo y he tenido la oportunidad de sacar enterramientos que están acompañados de vasijas, de vasijas que seguramente contenÃan comida, que contenÃan bebida y que hay también algunas otras cosas joyas, elementos para sobrevivir. En fin, no encontramos las cosas de madera o de tela, porque esas se destruyen con el tiempo, pero tan solo encontrar acompañamiento al esqueleto quiere decir que se piensa que las necesita y que hay otra vida o que, por lo menos, emprende de un camino hacia el otro barrio, hacia el otro mundo en el que necesita todas estas cosas. Entonces bueno. Yo creo que los enterramientos más antiguos que se han encontrado en México, pues datan de unos cinco mil años antes de Cristo y ya formales con ofrendas más o menos de tres cero antes de Cristo. Asà que, pues, no hay duda de que las ofrendas son muy antiguas y que son parte de nuestra cultura. HabÃa una deidad de la muerte. SÃ, ciertamente la conocemos ya claramente para lo que los arquelelos llamamos el clásico, es decir, más o menos para el siglo IV de nuestra era. SÃ, un personaje que gobierna el mundo a donde van a descansar los muertos y una compañera, porque casi todos los dioses prehispánicos tienen compañeras equivalente femenino. Los dos se encargan de cuidar a los muertos, de darle su lugar de descanso, porque hay que decir algo muy importante. Los muertos, nuestros muertos desde el mundo prehispánico hasta hoy, van a descansar, no van a sufrir, no van a tener lumbres de cerquita ni nada que se parezca. Van a descansar. Simplemente el lugar de los muertos que se llama Micklan Miclan justo quiere decir lugar de muertos es de descanso. Hay un clima tibio, hay una penumbra para que puedan estar a gusto y descansan. Descansan todo el tiempo, salvo cuando son invitados a dejar un momento su lugar y venir con los vivos, a recibir lo que los vivos les ofrecen. En general, se les llama bait sinime que equivaldrÃa en nuestra manera de hablar a chocarreros. Andaban molestando por tonto, claus dando guerra. Chocarrero vive de choca, que significa llorar llorones y que andaban por los pueblos y andaban por las barrancas, por los lugares solitarios. A mà me da risa que en los pueblos a lo que solitariames el sólido, eran lugares sólidos por allá andaban dando guerra hombres y mujeres, o sea eran eran ánimas femeninas y animas masculinas que molestaban a los vivos. Incluso de esto se desprende una costumbre del mundo prehispánico que se parece a otras que ahora vienen de ahà en el bravo algunos de estos espÃritus. En el tiempo en que los muertos venÃan a disfrutar de la comida que les daban, sus parientes, no tenÃan a dónde llegar, no tenÃan a donde comer y entonces buscaban molestar a la gente para que no fuera a visitar a sus parientes. Se les llamaba zos huizos y todavÃa en muchos de los pueblos, sobre todo de la región de Izúcar, tienen la costumbre de que los niños se vuelven guisos. Y en estos dÃas en que la gente anda visitando las ofrendas, les salen al camino por ahÃ, atrás de un árbol, por un maguey y los espantan. Esa es la idea de espantarlos de broma de humor. Claro al principio, si el susto es bueno, pero después se dan cuenta que son los niños y corren y huyen. Y en sus casas, a los niños wizos se les da un premio por andar haciendo esas travesuras. No hay nada del que si no me das dulce te espanto, es decir, que viene del halloween burlarse de la gente en recuerdo de estos espÃritus chocarreros que andan espantando a la gente, justo en el tiempo de la Gran Fiesta de los muertos. Aquà hay una parte que me llama la atención ahora platicando con el arqueólogo, que siempre es muy atractivo platicar con él. Ellos consideraban este paso que podÃa ver esta comunicación entre vivos y mueres. Lo consideraban cuando se les llamaba para que vinieran a las celebraciones y demás. SÃ, ahora hay también dos o tres fantasmas en el mundo prehispánico que eran agresivos. SÃ, por supuesto, que no solamente eran bromistas, sino que eran agresivos, lo cual en mbona muy bien con algunas ideas judeo cristianas de espÃritus agresivos. En particular, tenÃan, por ejemplo, la enana negra, esta del cabello negro horrible, que espantaba a los varones y que tienen unas caracterÃsticas muy similares a algunos espantos clásicos europeos. Si bien aquà la concepción era particularmente la enana, la mujer enana le llamaban que salÃa de la hierba. Y todo esto en los despoblados y en los cruceros, exacto en los cruces de caminos, que es algo que llama la antes en Europa, pues desde en los mayorilas sà de los espantos ocurrÃan asÃ. Incluso ahà era donde habÃa que proteger poniendo cruces en el mundo prehispánico, poniendo flores, porque estos espÃritus agresivos molestos no soportan una buena ofrenda. Entonces, si se pone un arreglo de flores en el cruce del camino, no se acercan. Tienen miedo a esto. Ellos mismos tienen miedo. Entonces es una manera de conjurarlos, de echarlos fuera. Incluso desde el mundo prehispánico se acostumbra que a estos espÃritus perversos molestos se les desaparece. Se les echa diciéndoles todas las groserÃas que uno se sepa hasta la fecha. SÃ, sÃ, entonces, cuando se aparece en el camino al campesino por allà le dicen, pero de todo lo que se puede y desaparece inmediatamente porque, aunque son perversos, no soportan estas ofensas y se deshacen en el mismo momento. Todo parte de la idea de que en la manera de morir está el lugar a donde van a descansar. Y uno de estos lugares es el nivel celeste, donde gira el sol, donde camina el sol y ahà van los guerreros que murieron en combate. Ellos acompañan al sol desde el amanecer hasta el mediodÃa nepantla se llama el mail. El mediodÃa, lo empujan, lo ayudan a caminar y ya del mediodÃa hacia la tarde, lo dejan y ellos regresan porque tienen como quien dice el dÃa libre, regresan a la tierra convertidos en chupamiertos en colibrÃs y andan por ahà dando guerra. En ese momento, en el Nepantla, las mujeres muertas de parto acompañan van hasta ese lugar. Lo acompañan como si fueran guerreras y lo van acompañando. Ya no lo empujan porque de bajada hasta las calabas de rueda no entonces van con él. Van con él. Van con él y al anochecer el momento que el sol se oculta atrás de las montañas, que eso se llama coutémoc, el que se oculta el sol, quedan libres y se acuerdan de que perdieron a un hijo y regresan a la tierra buscándolo desesperadamente y pegando unos gritos espantosos. Esa es la versión más antigua que tenemos de estas mujeres que andan llorando por todos lados y claro, en cada región se les llamó diferente. En fin, en el caso del centro del Altiplano y de la región de Veracruz se les llamaba chocas, las chocas, porque choquÃa choca es llorar. Entonces les que andaban llorando, buscando a su hijo, dicen los cronistas y lanzando unos gritos que sobrecogÃan el alma. SÃ, pues, bueno, esos son o básicamente es la historia de la llorona más reciente. Esto me sorprende muchÃsimo, porque la llorona tiene también su sÃmil. Aún cuando es un fantasma muy mexicano, tiene su sÃmil europeo, también en donde también se encuentran fenómenos como Van Shies y demás, que son fantasmas gritones. Dentro del argots de lo paranormal se les conoce como fantasmas gritones y esto viene de épocas muy antiguas. SÃ, por supuesto, por supuesto, bueno, muchos de los cronistas europeos se sorprenden de la cantidad de cosas que hay acá y que parecerÃan haber venido de allá, pero que no bueno, pues son situaciones paralelas que se dan no solo en Europa, en muchas otras culturas del mundo, y la idea de que los muertos salen de su lugar y vienen a comer con los vivos es también de Asia. Yo he visto bueno, con mucha sorpresa en Bangkok ofrendas igualitas que las nuestras, con el retrato, con las flores, con con con la comida y todo. La gran diferencia es que ahà es una solemnidad exagerada. Nadie habla o si hablan, es muy suavecito. Sà como si fuera un velorio, no tienen la cualidad de alegrÃa de pues de gusto que nosotros le damos a esta situación. Nadie está jetón en una ofrenda ni le pone mala cara al muerto que vino a comer. Yo puedo decir un poco más porque fui durante un tiempo director del museo que se instaló en ese antiguo hospitales es un hospital maravilloso data de finales del siglo XVI y es de los pocos edificios que se construyó exactamente para lo que se necesitaba para hospital, porque casi siempre se adaptan. El primer hospital de Polin de San Josepe era una casa habilitada y que hoy es el Museo Amparo, pero después se hizo el Real Hospital de San Pedro y San Pablo con con todo lo necesario. Y entre eso para la la la Avenida Cuatro Oriente, habÃa unos arcos abiertos que están cegados a donde está la placa y de ahà salÃan los carretones, no solo para llegar a un muerto, sino para ir a traer a los enfermos a sus casas, que era un servicio de ambulancia que no existÃa ninguna otra parte del mundo. Bueno de la nueva España, salÃa la carreta corriendo a traer al enfermo y meterlo por esa puerta. Por eso no tenÃa puertas. Eran arcos para que entraran y salÃan las carretas. Y claro, en las epidemias que hubo muchÃsimas, los muertos eran una cantidad impresionante. Ahà sÃ, la palabra diezmar era auténtica, porque muchas veces el diez por ciento de la población de la ciudad murió. Entonces se llevaban al cementerio de shanenetla que era de las monjas de Santa Inés, que era propiedad de ellas el y y entonces ellas permitieron que el hospital enterrara a sus muertos a la vera de la ermita que tenÃan. Ahà que es ahora la Iglesia de Channetla y los espantos, pues ahà se daban a la orden del dÃa, porque dicen hay gente que de San Pedro camina hasta Shanenetla o de Shanenetla San Pedro, que se regresan a ver pues en dónde murieron. Y era tal el susto que nadie caminaba por la Cuatro Norte en la noche, porque era el camino de los muertos de Shannenetla a San Pedro Y bueno y justamente allÃ, mucho tiempo después se sepultaron franceses y mexicanos de la batalla, porque era el más cercano cementerio. Juntos no habÃa nada de que aquà los franceses y acá los mexicanos se abrÃan las grandes zanjas y ahà se echaban los cadáveres y a taparlos porque no se podÃan quedar. O sea que es interesante el dato yo que fui director de allÃ, pues vi vi dos que tres cositas ayonita. Primero quiero decir una cosa. Las tumbas, los cementerios, etcétera. Es un primero. Las tumbas es un invento de la época virreinal. Las tumbas prehispánicas no existen prácticamente, aunque tenemos excepciones. La tumba de palenque la tumba de totima Huacán, que que se metida dentro de la pirámide. En fin, la gente se sepultaba en su casa asà debajo del fogón. Ahà se sepultaba la gente. Porque en la concepción de la gente de ese tiempo. No voy a tirar a mi familiar a donde da vuelta el aire. Lo meto en mi casa y lo tengo ahà abajo, porque no hay el concepto generalizado de que me van a espantar o viene mi abuelita y me jalen las patas. No, no, no para nada. Entonces ellos comparten el calorcito del hogar debajo de la tierra. Cuando yo soy arqueólogo y cuando cuando uno en encun tran entra los restos de una casa a los cimientos o la marca de la casa, siempre busca donde hay el cisne, la ceniza, que es el fogón, y escava uno allà y no falla, no falla. Ahà están los enterramientos. SÃ, los grandes señores, sÃ, se sepultaban al pie de las pirámides o se incineraban y sus cenizas se quedaban allÃ. Pero la mayor parte de las veces ahÃ, al pie de la escalinata de la pirámide. Cuando llegan los frailes, cuando llega el cristianismo, entonces sÃ, primero bueno y ya lo dijeron. Se sepultaron dentro de las iglesias y después la gente rica dentro de la iglesia, debajo del piso de la iglesia y la gente pobre en el atrio. Porque todas las primeras iglesias tienen atrio y después donde se puede, cuando los atrios se saturan, donde se puede, con la idea de que el muerto tiene que quedar en un lugar santo, en el campo santo, en el lugar bendecido. Y desde la época virreinal, se lleva música a la por afuera de la iglesia, en la época de mujer, para que los muertos se escuchen la música que les llevan. Y yo siempre que digo esto, me acuerdo de una amiga inglesa que viene muy frecuente y que me dice me encanta México. Pero hay algo que no me gusta y no entiendo de los mexicanos para todo tienen música, para todo, tienen música. No, no, no pueden ni platicar porque la comida y comidas. Entonces, pues sÃ, porque no le vamos a dar música a los muertos. Asà que cuando se hicieron los cementerios a raÃz de las leyes de reforma, pues la gente llevó la música al cementerio y llevó el adorno que pone en la casa y que pone en el cementerio, porque el muerto llega a la casa y luego se va al cementerio o al revés del cementerio, sale a la casa y hay que ponerle el adorno y hay que tenerlo contento y se le lleva a la música a la casa y se le lleva la música al cementerio. Entonces, pues es una fiesta, es una gran gremisa. Incluso en en la ley mexicana se llama Gran Fiesta de los muertos. Wey micailwit Güey es grande mica, es muerto y el wide es fiesta. La Gran fiesta de los muertos, No es la gran conmemoración, el gran recuerdo, No es la gran fiesta, para decirlo en otras palabras indÃgenas, es el mitotilistili, el mitotti de los muertos. SÃ, la Iglesia de Analco originalmente estaba dedicada a las ánimas del purgatorio. Esa fue su primera advocación y eran tanto los espantos que andaban por ahà porque la iglesia, pues era la advocación que entonces decidieron cambiarle por el Santo Ãngel custodio para que protegiera a los vecinos. Porque no hay que olvidar que allà desembocaba la calle de la Barranca, que era como una especie de rÃo temporal. Y pues ahà aparecÃa gente tiradita. Y además, la Cruz se pinta de verde, porque las cruces verdes en ese tiempo eran como conjuros contra los espantos. En México, la famosa esquina de la calle de la Cruz Verde existá la merced los brazos de la Cruz. Está uno para un lado de la calle y el otro para la otra calle. Entonces es cuando uno de la vez desde la esquina no aparecÃa una cruz pero pintada de verde para que proteja a la gente que deambula por los lodazales de lo que hoy es la merced. SÃ, pero sÃ, Y hay varias cruces verdes en ese sentido, y esta es una la del callejón del muerto. Oficialmente, la sal se pone en la ofrenda para purificar y muchas cosas, y también se dice que el agua es para que la beba el difunto en su regreso. La sal tradicionalmente es un sÃmbolo de protección en cualquier encantamiento, en cualquier acto de alta hechicerÃa, se utiliza sal para formar la protección. Entonces, hoy en dÃa, parte de la ofrenda se pone en platito con sal bueno. Teóricamente no deberÃa de ser un platito. DeberÃa de ser alguna rayita de sal en la puerta de la casa para que no se meta donde no debe. El visitante. Puede ser muy querido, puede ser muy deseada su visita, pero en cierta parte de la casa. Ahora, en algunas otras culturas se hace una combinación en donde poner la sal con una poca de agua y cuando el agua se ha agotado y vuelve a hacer sal, hay que desecharla. Pero bueno, son diferentes mitos. Lo que pasa es que en la ofrenda se pone sal. En el mundo prehispánico, en las tumbas de la gente de posibilidades, se protege el cuerpo y, por supuesto, el alma con sin abrio, es decir, con mercurio en polvo que se riega por todo el cadáver y que, pues, al venir la putrifacción y quedar fuera todas la parte de músculos etcétera. Los huesos quedan rojos, quedan rocks, porque el mercurio no se desbarate. Es un metal y entonces va a quedando y impregna a los huesos. Yo saqué de calipan un enterramiento, un esqueleto de la cultura olmeca rojo rojo y cuando lo vi dije bueno, pues será marciano. Qué cosa, porque marce el planeta rojo. Pero no, no, no ya descubrimos que era mercurio lo que habÃan regado sobre el cuerpo y sobre las joyas a de y otros materiales rojos. A todos nos dan miedo los panteones. Pero si buscamos un fantasma, un cementerio, no es exactamente el mejor lugar cuando una persona fallece. Y esto es en teorÃa, pues aquà no hay nada demostrable, Aquà no hay la forma de documentarlo. Todo esa en teorÃa y a partir de relatos y experiencias de las personas. Pero en teorÃa, cuando una persona fallece puede quedarse en donde murió, si es que no está consciente de su propia muerte, en donde le fue grato y seguro y confortable estar como podrÃa ser su casa en un lugar seguro. O bien puede ir al lugar donde deseaba llegar. Por ejemplo, alguien que muere en el camino y no ha llegado a visitar a su tÃa panchita va a llegar allá, pero normalmente se desliga del cuerpo y, por lo tanto, un cementerio no es el sitio ideal. Lo que sà se puede uno encontrar ahà es otro tipo de cosas en el cementerio. Normalmente el que estarÃa ahà es porque fue a buscar a alguien, el clásico que busca a la esposa muerta irÃa ahÃ, pero también el que fue llamado para alguna cosa los cementerios durante siglos han sido utilizados para realizar todo tipo de actos de brujerÃa, porque ahà están los ingredientes principales, las osamentas y todo esto, y funcionan muy bien en teorÃa. Pero van allá y obviamente, al hacer tú una invocación y unas cosas es lo que vas a tener. Lo ideal no es ir a llamar a alguien a un cementerio, no es decir allá en cuanto a que si en la casa haya ún no visitas. Ese es otro tema Y ojalá, si alguien del auditorio tiene a bien contarnos alguna experiencia que haya vivido alrededor de esto, nos encantarÃa escucharlo. Qué tal muy buenas noches, adelante bienvenido, le escuchamos. Lo comentaba a la Señorita que me contestó que yo desde Chico tengo pues no sé si la buena o mala suerte de que se me aparecen difuntos. Eso era muy constante de cuando era chavito y como a los dieciocho años tuvo un accidente y tus factura transcefálica y estuve en estado de coma Y a raÃz de eso se desarrolló mucho más, pues esa visión y pues para mà no hay fecha especial, ni ni ahora ni vida. En cualquier momento, cualquier hora veo a los difuntos entre la gente, entre los coches, y pues no lo tengo porque te llama acostumbre a verlos no me hablan, pero mentalmente me mandan mensajes cómo se ven, cómo distingue, que no es una persona viva, quén nota para saber, que es una presencia y no un ser vivo, pues porque hay gente que ya fue, que ya falleció. Entonces le digo no, no no extraña, no me están para mucho menos, pero es muy frecuente esa visión. Hace poquito con una esfera que ya tiene muchas que no lo habÃa yo visto y me enteré que ya habÃa fallecido. La vi en el momento que agonizó vi a la persona que uno de sus hijos cómo la cargó la cama que estaba pegada en una ventana por la ventana. Vio una lámpara de donde calle afuera. HabÃa una fuente, un cambión de volteo todas esas cosas. No vamos a pensar que usted haya ido de visita a una casa en algún lugar y hay una ofrenda. Le ha tocado ver a alguien ahà en la ofrenda. No. Las ofrendas no. No. Las ofrendas no. Pero, por ejemplo, puedo ver todo está aplicando con gente asà en un grupo donde haya mucha gente y de repente, detrás de alguna persona. Veo a alguien, pero nada más yo lo veo? Aunque, aunque haya mucha gente, nada más yo lo veo? Por ejemplo, yo trabajo por el alfa tres y la otra vez serÃan como las cinco de la tarde. AsÃ, entre los coches vi una carreta con soldados de la Revolución iban arrastrando una camilla hechizas y como con ramas de árbol y con una lona iban cobriendo, pues yo creo que era un cuerpo porque iba a entrangrentada a la lona. Los caballos lo iban arrastrando y atrás iban unos soldados. Tonces lo platiqué una persona de por allá y me dice siete. Creo desde porque cuando el papá construyó la casa allá por la alza tres dice encontramos cosas de la guerra. Es la batalla del cinco de mayor, pues yo lo vi y yo digo que es un sueño, pero no sé si es sueño y ya le dije oye a Don Pedro, Sà sé qué dÃas y asà hacÃa su esposa me dice pasa. Asà fue como terminó desde que entraste en mi casa, pero yo ni siquiera sé dónde vive el señor hombre, pues no deja de ser impresionante esto y bueno, a partir de este accidente parece haberse acrecentado, si me lo permite, enseguida lo comentamos al Aire OK. Gracias buenas noches. Es un relato interesante. Me gustarÃa platicarlo un poco más adelante sobre este aspecto en particular y sobre la manera en la que percibe las cosas, porque él no lo ve. Pero eran campos. Eran campos el famoso paseo de los Conejos que la veintidós, la veintidós de Oriente venÃa a dar a esta zona que era de parte de ranchos y haciendas, en donde sÃ, junto al rancho, estaba el pequeño cementerio para la familia. Entonces sÃ, seguramente por ahà habÃa hay algunos entierros, pero bueno no deja de ser impactante esto. Ahà hay un fenómeno muy curioso, que es el de la percepción. No es algo que se vea como tal, es algo que se percibe. No hay una materia, no hay algo que se vea sólido, que pueda dar color, que pueda ser percibido por el ojo, pero pueden percibirlo. No es leyenda. Es una cosa verdaderamente de todo donde Eduardo es un programa prog de tu un trabajo que hice en México en el antiguo. El templo de San Corpus Christi, que está en la Avenida Juárez, justo enfrente del hemiciclo a Juárez ahora es un museo y parte de otra cosa que no es un templo. Era un templo católico y colegas mÃas arqueólogas estaban haciendo los trabajos de exploración porque lo iban a arreglar el templo y encontrar una cantidad de enterramientos, evidentemente, de monjas. Pero de pronto se encontraron con un féretro de plomo, o sea, forrado de plomo y se espantaron. Entonces dijeron si es de plomo y está raro, pues que venga a merlo y que lo que en la parte presion me llaman para ese tipo de cosas. Pero bueno, fui, fui y sÃ, efectivamente, era un féretro forrado de plomo que pesaba horrores. Nos costó muchÃsimo trabajo sacarlo sin destruirlo, porque a mà me interesó que lo tuviéramos intacto. Una grúa nos ayudó, lo sacó, lo echó a una camioneta que, por cierto, se venció la camioneta del peso del féretro, pero finalmente lo llevaron al semefo al servicio médico forense. Y allà pues, en primer lugar, puse todo un sistema de rayos ultravioleta para ver primero el féretro. Es un efecto mágico. En cuanto uno prende, hay que cerrar el cuarto, ponerlo oscuro y luego proyectar las lámparas de ultravioleta. Y el féretro tom el aspecto que tenÃa cuando se colocó debajo de la tierra, es decir, la pintura que tenÃa aparece aunque ya no la tuviera a la vista, y entonces vimos que el féretro estaba pintado de negro y tenÃa galones amarillos en las esquinas. Era un féretro es como estos de las pelÃculas de drácula, que es más angosto en los pies y más ancho en la cabeza. Estilo inglés. Estilo inglés. Entonces, y tenÃa estos galones. Entonces, pues lo analicé, como se veÃa perfecto. Ahà me encantó y me sube más de lo debido analizándolo. Y finalmente, en la cabecera, en la tapa, en la cabecera, lo que tapaba la cabeza del muerto tenÃa rayado con algún punzo cortante buril cualquier cosa. Seis, Seis, Seis, Y yo dije bueno, pues es un aviso, porque incluso mis colegas arqueólogas muy jóvenes me decÃan, pero por qué de plomo. Y yo dije bueno, pues si es de plomo, hay tres razones. La primera, que se haya muerto lejos y que lo trajeron para que no se descompusiera. Esa es una posibilidad. La segunda, que hubiera muerto de una enfermedad contagiosa y entonces, para evitar la epidemia, el contagio la forraron de plomo. Y la tercera, que la consideraran a la persona que estaba enterrada, maldita, endemoniada, posesa algún tipo de estas cosas. Pero cuando vi el seiscientos sesenta y seis, pues ya no me cupo la menor duda y abrà la caja. Pero yo digo hace rato desde ahà una maldición cuando me acordaron de la monja, porque pues yo puedo decir que se desquitó de que le hubiera yo quitado de su sepultura, porque abrà la rompà el plomo y debajo estaba la caja de madera originalmente está forrada de terciopelo, porque también le apliqué la luz y tenÃa galones y ahà sà pega dos escalones de dorados. No tenÃa ningún sÃmbolo, ninguna nada, tenÃa su cerradura. Bueno, lo abrà y me encontré con una capa de carbón y de cal Y finalmente, bueno, pues quitando la cal y el carbón, apareció una monja que estaba por la cal muy bien conservada. Su ropa estaba intacta, tenÃa un hábito. Café no tenÃa la toca de las monjas, sino que tenÃa una red de esas que se ponen para que el pelo no se suelte. Y esto protegió el pelo, o sea, que el cuerpo de la monja tenÃa su pelo corto güero. A veces el pelo se vuelve güero con la descompresión, pero no no. Este se veÃa claramente original. Y cuando pasaron dos minutos de que habÃa cubierto la caja y de que le tomé las fotos con el hábito que que tenÃa allÃ, se hizo tierra el hábito. Pero asà se hizo tierra cuando yo lo toqué era tierra allá, Cuando yo lo destapé, era tela, es decir, vino. Este efecto, que es muy muy normal, el oxÃgeno alteró todo y descompuso lo que debió descomponerse desde el principio. Y bueno, pues ya la analicé y le quité la tierrita y la desnudé y apareció el esqueleto. Apareció bueno, el rostro. Afortunadame, estaba yo en el forense y habÃa los especialistas de todo que estaban emocionados porque nunca habÃan tenido en frente un cuerpo de la época birreinal. Y llegó el forense de cabello y me dijo me regala usted unos cabellos y yo le doy todo lo onversario y él y el de piel y el odontólogo que me dijo bueno, le puedo quitar un dientito, pues sà quÃteselo y ya y yo hacÃa a simple vista dije bueno, pues esta monja debe tener unos cuarenta cuarenta y tantos años. Es la forma de como tenÃa la mandÃbula, etcétera. Yo digo bueno, pues es seguramente europea, no es indÃgena por lo menos, Y ya bueno, esto fue muy largo, porque empezamos como a las ocho de la mañana y yo terminé a las tres de la mañana. Esto y bueno, finalmente ya vino el antropólogo Forense y yo ya le dejé los huesos para que midiera ese tre ya Se acabó ahÃ, pero resulta que al poco tiempo yo empecé a ver con los que usamos anteojos. Siempre en las orillas de los anteojos vemos el reflejo de los coches o de la luz. Y yo estaba yo en un dÃa y vi la luz, asà como si pasara un coche y de pronto me di cuenta que no tenÃa puestos los anteojos. Yo dije, pues, a qué se debe esto y me dolÃan mis ojos. Entonces me espanté. Fui a ver al al oftalmólogo y me dijo tiene tiempo. Yo le dije sÃ, pues a eso vengo acompáñeme en este mismo momento y me sacó. De ahà me llevó para que me aplicaran rayos láser en las retinas que se estaban desprendiendo. Es que la monja condenada se desquitó haciéndome pensar que el tiempo no existÃa y yo exageré la luz, el tiempo de la luz ultravioleta. Entonces esto provocó un desprendimiento de rutinas muy fuerte y luego, bueno, yo no me quedé con la ueb me curaron, me pusieron estos golpes de láser que duelen horrible en uno novecientos y en el otro mil setecientos golpes, o sea, si estaba yo de dado al queso. Pero bueno, no me quedé con la duda. Busqué los datos históricos y encontré era una monja española y el resultado de los forenses confirmó esto, que fue puesta como priora del convento de ir indÃgenas y las maltrataba y era una capataz de las pobres monjas y además ellas en la documentación que hay en el Archivo General de la Nación. La acusaron de brujerÃa y de hechicerÃa y tener pacto con el diablo y tenerlas sometidas a todas ahÃ, Asà que cuando se murió, dijeron nos desquitamos. No le pusieron ningún sÃmbolo religioso. Normalmente a las monjas les ponen una vara de rosa, les ponen el Cristo, les ponen su asa, su corgonto. No tenÃan nada, nada, nada, nada. La metieron a la caja, le echaron, calle echaron carbón, cerraron la caja y la sellaron de plomo para que no se escapara el alma de esta monja malvada. Nos ha enviado un mensaje Humberto de Jesús. Ãl nos dice que por las noches se quedaba a velar en unos baños y llegó a escuchar quejidos habÃa unos perros y huyaban y parecÃa que se jugaban justo antes de los quejidos. Una mañana encontró una moneda vieja junto a una bomba de agua. Ãl la cambiaba de lugar y al dÃa siguiente volvÃa a encontrarla. En ese lugar se lo contó a un hijo del dueño. Ãl se llevó las monedas y dejaron de aparecer, pero se secó el charco de agua donde solÃan aparecer. Sabe que en ese lugar habÃa un árbol donde solÃan ahorcarse personas en el barrio de Santiago. Ahora él tiene pesadillas al respecto. En los baños se sentÃa observado bueno este asunto de la moneda. PodrÃa haber tenido más que ver que con fantasmas, con algún tipo de arreglo o de trabajo que les hayan hecho. No tiene mucha lógica, pero el hecho de que volvieran a aparecer y todo esto sà serÃa un fenómeno raro. La pregunta es qué le pasó al hijo del dueño. Si se llevó las monedas con él, qué le pasó. No creo que le haya ido muy bien. Después de eso, y el hecho de que haya habido ese efecto del agua también en el barrio de Santiago no ahorcaba toda la gente. Decir no se podÃa ahorcar la gente en la época. Por serio, SÃ, los rurales donde pescaban al al a bigeo lo colgaban, pero no no en los barrios. La orca estaba en la plaza mayor, o sea, en el soporte, en el lado oriente de la plaza. Ahà estaba la horca Y sà ahà ahorcaron a varios individuos. No este. Pero ya después de la independencia se quito adelante inés. Buenas noches, bienvenida, cha, ya, buenas noches, pero ya tengo algo que decir. Yo vivÃa en la colonia González Ortega en el año de mil novecientos sesenta y seis, apenas estaba inaugurada en la cual y ahà éramos pocos de sà Ahorita, el rancho colorado, estaba todo solo, nada más que daban los paredones es donde yo habÃa sido una la capilla. Digamos del rancho, pero estaba en ruinas y por las tardes a veces se veÃa que como lumbre por las paredes subÃa mucha lumbre y muchas veces fuimos a ver cuando llegábamos no habÃa nada. Estaba todo bien. Y luego, una vez en una tarde, como eso de las seis, habÃa una señora sentada en la entrada, de lo que creo que hicieron una capillada y habÃa eran paredones y estaba la señora vestida como la gente de mil ochocientos o algo asÃ, pero no le veÃamos la cara. Simplemente nada más. La figura la ropa y todo eso, pero era de esos años, de mil ochocientos y incluso yo, pues estaba y tuvirÃa como quince años. Iba por ahà a ver y estaba un No sé si aborrece el altar o era un altar, pero ya estaba en ruinas y habÃa este entierra, o sea que ahà habÃan enterrado a los dueños antes, porque se bebió las fechas de mil ochocientos y fracción como entonces. Yo pienso que algo pasaba bueno. No sé si los mestreinta y dos o la dueñas aparecÃa, pero a veces sà se aparecÃa por las tardes. Digamos como eso de las seis, ya casi oscureciendo cuando podÃamos caminar por ahÃ, pues todo estaba solo. No habÃa casas, nada más que la pura colonia era un cuatro. No habÃa nada. Entonces, pues yo tendrÃa que quince años en ese entonces pues no sé si tenÃa yo la facultad o o no sé qué pasaba, pero yo veÃa a esa persona, esa persona la llamó a usted de alguna forma, hizo algún esfuerzo por atraerla, le hizo una señal o algo. No estaba parada, porque me parece que hicieron una capilla ahora, pero antes, le digo eran paredones y si aparecÃa la señora entre cómo le explico adentro de la capilla como si fuera un feligres que asiste a misa ándele. AsÃ, asà está. Pero yo, pues, cha me acá si iba por ahà de curiosa. Le digo yo veÃa que habÃa tumba, o sea, habÃa gente sepultada ahÃ. Yo pienso que era gente, las personas antiguas, las dueñas, pues si me lo permite, enseguida, comentamos su llamada al aire. SÃ, muchas gracias, buenas noches. Bueno es que de capillas siempre vamos a encontrar una historia. Quién era imposible saberlo? Imposible saberlo? Qué querÃa Probablemente solo estar ahÃ. Solo estar ahÃ, es difÃcil pensar en otra función. No era algo que intentara dañarle, porque no hacÃa ningún esfuerzo por contactar ni por atraer. Simplemente estaba ahÃ. Por qué la veÃa a ella, porque estaba ahà parada, porque era casualidad, porque habÃa algún tipo de facilidad en ese momento. Es difÃcil saberlo, pero qué se podÃa hacer nada si eso estaba ahÃ, Si esa persona habÃa quedado ahà desde hacÃa cien años, es mejor dejar que se vaya sola. A nadie le mue no está, nadie le perjudica. Dejen que esté donde se siente cómodo en su momento se irá la ofrenda. El banquete que se pone los muertos es de ellos. Entonces, mientras se puso los cinco dÃas que dura la fiesta formal del veintiocho al dos de noviembre, no se puede tocar, porque es la comida del muerto se puede cambiar, es decir, no se le deja el pollo de los cinco dÃas porque se echa a perder. Hay que estar atento para quitar lo que se está echando a perder y reponerlo, porque al muerto no se le va a dar algo podrido y es del muerto el vivo no puede comer de ello. Yo creo que todos nos acordamos de chicos cuando se ponÃa a lo frente en la casa, como los papás le advertÃan a uno si te comes algo, te mueres, te lleva el muerto. Entonces uno no tocaba, aunque se le fueran los ojos por la fruta, por los dulces, por lo que estuviera ahà y el dos de noviembre los muertos son despedidos de la casa. Donde se puso la ofrenda para que regresen a su lugar y ellos se llevan. Dicen la Conseja la esencia, la sustancia de todo lo que les pusieron ahÃ. Por eso la gente que afirma ver en los caminos a las hileras de muertos que llevan en sus canastas todo lo que les pusieron ahà y dejan lo material. No se pueden llevar las cosas sólidas. Se llevan la sustancia, entonces lo que queda se lo dejan a los vivos. Pero una vez que terminó la fiesta de los muertos y claro se dice bueno son no huelen igual. No saben igual. En fin se llevaron la sustancia, el sabor de eso y nos los dejaron. Bueno, pues eso si cada quien lo puede constatar, es decir, si es cierto o no es cierto, pues depende mucho de cada cosa. No estoy tan seguro que opere de esa forma. Me sorprenderÃa mucho, por ejemplo, que un refresco embotellado que estuviera en una ofrenda se quedara sin gas. Eso me sorprenderÃa mucho o una cerveza algo que estuviera cerrado. En general, yo no soy muy afecto a las ofrendas y no soy muy afecto no por la cuestión cultural. Al contrario, eso me encanta ver las ofrendas mientras más coloridas y más llenas, sean más lindas. No me gusta mucho la idea de tenerla en casa por la propia idea detrás. SÃ, de hecho, lo que comentaba nuestro radioescucha de que la esposa sigue acompañándolo mientras nosotros sigamos llamándolo suyos siguen estando aquÃ. Hay dos o tres condicionantes para que una persona no se vaya de este reino. Es una y eso era más bien antiguamente era por miedo. Fui tan malo que me voy a ir al infierno. Entonces mejor no me muevo de aquà donde estoy y me quedo aquà atrapado en un convento, atrapado en una iglesia en donde fuera con tal de no irme por el miedo la otra, el aprecio a algo o a alguien. Me quedo porque aquà está mi señora, porque aquà está mi esposo y no me voy otra, porque los estás llamando constantemente, porque les estás pidiendo que no se vayan. Y esto es muy frecuente que ocurra. Y las personas que han vivido una situación de pérdida y no la pueden enfrentar bien siguen con esto y les sorprenderÃa a ver personas que le hablan a la ofrenda y Platican con la ofrenda como si estuviera ahà la persona a la cual está dedicada y eso textualmente es llamarlo Y si anda por aquà hay una etapa en la que ya no hay vuelta de hoja. Y esto equivaldrÃa como haber llegado al último nivel del mix plan y ya no regresas. Te quedas ahà a descansar. Pero en este caso, cuando ya se cruza esa barrera, ya no hay más. Ya vuelve al creador y se acabó. Pero en el inter hay un periodo de tiempo en el cual suceden estos fenómenos. Y si esta Presencia no se quiere ir, no se va a ir. Pero si nosotros seguimos llamando o le pidiéndole bueno, puede quedarse y no es su lugar, no es que nos vaya a morder, no es que nos vaya a chupar la vida, no es su lugar, no tiene por qué estar aquÃ. Y si puede llegar a ser perjudicial para la persona porque sigue contando con eso y no supera su propio duelo, entonces la ofrenda viéndolo desde el punto de vista cultural e histórico. Es algo muy impresionante. Viéndolo desde el punto de vista paranormal, no es lo ideal. En los pueblos, en el pueblo, entre más lejos de las ciudades, es más efectivo. El último dÃa de la ofrenda, el dos de noviembre, el jefe de la familia, o el más anciano de la casa, o la más anciana habla con los muertos y los con pelea que se vaya, no los invita, los compelen. Ya váyanse, ya estuvieron acá y ya comieron felicidades. Por favor, fuera los esperamos el año que entra, pero ya váyanse, o sea, los echas, la el temor de que se queden. Y por eso era que existÃa bueno. La sal tiene un objeto purificador y que cualquier página de Internet que teclen les va a decir que la sal se pone porque el cadáver no se corrompe no hay cadáver son muertos. Ya es una esencia espiritual. No hay nada que se pone para protección. Un poquito. Mi abuela materna murió de ciento diez años y, evidentemente, ella vivió la revolución y inclusive nunca decÃa la revolución, decÃa el tiempo del hambre, porque pues sà padecieron ella y su familia. Bueno, la mayorÃa de la gente pareció esto, pero bueno, el caso es que ella no conoció a su mamá porque murió cuando ella nació y su papá se murió. El poquitito tiempo de tal manera que la abuelita es la que la crió a ella y a sus dos hermanos y los metió en un colegio, a distintos colegios internados y no volvió. Quiere decir que murió la abuelita y ellos no supieron ni dónde quedó. Entonces las dos hermanas juntas y el hermano sabrá Dios dónde quedó. Pero bueno, a los ciento diez años estaba bien, Estaba bien, barrÃa y lavaba los trastes y salÃa a la calle y de fin, pero de pronto se sintió mal. La tenÃan sentada en un sillón porque pues sÃ, se puso mal. De pronto era un dÃa. Mi hermana, que era la que la atendÃa, estaba ahà y le dice en mi abuelita oye qué grosera eres y le dice por qué, por qué, abuelita, pero no estás viendo que ahà está mi papá y mi mamá y no eres para ofrecerles un vaso de agua, no eres para decirles que se sienten. Y mi hermana dice abuelita, no hay nadie. Cómo que no hay nadie. Aquà los tengo enfrente dales algo porque hay que recibir a la gente como Dios manda y mi hermana. No supo que decir bueno. A las cuántas horas murió. A las cuántas horas. Eso es conocido como una experiencia cercana a la muerte. SÃ, sÃ, muy buenas noches adelante, bienvenida, sÃ, muchas gracias. Miré este faltaban quince dÃas más o menos para vÃstaras de difuntos. Entonces este yo soñé que mi papá me venÃa a visitar junto con un hermano que ya los dos ya habÃan fallecido, y mi papá venÃa muy gustoso. Pasaba a mi casa, se sentaba en la sala junto con mi hermano. El caso es que este ya fue un sueño y ahà se quedó. Lo olvidé y cuando venÃa lo de los difuntos, yo me empecé a arreglar mi casa, a cambiar las sábanas de mi sala, todo para ponerme ofrenda entonces este ah pero mi papá le dice a mi hermano que la televisión que estaba puesta, que agarraba muy bonitos los colores, era una trinitron en las anteriores. Y ya entonces yo arreglo mi casa y justamente la televisión de abajo no estaba agarrando bien la señal estaba fallando la de la sala, entonces la de la recámara al abajo a la sala Y justamente como cuando terminé de arreglarme, casi todo la casa estaba igualita como la habÃa yo visto en el sueño cuando mi papá llegaba a visitarme, pero ya eran los difuntos, ya era de estos dÃas, de los fieles difuntos, y me quedé asÃ. Cuando terminé, dije es que esta exactamente como yo vi mi casa y mi papá llegaba y me quedé asÃ. Impresionado y pues nada más me sentÃa asà como que que gusto de que iba yo a que iba a ver mi papá iba a venir y con más ganas puse mi ofrenda. Cuando ya puso la ofrenda, ocurrió alguna cosa. Peculiar que usted haya notado algún ruido, algún olor. Peculiar que haya percibido. No. No, eso sÃ, no, No, No, No, No, No, No, percibà nada, nada más. Fue ese sueño que lo volvà a recordar, pero ya lo habÃa yo olvidado si lo volvà a recordar cómo estaba todo y mi papá que estaba muy contento y se sentaba en mi sala y ahà estaba ahà todo. Eso me dio mucho gusto y ya ahora sà pongo más con más ganas la ofrenda y siento que si vienen interesante esto, hay dos formas y esto también volvemos a lo mismo. Es en teorÃa aquà no hay forma de demostrarlo en ningún grado, pero En teorÃa hay dos formas de contacto. Una de ellas es a través del sueño, que es la más frecuente. Durante el sueño las personas están en un nivel más bajo de conciencia y de seguridad. Y todo esto no hay toda esta invasión de señales cotidianas y puede haber un contacto. Básicamente serÃa esa la explicación que tuvo una visita de ese estilo o que tuvo una especie de jaboo en el momento que estaba terminando de poner la ofrenda, una especie de recuerdo no reconocido, lo cual serÃa un fenómeno más mental que paranormal. Pero lo otro, sena interesante que haya tenido esta visita. De acuerdo con la tradición que viene del mundo prehispánico desde el equivalente del veintiocho de octubre. Evidentemente, en ese tiempo no habÃa octubre, ni diciembre ni nada que se parezca. Pero en el mes llamado Oaymica y Luis del Gran Fiesta de los Muertos. La parte medular de ese mes duraba veinte dÃas el mes, pero en la mitad de ese mes empezaban a llegar el primer dÃa los que murieron violentamente, el segundo dÃa los que murieron algo relativo al frÃo o al agua. Luego llegaban los niños, los niños mayores de tres años y luego todos. Luego, bueno, los guerreros en fin, pero en ese orden era la creencia de que iban llegar y dije que los niños no, porque ellos, los niños pequeños, no podÃan venir a comer. Cuando no comÃan, cuando murieron, decir se alimentaban de la leche materna, entonces no necesitan. Ellos iban a un lugar especial, a donde crecÃa un árbol gigantesco que se llamaba Chichiquiahuic, que en lugar de dar cualquier tipo de frutos, daba mamás, daba senos o chichis para decirlo en la lengua mexicana, a donde los niños estaban alimentándose. Entonces no tenÃa necesidad de venir. Nunca verÃamos una ofrenda a niños pequeños en aquellos tiempos. Bien bien, Trinidad Ruiz nos ha contado que ella estaba cuidando a un enfermo y escuchó que la llamaban por su nombre. Cuando fue de regreso a su casa, le avisaron que su tÃo acababa de fallecer Y esa fue precisamente la voz que escuchó hablándole tres veces. Y recuerda con cariño que cuando le pidió a su difunto tÃo que le concediera embarazarse para ser aceptada por su suegra, que la no la trataba bien, hizo la petición durante el velorio y cree que él la apoyó porque logró tener dos hijos. Está bien pensar si esto le causa a usted de una tranquilidad. Está bien. Lo que le pasó fue una clásica experiencia del fantasma de la Dios. El fantasma de la Dios suele ocurrir los primeros dÃas después de la muerte de una persona o el momento mismo y suele ser una manifestación muy breve. No se repite y no hay mucha capacidad de contacto. Es algo muy, muy fugaz muy probablemente haya coincidido con lo que nos comenta de su tÃo. Era algo muy natural que ocurriera si habÃa una buena relación, es posible, pero aunque no la hubiera, esto no tiene un Ãndice. Generalmente, el fantasma de la Dios ocurre al que lo puede ver o al que lo puede oÃr, y no tanto a la persona más querida del difunto. El pan de muerto o empezar a utilizar, evidentemente, después de la conquista. Y aquà hay que decir algo que es interesante. El primer trigo que se trajo a estas tierras fue porque Fray Toribio de Benavente en moto lÃnea lo trajo en su hábito. El mismo lo dice en sus memoriales. Cuando salió del convento en España para irse al barco, tomó puños de trigo y los metió en las mangas de su hábito. Se los trajo Entonces, cuando estaba acá, descubrió el camino y descubrió un lugar paradisÃacol que él llamó Val de Cristo, al sur de la ciudad de la que acababa de fundar, de la ciudad de Puebla, y se lo dio a un español que lo sembró y de pronto él dice sorpresivamente. El trigo se cosechaba tres veces en esa región val de Cristo se acliscó y a partir de esto, los franciscanos construyeron su convento fuera de la traza de la ciudad, no por humildad, sino porque el agua del rÃo la podÃan canalizar a su convento y establecieron molinos, molinos de trigo que se llamaban molinos de pan moler y empezaron a hacer los primeros panes. Asà que los primeros panes de la Nueva España salieron de Puebla y como no eran muy fuertes, las piedras del molino salÃa pues mar tajado la harina, lo que le llaman sémola, y por eso los primeros panes fueron semitas. De ahà viene el nombre semita de la sémola. Y bueno, los taoneros eran españoles, pero los ayudantes eran indÃgenas y vestizos y rapidito aprendieron la técnica y ellos fueron los que empezaron a hacer panes para la ofrenda de los muertos. A los españoles nunca se les hubiera ocurrido hacer eso, pero los indÃgenas asà si se hacÃa en el mundo prehispánico calaveras de amaranto amasadas con miel de maguey pues ahora se podÃan hacer primero de trigo y el otro producto que trajeron el azúcar, la caña de azúcar, que se sembró primero en Morelos y luego en el sur de Puebla y luego y en muchas partes, sirvió para recrear lo que el muerto necesitaba en la ofrenda, de tal manera que pronto se llenó la ofrenda de diferentes tipos de pan siempre buscando la forma del muerto. Por eso, la hojaldra tiene un chipote que es el cráneo y tiene unas prolongaciones que son las canillas los huesos. Asà era originalmente a los chamones panaderos buen una bolita y muy buenas noches adelante, bienvenido Hola, buenas noches. Mira fue un relato pequeño, pues mi trabajo viajó mucho y estuve en Oaxaca, en c Calcatongo y en todas esas áreas. No conocÃa a una chica de una forma que me contó una vez que tenÃa una prima que se llamaba Cuca. Siempre ellos se ha robado en los golfs, en la fruta de las ofrendas y pues obviamente, la tÃa la pagañaba y les decÃa que los metros se iban a venir por ella o que les dieron jala a los tÃas al dormir, ellos se burlaban. Entonces la tÃa le empieza a decir a la niña de Tacuca que lo dejaron de hacer con el tiempo aprende y ahora le dice a su prima que no la haga y ella, pues dice no. No. Eso no pasa pasan los años. La tÃa coca muere que justamente cuando les está contando esta historia a su hijo, la otra prima de repente se cayó una guayaba y pegan fuertemente tres veces en la mesa donde estaban poniendo la ofrenda y se cae la foto de la tÃa Cuca. Y esto ocurrió únicamente en ese momento o siguió habiendo alguna otra secuencia. Recuerda usted fue simplemente en ese momento y justamente cuando estaba contándole lo que le decÃa la abuela hace mucho tiempo a ella y a la tÃa Coca. Bueno, me queda claro que habÃa alguien por ahÃ, además de ellos, escuchando la historia. Probablemente algo faltó, alguna cosa no contaron bien y eso no le gustó a la otra persona que estaba por ahÃ. Por eso provocó estos raps y esta caÃda de objetos tal de hecho interesante, porque es algo tan sencillo y simple, pero da esa coorita entre serda real o no que justamente la fotografÃa la guayaba y que pegaron en la Méxica. No ciertamente suena a que ocurrió algo ahÃ, a que habÃa algo bueno presencia relato y muchas gracias. Te tengan una teña con el programa. Muchas gracias. Y esto es algo muy peculiar. Las personas que se encuentran en fases terminales suelen tener este tipo de visiones. Hay dos opciones. La más comúnmente aceptada por parte de los médicos es que es una especie de preparación automática que tenemos, es decir, el cuerpo humano tiene la idea de que ya se está apagando y te da ciertos placebos como para que el tránsito sea más tranquilo. No. Por ejemplo, yo estoy muy nervioso porque estoy muy enfermo y ya me estoy muriendo. Me tranquilizo porque vino mi tÃa Panchita, que era muy querida por mà y que le tengo mucha confianza. O vino Jesucristo, o vino buda, o vino algo podrÃa ser una especie de placebo para que se tranquilice. El problema de esa teorÃa ocurre cuando las personas toman conocimiento de cosas que están fuera de su alcance y que son reveladas a través de este contacto. Por ejemplo, la clásica visita de una persona que no saben que está muerta, pero que en ese momento toman conocimiento de que está muerto, llegan con la persona que está en el lecho de muerte. Les saludan como estás. Muy bien, muy bien, porque fÃjate que acaba de venir mi hermano, tu hermano, sÃ, sÃ, no te preocupes. Ya está muerto. Sé que está muerto. Me vino a decir que está muerto y que me va a acompañar. Este tipo de narraciones son muy frecuentes, indistintamente de la religión que se practique. Esto es un punto muy interesante. En los años ochenta, dos investigadores, dos psiquiatras, Carlis Ocis y Erlandour Haralson, se dedicaron con un financiamiento de las CEROX, porque fue una empresa privada a la que pagó este estudio a realizar encuestas para ver qué es lo que veÃa a la gente a la hora de la muerte. A ellos les habÃan llegado muchÃsimas consultas de este estilo y se dieron cuenta que las personas tenÃan informaciones adicionales. Además de esto, se hizo un estudio para ver si podÃa ser derivado de algún tipo de medicamento o algo que les alterara las facultades cognitivas y no también descubrieron eso. Entonces sà vaya pudo haber habido una visita de alguien el difunto bueno, la persona que estaba en el hecho de muerte percibirlo y los demás, pues no puede ser muy incómodo. Si alguien en ese momento está por ahÃ, es muy sensible. Puede ser muy incómodo dolor de muerto está asociada al funeral. Desde la época prehispánica, en Tuttilhuacán se encontró un relieve, una escultura que representa una flor de zempasuchill con una calavera en el centro. Es enorme tiene. Yo creo que por lo menos son ochenta centÃmetros de diámetro. Se usa muy frecuentemente en todos los libros que hablan de oculto a los muertos en esa época se da una razón en esos tiempos es una flor muy abigarrada. La palabra cempoalzochit significa veinte flor, es decir, que cada flor parece que tiene veinte adentro y sobre todo, es la que tiene el color más intenso y el olor más intenso. De tal manera afirman el muerto que viene encandilado del lugar de los muertos Welle. La flor mira el color y sigue la lÃnea que lleva desde la calle, desde el camino hasta la casa, donde está la ofrenda. Por eso está asociado Zempazuchil a la fiesta de los muertos. La palabra incluso el término Katrina viene del siglo XIX. No es más antiguo que el siglo XIX. Los europeos, sobre todo los alemanes y los austrÃacos, que llegaron a la todavÃa en el momento inmediato anterior a la declaración de independencia y luego en la época de Maximiliano, su cuerpo de guardia de austrÃacos, no era de franceses, eran muy elegantes, bueno, asà le parecÃa a la gente común y traÃan a sus esposas y las esposas, bueno pues, eran súper guapas y vestÃan, pues tenÃan todo el dinero que querÃan. Entonces hay una narración que nos da Guillermo Prieto, de que una destacada por encima de todas y se llamaba Ecaterina, que es un hombre austrÃaco. Entonces la gente la miraba y bueno, pues, qué van a saber alemán. Entonces no decÃa n Ecaterina, decÃan Katrina o Ekaterina o Katrina, y de ahà salió la palabra Katrina asociada a alguien elegante y, por extensión, al marido, el KatrÃn. Entonces se hizo popular el nombre José Guadalupe Posada, que era el caricaturista de la editorial de Antonio Vanegas Arroyo, un poblano al que nunca le hemos hecho justicia. Dibujaba a la gente, Dibujaba al bicicletero, al panadero, al cura la viuda lo que sea, y esto se imprimÃa en unos panfletitos de cuatro hojas que se vendÃan a dos centavos y la gente se movió de la risa de ver esqueletos con las figuras, pues popular y a él se le ocurrió burlarse de la señora que vendÃa garbanzos cerquita de su estudio y la dibujó como si fuera una señora elegante, una Katrina. Entonces, incluso en el folletito donde se publicó, no dice la Katrina, dice la garbancera. Lo que pasa es que todo el mundo sabe que está ataviada como Katrina. Y luego, por extensión, Diego Rivera tomó la caricatura de posada y la plasmó en su mural, en donde él se pone tomado de la mano de la famosa Katrina Y de allà empezó a hacerse famosÃsima. Juan Carlos Melo saluda desde Campeche y comenta que hace años, en la localidad donde vive se contaba que habÃa un sacerdote muy querido que confesaba a difuntos. Bueno, esta parte es interesante porque, aparte de que la Iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos dÃas, los mormones también tienen la confesión de los difuntos. Antiguamente sÃ, habÃa un concepto que era una especie de devorador de pecados, no el de la pelÃcula, pero habÃa una idea de un perdón de los muertos. HabÃa quienes asumÃan la culpa del difunto, habÃa quienes perdonaban a los muertos. En el Comento del Carmen de Puebla hay un recuerdo de esto, de de un muerto que se fue a confesar porque estaba condenado y para que el cura no creÃa y entonces, para dejarle testimonio, puso su mano sobre la mesa y quedó quemada la mesa con la forma de la mano. Entonces ahà tienen, ahà tienen la tarde. No le enseñan porque ti ese escándalo, pero esto es de la época virreinal y estalatario. Le he visto la tabla con la huella de la mano como si fuera de hierro o aC lente y se hubiera puesto sobre la tabla. Hay dos reglas aquà muy básicas. Si tú, los ves ellos te ven, el resto de la gente, nosotros no vemos nada. Pero si tú, los ves ellos te ven y el noventa y ocho o noventa y nueve por ciento de las veces te van a pedir algo que no vas a poder resolver. Asà de simple por qué, porque ni estento alcance, porque igual y quieren que encuentres al amor de su infancia de cuando tenÃa seis años y esa persona se murió hace cien. Entonces muy probablemente no puedes resolver nada el medium como tal o el sensitivo como tal que realmente tiene esa capacidad no la pasa bien. Es preferible mantenerse un poquito al margen. Si ves algo, date la vuelta y darle por la otra calle y sigue te derecho. Evita, evita contratiempos. SÃ. Mauricio nos comenta que su hermano murió en mil novecientos ochenta y ocho y ese mismo dÃa él sintió que debÃa entrar al seguro social, pero no lo hizo. Al regresar a su casa, le comentén que su hermano ya habÃa fallecido justo en ese hospital en donde él tuvo este presentimiento de entrar. También escuchaba la campanita de la entrada durante varios dÃas, la presencia que se estaba despidiendo probablemente ahora. Con respecto a esto de las ofrendas, también ha habido. Nosotros estuvimos quince años al aire diario y en relatos del lado oscuro compartÃamos muchas llamadas al aire. Los martes y jueves eran los dÃas en los que compartÃamos llamadas y escuchábamos a las personas del auditorio contarnos sucesos que iban desde sucesos muy simples, muy pequeños, hasta cosas más violentas. Algo que sà me llamó la atención es que en repetidas ocasiones tuvimos relatos de experiencias alrededor de una ofrenda de muertos, desde experiencias como las que nos han narrado, que cae el cuadro, que se ve en golpes hasta la presencia clara de alguien. Uno de los relatos que nos platicaban hace algunos años tenÃa que ver con olores y habÃa un olor muy peculiar que se sentÃa únicamente en ese momento y no durante todo el tiempo, sino que era un momento muy particular. Esta persona que habÃa fallecido y a la que se le ponÃa la ofrenda, fumaba cigarros delicados sin filtro. Como parte de la ofrenda se le ponÃan cigarros delicados sin filtro. Usted hoy yo considerarÃamos eso un poco agresivo, porque además, seguro habÃa muerto de enfisema y ponerle unos cigarros habrÃa sido algo poco agradable. Pero lo que nos platicaban estas personas es que, bueno, la primera vez que ponen en la ofrenda van y ponen los cigarros y los ponen abiertos para que fuera más fácil el tomar el cigarro y fumarlo. No durante la noche empezaron a percibir varios miembros de la familia el fuerte olor al tabaco encendido a que alguien está fumando cigarros delicados que tienen un olor peculiar. Es muy diferente el olor del tabaco en su cajita a que alguien prenda a un cigarro. Si lo vemos desde el punto de vista de la teorÃa paranormal, no es que el difunto llegue y prenda un cigarro, y eso es lo que uno huele. Pero puede transmitir la idea del olor, pues yo, en este momento y te escribà esto, reunidos en la cabina, soltaban sus comentarios, pero llegó la katrina y los trasladó al osario. Ahora, con gran emoción, transmiten desde el panteón en un tono funerario. Vaya básicamente es despedirme muy buenas noches y que descansen en paz sÃguenos también en nuestro canal de YouTube relatos del lado oscuro o







