July 27, 2026

Encuentros fantasmales|| Relatos del lado oscuro

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Relatos del lado oscuro
Encuentros fantasmales|| Relatos del lado oscuro

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#relatos de misterio #relatos de terror #historias de miedo #asesinos #terror parapsicológio #joseramoncantalapiedra

0:00 Según se cuenta, dentro de lo paranormal, de la situación paranormal en general, la medianoche representa un cambio brusco entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. Por lo menos es lo que se creía antiguamente. No significa que así sea, simplemente es lo que se creía. Y se apoyaba esto con la idea de que las tres de la mañana es la hora favorita del demonio, lo que hace una combinación tremenda. Entre las doce y las tres de la mañana. Relatos del lado oscuro. Historias que otras mentes prefieren ignorar. Las leyendas siempre son agradables.

0:43 Para contar una noche, para espantarse un poquito. Aun cuando por supuesto puedan tener una connotación social, más que parasicológica o paranormal. Una buena leyenda... Nos lleva a una época diferente, nos lleva a pensar cosas distintas, a imaginarnos lugares en los que la gente vivía diferente. Son buenas las leyendas. Nos hacen saber cómo éramos antes. Y hasta cierto punto nos hacen conscientes de quiénes somos hoy. Pero bueno, finalmente muchas gracias. Y cada uno le iba poniendo un granito de arena. Así con frecuencia. Una historia que se contaba como algo que creían en otro país. Se volvió algo que vio don Genaro el de la tienda, que era un español que vio a los muertos. Y después ya no fue don Genaro el de la tienda, sino el compadre Pedro que platicó que había visto. Y así sucesivamente una historia que se va popularizando y que va siendo personalizada por cada quien. Eso le quita, evidentemente... Cualquier interés dentro del terreno de lo paranormal, pero la vuelve muy grata para contar una noche de tormentas y cosas al calor de una fogata, no deja de ser grato. Pero también ocurren cosas durante la noche. De hecho, dice un viejo refrán que nada bueno pasa después de la medianoche. En alusión a que a esa hora es

2:17 cuando ocurren las cosas trágicas, cuando suceden los accidentes peores, cuando hay toda clase de cosas relacionadas con los noctámbulos, los borrachos, etc. Es bastante cierto aquello. Algo sí es muy correcto de pensar y tiene que ver con las historias de las personas con lo que han narrado en torno a los horarios en los que han sucedido fenómenos. Muchos de los fenómenos se dan en ese periodo de tiempo, entre las doce y las tres de la mañana. Tiene mucho que ver con los ritmos circadianos. Una persona que está en plena vigilia, que está plenamente consciente y totalmente protegido de todo por la coraza del consciente, reduce esa coraza entre las doce y las tres de la mañana. Si esa persona coincidentemente está despierta en ese horario, si casualmente anda en la calle en un lugar donde hay Alguna fenomenología propia del sitio muy probablemente sea un susto.

3:19 No es que ocurra exactamente dentro de ese horario, pero en ese tiempo, en ese periodo de tiempo, una persona ya bajó la guardia, ya no está totalmente en sus cinco cabales y sentidos, sino que ya está un poco desgastado. Esto permite estar en una situación en la cual se es más perceptivo hacia aquello que conscientemente no veríamos. Por eso hay tantas historias en esos tiempos, que no todos, no claro que no. Las personas que son más sensibles ven esto de día o de noche, y pueden estar platicando con una persona muerta y no darse cuenta, y así sucesivamente. Otros, si no están en el horario adecuado y en el lugar adecuado, jamás van a ver nada.

4:04 Es curioso, pero si usted nunca ha estado en un lugar en donde hay un incidente paranormal ya de por sí, No salir de noche o de madrugada, probablemente nunca vea nada. Ni perciba nada. Pero, de lo contrario, seguramente le tocará conocer alguna cosilla por ahí. Y si es usted muy sensible, bueno, pues seguramente sabrá que esto no tiene hora, ni tiempo, ni lugar, sino que en cualquier parte siempre habrá una presencia. Sí, estamos aquí. Somos nosotros. Y ellos también están aquí. Y también fueron como nosotros. Solo que algunos... Al morir, toman un camino y se van más allá, hacia un lugar del que ya no hay vuelta. Un lugar en el que se presume se va a estar muy bien. Pero algunos deciden no ir más allá. Y esos algunos, que también fueron como usted y como yo, se quedan atrapados por aquí. Sigue pasando el tiempo y llega un momento en el que no saben cómo irse. Han perdido esa habilidad, han perdido la brújula para poder seguir su camino. Y la única forma de seguirlo es que alguien nos ayude.

5:13 Quizá por ello buscan a las personas, por eso buscan ayuda de alguna forma, y tratan de contactar con amigos, con conocidos, o simplemente con quien pueda verlos. Un poquito para pedir ayuda, y que de alguna forma puedan seguir adelante. Es triste, sí, claro que es triste. Este tipo de fenómenos suelen ser muy duros, porque además cuando las personas que llegan a verlos se dan cuenta de esto, llegan a darse cuenta que están hablando con un muerto. Aunque eso es un poco más difícil. Le voy a platicar una historia que me platicaron aquí en Puebla. Hace algunos ayeres tuve oportunidad de trabajar en la zona de San José, posteriormente en la zona donde está el Museo de Santa Mónica.

6:00 Y tuvimos la fortuna de conocer personas muy agradables. Una de estas personas vivía en un edificio donde tuvimos oportunidad de trabajar en la azotea. Era un hombre ya mayor. que había trabajado durante muchísimos años como una especie de guardia de turno. La fábrica en la que trabajaba, también ubicada dentro de la ciudad, tenía horarios que iban de las ocho a las seis, y luego de las seis a las once, a las doce. A él generalmente le tocaba el turno de la noche, era un hombre solo. Alguna vez, hacía muchísimos años, había estado casado, pero la mujer lo dejó, por alguna razón, y nunca más volvió a casarse. y nunca más volvías a ver a nadie.

6:42 El edificio en el que trabajábamos era un edificio cuyo mayor espacio estaba dedicado a almacén. Un edificio de unos tres o cuatro pisos, no recuerdo bien, pero la gran mayoría del espacio estaba ocupado como almacén de telas, de productos, de todo tipo de cosas, y solamente en la parte de hasta arriba. Había esta especie de departamento, por cierto, muy agradable, Eran dos pequeñas habitaciones con una salita, un baño y una cocina, en un lugar tranquilísimo, arriba de un edificio lejos de todo el barullo, totalmente protegido, aislado del resto del mundo, y ahí vivía este señor. Por supuesto, coincidíamos con él con frecuencia, y la plática se fue dando.

7:28 Y finalmente alguna vez comentábamos, si no era peligroso, cuando había sido velador, el salir de noche y venirse caminando, porque... A esa hora no había transporte. Puebla hace todavía 20 años, a las 10 de la noche ya no había nada. Esta historia que le estoy platicando ocurrió hace más de 40, así es que imagina usted que Puebla era aquella que no había nada. Él nos platicaba que no, que realmente no tenía miedo de los pandilleros y de más gente que había salido. En los años 70 aparecieron pandillas, pero para su buena suerte él conocía por nexos familiares a dos o tres de las cabecillas de estas pandillas. Y en las ocasiones en las que lo habían intentado molestar, siempre les decía el nombre de estas personas y lo dejaban en paz. Incluso, en más de una ocasión, al verlo pasar los pandilleros, lo acompañaban. Además les regalaba unos cigarrillos y, de vez en cuando, también les invitaba unos tacos en una taquería de la esquina, dinero nunca. Eso sí no. Siempre les decía, si quieren cenarse un taco conmigo son bienvenidos, pero no me pidan dinero. El caso es que, en cierta ocasión, relataba que, saliendo después de las doce de la noche, cerca de las doce treinta, comienza a caminar hacia su departamento, este departamento lindo que le estoy platicando, y en un cierto punto del camino ve a lo lejos a un muchacho grandote. Se va acercando y lo ve, y se

8:59 ríe y le dice,¿ qué pasó, Chabelo? Le decían Chabelo por el personaje de la televisión, pero también porque se llamaba Isabel. Se ríe de él y dice,¿ qué estás haciendo aquí solo?¿ Dónde dejaste a tu bola de tales por cuales cuates? Chabelo sonríe y se le queda viendo. Sé que te comió la lengua el ratón. Ándale, ven, te vamos a cenar unos tacos. Acompáñame. Chabelo era un muchacho enorme. Él lo describía como un tipo de unos dos metros de altura y más de ciento veinte kilos de peso. Con frecuencia a Chabelo lo llamaban para golpear gente. Por el tamaño, la fuerza, lo llamaban a eso. El caso es que Chabelo no le contesta, pero se viene caminando detrás de él. Y se ríe de él y le dice, ah, Chabelo,¿ qué pasó contigo?¿ Por qué te dejaron solo? ¿Qué, se fueron por ahí o qué cosa?

9:48 Pero Chabelo de por sí nunca hablaba. Entonces llega este hombre, a mitad de la cuadra, se cruza la calle para entrar a la taquería. Y cuando voltea ya no está Chabelo. Bueno, ni hablar. Se habrá ido por ahí. Había pasillitos llenos de malvivientes en la mitad de la calle, por ahí. Ese seguro se metió con sus cuates por ahí, alguna porquería. Total, este hombre cena lo que tiene que cenar y se va a su departamento. Al día siguiente, él se levantaba temprano, finalmente, para ir a traer cosas, para ir a dejar pedidos que atendía en una tienda. Dada la hora de irse a la fábrica, se va a la fábrica. Estando allá, a las doce, doce y cuarto de la noche, vuelve a salir. Y esta vez se topa con otro grupo de compañeros, de pandillas. Lo saluda cortesmente, lo saludan, le decían el abuelo. Al abuelo lo saludan y demás. Le decían, anden, le vamos, acompáñenme. Pero no quieren ir con él. Uno de ellos le dice que no, que esa noche no, que esa noche tienen que hacer algo. Bueno, total, se va a su casa como siempre. Día siguiente lo mismo, las rutinas, cuatro o cinco días, sin ningún problema. Una de esas noches va volviendo por ese mismo camino de siempre.

11:09 Y vuelve a ver a Chabelo. Y lo topa. Chabelo está como recargado en la pared, con toda su estatura como recargado. Y se acerca y lo saluda. Le dice, Chabelo, buenas noches.¿ Qué haces ahí tan solito? Vente, acompáñame. No sea que me pase algo, ándale, vas a ser mi guardaespaldas. Va caminando y siente cómo viene Chabelo detrás de él. Le vuelve a preguntar qué hace ahí tan solo, que acababa de ver el día anterior o unos días atrás a la pandilla y no lo había visto. Que si ya se iba a enmendar y ya iba a ser un buen muchacho, que si quería él le conseguía un trabajo. Chabelo, como siempre, no contestaba. Total, el abuelo, como le decían a este señor, se vuelve y lo mira y le dice, Chabelo, Te lo digo en serio. Puedo hablar con el patrón y te va a dar un buen trabajo. Eres un hombre muy fuerte, puedes trabajar bien. Deja la pandilla, no te trae nada bueno, deja esto. Chabelo está agachado con la cabeza, como bajada la barbilla. Como si estuviera escuchando. Total, le dice, bueno, hoy si me vas a acompañar o me vas a dejar solo. Pero no hay respuesta. Chabelo no contesta. Lo único que nota él es que se veía particularmente blanco. Hasta pálido. Se imagina que viene todo drogado, porque era algo muy común. Estos muchachos se drogaban con lo que hubiera, con activo, con marihuana, con lo que fuera.

12:39 Totalidad tristeza. Ver al muchachón, aquel que podía ser alguien en la vida, se da la vuelta y se mete al puesto de tacos donde ya estaba abonado, esperando que lo alcanzara o algo, pero cuando se asoma ya no está. Le pasaría lo mismo... Una semana después, se lo topa otra vez en el mismo trayecto. Está ahí recargado y al acercarse le vuelve a decir lo mismo.¿ Qué pasó, Chabelo? Hoy sí me vas a acompañar. Ándale. Acompáñame que tengo miedo. Fíjate que la otra noche vi a unos vagos que no conozco. Si me ven contigo ya sé que no va a pasar nada y por ahí cenas algo que te veo pálido. Chabelo agacha la cabeza como en señal afirmativa, pero no avanza. Se queda ahí. El abuelo le vuelve a decir, oye, si lo que quieres es pedirme el trabajo ese, fíjate que yo ya lo platiqué con el capataz y me dice que sí. Que hablemos con el patrón y que te va a dar un trabajo. Vente mañana conmigo. Paso por ti, yo sé dónde vives. Total, le echo un rollo, pero Chabelo solo mueve la cabeza un poquito. El abuelo le dice, bueno, como quieras, pero ya deja el vicio, muchacho. Comienza a caminar. Se da la vuelta como para decirle, tómalo en serio. Y en ese momento Chabelo levanta la cara, con un gesto muy, muy triste. El abuelo de pronto nota algo muy raro en aquello. Y ese gesto tan triste, tan... Total, se va, pasa con la señora aquella que estaba abonado en los tacos,

14:11 cena algo y le comenta. Dice,¿ notó usted el muchacho con el que estaba yo hablando? La señora le dice que no, que la verdad no se fijó. Dijo,¿ no lo vio? Estábamos afuera, del otro lado de la calle. Me tuvo que haber visto. Entonces se para y ve desde donde está el mostrador de la señora y dice, estaba yo parado allá afuera. Dice, no, usted sí lo vi, pero¿ con quién estaba? Dice, un muchacho muy grandote. No, no lo vimos.¿ Cómo no lo van a ver? Habían estado un par de minutos platicando, no había sido tan rápido el asunto. Esta persona nos narraba que él se siente como raro en ese momento porque además la cara de Chabelo... Lo dejó muy sorprendido. Él siempre se acordaba del muchacho grandotote aquel con una sonrisa muy aniñada. Pero esa noche lo había visto tan desmejorado, tan triste. Incluso se le quedó la idea de que se veía verde. Total, le vuelve a insistir. Mire, señora, yo estaba ahí parado.¿ A poco no me vio? No, lo vio usted que estaba parado, pero no vio a nadie más. Es molesto aquello.

15:15 Se va a su casa ya, a dormir. Dos días después... Viene de regreso y se topa con la pandilla, pero es su sobrino, no sé qué parentesco tenía con el hombre que estaba ahí como el jefe de la gavilla aquella de vagos. Lo saluda cortesmente, le da un abrazo, saluda a los demás vagos, porque los conocía a todos. Incluso les comenta, oigan, ya pónganse en orden, muchachos, no sé qué. A ver, vénganse, acompáñenme, vamos a cenar algo. Y otra vez le dice el pariente aquí, le dice, no, no, no, este... No, tío, vamos a ir a otra cosa.¿ A qué vas a ir? Si tenemos que irle a romper su... a unos cuates de tal parte. Bueno,¿ y por qué vas a ir a hacer eso? Por lo del Chabelo. No, hombre, no me digas Qué le hicieron a Chabelo?¿ Cómo está? Está muerto. Este hombre se queda muy sorprendido y dice, hombre, qué barbaridad.¿ Cómo va a ser eso?

16:14 Dónde lo están pelando, etcétera? El pariente, el pandillero, se le queda viendo y dice, no, tío, ya tiene muchos días que lo velaron. Dice,¿ cómo que lo velaron? Pues si le habrán hecho eso, habrá sido ayer, antier, cuando mucho. Dice, no, tío, ya tienen un par de semanas o más que lo velaron. No, usted que lo mataron hace quince. Dice,¿ cómo que lo mataron? Él acababa de estar dos días atrás hablando con Chabelo. Total, aquella gente no entiende muy bien lo que dice este personaje. Después de un rato sigue su camino. Cuando va llegando a la puerta de donde vivía, era un edificio, entonces había una puerta de lámina, había un mundo de escaleras para llegar allá. Y ve que Chabelo está del otro lado de la calle.

17:02 Lo alcanza a ver. Y siente claramente cómo se siente. Se da cuenta que está muerto. Y se lo acaban de confirmar. Se cruza la calle, decía él, no me pregunte de dónde saqué los calzones para hacerlo, y se reía. Pero si hoy me pasara me haría pipí del susto, pero en ese momento me crucé la calle. Cuando llegué del otro lado solo le dije, Chabelo, voy a pedir por tu descanso. Era un hombre muy religioso, él siempre iba a misa y nos platicaba que la iglesia fulana. Total contaba que él se fue a la iglesia varios días a rezar, a rezar y a rezar por el alma de este muchacho. Ya no lo volvió a ver. Bueno, verlo no, pero sentirlo sí. En cierta ocasión que venía solo en la calle se topó con un montón de vagos a los que no conocía. Sintió mucho temor, pensó que lo iban a asaltar. Pero los vagos, a pesar de que pasaban por donde él estaba, se hacían como de ladito, como de ladito. Él volteaba a ver si había algo atrás de él, pero nunca vio nada.

18:07 Pero cuando llegó a la esquina no pudo evitar decir gracias, Chabelo, porque sintió claramente... que venía con él. Historias de medianoche. Y es interesante esto que le platicaba del pariente este ahí en el centro. Fue un tiempo que estuvimos ahí trabajando muy grato por todas las historias que escuchábamos. Pero no es tan raro esto. Fíjese que hay otra experiencia que nos relataba. Un hombre que fue terriblemente vicioso murió ya hace unos cuatro o cinco años. Este sujeto le decían la calavera. No es porque fuese un personaje de película ni mucho menos, sino por el grado de deterioro físico que tenía. Según comentaban algunos trabajadores que le conocieron cuando todavía trabajaba. Era un cargador, era un machetero, descargaba camiones de yeso en los años ochentas. Y era un hombre tremendamente fuerte. Solo que para poder descargar, solo... varios camiones de yeso al día. Solía consumir una enorme cantidad de enervantes, marihuana para ser precisos, y se fue consumiendo.

19:23 Cuando yo lo conocí, en los años noventas, la calavera era efectivamente una calavera. Los huesos de la cara eran espantosos, prominentes, casi calvo en su totalidad, con unos pocos pelos largos. Era un espectáculo muy desagradable verlo. Llegaba a pedir una colaboración y, bueno, siempre había algo disponible que darle. pero también a platicar. Ya no tenía muchas personas que lo escucharan, entonces solía buscar con quien platicar y tenía muchas historias que contar de su vida, de por qué había caído en eso. Pero quizá la historia que más me llamó la atención era una historia paranormal. La calavera relataba que había vivido en muchas partes de México y también en Estados Unidos. El hecho es que en cierta ocasión Viajan hacia el norte de la República y el pollero les hace una trastada y los deja en alguna parte. No sabe exactamente por dónde, si en Culiacán o en las afueras, porque además como él consumía muchas cosas, no sabía ni siquiera dónde estaba.

20:30 El caso es que una mañana despierta se da cuenta que está solamente acompañado por otro tipo en un lugar que no le es familiar en medio de la nada. Era una especie como de hueco en una carretera, una especie como de alcantarilla. Nada más dos personas y sin nada. Sin dinero, sin maletas, sin nada, y el pollero no estaba, y los demás de la caravana tampoco estaban. Solo él y el otro tipo. El caso es que, bueno, sale de aquel agujero y ve a una cierta distancia un pueblito o una pequeña parte de la ciudad Y su primera idea es pues ir a ver qué conseguía. Tenía mucha hambre, tenía muchísima sed. Le dice al otro, oye, pues si quieres vamos. Vamos a ver qué encontramos. El otro le pide que por favor vaya a él. Total que se va. La calavera contaba que él se fue al pueblo y consiguió algo de comer por ahí. Básicamente lo robó y trajo también un par de botellas de agua.

21:36 Total que llegó al lugar donde estaba con este cuate. Y le convida algo y están ahí simplemente sentados. Él estaba pensando cómo regresarse. Sabía que había un conocido suyo en aquel rumbo, pero no sabía dónde. Total, la abstinencia de droga también provoca en ellos muchas cosas feas. Las famosas,¿ cómo le llaman? Chinguiñas. Una cosa así. Le dan un nombrecito ellos, que es básicamente el síndrome de abstinencia. El caso es que empieza a temblar, a sacudirse y a empezar con un frenesí tremendo. Y le dice al otro cuate que lo ayude, que le eche una mano o algo, pero el otro cuate como si nada. En un cierto momento, al día siguiente, no puede caminar, porque parte del problema es que la abstinencia también les lleva a perder el control muscular y provoca un montón de cosas, ¿no? Está solo en medio de la nada, bueno, con aquel tipo, pero aquel tipo no se ve muy prometedor. Total, pasan dos o tres días en los que no puede moverse de ahí. No toma nada, está delirante, grita, se golpea.

22:49 Pasado ese momento tan duro, sale a buscar algo, algo que meterse. No tanto comida ni bebida, sino algo para meterse. Ya sabe dónde buscarlo. Va hacia la zona más fregada que encuentra y pregunta y pide. Total, en una de tantas, alguien le dice, oye, sí, pero mira... Te voy a dar lo que quieres, pero tienes que cruzarte con este otro cuate y llevar cosas del otro lado. Cosas era un decir, obviamente era droga, vaya usted a saber dónde estaban exactamente. El caso es que le dice, oye, hay otro cuate allá donde estoy yo, deja que lo traiga y nos vamos los dos. Pensando en que así ganarían más y tendrían más hierba, básicamente. Sí, sí, sí, vete y tráetelo. Se regresa a aquel agujero a buscar al compadre que tenía ahí. Y el compadre aquel está ahí sentado. Dice, vente, vámonos.

23:44 Vamos a hacer un viaje hacia el otro lado. Y ya de ahí nos separamos. Ya tú te vas para lo tuyo y yo para lo mío. Nos van a dar dinero. Mira, anímate, no sé cuánto. Total, el otro cuate le hace la seña de que sí. Ellos habían quedado, iba a llegar la camioneta. en algún momento de la tarde a recoger para llevar cerca de la frontera, y ahí cada quien ya cruzaba guiado con un tipo, ¿no? El caso es que ya les había dicho dónde pasaran por él, no querían que fuera a la ciudad, les dijo, bueno, pues ahí pasan por mí y ya de ahí nos vamos. El caso es que llegan estos cuates, se baja uno y le grita por su nombre, porque había dado el nombre, le decían la calavera después, se asoma y le dice, sí, ya voy. Sale y le grita al otro, súbete, vente. Total, no sale nadie. Y el que viene con la camioneta le dice, pues apúrale, porque no podemos estar aquí. No podemos quedarnos aquí y esperarlos. No, espérate, ahí viene mi cuate.

24:44 Es como que ahí viene, pues que salga ya. Y en eso empieza el otro a quejarse del olor, de que huele muy mal. Este cuate, la calavera, le contesta que, pues, ha de haber por ahí un perro muerto. Se asoman y según contaba él, lo que estaba muerto era su compañero. En realidad estaba muerto y podrido. Con 40 grados de temperatura, el cadáver estaba totalmente corrompido. Pero él había estado hablando con él. Le había hecho la plática y lo veía que se movía, que le contestaba. Pero la calavera no había consumido drogas en muchos días. Ya había pasado los efectos más fuertes de la abstinencia. Y sin embargo, no estaba vivo aquel tipo, llevaba muchos días muerto. De hecho, era muy probable que ese tipo ni siquiera fuera en la misma caravana que la calavera, sino que estaba ahí muerto de días atrás y él ni siquiera se dio cuenta de eso. Decía que se movía, que hablaba, que si bien no quería salir de ahí, pero sí hablaba y todo.¿ Qué era? Buena pregunta. Los fenómenos paranormales obviamente no reconocen personas y en muchos casos suceden este tipo de eventos. Las personas lo viven y quizá usted o

26:15 yo podamos dudar a veces. Por ejemplo, en el caso de la calavera que contaba esta historia, cualquiera pensaría que el sujeto estaba completamente drogado el 90% del tiempo. Solo Dios sabe qué cosa había visto en el momento que pensó que estaba vivo el compañero. Ni siquiera se debe haber dado cuenta que estaba muerto. Pero es difícil saberlo. En otros casos, este tipo de situaciones se vuelven mucho más difíciles de negar. Cuando las personas son personas, digámoslo así, evidentemente íntegras. El hecho de que un vagabundo contara una historia podría no ser creíble Pero cuando las personas que cuentan los sucesos son personas con un nivel de credibilidad alto, Entonces se vuelve muy complicado.¿ Y a qué me refiero? Bueno, una historia que contaban hace algunos años también, que incluso nos platicaron aquí en Relatos del Lado Oscuro, tenía que ver con algo parecido.

27:18 Una persona, a quien por cierto conozco en persona y que sé que es una persona muy cabal y muy capaz, eternamente saludaba a su vecino. Este señor Entre otras cosas es una persona, actualmente vive todavía, es una persona muy religiosa, muy creyente sobre todo, no tanto metido en la iglesia, sino una persona muy creyente. Y una persona muy íntegra, no toma, no hace mayores espabientos, es un sujeto muy trabajador. Bueno, hoy en día ya está retirado, pero era un sujeto de lo más trabajador. El caso es que tenía a su vecino de toda la vida, tenían 40 años de ser vecinos, se llevaban muy bien.

28:01 Y siempre se topaban en las mañanas al salir a trabajar y siempre se saludaban. Eso era normal completamente. Una de esas mañanas él se levanta como siempre, sale y ve al vecino. Pero el vecino no se ve listo para irse. Normalmente salían juntos. Pero en aquella ocasión el vecino se veía diferente. Habían platicado de que el vecino ya se iba a jubilar, pero no sabía cuándo y no había tenido oportunidad de platicar. Así es que cuando lo ve que ya está con esa facha un poquito diferente, lo primero que piensa es, vaya, ya se jubiló y está en casa tranquilazo, qué gusto. Asunto que lo deja satisfecho y contento. Se despide, le hace una seña, el vecino hace una señita más ligera, más discreta y se va.

28:51 Por la tarde cuando él vuelve del trabajo, otra vez se topa al vecino. Era normal y lo vuelve a ver parado afuera, con la misma apariencia. se despide y se mete a su casa porque va muy cansado. Así durante los días siguientes, muchos días, ve al vecino, en general con la misma apariencia. Inclusive un día cuando sale de casa para ir al trabajo, se regresa, en lugar de subirse al auto, se regresa y le dice a su esposa, oye,¿ qué la esposa del vecino no estará? Porque está igualito, sí, todos los días que lo he visto está vestido igualito, ya ves que siempre es muy pulcro. Su esposa le dice, hombre, quién sabe, a lo mejor no está. Y no le ha permitido, no le ha dado tiempo de cambiarse. Algo le hubiera pasado. Total, sigue viéndolo.

29:40 Pero lo sigue viendo muy raro. Él decía que notaba algo inusual. Por ejemplo, el rostro particularmente como alargado. Con una expresión más bien arisca. Un poquito como chueca la cara. Y en un día le comenta a su esposa. Y dice, oye, fíjate que está muy raro el señor de junto. No quieres marcarle a su esposa y preguntarle cómo están. Me da miedo porque lo veo pálido y me da pena sobre todo no estar informado. Para poderles ofrecer algo, si hay que ir por un medicamento, estar pendientes de un médico en la noche, cualquier cosa, ve, háblale, háblale. Total, la señora marca el teléfono y nadie le contesta. Dice, bueno,¿ dónde está? En la noche les vuelve a marcar y nadie le contesta, pero en la noche ya lo había visto.

30:33 O sea, él vio que estaba el hombre este, pero no contesta el teléfono. Total, va y toca el timbre, pero la señora, la esposa del hombre aquel, no sale. Y tampoco el hombre aquel, aunque él lo había visto, había visto que ahí estaba. Pasan los días y aquello se vuelve raro porque hay momentos en los que lo ve, por ejemplo, en la calle. Pero vestido exactamente igual. Un día narraba este señor que él da la vuelta a la esquina, ya muy cerca de donde trabajaba, y ve a su conocido parado en la calle. Pero vestido así, muy informal, muy feo. Y lo primero que viene a la mente es,¿ qué hace aquí?¿ Me habrá venido a buscar?¿ Necesitará algo? Estaciona su auto, se baja y cuando lo busca ya no está. Ese tipo de cosas no le prestan tanta atención como el nerviosismo. Él tenía un nerviosismo fuerte de pensar que estaría enfermo el vecino de tantos años y él no podía ayudarlo porque no lo sabía.

31:33 Así es que vuelve a intentarlo y vuelve a intentarlo. Una tarde, él está con su esposa sentado en la sala de la casa y oye en un auto que llega. Se asoma y es la esposa que está llegando y trae algunas cosas. le acompaña uno de los hijos grandes. Así es que este hombre sale y le dice, hombre,¿ cómo está usted? Qué gusto verla. Oiga, yo quería platicar con usted algo. Dice, ay, la mujer aquella respira así como raro. Dice, yo quería platicarle de su esposo. Fíjese que lo he visto triste últimamente. La señora le dice que sí, que sí, sí ha estado triste, sí. Este hombre le insiste, le dice, oiga, pero... Pero es que diariamente lo veo, incluso hasta con la misma ropa, ya nos preocupó, ya ve que él siempre ha sido muy pulcro.

32:25 La señora aquella le dice, bueno, pues, no sé. Pero están bien, todo bien. La mujer le dice, es que no sé de qué me está hablando. Pues de su esposo. Lo he notado muy raro, pero bueno, si usted no lo ha notado, fíjese, va a ver. Sí, sí, por eso, pero no entiendo. Este hombre se queda muy raro. Y en eso sale la esposa... Y se juntan las dos vecinas. Dice, pero,¿ claro de qué? Total, la vecina está muy, muy extraña. Y cuando aparece, la esposa le dice, oye,¿ es que nadie les dijo nada?¿ De qué? De mi esposo, fulano de tal. No, no, no,¿ qué pasa? Si estaba enfermo.

33:10 Y se voltea este hombre y le dice a la mujer, ya ves, te dije que estaba enfermo. Por eso se veía tan demacrado. La mujer esta le dice, no, no está enfermo, señor, mi esposo está muerto. Se voltea y le dice, perdón, ¿cómo? Sí, mi esposo está muerto. Ay, qué pena, hombre, debe de haber sido algo muy rápido, debe de haber ocurrido apenas. La señora aquella se le queda viendo y dice, perdón, pero mi esposo tiene más de un mes de estar muerto. Él lo acababan de ver la tarde anterior y lo habían visto durante días, pero sabe que es lo peor. La vecina no se quedó. La señora llegó, sacó cosas, sacó ropa. Vaciaron la casa unos días después. Ellos vieron cómo la estaban vaciando, cómo se llevaron muebles, cómo se llevaron todo. Porque la viuda no quería estar en esa casa ya. Le daba horror y luego el vecino, diciendo que había visto al difunto, peor.

34:04 Ya no quería estar ahí. Así es que se van. La casa se queda vacía, le cuelgan un letrerito de se vende. Se atarda en venderse mucho tiempo. Pero seguían viendo al vecino. Claro que cuando se asomaba este señor nos contaba que él cuando se asomaba y veía que estaba ahí, no salía, se esperaba. Les daba mucho miedo. Incluso llegaron a contactar con un sacerdote para que fuera a bendecir, aunque fuera desde afuera el lugar. Le hicieron una serie de misas y oraciones por el descanso de aquel hombre. Alguna cosa debe de haber habido que lo detuvo. Y esa cosa pues finalmente ya no fue importante y siguió su camino. Pero contaban eso, que no era un asunto de una sola vez, sino algo que habían visto muchas veces durante muchos días, inclusive ya sabiendo que estaba muerto, lo seguían viendo. Curioso. La fenomenología como tal puede tener algunas variantes, pero en general se repiten mucho las historias, porque los fenómenos finalmente, al igual que los seres humanos, son...

35:12 diferentes unos de otros pero comparten muchas similitudes. Es normal entonces que alguien haya visto algo y esa historia se parezca a la de otra persona que ha visto algo similar. Lo interesante es que a veces los fenómenos pueden darse durante periodos prolongados de tiempo y en otras ocasiones no. En ocasiones puede prolongarse durante días, inclusive sabiendo que se trata de un fenómeno particular. Vuelve a repetirse, como si pidiera algo. Claro que puede tratarse de eso. Puede tratarse de una llamada de atención para algo. Exactamente el qué es muy difícil de saber. Y además, el fenómeno se presenta de muchas formas. Hay fenómenos que son totalmente silenciosos.

36:00 Me refiero a fenómenos paranormales, es decir, apariciones de personas muertas que se pueden ver, pero no hacen ningún sonido. Existen otros fenómenos por el contrario, que provocan ciertos sonidos, pero no se trata de voces, sino de sonidos incluso ambientales, pero que no permiten un nivel de comunicación. Y finalmente hay estos fenómenos que suelen ser parlanchines y que se expresan claramente, inclusive que suelen declarar cosas, anunciar cosas o simplemente comentar cosas. Estos fenómenos en general tienen esas pequeñas diferencias, pero al final del día se trata de lo mismo.

36:46 Personas que han fallecido y que se puede hasta cierto punto encontrar evidencia de que estuvieron ahí por datos, por comentarios, por cosas que dijeron estando ya muertos y que las personas no tienen forma de saberlo. Es el caso clásico de una persona que recibe la visita de un fantasma. De un pariente muerto que le informa que hay un tal documento en tal caja, de la cual ni siquiera saben que existe. Y gracias a eso se recupera algo. La fenomenología es muy variada. Y tiene características que vuelven apasionante al escuchar los relatos. Saber qué ocurre más allá también es una deuda que se tiene con nosotros mismos.

37:31 Porque es algo que compartimos todos. Pero además se vuelve muy interesante verlo. Exactamente qué pasa después de la muerte es muy difícil de precisar. No se sabe si está el túnel de luz, si hay una película de tu vida, si de pronto te aparecen las opciones que tienes y puedes escoger una. Es muy difícil precisarlo. Aquellos que se van no suelen hablar de lo que hay allá. Es curioso. Suelen hablar de lo que ya no tienen de aquí. Esa es una... cosa que ocurre con frecuencia cuando hay algún tipo de contacto y se da una comunicación, suelen referirse a cosas de acá, no de allá. Solamente en unos pocos casos los contactos, los sensitivos que han entrevistado a estas presencias han podido hablar del más allá. Tal es el caso, por ejemplo, de Río del Tiempo en Brasil.

38:26 Cuando Anabela Cardoso, a través de la transcomunicación instrumental, contacta con estas gentes que le relatan cosas de allá, pero al mismo tiempo le piden cosas de aquí. Es duro, ¿no? Son personas que tras la muerte se quedan atrapadas en un solo sitio, no pueden seguir por cualquier razón que sea, y además pierden la dimensión de la vida. Es dramático, claro. Hay otros casos también en los que no ocurre de esa forma. Hemos platicado cientos de ellos. Pero en algunos se da este contacto prolongado, curioso, que permite saber muchos detalles. En otros casos las apariciones son parlanchinas, como le decía.

39:10 Estas apariciones parlanchinas suelen hablarle a la persona justamente en el ámbito previo al sueño. Es una curiosidad que tiene esto. Y suelen pedirles cosas, aunque no sean personas que sepan nada de ellos. suelen pedirles cosas. Esto también, bueno, el tiempo nos permita. Hace poquito, realmente tiene unos meses, conocí a una persona que tuvo una experiencia paranormal de esta índole. Y todo comienza cuando se mudan a vivir esta señora y su esposo a Mérida. Estando en Mérida, rentan una casita chiquita, no sé exactamente en qué barrio, pero era una casa pequeña muy fresca con un huerto enorme atrás.

39:55 Pero a los pocos días empiezan a ver que había cositas raras. La señora era sensitiva, de por sí era medium. Cuando llega a la casa está lo primero que siente es que hay alguien más. Pero después de unos días se da cuenta que no es alguien, sino son varias personas que están ahí, pero al mismo tiempo no. El hecho es que un buen día, según contaban, esta señora decide hablar con las presencias que estaban ahí. y preguntarles que por qué estaban ahí. Había una persona fallecida que estaba ahí atrapada que decía que era porque algo no había podido resolver con su esposa. El detalle es que nunca encontraron quién era. La presencia, a pesar de que le preguntaban algún dato, algún nombre, nunca lo reveló. Y por lo tanto, no podían hacer nada. Después había otra presencia, también varonil, muy rara, que casi no hablaba y tenía la cara de aflicción. Esa presencia pudieron darle luz con mucha facilidad. Era una persona que había fallecido sin percatarse del todo de su óbito y además con mucho miedo.

41:07 No se atrevía a seguir su camino por miedo a quedarse perdido. A él le gustaba este mundo. Le dieron luz, pudo salir adelante y seguir. También había otra presencia que ellos decían que era un hombre, pero no estaban seguros, porque era un silencioso. Este, lo único que hacía era ir y venir. Le preguntaron muchas veces si podían hacer algo, nunca contestó. Cuando esta pareja, la sensitiva y su esposo abandonan Mérida, que ya se regresan a la ciudad de Puebla, Se despiden de sus presencias, pero realmente no habían podido resolver nada. Tenían un par de años de estar ahí y nunca lograron saber ni siquiera los nombres. Decían que era algo muy frustrante. Así suele ocurrir, por supuesto. En fin, es una temática extensísima que podríamos tener tema para muchos programas, para muchos días. De hecho, tenemos varios cientos de programas contando historias, relatando las cosas.¿ Y sabe algo? Cada día encuentro nuevas historias, alguien me platica algo. Es curiosísimo eso.

42:15 Aún personas que se consideran a sí mismas escépticas tienen alguna pequeña experiencia por ahí. Muchísimas gracias por su compañía esta noche. Muy buenas noches y que descansen en paz. Relatos del Lado Oscuro