Relatos del auditorio Agosto 2021 || Relatos del lado oscuro (Podcast)

Si usted piensa que los fenómenos paranormales son sucesos inusuales y que la mayoría de las veces, son producto de la imaginación.
Escuche usted este podcast, quizá cambie de parecer.
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En los dÃas anteriores hemos recibido muchÃsimos correos compartiendo experiencias tremendas. Algunas de las historias tienen que ver con fenómenos de Doppelganger, algunas otras tienen que ver con fenómenos de brujerÃa muy extensos y tenemos relatos que involucran avistamientos de fenómenos aéreos, anómalos y, por supuesto, relatos de fantasmas. Esta noche, en relatos del lado oscuro, tenemos previsto hablar de fantasmas relatos del auditorio. En otra ocasión platicaremos sobre fenómenos relacionados con brujerÃa, con dopple ganger y una amplÃsima gama de situaciones que se viven ahÃ, en los lugares donde viven las personas, de situaciones que experimentan que son testigos. Es un fenómeno que, además de ser muy frecuente, es muy variado. Por eso le invito a que se quede conmigo. Comenzamos relatos del lado oscuro para seres extraños, sucesos es inexplicables, diversidad forma historias que otras mentes prefieren ignorar. Y para comenzar qué le parece un relato de construcción. Verá el ingeniero Guillermo es un ingeniero que se dedica a construir todo tipo de cosas. En cierta ocasión está trabajando para una firma transnacional que tiene muchÃsimas tiendas de aparrotes, tiendas de consumo supermercados por todo el paÃs y en esa ocasión le ha tocado Sonora es en el norte de México, son climas muy extremos, que distancias gigantescas. Sonora es un Estado muy grande, muy seco y muy caliente que además, tiene poblaciones muy distantes. Una de otra asà es que la carretera puede ser increÃblemente larga cansada y no hay mucho tráfico. Aquel dÃa del ingeniero, junto con sus trabajadores, prepara una auténtica caravana para llevar material, herramienta, equipo gente A uno de estos trabajos en alguna parte de sonora temprano por la mañana han salido de hermosillo y comienzan a manejar. La caravana está compuesta de un par de camionetas de metres toneladas y media con redilas, es decir, con estas cajas como ganaderas que se ocupan mucho en la construcción y además llevan una vagoneta, un vehÃculo para pasajeros de la marca Chevrolet Suburban, un vehÃculo grande que caben perfectamente. Diez personas van en la carretera, llegan a un punto del camino, se detienen a tomar los alimentos hace calor cuando vuelven a subir al automóvil. Todo el mundo se acomoda los que van en las camionetas También El hecho es que, en un cierto punto del camino, el calor, el cansancio, la monotonÃa de una carretera con muy pocas variantes finalmente lleva a que Guillermo se quede dormido en el volante. El resto de la gente que va con él también estaban dormidos. Asà es que nadie se da cuenta el momento en el que la camioneta sale de la carretera vuelca y se parten dos o por lo menos se daña muchÃsimo. Afortunadamente, ninguno de ellos muere en el percance. Aún cuando la camioneta fue dan dando vueltas hasta llegar allá a los matorrales y a unas hierbas. La gente que estaba dentro se ha salvado providencialmente. Están un poco golpeados. Alguno tiene una cortada raspones heridas están ahà en medio del polvo todavÃa tratando de entender lo que ha ocurrido. Cuando se aproxima a una persona que les dice cómo están. Es un hombre ya mayor que salió de por ahà para preguntar cómo están. Todo bien, Todo bien bueno, empiezan a ver que este está torcido, Este está golpeado, pero pueden salir todas las otras camionetas, las de carga que han llegado ya en ese momento rápidamente bajan. Los trabajadores ayudan a salir a los demás. Es necesario llevarlos a un médico, a un hospital. Pueden estar muy lastimados, pero las camionetas de carga vienen llenas de cosas. Además, aquel hombre mayor que se ha acercado hacia una sabia observación cuando insiste en que el vehÃculo siniestrado sea movido de ahà y llevado a la lateral de la carretera a un punto para evitar que los acusen de haber dañado flora en peligro, ya que al dar varias vueltas, la camioneta afectó la vegetación. Y bueno, para tal efecto, entre todos mueven aquello el vehÃculo siniestrado o lo que queda del vehÃculo siniestrado y lo colocan por ahà en una especie como de estacionamiento que está un poco oculto. No es un estacionamiento, sino una especie de bahÃa que está a la orilla de la carretera. Por ahà lo colocan y lo acomodan. Pero como llevar a los enfermos, a los lastimados, deciden descargar una de las camionetas, subirlos ahà y llevarlos al hospital más cercano. Pero obviamente, dejar la herramienta y todo aquello requiere que alguien se quede el ingeniero muy apenado, porque él es el que se ha quedado dormido y ha provocado el accidente. Decide él ser el que se queda. Es el jefe, es su equipo de trabajo, es el patrón de estas personas. Asà es que les indica que vayan a la ciudad más cercana, lleven a las personas lastimadas, los revisen bien todo el mundo allá y él se va a quedar ahà cuidando a aquellos materiales que han descargado. Aquel hombre mayor que o que se acercó desde el principio, le dice que él lo acompaña, que no se preocupe, que él va a estar con él. Aquellos trabajadores se marchan, se sientan a un lado de la carretera y están platicando tan a gusto. Aquel señor ya mayor tiene una plática tan grata, tan amable, tan confiado que transmite esa sensación de confianza hace mucho calor. Asà es que se ponen a la sombra de algo de un árbol, de algo que hay por ahÃ, algo ahà están platicando pasado un rato o mucho rato. Después observan a la distancia que viene llegando la camioneta. La de ellos, sin pensarlo, dos veces se levanta y entre todos comienzan a cargar rápidamente aquello. Afortunadamente, nadie salió lastimado de gravedad. Un rato después llega una grúa que se lleva a los despojos del vehÃculo siniestrado. Se trasladan a la ciudad más cercana, pues para resolver algunos temas se despide el ingeniero Guillermo de Don Miguel, de aquel hombre ya mayor. Todo está muy bien. A la mañana siguiente, ya un poco más repuestos desayunados y con un poquito más organizada. La cosa emprenden la marcha cuando van llegando al mismo punto, el ingeniero detiene aquello se baja ahÃ, cerca habÃa una gasolinera o algo va a buscar a Don Miguel para agradecerle. Le lleva algunas cosas, unos obsequios para agradecerle la atención y la amabilidad, además de la buena plática. Mientras estuvieron platicando ahÃ. El dÃa anterior, don Miguel señaló una pequeña cabaña que estaba por ahà en medio de la nada, diciendo que es donde él vivÃa. Pero ahora mismo no la ve. El ingeniero asà es que se acerca con una persona de las que atiende ahÃ. Le pregunta oiga Don Miguel, el señor que vive por aquà atrás en una cabaña. No, pues, no es que aquà estaba su casita y él estaba aquà con nosotros. Ayer no, no, no sabemos de quién nos habla. Muchachos ustedes lo vieron a Don Miguel el señor ya viejito, que estaba conmigo. Plática y plática y entonces uno de los trabajadores se acerca y le dice don este. Nosotros lo vimos a usted platicando, pero creo que solo porque no habÃa nadie cómo que no habÃa nadie, pues si estaba aquà el señor se acercó a ayudarnos. No, pues no, no, no lo vimos el otro tipo que está ahÃ. No. Yo tampoco lo vi bueno, ustedes en la gasolina. No pues no. Nosotros no sabemos de quién nos habla. Y entonces, pues solo Dios sabe con quién estuvo usted patrón, no, pues estaba ahà la cabañita. Yo la vi una cabañita y da la vuelta por atrás, por arriba, por abajo. No habÃa nada, Simplemente no habÃa nada. Siempre se quedó con la duda. Nuestro estimado Guillermo, el ingeniero. Qué fue lo que vio ese dÃa. Para muchos quizá un fantasma de carretera, para otros quizá solamente un ángel de la guarda que se aprestó a acompañarle en un momento de dificultad. Usted qué piensa, pero qué más Quisiéramos que todos los relatos fueran asà de bonitos, relatos que tienen un final feliz y un misterio detrás, pero al final con un mensaje positivo. Sin embargo, la mayorÃa de las veces los relatos que encontramos en relatos del lado oscuro, no son asà y por eso déjeme que le lleve atrás en el tiempo. Un buen dÃa. Una chiquilla de siete años está por celebrar su cumpleaños. Es el séptimo cumpleaños. No es cualquier cosa. Es una chiquilla tremenda y es verdaderamente tremenda. Tiene dos hermanos mayores, uno como de unos catorce y uno de unos trece años. Asà es que el ejemplo a seguir no es exactamente ni muy femenino ni muy dulce y cariñoso. Es una chiquilla que su mamá se es mira enormemente por ponerla como una princesa. Las coletitas, el vestidito, el zapatito de Charol, pero diez minutos después las coletas salieron volando el vestido. Aquel de encajes y de fondos que pican y dan comezón ha terminado por allá y ella se pone o unos pantalones o unos shorts o algo que le permite salir, corriendo y jugar. Es tremendamente traviesa. En cuanto a las muñecas, aquello de las barbies no es muy buena idea, porque las pocas de cambio terminó cortándoles el pelo. Se veÃan mal con ese pelo tan largo. Asà es que les cortó el pelo. Generó un conflicto con la mamá, que tenÃa un ataquicardia de ver cómo le habÃa cortado el pelo a las muñecas, pero, en su opinión, se veÃan mejor. AsÃ. Asà es que era una chiquilla intrépida. Le gustaba andar en bicicleta cuando su papá salÃa a correr haciendo ejercicio a la chiquilla. Sin dudarlo sacaba la bicicleta y era el momento en el que lo iba a alcanzar feliz de la vida llena de vida, llena de alegrÃa, con una mentalidad un poco diferente a las de los demás, pero al final del dÃa, una persona con un futuro brillante. Aquel dÃa del cumpleaños comenzaron a llegar las diferentes personas invitadas y, por supuesto, llegó el padrino y la madrina, un matrimonio cercano al que sus padres le tenÃan mucho aprecio. Asà es que, por supuesto que fueron invitados y cuando llegaron, traÃan un regalo impresionante. El problema es que todo el mundo se dio cuenta que ese era el regalo inadecuado para esta niña, porque se trataba de una hermosa muñeca de tamaño casi natural. Era una muñeca enorme, casi del tamaño de la niña de siete años, con el cabello huerito rubio, similar al de la criatura que le estoy describiendo. Pero además tenÃa sus zapatos, Su vestidito era extrañamente parecida a la cumpleañera y tenÃa esta sonrisita rara que parecÃa tan dulce con esos ojitos de muñeca de antes que cuando la recuesta uno se cierran un poquito. Esa era su muñeca. Para asombro de papá mamá y de los hermanos y de los demás conocidos, La muñeca fue muy bien recibida y fue muy bien recibida en todo sentido. El peluche que siempre le habÃa acompañado, terminó en el anaquel y guardado porque la muñeca ahora ocuparÃa un lugar especial en la cama, en un regalo carÃsimo. Eso quedaba claro. Este tipo de muñecas no son comunes y no son baratas. Probablemente haya sido mandada a hacer por encargo, por la belleza, por el tamaño, por la ropa, por todo aquello. Pudiera haber sido mandada a hacer por encargo, lo cual era inusual. Si bien la familia de esta chiquilla, a la que solamente llamaremos lu es una familia que esté en una buena condición, no significa que los padrinos estén ahà mismo. Para esa época, esta región no solÃa ser tan tan próspera. Por ello, en aquel momento fue asombroso, pero detrás habÃa una intención verdad. El padrino y la Madrina eran una pareja que con frecuencia pedÃa cosas y poco tiempo atrás habÃa pedido un préstamo a los papás de luz. Después habÃa pedido otro préstamo que tampoco habÃa pagado. Y finalmente, al terminar la fiesta, se acercaron para volver a pedir un préstamo. Ya sabÃan que iban por el préstamo. HabÃa pedido una cantidad de dinero extraordinaria, pero los papás de luz sólo pudieron prestar una cantidad menor y aunque hubieran tenido una mayor, ya habÃan decidido prestar menos porque no veÃan la posibilidad de pago. Aún asÃ, de buena intención hicieron el préstamo, lo que molestó mucho al padrino y la madrina, que, evidentemente, se habÃan gastado un dineral en aquella muñeca hermosa y esperaban recibir un préstamo mayor molestos salieron de la casa Durante los dÃas siguientes. La niña está encantada con su muñeca. Es su fascinación. Llega y la coloca ahà en su cama y cuando se va a acostar, la coloca a un ladito y cuando tiene que ir a la escuela, la pone sobre la almohada su fascinación. Sin embargo, pasada esta semana, las cosas comienzan a tomar un carisma, un poquito diferente, y es que la niña comienza a tener sueños, sueños raros. El primero de ellos es un sueño en el cual ella llega a su escuela, donde siempre ha ido. Es una escuela de monjas, tiene una capilla muy linda con sus bancas. Cuando ella llega observa que hay una especie de urna de cristal de esas grandes y adentro hay un cristo. Pero cuando se acerca la imagen deja de ser un cristo y se convierte en algo muy feo. Comienza a deformarse, comienza a desencarnar, comienza a salir algo de la cabeza que en un principio ella sueña como si fueran cuernos, y todo aquello se vuelve muy raro. El olor en su sueño deja de ser el olor a velas e incienso para convertirse en un olor cadavérico, pútrido, un olor nauseabundo. La chiquilla en ese sueño particular comienza a correr huyendo del lugar. Pero mientras más intenta correr, el sueño se vuelve desesperante porque ella no avanza. No puede avanzar como como si una fuerza la estuviera jalándose. Un sueño clásico de pesadilla. Es terrible. Esta pesadilla comienza a volverse mucho más intensa cuando siente en medio del sueño que una fuerza, la está jalando y, a pesar de que ella intenta correr y avanzar, la está regresando hacia ese lugar donde ha visto esta figura horrible y deforme. El hecho es que en el momento comienza a gritar y despierta gritando frenéticamente. Tiene siete años cumplidos. Está en su propia habitación, en su camita, sentada de madrugada, bañada en lágrimas, gritando. Cuando su padre entra, por supuesto, la sujeta a la brasa, la levanta, la lleva a su habitación, la cuesta con la mamá. No pegarÃa un ojo en toda la noche, se quedarÃa sentada en la cama con una sola y fija. Idea la muñeca aún cuando en el sueño no aparecer a la muñeca, aún cuando en esta pesadilla no habÃa la presencia, Cuando ella despertó gritando, la muñeca le pareció que estaba en un lugar diferente donde la habÃa dejado y estaba viéndola. Esto le causó mucho temor. El sueño se repetirÃa varias veces y en cada ocasión despertaba gritando horrorizada llena de pánico. Los padres fueron a buscar a los padrinos en algún momento para ver la cuestión del pago, puesto que habÃan quedado en una serie de fechas. Pero aquello desencadenó una serie de comentarios muy feos. Los padrinos habÃan estado hablando muy mal de la familia. Cuando los fueron a buscar hubo una respuesta ofensiva. Los papás decidieron dejarlo por la paz. Preferible perder el dinero y dejar ahà eso, pero con la tristeza de haber perdido una amistad, porque, aunque usted no lo crea, le tenÃan mucho aprecio A esas personas no volverÃan a verlos de regreso en casa. Las cosas siguen estando raras, porque esta chiquitina de siete años tiene la clara idea de que esa muñeca se mueve, por supuesto, que su mamá se rÃe, no hija, los muñecos no se mueven. El papá le dice es la imaginación es que se ve tan real que te imaginas que se mueve. El problema es que esta chica empieza a darse cuenta de esto. Pero también se da cuenta a través de estos horribles sueños que algo no está bien. El sueño cambian después de algún tiempo la pesadilla horrible, aquella cambia y ahora la pesadilla no está muy segura de que sea una pesadilla o un sueño, porque por momentos, a esta chiquilla luz de siete años le parece que es real. Pero no lo puede asegurar, porque ahora que sus padres ya no la dejan estar allá con ellos. Ha escuchado en la madrugada en algún momento. No está seguro en qué momento, pero escucha como la muñeca que ha dejado frente a ella a un metro y medio sobre un mueble baja. Escucha como cae y después escucha los pasitos para después sentir un jaloneo en la cobija el jaloneo continúa como si estuviera trepando, para después sentir esos pasitos más suaves sobre de las colchas. Al tiempo que se acerca a ella, el sueño, si es que es un sueño, es tan real que la hace gritar nuevamente Cuando aparece papá, Obviamente, la muñeca parece estar en el mismo lugar, excepto que cambia de ciertas posiciones. Tenuemente sólo ella se da cuenta de esto, porque ella es la que la ha estado colocando no es tonta. Asà es que se ha preparado y cada noche, antes de ir a dormir, la muñeca es puesta ahà enfrente en cierta posición, con las manos en cierta posición, los zapatos muy bien puestos y la mirada en una cierta posición. Memoriza esto para que cuando despierte ella en la madrugada espantada gritando, pueda revisar y, efectivamente, la cara está para otro lado. Las manos están en otra posición. Esto es relativamente frecuente. Llega el punto en el que, antes de irse a la escuela, cierra la puerta de su habitación. Le pone uña llave, la única llave que a él la tiene ella colgada del cuello, los papás se van a su negocio y la habitación se queda totalmente cerrada. Nadie entra, nadie sale, pero antes de hacer eso siempre coloca la muñeca asegurando la posición en la que la ha dejado para su esponto. Según describe la propia lu hoy en dÃa, muchos años después, cuando volvÃa la muñeca no estaba en el lugar donde la habÃa dejado ni en la forma en la que la habÃa dejado. Y comienza a parecerle que la sonrisa que nun pinsonpio le parecÃa tan tierna. Ahora se ha convertido en algo horrible. El paso de los dÃas comienza a deteriorar el ánimo y la salud de esta chiquilla aventurera y dinámica, al punto en el que aún cuando papá se asume, le dice oye vamos voy a correr, no vienes ella. No va algo inadmisible. En otro tiempo, el hecho de que el papá saliera a correr era el momento de esparcimiento, de alegrÃa de júbilo. Pero esto va más allá. Esta situación se va de alguna forma concretando con otros fenómenos que ocurren. Verá en un accidente vial. Muere la abuela y el papá queda muy grave. El abuelo queda muy grave, por lo que ahora hay más preocupaciones. La situación económica decae y esto afecta a la economÃa familiar, lo cual se suma a la presión. Y una chiquilla de siete años que dice que su muñeca se mueve. No es prioridad. Itan no es prioridad, que comienza a dejar de comer, comienza a sufrir fiebres, tiene que ir al hospital, determinan que tiene anemia y muchas otras cosas, hasta que finalmente, un buen dÃa, habla con su madre. Le dice me da mucho miedo a la muñeca, no la quiero. Habla con el papá y se lo dice en un vuelco del destino. Los dos parecen haber percibido algo por lo que apartan la muñeca y permiten que la chiquilla lub vuelva a dormir con ellos en la habitación. La muñeca serÃa envuelta y colocada en un rincón secreto, oculto y de difÃcil acceso. Los dÃas van pasando, Los sueños se van difuminando. Poco a poco, se van yendo. Poco a poco, se van yendo y ella recupera el tiempo, recupera la salud, recupera el ánimo y cuando cumple ocho años, le regalan algo increÃble, un perro y el perro se volverÃa a su guardián, su compañÃa, su fortaleza. Cuando ella vuelve a su habitación a dormir, le permiten que el perro duerma con ella, lo que le da confianza. El animalito no se le despega y por momentos pareciera ser un guardián feroz que se pone en posición defensiva ante nada para después regresar y seguir acompañándola. Usted se preguntará y qué pasó con la muñeca. Punto número uno. La muñeca sigue guardada en donde la guardaron, en el fondo de un armario. Lejos de la vista de nadie. No la destruyeron. Nadie quiso tocarla. La mamá no quiso destruirla. Asegura que le trae recuerdos de la infancia de luz y que la tiene guardada para que no se deteriore. Es probable que haya algo más, haya un secreto, pero nosotros no lo sabemos. Lo único que nos queda claro es que habÃa una historia detrás y una estupeda, la historia de una muñeca maldita. Qué pudo haber sido aquello. Hay muchas posibilidades. En alguna ocasión nosotros presentábamos un relato basado en un testimonio de una muñeca que se le conoce como la muñeca la serie de radio que tenemos por ahà en el canal. Esta muñeca era parte de un ritual, habÃa sido consagrada, era un objeto que se habÃa manejado dentro de un ritual de magia, de magia negra. HabÃa sido consagrado como tal quizá una venganza, quizá algo que fue creado ex profeso para provocar un daño. No lo sé, pero también pudiera ocurrir otro fenómeno, ahà que la muñeca, por sà misma, ya lo tuviera y simplemente la ansiedad, el nerviosismo fuera parte de ello. Es difÃcil saberlo ahora cómo destruir eso. Hay dos o tres opciones de la historia que le estoy platicando de relatos del lado oscuro. Lo que se hizo fue llevar la muñeca a un sitio en donde fue bendecida en un ritual de liberación. Los objetos no pueden ser poseÃdos por una entidad demonÃaca porque no tienen alma, pero pueden estar Infaestados, pueden estar rodeados de una presencia o de una especie de espÃritu que podrÃa animarles, moverles, girarles, hacerles el muñeco como tal. No está poseÃdo, pero hay algo que lo mueve, hay algo que lo cambia de lugar y hace esa pantomima de estar viva, la bendición y el ejercicio de liberación. Un exorcismo de las cosas, como se le conoce, serÃa muy necesario antes de intentar destruirla de tal manera que aquello que esté rodeando el objeto sea enviado de regreso al sitio que le pertenece y el objeto que de inerte y entonces sà sea seguro destruirlo por lo menos es lo que nosotros pensarÃamos al respecto y ahora sigamos adelante. Si usted me lo permite. El siguiente relato de Ciudad de México es muy interesante por muchos aspectos. Escuche usted, una mujer desde niña, siempre habÃa tenido esta extraña habilidad para percibir las cosas. Siendo muy pequeña, Platicaban que levantaba la mirada y decÃa que habÃa niños en la habitación que la llamaban para jugar con ella. La mamá entraba y le decÃa no. No, No, tranquila, no se te ocurra. Nunca hables con ellos, nunca les hagas caso. Con el paso de los años, esta persona se vuelve más fuerte, pero en la adolescencia desarrolla epilepsia. La epilepsia, al mismo tiempo que afecta su salud, potencializa aquellas capacidades y ahora no solamente puede ver cosas, sino presentir cosas. Se vuelve una persona muy acertada en ciertas predicciones que hace cuando de pronto se le ocurre que algo va a ocurrir a alguien o percibe de algún fenómeno, alguna cosa grave, algún suceso terrible y es cierta. Son premuniciones muy fuertes. En el año dos mil bien entrados los años dos miles, un buen dÃa, la hija de esta mujer recibe una llamada telefónica. Cada semana se hablan, siempre están hablándose, pero esta llamada es diferente. La señora le dice hija, soñé con tu papá. El papá habÃa muerto años atrás. Soñé con tu papá. Eso no era tan raro, pero acto seguido. Le confiesa. No me agrada. Estaba como esperando a algo o a alguien. Le pregunté que a qué venÃa. Que me dijera que venÃa, pero no dijo nada. Entonces le dije que se fuera la hija. Por supuesto, le dice no te preocupes mamá, no pasa nada. Simplemente es un sueño. Estaba soñando con mi papá Habrás estado viendo sus cosas. Algo no, no, no, no sé, no sé, pero es algo que me da miedo. Es lo que responde aquella, señora. Tampoco se puede hacer nada, porque alguien sueñe con una persona fallecida. El hecho es que pasan los dÃas, vuelven a llamar por teléfono, la están platicando y de nueva cuenta a esta señora le dice a su hija, hija es que tuve un sueño diferente. Estaba en casa de tu abuela. Cuando al asomarme a la ventana en el patio, vi que habÃa muchas personas, habÃa muchas personas y entonces lo reconocÃ. Por ahà estaba tu padre, lo vi pero también estaba tu abuelo, tu bisabuela, tu tÃo, todos ellos eran personas que estaban muertas y estaban ahà en su sueño. Aquella señora vuelve a insistir hija, tengo miedo, algo no está bien, están esperando a alguien. Vienen por alguien. Por supuesto, la hija le dice bueno, no, mamá, no te preocupes, no pasa nada. Tú tranquila, aunque no puede evitar sentir un escalofrÃo que le recorre todo el cuerpo cuando su madre le dice aquello de hija, tengo miedo, están esperando a alguien. Los dÃas transcurren normalmente, la hija asume que todo va a estar bien y entonces vuelve a haber una llamada. En esta llamada, la madre le vuelve a confiar, es decir, esta señora le vuelve a confiar a su hija que tuvo ahora un sueño muy diferente. Iba en un autobús sentada en un asiento y a levantar la vista y mirar a su alrededor, se percató de que todos los demás pasajeros eran personas que conocÃa nuevamente. Ahà estaba su esposo muerto, su tÃo, su tÃo abuelo, el abuelo y comienza a observar todas estas personas que silenciosas viajan en el mismo autobús que ella, provocándole mucho temor. Cuando habla con la hija, le vuelve a insistir tengo miedo. Estos sueños significan algo y tengo miedo. Están esperando a alguien, pero no puedo saber a quién. Desafortunadamente, no tomarÃa mucho tiempo saber a quién estaban esperando. Unos dÃas después, la señora está muerta esa misma noche, después de aquel sueño en el autobús a la mañana siguiente, cuando habló con su hija. Horas después estaba muerta, habÃa muerto, recostada en su cama de muerte natural, su b bito inesperada, totalmente inesperada. En el último chequeo médico. Todo habÃa estado bien, No tenÃa ninguna enfermedad evidente, no habÃa ninguna complicación, no habÃa nada. Y, sin embargo, los sueños le habÃan estado avisando que su tiempo habÃa llegado y esas personas estaban ahÃ. Por ella me hace pensar muchÃsimas cosas este relato. Nos han pedido el anonimato. Por eso no damos el nombre. Pero nos hace pensar primero que nada. En una experiencia cercana a la muerte, en una experiencia subjetiva de contacto, en donde se puede identificar a los visitantes, en donde se puede saber que algo está por ocurrir, pero no se puede evitar. Estas experiencias, que han sido analizadas durante años, nos revelan la posibilidad de una existencia posterior, de una supervivencia de la personalidad después de la muerte, presencias que vienen a acompañarnos estos seres que, por alguna razón, están ahÃ. Claro, provoca miedo. Por qué no saber que estas personas están fallecidas provoca miedo, Pero estaban ahà y quiere que le diga algo. En el año dos mil seis tuve oportunidad de platicar con una persona que estaba muy enferma. Al estar ahà platicando, decÃa estar contenta. Era una señora, tenÃa varias complicaciones, tenÃa problemas de deterioro por la edad a sus noventa años y tenÃa varias situaciones internas. Las fallas orgánicas se estaban dando ya. El organismo habÃa dicho basta. Sin embargo, el ánimo de esta persona estaba muy en alto. Estaba contenta y platicadora por una sencilla razón, porque su esposo habÃa dordo por ella y se la iba a llevar. El esposo habÃa fallecido muchÃsimos años atrás. La habÃa adorado asÃ, adorado todo para él. Era ella cuando murió de causas naturales. Aquel hombre, bueno, fue mucha la tristeza. Esta mujer también lo adoraba. Asà es que el motivo de su alegrÃa era que desde el dÃa anterior habÃa estado viendo a su esposo fallecido. Ahà la pregunta era cómo se ve radiante radiante. El esposo habÃa muerto muy enfermo. HabÃa desarrollado varios episodios diferentes, estaba semiparalizado del rostro Babeaba estaba en los huesos literalmente, le habÃan hecho varias intervenciones quirúrgicas. HabÃa sido uno un final muy feo, pero en la presencia que esta mujer veÃa en la entrada de su habitación de hospital, lo veÃa radiante. Como se ve elegante trae su traje gris. Su traje gris era el traje de fiesta, su corbata, su fistol puesto en la solapa. Viene muy bien peinado y está contento. Está acompañándome. Los demás no lo podÃan ver, por supuesto, pero esta señora estaba muy contenta poco antes de despedirse y que yo saliera de ahÃ, ella dijo algo asà como joven. Gracias por venir y créame ya me voy esa misma noche. FallecÃa tranquila, cómoda, no tenÃa ningún medicamento que alterara su capacidad cognitiva, su uso de la razón estaba bien, estaba razonable, estaba respondente, estaba con buena memoria. HabÃa alguien ahÃ. Entonces no lo sé. Yo no tuve oportunidad de verlo, pero en este relato me hace pensar que a veces, y quizás sólo a veces, cuando llegue el momento de irnos. Aquellos que fueron algo importante para nosotros, sin importar lo que haya ocurrido, vienen a acompañarnos para que la partida no sea un largo y solitario camino lleno de miedo o angustias, de tristeza de soledad, sino en compañÃa de aquellos que quisimos. Es una creencia muy mexicana. También me gustó mucho este relato y lo agradezco enormemente. Y bueno, tenemos otro montón de historias que nos gustarÃa compartir en esta ocasión. Tenemos un relato de Santiago de Chile. Santiago de Chile, muy cerca de la casa de la moneda, de la casa que fuera de gobierno. Es un relato de los años noventa. Una joven consigue un trabajo en un edificio muy cercano a la casa de moneda. Es un edificio de hace muchos años, por lo menos unos cincuenta años es el centro de Santiago. Son oficinas. Es un edificio que se alquila, tiene trece niveles, es muy grande y tiene todavÃa todas estas cosas a la usanza de antes pisos de madera. Estas oficinitas, que están rodeadas por vitrales muy bonito. Cuando llega el jefe le hace una serie de entrevistas, la ponen en una prueba una semana. Todo perfectamente. La siguen capacitando Y, supuesto, es un puesto muy peculiar, porque el horario es de nueve de la mañana a seis de la tarde. Pero en ocasiones el horario se puede hacer un poquito diferente. Quedarse de once de la mañana a ocho de la noche por el tipo de atención que dan a las personas y demás tiene que haber alguien ahÃ. Asà es que se alternan las personas que atienden este turno. Se alternan. Habrá veces que está una persona la habrá veces que esta otra. El hecho es que muy pronto su jefe tiene que irse de vacaciones y ella se queda cubriendo el turno que va desde las nueve de la mañana hasta las ocho de la noche. Es cansado, pero lo habÃan hablado desde un principio. No es ninguna sorpresa. A ella le da cierta desconfianza el edificio porque, además de lo viejo y todo aquello, ya es una persona muy sensible, muy sensible porque desde niña habÃa percibido cosas y por temas de vergüenza de escarnio público. Nunca lo decÃa. Cuando lo comenzó a platicar con su madre, le dijo que mejor nunca hablar de esto en la escuela. Las monjas con frecuencia decÃan que las personas que veÃan fantasmas o estaban locos o estaban endemoniados Y si estaban locos que se fueran al manicomio y si estaban endemoniados e iban a ir al infierno, entonces ella, desde pequeña, desarrolló una aversión hablar de esto, pero esto no significó que dejara de verlo. Y desde el primer dÃa que llegó aquel edificio percibió algo que no estaba bien a su llegada. Lo primero que se percata es que elevador no funcionaba aquel dÃa cuando iba subiendo las escaleras y pasó por el piso cinco. Repentinamente, la temperatura cambió. Ella habÃa sentido esto antes muchas veces. Con el cambio de temperatura le acompañó un escalofrÃo y la clara sensación de que alguien le estaba viendo al mirar hacia atrás. Observa como alguien pasa caminando, pero al mismo tiempo no puede verlo bien. Solamente percibe que alguien pasa caminando en el piso cinco, ella ha pasado la escalera y ha visto esto. Ahà sigue su marcha a cerr el paso. Llega a su oficina, donde fue la entrevista la contratan todo va muy bien, pero apenas comenzará a trabajar en el turno extendido. Aquel primer dÃa comenzó a notar algo inusual. TodavÃa más ser inusual, y es que, al quedarse sola de pronto comenzó a oÃr pasos. Al asomarse, no hay nadie una puerta que se abre y se cierra. Al asomarse, no hay nadie. Regresa a su lugar donde está trabajando. Sigue con lo que está haciendo. Levanta la vista y observa que una silla que está en otro escritorio. La oficina no es muy grande, pero tiene varios escritorios. No solamente es ella y su jefe, sino que hay varios escritorios. En uno de los escritorios observa como que la silla se mueve, no presta tanta atención al asunto y sigue en lo que está cuando levanta la vista. Es porque le ha atraÃdo el movimiento de la silla, que ahora es mucho más fuerte. Es una silla de ruedas, de esas sillas, de antes de oficina duras grandes, que se está moviendo como si hubiera alguien que de pronto ha comenzado a mecerse de forma más fuerte y mucho más intensa. Esta chica se pone muy nerviosa viendo aquello, pero al tiempo que está viendo eso, de pronto atrás de ella, una de las gavetas de arriba se acaba de abrir. Ella mira para allá para ver qué es lo que ocurre. Y mientras se está mirando para allá, uno de los cajones de su escritorio se abre y se azota rápidamente y ella siente que alguien la ha tocado, pero no hay nadie. Sin pensarlo dos veces toma su bolso y sale corriendo. De ahÃ, dejando la puerta entreabierta, dejando aparatos prendidos, dejando el aire acondicionado, encendido todas las luces, la puerta sin seguro y sale corriendo y no para hasta llegar a casa. Al dÃa siguiente, cuando llega a la oficina. Bueno, bueno, bueno, alguien ha llegado antes que ella la ha acusado. Hay una serie de regaños hasta que ella admite que salió sin cerrar y pide disculpas y trata de explicar qué fue lo que ocurrió, que se habÃa espantado. Termina y el regaño, como como si alguien supiera de esto. De hecho, una de las jefas, muy por encima de su puesto, habla con ella y ella le explica lo que vivió y aquella mujer le dice que no se preocupe que, por lo menos, la siguiente semana que va a seguir en ese turno extendido, la va a acompañar para que no esté sola. Y asà lo hace. Y de hecho, ambas se llevan bien. Mientras están las dos juntas. De pronto escuchan algún ruido, de pronto escuchan un pasito que cruza, sabiendo que no hay nadie más. Todos salen a las seis. Pero esto ocurre de seis a ocho. El problema es que pasada la semana aquella de compañÃa las cosas ya no son iguales. Pero hay un consejo interesante. Unos dÃas después regresa al jefe y esta chica le platica todo lo que he estado viviendo horrorizada y el jefe le dice si te creo te creo no te preocupes te creo para este punto incluso la jefa aquella antes de irse habÃa pasado rociando agua bendita y le habÃa rociado. A ella le habÃa atendido lo que habÃa dicho, disminuido un poco el fenómeno. El jefe le dice que no se espante, que no tenga miedo, que es algo que ha ocurrido mucho tiempo. Ãl tenÃa varios años ahà y siempre pasaba. Lo único que le aconseja es mira cuando empiece el problema. Tú levanta la voz en alto y Diles no me estén fastidiando y suéltales dos o tres garabatos insultos. Después, Diles, voy a estar aquà hasta tal hora y me voy asÃ, es que déjenme trabajar y verás lo que pasa. Ella hace la prueba en cuanto le vuelve a tocar el turno de la noche, a hacer la prueba y o sorpresa cuando empiezan los ruidos. Ella empieza a soltar garabatos y el asunto se limita. Pero eso sÃ. Si dijo que se iba a las ocho, a las ocho, cero o dos, empiezan las cosas feas, los movimientos de objetos. En alguna ocasión, ella se eleva el tiempo, no se da cuenta y cuando se percata de que se le ha pasado de la hora de la salida, es porque de pronto se sentido de nueva cuenta aquello que la toca y esta vez le jalan el pelo, algo más pasa y le hace le sopla suavemente, le empujan la silla como que ya es tiempo de irse. El lugar estaba lleno de cosas. Además, por ejemplo, estaba la sombra, una sombra, una sombra que de pronto ella giraba la cabeza y estaba la sombra, pero nadie más la veÃa. Solo ella y el jefe, el jefe que estaba unos escritorios más allá. De pronto la veÃa que se quedaba mirando y sabÃa que algo estaba ocurriendo. Incluso algunos compañeros llegaron a ver la sombra también en cierta ocasión mientras están en el pasillo de pronto están discutiendo de algo y en una oficina que saben que está vacÃa, que no hay nadie que está cerrada con llave observan cómo alguien está caminando dentro. Va bien. Va bien, Por supuesto, ahà no habÃa nadie. SabÃan que estaba cerrada y que no iba a llegar a nadie. Y habÃa eso ahà todos la vieron. En alguna otra ocasión, esta chica llegó por la mañana y al pasar frente a uno de los cubÃculos de uno de los gerentes, le llamó la atención que estaba el gerente de espaldas a la puerta en posición de oración, vestido con su pantalón gris, su camisa blanca en posición de oración. Aquello no era raro. El hombre era un hombre de fero, un judÃo practicante y podÃa estarlo asÃ, es que no lo molestó ni siquiera un buenos dÃas. Nada siguió con lo suyo. Un rato después, cuando tiene que ir a firmar algún documento con ese gerente le comenta a los muchachos oigan voy a firmar tal cosa. Espera no está salió, no, no ha llegado. Iba a ir a hacer un trámite a otra parte y no ha llegado. No claro que llegó. Si yo lo vi muy temprano. Cuando llegué estaba en su cubÃculo. No. No. Cuando aquel hombre llega un rato después, ella se hace que le pregunta oiga y usted estaba aquà en la mañana, no claro que no, pero yo lo vi en su oficina. No me viste. No pudiste verme porque no he venido en todo el dÃa quién era lo que habÃa visto el fenómeno como tal. A ella no le resultaba agresivo. Después de haber puesto ciertos lÃmites, como, por ejemplo, decir a las ocho me voy no me molesten. Hasta después de esa hora funcionaba bien. El problema es que habÃa personas que no le caÃan bien al fenómeno Y asÃ, por ejemplo, un muchacho que era muy ruidosito, cantaba, platicaba aventuras de fútbol, a gritos y cosas. De esas La pasó muy mal. La pasó muy mal, porque incluso le aventaron cosas lo tiraron de la silla, lo jalonearon terminó yéndose de ahÃ, al paso de unos tres años, la empresa decide cambiarse a unas instalaciones más modernas, más nuevas y abandonar aquel sitio cuando están por partir ella se acerca de despedirse de la gente de vigilancia, que eran unas personas ya mayores, muy amables con la gente de conserjerÃa aquà por no dejarles pregunto oigan ustedes alguna vez han visto algo raro y empieza la plática. El edificio habÃa sido oficinas mucho tiempo atrás, oficinas de gobierno, años atrás. En mil novecientos setenta y tres, cuando Santiago de Chile vivió el momento en el que hubo un golpe de Estado. Según contaban aquellas personas, aquellos conserjes y vigilantes, la oficina fue desalojada por la fuerza y nunca se supo que fue de aquellos hombres y mujeres que se llevaron. Durante los años siguientes, múltiples oficinas habÃan estado vacÃas y habÃan estado vacÃas porque cuando se alquilaban al mes o dos meses eran abandonadas aún con las cosas dentro con los muebles, especialmente del piso cinco, ahà donde habÃa sentido aquello tan raro, esta chica. En el piso seis. Era frecuente que los trabajadores renunciaran, pero era más accesible qué era personas que nunca se fueron de ahÃ, personas que se quedaron con la intención de seguir trabajando, luchando por algo como saberlo fantasmas residuales, algo que se quedó ahà marcado una historia que se repite. No, no tanto, porque en este caso habÃa una intención, habÃa un contacto, habÃa un respeto. A ciertos parámetros no me voy, sino hasta las ocho no me molesten, y entonces ocurrÃa que no molestaban y el fenómeno interactuaba como si estuvieran ahà atrapados y no se pudieran ir. Ahora, si usted me lo permite le voy a compartir un relato en la viva voz del protagonista. Es un relato muy interesante que nos compartió José Bellavista y que creo que puede ser muy gn interesante. Vamos para allá. En mil novecientos ochenta y ocho, mi familia, que consiste de mi papá, mamá, hermana menor y yo, nosotros nos mudamos a una parte de la capital de Puerto Rico, que se llama Santurce, en el pueblo de San Juan. Buscaron un tiempo y encontraron la casa donde todavÃa vivimos. Esta casa es una casa arteco, asà que tiene fácil ya sus ochenta quizás cien años. Esta casa está en un área al lado de la Universidad del Sagrado Corazón. Cuando nosotros nos mudamos a esta casa en el proceso de limpiar, arreglar, porque fue una cosa que hicimos todos como familia, nosotros encontramos muchos diestos, pero empezamos a notar que en esos diestos habÃan cadenas como las cadenas que se pone la gente de oro alrededor del cuello. Algo cambió después de ese momento. Empecé a escuchar gente hablando en mi habitación bar la aclaración. Yo tenÃa catorce o quince años en ese momento, asà que no sé si era mi cambio hermano que estaba trayendo esas cosas. Era bien común escuchar los ganchos del la del armario moverse como si él nos estuviera tocando. El ambiente en la casa cambió. Yo constantemente escuchaba gente que me llamaba hasta una época donde no habÃa a celulares, que no habÃa viepers pues mis amistades de parar frente a la casa de Taba José, y era una cosa bien común que yo saliera qué y no habÃa nadie afuera. Las cosas empezaron a escalar un poco más. Aun yo estaba durmiendo y empecé a escuchar una respiración bien fuerte, bien profunda al lado mÃo que me despertó un pánico horrible, una noche que me desperté y vi algo blanco como flotando el techo. La casa tenÃa dos o tiene dos pisos. La parte de abajo de la casa era las oficinas de negocio de mi papá y el segundo piso era donde nosotros vivÃamos. Mi papá es contratado para otra compañÃa y ese espacio de abajo se quedaba vacÃo, asà que era bien común que nosotros nos reuniéramos a bajo warfuegos de mesa. En ese primer piso no tenÃa mesa de escritorio, tenÃa silla. Era más cómodo. No molestábamos arriba a mis papás y dos de mis amigos me dijeron aquà hay alguien más aparte de nosotros y tu papá y aquel momento lo decÃas no, mi hermana, porque es que vi en la cocina una señora con una taza. Dos personas en diferentes momentos me dijeron eso. Yo no sé si esa fue la cosa que yo vi flotando blanca. No lo puedo decir, o sea, el canta la piedra, porque no sé. He sentado una vez en la parte atrás de la casa, en un fumador que habÃa atrás. No nos sentábamos también a veces Homer juego de mesa. Tengo un amigo que, como decimos en Puerto Rico, no crea ni en la luz eléctrica, que veÃa constantemente desde el sesenta de la ternera, que él como que veÃa parte del pasillo y veÃa constantemente la gente pasando de la sala donde la cocina al cuarto y del cuarto a la cocina. Pero uno de los momentos más impactantes debo decir debe haber sido el noventa y seis noventa y siete. Si no me equivoco, yo no estaba aquà con unos amigos. Ellos estaban estábamos todos saliendo y yo éramos tres. Estaba el que estaba por montarse en el o sea, habÃa montado en el carro que yo estaba aprendiendo. Estaba yo estaba otra vez mis mejores amigos detrás de mà y estoy hablando con él, pero caminando y me viro a decirle algo. Esto es en la marquesina de mi casa, en la esquina de esa estructura que está al lado de la casa para que ver los carros no cogen mucho sol. Yo veo un hombre vestido de blanco con un sombrero guayavera. Debe haber sido un señor mayor. Lo veo. Viro la cara porque obviamente estoy camiendo hacia el frente. Entonces me quedo como que por qué hace esa persona AhÃ, mi amigo ve que yo miré algo detrás de él y él pues, por curiosidad miro yo cuando me estoy mirando, él se está virando a mà a preguntarme quién es esa persona, por qué es lo vio. Y esa persona se volvió instantáneamente una sombra negra a la velocidad del pensamiento, porque no hay manera de explicarlo. Entró por la casa, por la entrada de la casa. Yo salà corriendo dentro de la casa porque mi hermana estaba dentro de la casa. Como le dije, mi hermano es menor que yo. Yo no sé qué iba a ser si encontraba la cosa de esa, porque yo no soy un gold Bosterning ni nada por el estilo, pero subimos los tres a ver qué bien no encontramos nada Obviamente, ese amigo del que le habÃa dicho que habÃa visto la persona cruzando de la cocina al cuarto. En un momento yo estaba en el baño. El baño de esa casa tiene la peculiaridad de que, como está consuido, uno puede entrar al baño y la puerta se puede quedar abierta y hay privacidad. Este amigo me va a recoger y vamos a ir a salir. Yo entro al baño y él estaba parado en la puerta hablando conmigo. Me dice voy a comer agua, José, y cuando él se mira, yo lo oigo como que ver el exaltarse y yo termino de neo y digo qué pasó. Ni se acabo de ver un hombre y ella no me digas. Es asÃ, asÃ, asÃ, asÃ. Es un hombre como ya a ver. Me dice exactamente color se le fue de la cara y después ese fue el hombre que Tony y yo vimos el otro dÃa, las cosas eventualmente bajaron una intensiedad. Un poco yo descubrà el vecino vecino que nosotros tenÃamos acá al frente, que vivÃa aquà en esta calle por muchos años. En un momento me contó que aquà habÃa una señora que hacÃa santerÃa y era para leer y qué sé yo ahora. Eso explica las cosas que habÃamos encontrado amarradas que en el momento yo no sabÃa lo que era. Después de eso siguieron sucediendo cosas extrañas en esta casa. Siempre han pasado cosas extrañas y era hubo un apartamento en la parte de esta caja. Me acuerdo que mi ex un dÃa nosotros habÃamos puesto un negocio. Yo todavÃa estaba viendo otra parte de la casa antes de mudarme solo y yo estaba en la cama como cuando uno está embreado casi entre despierto y verdad dormido con ese malestar estomacar y mi ex se habÃa ido una oficina que habÃa en aquel momento de segundo piso a seguir trabajando porque nosotros tenemos una compañÃa de traducciones. Estaba limpiando el trabajo que estaba yo haciendo. Y de momento yo veo que ella entra al cuarto, se acuesta en la cama y se me queda mirando. Es una expresión bien peculiar y le digo qué te pasó. Me dice yo no voy a poder seguir trabajando aquÃ. Qué pasó. Dice. Estaba trabajando en el salón de la oficina y alguien me sopló la oreja y, obviamente, después de esos recogió sus cosas y ella volvió varias veces, pero a esa oficina jamás quiso entrarnos y ella se llevó el trabajo y lo terminó en la casa de ella. En aquel momento Después de eso, mi abuela falleció y vivà en esta casa. Lo último dirÃa yo, últimos diez años de su vida hasta que hace. Es bien grande. Mi abuela falle ese, pero no fallece aquÃ. Fallece en casa de una prima lejana mÃa de mi padre. Tres o cuatro dÃas después de ella fallecer este amigo que habÃa visto, el señor habÃamos salido y me deja aquÃ. Yo me entro de la casa y de adentro. Voy a entrar al baño del primer piso, el screamg o la. La tela de maya estaba tirada hacia dentro del baño. Al lado de esa ventana habÃa un mueble de mimbre, pero todas las puertitas gabetas que tenÃa el mueble tenÃan medicamentos y ahora estaba viviendo aquÃ, Asà que habÃa un montón de medicamentos en la casa pertinentes a una persona de noventa y tantos años viviendo con una familia. Todo lo que estaban en ese mueble estaba tirado como si hubiera explotado. De es la única manera que lo puedo explicar, que llegaba casi hasta el pasillo de hasta la sala. A través del pasillo. La casa es bien alta. Yo me ido seis pies. Creo que eso en centÃmetros, un ochenta para yo poder alcanzar esa ventana. Quizás si me paro, puedo meter el antebrazo dentro de la ventana, pero el mueble estaba un poco más allá. Yo no sé como alguien pudiera haber hecho eso. Voy de camino a la cocina tomando un vaso de agua, porque la realidad es que estaba perturbado de la situación y la ventana de la cocina, que también es una ventana alta. Estas casas debe tener del suelo al nivel del piso de la casa. Deben haber como y hallo medio metro más o menos de la marquesina o la ventana de la cocina. Fácil de haber siete ocho pies. Yo no puedo alcanzar de nuevo de todas las cosas que estaban en la cocina alrededor del del fregadero. Estaban todas tiradas en el piso. Eso fue bien perturbante. Mi recogà mis cosas, recogà las cosas. No dormÃa en el primer piso de la casa. La última cosa que me pasó fue fue que estaba durmiendo en mi cuarto y me desperté porque habÃa alguien, literalmente alguien. Me estaba agitando el hombro, me estaba agarrando pronombre, Me estaba moviendo el hombre como si me quisiera despertar. Cuando finalmente me despierto molesto porque estaba durmiendo. Veo una sombra negra que como un celas se mete dentro del baño. Me quedo estupefacto esa noche en un ormo. Eventualmente me mudo de aquà de esta casa en un apartamento cercano. Durmiendo en ese apartamento empecé a tener noches difÃciles. En un momento opto un perrito. Eso aminoró las cosas bastante. Pero otra noche estoy durmiendo y siento de nuevo que alguien me estaba moviendo para que me levante. Me despierto y vuelvo a ver esa sombra. Pero la sombra se metió en una maleta. Yo tenÃa una maleta donde guardaba una cosa que un amigo, él estuvo trabajando en un lugar de mantenimiento que a veces la gente votaba cosas que él veÃa que estaban en perfecto estado, que tenÃan una cosa una que otra cosa verdad rota o sucia. Ãl me dice mira para que igual les estas cosas de los juegos aquà tienen esta maleta y para ese propósito funcionaba muy bien. Pero en cuanto yo vi que esa cosa se metió dentro de esa maleta, no me pregunté cómo, señor Canta, la viera, porque no le sé decir yo saqué lo que habÃa dentro de la maleta. La voté. Santo Remedio. No volvà a tener más pruebas en ese apartamento, pero todavÃa hay momentos en que yo entro a la casa y me siento asediado. Eventualmente he aprendido un poco más de historia de la casa. La señora que tenÃa era dueña de esta casa. Murió sola y murió y sus hijos y nadie se dio cuanto. Yo estuvo varios dÃas sin que nadie supiera, asà que se podrÃa imaginar que fue una que sea un poco grotesca cuando lo encontraban por puerto Rico. Es un lugar bien caliente, es húmedo. Asà que te podré imaginar el cuadro macabro que encontrabamos sus hijos cuando lo encontraron y en un momento una amiga, sin saber nada de esto, estaba compartiendo conmigo y de la nada me dice aquà hay una mujer que camina por esta casa llorando y se bebe las lágrimas porque se siente solo y jamás le habÃa dicho nada a esta dama. Asà que para mà fue o es una condición, pero una casualidad pizarra o ella tenÃa algún tipo de poder. Ella me dijo que me dio yo soy asà media brujita y a veces veo y siento cosas. No sé, pero fue fue una situación interesante. Las cosas alguien me he mejorado bastante en un momento de mi mamá vidió con secerte viniera y bendicieran las cosas porque mi papá y mi mamá también habÃan visto cosas, pero no habÃamos querido como que nos habÃamos conversado de eso, porque en momentos pensábamos pero al amor fui yo, pero un momento como que ya las cosas eran demasiado y eventualmente empezamos a comparar notas y entonces nos damos cuenta de diferentes experiencias que tuvieron ellos después de esa bendición. Las cosas a mÃnoraron bastante. Una de las últimas veces que yo dormà en esa casa. Dormà porque mis papás tenÃan una perrito, una Yorki y ella dormÃa con mis papás y cuando mis papás iban de viaje, se ponÃa bien nervioso. Asà que, pues, papá me piden que me quede durmiendo en el cuarto de ellos para que ella esté tranquilo. Se ponga ansiosa vamos a las tres de la mañana. Yo escucho este alarido de la única manera que acabo de escribir, como si bien estuviera arrancando las entrañas a una mujer que duró le pudiera decir yo como de uno o dos minutos duró gente para yo despertarme, yo sentarme en la cama, darme cuenta que no estaba soñando buscar dónde se estaba viniendo a este ruido que si no sentÃa en la ventana del cuarto de ello y lo más bizar fue que la perrita jamás reaccionó. Yo tocaba la pelÃcula Perita estaba como si estuviera muerta en el sentido de que estaba completamente monga. No habÃa atención de ninguno más, ya estaba totalmente y alrededor era bastantes. El ruido me despertó. Yo jamás volvió a dormir en ese cuarto. Fue bien, bien, bien dramatizante y esta es mi historia. Espero que le haya haya agradado. Gracias por escucharte qué le ha parecido a usted. Este es un relato de fantasmas muy interesante por el lugar donde ocurre, por la forma en la que nos cuentan. QuerÃamos compartirlo desde hacÃa tiempo. Esperamos que les haya gustado tanto como a nosotros. Y ahora, si usted tiene tiempo y quiere acompañarnos, sigamos adelante y tenemos este relato una joven. En el dos mil cuatro, esta chica entra a la preparatoria y conoce a un sujeto al que vamos a llamar Manuel. A ella le vamos a poner el nombre. Qué le parece. Nan Nan y Manuel se hacen buenos amigos. No se imagine cosas son buenos amigos. Manuel es un tipo muy serio, pero al mismo tiempo es muy amigable, tranquilo, calmado, muy templado. Si hay un problema. Sabe que era hacer cómo responder. Siempre está para apoyarte. No esperes que se rÃa ni sea jocoso. No es el tipo que cuenta chistes, pero es el tipo confiable. Estoico fuerte claro, un hombre que se desarrolla muy bien una amistad con esta chica. Cuando termina la preparatoria, va pasando el tiempo y en el año dos mil once lo contacta. Después de haberse separado y haber perdido contacto, esta chica se va a casar Nan, se va a casar con su novio, su amor de la vida y busca a Manuel y lo encuentro en Facebook. Asà es que contacta con él, lo invita a la boda, pero él no puede ir. Está trabajando, Tiene un trabajo horrible, que es dominante, que no le permite nada. Ella incluso le dice oye cámbiate de trabajo por Dios, para que puedas encontrar a una novia tener una vida. Algo sal de ahà y él le responde que lo va a pensar, pero por lo pronto no puede ir a la boda. Aún asà han reestablecido el contacto y es un momento grato porque vuelven a platicar por momentos se mandan mensajes. Cuando nace la primera hija de Nan, él le habla por teléfono para felicitarla. Esto ocurrió en el año dos mil dieciocho. En julio de dos mil dieciocho, la platique se estupenga y siguen platicando mucho, Se mandan mensajes la felicitación todo esto. El problema es que este hombre sigue con su trabajo aquel que no da y le absorbe todo el tiempo. El seis de agosto del año dos mil dieciocho, NN recibe un mensaje una amiga la informa que Manuel está muerto. Ella se desploma como que está muerto. HabÃan hablado todavÃa se habÃan mensajeado unos pocos dÃas atrás, pero esta chica le dice está muerto. No sé cómo murió, pero está muerto. Inmediatamente, Nan se siente devastada, se mete al Facebook y efectivamente aparece la clásica careta de fallecimiento con ese sÃmbolo. Ahà un moño negro horrorizada comienza a buscar a los familiares y se entera que Manuel se habÃa quitado la vida, se habÃa suicidado. Ella habÃa pensado en un principio, quizá un accidente automovilÃstico, un accidente de trabajo, lo que fuera, pero no no era asÃ. Se habÃa suicidado, se habÃa quitado la vida por mano propia desesperada. Esta joven se hunde en la tristeza, aún cuando su propia vida de ella es bastante buena. Tiene una hija chiquita recién nacida un buen matrimonio, pero la tristeza le embarga. HabÃa vuelto a encontrar a un amigo muy querido. No, no, no se imagine usted otra cosa. Eres de estos amigos entrañables que uno no suelta fácilmente y entonces comienzan a ocurrir los sueños. El primero de ellos de pronto en aquel sueño, Nan se topa con su amigo Manuel, pero tiene el rostro cambiado. Está diferente. Le da miedo, Le da mucho miedo. Nan, en aquel sueño le vuelve a insistir oye, tú estás muerto, qué haces aquÃ. Pero no hay respuesta. Solamente aquella mirada despierta, sobresaltada, porque además tiene la clara sensación de que alguien se ha acostado junto a ella. Pero ese dÃa no está su esposo. AhÃ, no está su esposo. Con ella no llegarÃa sino hasta muy muy entrada a la madrugada por un tema familiar, asà es, que estaba sola. Ella pensó que su esposo habÃa llegado, pero cuando se incorporó no habÃa nadie, pero tuvo esta clara sensación de que alguien estaba junto a ella. Y los sueños vuelven a repetirse. Son estos sueños feos en los que tiene mucho miedo de encontrarse al que fuera su gran amigo. En uno de estos sueños, ella se arma de valor y le pregunta qué haces aquÃ, por qué estás aquÃ, por qué no te has ido a lo que él le pregunta. Te da miedo verme. Ella responde sÃ, sÃ, me da miedo, Me da miedo verte, me da miedo que estés aquà y él responde en ese sueño. Entonces no me verás más. No vendré hasta que tú me llames. A partir de ese momento, no vuelve a ver los sueños en el sueño como tal. Ella lo veÃa muy cno ramente, con muchos detalles, muy preciso, como si realmente estuviera viendo una persona viva. Por eso le daba tanto miedo, pero se cumplió, no volvió, no estaba ahÃ. Algún tiempo después, en el año dos mil veinte, ella está organizando unas fotografÃas. Cuando se encuentra con varias fotos de la época de preparatoria, se pone a verlas y están ahà las fotos de manuel Le da gusto. Le da gusto verlas. Después se encuentra por ahà en una computadora un video de aquellas épocas. Le da gusto y no puede evitar recordar esas imágenes de los sueños y en algún momento pensar en él. Esa noche regresa el sueño, en el sueño. Ella se encuentra a su amigo, pero se lo encuentra muy bien, se ve muy bien, se ve contento, se ve radiante. Ella se acerca, le da un abrazo tremendo siente el abrazo es un sueño de contacto, no es un sueño ordinario con imágenes cambiantes con todo esto, es un sueño que se sostiene y ella le da este abrazo tan fuerte que cuando lo suelta le pregunta qué pasó y le dices que me confirmaron que estaba enfermo. Yo tenÃa una novia, pero mi enfermedad no me habrÃa permitido tenerla. Entonces para qué seguÃa yo aquÃ. Por eso lo hice, pero ya me arrepentà tanto en el sueño. Ella le aconseja que pida perdón, que realmente pida perdón y que lo va a ayudar en lo que pueda. Al despertar lo, primero que hace es hacer oración por su descanso. Coloca una veladora a su nombre y una flor blanca. Consigue una flor blanca que coloca junto a la veladora y una imagen de él para ayudarlo a encontrar la luz. No volverÃa a soñarlo, pero pero le queda la sensación de que aquellos sueños eran algo más que un sueño y a nosotros también nos parecerÃa más bien que eran sueños de contacto. Alguien que tiene una inquietud, a alguien que busca comunicar algo, alguien que desea hacer saber quizá que lo que hizo le parece un error. Los sueños de contacto llegan a ser asà claros precisos. Hay detalles. En uno de los sueños nos describe a un individuo con la ropa sucia. Se veÃa con la ropa sucia, desanimado, triste, afectado, como podrÃa ser alguien que se está arrepintiendo de algo que cometió. Nos ha descrito eso. Además, sabe usted bien que la amistad genera vÃnculos que van mucho más allá. Quizá este sea uno de esos casos. Y ahora, si usted me lo permite y tiene tiempo, me gustarÃa presentarle este vÃdeo. Es un vÃdeo que nos fue compartido hace algún tiempo. Es una grabación de una iglesia. En este templo, el sacerdote convoca a una celebración cada cierto tiempo. Es una oración, es un grupo de oración. Por el descanso de las ánimas del purgatorio se reúnen varias personas, pero ahora con la pandemia no se puede asÃ. Es que lo transmitieron a través de Facebook Life. No es una grabación nuestra, por supuesto, no es nuestro crédito. Simplemente es algo que nos han compartido y que nos ha llamado la atención profundamente en esta oración. Lo que hacen es que colocan una pequeña Cámara. Ponen un pequeño altarcito con un crucifijo o un sirio pascual encendido, una imagen de la Virgen de Guadalupe, algunas flores muy bien y comienza la oración en el vÃdeo que le vamos a presentar. A continuación se observa este pequeño altar y se oyen unos cantos. Son unos cantos de una oración para las ánimas del purgatorio que se canta antes de de corr la oración grupal. Por eso se ve la luz un poco apagada. Ponga atención. Comenzamos, no somos, vivamos lumbre mancios. Es la que habitamoscamos, nos recuerde rmasnos las llamas nosema por nuestros pecamos dedostes. La imagen que usted acaba de ver este fragmento de vÃdeo seguramente me dirá ingeniero. Canta la piedra caray Cómo cree usted que esto sea algo raro seguramente es una mosca caminando encima del lente, del teléfono o de la camarita. Lo que hayan hecho es una mosca dando vueltas ahÃ. Por favor, puede ir hacer la imagen. No nos revela gran cosa en este fragmento, salvo que se dé una especie de sombra que va y viene insistentemente. Ahora. PermÃtame que le ponga este otro fragmento de lo que sigue en esa transmisión. El nombre de requistó Jesús que vieron la gracia esta letra. Quien quiera que sea te ahorran el nombre de Lisas. Qué te gusta estar los tres del señor Jesús tu sal de aquà en el nombre de Jesús. Te lo mandÃe retÃrate si no vienes de Dios por la oración y retÃrate más, pero mando poco de autoridades. Está atada en el nombre de Jason. SerÃa el bote este lo y a todos los que están siguiendo. Está transmisión a ote de Jesús Pérez porque instara que le des la pasa. Son el nombre de Jesucristos new ji Yo te bendito me tritas vean a Corsarios. Te tenso en el nombre de mi padre y le dijo que es espÃritu édca por hermanos de la SantÃsima Virgen Mayo. Debido a que se escuchan los cantos de fondo, la voz del sacerdote eficiente se escucha un poco tenue, pero le voy a leer un poco de lo que dijo en ese momento por mi autoridad sacerdotal. Quien quiera que seas te ordeno en el nombre de Jesús, que te postres a los pies del señor Jesús sal de aquà en el nombre de Jesús. Te lo mando. RetÃrate si no vienes de Dios por la oración, retÃrate de aquÃ? Te lo mando con mi autoridad sacerdotal en el nombre de Jesús. Yo sé yo y protejo este lugar y a todos los que estén siguiendo esta transmisión en el nombre de Jesucristo, Nuestro señor yo te bendigo vete en paz. A partir de ese instante y durante la hora y media siguiente de esa transmisión, no volvió a ocurrir esa extraña interrupción. Si se trataba de una mosca, era una mosca muy obediente, porque, en cuanto el sacerdote terminó diciendo aquello de bete en paz, desapareció casualidad. Por otro lado, qué fue lo que vio este hombre. Si hubiera sido un pequeño insecto en el lente de la Cámara, realmente no se habrÃa dado cuenta. El sacerdote estaba por allÃ. A un lado preparándose. Estaba por aquà el hombre que canta con el piano o el organito que está tocando, no habrÃa visto que habÃa un insecto en la Cámara. Qué fue lo que percibió. Ãl estaba viendo esta sombra en la pared merodeando alrededor de las imágenes. Por eso fue que se volteó y dijo aquello en el nombre de Jesucristo Sello y protejo, de acuerdo con la antigua tradición exorcista, cerró las puertas y si aquello era de Dios, lo lo lo mando ya y si no, de regreso. Es una grabación extraordinaria, porque ese incidental no fue algo preparado. Estas personas estaban ahà ya haciendo tiempo para iniciar la oración, que se juntaran todas las personas en la transmisión por medio de Facebook y se les atraviesa esto. Qué rayos fue usted, qué piensa este otro relato. Nos lo comparte Montse y ella nos cuenta una historia de familia, una historia antigua otoño toño era un hombre ebrio, abusivo, golpeador que un dÃa vendió en la casa de su madre sin siquiera avisarle el coraje. La tristeza hizo que aquella mujer terminara cuadraplégica. Otoño simplemente se fue desapareció a seguir con su disoluta vida de alcohol y de vicio. La anciana tuvo que ser a tis por su nuera. Quién serÃa cargo de ella que, por cierto poco tiempo después, toño, en medio de sus ires y venires, terminarÃa también muerto, decir rosis. La nuera se hace cargo de la abuelita, que tiene que ser atendida totalmente, tiene que cuidarla, tiene que ver por ella, tiene que darle de comer en la boca, porque la señora apenas puede hablar un poquito. No se mueve mucho, pero durante el dÃa está bien. La señora trabaja por la noche, es decir, la nueva trabaja por la noche. Es una enfermera tiene un puesto asà es que durante el dÃa la tiende. Al llegar la noche se va al trabajo y alguien se tiene que quedar viéndola. El asunto está en que una madrugada de pronto le avisan en el hospital que llamó su hijo, que la abuelita está haciendo cosas raras sin pensarlo. Dos veces se pone su su su éter y se va para la casa y cuando llega, oh sorpresa, la abuelita está como gateando sobre de la cama, muy muy, muy, pero muy espantada y señala en una esquina diciendo otoño. Con esa voz que le cuesta trabajo articular. Señala y dice toño, toño era el niño, el niñito, el nieto, el bisnieto, lo que fuera que la cuidaba, pero el tipo no estaba ahà en ese momento. Pero la abuelita señala otoño hacia un rincón. Es tal el frenesà que la señora termina enferma muy grave y tiene que ser llevada a un hospital. En el hospital se tapa la cara constantemente señalando otoño y se tapa la cara con verdadero pánico. La cuida la nuera está muy enferma. La señora de por sà aquel dÃa, la nueva ha llegado. Está muy cansada. De toda la noche se recuestan los pies de la cama unos momentos nada más y de pronto despierta. Intenta levantarse, pero no puede. Como si alguien suavemente la volviera a recostar, no la deja levantar. Pero cuando ella levanta la vista un poquito y gira un poquito el cuello, puede ver que hay varias personas que rodean la cama, parecen médicos, se ven con ropa blanca y están alrededor de la cama, todo alrededor de la cama. Ella finalmente no puede levantarse y vuelve a quedarse dormida. Cuando despierta se incorpora rápidamente mira la abuelita. Resulta que la abuelita está muerta. Va por la enfermera de turno que está en el módulo que viene la revisa y certifica que sà que, efectivamente, la señora falleció en el sueño. Pero cómo puede ser eso si estaban aquà los médicos revisándola. La enfermera le dice no de ninguna manera. No hubo ningún médico. Ahora la única persona que entró fui yo aquÃ. No ha entrado ningún médico. Y entonces la nueva calle en cuenta de un detalle. Ella habÃa visto cómo la rodeaban, pero la cama de la abuelita estaba pegada contra la pared No habÃa dónde la rodearan. Y entonces, preocupada recuerda que los rostros de aquellas personas eran rostros que ella conocÃa, su suegro, el tÃo, el hermano estaban ahÃ, pero no estaba Toño, porque Toño el que era su hijo, el vago, el vicioso, el que la habÃa defraudado y la habÃa mandado a estar cuadrapléjica y que habÃa muerto decir rosis ese la habÃa amenazado cuando me muera voy a venir por ti y efectivamente, habÃa ido por ella. Lo que no se esperaba es que todos los demás familiares que tanto la hubieran querido, la estaban acompañando en el momento más importante. Es un relato escalofriante pensar que aquel que era tan negativo, tan oscuro, tan perverso querÃa llevársela y los familiares la protegieron y la llevaron a buen recaudo. Nos ha gustado mucho este relato que nos ha enviado montse y ahora para no hacer demasiado largo el programa. Si usted me lo permite, vamos con otro pequeño relato ya para ir cerrando. Este es un relato de Venezuela que es particularmente curioso. Una madre vive con su hijo pequeño y su esposo en un edificio. Ella es la encargada de la limpieza del aseo. Su esposo trabaja haciendo fumigaciones limpiezas. El niño se llama Jorge. Una buena tarde, el papá llega a casa tomado ese era su coco. Le gustaba mucho tomar. Llega entra, se sienta a la mesa y de pronto se ve muy raro, muy cambiado. Está tomado. Lo acaban de ver. Llegó medio borracho, pero lo están viendo que de pronto las facciones, el gesto, el movimiento, todo en él cambia. Se voltea y le dice a la esposa tráigame un vaso de vino, algo que él nunca decÃa esos términos no eran Tráigame un vaso de vino y siéntese. La esposa se sorprende porque además el gesto le digo que es diferente. Viene y le pone el vaso con una bebida que tenÃa ahà Escúchenme bien, usted va a tener una única hija más y nada más y cuando sea mayor, va a tener mucho dinero. Entonces la mamá de Jorge se rÃe y le dice no hombre, yo para qué lo quiero. Entonces yo lo quiero, Ahorita, que es cuando me hace falta y sin mediar ninguna palabra, le da una bofetada al tipo. Asà le bofetea a la mamá de Jorge, que se hace para atrás muy sorprendida. Nunca habÃa ocurrido eso y aquà llega persona con este gesto de viejo. Le dice no me falte al respeto, no se burle de un viejo. Le estoy hablando para empezar, Ella y su esposo siempre se hablaban de tú, no de usted. Asà es que esto se vuelve muy raro y ella se queda totalmente sorprendida y dice y tu hijo, tu hijo va a estudiar y va a ser alguien con conocimientos, con cultura y va a viajar y va a trabajar en lugares en el extranjero. Y tú, cuando vieja, vas a tener mucho dinero. No se te olvide acto seguido, se empieza a quedar dormido. La mamá de Jorge se queda espantadÃsima por lo que acaba de ver y sentir, porque además se percata de un detalle. El vaso de licor que ha servido, que estaba rebozado, ahora está por debajo de la mitad, pero su esposo no lo tocó. Ella lo puso sobre la mesa y nadie lo tocó, pero ahora está por abajo de la mitad. SerÃa el único incidente. Por supuesto, al despertar a este hombre, no sabÃa de qué le estaban hablando, ni recordaba nada y, por supuesto, jamás se hubiera imaginado pegándole a su esposa. No hubo una hermana, pero Jorge, Jorge estudiarÃa en las mejores universidades, lograrÃa ser un personaje muy distinguido dentro del ejército venezolano. LograrÃa viajar por el mundo, ser agregado de diferentes lugares, tener una prosperidad inusual y su madre también, tal como lo habÃa dicho aquel viejo de la Presencia que estuvo ahÃ. Qué es aquello, no lo sé, una especie de su plantación de la personalidad, pero al mismo tiempo, pudiera haber sido una especie de posesión de un espÃritu desencarnado, es decir, de alguien que estaba vivo y que tenÃa relación con esa familia y que querÃa dar un mensaje que se cumplió. No le parece interesante. Y ahora permÃtame que comparta una última historia que a mà me ha gustado mucho. Es un relato de Ecuador y nos lo ha compartido Amelia. La historia comienza con ella viviendo en una casa vieja. Es una casa vieja en alguna parte del Ecuador y está acompañada de su cuñada. La cuñada tiene un bebé de tres años. Amelia, en este momento tiene un bebé también como de unos o tres añitos, uno que sÃ, de un añito y un poquito y ella está esperando. Bebé de Octavómez habÃa contraÃdo matrimonio con su esposo, siendo muy jóvenes. Esa casa era de sus suegros se las habÃan prestado, pero era una casa muy peculiar porque en la parte de atrás estaba medio construir al frente, habÃa unos espacios. Asà es que se habÃan repartido. El hecho es que su recámara tiene una puerta improvisada. Es una puerta hecha de madera muy ingeniosa, con una aldaba, un ganchito para cerrar la cocineta, la cocina, que también es otro de los cuartos. Ahà un poquito improvisados. Tiene una puerta de dos hojas de madera muy sencilla que amarra con un hilito en las noches, con un pequeño cordel para que el viento no la abra. Y están allá por alguna razón, su esposo y el niño de tres o cuatro años están en otra casa. No están con ellas, asà que están las dos mujeres solas, con el chiquitÃn de tres o hecho, chiquitÃn de año y medio y el bebé que está por nacer en algún momento cerca de las diez de la noche han terminado de todos sus quehaceres han estado platicando, pero tienen una sensación muy rara cuando de pronto comienzan a escuchar, como si hubiera muchos ratones corriendo corriendo por abajo del piso. Es una casa con piso de madera, Es una casa vieja y escuchan cómo corren los animales cómo abajo abajo del piso. Ella nunca habÃa visto uno. No es que no hubiera. Es una casa de setenta ochenta años, pero nunca los ha visto. Pero de pronto oyen esto. Ella y su cuñada escuchan cómo van corriendo abajo del piso los animalitos y espantadas se ponen a rezar. Tienen un pequeño altar. AhÃ. Ella no es creyente. En realidad, ella no practica ninguna religión, pero su cuñada sà y su familia de el esposo sÃ. Asà es que tienen este pequeño altar con unas imágenes, un saltito, una veladora siempre vaya los acompaña en esto. Asà es que cuando se ponen a hacer oración, ella también se pone a hacer oración. Cuando termina la oración, hacen la oración del ángel de la guarda. Esa A los niños les encanta ángel de la guarda mi dulce compañÃa, no me desampares ni de noche ni de dÃa y en ese momento, cuando terminan de decirlo, escuchan como alguien está caminando arriba la planta alta de aquella casa está vacÃa, no está ni siquiera terminada. Hay materiales, piedras, maderas, y escuchan como alguien comienza a caminar pesadamente, como arrastrando algo metálico, como unas cadenas, se oye un golpeteo, y escuchan cómo comienza a bajar las escaleras de esa parte de la casa que está vacÃa en dirección hacia la cocina, esta que tiene estas puertitas muy rústicas espantadas. Las dos mujeres piensan se metió alguien y estamos solas. Escuchan aquel movimiento, la fuerza de la pisada, de alguien grande, de alguien rudo, de alguien fuerte, pesado como camina. Pesadamente, escuchan aquello sumado con el ruido de los ratones que habÃan escuchado. Empiezan a tener mucho miedo, pero escuchan además de pronto como de golpe se abren las puertas de la cocina. Es una puerta de dos hojas muy sencilla a la que amarran con este cordel para que el viento no la abra y habÃa funcionado, pero escuchan ese pa como sale volando la puerta y se estrella. No hay duda se metió alguien. Asà es que las dos mujeres apresuradamente meten a los niños abajo de la cama y les dicen que se estén calladitos, que no haga nada y van y mueven un mueble contra la puerta. Aquella que también era muy muy sencilla, Era una puerta improvisada con una aldaba. Esto de un estornudo lo abre alguien están muy espantadas, pero al mismo tiempo son madres y ya sabe usted que no hay nada más valiente que una madre enojada. Asà es que una de ellas toma un machete que habÃa por ahà y ella toma el palo de la escoba para defenderse. No creo que fuera un arma muy letal, pero en ese momento es lo único que hay. Y están dispuestas a lo que sea. Están ahà preparadas cuando escuchan cómo están rompiendo los platos, tirando todo en la cocina. Los vasos de cristal, bueno, no es cristal, Son vasos de vidrio, los rompen tiran las cazuelas, los platos oyen cómo sacan las cosas de las alacenas, cómo rompen todo aquello. Es obvio que alguien se metió a la casa en ese momento. Escuchan que aquello se da la vuelta y viene hacia donde ellas están. No hay más. Es el final. Alguien se ha metido. Pero al mismo tiempo que esto ocurre, comienzan a sentir un escalofrÃo, tremendo, la temperatura cambia, comienza a hacer este viento raro que se filtra por la puerta y entonces sienten que aquello no es de este mundo. La cuñada grita algo en ese momento. Abuelito Isaac protégenos, el abuelito Isaac habÃa sido siempre la figura paterna fuerte de esa familia, el protector, el que cuidaba, el que ayudaba y a lo único que se le ocurre a esta mujer es gritar. Abuelito isaac protégenos. Cuando sienten que aquello está en la puerta de pronto escuchan un silbido shh, un silbido peculiar, un silbido caracterÃstico de esa familia. Asà se saludaban, asà avisaban que ya habÃan llegado. Era el silbido clásico. Le escuchan tan fuerte, tan fuerte que no tienen duda. Aquello se escucha como vuelve a moverse jalando estas cadenas y se va. Las dos mujeres permanecen a la espera. En un cierto momento se alcanzan a asomar por encima de un mueble en donde hay una pequeña ventana y para su asombro, la puerta de la cocina está cerrada, amarrada con su cordel. Como si nada, las dos mujeres salen, una con el palo de la escoba bien agarrado y listo para soltar un garrotazo, la otra con un machete. No creo que fueran muy feroces o, por lo menos no tendrÃan la apariencia de ser muy feroces. Pero enojadas llegan abren la cocina y ahà no hay nada. Todo está en perfecto orden. No falta nada, No se ha roto nada. Qué rayos se habÃa ocurrido entonces no volverÃan a sentirlo. En el tiempo que estuvieron ahÃ, no volverÃan a sentirlo. Si usted me lo pregunta, estas mujeres vivieron un encuentro con un alma errante. SÃ, y tal cual, un almerrante un fenómeno paranormal que vaga y que se reúne en lugares en los que percibe irúnicamente que hay oración, porque es lo que está buscando y produce efectos y produce sonidos, ilusiones, engaños como estos que han vivido nuestra amiga, Melia y su cuñada. Afortunadamente, no pasó a mayores. Le platico un detallito más. Este es de Scouts y nos lo ha compartido nuestro amigo Arturo. Ãl nos cuenta que su hija tiene un novio y este novio es espeleólogo, aventurero y demás. En una ocasión viajan a unas grutas preciosas y van por allá dentro y de pronto el grupo se separa. Un grupo se dirige a la salida y el otro les pierde la pista. Está oscuro, hay caÃdas, hay agua, hay rÃos subterráneos. El que se pierde se muere. Pero cuando ya está el primer grupo afuera, de pronto aparece el segundo grupo JUFF que bárbaro, que es susto. No sabÃamos dónde estaban. Estábamos preocupadÃsimos. Qué pasó. No, hombre, no, no es que no dábamos con la salida de no ser por el chamaco este que mandaron. Nos habÃamos dado una perdida que no vean cuál chamaco el de la lamparita, hombre el que venÃa con ustedes. No hay ninguna persona con esas caracterÃsticas. El niño el que mandaron ustedes a buscarnos con la lámpara lo venÃamos siguiendo. Ãl fue el que nos sacó. No habÃa nadie, no habÃa ningún niño y gracias a eso salieron vivos. Qué le parece a usted Y bueno, vamos a mandar rapidÃsimo algunos saludos y cumpleaños porque ya nos excedimos del tiempo. Verá Alma Yadira Vázquez la estamos felicitando porque cumpleaños el seis de agosto y no la pudimos felicitar a tiempo. Ãngela Montalvo y ya cumple no también cumplió. Cumplió el dÃa de ayer. Qué pena no la saludamos a tiempo, pero cumplió años. El trece de agosto le mandamos un fuerte abrazo Nilton Juan Espinosa. Ãl está triste porque una mascota suya ha fallecido y los animalitos se vuelven parte de nuestro dÃa a dÃa y bueno, obviamente nos pega. Asà es que le mandamos un fuerte abrazo a Nielton para adelante. Hay que seguirle. Ãl está en Perú. Mariano Cabrera Villalobos, Ãl se está recuperando de covid Está saliendo adelante. Es un hombre fuerte. Va a salir muy bien. Suele acompañarse de nuestro programa, pero también acompaña a su mamá con nuestro programa. Su mamá parece als Heimer y le levanta mucho el ánimo escuchar el programa. Asà es que a ambos les queremos mandar un fuerte abrazo. Muchas gracias por escucharnos mucha fuerza y que todo va a salir muy bien y bueno. También tenemos por aquà un saludo muy cordial para Poncho MartÃnez y su esposa Victoria, que está esperando Bebé viene en camino un chiquitÃn. Eso siempre nos damos mucho gusto, les mandamos un abrazo a los tres y que sea una larga vida, llena de éxitos, de mucha fuerza y de mucha voluntad. Sabemos que asà será para a nadie que está en Toluca. Muchas gracias, Laura y Daniel, que nos acompañan desde Uruguay, Rosa Pérez y su mamá, Beatriz Herrera y su esposo. Muchas gracias a todos ustedes muy buenas noches y que descansen en paz







