Ted Bundy || Relatos del lado oscuro (Podcast)

Es un tipo guapo, simpático, con aspiraciones políticas. Pero es un asesino serial. Relatos del lado oscuro nos lleva a recorrer el macabro sendero de un asesino que se hizo famosos por ser el asesino guapo, simpático y amable... pero al fin, un asesino.
S s. S. S. S. S. Relatos del lado oscuros, seres, extraños, sucesos, inexplicables, historias que otras mentes prefieren ignorar. El cuatro de enero de mil novecientos setenta y cuatro, en una casa de estudiantes cerca de la Universidad de Washington, en el norte de los Estados Unidos, las chicas que viven en la parte alta escuchan ruidos raros que provienen de la parte baja. Diversas habitaciones están ocupadas y les llaman la atención. Aquello es inusual. La joven que habita ese espacio, esa habitación es Johnny Lenz, un pseudónimo que se ha aplicado durante años y que era una persona muy tranquila. Asà es que, después de un rato de escuchar aquello tan extraño, una de las jóvenes decide bajar para ver qué ocurre. Al empujar la puerta con la luz que se filtra desde el pasillo se lleva a una impresión espantosa. Sobre de la cama se encuentra su amiga Johnny, una chica de dieciocho años, normal, estudiante, agradable, simpática, afecta a contar bromas. Una chica de cabello largo, visiblemente muy guapa, está tendida sobre de la cama con el rostro cubierto de sangre, con lesiones espantosas sin ropa tendidas y sobre de la cama herida de formas muy variadas y casi no respira. En ese mismo instante, otra de las chicas está marcando la policÃa que cuando aparece, interviene y encuentra que la chica está en estado crÃtico. El traslado al hospital más cercano revelarÃa lesiones muy graves en el cráneo producto de los golpes que habÃa recibido con una pata de la cama. Pero eso no es todo. HabÃa sido atacada sexualmente y habÃa sido molestada mediante la introducción de unos resortes en su cuerpo. Las lesiones fueron tan crÃticas que pusieron en riesgo su vida y durante todo el resto de su existencia sostendrÃa secuelas de aquel ataque en el sitio. Sin embargo, no hubo evidencias útiles. La chica habÃa caÃdo desmayada cuando recibió el primer golpe. No pudo ver al atacante. No supo en qué momento habÃa sido atacada. Los horarios que relataban las compañeras no eran concluyentes. No arrojaban ninguna información. En pocas palabras, no habÃa ninguna pista la policÃa en ese momento consideró que podrÃa haber sido un intento de asalto, que habÃa salido mal o quizá algún adicto a las drogas que buscando algo, pensando que las chicas jóvenes tendrÃan algún tipo de narcóticos. Sólo Dios sabe se habrÃa introducido ahà y habrÃa hecho toda esta fechorÃa en un arranque de ira. Era difÃcil explicar por qué alguien habrÃa atacado con tanta hazaña a una persona. Pero antes de que tuvieran más teorÃas o más hipótesis, ocurrÃa otro incidente. La policÃa recibÃa una llamada. El treinta y uno de enero de mil novecientos setenta y cuatro, una joven habÃa desaparecido. Se trataba de una chica igualmente universitaria, Linda anne Hilly, una chica de veintiuno años muy destacada. Ahora mismo está viendo usted su fotografÃa en la pantalla para mil novecientos setenta cuatro. Linda es el alma de la fiesta. Es una estupenda estudiante, Es una chica que dedica todo su tiempo a cosas interesantes. Es muy buena esquiando. Pero además, cuando las personas prenden el radio para escuchar el noticiero y el reporte del clima, la voz que se escucha es la de Linda ann Ayer. Es la chica que da el clima, sobre todo en relación al esquÃ. Es afecta al esquà y le gusta dar el reporte en la estación de radio local. Es estudiante de psicologÃa y está estudiando psicologÃa porque cuando termine quiere dedicarse a atender niños con algún tipo de discapacidad psicológica o con problemas de aprendizaje. Es una persona que busca esto. Además, como usted ha visto en la foto, es una chica muy guapa, muy agradable, muy activa. Aquel dÃa habÃa salido a cenar con unos compañeros y un amigos, pero habÃa regresado temprano porque Linda siempre se levanta a las cinco treinta a m esto porque tiene que ir a la estación. Y aún cuando no tiene que ir a la estación, se levanta muy temprano para ir a hacer deporte y cosas de estas. Es una persona increÃblemente activa ese dÃa. Sin embargo, algo diferente ocurre cuando dan las cinco treinta de la mañana. El despertador comienza a sonar. Su compañera de casa escucha como siempre lo escucha el despertador, pero indiferente porque esta vez no hay quien lo apague. Habitualmente. Después de que suena una vez linda oprime el botón y apaga el despertador y se escucha como hace un poco de ruido, se mete a bañar y se va. En esta ocasión el despertador continúa sonando y sonando y sonando. Es un despertador de cuerdas es que sigue sonando. Aquella chica es su compañera de casa baja entra a la habitación de Linda y apaga el despertador. Es obvio que Linda no durmió ahÃ. La cama está perfectamente tendida y acomodadita. Todo este en orden. Es curioso porque su compañera de casa habÃa estado con ella durante la noche. HabÃan estado platicando y viendo la televisión antes de que Linda se fuera a dormir y no mencionó nada de que fuera a salir o a hacer alguna locura. Es una chica inteligente, es además insociable, pero no harÃa locuras como escapar a mitad de la noche. Mientras esta chica está en eso suena el teléfono y es de la estación de radio están buscando a Linda. Le preguntan a ella si ya salió, a lo que responde sÃ, seguramente ya va en camino, porque no está en su habitación la joven. Aquella sigue con su dÃa a dÃa y todo sigue igual por la tarde. Sin embargo, vuelve a sonar el teléfono. Esta vez son los padres de Linda quienes están llamando para preguntar si sabe dónde está Linda, porque habÃan quedado de verse para cenar en casa. Los padres de Linda viven un poco más allá. Está un poco alejado de la universidad y ella habÃa optado por irse a vivir por su cuenta cerca de la universidad. Asà es que los padres llaman para preguntar por qué lo llegó a cenar. Pero esta joven no sabe nada. Los padres se trasladan a ver el dormitorio y cuando llega en la mamá, lo primero que observa es mi hija. No tiende la cama. Es un amor, pero no es ordenada y esta habitación jamás la dejarÃa. Asà por qué tendió la cama. Cuando la madre se acerca, Además, nota un detalle Cómo han acomodado la cobija, la colcha, etcétera? Cómo la han acomodado ella? No hace eso. Esta cama no la tendió Linda y se pone muy nerviosa marcan a la policÃa que envÃa un detective. Cuando el detective llega, le parece muy obvio que Linda se fue con el novio a pasar una noche de pasión o alguna cosa similar, porque todo está en orden. No se ve que esté roto nada hasta que finalmente levanta la colcha y se percata que falta una de las Sábanas, pero también fue una de las fundas. Y en una de las Sábanas, en la Sábana inferior, hay una pequeña mancha de sangre a la altura de donde irÃa la cabeza cuando da la vuelta a la almohada. Se percata que la parte de atrás de la almohada hay otra marca de sangre en el lugar donde estarÃa la cabeza. Cuando abren el clóset la madre revisa rápido y se percata que falta una muda de ropa completa, pero el camisón de su hija está colgado. Cuando lo revisan, notan que tiene salpicaduras de sangre en diferentes partes, salpicaduras que son consistentes con alguien que fue golpeado y ha sangrado. Comienza la preocupación y la preocupación, sin embargo, no lleva nada. Las autoridades no tienen ninguna evidencia en lo que encuentran ahÃ. Es obvio que algo ocurrió con Linda, pero no hay forma de saber qué fue lo que sucedió. En realidad, su cuerpo serÃa encontrado en las montañas. Un poco más de un mes después, para el tres de marzo, fue encontrado. Estaba semidesnudo. Encontraron cerca de ahà parte de la ropa que faltaba encontraron cerca De ahà la sábana ensangrentada, linda habÃa sido asesinada a golpes. La habÃan golpeado en la cabeza hasta matarla. TenÃa el cráneo prácticamente destruido, pero habÃa claras señales de una agresión de carácter sexual. El problema es que ninguna de las pistas que se podrÃan recolectar en estos casos era útil. Es mil novecientos setenta y cuatro. No pierda de vista eso. Los códigos genéticos aún no se pueden analizar. Aún no hay ciertos datos de identificación positiva de un atacante. No hay una base de datos como tal. No hay forma de saber qué fue lo que ocurrió en realidad, salvo algo que impactan mucho a las autoridades de Washington. Esta joven estaba en su habitación dentro de una casa cerca del campus universitario de la Universidad de Washington y habÃa sido brutalmente golpeada, abducida de esa habitación, llevada en algún medio y arrojada en un lugar remoto. Cómo habÃa ocurrido eso sin que nadie se diera cuenta. Por supuesto, algunos dÃas después, las autoridades comienzan a relacionar los ataques. El de Johnny Lenz se parecÃa mucho la mecánica del ataque la violencia, los golpes tenÃan cierto parecido, pero no habÃa forma de cotejar códigos genéticos, por lo que la policÃa no tiene claro qué fue lo que ocurrió. Y, sin embargo, durante los dÃas siguientes comenzarÃan a aparecer otros reportes que muy pronto se volverÃan alarmantes. Durante la primavera y el verano de mil novecientos setenta y cuatro la región de Seattle, de Washington, de Tacoma, toda esta zona comenzarÃan a vivir una especie de de paranoia. Los reportes de chicas desaparecidas se iban incrementando, chicas que de pronto se desvanecÃan en medio de la nada, incluso a plena luz del dÃa, jovencitas que se encontraban en el estacionamiento de la universidad y de pronto nadie más. Las vio chicas que estaban cerca de un lago con otras personas y de pronto desaparecen sin dejar huella bueno. Es un decir porque conforme pasan los dÃas, comienza la búsqueda y comienzan a encontrar cosas verdaderamente aterradoras. Yanis Ott y Denice Noslond fueron encontradas cerca del lago Samamish. Ambas habÃan sido asesinadas brutalmente a ambas las habÃan matado a golpes en la cabeza con un objeto contundente ambas habÃa señas de que habÃa habido alguna suerte de ataque sexual. En otros de los acasos, los cuerpos no eran recuperados tan rápidamente y con el paso de los dÃas, cualquier posible evidencia se habÃa perdido, salvo la mecánica del ataque y, por supuesto, una cierta similitud. En todos los casos las chicas eran parecidas. El atacante no atacaba al azar eso. Conforme pasaban los dÃas, se hacÃa más evidente. Todas las chicas seguÃan más o menos un mismo perfil, Mujeres jóvenes de cabello largo delgadas con facciones finas, todas ellas de tez clara, ya fuera trigueñas o de cabello oscuro. Normalmente no atacaba a personas afroamericanas ni personas rubias. TenÃa una tendencia especÃfica este asesino seleccionaba a sus vÃctimas y las cazaba literalmente. Ninguna de las jóvenes tenÃa relación con otras, es decir, no eran amigas, no eran primas, no tenÃa ninguna vinculación una con otra, salvo que tenÃan un parecido fÃsico, lo que hacÃa pensar a los detectives que el atacante actuaba de manera intempestiva. Era un depredador. SalÃa a cazar una presa que deseaba un cierto tipo de persona. Una vez que lo lograba, se retraÃa. Sin embargo, estaba en una especie de arranque, porque las denuncias seguÃan incrementándose y la alarma, obviamente, también. Pero la evidencia era nula. Prácticamente salvo por dos o tres cosas, la primera de ellas en varios de los casos de desaparición de estas jovencitas, habÃa habido testigos, habÃa otras personas que las habÃan visto en sus últimos instantes y que se acercaron a la policÃa para relatar. Haber visto a estas jóvenes hablando con un sujeto que tenÃa el brazo enyesado, una férula o como usted gusta llamarle, como si se hubiera fracturado el brazo. En uno de los casos, el sujeto se habÃa aproximado a una joven para pedirle ayuda. Necesitaba ayuda para cargar una caja de libros y con el brazo lastimado o no ponÃa, la joven desconfió y no lo hizo. Se apartó de ahÃ, pero recordaba el incidente y tenÃa muy claro el rostro de este sujeto, al que describÃa como un tipo guapo. AsÃ, esa era la descripción. Ojos claros, sonrisa, amable, de cabello bien peinado y de apariencia limpia, pero le habÃa dado desconfianza. En otro de los casos, otro de los testigos aseguraba que el sujeto se habÃa acercado para pedir ayuda para enganchar un bote. Esto ocurrió cerca del Lago Samamish, donde aparecieron los cuerpos. En todos los casos, los testigos que habÃan eludido a este sujeto describÃan el mismo tipo agradable de apariencia limpia, guapetón de ojos claros, estatura media, manejando un vehÃculo poco común para aquel entonces, un bulls Wagen Sedán un escarabajo. En México era el auto más popular que uno se puede imaginar, pero en Estados Unidos no era tan frecuente. Asà es que ese detalle era intrigante. Quién era este tipo. Cómo es que se movÃa con tanta soltura, porque varios de los incidentes habÃan ocurrido dentro del campus universitario. Las autoridades reúnen a los posibles testigos y elaboran un retrato hablado. Además de esto publican una noticia de prensa en los medios donde informan sobre la posibilidad de que éste sea el atacante y de que maneje un automóvil folks Wagin Sedán es mil novecientos setenta y cuatro. Alrededor del mes de agosto, la policÃa no tiene más pistas, salvo aquello cuando de pronto suena el teléfono del otro lado de la lÃnea. Hay una joven mujer que dice creer que su novio es el asesino. Imagine usted esa llamada la joven que pide por favor, no le pregunten su nombre. Dice que ella tiene un novio que se parece al del retrato hablado y que maneja un folk Wagen. Pero además tiene cierta desconfianza, porque en ocasiones él ha salido toda la noche y no regresa sino hasta la mañana sin decir a dónde fue o qué fue a hacer. Pero cuando ella ha escuchado de los crÃmenes, le parece que algunas fechas coinciden con los dÃas en los que su novio no ha estado en casa. La policÃa le pide que, por favor, venga a la ComisarÃa y traiga fotos de su novio. Esta chica aparece lleva consigo fotografÃas que entrega a los detectives a suber. Los detectives llaman a los posibles testigos a los que les enseñan las fotos, pero en uno de esos macabros vuelcos del destino. Ninguno reconoce las fotos. Ninguno de ellos identifica al atacante en esas fotos, por lo que la policÃa decide que esa no es una pista válida. Agradece la ayuda y sigue adelante. Bueno. Es un decir en realidad no tiene nada, pero obviamente, el atacante se ha dado cuenta de que algo está ocurriendo. Ha visto los medios, ha visto la prensa, algo le ha hecho pensar que ya lo están identificando, por lo que comienza a actuar cada vez más lejos. Sale de Washington y se dirige a Utah, en donde vuelve a atacar en esta ocasión es Carol the Runch. Carol D. Runch es una joven de dieciocho años que cubre perfectamente el perfil delgada, cabello largo. Es una chica además muy agradable, es amigable, sobre todo eso, es amigable, es atenta, pero al mismo tiempo es una mujer de cierto carácter. El dÃa ocho de noviembre de mil novecientos setenta y cuatro, Carls de Runch está en una librerÃa dentro de un centro comercial, Está buscando un libro, haciendo cosas. Ahà cuando de pronto aparece este sujeto de apariente sea normal y le dice que si puede salir al estacionamiento, porque le parece que intentaron abrir su coche y quiere que lo revise para ver si no le falta nada. La joven alarmada deja el libro y acompaña aquel sujeto, suponiendo que es algún tipo de guardia del centro comercial. Ella declararÃa después que se imaginó que lo lógico es que los guardias es un centro comercial, vayan de civil. Asà es que lo acompaña hasta llegar al estacionamiento en donde ella es la que se acerca al auto. Lo revisa, abre la puerta, mete la cabeza y le dice no no falta nada. Abre el maletero, revise el interior. No no falta nada. Vuelve a cerrarlo, pero este hombre le insiste. Lo mejor será que me acompaña a la ComisarÃa y levantemos una denuncia. Ella le parece razonable, aunque no está muy segura de qué va a denunciar. No falta nada cuando va a acercarse al coche aquel hombre le dice no, Señorita, no es correcto que lo maneje. Preferido que lo deje ahÃ, por si hay alguna evidencia. Suba a mi auto yo la llevo. A ella le dio una desconfianza horrible. Y sabe por qué le dio una desconfianza horrible, porque era un Volkswagenzendan. No es que el auto fuera motivo de desconfianza, pero es que ella ya habÃa escuchado algo por ahà acerca de ese sujeto que habÃan descrito y le da mucha desconfianza por lo que se volteo le dice perdone cuál es su nombre. A lo que este sujeto se volte y le dice soy el detective Roseland quiere ver mi placa. SÃ, saca, una placa, se la muestra y la vuelve a guardar aún con desconfianza. A ella se acerca al auto, el tipo abre la puerta y o sorpresa, le falta un asiento para ir en ese auto tiene que ir sentada en la parte de atrás. El sujeto se sube, se acomoda, arranca y avanza exactamente en dirección opuesta de la ComisarÃa. Ella sabe perfectamente cómo llegar a la ComisarÃa. Carol es una persona muy, muy preparada y que sabe como moverse sola. Asà es que le sorprende que arranque a gran velocidad en dirección opuesta a lo que le dice oiga dónde vamos tranquila, vamos a la ComisarÃa. No la ComisarÃa. No es para allá, es para el otro lado. Bájeme inmediatamente. Bájeme aquel sujeto comienza a manotearle y la amenaza con golpearla con un fierro que lleva en la mano. Ella sigue gritando y manoteando, tratando de controlarlo de alguna forma. El sujeto saca un arma y le dice o te callas o te mato aquà mismo. Carol se detiene un instante, pero acto seguido se vuelve a lanzar a la defensiva. Es una luchadora. No está dispuesta a irse asÃ. Nada más asà es que el sujeto tiene que orillarse de tener el auto baja. Tiene consigo unas esposas de las que se colocan a los delincuentes en las muñecas y sujeta a Carol le pone en una de las manos, pero cuando intenta ponerle la otra, Carol lo golpea fuertemente en los genitales. Es una luchadora y no se va a rendir asÃ. Es que lo obliga con un golpe y acto seguido sale corriendo. Se cruza la carretera y está a punto de que la atropelle Un coche que viene pasando con dos personas adentro. Es un matrimonio de personas mayores que se detiene abruptamente. Ella abre la puerta y se les meta al coche les dice arranquen. Por favor. Es el asesino. Es el asesino el conductor, no lo duda ni un instante y acelera fondo el automóvil aquel avanza toda velocidad directo a la ComisarÃa en donde Carol se baja y les dice me acaban de intentar asesinar. Estuve con el asesino del Volkswagen. Los detectives están pasmados. Qué rayos es esto y ella lo tuvo a centÃmetros. Lo identifica perfectamente. De hecho, cuando llega les dice uno de sus oficiales me intentó secuestrar, pero claro ahà no habÃa ningún oficial Roseland ni nada. Cuando ya cae un poco más en cuenta. Era el asesino que la querÃa matar para su buena suerte y gracias a ese espÃritu compativo, habÃa logrado sobrevivir sin una sola lesión, sin un solo rasguño. Las autoridades envÃan numerosos autos patrulla por todas partes, pero no logran encontrar nada. El sujeto se ha escabullido. Sin embargo, mientras Carol the Runch está atestiguando y haciendo sus declaraciones e investigando, el asesino no se detiene. Tras abandonar a Caron en la carretera y ansioso, probablemente frustrado por no haber consumado su ataque se dirige a otro lugar. Es el teatro de una escuela. Observa que hay mucho movimiento de personas y hay varios autos estacionados. La directora de una función de una especie de obra de teatro está ocupada atendiendo a los chicos y viendo cosas el ensayo general en el auditorio y están los papás, los niños cuando de pronto se acerca a ella, a un sujeto que le toca al hombro y le dice oye tienes que salir algo le pasó a tu coche y quisiera que viniera a saber qué fue lo que ocurrió. La directora simplemente no quiere salir. Está ocupada y, además, no le resulta lógico. No sabe quién es este tipo. No es uno de los miembros del equipo de seguridad de la escuela, no es un padre de familia, no es nadie, ni siquiera le hace caso. No sabe quién es el sujeto. Vuelve a tocarle al hombro y le dice tienes que salir. Algo pasó con tu coche, pero ella, en ese instante siente esa extraña sensación, esa desconfianza absoluta y se mete más allá, se quita de donde estaba para que el tipo no la moleste y vuelve a ir a buscarla y vuelve a tocarle el hombre y a decirle oye por qué no sales. Hasta que ella le dice o se larga o lo denuncio, el tipo se da la vuelta y se va, pero no para siempre. De hecho, permanecerÃa fuera la espera un rato. Después, una jovencita Devi Kent sale del auditorio. Tiene diecisiete años. Estaba ahà con sus papás y con su hermano menor. Ahora tiene que salir porque va a ir a recoger a otro hermano que está en los bolos. Asà es que le dice a papá y mamá. No se preocupen. Yo voy por él y Ahorita, regreso por todos si nos vamos a cenar Jajaja. Es un encanto Dbby ahora mismo debe de estar usted viendo una fotografÃa por ahÃ. El hecho es que el tiempo pasa, los padres salen de lo que estaban haciendo ahÃ. Todos se reúnen afuera en el estacionamiento. No queda nadie más, salvo el coche de Dvil que está ahà cerrado. No se ha movido. Devin nunca llegó al auto. Preocupados llaman a la policÃa. Se da el reporte de desaparición de persona, pero no hay ninguna evidencia de qué es lo que ocurrió con Deby en dónde está el terror. Los invade obviamente, seguirÃan viviendo ese terror hasta mil novecientos ochenta y nueve. Los restos de su hija no serÃan encontrados, sino hasta el año de mil novecientos ochenta y nueve. Una vida completa, echada a perder, desperdiciada, arruinada, truncada de tajo, una chica con un futuro promisorio diecisiete años estudiante serÃa encontrada quince años después. Su desaparición fue el ocho de noviembre de mil novecientos setenta y cuatro. Las autoridades están asombradas. No tienen pistas, no tienen claridad. Saben que hay un atacante, incluso saben cómo se llama Tedh, pero lo único que saben no serÃa sino hasta que Carol de runch ampliarÃa sus declaraciones algún tiempo después que sabrÃan que lo habÃa identificado. La falta de comunicación entre autoridades de Washington y autoridades de Utah harÃa que no se pudieran ligar las comunicaciones hasta tiempo después cuando se le muestran las imágenes. Mientras eso ocurrÃa, las desapariciones continuaban sÃ. En enero de mil novecientos setenta y cinco, una mujer de veinticuatro años desaparecÃa de forma por demás extraña. Se trataba de Karin Campbell. Karin Campbell estaba vacacionando con su novio y sus dos hijos en un lugar conocido como Wildwood Lutch. Un hotel no es allá en la penumbra del bosque perdido. Es un hotel Ahora mismo está usted viendo la foto de uno de los pasillos y esa fue una de las habitaciones que ocupó Karin Candall. Una tarde están por salir de la habitación. Su prometido y sus hijos van a ir a ver un asunto. Ãl se adelanta con los chicos para subirse al auto y ella se regresa a la habitación porque se le olvidó una revista y si se tardan en lo que van a hacer, quiere llevar su revista es plena luz de dÃa, pero nunca llega al auto de regreso. Cuando el prometido regresa a la habitación, la busca no hay nada. Va a la recepción, la busca no hay nada. Al caer la noche y la siguen esperando y no hay ninguna señal de ella. Cuando llaman a la policÃa, buscan por todas partes, pero no hay ninguna seña, No hay señales de lucha por ningún lado, no hay ninguna evidencia de que algo le haya ocurrido de que se haya ido a alguna parte. Por supuesto, no escapó a ningún lado. Si ahà están sus hijos y su prometido, qué rayos ocurrió. TomarÃa algo más de un mes para que encontraran su cuerpo en proceso de descomposición, dañado por los animales silvestres a una milla del hotel. HabÃa desaparecido aquel doce de enero de mil novecientos setenta y cinco y de acuerdo con los peritajes, la autopsia y la medicina forense habÃan muerto. Ese mismo dÃa. El atacante la habÃa abducido del propio hotel, donde estaba en un pasillo del hotel. Cómo lo hizo, estaba muerta. El cuerpo desnudo en avanzado estado de descomposición serÃa encontrado. No se podÃa saber más. La situación del cadáver no permitÃa saber más, pero ahà no terminaba esto. Dentro de las vÃctimas de este asesino se encontraban generalmente chicas muy jóvenes, diecisiete a veintitantos años. En el caso del hotel del Wild Wood Luge se trataba de una mujer de veinticuatro años, pero con el mismo perfil de todas las chicas asesinadas. Otra de las vÃctimas era la hija de uno de los Comisarios en la región de mid Balle en Utah, Melisa Smith, de diecisiete años, habÃa desaparecido, igual que en Lauraimé, todas ellas de diecisiete años. La lista de personas iba creciendo. No quedaba claro si era un solo atacante, si podÃa ser una banda de atacantes. Las pruebas no eran concluyentes. Estaba empezandose a trabajar o o o or de los aspectos de medicina forense actuales. Asà es que no se podÃa conocer el código genético y aún cuando habÃa ciertos indicios, como el hecho de que en algunos de los ataques el sujeto les habÃa hablado diciendo me llamo Ted, me podrÃas ayudar. El personaje comenzó a llamarse Teth, el asesino del Volkswagen. Poco a poco se iba concertando más y más información, pero no era suficiente. Las autoridades no podÃan dar por dos razones básicas. La primera, porque la única testiga que podÃa acreditar plenamente la identidad viéndolo estaba en Utah, pero las fotografÃas estaban en Washington. Asà es que no habÃa habido la comunicación suficiente como para que Carol d Runch pudiera identificarlo. Por otro lado, el hecho de que la propia policÃa de Washington hubiera considerado como que no eran las adecuadas o no era el sujeto peligroso que estaban buscando. HabÃa hecho que no se repartieran en los Estados vecinos y que la comunicación no fuera eficiente. Aún asÃ, a veces solo a veces la suerte opera de maneras extrañas, sobre todo cuando la policÃa trabaja. Es el dieciséis de agosto de mil novecientos setenta y cinco y estamos en Salt Play City, en Utah. Un sargento de policÃa, Bob Heywarth se encuentra en su recorrido habitual. Es un vecindario. Es su zona donde él patrulla está manejando su autopatrulla. Cuando ve pasar un folks vagen Sedan pasa junto a él y le resulta poco conocido. Ese automóvil no es de ese lugar. Ãl prácticamente conoce a todo el mundo. En ese espacio de patrulla. Es su barrio y ese auto tan feo lo recordarÃa en cualquier parte, porque, además está maltratado, Está como oxidado, como de colorado quemado por el sol no lo identifica y le resulta sospechoso porque justo cuando va pasando junto a la autopatrulla, el sujeto mira de reojo al policÃa sospechosamente y avanza. Por supuesto, el saja sargento Heward da la vuelta a su autopatrulla y se dirige para allá. Ilumina con las luces altas para ver la matrÃcula y al darse cuenta de esto, el conductor del folk wagen apaga sus luces para que no pueda leer la matrÃcula y escapa toda velocidad. Por supuesto que Heward no tiene mucho empacho en darle alcance. Un automóvil folkspagen Sedan no es exactamente un vólido y menos en los años setentas, y este que ya estaba medio maltratado. Peor, el autopatrulla poderoso lo alcanza enseguida, el tipo sigue saltándose máforos, cruzando como loco hasta que llega un punto en una gasolinera donde se detiene y enseguida le cierra el paso Heyward, acto seguido. Otros dos autopatrullas se incorporan. El sujeto se baja y dice perdón oficial. No no identifique que era usted un patrullero. Yo estaba escapando de alguien mira. Aquà está mi identificación y entrega su identificación y acto seguido. Le piden el registro del auto que entrega. Sin embargo, Heyward no se queda con las ganas y pide permiso para inspeccionar el auto. El sujeto no tiene otra alternativa más que aceptarlo. Y tras regatear un poco y a regañadientes aceptarlo, los policÃas abren el auto y en su interior encuentran un juego de esposas, un pica hielo, una máscara de esquà de tela, una especie de pasamontañas, una barra de hierro que no es para ese auto, ese automóvil, para cambiar las llantas, utiliza otro dispositivo. No, esa barra de hierro es una llave de tuercas para cambiar llantas de un vehÃculo grande. Porque está ahÃ. Inmediatamente comienzan a preguntar cosas y deciden detenerlo. El nombre del sujeto Ted Robert Band, Theodor Robert Band le suena cuando lo llevan a la ComisarÃa. Inmediatamente comienzan a preguntar cosas, a investigar, a contactar aquà y allá. El sujeto es originario de bermonts pero estaba viviendo en Washington. La licencia de ese Washington, por lo que contactan a las autoridades de Washington, quienes comienzan a jalarse los pelos, porque resulta hacer que ellos sabÃan quién era Ted bondy tenÃan fotografÃas, tenÃan un reporte de una persona que creÃa que ese era el asesino y ahora lo habÃan detenido en south Lake City, en Utah, con los elementos que la policÃa sabÃa que habÃan usado en los crÃmenes. Quedaba claro que la mujer que habÃa llamado por teléfono y habÃa entregado las fotos tenÃa razón, estaba en lo cierto. Pero ahora, varios meses después y por lo menos veinte chicas asesinadas la policÃa que allà en cuenta de que se habÃan equivocado horriblemente, tenÃan al asesino. No habÃa duda alguna. Era simple. Lo iban a enjuiciar Washing también lo iban a enjuiciar en Utah. TenÃa crÃmenes en los dos Estados y también tenÃa un crimen encolorado. Comienzan a unir pistas, a sumar datos, a reunir evidencias. Se vuelve muy evidente todo hay pistas pequeñas, como, por ejemplo, una marca de sangre del mismo tipo de Tead bondy Carol the Ruch. Cuando se defendió lo habÃa rasguñado y habÃa hecho cosas que habÃa sangrado sobre su ropa, con lo cual pudo acreditar el tipo de sangre. Pero además, también los testigos que habÃan visto al sujeto del brazo enyesado lo pudieron identificar la novia, aquella chica que valientemente habÃa hablado y habÃa pedido el anonimato. Cuando lo capturan, se acerca y le preguntan si tiene algo más que decir y comienza a declarar sÃ. Siempre pensé que era muy raro, porque él tenÃa yeso del que se usa para hacer enyesados de brazos y muchas veces encontré un juego de muletas con ndo. Pero él nunca ha necesitado eso, ni nunca se lastimó por qué las tenÃan. El mundo se le venÃa encima y es asà como ya capturado. Era interrogado y comenzaba a declarar y a señalar cosas. En un principio se declaró inocente, por supuesto, cuando fue llevado a juicio con carl Dr. Runch, aseguró que no tenÃa idea de quién era esa mujer y no sabÃa por qué lo estaba acusando. Pero conforme se adentraban en las investigaciones y se presentaban los periciales y se demostraba que las heridas en la cabeza de las vÃctimas eran coincidentes con la herramienta que habÃan encontrado en su auto y se podÃan acreditar dos o tres cosas más. Entonces tuvo que enfrentar la realidad de que lo tenÃan cautivo y termina ahà la historia. No, por supuesto, estando en presión, se harÃa evidente quién era este. Sujetos de cinco veintiocho años, inteligente con preparación académica. HabÃa estudiado para psicólogo y también para abogado. Era un sujeto de buenos modales, ágil para responder, amable para contestar, también inclusive se podÃa considerar simpático. Era fácil hablar con él y fácil que se relacionara con las personas llamaba la atención porque además, era un sujeto que practicaba esquÃ, que habÃa practicado esquà acuático, que gustaba de los deportes republicano, habÃa participado en el Partido Republicano como apoyo para las elecciones. Era un sujeto que tenÃa una apariencia muy diferente cuando esta en prisión, comienzan a hacerse los estudios psicológicos, por supuesto, para saber quién rayos es este tipo y los diferentes análisis que se la realizaron en un principio muy contradictorios. Hubo quien aseguró que tenÃa un trastorno de personalidades muy triples, pero después todo eso se desechó. El sujeto era plenamente consciente de lo que hacÃa. No tenÃa ningún trastorno de origen orgánico, es decir, no tenÃa una decisión cerebral. Neurológicamente estaba bien psicológicamente, era un tipo inteligente, aunque no en exceso, No era un súper dotado ni excedÃa a nadie. Era un tipo ágil mentalmente que respondÃa con facilidad. Era un sujeto que, además, no era neurótico, no padecÃa de alucinaciones ni de ningún tipo de psicosis, no era adicto a las drogas, no tenÃa ningún tipo de adicción, tampoco al alcohol, ni mucho menos deportista. Ni siquiera era tabaquismo el que sufrÃa. Era un tipo común. Por qué entonces ocurrÃa todo eso? Conforme avanzan los diferentes procesos del juicio. Se hace muy denso aquello porque algunas de las evidencias no son tan fuertes, pero otras son muy claras. Por ejemplo, ciertas fibras que fueron encontradas en su coche, evidencia clara de que la ropa de una de las chicas habÃa estado allÃ, pero no sólo eso, también algunas fibras de la ropa de bande que habÃan sido encontradas en otro cuerpo. Empieza a complicarse más hasta el punto en el que él mismo pide ser relevada toda la asistencia legal que tenÃa y él mismo llevar su juicio. Es abril de mil novecientos setenta y siete. Para cuando esto ocurre. Han transcurrido cerca de dos años entre que fue capturado. Comienzan los procesos y al punto en el cual rechaza las asistencias legales propias del Estado, corre a la defensa que habÃa contratado y se defiende el mismo. Es abogado puede hacerlo asÃ, es que asume su propia defensa. Esto significarÃa que podrÃa viajar desde la prisión del Estado hasta la Corte para investigar en la biblioteca. Eso era un privilegio para este punto. Está llevando su juicio en colorado, por lo que el traslado es hacia la Corte en aspen pero es un sitio común. Hay gente común y corriente. Yendo y viniendo, asà es que él le pide a los guardias que, por favor, le permitan ir vestido normalmente sin el traje de presidiario, para no incomodar a las demás personas. Y claro, si se pudiera que no llevara grilletes en las manos y en los pies, estarÃa mejor, porque va a llamar la atención y a incomodar. Es tan hábil al manejarse entre las personas y su plática es tan amable y a veces es tan considerado que logra convencerlos de ir Asà y asà es como lo llevan desde la prisión, en donde se cambia, se pone ropa normal, se pone zapatos, lo llevan a la Corte, en donde en la librerÃa se supone que está investigando para su propia defensa. En realidad tiene otro plan. Créame que tiene otro plan y lo llevarÃa a cabo el siete de junio, como muchas otras veces, una camioneta de le penitenciarÃa lo lleve a la biblioteca de la Corte. Los guardias que lo acompañan van hacia donde él se encuentra, pero están platicando por ahà bebiendo un café mientras él se pierde en medio de los estantes buscando un libro supuestamente hasta que encuentre una ventana abierta, arroja el libro y salta por la ventana en cuestión de segundos está fuera y los guardias no se han dado cuenta. Tedh corre con toda su alma hasta llegar a donde hay un autobús. Se sube al autobús con unas pocas monedas que habÃa conseguido, paga su boleto y se va un par de kilómetros adelante en medio del bosque, desciende y escapa entre los árboles. Por todas partes se ponen retenes, hay perros, hay policÃas, hay todo tipo de gente buscándolo. Ted está en los bosques. Es ágil para moverse. Sabe moverse asà es que se pierde rápido entre la maleza solos en los que hay lugares de acampar. Por lo que llega a estos sitios. No está ocupado. Se mete a vivir a una cabaña que no está ocupada y como habitualmente, estas cabañas de fin de semana albergan alimentos. Tienen ahà desde café comida. Lo que haga falta usted está de lo más tranquilo que usted se puede imaginar. Cuando sospecha que van a venir los dueños o nota que hay algún movimiento, simplemente sale por la puerta de atrás y se cambia de lugar. Otras veces es el sujeto agradable que se acerca a una mesa en un camping donde hay una familia platican le invitan a comer. Come disfruta de aquello, se roba la cartera de alguien, se la guarda en la bolsa y desaparece. Cabe señalar que Ted Pondy era un excelente ratero. SÃ, era un gran ratero toda su vida. HabÃa sido ratero toda su vida. Se habÃa robado cosas desde niño en la escuela, robaba lápices y cosas similares, siendo un poco más grande en la universidad, aún cuando tenÃa trabajo, aún cuando tenÃa algún ingreso y era un chico, sociable, amistoso querido por todos. Era sabido que a veces sólo a veces mentÃa un poquito y exageraba sus propias historias, pero también era sabido que a veces eso que llevaba puesto no lo habÃa pagado, sino que habÃa entrado un supermercado en donde lo habÃa sustraÃdo y a veces también se robaba la cartera de algún conocido. Asà es que cómo sobrevive. Eso no es problema, excepto que comienza a sentirse desesperado, estará en los bosques solo escondido. No es lo más agradable y comienza a lucubrar la forma en la que puede escapar de aquello y la mejor manera, sin duda alguna, es con un coche. A él le gusta manejar. Si tuviera un auto, podrÃa alejarse rápidamente, pasarÃa por los retenes, porque debe de haber retenes y en los retenes seguramente podrá decir que es otra persona y escapar y no lo logra. Se roba un coche, intenta escapar y lo capturan. Tras la captura, esta segunda vez, cuando intenta escapar de los bosques robándose un coche, obviamente, esta vez tienen más precauciones. La Corte no le puede limitar el que vaya a la librerÃa, dado que él mismo lleva a su defensa. Pero por seguridad, esta vez tendrá que ir con las esposas y los grilletes. Pero además, hay otra situación. Es muy amigable con todos. Cuando lo vuelven a capturar y regresa a la prisión, se disculpa con los guardias, les explica que le ganó la tentación que estando ahà el ver la ventana abierta, habÃa sido una invitación y habÃa escapado, pero que lo sentÃa enormemente. Y bueno, bueno por increÃble que parezca. Aquellas personas le tienen aprecio. Ãl sigue insistiendo en que no es como lo pintan, pero la realidad es diferente. Está llevando varios juicios y un buen dÃa lo llevan al condado de Garfield. Tiene que asistir a alguna cosa y lo encierran en la prisión de Garfield. En la celda le retiran los grilletes de los pies y de las manos y lo meten en una celda. El sujeto se sienta ahà y observa cómo los guardias de aquella pequeña prisión se van por allá. El miraso alrededor, mira a su alrededor y se da cuenta de un pequeño defecto. La celda tiene falso plafón. Sà el techo de la celda no es el techo definitivo del edificio, sino un falso plafón, un cielo raso. Asà es que, viéndose en esta incómoda situación de estar en una prisión teniendo por dónde se sube aquel hueco, trepa, acomoda la tapa que ha quitado y se arrastra silenciosamente durante un buen rato, porque la celda no llegaba hasta arriba solo al cielo raso. Asà es que este tipo se las ingenia para escabullirse y logra llegar a otro sitio dentro del mismo edificio, en donde hay otra de estas cosas que retira y baja y para su buena suerte, es un clóset. Está ahÃ, en el clóset y resulta que en ese clóset hay ropa. Acto seguido, se cambia de ropa y espera un rato después. Oye que ya no hay ruidos. Asà es que sale del clóset como cualquier hijo de vecino, se acomoda hacia como del pelo sonrÃe pone una cara de normalidad, se cuelga un gafete que habÃa por ahà y sale llevando un manojo de papeles en el brazo por la puerta principal camina y sigue adelante. Para sorpresa de todos los guardias tardarÃan quince horas en darse cuenta que se les habÃa escapado. Cuando dan la voz de alarma, por supuesto que hasta la Guardia nacional sale a buscarlo, pero para ese momento ya se escapó. Cabe señalar que con esa natural habilidad para robar habÃa conseguido una tarjeta de crédito con la que pagó un boleto de avión que lo sacarÃa de lugar donde estaba. Después, al llegar a Chicago, tomarÃa un tren que lo llevarÃa en dirección a la Florida de punta a punta de los Estados Unidos utilizando tarjetas de crédito robadas, hábil sonriente simpático, Se mueve bien en un aeropuerto. Es capaz de reunir un par de cientos de dólares en un momento y nadie sospecharÃa de este tipo que lleva un saquito, que lleva esta sonrisa, que es tan agradable y que es además muy coqueto. Se sienta con las chicas y todas se rÃen estando en Florida. Reúne dinero suficiente para alquilar un pequeño departamento. Es un huevito, es una habitación con un baño y una cocineta, pero está muy cerca de un lugar que le encanta la Universidad Estatal de Florida. Desde su ventana se puede ver el campus, los jóvenes atletas que corren, los jugadores de fútbol americano con sus equipos y la la la la? La? La? Las chicas delgadas de cabello largo que caminan. Por ahà está donde querÃa estar y por increÃble que parezca. Tiene televisión, tiene equipo de sonido, tiene ropa, tiene dinero, todo robando. Es un excelente ratero. Como le decÃa, es una porquerÃa de ser humano, pero sabe robar. Asà es que roba una televisión, roba equipo de audio, roba esto, roba lo otro y se roba un vehÃculo con un solo objetivo matar. Es increÃble, Pero en este momento tead bondy no es buscado en Florida. La policÃa de Florida no tiene ni idea de quién está ahÃ. En el norte de los Estados Unidos, la búsqueda es tremenda, el FB y todo el mundo está buscándolo, pero en Florida nadie le interesa. Piensan que es algo que pasó allá lejos. Está ahà y tiene mucho futuro. Si no se mueve, nadie lo va a detectar. Se ha inventado un nombre nuevo, esa Carles Hansen o Chris Hansen, dependiendo de la ocasión y con este nuevo nombre se mueve. Bien. Puede caminar por la Universidad con unos libros bajo el brazo como cualquier persona y da la apariencia de ser un maestro. En ocasiones inclusive se acerca a preguntar cosas. Comenta con los jóvenes qué estudias tú tal ah mira que padre. Yo estoy en psicologÃa, en tal mucha gente lo ve, pero apenas está calentando motores. Quince de enero de mil novecientos setenta y ocho estamos en una fraternidad de señoritas conocida como chi Omega. Es una casa vieja, muy antigua. Ahà viven unas cuarenta chicas. Son estudiantes de la Universidad y esta es la casa donde viven. Es una fraternidad de esas que hay en Estados Unidos. Esta zona está muy tranquila. La policÃa está segura de que no hay crÃmenes. Prácticamente no hay nada aquÃ. La gente puede andar a las tres de la mañana como si no pasara nada, y todo el mundo está muy bien. Por eso, cuando esa madrugada llegan dos señoritas a la casa de chi Omega, les llama la atención que la puerta está abierta, entran con cierta zozobra porque está abierta de par en par. Cuando van avanzando hacia la escalera de frente a ellas, viene bajando otra de sus compañeras, pero al encender la luz se pasman del espanto, del miedo de ver aquello. La joven tiene el rostro totalmente ensangrentado. Está cubierta de sangre, se tambalea gravemente. Tiene heridas horribles en la cara en la cabeza. Ambas chicas comienzan a gritar frenéticamente mientras van a ayudarla. Una de ellas corre hacia la habitación de junto, en donde encuentra otra de sus compañeras, que tiene prácticamente desprendida. La mandÃbula está inconsciente sangra por todas partes. Corre en dirección hacia el departamento en donde vive la especie de lÃder. La jefa de la casa, que está dormida, le tocan a la puerta, se despierta y dice qué ocurre. Nos atacaron un ataque esta mujer marca a la policÃa. Inmediatamente cuando llegan los policÃas y comienzan a arrastrar toda la casa, encuentran a las dos chicas heridas que son enviadas al hospital, pero en el interior de la casa también encuentran a dos chicas más muertas. Ambas fueron golpeadas en la cabeza. Una de ellas además fue estrangulada. Una de las chicas habÃa sido atacada sexualmente, la otra habÃa sido dañada de formas muy variadas. Aquello era una escena dantesca. Todos los policÃas de la región llegan ahÃ. Una de las jóvenes que habÃa entrado habÃa visto a un sujeto a escapar. El sujeto llevaba una especie de sudadera con capucha y un garrote en la mano con el que escapó. Lo habÃan visto montarse en un automóvil blanco, pero la joven no pudo dar más datos ni más detalles acerca de aquello. Simplemente habÃa quedado conmocionada. Para las autoridades locales no pueden relacionar, no no tienen información como para relacionar estos ataques con TED bondy asà es que considera que fue un asalto de alguna naturaleza, ponen en alerta y continúan ahà vigilantes mientras toman muestras y hacen un montón de pruebas. Pero todo esto que está ocurriendo ahà a una milla de distancia, eso de las cinco de la mañana, en un departamento de la propia Universidad, una joven está escuchando ruidos incómodos en el departamento de junto. Sabe que su compañera, es decir, la chica que vive en el departamento de junto, es una persona muy tranquila y estos ruidos, estos jadeos, estos golpes, le resultan por demás extraños por lo que le marca por teléfono, pero no hay respuesta. Asà es que preocupada marca a la policÃa y les dice algo está ocurriendo en el departamento de junto. Vengan pronto y pronto, es muy pronto. Están a una milla de distancias. Si es que dos autopatrullas llegan de inmediato, abren la puerta y encuentran a aquella mujer sentada en la orilla de la cama conmocionada, con una serie de golpes espantosos y prácticamente desnuda la vÃa a nada tan aquel mismo sujeto. Cuando la policÃa llega a la información que puede aportar a aquella mujer es mÃnima. Estaba dormida cuando fue atacada y está conmocionada. La policÃa, sin embargo, no puede todavÃa reconocer los ataques como obra de tead bondy porque no saben nada acerca de este tipo. Pero el atacante se desliza a mitad de la noche sin ningún problema en cuestión de apenas un rato ha quitado la vida a dos mujeres atacado de gravedad a dos más y a una quinta. Prácticamente la mata y Después de esto sigue su camino al dÃa siguiente o durante los dÃas siguientes mantendrÃa un perfil bajo. Sin embargo, el nueve de febrero de mil novecientos setenta y ocho, una niña Kimberley Litch se encuentra en su escuela. Sale de ahà y no nunca más. Es encontrada. Kimberley Lich serÃa encontrada ocho semanas después su cadáver en avanzado estado de descomposición, sus padres destruidos. La niña tenÃa doce años. Su amiga Priscila la habÃa visto por última vez hablando con un sujeto en una camioneta van de color blanco, subir a la camioneta y partir de ahà la policÃa no tenÃa más datos. Priscila habÃa visto el vehÃculo, pero nunca se imaginó que hubiera nada. Simplemente pensó que alguien habÃa venido por ella los padres estaban desesperados. No tenÃan forma de saber qué habÃa ocurrido, por qué se habÃa ido, cómo es que se habÃa subido a ese auto. El hecho es que ocho semanas después era encontrada muerta y no hay ninguna pista acerca de quién es el atacante y de pronto llega un reporte muy raro. Una chica de catorce años está parada en la calle esperando a su hermano. Está en la parada del camión. El hermano ha quedado de pasar por ella en el coche y se está tardando. Asà es que esta chica está ahà parada, cuando de pronto se detiene una camioneta blanca tipo van, es decir, una furgoneta. El sujeto que está en el interior le dice a la chica oye este soy bombero me podrÃas ayudar a respondiéndome unas cosas. Necesito saber dos o tres datos quieres venir, vamos por qué no te subes y vamos a tomar algo y me dices y demás soy bombero no te preocupes. Yo trabajo aquà en talla haz y soy bombero, etcétera, etcétera. Esta chica le da una desconfianza horrible y no se quiere subir, pero el tipo se acaba de cambiar de lugar se está acercando a ella. Asà es que está terriblemente espantada, por lo que retrocede y casualmente, en ese instante aparece el coche con su hermano a bordo. Ella camina en aquella dirección y se sube rápidamente y le dice este tipo está muy raro. Creo que me querÃa secuestrar. Creo que es un maniático. En ese momento, el hermano va siguiéndolo y toman las placas y todos los mÃnimos detalles. La chica, por su parte, ha visto la cara del atacante y hay un pequeño detalle. La chica y el chico son hijos del jefe de detectives de la fuerza policial de Tala Hazi, por lo que cuando llegan a casa, inmediatamente informan a su padre que, sin pensarlo dos veces rastrea las matrÃculas el número de matrÃcula que le han dado. Localiza al dueño que le informa que la matrÃcula fue robada, la denuncio y ya se la repusieron. Localiza la camioneta, pero era una camioneta robada y localiza las imágenes de Ted bondy porque él cree que el hombre que está atacando a estas chicas, que mató a las de chi Omega, que mató a la señorita aquella, es el mismo. Cuando le muestra las fotografÃas a sus hijos, sin dudarlo un instante, lo reconocen inmediatamente comienza una búsqueda masiva que los lleva al departamento de Ted bondy pero para este punto ya no está ahÃ. Ha escapado, se ha dirigido a Pensacola, pero además abandonó la camioneta de tal manera que no hay forma de encontrarlo. Sin embargo, en el interior de la camioneta ubican restos de tejido compatibles con la ropa de la pequeña kimber le Leach. Es evidente que estuvo en ese auto. Algunas marcas de sangre revelan también que estuvo en ese auto y hay otras fibras más que pertenecen a la ropa de alguien más. La policÃa está siguiéndolo, pero no tiene ni idea de dónde está La suerte de Ted bondy también tiene un lÃmite. Tras abandonar la camioneta blanca, decide robar un auto más apropiado y en esta ocasión vuelve a robar un folk Wagen Sedán. Pero esta vez es anaranjado. Se imagina que por viajar en ese auto, No sé qué se habrá imaginado el hecho que se vuelve a robar un Volkswagen anaranjado y vuelve a merodear las calles y, tal como habÃa ocurrido la primera vez en esta ocasión, otro policÃa le llama la atención ver ese auto que no conoce en este lugar, con este tipo al que no conoce e intenta seguirlo. Cuando el sujeto baja del auto, el policÃa lo está entrevistando y Ted bondy lo ataca y escapa. El policÃa desenfunda y dispara Ted bondy se tira al piso fingiendo estar herido. Cuando el policÃa llega a Ted bondy se levanta y lo vuelve a atacar, pero el policÃa logra someterlo a ponerle esposas y final de la historia, esta vez serÃa enjuiciado en Florida, estando allà se le acusa del asesinato de Kimberley Lech y se le comienza a relacionar con las muertes de chi Omega. Se le comienza también a relacionar con otros ataques intentos de secuestro. Mientras esto ocurre en otros Estados, comienzan a enviar información. Todo se está sumando, todo se está juntando y esta vez no tiene escapatoria en el primer juicio por la muerte de kimber le Lich. Ese sentenciado a muerte asà sin mayores preámbulos. No le voy a decir todo lo que ocurrió durante el juicio. Lo único que sà le puedo comentar es que este sujeto llegó un momento en el que perdÃa los estribos y gritaba y vociferaba desquiciado. Se dio cuenta que estaba perdido, intentó alargarlo una y otra y otra y otra vez con todo tipo de argucias inclusive llegó a casarse estando en pleno juicio dado que se le negó la licencia de matrimonio por el Estado de Florida al ser reo condenado a pena de muerte o en proceso de ser condenado, no se autoriza, pero resulta ser que durante el juicio numerosas personas que venÃan venÃan a verlo como si fuera un show, como si fuera un circo, como si fuera un rock star. Era un maldito asesino desgraciado, sin ningún tipo de remordimiento, sin ningún tipo de empatÃa, que habÃa descartado a jovencitas con un futuro promisorio, como si fueran bas sólo para su propia diversión. Esto era una verdadera basura humana y no no merecÃa nada. Sin embargo, en pleno juicio, llevando su defensa, solicita que pase al estrado. Un testigo es una mujer. Al estar en el estrado, comienza a preguntarle si quiere casarse con él. Aquella mujer responde que sÃ, se hacen votos matrimoniales que, de acuerdo al Estado de Florida, al realizarse en una corte, se vuelven ley y, por lo tanto, estaban casados. Aún asà ted bondy no disfrutarÃa ni siquiera un minuto de aquello. No se le autorizarÃa ningún tipo de visita, dado que estaba condenado a pena de muerte durante los años siguientes. Una y otra y otra vez intentarÃa buscar pretextos, excusas, todo tipo de explicaciones del por qué para buscar alguna salida la pena de muerte a a segun. Juraba que él era una vÃctima de la pornografÃa, siendo muy niño, habÃa estado en casa de los abuelos y habÃa descubierto aquello y esto lo habÃa llevado a buscar y que era un adicto y que no podÃa estar sin esto y luego buscó. En realidad no era cierto. Asà de simple, Durante todas las investigaciones que se realizaron, jamás se encontró una sola evidencia de eso y durante un interrogatorio más concienzudo se pudo identificar que era un pretexto para buscar una salida por incapacidad para enfrentar juicio, es decir, una especie de defensa por demencia o por locura temporal. Lo que usted quiere y mande Ted bondy serÃa ejecutado en la silla eléctrica. Asà simple y llanamente, su cuerpo serÃa llevado en mil novecientos ochenta y nueve a la silla eléctrica. Antes de ir a la silla eléctrica, intentarÃa por última vez negociar revelando la ubicación de algunos cuerpos que la policÃa nunca habÃa encontrado, entre ellos el cuerpo de la pequeña kimber Lilich. A cambio de eso, pedÃa que se le conmutara por cadena perpetua. El Gobernador de Florida dijo que esto no era negociable, que entregar los cadáveres de señoritas a las que habÃa asesinado a cambio de salvar su vida era algo despreciable y rechazó la emoción. El veinticuatro de enero de mil novecientos ochenta y nueve, en la prisión Estatal de Florida en Rayford, a las siete con dieciséis de la mañana, Theodor Robert Bondy fue ejecutado en la silla eléctrica. Hay quienes aseguran que su muerte fue dolorosa prolongada. No lo sé. No hay un documento fidedigno al respecto. Lo único que sà queda claro es que, al momento que se supo que habÃa muerto y salÃa la carroza en la que trasladaban su cuerpo al crematorio en el exterior de la prisión, un gran grupo de personas comenzó a cantar, a bailar, a arrojar fuegos pirotécnicos, a aplaudir, celebrando la muerte de Tan Bondy fue algo muy raro. El cerebro de Bondy se habÃa retirado de su cuerpo para análisis con diferentes médicos que terminarán por concluir que el cerebro de Ted Bondy era perfectamente normal, es decir, que todo esto del asesino cerebral por una lesión por lo que fuera, no no aplicaba para este caso. El sujeto era terrible. Durante los diferentes interrogatorios reconoció los crÃmenes, señaló en una especie de negociación para ver si podÃa salvar su vida, a qué personas habÃa matado, cómo, etcétera. Ãl de manera indirecta, siempre hablando en tercera persona para no incurrir en una especie de reconocimiento tácito. Lo que hizo fue decir este sujeto asesinó a esta señorita de esa manera y de esta otra. En una de esas pláticas, reconoció haber matado más de cien personas, más de cien chicas, todas ellas con las mismas caracterÃsticas ted bondy asesinó en un rango de edades que iban desde los doce años a aquella niña a la que mató hasta veinticuatro años. Era un asesino sin ningún tipo de escrúpulos, que cortó las posibilidades a más de cien mujeres sólo por satisfacción personal, por saciar algo que él creÃa necesitar, por lo que fuera este desgraciado acabó con la vida de estas personas. Pero quién era este tipo usted pensará. Quizá tuvo una vida terrible allá como aquellos del petizo rejudo, o no sé cosas similares. La realidad es que Ted Bondy no vivió eso. Ted Bondy nace en mil novecientos cuarenta y seis, hijo de una chica muy joven. Su madre a su vez era hija de un diácono de una iglesia, una familia muy religiosa. Ella habÃa tenido un romance con un militar de paso que no se hizo responsable ni mÃnimamente, por lo que esta jovencita fue enviada a una casa a hogar de asistencia, en donde nació Ted Bondy y posteriormente sus abuelos fueron por él y lo registraron como hijo propio. De tal manera que Ted Bondy creció sus primeros años con la plena convicción de que esos dos señores eran sus padres y esta linda chica era su hermana. Unos años después, esta linda chica, que él creÃa que era su hermana, se casa con un tipo que se apellida bandy y se lo llevan a vivir con ellos. Ãl no entendÃa por qué le habÃan cambiado su nombre y ahora se apellidaba boundy tampoco entendÃa por qué se tenÃa que ir a vivir con su hermana y dejar a sus padres. Tampoco entendÃa por qué este señor querÃa ser cariñoso con él y lo llevaba de pesca y lo llevaba a esquiar. Y todo esto no le quedaba claro. Todo esto. El padre adoptivo intentaba relacionarse, le compraba juguetes. TenÃa una buena vida. Iba a la escuela, no habÃa abusos, no habÃa golpes. La relación en la pareja era bastante buena. Su padrastro y su madre tendrÃan otros dos o tres hijos. No me acuerdo. El hecho es que tenÃa una infancia bastante buena. Asistió a la escuela, en donde era muy tÃmido, muy retraÃdo no solÃa sociabilizar, pero en la prepa las cosas fueron muy diferentes. Se volvió el alma de la fiesta. Participaba en los equipos, en la banda actividades extracurriculares. TenÃa trabajos por todas partes para juntar dinero, para comprarse sus cosas. Asà es que tenÃa una buena vida. Cuando llega a la Universidad, es un gran momento, es muy buen estudiante. Ciertamente, lo que le decÃa yo de que era un ratero, sÃ, es cierto. Ted bondy robaba. Era un reto para él meterse a un centro comercial y robar alguna cosa sin ser descubierto. Y en su familia lo sabÃan. Lo habÃan descubierto muchas veces robando desde una revista, un cómic, un reloj, una bicicleta que obviamente aparecÃa ahÃ. No era de él. SabÃan que habÃa algo atrás, pero Nunca se imaginaron que llegarÃa a esto en la universidad. Sin embargo, su desempeño es muy destacado. Estudia para ser psicólogo, después estudia para ser abogado. Participa en las campañas de gobierno con la polÃtica del Partido Republicano. Es un tipo que tiene muchas actividades y, además, es estupendo. Esquiando le encanta, esquiar en la nieve forma parte de equipos. Su vida era muy buena. TenÃa una vida muy grata. No era una máscara de normalidad como tal. Este era su cara real. No es que durante el dÃa fingiera ser alguien y después se volvió un monstruo. No durante todos estos años este era Ted bondy y sus amigos queridos, los cercanos, sabÃan que era medio tramposo. Por qué mataba a jovencitas con cierta apariencia. Tiene también una explicación veran Ted bondy conoció en la universidad a la mujer de sus sueños, una chica californiana adinerada, hija de una familia muy poderosa. Se dice que era extraordinariamente guapa de la que se enamora perdidamente y ella parece corresponderle porque además comparten el gusto por el esquÃ, por los viajes, por todo esto es el mejor momento de su vida. Pero hay un punto en el camino en donde está. Chica se aleja de él ya no quiere saber nada. No está de acuerdo Ted bondy miente mucho e inventa cosas, exagera a otras. Ha engañado a sus amigos diciendo que hace esto, que hace lo otro de pronto. A ella también le parece que le ha mentido acerca de su pasado de quién es cuando ella regresa a California tras terminar los estudios, Ted bondy intenta visitarla, pero ella es cortante, por lo que él se aleja, regresa a la Universidad y sigue adelante. Ahà conocerÃa su novia, aquella que llamó por teléfono para todos, decir mi novio es el asesino y a la que no le creyeron o por lo menos no le dieron la importancia suficiente. Esta mujer tenÃa una niña de otra relación y se llevó muy bien con Ted bondy, aunque no le gustaba que desapareciera por momentos, aunque supiera que de pronto habÃa alguien más, ella le tenÃa mucho cariño y mientras estaba con ella, era atento y cariñoso con la niña y con ella. En un cierto momento, cuando Ted Bondy está en su mejor momento, cuando está en la campaña de gobierno, cuando es ya un abogado, cuando está en pleno Auge, se encuentra con la exnovia. Pero ahora no es el mismo tipo mentiroso y un poco tÃmido y un poco sino que ahora es el mismo. Es seguro de sà mismo y la impacta y la conquista y la corteja y la visita y la convence hasta que un buen dÃa, ella acepta ser su novia y él nunca más vuelve a verla estaba consumada todo ese tiempo. Estuvo trabajando una venganza que consumó, pero su misma venganza se proyectó sobre estas jovencitas a las que asesinaba Tead bondy no solamente las mataba por el placer de Ãndole sexual, no sino por el poder, por el dominio por él. Yo te domino, yo te maté, yo soy el que te mató. Tú eres mÃa, te maté. Esa era la situación con Ted bondy en ese deseo irrefrenable de seguir vengándose contra la mujer que en su momento lo habÃa desechado. Encontraba esta extraña satisfacción, por supuesto que también siguió mintiendo mientras lo interrogaban. A un psiquiatra le daba una versión de las cosas a otro otra, a un psicólogo lo engañó. Asà y Azzah era increÃblemente hábil y era un hombre que, además, se preparaba constantemente, siempre estaba leyendo. Asà es que tenÃa argumentos, frecuentes cambios de opinión, pero para los detectives quedaba claro quién era. Y se ha dicho mucho que Ted Bondy colaboró en la captura del asesino de Green River de Gary rich Way. La realidad es que no ayudó. Gary Ritch Gway fue capturado casi diez años después de que Ted Bondy fue frito en la silla eléctrica. Asà es que, en realidad no ayudó a capturarlo. Colaboró con el Dr. Run Kepler, que era un psiquiatra perfilista que estaba trabajando para la investigación del asesino de Green River les dio algunas ideas de cómo habrÃa actuado él, pero en realidad no eran muy precisas. Acertó en un par de cosas por lógica, pero nunca fue considerado como una ayuda. Mucho se ha promocionado como oh Ted bondy colaboró fuertemente en la captura. No no es cierto. Fueron diez años de diferencia. Este tipo no hacer tó otro siguió asesinando durante diez años más. Asà es que no no colaboró. Era el asesino guapo, pero era una porquerÃa humana que buscaba vengarse de una novia a satisfacer un Ãmpetu personal de dominación de de con control. Era un sádico, era un necrófilo que regresaba a la escena del crimen a seguir ofendiendo el cuerpo de la vÃctima era un ser que no se explicarÃa por qué actuaba asÃ. Mientras que vemos, por ejemplo, el petiso Orejudo en el continente americano, en el sur del continente americano, y vemos cómo actuaba la tragedia cuando vemos a Mikulax en Centroamérica, toda la tragedia que lo rodeaba, todo el desastre de vida que tenÃa la prisión, tras la prisión, los horrores que vivió. EntenderÃa uno de dónde vino esto. Cuando uno observa, por ejemplo, los guipas, que por ahà tenemos un vÃdeo de estos asesinos del norte de México, entiende uno la marginación, el asedio, todo esto, pero de este sujeto, que tenÃa una vida privilegiada, cómoda en una universidad muy buena, con estudios, con trabajo, el que tenÃa un futuro promisorio era él y lo echó a perder, pero en su camino arruinó la vida de cien mujeres que igual no habrÃan tenido la gran vida. Muchas de ellas, a lo mejor, algunas habrÃan sido doctoras cientÃficas, alguna de ellas habrÃa descubierto algo. No lo sé, es imposible saber el futuro, pero se los cortó y era el futuro de ellas y él se las cortó, se los acabó, destruyó todo. Si eso no es ser una porquerÃa humana, no estoy seguro de qué más pueda ser Y ahora, si me lo permite, para liberar un poco este estrés, porque ciertamente, hablar de Ted Bundy genera estrés, genera molestia, genera incomodidad, la estupidez de la policÃa de no haberse dado cuenta de que lo tenÃan y lo soltaron todas estas veces, como pudo dominar a los guardias de prisión para escaparse dos veces es resulta increÃble. Entonces este es un caso que verdaderamente incomoda cuando uno lo estudia. Por ello, permÃtame que mande algunos saludos para separarnos un poco de esto y poder descansar esta noche. Primero que nada, queremos mandar un fuerte saludo a noemà Badiola. Ella está en Uruguay, Gracias por acompañarnos, Griselda Hanna. Griselda Hanna, le quiere mandar un fuerte saludo y una enorme felicitación a su hija. Ella cumpleaños pasado mañana, el veinticinco de junio. Asà es que es muy buen tiempo para mandarle un fuerte abrazo. Israel Gómez saluda a su hija Itziar, que cumplió años. Le mandamos un fuerte abrazo y Itziar, un hombre por cierto vasco y que es muy bonito. Un fuerte abrazo a ambos. Francisco quirarte que cumpleaños mañana veinticuatro. Asà es que le mandamos un abrazo adelantado para Juliana Camacho en Topilejo, en la Ciudad de México, Susana de ángel O Padilla, que está en Perú, le mandamos un fuerte abrazo. Y para Sandra Castillo, que cumple años el veintiséis de junio, no se nos olvida. Le mandamos un fuerte abrazo también gracias por acompañarnos para Guillermina Mendibil. Guillermina BendÃbil nos acompaña con su hijo de cuatro años, que cumple años precisamente el veintisiete de junio. Guillermina, por favor, mándelo aber cuentos de bandera blanca, le van a gustar mucho y ahà no se habla de cosas tan terribles como estas que hemos platicado hoy. Cuentos de bandera blanca es otro canal que tenemos aquà mismo con cuentos muy bonitos, educativos en derechos humanos y cosas muy padres. Ojalá pueda darle una visitada y bueno, además de todos ellos, tenemos un par de saludos más verá para la mamá de Biolet Medrano. Ella nos ha pedido varias veces una felicitación y, por azares del destino, no lo habÃamos tomado, pero le queremos mandar un fuerte saludo a ambas, a Ballo Les y a su mamá. Un abrazo muy cordial a ambas para a ida que saluda a su esposo, Gustavo Hernández. Un abrazo a ambos. Gracias por acompañarnos. R n On Vargas. Felicita a Axel Alberto que cumple años próximamente. Ãl es su prometido y ya están por ahà con el cumpleaños y todo esto un abrazo a ambos. Qué bueno que nos acompañen tani A Robles, nuestra querida maestra Tania Robles, de la ciudad de Monterrey, en el norte del paÃs. Quieren mandar un fuerte abrazo para su mamá Delia Robles. La señora Delia cumpleaños el veinticuatro de junio mañana y queremos mandarle un abrazo de esos muy grandes. Le tenemos un gran aprecio a la familia y gracias por acompañarnos y a todos ustedes muy buenas noches y que descansen en paz. Dos momento para r n r







