Relatos de la audiencia Noviembre 2020 || Relatos del lado oscuro

El principio de toda investigación son los relatos de las personas, lo que ha vivido, lo que han visto. Relatos del lado oscuro tiene particular interés en conocer estos casos y frecuentemente reunimos testimonios de las personas que nos acompañan.
El principio de toda investigación son los relatos de las personas, lo que ha vivido, lo que han visto. Relatos del lado oscuro tiene particular interés en conocer estos casos y frecuentemente reunimos testimonios de las personas que nos acompañan.
S muy buenas noches tengan todos ustedes esta noche. En relatos del lado oscuro. Queremos compartir algunos de los relatos que nos han llegado al correo de contacto relatos del lado oscuro arroba Gmail y, como siempre se los he dicho, para nosotros es importante todo eso que nos escriben por muchas cosas. Primero, porque nos mantiene en contacto con ustedes, nos permite conocer lo que ocurre allá afuera las experiencias personales, y esto nos ayuda a entender mucho de lo que hablamos aquÃ. Una cosa es que yo relate un suceso paranormal, una experiencia omni, un documento que encontré en alguna parte. Y otra cosa es la experiencia que usted vive, la que usted tuvo cerca, la que usted encontró, la historia de brujerÃa que le ocurrió. Todo esto a nosotros en relatos del lado oscuro nos ayuda a saber qué tanto es real esto que estamos platicando. Una cosa es que conozcamos nosotros la teorÃa y otra muy distinta es toparnos de frente con una realidad que impacta la realidad de que muchas de estas cosas, que algunos piensan que es una buena historia para contar en realidad, es real y a las personas les ocurre y les ocurre de formas muy feas, una historia de fantasmas grata, una historia romántica. Como me han dicho siempre, es agradable saber que después de la muerte, no es este el último viaje que hacemos o el único baile que bailamos. Pero también hay historias muy macabras, historias muy feas, y cuando nos sumergimos en estos relatos de los que le estoy hablando, aprendemos mucho de ellos. Y por ello es que esta noche queremos compartirlo con todos ustedes. Tenemos una amplia variedad prepárense. Vamos a tener por ahà algún corte para café y galletas, de tal manera que podamos ir a tomar un café rápidamente o a calentarlo y traerlo, porque puede ser un relato largo. Vamos a comenzar con este relato. Este relato nos lo escribe Gabriela Barrera. Gabriela nos hace una pequeña introducción acerca de el origen del asunto. Ella tiene una primera experiencia omnia a los siete años cuando, estando en clase, observa sobre una ladera en una montaña, una nave o un aparato descendiendo en la montaña. Cuando se lo dice a la maestra, obviamente con la inocencia de una criatura de siete años que le está diciendo que hay un OMNI en la montaña, la maestra se rÃe cuando ella sigue insistiendo en que hay un ovni en la montaña, la maestra, se enoja la castiga. Asà que ella aprendió desde temprano dos cosas, una que esto no era un mito y una leyenda que esto era una realidad ópni que ocurrÃa, y dos que siempre es preferible mantenerlo discreto, porque aquellos que no lo creen ciertamente van a verlo desde una óptica muy diferente y esto generarÃa contratiempos. Pero ella nos comenta que algunos años después, ella desarrolla una capacidad inusual para realizar viajes astrales, sÃ, desprendimientos, dejar el cuerpo y viajar. Haciendo esto, ella comienza a darse cuenta qué hay algo más a su alrededor, que hay omnis, naves que se acercan a su casa, que se posan cerca de la casa, pero que sólo ella puede verlo durante este viaje. Pero ahà no termina el asunto. Ella puede en estos viajes honestos desprendimientos, observar a los tripulantes y nos describe en su texto que nos envÃa un texto muy interesante, haber visto tres seres que su forma de vestir y sus rasgos resultaban ser extraterrestres. Pero eso no es todo. Utilizaba en una especie de traje plateado con rasgos nórdicos. El cabello era rubio, casi blanco, la tez completamente blanca. Ella se quedó pensando quiénes son cuando está pensando esto mientras está ahà de pronto uno de aquellos seres, como si le hubiese leÃdo la mente. Estos detalles son importantes, como si le hubiese leÃdo la mente, le dice duerme. Ella cierra los ojos, se queda dormida. Inmediatamente después abre los ojos ya no están ahÃ. La imagen se ha ido, pero habÃa habido un contacto posterior a esta experiencia. Ella nos cuenta que de ahà en adelante volvieron a tener estos. Volvió a tener estos sueños. Siempre sentÃa a uno muy cerca de ella no lo podÃa ver, pero sabÃa que estaba allÃ. Durante unos dos o tres años vivió esta situación y en varias ocasiones ha vuelto a tenerlo, es decir, ver omnis. Mientras se está viajando, mientras está en su casa, A veces mientras está durmiendo, llegan los sueños lúcidos en donde hay esta especie de contacto. Lo que más le sorprende a ella es que escuchó a una persona en un programa de radio que mencionaba haber tenido contacto con un ser parecido a este que ha comentado y que muchas personas hablaban de experiencias muy parecidas a esto. Ok Gabriela, muchas gracias, antes que nada, por habernos compartido su experiencia. En la ocasión anterior que hicimos un programa, no pudimos compartirlo por tiempo. Pero déjeme decirle dos cosas. Dentro de el grupo de alienÃgenas o el conjunto de alienÃgenas que han sido reportados durante los encuentros cercanos del tercer tipo en los que las personas ven a los tripulantes a estas entidades biológicas de origen no terrestre, se ha descrito principalmente a dos tipos de seres unos. Son los grises, los clásicos grises, muy bajitos de apariencia totalmente lisa, carentes de cabello, prácticamente sin nariz con una mÃnima boca sin orejas. Son bajitos un metro veinte de estatura escasamente. Suelen ser bastante agresivos durante sus intervenciones y suelen ser muy tecnológicos, es decir, trasladan a las personas a naves, hacen experimentos abducen a las personas. Los otros que son frecuentemente relatados, dejando de lado los reptilianos, los draconianos, los monstruos, los extraños, son los nórdicos. Lo que usted me ha descrito, efectivamente, corresponde a un visitante nórdico se les denomina nórdicos porque su apariencia En los paÃses del Norte y en los paÃses europeos, la apariencia que tienen al momento de presentarse es similar a la de una persona nórdica, es decir, altos de pelo, rubio, robustos de facciones finas. Curiosamente, los relatos de nórdicos, porque asà se les denomina, cambian dependiendo del lugar. Estas personas o estos seres se presentan con la apariencia más adecuada al lugar en donde se manifiestan. Se cree que muchos de los relatos de Ãngeles de la Biblia tenÃan que ver con estas presencias, con estos visitantes. Es una creencia que hay a claro para quienes consideran que los ángeles existen y que hay una jerarquÃa celestial. Bueno, está muy bien. Algunas personas creen que los nórdicos pudieron haber sido malinterpretados como ángeles en el antiguo Testamento. Pero curiosamente en Ãfrica, en las regiones de personas de piel oscura, las manifestaciones en nórdicos son personas de piel oscura. No son aparentemente tecnológicos, sino mentales. Se presentan mucho durante estas etapas de sueño, en donde la persona jurarÃa estar despierto, en donde la persona incluso llega a sentir, puede dirigirse, puede moverse, puede actuar. En lo que usted ha descrito como un sueño lúcido. Generalmente son reiterativos. Visitan varias veces a las personas. Hemos tenido oportunidad de platicar hace unos años en un encuentro ómnico con varios contactados que no buscaban ninguna fama ni nada y lo que relataban era muy parecido a lo que usted ha dicho durante sueños. Puede venir a ellos y entonces ellos están literalmente fuera del cuerpo. Hablando con estas presencias, notan que son reales, porque hay ciertas alteraciones, alteraciones muy pintorescas. Por ejemplo, el perro se desquicia, el gato se desquicia. Hay una especie de pequeña escarcha en la parte baja de las ventanas. Puede haber un aparato que se descargó totalmente durante una de estas visitas y llegan a dejar pequeños detalles, pequeños regalos por llamarles de alguna forma desde cosas tan peculiares como una de estas personas relataba haber estado convaleciente o estar enferma de un cáncer, haberle descubierto una serie de pequeñas cosas ahÃ, pequeños tumores. Cerca del cuello. Durante una de estas reuniones con los visitantes, decÃa que uno de ellos se acercó y le tocó suavemente el cuello. Durante un momento después, otra vez pasó el segundo que ya los conocÃa. A ella daba un nombre, no recuerdo un nombre. Hizo lo mismo. Hizo esto tocándole la zona donde estaba afectada. Dos semanas después no los tenÃa será. Ella decÃa que le habÃan dejado un regalo. Entonces. Es muy interesante lo que usted nos dice, porque nos está describiendo un encuentro con entidades biológicas no terrestres, que se manejan, según se cree, de forma muy mental. Ellos no suelen visitar fÃsicamente, sino de forma mental. A diferencia de los bajitos grises, que suelen ser mucho más agresivos. Estos suelen ser mucho más reconfortantes las visitas. Vamos a llamarlo de esa manera y bueno, le agradecemos mucho. Es un tema que, además a nosotros en relatos del lado oscuro, siempre nos ha apasionado. Ahora vámonos a otro lugar completamente diferente. Nos vamos a Puerto Rico. Esta historia me encantó. Nos escribe Héctor MartÃnez. Ãl nos cuenta. Yo fui policÃa estatal de Puerto Rico durante quince años y vivà muchas cosas en ese tiempo. Este relato que le presé ocurrió en el pueblo de Calley, un pueblo del área montañosa de Puerto Rico. En ese entonces era patrullero de la unidad de Tránsito de la Comandancia de Caguas designado a la Unidad de Alcohol, la cual tenÃa el objetivo de intervenir a conductores ebrios. Esa semana nos habÃan enviado a Calley para que durante ese tiempo patrulláramos y pudiéramos revisar alcohólicos. Nos habÃan enviado porque habÃa una fiesta patronal que duraba una semana. Es una noche, Es una noche tranquila. Era entre semana no habÃa mucha actividad. El turno habÃa comenzado a las seis pm martes o miércoles. Apenas habÃamos comenzado a hacer algunas intervenciones. Mi compañero y yo deben de haber sido las once de la noche. Transitábamos por la carretera catorce en dirección hacia la estatal número uno. Cuando observamos un mauto pequeño, eso un más da pequeño. No recuerdo el color bien, pero era pequeño. Mi compañero y yo decidimos detenerlo porque el pasajero no traÃa cinturón de seguridad. Venimos atrás de él y se nota que el pasajero no trae el cinturón de seguridad, puesto simplemente desde la patrulla observan al conductor con la banda del cinturón puesto, pero el sujeto que ven al lado no lo trae. Asà es que prenden lo que él denomina unos biombos, es decir, las torretas de la autopatrulla hacen sonar la sirena y dan la indicación por el alto parlante de que detengan del lado derecho el automóvil. El conductor, efectivamente, hace esto se orilla y se detiene. Ambos policÃas bajan. El compañero de Héctor opera como el interventor. Mientras que Héctor se queda de resguardo por el lado derecho del auto. En tanto su compañero por el izquierdo, él se acerca al conductor. Es un hombre joven que se sorprende de que lo hayan detenido. Cuando se acerca a Héctor por el lado del pasajero, se sorprende y le hace la seña A su compañero le hace la seña indicándole que el conductor está ahÃ, pero el pasajero no está. Su compañero se queda sorprendido. Cuando el conductor, a que le pregunta oiga por qué me detiene este hombre, el policÃa le dice porque su compañero no tiene cinturón de seguridad. El joven se rÃe y le dice vengo solo oficial. Pero ellos dos acababan de ver al pasajero. Asà es que le insisten en que habÃa una persona sentada junto a él y que no era una confusión. El asiento era bajito, no tenÃa cabecera. Entonces abren la puerta, se asoman para ver si la per persona se habÃa agachado, se habÃa metido algo pero no hay nadie. Ambos policÃas se quedan muy sorprendidos y cuando le preguntan al joven bueno de quién es el auto, él responde. Me lo acaba de regalar. Mi abuelo. Me lo acaba de regalar. Hace unos dÃas antes de morir. Mi abuelo murió y esta fue su herencia. Cuando están hablando con el joven, caen en cuenta de que, efectivamente, no habÃa nadie en el auto, no habÃa para dónde se hubiera bajado a alguien y hubiera huido. Además, no habÃa ninguna razón. Todo estaba en orden. El joven no estaba alcoholizado. Asà es que simplemente se quedan parados viéndolo a lo que el compañero de Héctor le dice, pues mira tu abuelo. Te querÃa mucho verdad. El joven contesta que, efectivamente es bueno, pues te sigue cuidando. Maneja con cuidado buenas noches. Se suben a la patrulla, se se miran un policÃa al otro y le pregunta vamos a reportar esto. El otro le contesta. Yo creo que mejor no asà es que siguieron su camino. Esto ocurrió en el año dos mil doce y Héctor nos lo platica ahora. Ãl siguió siendo policÃa, después investigador. Ahora está retirado. Ha visto muchas cosas, pero esta historia la recuerda con mucho cariño. Me llamó mucho la atención. Verdaderamente, Héctor, es muy grato. Ahora vamos a platicarle. Otra es de Lilia. Lilia nos cuenta en muchos de los programas. Usted comentó acerca de los fantasmas de la diós Es triste, pero reconfortante en algunos casos, como el mÃo. Hace siete años. Es el ocho de agosto del año dos mil trece y fallece mi hermano, Ãl trabajaba en Ciudad Juárez, Chihuahua como policÃa de proximidad. Le gustaba su trabajo. El suyo fue un caso muy sonado. Los emboscaron en varios puntos de Ciudad Juárez, Chihuahua y en varios puntos a varios policÃas. Los mataron, los asesinaron, lo pasaron por todas las noticias a nivel nacional. El caso es que un mes antes mi hermano habÃa presentido su muerte. Ãl me llamaba que cada quince dÃas o cada que se acordaba, mantenemos una buena comunicación y una buena relación. Lo quiero mucho, aunque ya no esté materialmente. En esa ocasión, precisamente me habÃa comentado que me querÃa mucho, que a mÃ, mi mamá, mi papá los amaba mucho y que no tenÃa nada que reprocharles, que les agradecÃa el haber estado en esta familia y luego cosas como despedida. Me dijo que si llegaba a morir, que lo despidiera con un puño de tierra. Lloramos porque creo que nadie está preparado para hablarle de la muerte. Como al mes el seis de agosto tuve un sueño muy feo. Me encontraba cargando una caja de muerto. Yo estaba cargándola con otras personas. Ese sueño me impactó y me puso nerviosa. El miércoles ocho de agosto recibà la noticia de que habÃa muerto haciendo su trabajo. El cuerpo llegó el dÃa trece a la ciudad de Querétaro. Fue velado como yo tenÃa tres meses de que habÃa nacido mi niña. Sólo fuimos a despedirlo. No pude ir al cementerio por la niña pequeña. A los quince dÃas de este suceso tuve un sueño muy hermoso. Soñé a mi hermano que me lo encontraba y lo abracé. Yo sabÃa que estaba muerto y le dije Jorge, cómo estás. Lo vi joven, como de veintiocho años, estaba muy guapo, vestido de blanco, muy tranquilo. Me decÃa dile a mamá que no se preocupe. Estoy bien, que ya no llore. Estoy bien. TenÃa cuarenta y tres años cuando falleció. Lo acompañaba donde él estaba y me dijo mira quién está conmigo y vi a una tÃa hermana de mi mamá que habÃa fallecido mucho tiempo atrás. También la vi joven me dijo salúdame a tu mamá y dile que estamos bien, que no se preocupe. Mi hermano y ella se despidieron de mÃ. Me dijeron ya tienes que irte. Ese fue mi sueño. Sentà conformidad, Sentà consuelo por lo que vi y lo sentà después desperté lilia, qué gran relato, qué pena por la violencia en este paÃs hermoso, lleno de gente formidable, Qué pena que ocurran estas cosas terribles y que sigan ocurriendo y que llevemos tantos años en una violencia desmesurada. Lo que usted nos ha relatado, efectivamente, es un fantasma de adiós. Las presencias paranormales dentro de las investigaciones que hay ocupan en diferentes medios de contacto. Algunos se manifiestan y son visibles, algunos son audibles, incluso algunos se remiten al olfato, al olor. Se percibe el olor de la persona cuando ha llegado. Pero una buena parte de estas de estos contactos ocurren durante el sueño. La persona se da cuenta que es un sueño de contacto, porque es muy real y hay detalles que no parecen corresponder con un sueño tÃpico usted está soñando. Se acostó a dormir. Ya recuerda su último sueño. A lo mejor. En ese último sueño usted iba caminando por un prado verde en donde habÃa zapatos tirados que después se transformaban en aviones, en barcos, en perros, en gatos. Luego usted se encontraba con un pulpo, pero sabÃa que sepulpo era su primo. Ese tipo de sueños son sueños comunes y corrientes. Están llenos de imágenes onÃricas. Los sueños de contacto suelen ser muy reales, muy precisos. Usted ve a la persona. La persona dice cosas lógicas. Habla cosas lógicas. Parece que usted escucha A diferencia de un sueño tradicional, un sueño común en donde usted sabe las cosas sin necesidad de oÃrlas o sin necesidad de necesa verlas. En este caso, el sueño de contacto, que es lo que usted nos está describiendo. Es un sueño en donde se da una comunicación y usted lo escucha, lo siente. Ve los detalles finos, por qué los ve en esa imagen, por qué no los ve. Como el dÃa en el que fallecieron. Hay dos cosas. Primero, y en esto todo el mundo coincide. La manifestación se da en dos aspectos principales. Uno, la persona que la recibe y cómo recuerda a la persona fallecida, es decir, usted recuerda a su hermano de una forma grata. Se acuerda de él en una apariencia completa. No lo va a recordar en el momento en el que está muerto. Lo va a recordar en una pareja apariencia grata. Segunda, se cree también que puede manifestarse la persona con el último, con la última apariencia que recuerda de sà misma, el recuerdo imborrable, es decir, su última apariencia que a él le gustó, la que se recuerda a todos cuando pensamos en nosotros mismos nos recordamos de alguna forma. Si usted mismo cierra los ojos, ahora se olvida de que hay espejos y se imagina a sà mismo, Seguramente se lo va a imaginar de cierta forma agradable, No se va a imaginar de formas feas. Esa imagen es la que se manifiesta en muchas ocasiones. Hay algunos casos en donde la manifestación se presenta con una intención deliberada, con apariencia grotesca, por ejemplo, en un fantasma vengador o en un fantasma que intenta ser acusador de un hecho, se va a manifestar con las últimas caracterÃsticas producto de ese hecho. Por ejemplo, si alguien murió horriblemente deformado y quiere acusar a alguien, denunciar a alguien, se va a manifestar con esa apariencia ensangrentado horrible. En cambio, cuando alguien hace una especie de contacto tras la muerte, suele presentarse con esta apariencia grata, es el clásico fantasma de la dióos. Pero lo interesante aquà es que él ya sabÃa esto. Cómo lo supo. No nos lo dijo, no se lo dijo a usted, pero habÃa algo ahÃ. Yo creo que está muy bien, que está muy tranquilo en donde sea que esté. Lo que usted me ha descrito. Además, es algo que nosotros hemos buscado mucho en los relatos, en los relatos de contacto hay este detalle grato en donde nos dicen estamos bien, ya no nos duele nada, nos vemos bien, nos sentimos a gusto y eso es tan reconfortante. Le agradezco mucho este relato Lilia. Para nosotros, este relato tiene tres aspectos. Uno, la historia paranormal entender los fenómenos paranormales. Pero aparte, nos es muy reconfortante saber que después de esto que vivimos todavÃa nos quede un algo más donde podramos estar bien, donde vamos a tener la cercanÃa de personas queridas. Eso lo agradecemos mucho y ahora, si usted me lo permite, también recibimos un estupendo relato de Carlos en Tamaulipas y queremos compartirlo con ustedes este por cuestión de tiempo. Lo hemos pasado a guión radiofónico y lo tenemos grabado en audio. Asà es que, por favor, equipo de producción adelante con el audio. Buenas noches, señor canta la piedra. Mi nombre es Carlos. Soy originario de yera Tamaulipas. Me gustarÃa platicarle una anécdota que me sucedió allá por el año dos mil cinco. En aquel entonces yo tenÃa quince años. Mi padre traÃa un camión de carga trabajando para el ingenio de ciudad mante y a mà me mandaba cada dos dÃas a dejarle dirce lo aceite o si llegase a ocupar alguna refacción. Yo se la llevaba, pero como eso lo hacÃa cuando salÃa de la escuela, siempre se me hacÃa de noche en el camino. Para ser honesto, nunca me dio miedo viajar de noche, a pesar que recorrÃa una gran distancia, ya que en mi casa al ingenio se hacÃa una hora y media de trayecto en camioneta. En una ocasión me mandó a dejarle una llanta. Se la habÃa tronado una y no traÃa refacción. Era noviembre, cuando oscurece más temprano, además de que el cielo se veÃa con nubes como si fuera a ser frÃo o llover total, subà la llanta y emprendà el camino llegué donde estaba el camión en una parcela de caña de azúcar. Bajé la llanta, pero habÃa que llevar la luna ocanizadora para que la montaran al ring. Asà que regresé al poblado más cercano para hacer el cambio de llanta. Cuando regresaba, observé que en un ejido habÃa una fiesta, como una pequeña feria de pueblito. Se miraba muy buen ambiente, ya que habÃa gente bailando jugando. Ya eran como las nueve de la noche. Llegué a donde estaba el camión y la ayudé al chofer a poner la llanta. Me despedà ya eran como las once de la noche. Cuando agarré camino de terracerÃa para luego tomar la carretera. Pasé nuevamente por ese ejido vi poquita gente cargando cazuelas, cobijas y demás cosas. ParecÃa que ya se iban a sus casas en las rancherÃas cercanas. Continué y más adelante vi una muchacha caminando sola a la orilla del camino. Entre más más cercaba con la camioneta. La distinguà mejor se miraba guapa arreglada con sus trenzas, traÃa un vestido blanco o con flores coloridas. Su cara era maquillada. Se me hizo raro porque un kilómetro trás venÃa gente caminando en bolita y ella venÃa sola. Adelante. Decidà detener la camioneta y preguntar que si todo estaba bien. Volteó y me dijo que sÃ, que todo estaba bien. Le propuse llevarla y me preguntó que para dónde iba. Le dije que a la carretera y me dijo que ella iba solo dos kilómetros más adelante, donde estaba la entrada de un ejido que ella era. De ahà le responde que no habÃa problema, que yo la llevaba. Ella aceptó y se subió. Continuó el camino y le pregunté que si venÃa de la fiesta. Me dijo que sÃ. Pregunté por qué no se habÃa ido con la demás gente para no ir sola. Ella contestó que no lo entenderÃa. Me quedé pensando y me señaló que allà estaba el camino que llevaba. Elegido de ella. Tomé un camino muy angosto, apenas si cabÃa la camioneta y las cañas eran muy altas para ambos lados. SeguÃa avanzando, pero me sentÃa raro, ya que no conocÃa esos lugares. Me dio un poco de miedo, pero me habÃa ofrecido a llevarla y pues ahora tenÃa que cumplirlo. En eso, ella me dijo tranquilo, todo va a estar bien y se me quedó viendo pensé que ella estaba anotando mi cara de miedo. Allá a lo lejos se veÃa un puente pequeño y con sus bordes pintados de blanco. Sentà que la camioneta, como que se querÃa calentar la aguja de la temperatura, subió un poco más de lo normal. En eso ella me dijo aquà me bajo. Le respondÃ, pero aquà no hay nada, solo oscuridad y ya desesperada. Dijo que no le importaba y abrió la puerta con la camioneta avanzando. Tuve que frenar y ella se bajó de prisa. Yo también bajé de la camioneta para revisar si estaba tirando agua o por qué se estaba calentando. Dejé la luz encendida para alumbrar un poco donde ella caminaba y le di la espalda para agacharme y revisar por debajo de la camioneta, pero no no tiraba nada de agua y el motor se escuchaba bien casi corriendo. Me subà a la camioneta, pero no podÃa dar vuelta pues el camino era muy angosto, asà que tuve que darle para adelante y pasar el puente. Unos veinte metros más adelante estaba una pequeña entrada allá. Aproveché para dar vuelta, pero al ingresar la camioneta, vi con la luz que era la entrada de un panteón pequeño y cuál fue mi sorpresa que la muchacha que se habÃa tirado debajo del puente iba corriendo entre las tumbas, pero ya no era la misma. Se miraba despeinada, desaliñada. Me eché en reversa y salÃa a toda velocidad De allÃ. No supe cómo, pero regresé al camino principal de terracerÃa y continuó el camino hacia la carretera temblando de miedo. Me asusté aún más cuando vi por el espejo un perro o coyote. No sé qué era. Sólo veÃa con la poca luz que dan los focos traseros que venÃa corriendo como siguiéndome y yo aceleraba y aceleraba y no lo podÃa dejar. Atrás llegué a la carretera y car continué y ese animal venÃa atrás de mÃ. Llegué un poblado que se llamaba b Limón entre la entrada de ocampo y ciudad mante. Allà compré un agua y el señor de local me preguntó si todo estaba bien, porque traÃa una cara de asustado. Yo solo le dije que era porque por poco me salÃa del camino. Antes de volver a subirme a la camioneta, me fijé si aún andaba por allà el animal, pero ya no vi nada. Continuó el camino. Cuando llegué a mi casa, como a la una de la mañana, mi madre me esperaba, me notó nervioso y le platiqué lo que habÃa sucedido. Me hizo acostar y me barrió con albahaca y un huevo. Cuando estaba terminando de barrerme, el huevo se quebró solo y mi madre me dijo que habÃa llegado bien maloreado. Diez después pregunté si algo habÃa pasado o si habÃa historias por esos lugares. Por el chofer me dijo que no sabÃa nada, que nunca habÃan pasado cosas, Asà que lo único que se sabÃa era que no era bueno andar de noche cerca del pateón. Ese es mi pequeño relato. No supe qué fue eso que vi si un fantasma o una bruja. Solo sé que desde ese dÃa ya no quise andar solo por esos lugares, pues tenÃa miedo de volver a ver a la muchacha de la cual me supe ni hizo un hombre. Es un relato muy campirano, muy grato y nos lleva a un escenario muy inusual. Quién era esta mujer buena pregunta por qué llevar a este muchacho hasta allá? Esa también es una buena pregunta, una aparición. Algo no salió bien. Nosotros tenemos una teorÃa aquà y cuando nos sentamos a platicar este relato, lo que nos dio la impresión es que el muchacho está protegido de alguna forma. Creemos que lo llevó para allá, probablemente para algún tipo de ataque por llamarlo de alguna forma, algún tipo de agresión. Hace poco hablábamos con un amigo con Romeo Porcia, quien, por cierto, nos ha enviado un relato muy impresionante que tendremos más adelante en otro programa y nos contaba una experiencia de sucubos Y es lo que creemos que pasó aquÃ. Por qué se bajó de pronto. Hay personas protegidas, protegida porque alguien lo cuida, porque alguien lo acompaña, porque alguien lo encomendó, porque alguien lo bendijo, porque alguien está con él. Si hubiera sido una aparición común y corriente de las que tanto se relatan de taxistas, el fantasma del cementerio, la chica de la curva al autoestopista fantasma no ocurre de esa forma. Lo que este chico nos ha descrito, porque es una persona joven, nos ha descrito un intento de ataque lo querÃan agarrar lo que fuera esa mujer que se manifestó delante de él con esa apariencia grata y linda lo que fuera a hacer se frustró por alguna razón. Por qué se calentó la camioneta. Es una buena pregunta. No es casualidad. Tampoco tiene que ver con lo que estaba ocurriendo en ese momento. Esta presencia, que venÃa en el asiento con él, empieza a indisponerse horriblemente hasta el punto de querer bajarse acomodar al lugar. Llámelo usted bruja demonio lo que fuera esto no era un muerto. Desde nuestro punto de vista, estaban tratando de atacar a este muchacho. Por supuesto, tampoco era una chica saliendo de un baile. En eso estamos todos de acuerdo. Lo que nos ha descrito Carlos fue un intento de un ataque y no creemos que fuera una autoestopista fantasma estaban casándolo. El asunto está en que hay personas que están protegidas y hay también personas que definitivamente no lo están. Y esto se relata en muchos textos de exorcismos y deliberaciones. Cuál es la principal causa de que una persona esté asediada por una presencia demonÃaca, la reincidencia constante persistente en el pecado y el alejamiento de todo lo bueno, es decir, un tipo que tiene cuentas pendientes, que es un puerco en la vida, que es ratero, asesino, golpeador, violento o que está metido en cosas del terreno de la oscuridad. Es un candidato ideal, nunca lo va a proteger nada, pero un chico bueno trabajador, que estudia, que trabaja, que ayuda, seguramente estaba más protegido de lo que esa cosa que se le subió a la camioneta se pudo imaginar a poco. No es un buen relato. Ojalá les haya agradado. Quisimos darle un poquito más de variedad y por eso es que lo hemos grabado ahora. También nos escribe Marcelo desde Buenos Aires, en Argentina. Ãl nos comenta que en el año ochenta y cuatro, con diecisiete años estaban jugando al juego de la Copa. En Argentina le llaman juego de la Copa a la huija. Es lo mismo. Básicamente, son las letras, son los números tiene un dedo arriba, uno abajo de sà o no, y una ocasión están sentados los tres, él con su amigo y su hermana de unos trece años, él tiene diecisiete. Están jugando y comienzan a hacer las clásicas invocaciones Dios mÃo es, abrir la puerta y comienzan con el clásico. Hay alguien con nosotros hasta que la copa comienza a moverse el puntero entonces, cuando empieza a moverse, preguntan si estaba en la luz o no. Como si esto tuviera alguna respuesta. Lo que siempre ocurre es que engañan qué barbaridad y, efectivamente, a todo el mundo le dicen lo mismo. Eh, Marcelo, no es usted el único. A todo el mundo le dice no mira si juegas a la hija. Tienes que preguntar si eres de la luz o si eres de la oscuridad. Y quién coños va a decir que puedes contestar, te van a decir lo que sea. Es como si abres la puerta en un callejón oscuro del bronx en los años setentas, te asomas y dices oigan hay alguien bueno. Por ahÃ, pues, da lo mismo. Te van a gritar. Yo, yo soy buenÃsimo y entran y te van a matar. Y esto ocurre todo el tiempo. RefÃjese usted y a muchas personas les dicen que hagan eso. El caso es que ellos están jugando ahà la copa se está moviendo y comienzan a preguntar cosas y aparecen seres de distintas edades, con fechas de nacimientos diferentes. Aparece un niño, un niño en el tablero o hija, un niño de seis años. El caso es que llamaron a otro ser y asà comenzaron a jugar durante muchos dÃas hasta que un dÃa apareció uno que decÃa llamarse Mort. No sabÃan qué significaba. DecÃa que habÃa fallecido. HacÃa dos años cuando le preguntaron una serie de cosas. Entre ellas le preguntaron qué hacÃa a lo que esta presencia contestó acompañando a mi amorcito y qué vino con Jorge, es decir, con el amigo que estaba jugando ahÃ, es decir, que lo estaba acompañando. Evidentemente, Jorge se asustó muchÃsimo por eso de que habÃa venido con él y que cuando se fuera además esta presencia que estaba ahÃ, que se hizo llamar Mort, dijo que cuando se fueran se irÃan juntos. Evidentemente, Jorge se espanta y ya no quiere jugar Asà de sencillo, ya no quiere jugar. Termina en el juego. Jorge, el amigo de unos quince años, no se quiere ir, aunque viven pasada la calle enfrente. No se quieren ir. Cuando finalmente logra hacer que se vaya Jorge a su casa y lo acompañe hasta la puerta, su mamá está despierta, Está esperándolo en la puerta. Al momento de abrir lo, primero que le dice es estabas jugando a la copa. El muchacho muy asombrado le dice pues cómo os lo supiste. Asà es que ella simplemente le contesta porque no me dejabas dormir, pero estaban en casas diferentes. Algo estaba ocurriendo en la casa que la mamá no quiso decirlo, la abuelita que estaba de visita estaba descansando dormida en la habitación de Jorge. Cuando el chico llega, ya se acuesta escucha cómo empiezan a zumbar los cables afuera de su ventana. DecÃa que como cuerdas de guitarra que toda la noche se escuchó aquello. Cuando unos dÃas después se encuentran los dos amigos y comienzan a platicar. Le explica que la única persona que habÃa muerto hacÃa dos años era su abuelo. Asà es, que el que estaba con él esa noche era su abuelo, su amorcito, su nietecito. Todo el mundo pensó que era otra cosa, no era el abuelo y, evidente, giuntamente, el abuelo estaba muy molesto por estar jugando esas tonterÃas. Afortunadamente, Marcelo no pasó a mayores. Su amigo también estaba acompañado. Evidentemente, habÃa alguien que lo cuidaba jugar al juego de la hija tiene muchos inconvenientes. Algunos investigadores se han arriesgado mucho y aseguran que esto es inofensivo. En lo personal, he leÃdo muchas experiencias desagradables de personas. He platicado con muchas personas que han vivido experiencias muy desagradables a partir del juego de la hija. La pregunta clásica esta de eres de la luz os. Nadie te va a contestar con la verdad. No les interesa eso. Segundo, un niño de seis años no estarÃa en el terreno en el que se hace el juego de la huija. Pueden mentir, evidentemente y decir que es un niñito de seis años. Hacerse pasar por un niñito de seis años y en realidad es una presencia oscura. Puede ser desde un cascarón, que es un remanente espiritual que está por ahà que nunca he estado en un cuerpo, un demonio todo lo que usted quiera tras la muerte. Y esta es una teorÃa que se maneja mucho. Existe un proceso en donde las personas se trasladan lo ponÃan como una especie de comparación. Una persona que ha sido buena, una persona mentalmente sana, correcta, que siempre se comportó del lado correcto de la vida. Cuando pasa hacia la siguiente existencia. Es como si colocamos en el fondo de una alberca un corcho. Se va para arriba una persona que fue una porquerÃa en vida, un sujeto perezoso, corrupto, apegado a los bienes materiales, apegado a la lujuria, un perdido. Es como si pusiéramos una enorme piel muy pesada. Se va para abajo, allá abajo, va a haber basura, hundida, va a haber muchas cosas feas, mientras que afuera de la alberca, allá allá arriba, en la superficie, está soleado y muy bonito, Pero allá abajo hay una cloaca. Cuando nosotros abrimos la puerta con el tablero hija, al lugar al que vamos es a la cloaca. Se abre la puerta ahà abajo. Lo que puedan traer puede ser muy peligroso. He tenido oportunidad también alguna vez de platicar con sacerdotes católicos que han colaborado en ejercicios de liberación de personas afectadas, también con un par de amigos pastores cristianos, quienes contaban relatos muy desagradables en ese sentido. Afortunadamente, estaban protegidos, asà que, afortunadamente no pasó a mayores. Marcelo qué bueno, porque no es una buena idea jugar al tablero Ouija no es una buena idea. O o o desde Argentina de Buenos Aires nos comenta una historia muy loca. Ãl nos comenta que en una zona conocida como el Tigre, que está al norte de la provincia, vivieron una experiencia muy rara. Ahora Dylan tiene veinticinco años y su relato nos cuenta fue en este lugar de campamento de la provincia, en el Tigre. Ãl nos dice que asiste a la carnicerÃa para comprar la carne para un asado durante la tarde noche y estando ahÃ, se encuentra con una chica linda que está sentadita en la banqueta, siendo en aquel entonces un chamaco de unos dieciocho años. No lo duda, se sienta con ella y comienza a preguntarle cosas y a platicar. Están muy contentos. Están viendo los números de compra que tiene. Cada uno siguen platicando. Cuando llegan unos veinte minutos de pronto aparece una amiga que se la lleva, pero la chica, cuando la amiga llega y le toma la mano, se suelta un momento y viene corriendo y le dice no salgas hoy de noche. No salgas hoy de noche. Punto se va y adiós este muchacho. Lo único de lo que se arrepiente es de no haberle pedido el número de teléfono, porque era muy guapa compra lo que tiene que comprar. Dan las siete de la noche en el lugar donde están alquilando para el campamento. Están encantados de la vida que tú que yo platicando cuando de pronto el tipo que tenÃa que haber ido a comprar las cosas para tomar, no las trajo. Evidentemente, pone usted un montón de jóvenes en una cabaña, en un lugar apartado van a buscar unas cervezas o algo que tomarse. Asà es que nadie las trajo. Ãl se ofrece a ir a comprar las cosas cerca de ahÃ, a un par de cuadras. HabÃa un pequeño supermercado, si es que se dispone a ir para allá y comprarlo. Ya es tarde, ya es bastante tarde, pero es de esos supermercados de veinticuatro horas. Asà es que él, valientemente, olvidando el Consejo de la chica guapa comienza a caminar. Cuando va caminando, comienza a sentirse raro, una sensación rara, la sensación de que algo va mal. No pasa nada raro. Ãl simplemente sigue caminando. La calle está solitaria, llega al supermercado, compra las cosas, va de regreso. Caminando ya cerca del lugar donde se están quedando y a media cuadra de la casa, al centro de la calle está una chica parada. Todo está muy solitario. No hay nadie más. Solamente está la chica parada. La luz que viene de la farola que está arriba le permite verla conforme se acerca unos pasos más. No tiene duda la reconoce de inmediato es la chica, pero no la amiguita de la carnicerÃa a la que estaba platicando con él, sino la que se llevó a la amiguita, es decir, la chica que ella que llegó y se la llevó. Le llama la atención qué hace ahÃ. Parada media calle no tiene sentido. Sigue adelante caminando. Se le acerca para preguntarle qué está haciendo ahÃ. Si todo está bien. Cuando él se acerca un poco más, ella comienza a sonreÃr de una forma que él describe como tétrica, como macabra. Conforme está riendo su piel, que parecÃa ser la de una jovencita muy guapa, comienza a transformarse hacia una piel muy pálida, muy muy pálida, casi de muerte y los ojos se observan muy raros. Ãl describe que se pusieron rojos. No describe ojos de fuego simplemente como rojizos. Este hombre se espanta tanto que suelta las bebidas. Entra en pánico, pero no puede moverse, no puede hablar, no puede hacer nada. Se queda paralizado en ese momento, esta criatura, este ser esta cosa, se le empieza a acercar y él asegura haber podido ver unos colmillos, el pánico hace que comience a llorar y luchar contra ese pánico hasta que finalmente logra Moverse comienza a correr y se encuentra con un amigo que venÃa a buscarlo. Y es cuando finalmente logran entrar, cuando voltean a ver la cosa, aquella ha desaparecido. Conforme pasa el tiempo, bueno, Al dÃa siguiente se regresan a toda velocidad. Pasa el tiempo unos dos años cuando se vuelve a encontrar con la chica Bonita. Estaba en la Universidad, en la Facultad de Medicina en San Telmo, y va a trasladarse, va a tomar un autobús o el colectivo y se topa con la chica Bonita con la primera que vio. La reconoce de inmediato, pero Hay dos detalles interesantes. El primero es que está exactamente vestida de la misma manera, la misma ropa exactamente igual. Cuando él se acerca para ver qué es que pasó, la chica se voltea y le dice te dije que no salieras esa noche acto seguido, se va y desaparece nunca más volvió a verla. Según lo que el investigó, es que bueno. En aquella zona del tigre hay muchos relatos de este tipo de seres y hay quienes les nombran vampiros, hay quienes les nombran de otras formas, pero hay muchos relatos de seres de este estilo. Es un relato loquÃsimo. Dylan no prestarÃa habitualmente mucha atención porque es un relato de adolescente. Pudo haber ocurrido cualquier cosa. Te pudieron haber jugado una broma. Simplemente te asustaron para reÃrse unas chamacas cotorronas tus amigos conocidos. Cualquiera pudo haberse jugado un chascarrillo. No le prestarÃa tanta atención si no fuera porque hace unos dÃas, leyendo un artÃculo, encontramos varios relatos de la región que hablaban de encuentros similares y para colmo de males, nos topamos también con una persona que, a través de un medio privado, nos envió una inquietud enorme, ya que asegura haber visto varios de estos seres aquà en la parte central de México. Me llama la atención lo que me has descrito. Te digo que en algún momento lo habrÃa yo tomado como una broma, como un chiste, como quizás una aventura juvenil que te habÃan hecho. Pero hay varios relatos. Por ahà vamos a tener por ahÃ, un poco más adelante, unas experiencias que encontramos al respecto en la región, tanto de la provincia de Buenos Aires como en Antofagasta de Argentina, que son relativamente cercanos a lo que has descrito. En fin, muchÃsimas gracias y tengo aquà otro. Kire Kire nos comenta vive en Santiago de Chile. Nos pide no mencionar su nombre real y nos comenta que cuando tenÃa catorce años solÃa juntarse con sus amigos habitualmente y quedarse con ellos hasta después de las doce de la noche. Es un lugar tranquilo donde vive Santiago, aunque siempre conviene estar alerta. Nos comenta que en una ocasión, al volver hacia su casa después de estar con los amigos, comenzó a sentirse observado. Al mirar alrededor, no habÃa nada extraño, pero al llegar a la calle y caminar hacia la casa desde las sombras pudo observar una figura similar a un perro, pero al acercarse los ojos parecÃan ser totalmente blancos. Su reacción fue tardÃa y al final pudo moverse caminar de nuevo, seguir adelante y al pasar frente al animal se sintió muy incómodo porque aquel animal lo seguÃa con la mirada. Cuando llega a la puerta de su casa, abre la puerta, pero ya no está el animal por ninguna parte. Siente este escalofrÃo que le cubra el cuerpo, corre las escaleras y se mete. Con el paso del tiempo. Lo volverÃa a ver varias veces y cuando lo contó con su mamá, le dijo que cuando su hermano era más joven y volvÃa a su hogar por la noche, también fue perseguido por un perro de gran tamaño, pero que en aquella ocasión el animal intentó entrar a la casa gracias a su madre, que posee una gran fe, comenzó a orar y la cosa dejó de molestar. Después, el hermano mayor también pudo presenciar algo similar. En su caso particular. HabÃa sido cerca de la catedral, pero él observó a un animal que más bien parecÃa un rod bailer y al acercarse pudo ver que el animal tenÃa los ojos como cocidos como si lo hubieran torturado. Se acerca más como para tratar de ayudarlo y en ese momento comienza a ver cómo el animal comienza como a sonreÃrle a deformarse de una forma rara. Nos comenta que su padre también tuvo un encuentro con un perro, pero de una forma muy peculiar, porque iba a bordo de un autobús en la región de Antofagasta. Precisamente por eso le decÃa que hemos encontrado algunos relatos por ahà iba dormido hasta que despierta por el ruido de los demás pasajeros que están comentando algo. Y cuando pregunta con la persona que viene junto, qué es lo que ocurre, la mujer que viene junto le dice mire, mire ese perro venÃa, un perro negro enorme corriendo junto al autobús. Cuando se voltea a verlo y le dice dun por qué están todos tan impresionados de que un perro venga persiguiendo el autobús. Pues si es de lo más común, la mujer le responde porque hace más de media hora que viene ahÃ, el autobús viaja a sesenta kilómetros por hora en una zona desértica y el perro lleva media hora corriendo junto a nosotros. Extraño, lo más extraño todavÃa falta. Tuvo un sueño dilan, no perdón quiere nos relata que tuvo un sueño una pesadilla en donde se encontraba con este animal. Ãl intentaba subirse a los árboles para protegerse, pero el animal, al final lo podÃa tomar por las piernas y comenzaba a dañarle las piernas, arrancarle las piernas. SentÃa que era su final y de pronto, en ese momento apareció otro perro, otro perro de apariencia blanca, que comenzó a luchar contra ese animal. Cuando despierta, evidentemente se sentÃa muy mal. SentÃa un dolor terrible en todo el cuerpo, especialmente en el cuello y las piernas, casualmente en su sueño, en su pesadilla. Akire lo habÃa mordido el perro en el cuello y en las piernas. Qué fue muy interesante mi estimado. Yo creo que es un asunto familiar de años. Está, evidentemente, dos cosas. Alguien muy atrás en el tiempo de ustedes tuvo algo que ver con el lado oscuro. No sabrÃa quién. No podrÃamos decirlo, pero lo que platicábamos aquà en al momento de leer esto es alguien tuvo que haber hecho algo. Lo que los está siguiendo es parte de aquello. Es una cosa que alguien trajo, pero al mismo tiempo que lo trajo, trajo un contrapeso. Por eso es que no pasa nada. Todos lo han visto, a todos los ha seguido, pero ninguno lo molesta. Hay por ahà un relato que tenemos precisamente en un video, un programa por ahà acerca de un perro negro que relataba a una mujer que decÃa que el perro siempre le habÃa causado mucho dolor, aunque nunca la habÃa atacado a ella personalmente, le habÃa provocado que murieran seres queridos. HabÃa hecho cosas terribles, pero un buen dÃa comenzó a protegerla. Es una historia muy interesante. Ojalá la pueda ver. Yo creo que fue eso que alguien hizo algo en algún momento y luego, cuando se dieron cuenta, alguien proteg esto. Hay un choque ahà es una buena historia. MuchÃsimas gracias por habernos la contado. Se los agradezco mucho. Y tengo además otro relato que quisiera compartir con ustedes en un momento. Vamos con Fabián, que también está por ahÃ. Este relato nos lo ha enviado nuestra amiga Ãrica. Ella nos comenta producción. Si me hicieran favor de buscarme el relato de Ãrika, vamos a compartirlo con ustedes en un instante. Está muy interesante. Escúchale usted vamos para allá Hola. Mi nombre es Erick. El siguiente relato es muy breve. Es de la Llorona. Esto ocurrió aquà en Puebla, en la privada a veintidós poniente entre quince y diecisiete norte para que ubique bien, se dice privada, pero no está cerrada al final de la calle, o sea, la diecisiete sà baja, pero hay una casa al final de la calle. Hago referencia a esto porque el sonido que soy yo, el lamento el lloriqueo soy yo muy fuerte, pero muy muy, muy fuerte. Esto pasó hace aproximadamente quince años en la madrugada, un fin de semana, en una madrugada como doscientos cuarenta y cinco aproximadamente soy asà como dio la impresión de que estaban atacando a una mujer y se quejaba lloraba. Este era aterrador, la verdad era aterrador. Me acuerdo y se me ponen en los pelitos de punta, porque fue una sensación súper súper súper súper incómoda Y me dio miedo el sonido. Soy ya de esa casa que hasta al final de la calle hacia la diagonal avanzaba realmente avanzaba como si la persona fuera huyendo hacia la diunal. Lo curioso, lo interesante es que, pues los perros a las casas aledañas, al oÃrlo ladraban cuando el sonido pasaba o terminaba de pasar enfrente de las casas, se quedaban callados. Por eso es que yo digo que el sonido empezó en la casa, del final de la calle y terminó en la diagonal, porque asà se oyó los perros. Cómo fueron callando, O sea y aullando y callando O yando y callando. Esa fue la dinámica platicando con los vecinos en esa época. Este dos vecinos me dijeron que huyeron lo mismo, pero ninguno se atrevió a sumarse, o sea, tanto he ellos como yo no se atrevieron a sumarse para ver qué pasaba. La verdad daba mucho miedo. Yo me tapé la cara asà con las sábanas. SÃ, fue impactante y a los tres dÃas, la señora que vivÃa en esa casa, al final de la calle falleció. Entonces no sé si tenga relación, pero pues sà me impactó mucho y me sigue erizando la piel cada vez que me acuerdo. Un dÃa estábamos en la sala viendo la televisión. Mi mamá, mi primo y yo de repente oÃmos cabriron el portón. Entró un coche que se bajaron o yo que soltaron la puerta del coche, que cerraron el portón y pasaron cinco minutos y nadie entró los tres, asà literal, porque lo platicamos entre los tres. Esperamos ver entrar a mi papá de qué llegaba de trabajar y obviamente nunca entró. Entonces los tres nos quedamos, asà como que yo nada más. Vi que mi primo se paró y se asomó y regresó, pero su carrera asà como de qué onda de duda como que no sabÃa ni qué. Nosotras seguÃamos viendo la televisión cuando le preguntamos qué te pasa. Este dice es que yo oà llegar a mi tÃo y nosotras sà no. Sà llegó y dice no no llegó. Y cómo que no llegó y dice no no llegó. No hay nada. Entonces yo me paré y también fui a ver y a Efectivamente, no habÃa ningún coche, pero los tres escuchamos el ruido del coche de que entró. Se bajó del coche, cerró el portón y nunca que entró a la casa. No. Mi mamá dijo no. Es que seguramente esta casa es tan vieja que guarda sonidos. Seguramente fue un sonido que se guarda, pero hacia a mi primo y a mà nos dejó asà como que qué cosa tan rara. Desde que yo recuerdo como de diez años, doce años tengo premuniciones de muertes. Ya me acostumbré, por ejemplo, a que si yo sueño algún de algún entierro, cosas asÃ, por lo regular pasan a lo mejor es en una semana, en dos semanas, tres semanas, un mes a, lo mucho me pasó. Lo tengo muy marcado con una tÃa muy querida, muy querida, que se murió cuando yo tenÃa doce años. Ahorita, tengo cuarenta y cuatro que soñé el entierro sueño, que todo el mundo lloraba, que yo lloraba este el panteón, todas esas cosas y a la semana mi tÃa falleció entonces, como que me quedó muy marcado eso y del él, que fue mi esposo, También soñé la muerte de su abuelita. Yo no sabÃa que se iba a morir su abuelita, No sabÃa que era su abuelita, pero sà veÃa yo a parte de su familia, aparte de su familia, que no conocÃa y es gente desconocida. Pero fue exactamente en el panteón que yo soñé, en la misma parte del panteón que yo soñé. Todo, todo, todo, todo fue igual a mi sueño y también fue ese fue a los tres dÃas de mi tÃa. Fue en una semana y de él fue a los tres dÃas. Son los que me han marcado mucho y que yo recuerdo mucho. También. Por ejemplo, me llega el olor a flores, de esa flor blanca que ponen los pelatorios. No sé cómo se llama esa flor. Nunca he querido saber tampoco cómo se llama, pero este es un olor muy peculiar, muy penetrante, y eso sà siempre que el vuelo las flores. Al otro dÃa, ese sÃ, no falla. Al otro dÃa alguien se muere. Me pasó con mi abuelita, me pasó con una tÃa de él, que fue mi esposo, y me pasó apenas con el hijo de una amiga que también o sea yo llegué. Me senté y dije voy a descansar tantito y empezó a leer a flores. Yo dije, madre mÃa, o en las flores, por qué vuelo a flores, quién se va a morir. Georssualmente tenÃa como problemas para dormir. No podÃa dormir bien en esa casa. TenÃa muchas pesadillas. Esa experiencia sà fue muy fuerte. Estaba yo tratando de dormir. Siempre he tenido gato y en esa época tenÃa yo una gatita y pues mi gatita siempre dormÃa conmigo. Esa noche la gatita no quiso acostarse conmigo. Yo me llego como a quedar entre dormida y despierta, porque no era un sueño totalmente pesado, ni estaba yo soñando y sentà como me jalaban la sábana. Asà literal, me jalaban en la sábana Y de repente siento que me empiezo a elevar como que empiezo a flotar en posición acostada. Literal, sentÃa yo el aire de bajo de mÃ. De repente empiezo a sentir yo no podÃa abrir los ojos, porque traté de abrir los ojos. No podÃa y de repente empiezo a sentir que giro que i estando acostada, girando como buen cÃrculo, girando, girando, girando, pero cada vez era más fuerte y más fuerte, y yo sentÃa que me estaban tomando de los brazos. Muy fuerte, muy fuerte. Lo cuento, señor canta la piedra y me dan es carlofrÃos, porque esa fue la peor experiencia que tuve en esa casa. Yo no sentÃa que hubiera nada debajo de mà y de repente sentà como me caà nuevamente en la cama, abro los ojos, no estaba yo tapada y mis sábanas estaban en el suelo. Llegó llego mi gatita se acurrucó conmigo y me empezó a lamer Yo jalé las sábanas y dije no, pues fue una pesadilla. Estaba yo soñando al otro dÃa. Cuando me levanté, me meto bañar normal y de repente me empiezo a ver los brazos y resulta que tenÃa yo unos moretones de cómo si me hubieran agarrado los brazos. Lo que yo sentà la noche anterior de que me estaban agarrando los brazos. Bueno, justo en esas partes tenÃa yo moretones en los brazos de cómo una mano me hubiera estado, o sea, si me hubiera agarrado muy fuerte. AsÃ, tenÃa yo las marcas. Estaba yo durmiendo y oà una voz muy dulce, muy dulce que me decÃa eri yo la oà entre sueños, o sea, la oà en tres sueños. Entré a abrir los ojos y vi el reloj y dije se Me hace tarde y me levanté corriendo para ir a la Universidad porque tenÃa examen. Me voy a la cocina. Este me preparó un café, lo meto al horno, le ponÃa yo leche en ese. Entonces entonces lo pongo encima de la mesa. Abro la puerta del refrigerador para hacer bbr en la leche. Y cuando abro la puerta del refrigerador, yo digo que se menea a mi tasa, que alguien le está moviendo a mi tasa. Obviamente, no habÃa nadie. Mi mamá trabajaba, mi papá trabajaba. Yo soy hija única. Entonces este pues no habÃa nadie más en la casa, como que me asomo del refrijador cuando tenÃa la puerta abierta, como que me asomo para ver qué es. Yo oÃa el sonido de que estaban moviéndole a la taza, pero la cuchara no se movÃa. Se oÃa el sonido, pero no se movÃa. Y, sin embargo, el agua giraba. Entonces yo lo único que hice fue sacar la leche, servirme la leche en la taza, cerrar regresar a la leche al refre y cerrar la puerta y decir no me vas a espantar este. No sé que quieras, pero conmigo no cuentes y me fui. Obviamente, no me quedé en la cocina. Me dio ah sÃ, ya me dio miedo, me fui a la sala, ya giré bien en mi taza, hice yo misma el sonido con la cuchara y todo que seguÃa exactamente igual momentos antes y me tomé el café no y ya me fui a lo Universidad pero pero sà son de las pequeñas cosas que me sucedieron en esa casa. Porque fueron muchÃsimas las cosas que nos sucedieron esa casa. Le mandamos un gran saludo a Erika, que está por ahà ahora mismo la hemos visto que está ahà en el chat y un saludo a todos. No podrÃamos saludarlos a todos y cada uno, porque somos muchÃsimos esta noche, lo cual nos llena de gusto compartir estas experiencias, estas historias. Muchas gracias a Peter Maldonado, a Ibet Rosales, Fernando Quirós, a Marta Concepción, Juárez, Adela, Lara, EfraÃn, Reina, Emiliano Ordaz Katia y a Rústico n Equm. Muchas gracias a ustedes por su apoyo. Lo valoramos muy mucho. Creanme es un fuerte apoyo para seguir adelante y le mandamos también un Saludo a Patricia y Oscar López desde carrigantexas Ana, desde Colima. Un fuerte abrazo a todos ustedes, a Girmi, quien manda saludos a su mamá, el señor Guadalupe Garo a su hijo Alfredo, que está en Sierra Ventana. Lupita Cruz y Katia, que nos piden fantasmas de la diós nos conmentan historias de fantasmas de la Dios. Mándenoslas al correo. SerÃa muy bueno para poderlos leer. Es un tema que nos gusta mucho. Bikat Bicat nos pregunta pelÃculas y series de terror que nos gustan. Bueno. Denme un segundo para contar esto y luego seguimos con los relatos. Primera pelÃcula, que me parece formidable por todo lo que conlleva es el espinazo del Diablo, una de las mejores pelÃculas en cuestión de fantasmas que he visto. Segundo, los otros una obra ma or extra basada en muchos temas de investigación paranormal, plantea muchas de las teorÃas que hay acerca de los fenómenos paranormales. La escondensa esa pelÃcula, el sexto sentido, por supuesto, estupenda y en cuanto a miedo que realmente a mà me parece que sea una joya, el exorcista pueden pasar cincuenta años de que se estrenó y sigue siendo una gran pelÃcula. En cuanto a series, evidentemente, para nosotros, que pertenecemos a una generación un poquito más atrás los expedientes X sin duda alguna figuras como Molder y Scolly tuvieron que tener alguna influencia en este programa en épocas más recientes. Bueno, hay tantas que serÃa muy difÃcil decirlo, pero, por ejemplo, la serie coreana Black nos ha parecido muy bonita no es de terror, simplemente bonita. En fin, hay toda una gama de cosas. Ahora, con el tiempo encima, no queremos tampoco hacer los sons. Se quedará aquà tanto tiempo. PermÃtenme compartir otro relato que hemos recibido de Lupita. Es un relato muy especial. Vamos para allá. Hace aproximadamente cuarenta años, mi esposo y yo hacÃamos un recorrido de Cipolite a Oaxaca, a la ciudad de Oaxaca. En aquella época, el único camino era atravesar la sierra. El camino era de terracerÃa y muy angosto. Ãnicamente cabÃan dos coches, uno de ida y otro de venida. Lo bueno es que este camino no era muy transitado. Nosotros nos disponÃamos atravesarla con la luz del dÃa, pero en Pinotepa Nacional, que era el último poblado antes de entrar a la sierra. Se nos ponchó una llanta, por lo que perdimos tiempo en ese lugar. El camino nos iba a tomar aproximadamente unas cinco horas de ahà de Pinotepa Nacional a la ciudad de Oaxaca. No era tanto la distancia, sino lo inconveniente del camino. TenÃamos que ir muy despacio debido a que era pura terracerÃa. Ya tenÃamos como dos horas dentro de la sierra y nos encontrábamos en la parte más alta de ella. De repente comenzamos a ver luces a lo lejos. Primero pensamos que era algún poblado, pero de repente, estas luces comenzaron a brincar de un lado a otro, por lo que se detuvo mi esposo y bajamos para verlas mejor. SeguÃan brincando de un lado a otro y se detenÃan por varios minutos y continuaban su brinco y su brinco incansable. Decidimos continuar nuestro camino, pero nos dimos cuenta que las dos llantas de nuestro wolls Wagen estaban ponchadas y que la ganas de nuestro de nuestro equipaje tampoco estaba en el techo. Estaba muy oscuro y no podÃamos ni regresar a buscarla ni continuar nuestro camino. Asà de que decidimos esperar hasta que amaneciera para buscarla. Lo bueno es que habÃamos parado en un lugar sin obstruir el camino. Entonces, como ya habÃamos decidido pasar ahà la noche a ver si alguien pasaba y nos ayudaba. Ãbamos a ser guardia cada dos horas, él las primeras dos horas y yo las segundas dos horas, pero los dos nos quedamos profundamente dormidos entre sueños. Y esto se los digo porque al otro dÃa lo comentamos. Mi esposo y yo veÃamos que personas rodeaban el coche, pero sólo nos veÃan ninguno de los dos PodÃamos despar TenÃamos un sueño totalmente profundo. Ya eran como las cinco de la mañana cuando a lo lejos escuchamos el sonido de un motor. Los dos, al mismo tiempo nos despertamos y bajamos a pedir ayuda. Era un camión repartidor de cervezas se detuvo y con su compresora nos infló las llantas. Nos dijo que aproximadamente en media hora llegarÃamos al próximo poblado y que ahà habÃa una vulcanizadora. El camión se fue y mi esposo y yo aún confundidos por todo lo que habÃa pasado, vimos aproximadamente a unos veinte metros de nuestro coche. La canastilla fuimos por ella y la volvimos a poner en el techo. Los dos hacÃamos las cosas automáticamente sin poder encontrar alguna explicación, pues la canción astilla estaba intacta. ParecÃa que la habÃan quitado con las manos y la habÃan ido a poner a esa distancia de nosotros continuamos nuestro camino, Nosotros aún confundidos por todo lo que habÃamos visto soñado y sentido la noche anterior. Llegamos a esta vulcanizadora y le platicamos al señor que nos atendÃa nuestra experiencia y nos dijo algo en una forma muy normal. Debieron ser las brujas que les hicieron esa travesura, pero seguramente les cayeron bien porque no los lastimaron. Nosotros nos quedamos, además de confundidos, con un miedo muy profundo de haber pensado que nos habÃan nos habrÃan podido lastimar, asà de que continuamos nuestro camino, pero nunca, nunca hemos olvidado esa experiencia y nunca tampoco le hemos podido encontrar alguna explicación. ImagÃnese usted qué buen relato de Brujas este que nos acaban de compartir, y bueno, es una historia en viva voz de la protagonista. Eh precisamente le mandamos un fuerte abrazo a Lupita, que nos ha narrado. Esta experiencia está en su propia voz. No la hemos doblado nosotros ni nada, y bueno oaxaca muchas historias de Brujas. Evidentemente, en fin miren tenemos todavÃa muchos otros relatos. Queremos agradecer a Alejandra DÃaz de León, a Sebastián, a Mónica RamÃrez. Gracias por su apoyo. Tenemos todavÃa muchos temas que tratar, pero la noche se nos está yendo. No nos gustarÃa abusar de su tiempo y solo quisiera yo agradecerles primero su presencia. Ahora mismo. Vamos a pasar un último relato que tenemos de Fabián, de Argentina, muy interesante. Este relato tiene una caracterÃstica que a mà me llamó la atención enormemente. Es un relato en donde tres personas vieron lo mismo en diferentes momentos y de diferentes formas, pero vieron lo mismo, lo cual le da una validez especial. Se los vamos a poner ahora mismo, en un momento más por favores tén pendientes. Pero antes quisiera agradecer uno. Hoy somos veinticinco cero personas en el canal, lo cual nos genera una profunda emoción. Somos más de ochocientos personas las que hemos estado viendo esta transmisión, lo cual también nos genera una profunda emoción y, por supuesto, nuestro agradecimiento a todos ustedes. Si ahora lo lo que estamos n r rtis me han quedado relatos. Yo sé que tengo varios relatos pendientes que no he podido compartir con ustedes esta noche. Prometo muy pronto a hacer otro programa igual con los relatos que han quedado pendientes. Tengo historias buenÃsimas que nos han relatado. Doctor, un amigo que es doctor y nos ha enviado un relato. Lo estamos trabajando bip Roth estamos también trabajándolo. Es un relato muy especial. Romeo quedamos en algo usted y yo que estamos trabajando un relato tremendo con una experiencia muy dura y vienen cosas muy buenas, van a estar muy interesantes. Les invito a que si ustedes tienen una experiencia vivida por ustedes mismos que les ha impactado, que quieren compartir. Escriba escrÃbanla por favor al correo relatos contactos relatos del lado oscuro? Arroba Gmail contacto relatos del lado oscuro? Arroba gmail. Allá nos lo pueden mandar. Si usted quiere mandarnos un audio con toda confianza, nosotros lo armamos, vamos, lo pegamos, le quitamos, le ponemos para que se oiga bonito. Está ahà la invitación. Yo me despido de ustedes deseándoles muy buenas noches y los dejo con el relato de nuestro amigo Fabián de Argentina. En mil novecientos noventa y ocho. Yo ya tenÃa varios años trabajando en un gran almacén llamado El Sol. Asà es de todo, desde reponer mercancÃas hasta descargar camiones de harina, alfalfa, papas y todo tipo de mercancÃas. Un dÃa, cuando llegamos a trabajar, descubrimos que habÃan entrado a robar por el techo. Se llevaron pañales, fideos y otras cosas. El sereno, que era un hombre mayor, dijo que no escuchó ni vio nada. Quizá fue lo mejor, porque en la cocina del personal se encontró un garrote preparado como para golpear al velador. El caso es que después de eso el sereno se enfermó renunció. Entonces nos ofrecieron ese puesto a mà y a mi compañero Juan. Eso me venÃa de diez era buena plata para solventar las deudas que tenÃa en ese momento. Durante el dÃa trabajaba normal y y a la tarde me retiraba una hora antes que mis compañeros iba a mi casa a cenar y prepararme para amanecer despierto hasta las siete treinta de la mañana. A la tarde volvà a entrar a las dos. Asà que era bastante sacrificado. Siempre fui una persona muy lógica y para mà todo tenÃa alguna explicación sensata, asà que era imposible que tuviera miedo de nada, lo que no quitaba que llevara mi arma propia como medida de seguridad. Soy legÃtimo usuario de uso condicional. Cualquier ruido para mà era normal. Si caÃa en la mercancÃa de las góndolas durante la noche, no era nada extraordinario. Durante la noche cano envÃa la temperatura ambiente y crujen los paquetes, haciendo muchas veces que se caigan al piso. También hay ruidos propios de los motores de las heladeras, pero eso cambió. Una noche. Cuando reponÃa los productos, tuve una sensación hasta ese momento desconocida por mÃ, un escalofrÃo que me recorrió toda la espalda como si hubiera alguien detrás qué. No habÃa nadie detrás de mÃ, sólo habÃa una pared cubierta de vinos. Sin embargo, la sensación de que tenÃa a alguien mirándome me producÃa escalofrÃos trate de no dar mayor importancia. Esa misma noche de reojo vi un par de piernas a mi costado. TenÃa un pantalón, marrón y zapatos negros. Giré sobresaltado, pero nada estaba. Yo solo me pasó dos veces. Me dije es el cansancio. El sueño me está jugando una mala pasada, asà que me levanté. Fui a la cocina a tomar café y volvà a trabajar otra noche. Entre las dos y las tres de la mañana. Estando en el mostrador del frente leyendo unas revistas, levanté la vista y vi salir de la oficina a una persona cabizbaja y con un papel enrollado en su mano. Yo estaba a no más de cinco metros y lo perdà de vista en la primera góndola salà a buscarlo con el arma en la mano al grito de alto o quién anda ahÃ. Al llegar al lugar, miré a todos lados y no habÃa nadie. Encendà las luces de todo el local y revisé cada pasillo. Estuve cuarenta minutos dando vueltas por todo el negocio y nada no se escuchó, ni un solo sonido de pasos. Nada. Entonces volvà a la oficina y con sorpresa vi que nadie pudo salir de ahÃ, ya que la puerta estaba con llave y tenÃa una reja con un candado, puesto era imposible. No se lo comenté a nadie. Al tercer mes de trabajar de sereno, mi compañero Juan me preguntó si habÃa visto a alguien que salÃa de la oficina entre las dos y las tres de la mañana. Eso me dio cierta intranquilidad. No era producto de mi imaginación. Ãl veÃa lo mismo que yo, pero en distintos dÃas, a los pocos dÃas Juan renunció debe haberle dado miedo. Aquello pusieron a otro empleado como compañero de sereno, Oh, un hombre mayor. Todo transcurrÃa normalmente y mi compañero, durante su turno entraba al depósito a buscar productos totalmente a oscuras, pero un dÃa pidió que le bajaran la mercancÃa y se la tino se dejaran dentro del local. Eso me llamó la atención, ya que él siempre lo hacÃa. Solo le pregunté qué habÃa pasado. Ãl me llevó a un lado para contarme. Anoche entré al depósito a buscar unas latas de tomate para reponer en las góndolas. Viste que están al lado de los bolsones de pañales. Bueno, cuando me agaché a buscar las latas, el bolsón empezó a inflarse como si alguien estuviera arriba sentado alumbré con la linterna y no habÃa nadie que me disculpen, pero no vuelvo a entrar al depósito de noche. Esto se lo comenté al dueño del almacén. Se rió y nos dijo que éramos unos miedosos. Las manifestaciones se hicieron cada vez más fuertes. Una noche estaba parado delante de un calefactor, ya que era pleno invierno a mis espaldas estaba el calefactor y los ventanales del local que daban a la calle y se podÃan ver toda la cuadra de esquina a esquina. Entonces escuché que me llamaban por mi nombre Fabián. Eso fue muy raro, ya que todos me llaman siempre por mi apodo que es choqui jamás nadie me llamó Fabián. Cuando me giré mirando a la calle, no habÃa nadie, ni gente, ni autos, nada. Todo era silencio. Traté de pensar que lo imaginé que el sueño me estaba haciendo escuchar cosas. Fui a la cocina y me hice un buen café. Volvà al calefactor y cuando terminaba mi café, volvà a escuchar mi nombre Fabián. Cerca de mi oÃdo. No habÃa nadie entonces para ahuyentar el sueño. Me dediqué a escuchar la radio y a cantar a casi llegando al fin de año. Se habÃa preparado las góndolas con los distintos tipos de pan dulce que habÃa Una noche mientras revisaba que todo estuviera en orden. A mis espaldas, escuché que algo cayó. Alumbré con la linterna y vi un pan dulce en medio del pasillo. A veces la mercaderÃa se acomoda durante la noche debido al cambio de temperatura. Volvà sobre mis pasos y lo acomodé. Continué mi camino y otra vez escuché algo caer era nuevamente el mismo pan dulce cinco veces. Sucedió cinco veces con el mismo pan dulce. Cansado y ofuscado. Acomodé con violencia el pan dulce entre insultos e improperios. Entonces no se cayó más tiempo. Después lo comenté a mis abuelitas. Una de ellas me dijo préndele una vela y pregúntale qué quiere capaz, que necesita ayuda. Yo era escéptico, pero tampoco me voy a poner a invocar algo que no conozco. La otra abuelita me dijo cuando te pasan cosas asÃ, insúltalos échalos. Con eso se calman sin saberlo. Eso fue lo que hice en su momento y dejó de caerse el pan dulce. Otra noche me tiré al piso, puse un despertador cerca y pronto me quedé dormido profundamente. De repente, un golpe me sobresaltó. Fui a ver la puerta de acceso, pero estaba con llave. Nadie habÃa entrado. Recorrà todo el local y cuando volvà a donde estaba dormitando el reloj despertador habÃa volado al otro lado de donde estaba. Jamás le pude encontrar explicación. Se me estaban terminando las explicaciones sensatas. DÃas después volvà a dormitar un rato y me despertó un golpe fuerte en mi espalda. Como cuando se contrae un músculo. Me sobresalté y no volvà a dormir. Además, la molestia era constante. Cuando terminó mi turno, volvà a mi casa. Me esperaba a mi señora le comenté que me dolÃa la espalda, quizá por un calambre, pero cuando me quité la remera para acostarme, mi señora se asombró y me dijo que tenÃa un golpe en la espalda. Cuando lo vi al espejo era como si fuese una patada. ParecÃa la forma de un zapato en mi espalda, tal cual como si fuera una patada. Ese dÃa renuncié de sereno. No quise saber nada más. El dueño del Almacén mandó a instalar un circuito cerrado de cámaras con sensores de movimiento, algo fabuloso. Al paso de los meses, frente al local del Almacén abrieron una especie de pop un café que se mantenÃa abierto durante la noche. Y ocurrió que una mañana, cuando ingresamos a trabajar, nuestro jefe nos llamó a mi antiguo compañero Sereno y a mà nos dijo todo lo que hablemos se queda a cabo. Los despido y nos preguntó qué era lo que veÃamos durante la noche. Cuando nos quedábamos, le contamos aquello que un tipo salÃa de la oficina caminando cabizbajo con un papel enrollado en la mano Cuando preguntamos a qué venÃa la pregunta nos contó que durante la madrugada tuvo que abrirle la puerta a la policÃa para que revisara el local. La vecina del café Pop durante la noche llamó a la policÃa porque vio a un hombre que se paseaba entre las góndolas. La policÃa constató que el sistema de alarmas funcionaba normalmente y no se encontró a nadie. Han pasado ocho años desde entonces y ese local ahora es la dirección de Tránsito municipal. El personal de limpieza entra a las seis de la mañana a limpiar en donde antes era la oficina y ahora es el aula donde dan las charlas de tránsito. Una vez una empleada entró al aula y vio a un hombre sentado lo saludó y se puso a limpiar. Cuando levantó la vista, el hombre ya no estaba y ella bloqueaba. La única entrada y salida que hay desde ese dÃa. Entran dos personas a limpiar el aula. Les envÃo un abrazo y un saludo desde RÃo Gallego Santa Cruz a Argentina Fabián Paredes. Esperamos que les haya gustado mucho el relato de Fabián. Efectivamente, esta es la voz de uno de nuestros locutores, de Michel MarÃn, que nos ha apoyado en la grabación. Fabián nos envió el texto escrito y estaba muy apto para ser narrado por Miguel y nos gustó qué rescatamos de esto. Tres personas vieron al fenómeno. Era un fenómeno que además tomaba cosas y las tiraba, lo cual nos recuerda varias historias que hemos encontrado en el camino. La historia del fantasma de toys air OUs en California, las historias de Waldmart, que es otra historia tremenda que encontramos por ahà que en algún momento las contaremos. Estos fenómenos Quieren llamar la atención, pero quiere que le diga algo curioso. No saben para qué Las personas que se quedan durante tanto tiempo atrapadas en el espacio, en este insteersticio entre la vida y la muerte, parece que llega un momento en el que no saben cuál era el objetivo. Y esto hace que es. Aunque intenten establecer un contacto, no se dé no era un fantasma agresivo, no intentaba dañar a nadie, llamaba la atención, tiraba estas cosas. Evidentemente, la respuesta negativa, el ofenderlo, el insultarlo hace que esta forma de responder sea negativa, es decir, no te voy a ayudar. El fenómeno se aparta, pero no se va muy interesante. En fin, muchÃsimas gracias a todos ustedes, los relatos que no hemos tenido oportunidad de compartir esta noche. Prometemos pronto tener otro, otro programa en vivo para compartirlos. Les enviamos un fuerte abrazo y ya saben, como cada noche que descansen en paz







