Poltergeist que matan _ Relatos del lado oscuro
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0:00 Una niña de 11 años en Brasil es atacada por fuerzas invisibles que le injertan en la pierna 55 agujas en una única ocasión. Siglos atrás, en Bristol, Inglaterra, una chica de 13 años es agredida por fuerzas invisibles que le clavan agujas en las piernas y en la espalda. Tienen algo en común, sin duda, y son un fenómeno aterrador conocido como poltergeist, una situación extraña en la que aparentemente fuerzas Del más allá, atacan a personas provocando lesiones de lo más variado e inclusive, según se cuenta, hasta la muerte.¿ Se queda conmigo? Comenzamos.
0:44 Relatos del lado oscuro. Fantasmas. Seres extraños. Sucesos inexplicables Perversidad humana. Historias que otras mentes prefieren ignorar. Si uno visita Bristol, en Inglaterra, y se ubica en las calles Gloucester y Loughford, verá que hay unas construcciones ahà más o menos recientes. Esas construcciones ocupan el lugar de una antigua posada. La posada fue destruida en 1905, demolida hasta abajo. Era un edificio viejo, habÃa sido construido en 1650 y en un afán renovador acabaron con la mayorÃa de los edificios antiguos. Aquella posada habÃa sido conocida en su tiempo como la Posada del Cordero, LAMP IN, y era un lugar que tenÃa una historia increÃble. Una historia que para muchos era un mito Pero la realidad es que hay un documento escrito, a diferencia de muchas leyendas y de muchas consejas populares que van cambiando con el tiempo en el caso del Lamb Inn o la Posada del Cordero.
2:13 Hubo alguien que escribió un recuento de todos esos acontecimientos allá atrás en su tiempo y para entender esto hay que remontarnos mucho y ubicarnos alrededor de 1761. La posada del Cordero está en manos de un sujeto de apellido Gilles. Es un hombre que tiene un negocio de carretas, carromatos, transporte. En esa época no hay vehÃculos a vapor, asà es que el transporte entre Bristol y Londres se realiza con carretas grandes, una especie de vagones de madera con grandes ruedas tirados por varios caballos. El señor Gilles se encarga de eso. Mientras tanto, su esposa, junto con varios de sus hijos, se encargan de la Posada del Cordero, un lugar en donde los viajeros llegan, se hospedan, comen, beben, mientras sus animales son cuidados y atendidos en la parte de atrás. Es un negocio próspero, hay que ser realistas, es un negocio próspero. Richard Gilles es un hombre que ha sabido manejar su negocio y desplazar a la competencia.
3:24 Su transporte es seguro, tiene buenos conductores, él mismo suele manejar las carretas para asegurarse de que el destino sea alcanzado correctamente. Allá en la casa están varios de sus hijos. Las más pequeñas son dos niñas. Una de ellas, Molly, tiene unos 13 años, en tanto que Debbie tiene unos 8 años. No es una época en donde se preste mucha atención a los niños, ni en donde se les atienda como niños. Asà es que a pesar de su corta edad, ambas niñas trabajan en el establo, trabajan en la posada, atienden, cuidan.
4:05 Es una vida muy dura. Los miembros de la familia Gilles son personas que están bajo una presión enorme. Puesto que el padre es enérgico, la madre es enérgica, es cuidadosa con los centavos y el padre no es un hombre amable con nadie. Es conocido por ser un tipo duro, un tipo que se puede detener y golpear a alguien sin mucho problema. Es una época complicada. Por otra parte, la ruta que va de Bristol hasta Londres es una ruta en la que hay mucha competencia. Otros carretoneros están haciendo un esfuerzo por abrir camino y lograr ganar clientes.
4:52 Pero ciertamente el campeón de todo esto es Richard Gills, que además, por ser el posadero del pueblo, tiene una gran ventaja. Los viajeros llegan allà y cuando preguntan cómo trasladarse, obviamente los llevan en los vehÃculos de Gills. Esta situación le ha generado muchas enemistades. Es algo asà como un monopolio. Además tiene a su favor a otras personas, dentro de los consejos de la ciudad, a quienes probablemente les haga obsequios. Asà que sÃ, es un tipo feo, es un tipo grosero, rudo.
5:34 Y es en ese momento cuando comienzan a ocurrir cosas raras. Alrededor de 1761, comenzaron a pasar pequeños incidentes en la casa. Cuando estaban ambas chicas, Molly y Dobby, de pronto algo se caÃa. En un principio pensaron que era simplemente algo mal puesto. Una taza, un vaso, un plato, caÃa. Posteriormente, la señora Gilles comenzó a pensar que eran las niñas, porque casualmente cuando estaban juntas es cuando ocurrÃan estas cositas, que de pronto un cuadrito, una figura, algo que estaba en la casa, pum, caÃa. Sobre todo, Aquello se ensañaba con los objetos de cocina, las cacerolas, lo que fuera.
6:26 No era raro que cayeran. Se oÃan los golpes cuando estaban las niñas. Asà es que eso les significó castigos tremendos. La madre interpretaba como que las niñas se ponÃan de acuerdo para hacer maldades. En lugar de estar haciendo sus deberes, estaban haciendo maldades y esto les costó todo tipo de injurias, golpes, vaya... hasta el punto en el que las niñas preferÃan quedarse sentadas sin moverse. Pero entonces aquello, aquello también comenzó a ocurrir cuando estaban sentadas sin moverse, de pronto y frente a la mirada de todos, una pesada silla de madera tosca, de esas que se usaban antes, se mueve tranquilamente frente a todos. Después las puertas cerraron, Las puertas eran un problema enorme porque ibas a entrar a un espacio y la puerta se azotaba. No es que las puertas fueran muy seguras. Tenga en cuenta que estamos hablando de 1760. Asà que las puertas son un trozo de madera grande con una especie de cerradura manual muy simple. Una especie de pestillo.
7:37 Y sin embargo aquello estaba constantemente azotándose, sobre todo al caer la noche cuando iban ya a sus habitaciones, al oscurecer. De pronto se escuchaba todo este movimiento de cosas. Algo caÃa aquÃ, algo se empujaba allá. Y después comenzaron las agresiones. Una de esas noches apenas ir a la habitación en la que duermen varios miembros de la familia. Molly comienza a gritar desesperada. Sus ojos se llenan de lágrimas. En medio de aquella oscuridad, El padre, que duerme en otro espacio, escucha el alboroto y viene con una candela, una vela, para ver qué ocurre, y encuentra a Molly, sentada a los pies de la cama, llorando amargamente mientras se sujeta un brazo. En una actitud similar a alguien que ha sido herido, costarÃa trabajo que es quitar a la mano, pero al descubrir la mano, es decir, al retirarla, se puede observar que en el brazo hay una profunda mordedura No es ella misma. Ella no se pudo haber mordido.
8:45 No alcanza. Y es una mordedura de persona. Ten en cuenta que en esta casa podrÃa haber ratas. Pero esto no se parece en nada. Es una profunda mordedura. Y ha arrancado parte de la piel. La herida sangra. Y la niña está muy nerviosa. La llevan con una persona que le atiende. Es el farmacéutico local. el señor Dobbin, Henry Dobbin. Dobbin revisa aquello y su primera impresión es eso, que es una mordedura, probablemente uno de sus hermanos la mordió en la noche, algún tipo de juego o broma macabra.
9:26 Se le atiende y se castiga a todos, como suele ocurrir en estos casos, sin saber ni quién fue. Todos reciben un castigo, todos los que dormÃan en aquella habitación, y van a dormir. DÃas después, Nuevamente al caer la noche. AquÃ, la hora para ir a dormir es en cuanto oscurece. No hay mucho tiempo libre ni nada. Han trabajado todo el dÃa. Van a la habitación y esta vez es Dave, la niña pequeña, quien comienza a gritar desesperada. Cuando aparece de nuevo el padre acompañado de la madre con la vela iluminando, en esta ocasión es ella la que tiene una profunda mordida en una pierna. Es una agresión muy violenta.
10:13 De nueva cuenta, aquella mordedura parecÃa intentar arrancarle un trozo de carne. Ha sangrado profusamente, ensuciado las sábanas y está desesperada mientras grita. No hay manera de controlarla, aquello duele muchÃsimo. Cuando le preguntan qué fue lo que ocurrió, ella relata que simplemente estaba sentada a la orilla de la cama cuando sintió como algo la sujetaba y acto seguido la mordÃa. pero no pudo ver qué era. El padre insiste, fue uno de los hermanos o de las hermanas. Ella responde, no, ellos estaban en sus camas. Esto pasó sin que nadie lo viera, pero no pierda de vista que durante los dÃas previos ya habÃan estado ocurriendo cosas, objetos que caÃan, cosas que se movÃan. Asà es que comienza el temor.
11:03 Por supuesto, llevan a Dobby a que la atienda el señor Dorbin, el farmacéutico. quien hace la curación y repite que eso parece más bien una mordedura humana. Pero es una mantÃbula grande, es de un adulto, no es de un niño. Definitivamente ella misma no se lo pudo haber hecho. Crece la preocupación. Y crece la preocupación porque es la posada. Asà que puede haber por ahà algún loco manÃaco haciendo cosas. El padre comienza a montar guardia. Ya sabe usted que el señor Richard Gills, o Gills, es un tipo duro, asà es que, probablemente acompañado de un gran garrote, se sienta a la puerta, pero antes de que siquiera pueda cerrar los ojos, recibe una bofetada dolorosa en el rostro.
11:56 Cuando se incorpora para ver de qué se trata, se da cuenta que está completamente solo. Pero esto apenas comenzaba. Los dÃas siguientes fueron una locura. Objetos que se mueven de un lado a otro sin que nadie los toque. Cosas que caen, puertas que se azotan. Y las niñas, siendo asediadas por esta fuerza invisible. Muchos de los visitantes que llegaban a la posada del Cordero han salido huyendo. Porque si bien no les ha pasado nada, escuchan los gritos de las niñas. A mitad de la noche cuando son lanzadas de la cama, cuando son golpeadas, cuando son mordidas. SÃ, porque aquello no fue una única vez, sino que volvió a ocurrir. Jalones que les arrancan parte del cabello. Cosas terribles, pero especialmente el fenómeno se ensaña. Contra Molly y contra Dobby.
12:48 Los demás han sido testigos de cosas increÃbles. Observar cómo de pronto un cuchillo que estaba sobre una mesa sale volando y se clava contra una pared. Si alguien hubiera estado allÃ. probablemente estarÃa muerto. O estar tratando de comer un plato de sopa, y de pronto que tu plato salga volando por los aires. Cosas de ese estilo se van repitiendo, pero sobre todo, los ataques van contra las niñas que resultan descalabradas, con heridas, mordidas, abofeteadas, una escena tremenda. Es el momento en el que las dos niñas están sentadas a la mesa, ya prácticamente no pueden hacer nada, puesto que apenas intentan hacer algo, Algo las ataca, pero esa vez están sentadas cuando comienzan a sonar bofetadas. Dolorosas bofetadas y ambas niñas comienzan a llorar porque algo las está golpeando y a pesar de que el papá corre para abrazarlas, para protegerlas, no puede hacer nada. Para este punto ha transcurrido cerca de un año. Y la noticia corre por todas partes. La posada del cordero está embrujada.
14:07 el señor Durbin, el farmacéutico se ha interesado especialmente por el caso es un hombre preparado no es alguien que crea mucho en hechicerÃas ni nada de eso pero le sorprende ver todo esto asà es que toma nota de cada detalle cada dÃa que visita la posada pregunta sobre las nuevas incidencias y va tomando nota minuciosa de esto pero además también fue testigo de varios de los ataques puesto que él era el que curaba a las niñas pero no solo eso El fenómeno siguió creciendo. Hubo situaciones en las que se podÃa ver como si una mano invisible tomara algo. Durbin pudo ver claramente como una copa que estaba en un cajón. Se abrió el cajón y la copa fue tomada como si alguien fuera a beber.
14:55 Inclusive tomó la posición como si fuera a beber, pero obviamente al no haber un lÃquido ni nada, respondió con una violencia inusual, arrojando la copa con fuerza, como si enojada la presencia espiritual aquella, de no poder beber la copa de vino la hubiera aventado pero estos fenómenos se volvieron todavÃa peores un cierto dÃa las niñas fueron atacadas por agujas sà agujas de alfileres profundamente clavados en la carne era algo terriblemente doloroso pero no eran de esa casa no tenÃa sentido A decir de los testigos, repentinamente las niñas comenzaron a gritar, y al revisar qué ocurrÃa pudieron ver que tenÃan agujas clavadas, profundamente, apenas si se alcanzaba a distinguir parte de aquello, clavadas, agujas grandes, alfileres grandes.
15:55 Era algo aterrador ver cómo retiraban aquello y acto seguido volvió a ocurrir. Y entonces vinieron los golpes. En medio de aquella soledad de la noche, en el silencio, la posada ya vacÃa. Nadie se querÃa quedar ahÃ, obviamente. Comenzaron a escucharse golpes. Era una especie de repetición, como si alguien estuviese desde el interior de la pared golpeando. Esta vez no se trataba de golpes violentos, no intentaba hacerlo, sino golpes con sentido. El señor Dorbin Decidió intentarlo. Sentado en una silla con un trozo de papel, pidió que se le respondiera. Estableció un código. Este código incluÃa letras, como si fuese una especie de tablero ouija, pero a través de golpes. HacÃa preguntas y recibÃa respuestas. Después formulaba más preguntas y esperaba escuchar los golpes Aquello era una labor muy tediosa, muy prolongada, pero el resultado fue espantoso.
17:13 Y fue espantoso porque la presencia aquella reveló haber sido enviado por una bruja para acabar con el señor Gilles, debido a que la competencia, uno de sus competidores, querÃa ganar la ruta de Bristol a Londres y necesitaba que el señor Richard Gilles fuera deshecho, fuera eliminado, muerto. Y por eso habÃan enviado esto. De hecho, Según lo que aquellas señales decÃan, todo habÃa sido obra de la bruja de Manglesfield. Y era un trabajo importante. Cuando se le preguntó quién era, el que hacÃa todo esto, no quiso decirlo, pero se interpretó como que se trataba de una persona ya muerta. Un muerto que habÃa sido enviado a atormentar a los Giles.¿ Por una bruja? Esta situación obviamente generó mucha desconfianza, por lo que se decidió traer varios clérigos de la región, algunos de ellos expertos en lenguas antiguas y cosas similares. En toda la región se sabÃa de lo que estaba ocurriendo y era una verdadera situación de miedo.
18:24 La gente rehusaba caminar frente a la posada, preferir a dar la vuelta por allá. Cuando llegaron aquellos clérigos, siete de ellos participaron. En diferentes momentos, hacÃan preguntas y sabe algo. Las preguntas las hicieron en hebreo, en griego, en latÃn, en alemán. Y en cada una de las lenguas que iba siendo utilizada, la presencia respondÃa igualmente, con lógica y sentido. Lo que llevó a pensar que se trataba del mismÃsimo demonio. Esto generó un enorme temor, puesto que, si asà era, no habÃa mucho que hacer. Se intentaron todo tipo de cosas.
19:08 Se hicieron bendiciones. Se hicieron rezos. Se hicieron nuevamente bendiciones, pero cada vez aquello era peor. Después de cada bendición, los ataques contra las niñas eran todavÃa más fuertes, siendo arrojadas de la cama con una violencia tal que terminaban estampadas contra la pared de enfrente. Tres hombres al mismo tiempo intentaban detener, por ejemplo, a Molly en la cama y eran lanzados por los aires y la chica era azotada contra el techo, contra las puertas. Era una situación de vida o muerte. De continuar asÃ, ambas chicas morirÃan, por lo que se decidió llevárselas de ahÃ. Una tarde, Molly y Dobby fueron llevadas a casas de amigos y conocidos, fuera de la posada del Cordero. Inmediatamente, Los fenómenos se detuvieron.
19:59 Ambas chicas pudieron dormir tranquilas. Algo habÃa en la posada, pero el hecho es que, mientras estuvieron fuera, estuvieron bien. El que no estuvo bien fue el padre. Al no estar las niñas, el ataque se centró sobre el padre, quien morirÃa poco después del 16 de mayo de 1762. El señor Richard Gilles conducÃa una de sus carretas en dirección a Bristol. venÃa de regreso de Londres, cuando de pronto a la orilla del camino pudo distinguir a una mujer, a una anciana, en un lugar en el que no tenÃa que haber nadie, en medio de la soledad, habÃa una anciana parada, mirándolo.
20:43 Richard Gilles se dio cuenta de eso y sintió un escalofrÃo, pero peor aún, en ese momento, las pridas y las conexiones de los caballos con el carruaje Comenzaron a romperse, provocando que aquello diera la vuelta y cayera fuera del camino mientras los caballos corrÃan desbocados. Richard Gilles fue encontrado con vida y llevado a la posada del Cordero, en donde relató cómo habÃa visto a aquella mujer y acto seguido se habÃa dañado el vehÃculo y habÃa terminado horriblemente lastimado. No sobrevivirÃa. Horas después estaba muerto. Deciden regresar a las niñas a la casa. Con esto, el negocio del transporte se acababa, pero la posada del cordero habÃa que luchar por ella. Por lo que trajeron de nuevo a Molly y a Dobby, y apenas llegar, los problemas volvieron. SÃ, de nueva cuenta, volvieron. Los ataques, las agresiones, las experiencias aquellas horribles volvieron. Cuando Dorbin preguntó a la presencia por qué ocurrÃa esto, si ya habÃan matado al señor Giles, la respuesta fue, alguien pagó a la bruja nuevamente para que los siga atormentando. Como si siguiera deseando acabar con ellos, probablemente esa era la intención según se cree. Pero no
22:15 habÃa nada que hacer. Los clérigos no habÃan podido ayudar en nada. Nadie habÃa podido ayudar y las niñas seguÃan amoratadas, lesionadas. Trataron de volverlas a enviar fuera. Pero¿ sabe qué? Esta vez no funcionó. Ahora, lo que fuera que habÃa sido enviado contra ellos, las siguió. A las casas donde fueron enviadas, las siguió el mare magnum, aquella hecatombe de eventos, de cosas que caÃan, que se fracturaban, los golpes, las lesiones, los cortes, arañazos. Esto era una cuestión de dÃas para que aquella presencia matara también a las niñas. Hasta que de pronto la madre dijo basta. La señora Gilles era una mujer muy ruda, muy fuerte, asà que decidió combatir el fuego con fuego. SabÃa de la existencia de una mujer poderosa en Bethminster, un lugar no muy lejano. Acudió con ella. Le pidió su ayuda. Aquella mujer aceptó. Y poco después, todos los fenómenos dejaron de estar presentes. Se supo que, también poco después, uno de los hombres que encabezaba un negocio rival del del señor Gilles morirÃa trágicamente, según se cuenta. La brujerÃa se paga con la muerte.
23:38 Y claro, después de que la posada del Cordero volvió a tener auge y volvió a estar bien, Se dijo que todo habÃa sido urdido por la señora Gilles, simplemente para hacer creer que la posada estaba embrujada y que los dueños la vendieran a un precio ridÃculo. Esa es parte de la leyenda. Se dice que en realidad nada de esto existió. Pero lo que es un hecho es que el señor Henry Durbin, el farmacéutico de Bristol, escribió un libro acerca de lo que él vio, de lo que escuchó y de lo que supo. Era algo más allá de un simple intento de fraude. Era un ataque. Y es que en este punto, cuando termina todo esto, cuando la bruja de Beth Minster hace lo que tiene que hacer, las niñas recuperan su vida. Ya no volverÃan a tener los ataques, ya no volverÃan a sufrir aquellas invasiones y se les pierde la pista. Durante los años siguientes, la posada del Cordero operarÃa hasta la muerte de la señora Gilles. Posteriormente habrÃa otra cosa, otra cosa. Y en 1905, 200 años después, es demolida la construcción. Bueno, no eran 200 años, eran 140.
24:56 Es demolida la construcción. La vieja posada del Cordero fue demolida hasta sus cimientos. y una nueva construcción se erigió en este sitio. Y es ahà en donde entran muchos aspectos a preguntarnos. Durante años se ha dicho que el fenómeno poltergeist es un fenómeno mental, equivalente a la psicoquinesis espontánea recurrente, en donde una persona de manera involuntaria y casi inconsciente genera efectos de movimientos, Es una forma de psicoquinesis, mover cosas con la mente. En diferentes etapas de la historia de la parapsicologÃa se han hecho pruebas al respecto, encontrando que probablemente está relacionado este fenómeno de la psicoquinesis espontánea con cambios en la persona, en el caso particular de la posada del cordero. Las dos niñas fueron el foco de atención de todo esto, pero especialmente la más grandecita, Molly, que estaba entrando en la etapa de la adolescencia. y esto habrÃa generado un momento de inestabilidad emocional. Esa es la teorÃa parapsicológica. Sin embargo, los ataques incluÃan aportaciones, lo cual no entra en la teorÃa parapsicológica. Y hay una enorme diferencia, puesto que en el caso, en este caso, por ejemplo, las agujas, los alfileres no estaban en esa casa.
26:27 Objetos aparecÃan de todas partes que no pertenecÃan a ese lugar. aportes. Lo que es muy contrario a la idea del poltergeist mental. Un ejemplo de poltergeist mental es el caso de Rosenheim. En Alemania hubo un incidente muy sonado, creo que en los años 70s, cuando Hans Bender de la Universidad de Friburgo, un parapsicólogo, investigó un caso en un bufete de abogados, una oficina, en donde ocurrÃan todo tipo de cosas raras, lámparas que se prendÃan, lámparas que se fundÃan al momento de encenderlas, puf, explotaban, misteriosas llamadas telefónicas, máquinas de escribir que tecleaban solas, cosas de ese estilo, pero especialmente habÃa un fenómeno que rayaba en lo ridÃculo. Para muchas personas quizá no se acuerden, pero hace mucho tiempo existÃa el servicio telefónico de la hora. Uno marcaba el teléfono para saber la hora, Era un sistema automático. Marcaba uno, en México era el 030. O el, sÃ, 03. Y decÃa, la hora exacta es tal. Bueno, en ese despacho jurÃdico llegó a haber 300 llamadas para preguntar la hora. 300. Como si alguien estuviera increÃblemente ansioso por saber si ya es hora de salir o no. Hans Bender intuyó que esto era provocado por una chica. HabÃa una chica muy joven. Era su
27:57 primer empleo, no le gustaba, no hacÃa buen papel, estaba muy presionada. En un cierto momento, se realizaron pruebas. Enviándola a casa unos dÃas, los fenómenos dejaban de estar presentes. Regresaba y enseguida las lámparas se movÃan, las cosas se caÃan, las máquinas de escribir te clavan solas y nuevamente, cientos de llamadas al número de la hora. Finalmente la chica renunció. Y adivine qué. Se acabó el problema completamente. Al tiempo después Hans Bender supo que aquella jovencita habÃa conseguido otro trabajo en donde habÃa pasado algo muy parecido. No quiero pensar lo que habrÃa ocurrido si un dÃa se enojaba con el marido, pero ese es el ejemplo clásico del poltergeist mental, producto de la actividad mental de la psicoquinesis espontánea recurrente, pero en el caso del cordero aquello era muy distinto. Y se antojaba que era una presencia de carácter demonÃaco. Pero el caso que le he presentado no es el único. De hecho, y aquà hay una extraña relación entre ambos casos. Déjeme que le lleve allá. Brasil.
29:20 En la comunidad de Jaboticabal. Está... a unas 200 millas al norte de Sao Paulo, 300 kilómetros al norte de Sao Paulo. En este lugar vive una familia en 1965. Es una familia normal y con ellos vive una niña, MarÃa José Ferreira. Esta niña tiene 11 años. No, no es hija de la familia, vive ahÃ. La familia es una familia católica, normal, sin muchos antecedentes de nada. En ese momento Brasil estaba incursionando de manera muy importante en el ámbito del espiritismo. Desde años atrás Brasil habÃa abrazado la doctrina del espiritismo kardexiano.
30:09 HabÃa una fuerte corriente y muchas personas practicaban aquello, asistÃan a grupos.¿ Se acuerda usted de Chico Javier? El medium, sensitivo, un hombre muy inteligente, muy sabio. Era un hombre muy importante ya para ese momento Bueno, en ese momento que le estoy diciendo Diciembre de 1965 MarÃa José Ferreira tiene 11 años Es una chiquilla larguirucha flaca No hay mucho más que decir de ella La madre no vive ahà El padre no está presente Asà es que está con una familia Cuando comienzan a ocurrir pequeños detalles Eran pequeñas cosas Uno de esos dÃas están sentados cuando de pronto dentro de la casa cae un tabique. Alguien ha lanzado un tabique.
31:03 Después otro tabique. Aquello tenÃa sentido. Afuera de la casa, en el patio, habÃa una pila de tabiques para construcción. Asà que no habÃa problema. Algún chistoso hizo eso. El padre de familia sale a revisar a ver de qué se trata. Observa, no ve a nadie. Pero esto se repetirÃa. Al caer la noche, venga, tabicasos por todas partes y algunos de ellos entraban a la casa, cosa que comenzó a volverse muy sospechosa, ¿sabe? Porque, aún teniendo la puerta cerrada, las ventanas cerradas, de pronto aparecÃan tabiques adentro de la casa, lo que hacÃa pensar que alguien habÃa tomado el tabique y lo habÃa arrojado adentro. Pero no, no lo pudieron ver.
31:46 Y estas agresiones siguieron, lo que provocó que tuvieran mucho temor.¿ Qué estaba pasando? Fueron con el sacerdote de la localidad quien acudió a la casa y realizó una bendición. Obviamente no les creyó. Y aquella bendición no fue realmente una liberación ni un esfuerzo de exorcismo. En su momento se dijo que el sacerdote habÃa realizado un exorcismo. Es muy poco probable. Lo que yo creo es que aquel sujeto, aquel sacerdote, oyendo estas historias de los tabiques voladores, interpretara esto como una broma y se limitó a bendecirlos. Esto provocó un problema mayor. porque apenas irse el cura aquel, aquà se desató la locura. Comenzaron a caer piedras por todas partes, a salir volando objetos. Esta situación, de hecho, se marcaba especialmente hacia MarÃa José Ferreira. Las agresiones parecÃan ser directas contra ella. Empujones, tirarla de la silla. De pronto estaba aquella chamaca ahà sentada, Muy seriecita, con su vestidito, viendo para todos lados y ¡Zum! SalÃa volando. Algo la habÃa aventado, pero no habÃa nadie que la tocara. Todos estos fenómenos se fueron sumando con otros pequeños fenómenos. De pronto, un espejo ¡Pah! CaÃa, pero estaba bien puesto. De pronto, los trastos que estaban ordenados, que acababan de lavar, salÃan volando.
33:13 Y se hacÃan pedazos. Esto provocó un enorme temor. Y comenzaron a preguntar por aquà y por allá, obviamente,¿ qué está pasando?¿ De dónde salió esto? No entendÃan muy bien si esto tenÃa que ver con MarÃa José o no. En ese momento el fenómeno parecÃa atacar a la familia en su conjunto, la casa. Preguntando un poco aquà y un poco allá, se enteraron que el dentista de la localidad, Joao Volpe, era un espiritista y era un hombre sensitivo, era un hombre que entendÃa estas cosas. Tras visitar la casa, llegó a la conclusión de que sà que habÃa un problema. Pero no solo un problema, sino que el problema tenÃa que ver con MarÃa José, con la niña. Asà que les ofreció algo. La llevarÃa a su propia casa, con su familia, para poderla observar de cerca y poder ver qué estaba pasando allÃ. La casa donde estaba aceptó aquello, todo el mundo estuvo de acuerdo. y MarÃa José fue a la casa del doctor Volpe. Los primeros dÃas fueron tranquilos, sÃ.
34:24 Simplemente estar en la casa le cayó bien, la comida, la atención, le fue cayendo muy bien. Volpe se dio cuenta de que quizá todo era producto del lugar donde estaba, estaba incómoda, no lo sé, quién sabe qué se habrá imaginado. Lo que es un asunto delicado es que pocos dÃas después de haber llegado a la casa, comenzaron a aparecer piedras. Comenzaron los fenómenos nuevamente. Es difÃcil saber exactamente cuándo, porque algunos de los fenómenos comenzaron muy tenuemente, como si apenas fueran llegando estos compañeritos de MarÃa José. Pero de pronto ya no solamente fueron pequeños detallitos, sino cosas más fuertes.
35:11 Otra vez golpes, piedras, cosas que caÃan. Una de las piedras que fue lanzada era una piedra de más de 3 kilos, casi 4 kilos. Simplemente no habÃa manera de que MarÃa José hubiera tomado aquello y lo hubiera lanzado. Era algo demasiado pesado como para esta niña flacucha de 11 años. Estos fenómenos crecieron. Ya no solamente no se eliminaron, sino que crecieron y comenzaban a pasar cosas muy raras. En una reunión familiar, de pronto, una piedra apareció Del techo. Como si se hubiera materializado y comenzó a caer y se rompió y salió en dos direcciones opuestas. Un fenómeno que no tenÃa explicación, no tenÃa lógica, no coincidÃa ni siquiera con las leyes de la gravedad. Aquello habÃa bajado lentamente, se habÃa partido.
36:04 Cuando recuperaron las dos piezas y las acercaron, se unÃan. Era muy extraño. Joao Volpe llegó a recoger 312 rocas. 312 rocas. Esta situación se salÃa de control por todas partes. Volpe intentó con su cÃrculo espiritista hacer pases magnéticos, es decir, imponer manos, hacer sus rituales, pero no parecÃa funcionar muy bien. Y sabe algo, además esto era especialmente engañoso.¿ Y por qué le digo que es especialmente engañoso? Porque de pronto... la niña comenzó a recibir regalitos. Y se sentÃa feliz de la vida, por supuesto, una niña con muchas carencias.
36:52 De pronto se imagina que quiere un dulce, un caramelo, una golosina, y aparece. Volpe fue testigo de esto, de cómo aparecÃan pequeñas cosas. Un dÃa van caminando, y mientras van caminando va con ella una niña que lleva un broche muy bonito. A MarÃa José le gusta aquello. y comenta que le gustarÃa tener uno ella misma, y acto seguido a sus pies aparece uno, nadie lo habÃa visto, no estaba ahÃ, apareció. Por supuesto, este proceso es una especie de engaño, si usted lo piensa bien. Esta niña probablemente se habÃa visto sorprendida, asustada, tenÃa miedo, y obviamente en esa condición no aceptarÃa. Recuerde usted que muchos de estos temas de oscuridad tienen que ver con la voluntad del individuo para que esa entidad entre. Esto significa que una persona necesita dar su consentimiento para que estas entidades tomen el control, ya sea de su cuerpo, de su entorno, etc.
37:52 Y eso parecerÃa ser, si usted lo piensa bien, el hecho de que esta niña pensara que era un dulce y le apareciera un dulce, era un engaño, porque después de esto los problemas fueron creciendo al grado que, bueno... Volpe pensó, Joao Volpe, que esto se debÃa a que la niña MarÃa José Ferreira era sensitiva, era una medium natural, una medium de nacimiento, y esto hacÃa que las presencias fueran atraÃdas, buscando contacto, buscando comunicación, buscando resolver sus cosas, buscando algo. Eso fue lo que él intuyó y pensó que esto se podrÃa trabajar. Si la enseñaban, si llegaba a aprender cómo controlarlo, podrÃan superarlo, pero no fue asÃ.
38:41 Y no solo no fue asÃ, sino que después de los regalitos, pasados unos 40 dÃas de que habÃa llegado a la casa de Volpe, las agresiones se volvieron especialmente siniestras. Eran agresiones muy violentas. HabÃa momentos en los que la chica repentinamente comenzaba a llorar y comenzaba a sangrar por una herida. Herida violenta. Pero también habÃa un fenómeno, y en eso, los dos casos, el primero que le he relatado y este, tienen algo muy en común. Un dÃa la niña comenzó a quejarse de un dolor insoportable en la pierna. Cuando la revisaron, encontraron que tenÃa agujas clavadas. SÃ, agujas clavadas. Eso significa que, de alguna forma, algo habÃa tenido el cuidado de injertar la aguja Y hundirla. No estaban visibles. Estaban hasta adentro. Fue algo terrible. Simplemente extraerlas fue terrible. Hubo quien pensó que ella misma lo hacÃa.
39:42 Estoy viéndolo a usted. Ahora mismo. Y viéndolo a usted. Que seguramente están pensando que la niña tenÃa escondidas unas agujas y se las iba clavando en la pierna. Para llamar la atención. Para ganar prestigio. Para lo que sea. Hay personas que tienen el sÃndrome de Munchhausen. Y se lesionan y se inventan historias para recibir atención. Sé que usted está pensando eso, pero 55 agujas en una pierna es un poco excesivo. SÃ, me escuchó bien. 55 agujas. Le sacaron 55 agujas. Las lesiones eran profundas. Fue algo muy, muy doloroso.
40:22 Pero se repitió. SÃ, dÃas después volvió a ocurrir lo mismo. Pero además esto iba creciendo. Las agresiones ya no solamente eran este tormento con agujas, sino cortes, jalones, arrancarle mechones de pelo. Esta situación estaba a punto de estallar. Joao Volpe no entendÃa por qué no funcionaba nada de lo que hacÃan. Todo lo que intentaban no funcionaba. Intentaron enseñarle cómo controlar su mediunidad, pero esto era diferente. A tal punto que la situación se descontroló por completo. Y un dÃa mientras está en la escuela, está tomando su lunch, es la hora del descanso, está comiendo con unas compañeritas, cuando de pronto una de ellas señala que está saliendo humo de la ropa de MarÃa José Ferreira. La niña se mira inmediatamente y comienza a gritar, porque se le está quemando el vestido. De inmediato una maestra que está por ahà cerca se lanza a apagarla, se está quemando.
41:27 Repentinamente su ropa comenzó a arder. Pensaron que se habÃa incendiado, pero no encontraron nada. No habÃa nadie cerca que tuviera algo con que prenderle fuego. Este era un efecto piroquinético tremendo, pero simultáneamente. Mientras MarÃa José Ferreira está en la escuela quemándose, en la casa del doctor Joao Volpe, su habitación comienza a arder súbitamente. No hay nadie en la casa, más que el propio doctor. Cuando se da cuenta que hay humo en su habitación y entra, Se da cuenta que está quemándose su cama. Corre, toma una almohada para intentar apagar aquello y se da cuenta de algo peor. La almohada está ardiendo de dentro hacia afuera. No puedo explicarlo bien.
42:14 Fueron sus declaraciones, pero el fuego habÃa iniciado simultáneamente en el cuerpo de la niña y en la habitación, en la casa del doctor. El doctor se quemó gravemente las manos. La niña tuvo quemaduras también y tuvieron que atenderla pero no encontraron el origen del fuego. A pesar de que se interrogó a los compañeritos, fueron a buscar a ver si habÃa un fósforo o algo, no habÃa nada. No parecÃa que alguien hubiera encendido el fuego que estaba quemando a la niña. Desesperado, Volpe decide buscar ayuda. En ese momento y en la población de Uberaba, Chico Javier habÃa cobrado fama. Chico Javier era un hombre muy querido Era un hombre fuerte, era un hombre que trabajaba y que atendÃa gratuitamente a las personas que iban a consultar cosas.
43:07 Era un sensitivo. Utilizaba la escritura automática. En fin, van allá con MarÃa José Ferreira y la atienden, la reciben inmediatamente. Se da cuenta que algo está muy mal con esta niña. Comienza una sesión para saber qué ocurrió con la niña, qué es lo que habÃa pasado. Y durante esta sesión se le revela algo Verdaderamente extraño porque aquella presencia o aquellas presencias señalan que MarÃa José Ferreira habÃa sido bruja en otra existencia y habÃa ocasionado mucho mal. Ya sé que suena muy raro, pero Chico Javier fue lo que dijo, que en otra existencia esta niña habÃa sido una bruja que habÃa provocado mucho daño a las personas y esas personas a las que habÃa dañado la habÃan seguido hasta esta existencia en forma espiritual para cobrar venganza. Y esto era el castigo por lo que habÃa hecho. Y no se irÃan. Chico Javier declaró todo esto. Durante algunos dÃas estuvieron visitándolo, hizo oraciones, pero él era un sensitivo. No era alguien que pudiera curar. Y probablemente hizo un esfuerzo enorme y parcialmente funcionó. Durante algún tiempo después de aquellos acontecimientos, los fenómenos se redujeron significativamente. No desaparecieron, no. se redujeron significativamente.
44:32 Pero de cuando en cuando volvÃan a ocurrir. La chica dejó la casa donde estaba y volvió con su madre. Alrededor de 1970 volvió con su madre. Para ese momento, una niña de unos 16 años, los fenómenos seguÃan acosándola. Pero ya guardaba silencio. Algo que pocas veces se mencionó fue la presencia de sombras. Cuando está de regreso con la madre, es la madre la que observa las sombras. En varias ocasiones serÃa testigo de estas extrañas sombras que iban y venÃan alrededor de su hija. Tal parece que lograron su cometido. Poco después de haber ido a vivir con su madre, MarÃa José Ferreira murió. La encontraron muerta en su habitación.
45:17 Las autoridades consideraron que habÃa sido de mano propia. Encontraron una botella de bebida refrescante en en la que se habÃa mezclado una fuerte cantidad de pesticida. Después de eso, la historia quedó ahÃ. Y se ha dicho en muchas ocasiones que los fantasmas no hacen daño, que hay que temerle más a los vivos que a los muertos, y en buena medida es cierto. Y de buena manera me atreverÃa a decir que en el 90% de las ocasiones es cierto. Pero no siempre. En los dos casos que le he descrito, en los dos casos principales, dejando de lado el de Rosenheim, hablamos de personas que sufrieron y que incluso murieron por culpa de un poltergeist. En el caso de la posada del Cordero, también habÃan visto sombras.
46:07 Eso se mencionó en varias ocasiones, las extrañas sombras que deambulaban.¿ Pero qué pudo haber ocurrido ahÃ? Bueno, aquà hay un detalle interesante y hay quienes relacionan ambos casos. por las agujas y las sombras. En ambos casos, las chicas fueron agredidas con agujas, alfileres que les eran clavados. Inclusive,¿ quién se atrevió a pensar que MarÃa José Ferreira no era otra que la misma bruja que habÃa asediado a la familia allá, en la posada del Cordero? No lo sé. Pero hay muchos otros casos interesantes y que han tenido esta connotación. A diferencia del caso de Rosenheim o, por ejemplo, del poltergeist de Seaforth, en donde se destapaban botellas y todo esto, aquà las actividades eran agresivas, eran ataques dirigidos contra las personas.¿ Y qué terminaron con la muerte? Asà es que sÃ, si usted me lo pregunta. Hay poltergeists que pueden matar a las personas. Por lo menos, de acuerdo con las historias que esta noche le hemos narrado.
47:19 Habrá oportunidad de platicar otros casos, por supuesto, porque estos no son los únicos, pero por este momento lo único que me queda decirle es muy buenas noches y que descansen en paz. Gracias por ver el video.
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