Pishtaco Peruano, asesinos brutales || Relatos del lado oscuro (Exclusivo Podcast)

En Perú, mitad leyenda mitad verdad, un asesino sádico, brutal, sin ningún tipo de consideración. ¿Es real esto?
El once de septiembre de mil novecientos ochenta y siete, en las afueras de Ayacucho, en Perú, en un barrio conocido como San Melchor, hubo un incidente dramático. Unas diez mil personas se reunieron y caminaron velozmente por las calles de este barrio, persiguiendo a un solitario individuo. Finalmente, el individuo fue capturado por aquella turba y lo asesinaron. Mientras esto ocurrÃa, entre la población se escuchaba una palabra pistaco. Aquel sujeto no hablaba quechua únicamente castellano. Asà es que le resultaba difÃcil entender lo que decÃan estas personas. Sólo Dios sabe por qué estaba ahÃ. No era del barrio, no era local. No parece haber tenido una misión especÃfica o por qué estaba ahà y nunca lo pudo aclarar. El hecho es que le costó la vida, pero qué era aquello que estaban diciendo estas personas. Algunos le llamaron pistaco, otros le llamaron nakk. Tras haber consumado el hecho, las autoridades de aquel entonces intervienen logran dispersar a la multitud de aquella que estaba ahà recuperar los restos humanos. Por qué no se queda conmigo y le explico un poco qué es un pistaco. Relatos del lado oscuro, seres, extraños, sucesos inexplicables, diversidad historias que otras mentes prefieren ignorar. La palabra Pistai en quechua significa algo asà como de goyar decapitar. Una variante del término serÃa nacak degollador asesino y pistacu el degollador el asesino. En términos generales, esa serÃa la traducción. Sin embargo, la palabra como tal ha sido aplicada de una forma muy diferente y es que verá usted cuando llegan los conquistadores a la región de Perú, fue aquello terrible. Los conquistadores venÃan con una misión muy clara, tomar el control total de una tierra que tenÃa su propia historia, su propio gobierno, su propio mundo, su propia forma de vida. La llegada de estos hombres blancos de grandes barbas significó la muerte de muchos naturales de la región en formas brutales. Algunas veces los nativos y redentos, es decir, aquellos que no se sometÃan fácilmente fueron masacrados y sus cuerpos exhibidos. Toda conquista llega a ser muy violenta y en este caso, la conquista del Perú no fue la excepción. También llegaron los evangelizadores, frailes, etcétera, creando una idea relacionada con las antiguas creencias. Al llamar a los conquistadores pistacu el que corta el cuello, el que asesina, el que corta, el que mata. Era muy simple aquello. Poco a poco, la relación pistaco se volvió hombre blanco y entonces, en aquel momento el pistaco el asesino, el que de huella, el que mata. Es un hombre blanco parvado. Estamos hablando de la época de la conquista siglo XVI. Asà es que aquello va creciendo, pero además comienzan a surgir rumores. Se habla de que los pistacos lo que hacen es matar a la gente para sacarle la grasa. Para muchas funciones no solamente era una cuestión ideológica. Ese bien sabido que en territorios peruanos, en las épocas anteriores, a la llegada de los conquistadores, habÃa sacrificios humanos. Era un común denominador de muchas de las culturas americanas, los sacrificios rituales. Asà es que ya entendÃan algo de esto, de los sacrificios, lo mezclan con esta llegada de los hombres blancos y se dan cuenta de que bueno, estos son asesinos terribles que en ocasiones alimentan a sus animales, a sus perros con cadáveres. Puede sonar brutal y lo es. Históricamente habÃa algunos relatos en ese sentido. El hecho es que comienza a crecer un rumor y el rumor probablemente tiene un fundamento que es lo más curioso de este asunto. Y el rumor decÃa que el pistaco mataba para robar la grasa, tal como se lo decÃa de dónde sacaron eso. No es natural. Ellos no hacÃan eso. Los originarios, los pueblos originarios, tenÃan rituales en los que se sacrificaban personas, pero no les sacaban la grasa. No tenÃa esa función. Sin embargo, cabe señalar que en Europa, en el viejo continente, habÃa numerosos remedios y curaciones que se hacÃan con grasa humana. Me queda la pregunta quién era el bárbaro quién era el salvaje. Y es que la realidad, todavÃa en el siglo XVII en Europa, la grasa humana, grasa humana, asà como se lo estoy diciendo, era muy cotizada para remedios contra el bocio, contra dolores musculares, contra extrañas fiebres, contra infertilidad, contra dolor de cabeza, de espalda, de lo que fuera y de dónde rayos sacaban la grasa humana. Muy simple. El comercio de grasa humana estaba bajo control de los verdugos. El verdugo disponÃa de la grasa de los cuerpos de los ejecutados. Por lo menos en el caso de Alemania era muy claro. TodavÃa hasta mil ochocientos treinta habÃa una regulación en donde el Estado habÃa asumido el control del reparto de grasa humana a los boticarios. SÃ, aunque usted no lo crea, se obtenÃa gracia humana generalmente de personas que habÃan muerto y que no habÃan sido reclamadas o de las ejecuciones. Consecuencia, la grasa se entregaba a los boticarios registrados para que elaboraran los remedios. Por supuesto, años después todo aquello fue prohibido, pero es muy probable que en el momento en el que llegan los conquistadores, los primeros encargados de los tratamientos médicos, si hayan obtenido alguna suerte de grasa a partir de cadáveres. Quizá me equivoque yo. No soy especialista, pero en las cosas que hemos encontrado nos ha sorprendido ver que, efectivamente, el Europeo utilizaba grasa humana para diferentes cosas mitos. Es posible. No podemos afirmarlo Y no queremos afirmarlo. Simplemente está ahà esto y de ahà surge esa idea. Y entonces el nativo americano comienza a entender que puede ser cierto y que puede estar ocurriendo. Y entonces el pistaco, el asesino, el saca grasa toma la figura del europeo. Y surgen rumores acerca de que la grasa humana, la que le sacan a los naturales después de matarlos, es usada para fabricar campanas. SÃ, una vez fabricada para que suene bien, hay que engrasarla con grasa humana. Si no no suena bien. Pero también se puede utilizar para las armas, para limpiar las armas, los mosquetones, los fusiles, los arcabuses se limpian con eso. Y claro, si se trata de que resista una construcción como la Catedral de Santo Domingo, lo mejor es poner grasa humana en las mezclas y algunos cadáveres en las esquinas. Esto generó un montón de rumores y mucho temor. Claro que, mientras estuvieron los conquistadores en plena conquista, no habÃa quien se les enfrentara o si se les enfrentaba, se entendÃa como una forma de rebelión. Pero todo esto cambió con la llegada de los Betlemitas. Los vietlemitas no eran otra cosa que una orden religiosa tanto de varones como nen de mujeres, que se fundó en Guatemala. Era una orden cien por ciento americana, a diferir de la gran mayorÃa de las órdenes religiosas que venÃan del viejo continente. Esta era una orden americana y comenzó a extenderse en diferentes territorios. Para mil seiscientos ochenta más o menos, llegó a Perú, a la región de Cusco, a la región de Ayacucho y comenzaron a operar hospitales. Era una orden que atendÃa a los enfermos, que hacÃa obras de caridad, que atendÃa a los desamparados y tenÃa dos o tres caracterÃsticas. Lo primero es que los varones iban vestidos de negro y, como usted se imaginará, utilizaban largas barbas y salÃan a caminar. Estas caminatas incluÃan el pedir limosnas, apoyos, ayudas para después volver al hospital y atender a los enfermos. Y esto generó un enorme rumor acerca de que los betlemitas asesinaban a los enfermos para sacar la grasa que después era procesada, enviada a la capital y de ahà enviada a España para que el rey tuviera suficiente grasa humana en su botica. A usted o a mà nos puede parecer increÃble. Estamos en pleno siglo XXII. Válgame, Dios, quién creerÃa eso. Le acabo de informar que sà habÃa remedios y curaciones en esta época mil seiscientos y fracción que utilizaba grasa humana. No estoy diciendo que los betlemitas hubieran hecho semejante cosa. De hecho, no es cierto. No lo hacÃan, pero el rumor fue creciendo tanto que terminó con la muerte de varios de estos frailes, asesinados por personas que, horrorizadas por la llegada de estos individuos, creÃan que los iban a matar. Asà comenzó a ocurrir que los betlemitas iban caminando y de pronto alguien gritaba nacak nakak y comenzaban a correr espantadÃsimos porque ya venÃa el pistaco, el asesino. VenÃan a cazarlos. Los hábitos negros, la cara blanca y esas barbas generaban pavor. Obviamente, llegó un momento en el que se defendieron y mataron a varios, pero no estaban seguros de hacerlo, porque el pistaco, además de ser un asesino despiadado que utiliza la grasa humana, también tiene ciertos poderes, por lo menos en la concepción de ese momento histórico. El pistaco tiene ciertos poderes. Por ejemplo, tiene un polvo mágico que puede sacar de su bolsa y hacer que el otro no se pueda mover. Una especie de truco o boudu si usted lo quiere ver, asÃ, pero también puede mirarte fijo a los ojos y mirarte y mirarte hasta que no te puedas mover y entonces, utilizando un cuchillo curvo corta el cuello. La gente comenzó a hablar de esto tanto que inclusive se generó una idea de cómo lo hacÃan, como destazaban un cuerpo, como lo colgaban, de qué manera se colocaba abajo una especie de hornilla o simplemente velas con las cuales se calentaba y coteaba la grasa, una cosa terrible que no voy a describir tan a detalle. Pero la idea terminó con la muerte de varios betlemitas que terminaron dejando de lado aquello y quedándose en el hospital porque habÃa el fuerte rumor de que éstos eran los asesinos. El tiempo fue pasando y, conforme, fue cambiando el tiempo. Obviamente, también la idea, la idea de lo que era un pistaco. Con la independencia llegaron nuevas historias de pistacos que ocurrÃan en las regiones más apartadas, pero, por supuesto, poco se sabe de eso. Sin embargo, la idea como tal no ha desaparecido. En el año de mil novecientos setenta, un periódico peruano el Correo, publicó una nota impresionante en la edición del veintinueve de junio de mil novecientos setenta. El periódico El Correo relataba la captura de un grupo de hombres que estaban relacionados con una especie de secta que se dedicaba a asesinar. Eran pistacos y trabajaban en las regiones de Ayacucho, Cusco, Guanacareica y Junin. Estas personas, uno de ellos era conocido como el Zorro, el Gringo y los Hermanos MartÃnez. De acuerdo con la edición de aquel dÃa veintinueve de junio de mil novecientos setenta, estos individuos habÃan sido capturados por la policÃa en posesión de varios litros de grasa humana, pero no sólo eso, sino que en su domicilio se habÃan encontrado los restos de varios individuos en las zonas apartadas. Tras el interrogatorio y la posterior confesión, reconocieron haber asesinado al menos a veintiséis personas para sacarles la grasa. Uno de los hermanos MartÃnez era el encargado de matar, otro era el encargado de procesar el gringo, era el encargado de mover la grasa, llevarla a Lima, desde donde se enviaba a su vez a Europa. El rumor de aquel entonces de mil novecientos setenta y lo que la gente decÃa es que esa grasa era enviada para hacer cosméticos. Ya sé, no necesita usted pensar que eso no es cierto. Es asÃ, es no se utiliza grasa humana para fabricar cosméticos. Estamos plenamente de acuerdo en eso. Era un rumor que fue creciendo. El asunto es que estos tipos, al ser interrogados, comenzaron por confesar que sà lo hacÃan y lo hacÃan por dinero, porque aquello dejaba muy buen dinero y clasificaban a las personas, por ejemplo, una persona delgada y un poco enferma no valÃa la pena. Un gordo sano era una verdadera joya, pero una mujer gestante era un tesoro porque tenÃa mucha más grasa. Y asà comenzaron a describir lo parecÃa ser algo espantoso, algo terrible, asegurando que además tenÃan protección. Y el rumor fue creciendo hasta el punto en el que la la idea de la población es que los pistacos operaban al amparo de las autoridades, quienes ganaban dinero con la grasa de las personas que eran asesinadas. Los rumores fueron tan variados que iban desde que se estaba pagando una deuda con grasa humana, que se enviaba a los Estados Unidos para lubricar los motores de los aviones turbollets, que se utilizaba en las naves espaciales para lubricar las piezas de los motores. El rumor quedó ahà en ese mil novecientos setenta. Realmente no hubo más noticias. Fue una única ocasión y no se dio más información, lo que nos hace pensar que fue una vacilada, que fue una noticia falsa, pero en su momento generó mucho temor, tanto temor que en diversas poblaciones de estas regiones de Ayacucho de Cusco, las personas comenzaron a montar vigÃas en diferentes puntos de los caminos, porque adivine que el pistaco asalta en los caminos solitarios a las personas que caminan sin compañÃa. Por lo tanto, las poblaciones comenzaron a formar grupos de compañÃa. Nadie salÃa solo porque habÃan capturado a cuatro, pero esto podrÃa ser mucho más grande. El rumor le costó la vida a varias personas que fueron asesinadas y que, al igual que aquel once de septiembre de mil novecientos ochenta y siete, fueron señaladas como pistacos y asesinadas. Nunca se pudo acreditar que existiera tal cosa y la única nota que hemos encontrado es aquella del año de mil novecientos setenta. Pero el rumor siguió creciendo con el advenimiento de diferentes movimientos sociales y el crecimiento de las desapariciones forzadas por motivos polÃticos de carácter militar para militar, de la guerrilla, el narcotráfico. Numerosas personas comenzaron a desaparecer y el rumor del pistaco regresó de nuevo ahora con mucha más fuerza, porque quienes desaparecen las personas en las zonas apartadas, y estos rumores volvieron a gestarse hasta el punto en el que en el año dos mil nueve una noticia era demoledora. La noticia era presentada por los diferentes diarios, no uno sino diversos diarios peruanos y permeó hasta los medios internacionales. El veinte de noviembre del año dos mil nueve, la policÃa peruana, a través de la Dirección de Investigación Criminal de la PolicÃa Nacional de Perú, entregó una nota de prensa en donde afirmaba haber capturado a un grupo de pistacos. Asà sin más, de acuerdo con aquel informe de la policÃa, la Dirección de Investigación Criminal, más conocida como DIRINCRE habrÃa realizado una investigación que condujo a la captura en Lima, en la capital, de un grupo de individuos que se encontraban en posesión de una muestra de grasa humana. Al ser interrogados y después de haber estado escuchando informes de diversos lugares, estos sujetos admitieron ser pistacos y formar parte de un grupo numeroso que se dedicaba a capturar personas asesinarlas y extraerles la grasa. El informe del dirincre no solamente señalaba eso, sino que además incluÃa una minuciosa descripción de cómo operaba esta célula delictiva y de cómo estos pistacos capturaban a las vÃctimas las asesinaban y la forma en la que se hacÃan los preparados para obtener la grasa en lugares apartados, en lugares solitarios, en casas abandonadas en donde se reunÃan para operar. Esto es de señalar que dentro de todo lo que se informó, se incluÃa, por ejemplo, el precio del litro de grasa humana quince mil dólares. Asà es que aquello era una barbaridad. Posterior a los interrogatorios, quien fuera el jefe de la dirincri, el señor Eusebio Félix, revelarÃa que estaban en posesión de diecisiete litros lo cual es una verdadera fortuna. TenÃan esto en una de las casas de seguridad. Asimismo, informaron haber encontrado restos humanos en esa casa por lo menos de una persona. Las investigaciones habÃan arrojado una cifra de unas sesenta vÃctimas, pero posteriormente se aclaró que podÃan ser más de noventa. Usted pensará inmediatamente como lo supieron, pero eso nunca lo dijeron. Otro punto importante era el destino de la grasa. De acuerdo con aquella noticia de la veinte de noviembre de dos mil nueve, la grasa humana que se extraÃa de los asesinados era vendida para la fabricación de cosméticos a través de una compleja red de tráfico y corrupción. El problema es que, en cuanto a estas noticias, permean hacia el exterior de Perú y llegan a medios internacionales los medios internacionales preguntan perdón, qué farmacéuticas, qué empresas de cosméticos utilizan gracia humana, a quién se lo están vendiendo, cómo está esto para qué es. Por supuesto, la noticia se tambaleaba horriblemente porque, además asegurar que habÃan asesinado a noventa personas llevarÃa a buscar los restos. El extraer la grasa de acuerdo con lo que los supuestos asesinos habÃan revelado, no incluÃa, por ejemplo, el disolver el cuerpo, sino seccionarlo y deshacerse de él sepultándolo. Por ahà habrÃa noventa cuerpos en alguna parte, pero no se decÃa esto. Por otro lado, también entraba la gran duda cómo es que se podÃa vender para la farmacéutica grasa humana obtenida en una casa abandonada de un cadáver a través de un método tan primitivo. Las preguntas llevaron a que agencias noticiosas como la BBC de Londres, a p Franz Press, etcétera, incluso el New York Times el Washington Post, inmediatamente contactaran con expertos en la materia, a quienes dije no de ninguna manera. Eso no se hace. No utilizarÃamos gracia humana para fabricar nada. No tiene sentido. Pero además, obviamente, algunos cirujanos plásticos de inmediato respondieron a quince mil dólares el hitro. Yo tengo un tambo allá afuera porque practiqué veinte liposucciones la semana pasada y tengo un tambo y nadie me va a pagar un dólar por él si quieren se los vendo a medio precio. Obviamente, aquello fue una chunga espantosa que terminó con el cese o el despido o el retiro del tal Eusebio Félix, quien fue destituido del cargo. Ante semejante cosa, el tema involucró incluso al Ministro del Interior de aquel entonces, el peruano, dado que la noticia habÃa sido de forma oficial, se desmintió completamente. Se consideró una noticia para desviar la atención un tema polÃtico. Fue algo muy complejo. A nosotros nos queda una duda enorme porque, si bien la noticia como tal parece no tener sentido, las acusaciones contra los cautivos no habÃan sido retiradas todavÃa hasta dos mil catorce. De acuerdo con una investigación periodÃstica del diario del paÃs, los capturados o las personas que supuestamente habÃan sido capturadas como pistacos seguÃan presas y el proceso legal seguÃa su curso. Asà es que algo habÃa ocurrido ahà y después de eso bueno. Hay por ahà un par de noticias más en el dos mil catorce. Lo interesante es que la figura del pistaco es una figura que se podrÃa considerar como un ser mÃtico. Pero a diferencia del silbón, la llorona, el charro negro y muchas otras figuras, aquà la idea ha seguido todavÃa hasta ahora mismo. Es increÃble que haya habido noticias recientes acerca de pistacos con la misma idea de que funcionan para extraer grasas. Es el equivalente al sacamantecas español, al viejo del costal mexicano, al coco, etcétera. Pero con una especie de memoria colectiva muy reciente. Nos sorprende enormemente haber encontrado esto. Pero además, las caracterÃsticas del pistaco de la época colonial, de la época de la conquista a las actuales siguen siendo muy parecidas, excepto en el fÃsico. La idea original del pistaco es que era un hombre blanco barbado. La idea actual puede ser un mestizo, nunca un natural, nunca una persona de la etnia local o que sea originario pueblos originarios. Puede ser un mestizo o un hombre blanco. El pistaco original vestÃa con un hábito y solÃa vagar por los caminos. El pistaco actual utiliza pantalón de mezclilla y ropa ordinaria. Pero fuera de eso, el procedimiento es el mismo crear remedios a partir de la grasa humana. Pero las caracterÃsticas, además, le dan un toque que fue catalogado o por el History Channe el norteamericano como el vampiro de los Andes en las realidades que no es un vampiro ni tiene ningún parecido, pero se le ha considerado porque número uno embauca a las personas mediante artes mágicas. La gente común no puede escapar de un pistaco. Simplemente tiene este poder seductor que doblega al individuo antes de matarlo. Segundo, operan en la clandestinidad, protegidos de una forma muy peculiar, son poderosos adinerados y se mueven dentro de mafias de poder increÃble. Además de esto, la comercialización de la grasa humana tiene fines que van más allá, dado que dentro de los rituales como el que se celebra en cierto momento de agosto, que es el cónclave de los pistacos cuando se reúnen todos. Es un ritual de adivinación que se utiliza con velas de grasa humana, fabricadas con grasa humana que al prender las revelan cómo será el año si conviene o no, etcétera. Hay toda una creencia acerca del pistaco que involucra esta mitologÃa de este cónclave misterioso. Algunos de ellos pueden ser funcionarios públicos, policÃas dentro del imaginario colectivo. No me refiero a que asà sea en la vida real ni una noticia. No estoy acusando a nadie ni lo intento, pero la idea es que puede ser un funcionario, un policÃa, un ministro de culto, etcétera. Es interesante porque esta figura, a pesar de tener no lo sé quizá quinientos años, sigue estando muy vigente y todavÃa hoy en dÃa. Bueno. En el dos mil once hubo un intento de hinchamiento contra un pistaco. Resultó que no era un pistaco, sino una persona con un padecimiento mental que estaba fantaseando con eso y que organizó un revuelo, tal que tuvo que intervenir hasta la policÃa de forma antimotines para controlar aquello. En el dos mil catorce hubo otro incidente asà es que sigue estando muy presente. Queda claro que la grasa humana hoy siglo XXI no se ocupa más que para mandarla el depósito de residuos peligrosos biológicos, es decir, que se incinera, porque aquello puede ser tóxico. Imagine usted la cantidad de cosas que puede llevar. Aquello No se le puede injertar a alguien. Digamos que a mà me sacaran una poca de grasa que, por cierto, no he de tener mucha, pero se le inyectaran a alguien. Bueno, eso no es compatible. Se puede utilizar en el mismo en la misma persona. Quizá extraer un poco de una parte para reparar algo en alguna otra parte, pero nada más. Diferentes organizaciones de cosmetologÃa internacional han aclarado que ellos nunca utilizarÃan esto que no solamente va contra la ley sino que es algo inútil, sobre todo habiendo productos económicos sintéticos que no están sujetos a descomposición ni deterioro. Vamos un vilé un lápiz glavial hecho con grasa humana tendrÃa prácticamente que estar en refrigeración permane para que no se corrompiera y no fuera tóxico. Asà es que no no es asÃ. Y, sin embargo, la idea sigue, quizá en un principio, la idea de tener un fundamento, como le he explicado, en una época antigua lo habÃa hoy. Quizá esta historia vaya más allá, no lo sabemos, pero en pleno siglo XXI la idea del pistaco sigue viva. Hemos querido hacer este programa porque dentro del ciclo de programas acerca de Sudamérica, habÃamos tenido a Colombia, habÃamos tenido Argentina, Chile, Brasil, pero no habÃamos tratado ningún tema de Perú y este es uno de esos temas que a nosotros nos ha resultado por demás escabroso y nos quedan esas preguntas grandes. Por qué un Ministro del Interior liberarÃa una noticia de tal tamaño que involucrarÃa al jefe de la policÃa y a mucha gente que podrÃa costarles el trabajo. No lo sé, pero la noticia fue liberada. Es extraño, No cree y ahora, si me lo permite, vamos a dar algunos saludos. Antes que nada, queremos agradecer a Janira Salinas y a Patrick Rosas, quienes amablemente, a través de los diferentes medios que hay en YouTube, nos han apoyado con sus donativos para sostener el canal. Muchas gracias. Les enviamos un abrazo. Queremos también saludar a Guillevalda Alonso y su hermana Araceli, que están en tescoco, a papeleta, su esposa Jennifer y su hija Amelia. Un abrazo, por supuesto, la familia Alvarado Aguilar. Ellos están en Nuevo León, a Mary James Hice la Carrera, a Patricia a Belviso su esposo Juan Carlos Leandro y Hernán, que están en mendoza en Argentina. Muchas gracias por acompañarnos. Julio Tapia y su novia Raquel Moguel en Playa del Carmen, en la Hermosa Costa Mexicana. René Henri, o que Carolina y ángeles Berman, que nos escuchan en Puebla. Nos da mucho gusto seguir contando con muchos amigos en Puebla. Vicente Arispe de Monterrey, Alejandra Gagliano, ella nos escucha en Argentina. FÃjese usted que padre, muchas personas de Argentina nos acompañan y claro VÃctor Luis Estrada y su mamá Norberto GarcÃa Janet Peña, ella está en Venezuela. De Venezuela contamos la historia del Silbono, apenas Silvia DÃaz Basil, que está en Argentina, Eduard GarcÃa en Honduras. Nos falta Honduras, claro. Samaria López de Colombia, Catiar Ramos y su hijo Carlos, que está en Lima, Perú, MarÃa Teresa Núñez Bugart, que está en el Sudeste Asiático, Wow lugares increÃbles, llenos de historias, pero muy macabras. Pedro Javier y su sobrino Leomar, que están en Venezuela, Lilia Wizard, que está en Ciudad Juárez. Ese es un punto que tenemos que tratar alguna vez la historia de aquella oscura que hay en Ciudad Juárez, México. Bryan Jonathan González Ruiz, que está en Guadalajara, México. Muchas gracias a todos ustedes. Gracias por acompañarnos buenas noches y que descansen para a







